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miércoles, 6 de abril de 2016

MALÚ KIKUCH, EL PETRÓLEO BAJA, LA NAFTA SUBE, CASO ARGENTINA

Este es un tema para expertos y yo no lo soy. Pero como la mayoría de la personas sufro los aumentos, algunos son explicables, otros no. La suba de la nafta significa un hermético y profundo misterio, que no puedo descifrar.

El petróleo baja en el mundo, más que bajar, se desploma y en Argentina, sube la nafta. Por supuesto que hay razones para que esto suceda, el problema es que las razones no son racionales, por lo menos para mi.

Desde que empezó el año, con un gobierno recién estrenado, la nafta subió dos veces, cada una de ellas un 6%, o sea que con este último aumento ya supera un 12% más. Y en el resto del mundo, baja, baja y vuelve a bajar.

Razones del gobierno para que esto suceda: cuando en el mundo el barril de crudo llegó a US$150 (2008), en Argentina estaba muy por debajo de este precio. Como siempre el país al revés del resto de los países. ¿Por? Misterio.

Ahora que el barril de crudo baja estrepitosamente, llegó a menos de US$ 30, hoy está a US$36,80, el ministro de energía y minería, Juan José Aranguren, dispuso que el barril de crudo Escalante (Chubut) esté  a US$55 y que el Medanito (Neuquén) esté a US$ 67,50. ¿Por?

A fines de enero de este año, se reunieron el ministro del interior, Rogelio Frigerio, el ministro de energía y minería, Juan José Aranguren, el ministro de trabajo, Jorge Triacca, el gobernador de Chubut, Mario Das Neves y el secretario general del gremio de los petroleros, Jorge Ávila: subsidiaron.

¿Por qué subsidiaron? Dice el ministro Aranguren que las petroleras YPF, PAE y Tecpetrol (en Chubut) necesitan el subsidio (que pagamos entre todos), ya que de no hacerlo, las empresas perderían dinero y deberían despedir personal.

Es raro que las petroleras pierdan dinero, pero supongamos que fuera cierto, si despidiesen personal, sería más lógica subsidiar a los desempleados. Hemos aprendido que subsidiar empresas sale carísimo hasta en vidas humanas, sólo basta recordar la tragedia de Once.

No hay cifras exactas del subsidio a las petroleras, la variación de los montos es enorme, va desde los US$ 5.000 millones, hasta los US$ 2.000 millones. De todos modos es un importe desmesurado para un país quebrado como el nuestro.

Pongamos que sean US$ 2.000 millones (sólo para este año); subsidiar a los empleados despedidos y capacitarlos para otro trabajo, sería menos oneroso para Argentina, más eficiente para las personas, y la nafta no andaría por las nubes.

Es inexplicable que el gobierno asegure que la inflación, hoy su peor enemigo, va a bajar en el segundo semestre, si permiten una suba en las naftas cada 3 meses. Todo se traslada “a nafta”, ende todo sube al ritmo de la nafta. Desde los tomates a los zapatos.

Se entienden las subas de tarifas, estaban terriblemente atrasadas, las empresas no invertían y los servicios empeoraban al mismo tiempo que se cansaba el material no renovado. ¿Pero el petróleo que baja y acá sube?

Probablemente el problema sea más complicado de lo que los no expertos, la mayoría de nosotros, somos capaces de entender. Es posible. Pero las causas para pagar el barril de crudo a más del doble que en el resto del mundo, admitamos que no es fácil de comprender.

Es una operación simple, para los primeros grados de la primaria: barril de crudo en el mundo hoy = US$ 36,80  y barril de crudo en Argentina hoy = US$ 67,50. Resultado, nuestra nafta cuesta un 75% más que en los EEUU y después del Uruguay es de lejos la más cara de la región.

Condenar a los argentinos a pagar tanto más caro de lo que se debiera pagar, en un momento particularmente difícil de la economía del país, por lo tanto de las economías personales, debería tener una razón muy poderosa.

Hasta que me la expliquen de manera simple y clara, además de sufrir la suba inverosímil, una vez más, de la nafta, seguiré preguntado por qué subsidiamos con millones de US$ que no tenemos, empresas que por regla general no suelen perder dinero.

¿O todo este sacrificio exigido a los argentinos es para mantener a una ineficiente YPF? De ser así, que lo digan. Si no es así, que expliquen.

El petróleo baja en el mundo, en Argentina la nafta sube. ¡Somos tan vivos! Por lo menos, algunos lo son.

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@soymalukikuchi

Argentina 

sábado, 31 de octubre de 2015

MALÚ KIKUCH, *”¡AY, CRISTINA!”, DESDE ARGENTINA

El 25 de octubre fue una fiesta. Para algunos. No para el FPV. Como la política no se entiende exclusivamente a través de números, más bien se maneja con impresiones y sensaciones, aunque el FPV ganó por 2,5%, se cree que Macri ganó y Scioli perdió.

Y es cierto, Scioli perdió la provincia de Buenos Aires a manos de María Eugenia Vidal, 42 años, fresca, transparente, sonrisa abierta y oídos dispuestos a escuchar. Ejecutiva y efectiva. Hizo un gran trabajo en CABA como ministra y como vice gobernadora a lo largo de 8 años.

El FPV perdió intendencias ante el avance imparable de los jóvenes de Cambiemos, de los que no se pudieron defender los eternos barones del conurbano. Cayeron las ciudades importantes y la parte rural de la provincia. Al grito de “se puede”, pudieron. Nada es para siempre, con excepción de los Castro en Cuba.

El domingo 25, ansiosa, la sociedad esperaba datos oficiales que aparecerían después de seis horas y 6 minutos (¡6hs, 6´!), hasta ahora inexplicables. Recién se pudieron ver cuando ya estaba subido el 63% de los votos. ¿Querían tapar la mala elección o “corregirla”? En la Argentina K, es fácil ser malpensado.

El fraude, si es que pretendían hacerlo, no fue posible gracias a los maravillosos fiscales de toda la oposición. Estuvieron las horas necesarias, sin desertar de la alta misión confiada: resguardar la voluntad popular. Y lo hicieron. Deben repetirlo el 22/11/2015. De ellos depende la legitimidad del próximo presidente.

Para el 22/11, el problema que enfrenta Scioli es lo que Aníbal Fernández llamó el “fuego amigo”. El jueves 29 la presidente dio una buena muestra de lo que eso significa. En una maratón de discursos que empezaron en el salón de las mujeres de la Casa Rosada y siguió por los sucesivos patios de la misma, la presidente habló, habló, habló. Habló.

Jamás nombró a Scioli, pidió votar “el modelo” (¿?), descolocó a su candidato aclarando que no se puede pagar el 82% móvil a los jubilados, algo que ella vetó en su momento y que Scioli había prometido esa mañana. Nombró a Vidal y a Macri, nunca a Scioli

A Scioli le echó en cara, sin nombrarlo, que ella había sacado el 45% en 2007 y el 55% en 2011, y ahora (con Scioli) había balotaje. No sólo ninguneó al candidato, sino que le dio trato de pobre cosa. Scioli está en un brete, si se separa abiertamente de ella (ahora parece tarde), se queda sin los votos K, que parece ser tienen techo: el 35, 5%.

Si se queda con Cristina, el “fuego amigo” va a acabar con él. Salvo milagro, y estos ocurren cada tanto. No se le ocurrió a Cris pensar que es la madre de la derrota, salvo la parte que le toca a Scioli por haber aceptado que le hiciera todas y cada una de las listas, senadores, diputados, legisladores, ¡hasta el vice!

No se sabe que es eso de ser más Scioli que nunca, promesa del malquerido candidato, pero el jueves se tuvo la versión completa de lo que es ser más Cristina que nunca. Todo su resentimiento salió a borbotones cuando se felicitaba por las banderas socialistas, comunistas y con la cara del Che, que invadían los patios de la Casa Rosada.

Como la *Pasionaria preparándose a partir hacia la ex URSS, allá por 1939, abandonando España, ya perdida la guerra civil, se reía, gritaba, gesticulaba, arengaba, recurría al pasado, se envolvía en un futuro venturoso para su reconocida y finalmente aceptada filiación de extrema izquierda. Asustaba.

Le llevó 8 años reconocer que se reconocía en los “maravillosos muchachos idealistas”, de los que quizás hubiera sido parte de no haberse casado con un “exitoso abogado especializado en la 1050”, esa terrible ley que expoliaba las viviendas de los pobres que no podían pagar la desmedida indexación impuesta por Martínez de Hoz. Política usuraria que fue la base de la fortuna K.

Quizás el jueves 29/10, después del cachetazo de las elecciones, llegó la catarsis. Por fin, después de años de sometimiento al marido, a los cargos ejercidos, a su amor por el dinero y por lo que este compra, a lo que se exige como políticamente correcto, por fin, pudo ser Cristina Elisabet Wilhem Fernández, nacida en Tolosa, suburbio platense. Y fue Cristina. Qué triste final.

“¡Ay, Cristina!”
  
*¡Ay, Carmela”! Canción de la guerra Civil Española, para El Paso del Ebro, del lado republicano, que perdió la guerra en 1939. En 1986 una obra de teatro y en 1990, una muy premiada película, todo con el mismo argumento, rescatan la canción.

*La Pasionaria, Dolores Ibárruru, 1895/1989. Partido Comunista español, famosa por el grito de “no pasarán” durante el sitio de Madrid, plaza que ya estaba perdida. Fue presidenta del PC español desde la URSS y volvió a España en 1977.

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi

Argentina