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martes, 21 de julio de 2020

ENRIQUE AVOGADRO, ¡ABRAN LOS OJOS, CARAJO!, CASO ARGENTINA

"Una vez más, desertamos de la historia  y nos conformamos con la noticia".
 Antonio Scurati 

Por favor, ¡entiéndanlo de una buena vez! Con el kirchnerismo puro y duro, ese que hoy manda en el país y que es el único que tiene un verdadero plan, por siniestro que sea, no se negocia ni se dialoga. Para quienes creen en los dogmas que emanan del Instituto Patria, cualquier discusión, cualquier disensión es una grave herejía contra una religión que sólo tiene una diosa que, como tal, es indiscutible en su figura y en su proceder. La única forma de desalojarlo del poder será derrotarla en elecciones, si ella nos permitiera llegar a las urnas y expresarnos sin trampas. 

Nunca he estado en contra del intercambio de ideas ni, mucho menos, de una propuesta concertada entre todas las fuerzas políticas para la monumental crisis socio-económica -no lo digo yo sino importantes oficialistas como el "barón" Mario Ishii o el ex Viceministro Emmanuel Alvarez Agis y expertos como Joaquín de la Torre o Miguel Angel Broda- que se disparará en nuestro país tan pronto salga de este confinamiento eterno que nos impuso un Presidente -en realidad, su mandante- interesado en hacerse de un poder omnímodo e inconstitucional y que ha sido cuestionado por los epidemiólogos más serios; carecía de un plan económico antes de la aparición global del Covid-19 y, a pesar de encerrarnos ya 121 días, su "gobierno de científicos" no ha conseguido siquiera esbozarlo. 

Pero, para que esas conversaciones se transformen en constructivas y habiliten acuerdos sobre políticas de Estado, se requieren dos elementos esenciales: tener ideas claras acerca de qué hay que hacer y el respeto irrestricto a las reglas de juego. Alberto Fernández invitó a los partidos políticos a una reunión y, con la única excepción de la Coalición Cívica, todos concurrieron; al día siguiente, muchos intelectuales y actores políticos, incluidos algunos importantes peronistas que no comulgan con el Gobierno, firmaron una carta pidiendo la constitución de una "mesa de diálogo", una suerte de Pacto de la Moncla all'uso nostro, que a mi modo de ver constituye una verdadera ingenuidad, pues enfrente tiene a irreductibles fulleros. 

Salvo Elisa Lilita Carrió, toda la oposición aceptó participar, o pide hacerlo, en un juego en el cual Cristina Fernández pondrá el referí y cambiará las reglas y hasta la forma de la pelota. Debiera recordar, puesto que estamos en su cuarto período presidencial, que carece de principios morales, y no respeta su palabra ni norma constitucional alguna. La única consecuencia que podría generar ese inocente pedido de diálogo sería quitarle al Gobierno la responsabilidad exclusiva -redistribuyéndola entre todos, o sea, de nadie- que tiene sobre una crisis socio-económica que, preexistente, ha sido potenciada al infinito por la absurda cuarentena.  

Creo, y el incesante "fuego amigo" que recibe Alberto Fernández desde las almenas del Instituto Patria me da la razón, que la Vicepresidente ha decidido probar a propios y extraños quién manda e ideologizar aún más al Gobierno, sin asumirlo en primera persona. Si bien el objetivo primario de Cristina Fernández no puede ser otro que la definitiva impunidad y la "absolución de la historia" para ella y su familia, no descarto que, contemporáneamente, aspire a encabezar ese "cambio del mundo" que su mandado imaginó en su charla con Lula da Silva, al menos en la región. Si esto fuera cierto, tendría sentido el fracaso del Ministro de Economía, Martín Guzmán, en la renegociación de la deuda con los fondos, que impedirá al país acceder al FMI y a las empresas al Club de Paris para la financiación de las exportaciones europeas, ya que sólo nos quedaría China como proveedor de los indispensables recursos financieros; el pacto con Irán, el apoyo al tiránico régimen de Nicolás Maduro y las graves rispideces en las relaciones con EEUU y con los países vecinos van en ese sentido. 

Mientras tanto, su núcleo duro continúa avanzando sobre las leyes y la República, y el Presidente -sólo un débil y patético delegado- no quiere o no puede evitarlo: la adulteración de los reglamentos del Senado para la adopción de las resoluciones y el ninguneo permanente a los miembros de las bancadas opositoras, el proyecto de moratoria para absolver a Cristóbal López de sus robos al fisco, los desistimientos de las querellas de la UIF y la OA contra la Vicepresidente, los permanentes fallos favorables a ella y los dictámenes fiscales y libertades concedidas a sus más dilectos cómplices, la subsistente intención de expropiar Vicentín S.A. y de "democratizar" la Justicia aumentando con militantes el número de los ministros de la Corte Suprema y rellenando las vacantes de jueces federales penales, etc. 

Pero algo falló en la estrategia de dominación. Para su asombro, quienes nada queremos saber con ese plan de saqueo e impunidad disfrazado de "socialismo del siglo XXI", tomamos pacíficamente la calle el 9 de Julio, esa misma calle que el kirchnerismo había convertido en exclusivamente suya por la inexplicable pasividad de las autoridades frente a las hordas de piqueteros pagados para convertir la ocupación del espacio público en una muestra de poderío. Y ya no la abandonaremos. Porque si estos canallescos avances continúan sin que la oposición y los jueces reaccionen y se pongan las botas, el 17 de agosto volveremos a demostrar nuestra profunda indignación cívica y nuestra intransigente vocación republicana.

Enrique Guillermo Avogadro
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lunes, 1 de junio de 2020

ENRIQUE G. AVOGADRO, ¡A LA CALLE, QUE YA ES HORA!, CASO ARGENTINA

"El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo".  Roberto Arlt 

Gabriel Celaya incluyó el verso que da título a esta nota en su memorable poema "La poesía es un arma cargada de futuro", que casualmente escribió en 1955, el mismo año en que los argentinos cantábamos a gritos la "Marcha de la Libertad" contra un régimen que, al igual que el actual, gastaba ingentes recursos fiscales, muy escasos por cierto, en libros escolares que pretendían adoctrinar a los más chicos. 

 Hay un tema -¿cuándo es el tiempo de reaccionar frente a los avances autoritarios de los Fernández²?- que está generando una nueva grieta en la sociedad; hasta mi mujer disiente conmigo, que sostengo que ese momento ya llegó, que no se puede esperar, porque mañana será demasiado tarde. La propia oposición con representación parlamentaria está dividida al respecto, y ya se habla de palomas y halcones tanto en el Pro cuanto en la UCR y la CC; mientras unos quieren plantar cara al Gobierno e impedirle continuar avanzando, otros prefieren acompañar a Alberto, que hoy goza de una inexplicable popularidad, por miedo al eventual castigo en las encuestas. 

Los argumentos que dan quienes optan por esperar a que el confinamiento termine porque, sostienen, el pánico que se ha insuflado a la sociedad impide que ésta no permitirá ni acompañará actos masivos, como aquéllos que nos permitieron llenar la avenida 9 de Julio en épocas recientes. Hoy mismo, en todo el país, sabremos si tienen razón, pero ello no obsta a que actuemos de otra forma, en especial a través de las redes sociales cuyo uso, precisamente, la "setentena" ha exacerbado. 

Tenemos que esforzarnos y trabajar en ejercer sobre los legisladores y jueces la presión necesaria para que salgan inmediatamente del inexplicable letargo en que se encuentran, disponiendo de la tecnología misma a la que todos los ciudadanos accedemos. Excusas tales como cortes de energía o riesgo personal de funcionarios, magistrados y empleados no resultan ya aceptables, pues están poniendo en riesgo real y efectivo a la República y a nuestros derechos; menos aún cuando se los compara con otras actividades muchísimo menos esenciales para la vida en democracia. 

En concreto, debemos impedir que cuatro tránsfugas impidan que sea discutida en el H° Aguantadero la validez de los inconstitucionales decretos de necesidad y urgencia del Ejecutivo que conllevan, lisa y llanamente, la cesión de irrenunciables facultades legislativas en el manejo del presupuesto nacional; que se designe a Daniel Rafecas como Procurador General de la Nación, o sea, como jefe de los fiscales federales; que el Consejo de la Magistratura mantenga en su cargo a Rodolfo Canicoba Corral; que avancen con los disparatados proyectos populistas de nuevos impuestos y de confiscación de acciones de las empresas; que se paralicen los juicios por el saqueo al que sometieron los Kirchner al país. Y todo eso debemos hacerlo ya.     

Muchos intelectuales están comenzando a despertar de esa somnolencia que ha provocado el confinamiento en las mentes y, sobre todo, en los reflejos republicanos y democráticos de la sociedad. Beatriz Sarlo, la más notoria de ellos por provenir de la izquierda, llamó la atención porque se dijo sorprendida por la falta de autoridad del Presidente ante los avances totalitarios de los seguidores de Cristina Fernández. 

Su sorpresa resulta, al menos, injustificada. Para no haberse sentido así le hubiera bastado revisar la historia de este personaje que llegó a la Casa Rosada por exclusiva decisión de su Vicepresidente. Ésta debe haber imitado -¡oh, casualidad!- a su amigo Vladimir Putin, que eligió a Dmitry Medveded para reemplazarlo por un período como Presidente de Rusia, mientras aquél se reservaba el cargo de Primer Ministro y el poder real. 

Hasta su renuncia, en julio de 2008, Alberto Fernández padeció la enfermedad que afectó a todos los jefes de Gabinete de los patagónicos: pese a tener el despacho al lado del Presidente, jamás vio un bolso circulando y nunca se enteró de la tan extendida corrupción kirchnerista. Mientras tanto, persiguió a la prensa independiente, castigó a los gobernadores de la oposición, permitió la colonización del INDEC y toleró la falsificación de las estadísticas oficiales. 

Ya fuera del Gobierno, dedicó su tiempo a denostar a su ex-jefa por radio y televisión y las escribió (https://tinyurl.com/ya242gwu); la acusó de todo lo posible, incluyendo la traición a la Patria. Pero eso no lo hizo perder su vocación de gerente y, cuando fue convocado para recibir el premio mayor, se metió las críticas en el bolsillo y, muy suelto de cuerpo, nos exige ahora que confiemos en su palabra. ¡Groucho Marx fue un poroto!

Enrique Guillermo Avogadro
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domingo, 29 de marzo de 2020

ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO: ENTRE CANALLADAS Y CONFIRMACIONES, CASO ARGENTINA

"Si no nos despertamos rápido, si el acto necesario de abrir los ojos se  posterga y se alarga, vasto, titubeante, con los párpados aletargados y  morosos, los astutos nos despellejan como rayos a los zombies".    Miguel Wiñasky 

Una semana después de haber sido obligado a quedarse en su casa, ¿cómo se siente usted? La mayoría comienza a caer en una desesperación que la lleva a transgredir las normas de la cuarentena, aunque se preocupe por sus parientes que, por ser mayores, están en la principal franja de riesgo. El encierro compulsivo produce graves y siempre nocivos efectos, tal como nos podrían contar las jóvenes familias con hijos chicos. 

Pero cuando mil viejos -todos tienen más de 65 años y, muchos, más de 80- piden con desesperación que se les otorgue la prisión domiciliaria porque están hacinados y carecen de una asistencia médica adecuada para sus múltiples dolencias, rápidamente aparecen las nefastas Hebe Bonafini y Estela Carlotto, vociferando su odio visceral. Exigen que no se les conceda ese ¿beneficio? a estas víctimas de nuestra falta de memoria y una peor hipocresía, a las cuales hemos convertido en verdaderos corderos pascuales; y a ellas se sumó nada menos que Horacio Pietragalla Corti, el Subsecretario de Derechos Humanos (tuertos) de la Nación, miembro de La Cámpora y ex Diputado Nacional por "las Abuelas de Plaza de Mayo" (sic). 

No se los puede comparar con Milagro Salas, con Julio de Vido o con tantos otros ladrones que disponen de enormes mansiones; se trata, por el contrario, de militares y civiles que viven muy modestamente (¡teléfono para  César Milani!) y que, algunos, llevan años en esa situación. Pero, para ellos, no existen los principios de inocencia, de juicio justo, de legalidad, de juez natural, de irretroactividad de la ley penal, de aplicación de la ley más beneficiosa para el acusado, de juzgamiento por la ley aplicable al momento de los hechos y, sobre todo, de limitación a la prisión preventiva. 

Entre estos más de dos mil presos, la enorme mayoría no tiene condena firme pero, aún así, se encuentra en prisión preventiva hace más de 10 años (el máximo previsto en la ley es de 2 años, prorrogable por uno más por razones fundadas) pese a que nadie puede pensar, sinceramente, que pueden corresponderles las dos condiciones esenciales para su prolongación, ya que no hay riesgo de fuga por su vejez ni podrían afectar las pruebas sobre hechos sucedidos hace más de cuarenta años. 

La pandemia que afecta al mundo, que tanta tinta ha hecho correr (https://tinyurl.com/rxgx4b4) y que, desde el punto de vista económico, golpea especialmente a la Argentina (https://tinyurl.com/urhlru6) -¿en qué momento nos preguntaremos si el remedio no será peor que la enfermedad?- ha permitido que aflore, una vez más, lo peor de nuestra sociedad canalla. 

Un gobernador del riñón del Instituto Patria -Axel Kiciloff (Buenos Aires)-, difundió su interés en contratar nada menos que 500 ¿médicos? cubanos (¿no sería mejor llamar a graduados y a estudiantes avanzados argentinos, repatriar a los 200 que no consiguen regresar o, inclusive, contratar a los médicos expulsados de su país por Nicolás Maduro?), vino a confirmar mi hipótesis de atribuir los múltiples viajes a Cuba de Cristina a la constitución de un nuevo eje castro-chavista para imponer la dictadura socialista en toda América y no a la falsa enfermedad de su hija prófuga. 

Sostengo que esos teóricos profesionales -¿de dónde surgió el mito de excelencia de la medicina cubana si carece de dinero para investigación?, ¿lo ha reconocido algún Premio Nobel o una asociación médica internacional?, ¿quién la ha evaluado, si no se puede salir de la isla para asistir a congresos ni a universidades y carece hasta de Internet?, ¿cómo revalidarán sus títulos aquí, si es que los tienen, si no hay convenio entre Argentina y Cuba?- no son más que activos militantes revolucionarios que llegarán, en plena crisis económica, para alterar aún más a los habitantes más pobres de nuestro país, ya afectados por el desempleo, el hambre y la falta de servicios básicos sanitarios. Así comenzó Hugo Chávez la infiltración del comunismo en Venezuela; luego siguieron los "asesores militares" y el país está pagando carísima esa "ayuda solidaria" castrista. 

Fueron expulsados de Brasil por Jair Bolsonaro y Ecuador siguió su ejemplo, al comprobarse tanto sus actividades subversivas cuanto la explotación laboral a la que son sometidos (https://tinyurl.com/v5kumpp), que los convierte en verdaderos esclavos (https://tinyurl.com/vn44ovp) del régimen comunista, que recibe el 80% de sus salarios, un negocio anual de once mil millones de dólares (https://tinyurl.com/rvvhrvq) para la isla, según la OCDE; en el caso de Bolivia, cuando se los envió de regreso a su país, se encontró a funcionarios de la Embajada de Cuba quemando falsos diplomas de algunos de los integrantes de esos contingentes de "médicos", contratados por Evo Morales (https://tinyurl.com/ut7accq). 

Todo esto no es más que otra payasada de la frívola y privilegiada Cristina Kirchner (https://tinyurl.com/yx4m4tr7), como lo fue inaugurar tantas veces los mismos hospitales que sólo eran cáscaras y que nunca funcionaron, pero esta vez es muchísimo más peligrosa; la sociedad entera debería reaccionar fuertemente para impedir este siniestro plan. 

Por último, le recomiendo efusivamente leer las importantes notas cuyos links de acceso se incluyen en esta columna.

Enrique Guillermo Avogadro
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Desde Argentina

lunes, 9 de marzo de 2020

ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO: UN HORROR INFINITO. CASO ARGENTINA

"Los hombres y las naciones fracasan por  las mismas fuerzas que los elevan".Hilaire Bellocq

Los primeros cien días del gobierno de Fernández² han producido en ambas márgenes de la brecha una sensación de estupor, producto del ya innegable triunfo del cristinismo más duro. Los demoledores golpes propinados a la institucionalidad aterran a un lado, y el innegable fracaso de sus políticas económicas frente a las delirantes promesas electorales en la campaña que los llevó al triunfo, desesperan al otro.

La tentativa de intervenir el Poder Judicial jujeño para liberar a la más emblemática delincuente, Milagro Salas, va en ese sentido, pero el martes 10, a las 18:00, se realizará una manifestación ante el Congreso para gritarle al kirchnerismo: ¡No pasarán!; es inexcusable su presencia, porque nos estamos jugando el país del futuro, la herencia de nuestros hijos. Con ello, daremos inicio a una generalizada resistencia civil y pacífica ante los avances destructivos de estos crápulas contra la República.

Las renuncias habidas en los tribunales confirmaron los tristes pronósticos en ese sentido, y la repulsiva liberación de Julio de Vido y Roberto Baratta anticipa el futuro de Amado Boudou, Milagro Salas, Ricardo Jaime y Luis D'Elía. La otra pinza para limitar los riesgos ya está construida, con la transferencia del Programa de Protección de Testigos a la esfera de la Secretaría de Justicia, o sea, con la entrega del control de la seguridad de los arrepentidos a los denunciados por aquéllos.

El regreso de lo peor de los años robados al poder, con la ya innegable sumisión del Presidente a los siniestros designios de la araña que reina en el Instituto Patria, queda expuesto por la reedición de la guerra gaucha (incentivada por sus lenguaraces, Oscar Parrilli y Juan Grabois), por las renacidas tensiones diplomáticas con Uruguay y Brasil, los avances permanentes contra la prensa libre, la humillación del Ejército y la batalla contra la Justicia en la imparable carrera por la impunidad. 

Mientras tanto, esos ciudadanos de décima clase, los militares detenidos preventivamente desde hace más de una década contemplan resignados como personajes condenados por robar y matar (como sucedió con el crimen de Once), mucho más jóvenes y con inexistentes dolencias físicas, son liberados sobre la base de presuntas razones humanitarias que, para ellos, nunca son suficientes.

Agreguemos a ese maloliente preparado la iniciativa de senadoras del oficialismo de evitar la investigación judicial de los hechos de corrupción cuando estos hubieran sido ventilados antes en la prensa, y tendremos un notable anticipo de cómo será el país con el que sueñan.

El campo ha decidido ir al paro a partir del lunes, y no comercializará carnes ni granos, porque la presión impositiva dispuesta por Alberto ya es, lisa y llanamente, confiscatoria. Mientras eso sucede, la clase política se niega colaborar con la pregonada "solidaridad" y a ajustar, aunque sea mínimamente, su inmenso y descontrolado gasto.

Más allá de la degradación moral que produce en toda sociedad la demostración de la impunidad de los saqueadores y la inexistencia de instituciones, todo este panorama trae aparejada una consecuencia dramática para el futuro: la definitiva imposibilidad del arribo de inversiones productivas a la Argentina.

Para que quede claro, pregúntese usted mismo: ¿pondré dinero en un país en el que la Justicia no es independiente ni seria y la corrupción no se combate?, ¿donde un sinnúmero de funcionarios del primer escalón del Estado se encuentran procesados por defraudación a la administración pública?, ¿donde hasta la Vicepresidente está múltiples veces imputada por la comisión de infinitos delitos?, ¿donde la Constitución no se respeta y el Poder Legislativo cede sus facultades al Ejecutivo, inclusive en materias vedadas, como los impuestos?

¿Iré con mis dólares a un lugar del cual no podré sacarlos ni llevarme mis ganancias genuinas?, ¿por qué elegir un país tan dramáticamente controlado por los funcionarios de turno, a quienes deberé pedir autorización para todo acto comercial?, ¿cómo se trabaja en una economía que tiene una de las inflaciones más grandes del mundo y siempre hay alguien que me dirá con qué cotización del dólar -de las muchas que se operan en el mercado- deberé hacer mis cálculos de rentabilidad?, ¿por qué ser parte de una sociedad que execra a los triunfadores y premia a los vagos?, ¿quién decidirá a qué precio deberé vender mis productos?, habiendo tantas opciones, ¿para qué ingresar en un sistema impositivo totalmente confiscatorio en nombre de una falsa "solidaridad"?, ¿donde si exporto seré castigado con retenciones de todo tipo?

La respuesta obviamente negativa a todos esos interrogantes hace, por ejemplo, que la mayor bendición de la naturaleza (Vaca Muerta) esté al borde de transformarse en una nueva y gigantesca frustración. La razón de es simple: cuando se descubrió el gigantesco yacimiento, sólo había uno similar en el mundo; hoy, tantos años después, se explotan casi otros veinte, uno de los cuales -Texas- ha transformado a los Estados Unidos en autosuficientes en petróleo, alterando todo su posicionamiento geopolítico.

Con la caída en los precios internacionales y las tarifas locales congeladas por decisiones populistas que nos condenarán a reeditar la situación de dependencia que vivimos en la extendida década robada, Vaca Muerta se encuentra casi paralizada. Mientras tanto, los notorios avances en materia de combustibles no fósiles convertirán a corto plazo al petróleo en cosa del pasado y en humo a esa ensoñación argentina.

Enrique Guillermo Avogadro

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Desde Argentina

viernes, 6 de marzo de 2020

ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO: "O LLEVARÁS LUTO POR MÍ"[I]

"Los indicadores no caminan en la dirección que señalan. . La señal indicadora no es responsable de nuestra decisión". John le Carré

Cronológicamente, el miércoles terminó el carnaval; sin embargo, en esta curiosa Argentina que nos toca vivir, la murga K sigue con los saltos violentos y los agresivos bailes que están convirtiendo a nuestra pobre República, ya tan deteriorada, en cenizas. Lo hace buscando la indemnidad de su jefa, que confiesa su pretensión de ser absuelta por la historia. 

Uno de episodios más recientes fue la derogación del decreto referido a los testigos protegidos, algunos de los cuales son los arrepentidos en las causas de corrupción que afectan tanto a la Vicepresidente, y la transferencia del programa al Ministerio de Justicia, cuyo segundo, Juan Martín Mena, es uno de los imputados: pusieron a los ladrones a cuidar a quienes los denunciaron; a partir de ahora, no habrá involucrados en el latrocinio público que confiesen sus crímenes y delaten a sus cómplices. 

El otro, más grave aún, es el proyecto ley de modificación del régimen jubilatorio de los jueces y fiscales, que fue malparido con forceps y escándalo en Diputados, con un quórum alcanzado con la presencia de Daniel Scioli, que agregó así a su frondoso prontuario la cucarda de "diputrucho". El objetivo del adefesio es producir -como han confirmado quienes ya renunciaron- la inmediata generación de 400 nuevas vacantes que intentará llenar el kirchnerismo, que tampoco dudó en retirar los 180 pliegos enviados al Senado por Mauricio Macri para cubrir algunas de las ya existentes. 

En un país como el nuestro, en el cual uno se entera si es rico o pobre por el diario del día siguiente, resulta injusto calificar de egoísta y cobarde la conducta de quienes, privilegiando su interés personal, se acojan al actual sistema pero, sin duda, corresponde elogiar a los que están dispuestos a continuar desempeñando su alta función en defensa de la República y la Justicia, aún cuando sepan que su situación se verá seriamente deteriorada cuando accedan a la jubilación; me refiero, en particular, a los camaristas federales Martín Irurzun y Leopoldo Bruglia. ¡Aplausos para ambos! 

La preeminencia de Cristina sobre el groucho-marxista Alberto, pese a los denodados esfuerzos de éste por negarla, lo hace caer en permanentes contradicciones con sus propios dichos que obran en Youtube y recular en chancletas frente al anuncio de los futuros aumentos de transporte, combustibles y tarifas energéticas, dejando así pagando a su Jefe de Gabinete; mientras, sus afirmaciones acerca de los políticos presos son controvertidas públicamente por varios de sus ministros. 

El Presidente, al que deseamos un más que improbable éxito en su gestión, dijo algo tan obvio como que todos los oficiales de las fuerzas armadas actuales nada tienen en común, por su edad, con aquéllos que se desempeñaron durante el gobierno militar de 1976/83 y sugirió que los argentinos debiéramos dar vuelta a esa página de nuestra historia. Nora Cortiñas, integrante de Madres de Plaza de Mayo, lo acusó de "negacionista" y, rápidamente, Alberto confirmó su condición de pusilánime cuando pidió ridículas disculpas y alegó haber sido malinterpretado. 

Esa característica preanuncia quién resultará vencedor de la puja por el poder ya que, como se ha visto en estos ochenta días, la Vicepresidente no se limita a marcar la cancha sino que obliga a su socio político a respetar sus decisiones más disparatadas; ese "albertismo", que algunos creímos ver nacer el 10 de diciembre, resultó en un aborto prematuro. 

Así, no sólo los opositores sino hasta quienes votaron esta fórmula pegoteada pero ya se han desilusionado con las promesas de campaña u observan con repugnancia la renuncia a sus reclamos sindicales por parte de los hipócritas dirigentes gremiales, deberemos salir a la calle masivamente para poner un freno cívico a este disparate que pretende convertir a la Argentina en una infeliz réplica de los catastróficos experimentos castrochavistas, que tan demoledores han resultado para sus pueblos. 

No se trata de refundar el "club del helicóptero", tan caro al peronismo cuando está en el llano, sino de decir ¡Basta, hasta aquí llegamos! y, democráticamente resistir los nuevos avances que, sin duda, llegarán. Porque han aprendido de los nazis la forma de triunfar, aún cuando no tengan la mayoría del electorado, como tan bien explicara José Enrique Miguens en un artículo que cité hace poco. 

Tampoco pretendo que se repitan aquí los vandálicas jornadas que está viviendo Chile, pero debemos tener claro que se producen porque su Presidente y el Gobierno han dejado solo al Cuerpo de Carabineros, algo similar a lo que ya ha sucedido aquí de la mano garantista de Sabina Frederic, nuestra Ministro de Seguridad. No sólo ha desarmado y desprotegido a las fuerzas policiales sino que se inclina, en todos los casos, por defender los presuntos derechos de los criminales. 

La ciudadanía ya lo ha entendido, y de allí la proliferación de marchas que claman contra la renacida inseguridad cotidiana. Los narcotraficantes expanden sus negocios protegidos por la política desde las más altas esferas, y sus sicarios siembran de cadáveres nuestras ciudades, como bien saben los intendentes de los diferentes conurbanos, que reciben diariamente las protestas. 

Estamos transitando momentos cruciales para nuestro futuro, ya que se están llevando puesta a la República una vez más y, con todas nuestras fuerzas, debemos evitar que la única salida para nuestros hijos y nietos sea Ezeiza, como sucede en la trágica Venezuela, que ha visto partir a lo mejor de sus nuevas generaciones. ¿Estaremos a la altura de los acontecimientos o seguiremos en esta cobarde apatía y llevaremos definitivo luto por la Argentina que soñamos? En marzo deberemos despejar esa incógnita.

Enrique Guillermo Avogadro
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martes, 25 de febrero de 2020

ENRIQUE G. AVOGADRO: LA CARGA DE LA BRIGADA K. CASO ARGENTINA

"Con motivos virtuosos, dejándose llevar por la inercia y la  timidez, no se puede combatir la maldad armada y decidida". Winston Churchill 

Ignoro que pasa hoy por la cabeza de nuestra sociedad, pero debo confesar que me asombra su cobarde pasividad frente a la velocidad con que la caballería del kirchnerismo se está moviendo en el campo de batalla de la política argentina, protegido en sus flancos por los buenos modales de Alberto Fernández, que no duda en volver al redil cada vez que su Vicepresidente lo llama al orden, sea aquí o desde Cuba y se trate de deuda externa, de tarifas de los servicios públicos o de la inventada lawfare. 

Conociendo, como todos, el doble discurso que caracteriza al Presidente, nunca sabremos si, cuando respalda los exabruptos de su jefa espiritual, lo hace por convicción o por conveniencia, pero ese aspecto carece de importancia ya que él nos dijo que son "lo mismo". 

Un mero listado de las acciones bélicas que este curioso matrimonio político ha realizado en los 74 días que lleva en la Casa Rosada -sin sumar siquiera las propias barrabasadas de Axel Kiciloff desde su trono en La Plata- permite ver con claridad meridiana el rumbo que está imponiendo esta banda de delincuentes al destino de la República, un rumbo que es ratificado y expuesto pública y diariamente por sus principales voceros. 

A eso me refiero cuando digo que estoy asombrado por la pasividad ciudadana: no ocultan, ni pretenden hacerlo, su designio de imponer en la Argentina el chavismo, tanto para lograr la impunidad por el saqueo gigantesco que realizaron cuanto por venganza ante un mundo que, todos los días, se ríe de nosotros por haber permitido que volviera al poder la asociación ilícita que organizó y encabeza Cristina Fernández. 

Porque con ella, educada a estos fines en Cuba, regresó a la administración pública lo peor de la infame cohorte de cafres y malvivientes que la acompañó durante su período presidencial, y a ellos se los puso al frente de los organismos de control, de las cajas susceptibles de ser robadas, de los puestos claves para garantizar la consecución de sus siniestros propósitos de indemnidad y represalia. 

Sus primeros movimientos al respecto fueron desarmar y desarticular a las fuerzas de seguridad, lo cual ha traído aparejado un sideral aumento del delito; ésta, la inseguridad cotidiana que padecemos, se transformará en la piedra más molesta en los zapatos de los Fernández², porque ya se encuentra al tope de las preocupaciones de la sociedad. Al haber sido disueltos los organismos especializados de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico nacional, los mercaderes de drogas consideran a nuestro país zona liberada y cuentan con la complicidad paga de los gangsters y de su comandante. 

En las manos de los cómplices del despojo kirchnerista ya están los ministerios de Seguridad, de Agricultura y de Defensa, la AFIP con la DGI y la Aduana, la AFI, la OA, la OIA, la Procuración del Tesoro, la ANSES y el INADI, así como numerosas embajadas claves ocupadas por sus más notorios esbirros, muchos con frondosos prontuarios. Ahora se prepara para lograr la Procuración General para Daniel Rafecas y, con el movimiento de pinzas que significa el cambio de régimen jubilatorio para jueces y fiscales, que provocará la renuncia de numerosos magistrados, por un lado, y el retiro de los pliegos enviados al Senado por la administración macrista, por el otro, cubrirá cientos de vacantes en los fueros claves para moldear a su antojo el Poder Judicial, en especial el que sienta sus reales en Comodoro Py. La sonrisa triunfal de Máximo Kirchner en todas sus apariciones no debería dejar de preocuparnos, más allá de la irritación que provoca. 

El ataque comenzará por el crucial Juzgado Federal Nº 1 de La Plata, con funciones electorales en toda la Provincia, a cuyo frente pretende colocar al actual Juez Federal de Dolores, el cuestionado Alejo Ramos Padilla. Y luego cargará contra los jueces y camaristas que tanto han atormentado a la Vicepresidente, sus hijos y sus cómplices y testaferros al ventilar, en audiencias públicas, las pruebas de sus infames delitos. 

Avanzará, en pos de la misma impunidad que busca para su numen, contra las detenciones que afectan a los ya condenados por la Justicia, cuyo principal exponente parece ser Milagro Salas, con intenciones tales como la intervención federal al Poder Judicial jujeño o el insólito proyecto de ley que procura impedir el juzgamiento de aquellos funcionarios públicos que hubieran sido investigados previamente por el periodismo. 

Los regimientos de militantes K operan todos los días pero encubiertamente, como arteras guerrillas, sobre la educación y la cultura, buscando destruir desde el idioma hasta la familia, como sugería Antonio Gramsci, ya que ambos son los pilares de la identidad de toda sociedad, capaces de resistir el embate político de sus enemigos. Mientras, los medios masivos de prensa esconden tras el altar del rating los graves problemas que nos aquejan e impiden que la ciudadanía tome conciencia del rumbo que nos lleva, sin escalas, a los tan exitosos paraísos venezolanos y cubanos. Si no reaccionamos ya mismo, cuando queramos acordarnos será tarde.

Enrique G. Avogadro 
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Desde Brasil

viernes, 21 de febrero de 2020

NOEL ÁLVAREZ: LA PLANTA DE BARTOLO

La literatura es un hecho cultural que no ha sido ajeno a ningún tiempo en la historia de la humanidad. Por ser un tópico fascinante, me he sentido atraído por ella desde que la descubrí, llevado por la sabia conducción de mi maestro de 5to y 6to grado: Luis Alirio Arriaga. Los estímulos positivos que me suministraba mi tutor, me ayudaron a desarrollar el hábito de la lectoescritura, desde temprana edad. Esas inquietudes serían reforzadas en mi hogar paterno, allá en el lar trujillano.

La literatura trabaja desde la ilusión y la metáfora. Los tiempos, en los que las palabras están prohibidas por los autócratas, son lugares propicios para la búsqueda de intersticios, de espacios de resistencia desde donde poder expresar las opiniones vetadas por los ejecutores del terror. El campo de la Literatura Infantil y Juvenil, siempre ha estado muy permeado por el adoctrinamiento para la construcción de la personalidad del individuo. Esto es tan cierto que, cuando un padre elige un libro para su hijo, quiere que este le sea útil, que le enseñe a cuidar la naturaleza, a portarse bien, entre otras cosas. Sin embargo, la literatura como todo arte lo que hace es invitar al sujeto a jugar, lo lleva a preguntarse sobre sí mismo y no necesariamente tiene un fin moralizador o ejemplificador.

En días recientes, la generosidad de unos vecinos de parroquia, quienes me regalaron un estridente y variado repertorio musical, hasta las cuatro de la madrugada, la ausencia de sueño provocada y hábilmente dirigida por los secuaces del régimen, me permitió encontrar un espacio de reflexión y lo enfoqué sobre el afán que muestran los dictadores para sacar de circulación algunos textos de literatura infantil como es el caso de La planta de Bartolo, un cuento que pertenece al género literario narrativo, que forma parte del libro la “Torre de Cubos” de la escritora argentina Laura Devetach. Este folleto se editó por primera vez en 1966 y fue prohibido durante la dictadura militar entre los años 1976 y 1983.

No es fortuito el hecho que, el tema de los vetos literarios venga a mi memoria, cuando está próximo a cumplirse un aniversario más del golpe de Estado que dio al traste con la democracia argentina y cuando en otras latitudes se replican los gérmenes que parieron dictaduras, las cuales dinamitaron los senderos democráticos a través de la persecución, cárcel, destierro o muerte de quienes se opusieron a sus autocráticas derivas.

La planta de Bartolo, refleja toda la riqueza poética de la autora, nutriendo el relato fantástico con hechos y vivencias reales, permitiendo a los niños entablar una relación entre el mundo real y el imaginario. En esta fábula se refleja el mensaje de solidaridad, dignidad, amistad y la acción colectiva, incentivando a los niños a la libertad, la utopía y a la lucha por un mundo mejor.

El cuento dice que un niño gaucho llamado Bartolo plantó un cuaderno en la tierra y al tiempo creció una planta que daba cuadernos. Esos que les gustan a los muchachos en edad escolar. Eran hermosísimos. De tapas duras con muchas hojas muy blancas que invitaban a hacer sumas, restas y dibujitos. El jovencito salió a la calle con las libretas para regalarlas a los niños que no podían comprarlas. Pero el vendedor de cuadernos, personaje antagónico, que representa a los líderes militares controladores del poder, se opuso a la libre circulación de las libretas.

El vendedor de cuadernos, intentó persuadir a Bartolo con todo tipo de maravillas, dulces y juguetes para que le vendiera su planta, pero el niño no cedió porque su deseo era que todos pudieran aprender, escribir y dibujar sin límites. Es un libro plagado de personajes impredecibles que sortean situaciones de manera creativa, asegurando giros inesperados y mucha aventura. Este y otros libros fueron prohibidos por la dictadura, según ellos, por su ‘exceso de fantasía’ hecho considerado peligroso porque llevaba la mente a pensar otro orden del mundo. Según la dictadura estos libros atentaban contra la moral, pero, pese a la prohibición, los textos siguieron circulando de mano en mano, entre las maestras.

Próximo a cumplirse 44 años del golpe que instauró la persecución y el Terrorismo de Estado en la etapa más oscura de Argentina, relatos censurados como La planta de Bartolo” se vuelven imprescindibles y pueden servir como puertas de entrada para trabajar en las escuelas, en los barrios, en las familias, en las comunidades. Lo cual permitirá construir una sociedad que, sobre la base de la memoria, la verdad y la justicia, no vuelva a repetir sus etapas más oscuras.

Noel Álvarez 
Noelalvarez10@gmail.com
@alvareznv 
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

miércoles, 19 de febrero de 2020

ENRIQUE G. AVOGADRO: ¿SÓLO IMPUNIDAD?, CASO ARGENTINA

"Nunca te pierdas el placer de la venganza" Néstor Kirchner 

A la fuerte luz que iluminó la realidad nacional estos días, con las ya expuestas fracturas en el Frente para Todos, me parece que todos debiéramos repensar aquello que sostuvimos hasta ahora, esto es, que Cristina Fernández sólo perseguía la impunidad para ella y sus hijos y que, mientras Alberto Fernández la pudiera garantizar, le permitiría ejercer las atribuciones del cargo presidencial. 

Esa indemnidad sigue siendo uno de sus objetivos principales, pero ello solo no puede justificar tanta exposición internacional con la que confronta con las posiciones del Gobierno, en temas tan ríspidos e inoportunos como la deuda externa o la relación con el FMI, ahora obligadamente justificadas por Alberto. Tal vez lo más significativo de sus diatribas fue el lugar elegido para lanzarlas: nada menos que Cuba, la bestia negra de los Estados Unidos, casualmente el país más influyente en el directorio del Fondo, decisivo para la adopción de decisiones. 

La sucesión interminable de viajes que la Vicepresidente realiza a la isla no parece deberse sólo a su preocupación por la salud de su hija, con dolencias desmentidas por la foto que publicó ella misma, y más allá de la obviedad de preservarla de los jueces argentinos, por lo cual resulta indispensable plantearse otra explicación,: ¿cuán necesarias pueden resultar ciertas reuniones con las cúpulas castro-chavistas y la fuerte protectora de ambas tiranías, la Rusia de Vladimir Putin?; ¿qué objetivo podrían tener esos encuentros?; ¿resulta razonable que se vinculen con la anhelada impunidad? 

Es cierto que Cristina Fernández está extendiendo sus tentáculos, en los ámbitos judiciales ocupando con sus fieles cada vez más puestos claves en juzgados, cámaras, fiscalías, magistratura y organismos querellantes que pueden complicarle la vida en los juicios que se están morosamente realizando y, más aún, en aquéllos que aún no se han iniciado; le falta una pieza, la Procuración General, que pretende para Daniel Rafecas. Pero eso debemos cargarlo sólo en la cuenta del "cabotaje". 

Pero no lo es menos que está buscando -y lo prueba su fuerte influencia en la designación de embajadores "militantes" en países claves- recrear las organizaciones regionales que encarnaban al "socialismo del siglo XXI", el dogma inventado por Hugo Chávez para promover el marxismo en América Latina. Y allí aparece, nítido, el principal objetivo del original regreso al poder de Cristina Kirchner: la venganza. 

Porque no debemos (ni podremos) olvidar que se ha quedado, también, con el comando de todos los organismos de control, en especial de la Inspección General de Justicia, que controla a todas las personas jurídicas del país. Desde allí, podrá inmiscuirse -como hizo tantas veces cuando fue Presidente- en la vida de las sociedades, asociaciones civiles y fundaciones opuestas a su proyecto y evitar intromisiones en las propias. 

Si consigue anular totalmente a Alberto Fernández, podrá desplegar sus acciones vengativas contra el campo, las grandes empresas, la prensa libre, las fuerzas armadas y de seguridad y la Justicia, y hundir una puñalada trapera en el tejido social, incrementando la pobreza y la ignorancia -como hizo otro de sus incondicionales, Alejandro Vanoli, a cargo de la ANSES, al suprimir la exigencia del certificado de escolaridad como requisito para acceder al subsidio de apoyo escolar- e implantando el ridículo "lenguaje inclusivo" en toda la administración pública. 

Más temprano que lo esperable, las tensiones han estallado en el Gobierno entre el "albertismo" y el kirchnerismo duro, y cada día se acerca más el momento de la ruptura definitiva. Cuando ésta se produzca, como tantas veces he dicho, asistiremos a hechos violentos que ya hemos visto en los años 1973 a 1976, o sea, el enfrentamiento sanguinario entre las dos facciones del peronismo por el poder. Y con un agravante: es la primera vez que el famoso movimiento debe gobernar sin dinero. 

Y allí estará el futuro inmediato de los argentinos: más allá de las declamaciones de los demás caciques provinciales, el único territorio que puede Cristina considerar verdaderamente propio es la crucial Provincia de Buenos Aires, puesta en manos de su valido Axel Kiciloff, porque siempre ha sido la causa eficiente de la caída de los presidentes. Pero allí nada es homogéneo: los intendentes, aún cuando hayan perdido peso específico al resignar la esencial reelección indefinida durante el gobierno de María Eugenia Vidal, detestan al Gobernador. 

Entonces, la pregunta fundamental surge de las últimas encuestas, que informan una brusca caída en la imagen de Cristina y un cierto repunte en la de Alberto: ¿hasta cuándo quienes están conformes con éste y quienes votaron en un 40,8% contra ambos, todos dispuestos a colaborar para que al Presidente le vaya bien, serán tolerantes con el "fuego amigo" que mina el futuro de todos? ¿Cuándo saldrá a la calle, como lo hizo en la campaña electoral, a demostrar su indignación ante el avance del kirchnerismo, que ya hemos vivido y que pretende cambiar la Constitución para llevarnos a Venezuela y a Cuba?

Enrique Guillermo Avogadro  
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lunes, 10 de febrero de 2020

ENRIQUE G. AVOGADRO: ¡AY, AXEL Y ALBERTO QUERIDOS!. CASO ARGENTINA

"¿Hasta dónde pueden llevar a un hombre la fe  y la obediencia absoluta a una ideología?"  Leonardo Padura

En las dos últimas semanas, el país y los mercados estuvieron en vilo ante la probabilidad de que la Provincia de Buenos Aires cayera en default, ya que eso complicaría mucho la negociación de la Argentina con sus acreedores externos. Finalmente, el Gobernador anunció que pagará el vencimiento del bono que -contra sus afirmaciones- no había sido emitido por María Eugenia Vidal sino por Daniel Scioli; no podía ignorar que estaba mintiendo descaradamente puesto que él mismo, entonces como Ministro de Economía, había autorizado ese endeudamiento. 

El episodio puso nuevamente sobre el tapete la enorme impericia que caracteriza a Axel Kiciloff desde su ingreso a la función pública. Basta con recordar su proceder ante Repsol y el Club de Paris siendo funcionario de Cristina Fernández, cuando ésta ejercía la Presidencia. 

Todos tenemos presente la conferencia de prensa que brindó cuando la noble viuda decidió "estatizar" las acciones que los españoles tenían en YPF, en una nueva vuelta de tuerca al gran negociado que fue la "compra" del 25% del capital por los Esquenazi/Kirchner, que derivó en la catastrófica pérdida del autoabastecimiento energético para el país. 

Muy suelto de cuerpo, este groucho-marxista y neo-goebbeliano explicó entonces que no solamente no deberíamos indemnizar a la empresa expropiada sino que sería ésta quien debería abonar unos US$ 5.000 millones por los daños ambientales provocados durante su gestión. Sin embargo, no sólo tal reclamo jamás fue formulado sino que debimos hacernos cargo de una emisión especial de bonos que fueron entregados a Repsol por US$ 9.000 millones. Me cuentan que La Caixa, dueña de la compañía española, ordenó hacer sendos monumentos a Antonio Brufau, su CEO, y al propio Axel para agradecerles el "éxito" de la negociación. 

El otro episodio, también carísimo, que forma parte del curriculum vitæ del Gobernador fue la "negociación" que encaró, en 2014, ante el Club de Paris que, curiosamente, se creó hace muchas décadas para gestionar en conjunto otra deuda argentina. Allí fue nuestro querido Kiciloff, ante el asombro de sus miembros, sin discutir aceptó pagar toda la deuda, incluyendo los intereses punitorios que siempre eran condonados. Y allí terminaron otros US$ 10.000 millones, sin que nadie imputara por mala praxis a nuestro enviado. 

El miércoles pasado, el propio Ministro de Hacienda, Martín Guzmán, recomendado de Joseph Stiglitz, el economista preferido de la "abogada exitosa", a quien el Presidente puso a cargo de negociar la deuda externa, criticó el acuerdo firmado por el actual Gobernador alegando que resulta absolutamente impagable el saldo de US$ 2.000 millones al 9% anual. 

La fallida patoteada de Kiciloff a sus acreedores, que son los mismos que los de la nación, necesariamente hará que éstos sean más duros y apretarán a la Argentina mucho más de lo que era esperable antes del episodio. Si, como algunos creen, toda esta mascarada fue acordada entre Guzmán y la provincia, este fracaso resultará insoportable. 

Con relación a Alberto Fernández, sorprendió su generosidad frente a los organismos de derechos humanos franceses, cuando éstos le propusieron instaurar una policía del pensamiento; se habría ofrecido a enviar al Hº Aguantadero un proyecto de ley para penar con la cárcel a quienes nieguen los delitos de lesa humanidad que habrían sido cometidos durante el proceso de 1976-1983 (¿la Triple A no hizo nada en la materia?) y para que se niegue a los únicos verdaderos presos políticos de la democracia -los 2.000 militares y civiles detenidos sin sentencia firme- los derechos que los códigos argentinos conceden al resto de los ciudadanos; para pedir este monumental disparate, adujeron la vigencia del Tratado de Roma, que nuestro país firmó en recién en 2001 y que no prevé la retroactividad. 

Obviamente, esa noticia nos remite a la ley provincial que María Eugenia Vidal promulgó siendo Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, que lisa y llanamente prohíbe discutir el fantasioso número de 30.000 desaparecidos, que Luis Labraña, ex guerrillero, confesó haber inventado para tocar el alma y el bolsillo de la izquierda de escritorio europea. 

Graciela Fernández Meijide, de quien nadie puede sospechar simpatía alguna con los militares de aquella época, se ha preguntado repetidas veces dónde están las familias o los amigos de los casi 22.000 que no figuran como desaparecidos en ningún lado, que no fueron denunciados como tales, no tienen nombre y no figuran en ningún registro. Hoy, a muchos años de la inauguración del Parque de la Memoria, en la costanera porteña, ese es la cantidad de chapas que no han obtenido la grabación de un nombre; es más, para llegar a los primeros 8.000, hubo que recurrir a los muertos por causas políticas desde 1955 y a incluir hasta los miembros del ERP y Montoneros fusilados por los mismos terroristas o que cayeron intentando asaltar cuarteles y dependencias militares. 

Para finalizar, un pequeño reclamo a los diversos y otrora vocingleros organismos argentinos, aplicable a los gremios docentes ante el congelamiento de los aumentos, por ejemplo: ¡Muchaches (¿me habré puesto inclusivo?), olvidaron protestar contra Nicolás Maduro cuando éste prohibió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ingresar a Venezuela! Pretendía verificar in situ las ingentes denuncias por asesinatos, violaciones, encarcelamientos sin causa y hasta desapariciones, algo a lo que no se atrevió siquiera la Junta de Comandantes del Proceso de Reorganización Nacional argentino, tan denostado por esas mismas organizaciones. 

Enrique Guillermo Avogadro
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Desde Argentina

miércoles, 11 de diciembre de 2019

ENRIQUE G. AVOGADRO: LA PEOR CRISTINA, CASO ARGENTINA

"Lo más importante es el juicio de la Historia, y a él los personajes no asisten. Cuando la gran maestra de los hombres emite su sentencia, el veredicto recae sobre los muertos". Fernando Henrique Cardoso

El lunes, tal como estaba previsto, Cristina Elisabet Fernández, llamada a prestar declaración indagatoria en una de las múltiples causas por corrupción que la afectan, se subió a la pista principal del circo de Comodoro Py para desplegar su habitual histrionismo y, por supuesto, negarse a contestar a las preguntas que la hubieran obligado a explicar hechos. Pudimos confirmar entonces que volvieron, pero peores.

A pesar de la marcada insolencia -rayana en el desacato- con que se comportó, los jueces que debieron aguantar sus rencorosas diatribas no reaccionaron, cuando una conducta similar de cualquier procesado hubiera derivado en su inmediato encarcelamiento; si hubieran actuado así en este caso, no hubiera podido invocar la protección de los fueros de su nuevo cargo, ya que se trataba de un flagrante delito pero, seguramente, se hubieran producido enormes conflictos en la calle.

La Vicepresidente electa, en la frase más rimbombante y soberbia, se dijo absuelta en vida por el juicio de la Historia y auguró a los magistrados la condena definitiva de ese tribunal universal. Se inspiró en su numen revolucionario, nada menos que Fidel Castro, quien recurrió a una mucho menos pretenciosa afirmación -"la Historia me absolverá"- al ser llevado ante los Tribunales por los fracasados asaltos a los cuarteles de Moncada y Céspedes en 1953; el tirano cubano, a su vez, había parafraseado a Adolf Hitler cuando, en el juicio que celebró en 1923 por la fallida tentativa de tomar el Ministerio de Defensa alemán, dijo: "Aún cuando los jueces de este Estado puedan condenar nuestra acción, la Historia, diosa de la verdad y de la ley, habrá de sonreír cuando anule el veredicto de este juicio y me declare libre de culpas". ¡Menudos antecedentes tuvo la actitud de la Vicepresidente electa!

Pero lo realmente grave no ha sido ese stand-up, ya que era por completo esperable ya que fue inveterada su decisión de ejercer una defensa política ante la imposibilidad de ejercer una técnica, es decir, aquélla en la cual hubiera debido confrontar con los hechos, probados hasta la náusea.

En cambio, la composición del gabinete de ministros que acompañará a Alberto Fernández a partir del martes próximo ha provocado una profunda inquietud, tanto en la sociedad cuanto en los mercados locales e internacionales, ya que demuestra que el  "albertismo", imaginado por tantas almas buenas como contrapeso al desaforado "cristinismo" en la administración del Estado, no llegó siquiera a existir y sus principales cabezas se han rendido ante la viuda de Kirchner y su engendro político, La Cámpora.

La aparición en el nuevo equipo de nombres como Carlos Zannini (Procurador del Tesoro), Eduardo Wado de Pedro (Interior), Agustín Rossi (Defensa), Elizabeth Gómez Alcorta (Mujer), Luis Basterra (Agricultura) y Sabrina Fréderic (Seguridad) muestran claramente quién tiene el sabot en la mesa de juego y, sobre todo, cuáles son sus prioridades. Pero, más que nada, que el kirchnerismo que volvió es mucho peor que el último que debimos soportar, pues su jefa viene por la impunidad, la venganza y lo poco que quedó después que viniera por todo.

El inspirador de las peores medidas de la década robada se transformará, desde el martes, en el jefe de todos los abogados del Estado; la relación con las provincias será conducida por un dilecto discípulo de quien tanto las apretara en su gestión anterior; en el comando de las fuerzas armadas se repondrá a quien perdió misiles y municiones; la abogada de Milagro Salas ocupará la cartera destinada a equilibrar la participación de los sexos; el más fervoroso defensor de la Resolución 125, irá a una de las carteras con mayor gravitación, la del campo; y una garantista de la escuela de Zaffaroni y negadora del rol de Hezbollah en los atentados de la Embajada de Israel y la AMIA tendrá en sus manos la seguridad.

Mauricio Macri presentó el jueves un balance final de su gestión, intentando vanamente reparar así el monumental error que cometió al evitar decir la verdad sobre la herencia que recibiera en 2015, cuando hubiera debido explicar que sólo podían esperarse sangre, sudor y lágrimas. De cualquier modo, ese gesto tardío no impedirá que el peronismo pegoteado, mucho más ducho en estas argucias políticas, cargue sobre sus espaldas la responsabilidad de todas las medidas amargas que, con certeza, deberá adoptar en los primeros meses de su gobierno.

Pero, sin perjuicio de la opinión personal que cada uno tenga sobre el Presidente actual, es imprescindible que hoy, sábado 7, a las 17:00 hs., hagamos acto de presencia en la Plaza de Mayo para ratificar ante el mundo que aún existe en la Argentina una multitud (al menos 41%) de personas que privilegian la República, la independencia de poderes, la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y la impunidad, y tantas otras cosas del mismo tenor que estos cuatro durísimos años nos permitieron descubrir que son posibles y a las cuales no estamos dispuestos a renunciar.

Enrique Guillermo Avogadro
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Bs.As.,

jueves, 5 de diciembre de 2019

ALBERTO BENEGAS LYNCH (H): EL PAPEL DE LA NUEVA OPOSICIÓN, CASO ARGENTINA

Es una verdad de Perogrullo que todas las personas de bien desean lo mejor para su país. En nuestro caso venimos de fracaso en fracaso desde que se estrenó el populismo en nuestro medio y se revirtió el formidable éxito que hizo que fuéramos un ejemplo de progreso moral y material en el concierto de las naciones civilizadas, debido a la aplicación de recetas compatibles con la sociedad abierta. Luego vino la avalancha de estatismos que bajo diversas denominaciones nos empobreció bajo la ficción de que recursos gubernamentales operarían de la nada, como si no fueran producto del saqueo al fruto del trabajo ajeno.

En el actual contexto, sería lamentable que el gobierno saliente estime que el apoyo logrado en distintas manifestaciones y marchas proselitistas y el respaldo obtenido en las urnas se deben a un apoyo a su gestión, puesto que ha sido como expresión de la imperiosa necesidad de preservar las instituciones republicanas, de modo muy especial la libertad de prensa y lo que queda en pie de la Justicia. Este apoyo, así concebido, permitió establecer una oposición de peso en ambas cámaras, si bien resulta mucho más notoria en Diputados que en el Senado.

A esta altura debe recordarse que el sistema republicano se basa en cinco columnas fundamentales en el contexto del reaseguro de la libertad de expresión, sin límite de ninguna naturaleza. Estas cinco bases son la igualdad ante la ley anclada en la Justicia como "dar a cada uno lo suyo", la responsabilidad de los gobernantes ante la ciudadanía por lo realizado, la nítida división de poderes, la transparencia de los actos de gobierno y la alternancia en el poder a través de elecciones confiables.

Esto es lo que debe defender a capa y espada la nueva oposición durante la próxima gestión gubernamental, para lo cual, desde luego, resulta primordial poner en claro que la gestión hoy en funciones ha fracasado rotundamente en cuanto a lo más acuciante, es decir, a la incapacidad para reducir el tamaño elefantiásico de un Leviatán desbocado. De esta situación se sigue la presión tributaria, la deuda exponencial, el adiposo déficit total y el haber generado una inflación mensual equivalente a la anual en naciones normales.

No caben pretextos y el relato de anécdotas irrelevantes, solo importan los resultados. Está en juego la supervivencia de la República, antes de que se promulgue una "ley de medios" como subterfugio para amordazar la libertad de expresión, antes de reformas constitucionales nefastas, de modificaciones en el esquema judicial y de revocar, frenar y revertir fallos que quitan sustento a la corrupción administrativa.

El comienzo del gobierno macrista estuvo adornado con el bailecito del presidente en la Casa Rosada con la banda presidencial, lo cual dista mucho de un gesto republicano. La primera medida en el plano económico fue la irrupción de nuevos ministerios y la primera medida en el terreno institucional fue la pretensión de designar por decreto a dos ministros de la Corte Suprema.

Es perentorio consolidar la nueva oposición, alejada de los personajes que contribuyeron al referido fracaso. Sería del todo impropio que pretendan constituirse en referentes de la oposición a partir de la asunción del gobierno recién electo aquellos que cargan las pesadas mochilas de la deplorable administración que, entre muchas otras cosas, termina con cepos cambiarios y otras múltiples regulaciones dignas del estatismo más exacerbado.

Además de lo aludido sobre las fallas del gobierno que termina (que es lo principal para descartar la idea de mantener la misma dirección), como una nota a pie de página debe tomarse en cuenta que es probable que la actual cabeza del Ejecutivo esté obligada a acudir a Tribunales en varias causas en su contra, que por más que resultaran injustas debilitan y desgastan la capacidad de maniobra de un referente en la oposición.

Se requiere la suficiente cintura y reflejos políticos para proceder sin demora en el sentido señalado. A nuestro juicio, quienes podrían asumir las nuevas responsabilidades son políticos de la Unión Cívica Radical más cercanos a la tradición inaugurada por su fundador, Leandro Alem, desviada a partir de la Declaración de Avellaneda de 1945. Esto no solo debido al extraordinario ideario en su tramo original, sino a que se trata de una expresión de lo que hasta ahora ha sido una coalición electoral que debería apuntar a ser en el futuro una coalición de gobierno que recoja la mencionada tradición original.

En este contexto debe tenerse muy presentes pensamientos de gran trascendencia de Alem. En el debate sobre la federalización de Buenos Aires, en 1880, expresó: "Más el poder es fuerte, más la corrupción es fácil. Para asegurar el poder legítimo, es necesario impedir a todo trance que él exagere sus facultades". Recomendaba además "una política liberal que deje el vuelo necesario a todas las fuerzas y a todas las actividades" y concluía: "gobernad lo menos posible porque mientras menos gobierno extraño tenga el hombre, más avanza la libertad, más gobierno propio tiene y más fortalece su iniciativa y se desenvuelve su actividad".

En igual línea argumental, Alem, a contracorriente de la sandez de "vivir con lo nuestro", patrocinaba la completa apertura de las fronteras al comercio en "El Argentino", en 1894, en un texto titulado "El proteccionismo y el pueblo" y en 1891 en el "Manifiesto Radical" se refiere a los peligros de la inflación monetaria que firma Alem como presidente y lo secundan Joaquín Castellanos, Carlos Estrada, Daniel Tedín y Abel Pardo. Allí se resume el cuadro de situación al sostener que "Es un axioma ante la conciencia argentina que el mal se ha producido por exceso de oficialismo."

Lo dicho no es óbice para la necesaria tarea de trabajar en otros espacios para contribuir a la difusión y ejecución de plataformas liberales y las faenas que se vienen desarrollando al efecto de dar la batalla cultural. Pero insistimos que para que esto último tenga lugar y se amplíe su radio de acción es menester conservar los principios esenciales del sistema republicano. No es responsable poner la carreta delante de los caballos. Primero hay que asegurar lo esencial de la República, para lo cual debe fortalecerse la nueva oposición gracias a la oportunidad que le brindaron las urnas en las elecciones del 27 de octubre. No debe confundirse el plano académico con el político, pues son dos esferas sustancialmente distintas.

Ahora bien, si las bancadas de la nueva oposición van a competir por la promulgación de las medidas estatistas que nos han asfixiado hasta el presente, para eso es mejor evitar disimulos y asociarse a la alianza del gobierno recién electo.

Por último, hago votos para que no se recurra a las absurdas y contraproducentes expresiones de "ajuste" o "shock" si es que se quiere liberar recursos atrapados en las pesadas telarañas estatales al efecto de engrosar los bolsillos de la gente. Ya bastantes ajustes y shocks padecen cotidianamente los argentinos desde hace mucho tiempo para soportar nuevos embates de ese calibre.

Alberto Benegas Lynch (h): 
@abenegaslynch_h 
Autor del libro El poder corrompe (2019).

domingo, 1 de diciembre de 2019

ENRIQUE G. AVOGADRO: FORZOSAS COMPARACIONES

 Aldous Huxley: "Los hechos no dejan de existir porque sean ignorados".

Estas semanas están dejando a la vista algunos escenarios que obligan a su cotejo, y me refiero tanto a la Argentina cuanto a Colombia y Chile o a Uruguay. Tienen que ver, por ejemplo, con los políticos presos, con transiciones gubernamentales, con violentos conflictos sociales, con las agresiones sexuales y hasta con los zapatos. Comencemos entonces. 

El jueves, una patética -por lo magro de la concurrencia- manifestación reclamó la libertad de algunos angelitos detenidos. Entre los enrejados convocantes se encontraron Amado Boudou, Julio de Vido, Roberto Baratta, Luis D'Elía, Lázaro y Martín Báez, Juan Pablo "Pata" Medina y Milagro Salas, todos condenados en varias instancias por delitos que van desde falsificación de documentos, apropiación de la fábrica de dinero, el crimen de Once, malversación de fondos públicos, asalto a comisarías, lesiones graves, amenazas, tentativas de homicidio, etc.; en resumen, por casi todo lo previsto en el Código Penal. Ricardo Jaime, en idéntica situación, tuvo la decencia de abstenerse de participar del reclamo. 

Se dicen presos políticos pero sólo son políticos presos. Eso, en sí mismo, no debiera revestir gravedad alguna porque, estando los hechos probados, prefieren hacer uso de otra defensa: ocultarlos detrás de una supuesta persecución de Mauricio Macri, exactamente lo mismo que hicieron ya muchos otros, comenzando por la Vicepresidente electa, la inefable Cristina Elisabet Fernández quien, seguramente, desplegará sus innegables dotes histriónicas en igual sentido cuando preste declaración indagatoria el lunes, en una de las muchas causas ya elevadas a juicio. 

Pero, en cambio, adquiere otra significación con las afirmaciones del profesor Alberto Fernández, que adoptó como propia esa postura y reclama la inmediata libertad -y la consecuente impunidad, por la teoría del lawfare- de todos esos presos y las "explicaciones" de los jueces que los procesaron y condenaron; es la misma actitud que adoptó con Luiz Inácio Lula da Silva, a quien un tribunal colegiado le agravó esta semana la pena. 

La Comisión Bicameral de Legislación Penal puso en vigor un límite a la arbitrariedad de los magistrados ante las prisiones preventivas, y ello es verdaderamente positivo. Sin embargo, la penosa comparación surge de la reiterada discriminación que sufren, al respecto, los ancianos militares presos, los menos iguales ante la ley. Para ellos no aplican estas limitaciones procesales ni los principios de inocencia, de irretroactividad de la ley penal, del juzgamiento por jueces naturales y de legalidad. Para no extenderme en cifras de afectados, sugiero leer la carta que publicó Monseñor Santiago Olivera, Obispo Castrense de la Argentina, publicada hace pocos días. 

La segunda comparación se produjo con las elecciones uruguayas, en las cuales una gran alianza de partidos, que llevó como candidato a Luis Lacalle Pou, le ganó al Frente Amplio después de quince años de hegemonía de la izquierda. La conducta de triunfadores y perdedores dio una lección de democracia a una región convulsionada; para demostrarlo bastó la elegancia de quienes abandonarán el poder frente a quienes los sucederán, y el encuentro en la calle de dos masivas manifestaciones de signos opuestos, que terminó con mates compartidos y el canto del himno nacional. Desde otro ángulo, dando una nueva lección de civismo, el nuevo mandatario tendrá un gabinete ministerial en el que participarán todos los partidos aliados. 

Y esa clase de democracia viene a cuento por la diferencia que establecen el Presidente argentino y su Vice con respecto a los regímenes que gobiernan en América del Sur. Califican como golpe de Estado los procesos que llevaron a la destitución de Dilma Rousseff en Brasil y a la renuncia de Evo Morales en Bolivia, pero defienden la subversión que desató Rafael Correa en Ecuador contra el Presidente Lenin Moreno para intentar regresar al poder, y nada dijeron para respaldar a Sebastián Piñera, en Chile, a Martín Vizcarra, en Perú, o a Iván Duque Márquez, en Colombia, frente al vandalismo terrorista. Tiene antecedentes su conducta actual, ya que la remoción por el Congreso del ex Obispo Fernando Lugo, les sirvió como excusa para excluir temporariamente a Paraguay del Mercosur y permitir la entrada, por la ventana, de Venezuela al organismo regional. 

La disertación de Alberto Fernández ante la Unión Industrial Argentina y, concretamente, su manifiesta intención de impedir la entrada de zapatos de Brasil, sirve para entender qué pretende hacer con la industria argentina la cual, de la mano del Frente para Todos, volverá a gozar del más insano proteccionismo, que tanto daño ha hecho al país y a sus habitantes, obligándolos a comprar caro y malo, a contramano total de cuanto han hecho otras naciones que crecieron, entre ellas el propio Brasil, que exporta al mundo desde aviones hasta ojotas. 

A partir de 2005, he escrito varias veces sobre este tema (por ejemplo en https://tinyurl.com/v7aorb8). Como puede verse allí, la solución real no puede ser más sencilla y, de adoptarse, esa misma industria que, tradicionalmente, ha pescado en la bañadera y cazado en el zoológico, generaría las indispensables divisas que necesitamos para pagar nuestra deuda y muchísimos puestos de trabajo. 

Si, en lugar de ello y como ha prometido el Presidente electo y demostradamente vicario, se refuerza el cierre y la falta de competitividad de nuestra economía, el círculo vicioso en el que nos movemos hace tantas décadas seguirá siendo la clara explicación de nuestra increíble decadencia. 

Finalmente, el estruendoso silencio de Cristina Fernández y de las organizaciones feministas ante las acusaciones a José Alperovich por violación, clama al cielo, por comparación, contra al verdadero linchamiento mediático que, por delitos menos graves que los imputados al Senador kirchnerista, practicaron contra el actor Juan Dhartes.

Enrique Guillermo Avogadro
ega1@avogadro.com.ar
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Desde Argentina

jueves, 7 de noviembre de 2019

GABRIEL BORAGINA:REFLEXIONES POSELECTORALES, CASO ARGENTINA

Finalmente pasaron las elecciones presidenciales con amargos resultados para quienes valoramos las virtudes republicanas y las libertades individuales, habida cuenta que los triunfadores[1] son quienes abominaron de ellas en el pasado y continúan rechazándolas en el presente (y seguramente también en el futuro inmediato).

Si para algo sirven las elecciones políticas en Argentina es para tomarle el pulso a las ideas y sentimientos del votante porque, al emitir su voto, no sólo expresa su sentir político sino lo más significativo de su psicología o manera de pensar y de vivir. Ya que el que vota hace más que simplemente elegir un candidato. Elige un modo de vida.

De ser ciertos los resultados finales (siempre he expuesto públicamente mis serias dudas sobre cifras oficiales de las que sean) la lectura que hago es que un 47% votó en favor de la corrupción, el narcotráfico, la delincuencia, el latrocinio, el odio, la violencia, el autoritarismo, etc.

Lo curioso del caso es que este 47% triunfó por sobre el 53% restante que votó por lo contrario a lo mencionado antes. Esta particularidad (que una minoría pueda llegar a gobernar por sobre la mayoría disidente) es una característica introducida por la reforma de 1994 a la Constitución de la Nación Argentina incorporando el nefasto art. 97 a la Carta Magna entre otras aberraciones incrustadas por tan desafortunada innovación. Pese a que -desde ese año- la "nueva" constitución dice que la Argentina es una “democracia”, en los hechos y a contramano, los arts. 97 y 98 de la modificación establecen una verdadera oligarquía, ya que el propósito original de los reformadores del año 94 era el de prolongar los mandatos presidenciales (mediante la reelección) reduciendo simultáneamente el número de sufragios para ello.

De allí que, desde dicho año, resulta gracioso (en realidad patético) que se siga hablando de la Argentina como una “democracia” cuando su propia Constitución determina que basta un 40% o un 45% de los votos para ser presidente. Desde Aristóteles hasta acá que el gobierno de una minoría es una oligarquía, lo inverso a una democracia.

De la última elección esto es lo negativo (que sea una minoría la que gobernará, y que esa minoría sea lo peor que le puede pasar al país) lo positivo y -de alguna manera- consolador es que la mayoría del 53% se oponga al proyecto totalitario del peronismo "K".

Decimos lo peor porque gobernaron durante 12 años y no se cansaron de saquear al país dejándolo en medio de una catástrofe económica fenomenal.

Pero volviendo a la psicología del votante ¿Cómo entender estos resultados?

Quizás la praxeología de Ludwig von Mises puede acudir en nuestra ayuda para ello. Según esta ciencia, el axioma fundamental de la acción humana es la de pasar de un estado menos satisfactorio a otro de mayor satisfacción. Esto se verifica siempre, por eso mismo es un axioma. La acción humana se compone de dos partes: medios y fines. Estos fines -como explica el mismo L. v. Mises- pueden ser sublimes o ruines.

De acuerdo a este axioma, el ciudadano al votar al "político X" lo transforma en un medio para llegar a un fin que es coincidente tanto para el votante de "X" como para el "político X" mismo. Y como los fines pueden ser ruines o sublimes, si el ciudadano le da su voto a un candidato que cuando estuvo en la función pública integró un gobierno en el que imperó y campeó a sus anchas la corrupción, el narcotráfico, la delincuencia, el latrocinio, el odio, la violencia, el autoritarismo, etc. protagonizada por el "político X" en persona o por miembros del gobierno que componía, significa que estos hechos le permitieron (al votante de "X") mejorar su estado en mayor grado que lo hizo cualquier otro gobierno diferente (anterior o posterior al del "candidato X").

Y viceversa, si el candidato "Z" conformó o encabezó un gobierno en el que imperó la decencia, la rectitud, la honradez, el orden, el respeto a la ley, la cordialidad, la paz, la armonía, la libertad, etc. el ciudadano que lo vota lo hace por los mismos motivos, es decir, porque sus fines personales coinciden con los del "candidato Z", y porque considera que (de ese modo) mejorará su estado personal (y/o familiar, social, etc.). En suma, todos al votar lo hacen persiguiendo un mismo fin último (pasar de una situación de menor satisfacción a otra de mayor) aunque sus medios sean diferentes en un caso y en el otro.

De esta manera se explican no sólo los resultados de esta elección nacional sino la de todas las elecciones humanas.

En el campo de los juicios de valor (órbita que excede a la praxeología) será una cuestión de inclinaciones volcarse por unos medios y fines o por otros encontrados. Desde mi personal punto de vista, en las elecciones argentinas ultimas, el 47% del Padrón electoral se volcó (sintetizando) por la indecencia, la delincuencia y la decadencia, es decir, por los disvalores, antivalores o contravalores, en tanto el 53% restante por los valores (reales, valga la redundancia). Pero, optimistamente, creo que la diferencia existente fue menor a la de 6 puntos (por lo que he mencionado antes en cuanto a "datos oficiales" dudosos).

De todas maneras, es bastante doloroso observar la opción final de ese 47% que, si bien minoritario (lo positivo) será, paradójicamente, el que gobernará (lo negativo). Y el imaginable daño que provocarán los electos, dado el grado de odio y resentimiento con el que regresan al gobierno a completar la obra destructiva que comenzaron en el año 2003.

Corroboro también que mucha gente sigue siendo tan ignorante de la economía como siempre, exceptuando que lo único que quieren es tener mayores bienes y servicios (fines) y que los medios para conseguirlos carecen de importancia para ese 47% que cree que los métodos delictivos para mejorar su estado personal son tan válidos como los antidelictivos. Por eso nunca estuve de acuerdo con quienes decían que el equipo de Macri fracasaba en comunicar eficazmente la pesada carga económica recibida del gobierno anterior. Mas allá de que lo explicó muchas veces, si no lo hubiera hecho no hubiera cambiado el resultado electoral. Como diría un amigo mío, la gente promedio vota con el estómago o el bolsillo. No entiende de sofisticadas explicaciones económicas. Elige al gobierno que mejor le promete alimentarlo, y le retira su apoyo al que no lo hace.

[1] El "Frente de Todos” secta peronista de A. Fernández y C. Kirchner.

Gabriel Boragina
@GBoragina 

viernes, 6 de septiembre de 2019

ENRIQUE G. AVOGADRO: CANALLAS LENGUARACES

"Pondrá en pie, según la fórmula de Juan Claudio Lechín, 'un caudillismo  mesiánico basado en la delincuencia', una dictadura narco-populista". Laurence Debray

Las multitudinarias manifiestaciones del sábado encendieron luces rojas en el tablero de control del Frente de Todos, que esperaba un paseo tranquilo y triunfal hasta octubre. Rápidamente, el Instituto Patria ordenó a Alberto Fernández que dinamitara el tácito acuerdo que lo vinculaba a Mauricio Macri para mantener la calma en la economía hasta las elecciones; el candidato, obediente, dejó de lado su disfraz de estadista y salió a incendiar la pradera, aún a costa de dejar la tierra arrasada. 

Bastaron unas frases falsas suyas el lunes para que, otra vez en menos de quince días, todo volara por el aire. Con el sablazo que implicaron sus dichos acerca del interés del FMI en adelantar las elecciones expresado por sus funcionarios que nos visitaban, nuevamente nos hizo retroceder al mismo tembladeral que se produjo el 12 de agosto, cuando los mercados entraron en pánico por el triunfo de la fórmula Fernández² en las PASO. 

Esa repetida reacción negativa, que llevó a otra escalada del dólar -que repercute instantáneamente sobre la inflación- y del riesgo-país, muestra a las claras qué opina el mundo respecto a la posibilidad de un retorno kirchnerista al poder. Y, sobre todo, expone el enorme desprecio que esa banda de canallas siente por los sectores más pobres de la sociedad. 

La otra maniobra de pinzas sobre la Casa Rosada la constituyeron las masivas marchas, organizadas para conservar el abyecto dominio de la calle y comenzar la agitación -de manual revolucionario- en busca de la destitución del Gobierno. Gran cantidad de organizaciones movilizaron a una masa de pobres sodomizados por sus dirigentes, que lucran con subsidios y planes de todo tipo; fue patético escuchar a los asistentes entrevistados por canales de televisión, ya que todos dijeron ignorar para qué estaban allí. 

Se intenta repetir así lo sucedido en diciembre de 2001, cuando se ahogó financieramente a la administración de Fernando de la Rua, se ejecutó el "plan helicóptero" que costó tantos muertos y, poco después, se concretó la devaluación asimétrica que se llevó todos los ahorros de los argentinos. 

Conociendo muy bien a qué extremos de violencia está dispuesto a llegar el Foro de San Pablo para recuperar en América Latina el poder para el "socialismo del siglo XXI", y el apoyo militar y económico que recibe de China, Rusia e Irán, tal como sucede con Cuba, Nicaragua y Venezuela, me sorprendió la suave calificación de "autoritario" con que Alberto Fernández describió al genocida régimen de Nicolás Maduro, cuando ya sus crímenes se encuentran probados por el informe de Michelle Bachelet, la inobjetable responsable de los derechos humanos en la ONU. 

El Foro, el 28 de julio en Caracas, resolvió "apoyar al movimiento popular de Argentina, que ha logrado conformar una alianza unitaria en el Frente de Todos, . para enfrentar al macrismo .", el Nº 2 de la dictadura, (Diosdado Cabello) advirtió a Alberto que no se crea que el elegido será él puesto que los votos son de Cristina, y las FARC colombianas han publicado su propio documento apoyándola. 

Ambos temas -FMI y relaciones exteriores- se concatenan porque los mercados voluntarios de crédito internacional se encuentran cerrados, a cal y canto, para nosotros, defaulteadores seriales. ¿A quién recurrirá el candidato, si llegara a Presidente, para pedir dinero cuando necesite pagar las cuentas del populismo que pretende reinstalar? Las opciones serán escasas: al Fondo será inútil rogarle y ya sabe que su jefa y candidata a Vicepresidente no cuenta con la simpatía de nadie. Su amenaza al mundo occidental de recurrir a China, además de los conflictos que generará con nuestros actuales aliados, conlleva el enorme riesgo de mayores exigencias por parte de Xi Jimping en materia de bases militares y de materias primas, absolutamente indispensables para el gigante asiático en su actual situación de guerra comercial con Estados Unidos y de desaceleración de su economía. 

Cuando ya se ha comprobado que todos los activos argentinos (bancos, empresas, títulos, etc.) valen la mitad que de lo que valían el 9 de agosto, cuando está muy claro que serán Cristina Fernández y Carlos Zannini quienes gobiernen y nos lleven sin escalas hacia el peor infierno, cuando sabemos que será inevitable la impunidad de los ladrones, cuando un triunfo permitirá que los dueños del narcotráfico regresen al poder, cabe preguntarse: ¿están locos tantos argentinos?, ¿cómo no perciben esa realidad?, ¿cómo muchos, que han visto sus fortunas licuarse en pocos días, siguen financiando este demencial proyecto?, ¿cómo privilegian una imposible tranquilidad en sus bolsillos sobre su futuro y los de sus hijos y nietos? 



El sábado pasado, muchos dijimos que ¡sí, se puede! Se pueden conservar las instituciones de la República, se puede respetar la Constitución y no modificarla, se pueden garantizar la libertad de prensa y de cátedra, se puede mejorar el servicio de justicia sin convertirla en militante, se puede meter presos a los ladrones y a los corruptos, se pueden seguir combatiendo la droga y el delito, se pueden hacer obras públicas sin monstruosos sobreprecios, en fin, se puede vivir en libertad, ejerciendo nuestros derechos y respetando a ultranza los de los demás.



Nada está perdido, aún la batalla está por librarse. Pero, para triunfar, todos quienes pensamos así deberemos trabajar arduamente, explicando a nuestros amigos y vecinos qué se juega, exigiéndoles que vayan a votar, convenciendo a quienes ejercieron el "voto castigo" en las PASO, fiscalizando las elecciones para garantizar su transparencia. La Argentina que soñamos nos lo exige.



Enrique Guillermo Avogadro
ega1@avogadro.com.ar
@egavogadro