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lunes, 21 de octubre de 2019

RUBÉN CONTRERAS: LA GUAYRA ESTA COMO EL GUAIRE

A veces nos cuesta entender la importancia de la palabra progreso y su significado, pero utilizando ese término, muchos gobernantes actúan desarrollando sus proyectos personales y ponen como excusa, que los proyectos y las obras que hacen, buscan solucionar los problemas de determinados pueblos.

También pensamos que cuando se nos habla de progreso, consideramos que este progreso nos debe ofrecer un mayor bienestar en nuestra vida diaria, lo cual se debería traducir en ese término intangible, que muchos anhelamos y se conoce como calidad de vida.

Quienes hemos actuado en política, especialmente los formados en la doctrina social de la iglesia y en las fuentes del humanismo cristiano, entendemos que toda acción política pretende y busca el bien común de la sociedad, por lo cual consideramos, que quienes están al frente de la acción del gobierno, tienen como meta realizar sus proyectos y programas para mejorar la condición social, económica, política y humana de sus gobernados, en la búsqueda del bien común.

Esto no es nada nuevo, desde tiempos inmemoriales, se ha tocado este tema y cuando estudiamos Historia de la Filosofía y revisamos algunas ideas de Aristóteles, recuerdo que el filósofo se dedicó al estudio de más de 30 constituciones, y los diferentes tipos de gobierno de los pueblos mediterráneos, que existían en su tiempo y llegó a la conclusión que el mejor gobierno era aquel que procuraba la mayor suma de bienestar a sus ciudadanos.

Igualmente, Simón Bolívar nuestro Libertador lo refrenda en el excepcional discurso ante el Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819.

En nuestro estado Vargas, tenemos ya 20 años de gobierno chavista y madurista y el lema que ellos utilizan, obviando la descentralización lograda en el año de 1989, cuando se eligieron gobernadores y alcaldes por primera vez en nuestra república, que nos dio tres niveles de gobierno, el nacional, el regional y el municipal, es que este es un solo gobierno y las directrices emanan directamente de Miraflores y los gobernadores y alcaldes, cumplen la función que el titiritero les ordena.

El caso es que en nuestro estado Vargas, agobiado y entumecido por los sucesos acaecidos por la vaguada de 1999, no se ha podido reponer y transita una desesperanza menguada al percibir que la brisa bolivariana ha resultado ser una acción de gobierno negativa que no ha permitido la recuperación de los servicios para que el ciudadano pueda vivir en un estado de confort

Quienes lean este escrito, posiblemente expresen, como me lo han dicho amigos y compañeros en Caracas, caramba Vargas si esta bonito, la plaza Bolívar de la Guayra es espaciosa, el terminal de Catia La Mar está funcionando, caramba están construyendo un estadio para jugar béisbol. Si tienen razón y hay otras obras monumentales, hechas al antojo y de acuerdo al interés del sátrapa que dirige el pranato que esquilma los recursos del estado Vargas para su bien personal.

Fíjense que son obras que están en la vía principal del estado, por donde pasa la reina, pero quienes vivimos en esta franja costera y conocemos nuestra realidad, no entendemos porque al tramo vial ubicado entre Punta de Mulatos y La Guayra, ya el Carneiro le está colocando la cuarta jardinera divisoria. En apenas 20 años han hecho tantos proyectos en dicho tramo que llevan cuatro jardineras, lo cual se percibe como un gran negocio, porque cada una tiene un periodo de vida de 5 años, pero los recursos para diseñar, elaborar y colocar dichas jardineras de donde salen, del bolsillo del carneiro o de los recursos del estado.

Y si hablamos de jardineras el negocio ha resultado tan lucrativo que lo dirige un familiar del general trisoleado, para que todo quede en casa. y pudiéramos decir que esas obras señaladas son importantes, y son un agregado a la morfología urbana de la región, pero más importante es saber cuándo cuesta cada una de ellas, lo cual no ha sido posible conocer por la opacidad del gobernante y por lo tanto no se puede realizar la contraloría social, al igual que las cacareadas canteras, que según iban a generar recursos para destinarlos a obras para el pueblo y hasta ahora lo que se ha apreciado es la destrucción de la cuenca de los ríos de Naiguatá y de Camurí Grande.

Entendemos que como todo militar primitivo y megalómano, el general que ocupa el solio gubernativo en el estado Vargas, quiere trascender y por eso le cambia el nombre al estado, para que por lo menos se le recuerde por eso, porque por lo general a los gobernantes poco se les recuerda por sus obras, pero hay algo presente, es que a este integrante de la peste militar que subyuga a Venezuela, en Vargas todos los día se le menciona, bien o mal pero se le menciona, porque en 20 años los varguenses, gracias a este huracán bolivariano como lo menciona el capo mayor del narcotráfico, hemos retrocedido años luz en nuestra calidad de vida, dado que los servicios públicos en general, están en estado calamitoso y practicamente en estado de metástasis.

Los centros dispensadores de salud en condiciones totalmente erráticos y el mejor ejemplo es el estado putrefacto del baño de la emergencia del seguro social de La Guayra, centro que lleva 20 años restaurándose y el hospital de Pariata nunca había estado tan arruinado, por mencionar dos, pero el general no sabe nada de esto.

Podemos hacer un rosario de los problemas, por ejemplo, agua no hay, no han podido sumar un litro de agua potable en 20 años y es común ver en cualquier parte del estado a diferentes horas del día a los hombres, mujeres y niños con pimpinas o garrafas buscando agua para sus oficios, lo que deja entrever que ellos nos consideran a los varguenses como camellos.

Pero el espectáculo grotesco que vivimos en todo el litoral Vargas, es el bote de aguas servidas a lo largo y ancho del mismo. Por donde usted vaya se va a conseguir un afloramiento de aguas servidas, nauseabundas perfumando el ambiente. Sea en La Soublette, o en La Atlántida o Mirabal de Catia La Mar, o en la calle real de Montesano o Juana de Arco en Pariata, o igualmente en la carretera vieja de Maiquetía o la calle principal del Rincón. No hablemos de la Guayra, la ciudad colonial con su centro histórico, es un bochorno recorrer su calle Bolívar que une a La Casa Guipüzcona con el despacho del

alcalde, porque hay que transitar en medio de la basura o ir al Guamacho, a Bayaja, La Plazoleta del Carmen o Sal Si Puedes, el Cardonal, Cariaco, La Cabrería o la Veguita de Punta Mulatos, sitios en los cuales sus moradores deben convivir con la basura, sin agua potable y con aguas negras permanentemente.

Macuto y la avenida Isabel la Católica no escapa de estos problemas, así como tampoco el Ceibo, las 15 Letras, El Cojo y El Teleférico. Y Caraballeda que en otros tiempos era la mejor zona del litoral no escapa de esta tragedia ya que todo el Palmar este y oeste, Corapal y Corapalito están anegados, al igual que la avenida José María España, el casco del pueblo, San Julián, El Collado, Las Tucacas, Blanquita de Pérez, Quebrada Seca, La Avenida principal del Caribe es una laguna permanente y próximamente se deberá utilizar canoas para navegar en ella.

Naiguatá está en condiciones similares y en el barrio San Antonio, sus habitantes claman a la virgen de Coromoto que les elimine esta pesadilla, que empezó como una brisita bolivariana y envíe al más allá, a estos delincuentes que usufructúan el poder.

La parroquia Caruao tampoco escapa de estos males y ahora de pueblos turísticos pasaron a centros receptores de desechos sólidos, debido a que presentan como atractivos los botes de basura como el ubicado en el centro de Chuspa.

En fin, tenemos una calamidad en todo el estado Vargas por los malos servicios, especialmente la basura y las aguas negras, en contra de la voluntad de quienes vivimos aquí, lo cual ha resultado ser el huracán bolivariano de la destrucción, al extremo que nos estamos semejando al rio Guaire, porque por donde transitemos solo conseguimos basura y aguas servidas, por la inoperancia, ineficiencia e ineficacia de unos gobernantes que con la acción del huracán bolivariano, parecen disfrutar de estos malos servicios por ser unos mal vivientes, para los cuales sería bueno que leyeran a Aristóteles

Ruben Contreras
@RubenContreras 

martes, 19 de abril de 2016

VICTOR RODRIGUEZ CEDEÑO, REENCUENTRO, RECONCILIACIÓN, JUSTICIA, PAZ Y PROGRESO

En su infundada y contradictoria decisión de la semana pasada, el Tribunal Supremo de Justicia declaró inconstitucional la Ley de Amnistía aprobada por la Asamblea Nacional. En su decisión, el TSJ se refiere de manera equivocada a los crímenes de lesa humanidad, a las violaciones de derechos humanos y a los crímenes de guerra para fundamentar la inconstitucionalidad de la Ley. Más grave aún, el Tribunal Supremo o más bien los redactores externos de la decisión consideran, al justificar políticamente su decisión, desvirtuando el sentido y el alcance de su función judicial, que “las amnistías son manifestaciones de la justicia transicional que se refieren a verdaderos momentos de ruptura y a la necesidad de instaurar una comunidad política (…) lo que invalida (…) la ley bajo examen.”  

Paradójicamente y al mismo tiempo, al negar el TSJ la posibilidad de un proceso de justicia transicional, Maduro anuncia otro de sus mecanismos, a través de la creación de una Comisión de amigos que lejos de buscar la verdad, no es más que otro brazo del régimen para perseguir y amedrentar, en la que lamentable y penosamente participan personalidades como el ex Primer Ministro español José Luis Rodriguez Zapatero, una vez respetable dirigente social demócrata, defensor de la democracia y de los derechos humanos.

Independientemente de lo que podamos pensar de la decisión del  TSJ y de las aberraciones en la que incurre un régimen en etapa terminal, todos somos conscientes de que estamos en momentos muy difíciles que sólo con inteligencia y buena voluntad podríamos superar. No es fácil, por supuesto, encontrar espacios comunes, en pocas palabras, un mínimo común denominador, que permita un acercamiento básico en medio de una polarización de la sociedad antes nunca vista, cuando tenemos a un régimen que irrespeta la Constitución, desprecia las libertades y viola de manera sistemática y generalizada los derechos humanos de los ciudadanos, no solo opositores, perseguidos por su manera de pensar y por la osadía de protestar en contra de los abusos, sino de todos los venezolanos a los que se les impide el ejercicio de sus derechos igualmente fundamentales, el de alimentación y el de la salud por delante.

Para muchos estamos en una situación que supera la simple confrontación y que, lamentablemente, parece conducirnos a la ingobernabilidad y peligrosamente hacia conflictos mayores cuyas gravísimas consecuencias, las sociedades, esperanzadas en las soluciones, no perciben en sus inicios.

De la manera más irresponsable, las instituciones del régimen insisten en desconocer la realidad y en despreciar los mecanismos pacíficos que pueden permitir la salida de la crisis y el inicio del camino hacia la construcción de la Venezuela que todos, sin distinción política ni de ninguna otra naturaleza, queremos.

Mientras haya presos políticos y no se abran espacios de diálogo y de consenso no habrá el reencuentro, menos aún la reconciliación y la paz que todos aspiramos . Y sin ello, mucho menos habrá soluciones a la crisis integral que atraviesa el país. Hablar de justicia transicional, en definitiva, favorece al país y no solamente a un grupo de la sociedad. Habrá que recurrir a este mecanismo y en ese contexto habrá de crearse una auténtica Comisión  de la Verdad, independiente e imparcial, integrada por gente seria y responsable que con autonomía pueda decirnos lo que realmente ha pasado estos años y por qué ha pasado.

La sociedad venezolana quiere que se determinen las responsabilidades de los autores y responsables de las violaciones de los derechos humanos y por la realización de una serie de delitos que afectan el funcionamiento del Estado, lo que lejos de significar venganza, expresa justicia.  Las víctimas y sus familiares, la sociedad entera, exigen que se les reconozca y que se les acuerde la reparación debida ante los daños causados.

Vendrán tiempos de cambio y se reestablecerá el orden y las libertades. Negar la transición es negar la crisis y las soluciones, es despreciar al pueblo, irrespetar a la nación y destruir el Estado.

Victor Rodriguez Cedeño
vitoco98@hotmail.com
@vitoco98
internacionalista
Caracas - Venezuela

jueves, 12 de noviembre de 2015

SAÚL GODOY GÓMEZ, EL NUEVO CAPITALISMO Y VENEZUELA,

El capitalismo, como bien dice el economista norteamericano Lester C. Thurow, en su libro El Futuro del Capitalismo (1996), es un proceso de destrucción creativa en la que nuevas empresas toman el lugar de las viejas cuando estas no pueden adaptarse a los cambios, y el capitalismo es un sistema económico signado por los cambios, en constante evolución.

Nos da una serie de ejemplos históricos para que apreciemos el proceso, para 1900, de las 12 empresas más grandes en los EEUU, 10 explotaban y vendía recursos naturales como principal línea de negocios, gas, plomo, azúcar, petróleo, caucho, tabaco, hierro, etc.
Sólo una de esas empresas sobrevive hoy, y es la General Electric.
Para ese mismo año en Inglaterra, trabajaban 1 millón de personas, el 6% de la fuerza laboral en la extracción del carbón, hoy la actividad emplea a menos de 30.000.
En ese comienzo del siglo XX, Chile y Argentina, que explotaban y exportaban diversos recursos naturales, eran economías más ricas que Japón que contaba con muy pocos recursos.
La economía capitalista fue avanzando en las nuevas formas y maneras de producir riqueza; en el pasado, los países que explotaban sus recursos naturales con éxito, lo hacía si contaban con varias ventajas competitivas, como eran, una posición geográfica cercana a las principales rutas comerciales, abundante mano de obra (personal poco calificado) y mercados con una alta demanda por sus productos.
Pero a medida que las inversiones se fueron en las mejoras de equipos y tecnologías para hacer los procesos de manufactura más eficientes, que la productividad del capital se hizo más importante que el trabajo intensivo y que la mano de obra se fue haciendo más especializada, los países que dependían de la exportación de sus recursos naturales fueron perdiendo competitividad.
Cuando entramos en el siglo XXI nos encontramos con una nueva economía que nada tiene que ver con aquellos antiguos patrones de productividad, ahora la riqueza de los países se determinan por la innovación, por el poder de las ideas, por la actividad de los cerebros más que por los músculos, por la integración de diferentes procesos de manufactura que por la extracción bruta de los recursos naturales.
Las economías del conocimiento y la información tomaron la delantera y son las que lideran la modernidad y para ello, los países preocupados por su futuro hicieron grandes inversiones para preparar sus infraestructuras, parques tecnológicos, servicios y sobre todo apostaron a la educación de su gente, prepararon su fuerza laboral para las nuevas tareas, los entrenaron en las nuevas habilidades que la nueva economía necesitaba.
Tenemos el ejemplo de la industria aeroespacial en Europa, que había quedado rezagada frente a los avances norteamericanos, se descuidaron y en muy poco tiempo los EEUU les llevaban una amplia ventaja en el diseño, tecnología, manufactura y capacidad productiva.  Para poder competir tuvieron que ponerse de acuerdo y hacer grandes inversiones en la industria Airbus Group, se propusieron un plan de veinte años y una inversión de fondos públicos de 26 billones de dólares, y lo logaron.
Todos los países que no quieren estar a la cola del tren del progreso están haciendo similares apuestas, sobre todo en Asia donde se están viendo importantes focos de crecimiento económico, estas inversiones para el futuro comienzan escogiendo muy cuidadosamente cuales son las área de investigación y desarrollo donde pueden ser competitivos, teniendo especial cuidado en escoger programas de educación para sus poblaciones que implican fuertes inversiones en universidades, institutos tecnológicos, laboratorios, de igual manera preparan el terreno legal y financiero ya que necesitan de las inversiones extranjeras, en especial de las multinacionales que producen o prestan los bienes y servicios que quisieran desarrollar, escogen los proveedores de tecnologías, preparan las condiciones impositivas, de protección a las patentes y a la propiedad privada, empiezan a construir las infraestructuras que van a necesitar, desde carreteras, plantas generadoras de energía, puertos, aeropuertos, etc.
Esta es una planificación que la hacen conjuntamente las empresas privadas y el estado, siempre es a largo plazo y es por ello que hay que estar muy claro en cuáles son esas áreas de desarrollo posible.
Japón hizo un trabajo de investigación en 1990 liderado por el Ministerio de Comercio Internacional e Industria para conocer cuales sería las industrias de más rápido crecimiento en el siglo XXI. Resultaron ser: microelectrónica, biotecnología, nuevos materiales, aviación civil, desarrollo de nuevas herramientas, robótica y computación (hardware y software).
El estudio arrojó que para un mundo interconectado no importaba en qué país se fabricaran los componentes, o donde se ensambla el producto final, lo que realmente importaba era quien tendría la capacidad de organizar e integrar todo el sistema, desde la búsqueda del capital, el poder de los cerebros, el recurso humano especializado, la información, el proceso de manufactura, hasta la venta y distribución.
Para Thurow, la más importante pieza del sistema es quien pueda ser líder de las tecnologías de proceso y ensamble de las partes.
En esta fase de la economía globalizada ya no es importante quien tenga el capital, cualquier empresario con un buen proyecto puede ir a Londres, New York o Tokio y obtener los recursos para montar una industria en cualquier parte del mundo que tenga las condiciones necesarias para que sea un buen negocio.
En las sociedades del conocimiento son las innovaciones el motor del desarrollo pero cuando miramos a nuestro país nos damos cuenta del tremendo daño que nos ha causado el socialismo con sus pretensiones colectivistas, con sus arcaísmos educativos, con sus fantasías de país “potencia” que no respeta la propiedad privada, que no reconoce la inventiva individual, ni los méritos, que pretende conseguir el desarrollo sin pagar los royalties por las patentes o por los sistemas privados (software) de información, que cree que con solo desear las cosas y ser socialista se harán realidad esas fantasías absurdas mientras el gobierno no puede garantizar siquiera el suministro de agua potable y energía eléctrica a sus principales ciudades.
En un país en el que el gobierno controla las divisas, los precios y la distribución de los bienes y servicios, donde se amenazan a las empresas extranjeras con nacionalizarlas, donde los sueldos de sus educadores son los más bajos del mercado, en el que el gobierno se la pasa atentando en contra de las universidades, en que los institutos de investigación son intervenidos para que los obreros de la institución tengan voz y voto en la administración de los mismos, es un país destinado al fracaso
Nuestra transición hacia un país con futuro en el siglo XXI depende de una cadena de transformaciones, que empiezan con y desde el mismo gobierno, es una necesidad de sobrevivencia darnos una nueva estructura de estado, en concordancia con una nueva forma de gobernabilidad.
Los próximos 20 años van a ser fundamentales para nuestro país, partimos desde cero, tenemos que convocar a todas nuestras fuerzas y cerebros y hacer lo que ya han hecho otros países que van en la ruta hacia la prosperidad, debemos diseñar nuestro propio futuro y el primer paso es tomar ese macabro Plan de la Patria y hacerlo papelillo, olvidarnos de todos esos cuentos de camino del comunismo, superar definitivamente nuestro complejo de inferioridad y toda esa paja loca de la filosofía de la liberación y ponernos a trabajar, como los buenos, como siempre lo hemos hecho y salir de este hueco. 
Saul Godoy Gomez
saulgodoy@gmail.com
@godoy_saul

Miranda - Venezuela