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lunes, 22 de junio de 2020

CARLOS E. AGUILERA A., REVOLUCIÓN BOLIVARIANA ¿CON QUÉ SE COME ESO?

“La súbita reacción de la ideología exagerada va a llenarnos de cuantos males nos faltaba, o mas bien los van a completar. Todo el mundo va a entregarse al torrente de la demagogia y ¡desgraciados los pueblos! Y ¡desgraciados los gobiernos!” Simón Bolívar

Repasando la lectura de uno de los libros de mi autoría: Simón Bolívar, Ideario y Pensamiento”, llegué a la conclusión de que quienes se dicen ser bolivarianos, además de socialistas y marxistas, y por ende comunistas, son simplemente unos falaces mercantilistas de la política, pues no hallaron otra manera de engañar al pueblo, sino utilizando el nombre del padre de la Patria y Libertador de nuestro país y otras cuatro naciones, en su mentada revolución socialista del siglo XXI, para alcanzar sus oscuros propósitos de perpetuarse en el poder.

Esta suerte de franquicia con la que abusan día a día en nombre de Bolívar, sobrepasa todos los límites, pues no contentos con ello, comparan a Chávez con el Libertador en sus vocinglerías políticas, mensajes, cuñas televisivas, radiales y publicidad oficial en los medios con los que cuenta (periódicos, televisoras y radios), lo cual evidencia una contradicción con el pensamiento de Bolívar, enemigo de la adulación y el reconocimiento. Bolívar lo dijo:”No creo ninguna cosa tan corrosiva como la alabanza: deleita el paladar pero corrompe las entrañas”.

La democracia no solo es un sistema sociopolítico, institucional, régimen jurídico, división de poderes, coexistencia de mayorías y minorías, consenso, disenso, acuerdos, gobierno electivo y demás, no es un mecanismo para que los gobiernos asuman y se atribuyan poderes fuera de su contexto. Bolívar lo dijo: “El hombre de honor no tiene más patria que aquella en que se protegen los derechos de los ciudadanos y se respeta el carácter sagrado de la humanidad: la nuestra es la madre de todos los hombres libres y justos, sin distinción de origen y condición”.

En Venezuela, desde hace 21 años se ha constituido un régimen ideológico, jurídico y político, en el que se excluye la protesta y la expresión del descontento de cualquier sector social, pues la visión particular que tienen los partidarios del llamado socialismo del siglo XXI, es una idea uniforme de cualquier decisión y acción gubernamental, lo que explica que Maduro heredero del difunto Chávez, de quien se considera su hijo, excluya la protesta social y los derechos de las minorías, y reprima con violencia inusitada como en todos estos días, cualquier manifestación. Bolívar lo dijo: “Hablo de Venezuela, mi querido país. Esta consideración me ocupa noche y día; porque contemplo que el primer desorden que allí nazca destruye para siempre hasta la esperanza, porque allí el mal será radical y penetra luego a la sangre”

La vida de cientos de jóvenes venezolanos, es la dolorosa cuota del trágico saldo de las acciones de calle de la oposición desde que se instauró el régimen comunista. Sus muertes ocurrieron por manifestarse en contra de un movimiento autoritario basado en los ejes de la supresión del pluralismo político, que exige la creación de un partido único, obediencia de las masas, la concentración del poder y el control de los medios de comunicación. Bolívar lo dijo: “Dios no puede aprobar la violencia de sus propios principios, de sus leyes fundamentales; por el contrario, Dios ve con horror el crimen de la usurpación, de la tiranía”

Impacta desde todo punto de vista la crítica y difícil situación a la que hemos llegado. Venezuela cayó en una espiral del desastre, que si fuera solo material podría incluso ser aceptado, pero se trata de la esencia humana, privación de libertades, derecho solo al silencio, prisión y al final de todo, muertos y heridos únicamente por querer expresarse y protestar. Bolívar lo dijo: “La ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo; la venganza por la justicia. Semejante a un robusto ciego que instigado por el sentimiento de las fuerzas marcha con la seguridad del hombre más perspicaz y dando en todos los escollos no puede rectificar sus pasos”.

El populismo y la demagogia han hecho metástasis en el cuerpo social de los venezolanos. Rudiger Dornbusch acuño el término “populismo macroeconómico” tras analizar lo que pasó en Chile y en Perú con Alan García y más tarde en Argentina (gobierno de Menem) y los Kickner, y ahora en Venezuela desde que llegó al poder Chávez y le sucedió Maduro. Bolívar lo dijo: “La Hacienda Nacional no es de quien os gobierna. Todos los depositarios de vuestros intereses deben demostrar el uso que han hecho de ellos”

La privativa de libertad de mujeres y hombres enjuiciados por tribunales sujetos al control del poder ejecutivo, que pagan largas injustas condenas de cárcel, tras sentencias impuestas por jueces rojos…rojitos, pone en evidente entredicho a la verdadera justicia. Bolívar lo dijo: La disminución del mal es un bien, y este bien debe premiarse en cuanto sea compatible con el decoro del gobierno, que es en lo que consiste la mayor dificultad para poder ejercer la clemencia”

La sociedad venezolana requiere urgentemente de un reacomodo institucional verdaderamente democrático, ajeno al diálogo que demagógicamente invoca Maduro en los actuales momentos, porque se ve perdido ante los últimos acontecimientos que están ocurriendo a lo largo y ancho de todo el territorio nacional., y por el fracaso de ciertos tecnicismos socialistas impuestos por los hermanos Castro desde Cuba. Bolívar lo dijo: “Mi sentir es que la libertad de los venezolanos depende de las virtudes, de la moderación y del amor a la gloria del ciudadano que, por sus talentos y grandes acciones, adquiera la confianza de sus compatriotas y una grande influencia sobre ellos, si emplea estas ventajas sólo en enseñarlos a ser libres, dándoles el ejemplo del respeto y la obediencia debida a las leyes, que aseguren los derechos de sus conciudadanos para que sean respetados de todos”

La iglesia venezolana ha jugado papel preponderante en las más duras etapas de la vida de la República, desde su nacimiento. Bolívar lo dijo: “El clero secular y regular; los monasterios de religiosas, los funcionarios, los viejos, los niños, los pobres, las mujeres y hasta los moribundos se han acercado a mi enajenados y me han abierto su corazón. Yo no he hallado en esto el lenguaje de la lisonja, sino la expresión del candor y del sentimiento de los bienes que trae consigo la libertad”.

Coartar la libertad de expresión mediante canallescos artilugios jurídicos, que dificultan el otorgamiento de papel a los medios impresos del país y el encarcelamiento de numerosos periodistas en los últimos días, y el reforzamiento del aparato comunicacional del régimen, que cuenta con 5 televisoras de cobertura nacional y más de 540 comunales, 4 periódicos de circulación nacional, y un número ilimitado de semanarios, quincenarios, folletos y pasquines, no es otra cosa que pretender acallar la corrupción a todos los niveles, el desabastecimiento de alimentos, la crisis hospitalaria, la falta de insumos y medicinas, la inseguridad y la galopante corrupción entre tantos males que aquejan al ciudadano común, sin distingos ni clases sociales. Bolívar lo dijo: “No dejen Uds. de escribir en las Gacetas de Colombia, pintando la monstruosidad de estos perversos, y la modesta generosidad de nuestra comportamiento. Pueden Uds. explayarse sin temor alguno de ser desmentidos”

Llamarse bolivarianos usando el nombre del Padre de la Patria y Libertador, no es sino un inescrupuloso ejercicio de ignorancia, pues la mentada revolución del siglo XXI, contraría el espíritu democrático que a lo largo de su fructífera vida puso de manifiesto Simón Bolívar, quien hoy día debe estar revolcándose en su lecho mortuorio, pues no basta leer sino sus pensamientos para comprender con indignación, como se engaña a un pueblo que ignora el fruto de su sacrificio, en aras de la hoy menguada libertad. Bien lo dijo: “Con mi nombre se quiere hacer en Colombia el bien y el mal, y muchos lo invocan como el texto de sus disparates”.

Carlos E. Aguilera A. 
careduagui@gmail.com 
@_toquedediana
Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)

martes, 31 de marzo de 2020

REINALDO J. AGUILERA R.: EL FIN DE UNA ERA Y LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

Hace ya 48 años, ocurrió un evento que aún perdura en la historia de la humanidad, sí de la misma humanidad que hoy padece los estragos del COVID-19; fue un 7 de diciembre de 1972 cuando inició la misión Apolo 17 con los siguientes astronautas conformando la tripulación: Ronald Evans, Eugene Cernan y Harrison H. Schmidt, el lanzamiento tuvo lugar desde el Centro Espacial Kennedy con el potente impulso de un cohete Saturno V, cuatro días después llegaban a destino, el alunizaje tuvo lugar el 11 de diciembre en el valle de Taurus-Littrow, situado en el borde sureste del Mar de la Serenidad dónde había llegado antes el famoso Apolo 11. 

La región donde los astronautas efectuaron los estudios y exploraciones fue muy productiva en materia de investigación geológica, al final, más de 100 kilogramos de muestras fueron tomadas en la superficie lunar para aprender más sobre la región inexplorada.

La estadía duró tres días y en dicho viaje a la Luna se efectuaron con tres caminatas espaciales para un total de 22 horas y 4 minutos de recorrido sobre la superficie de nuestro satélite.

Finalmente, el 14 de diciembre, llegó el momento para el equipo de prepararse para su regreso a la Tierra, siendo el punto final de la misión la llegada que se produjo días más tarde, al suroeste de Samoa en el Océano Pacífico.

Lo interesante que debemos resaltar del relato que antecede, es el hecho de que los astronautas del Apolo 17 no sabían que no volvería a haber más misiones a la Luna, Cernan y Schmidt no pensaron que serían los últimos hombres en pisar nuestro satélite natural; con ellos definitivamente terminó una era, tiempo en el cual hubo muchos aciertos y también fracasos, de eso no hay ninguna duda.

La mayoría de los finales no son malos o negativos e incluso en múltiples ocasiones son necesarios, el conjunto de situaciones que se están combinando en la Venezuela actual aún en medio de la Pandemia Mundial, nos indica que el final de la locura bautizada como “Socialismo del Siglo XXI” está cerca, las señales que día a día se presentan en el acontecer nacional y mayor aún en el internacional, son evidencia de que la era chavista está por culminar, aun cuando no se crea.

La acción efectuada por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, mediante la cual realizara una acusación formal contra Nicolás Maduro por presuntos delitos relacionados con el “narcoterrorismo” y en la que ofrece 15 millones de dólares por la captura del jefe de gobierno chavista y otros millones más por sus cercanos colaboradores, deja en evidencia que el final se acerca a pasos agigantados.

El nivel de desesperación de muchos cómplices de Maduro así lo indica, las constantes actuaciones del régimen también, la decisión de continuar persiguiendo a opositores en un momento socialmente tan complejo, como lo es encontrarnos en medio de una crisis de salud global, es solo una muestra de ello. 

También es cierto que no será fácil una vez que esto ocurra, adelantar todos los cambios requeridos, muchas acciones serán tomadas y para ello debemos estar preparados, tal como ocurrió en la Europa al final de la Segunda Guerra Mundial, para posteriormente así reestructurar  nuestro país entorno a lo correcto, volver a los caminos en los cuales se generen verdaderas políticas públicas que vayan en beneficio de todos, que con certeza sea un país de inclusión y no la falsa promesa efectuada por el “Galáctico” y que la mantiene el actual presidente, si así con “p” minúscula por que no merece nada más.

Por el momento estamos en medio de una situación totalmente atípica, sin saber si superaremos lo que se está viviendo, observando por televisión y por las redes sociales como mueren personas a diario en todas partes, sin acceso a mucho y teniendo muy poco, con una calidad de vida que dista mucho de lo que debería ser, con un sistema de salud muy precario en el caso venezolano, una realidad incuestionable.

Sin embargo, así llegará el cambio para nuestro país, sin que nadie lo espere, con incertidumbres y también con expectativas, pero con una alta posibilidad de que en 2020 se materialice definitivamente el fin de una era, oscura, triste, demoledora y que en definitiva nunca debió pasar. 

Una vez superada la grave Pandemia del COVID-19, sin perder de vista cómo quedará configurado el planeta, invito a que seamos participes de lo que vendrá, VENEZUELA como país lo reclama y millones de compatriotas también, así de simple y sencillo.

Reinaldo J. Aguilera R.
reinaldoaguilera1968@gmail.com
@raguilera68