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lunes, 26 de julio de 2021

ROMÁN IBARRA: DECISIONES

Mientras el gobierno avanza en su plan de intención hegemónica, algunos sectores como el social, o el económico, buscan formulas para seguir existiendo en medio de la adversidad. Todos, excepto la clase política están tomando decisiones para mejorar, y ofrecer respuestas.

Por una parte, los empresarios venezolanos agremiados en Fedecamaras, celebraron su asamblea para elegir a sus nuevas autoridades, habiendo invitado –como debe ser- a representantes del gobierno y también de la sociedad toda, incluyendo a la representación de los trabajadores.

La reunión de marras produjo todo tipo de interpretaciones en el mundo político. El gobierno por boca de su Vicepresidente, Delcy Rodríguez atacó la carta enviada por el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, con la intención de hacer ver que la iglesia estaba haciendo política de manera inadecuada.

Otra equivocación del gobierno, pues la carta en cuestión lejos de controvertir, hace un llamado cordial al diálogo y al entendimiento de todos los factores para hallar soluciones a nuestros problemas. Es una preocupación genuina de la iglesia católica que encabeza el Papa Francisco; de manera que la carta del Secretario de Estado del Vaticano, es también la palabra de su santidad.

En cuanto a los políticos, lejos de celebrar la existencia misma de la asamblea de la cúpula empresarial como expresión democrática y la renovación pacífica de sus autoridades, algunos ¨dirigentes¨ del fracaso de la oposición se permitieron criticar y hasta repudiar el evento, dando clases de ¨dignidad¨.

Es verdaderamente repugnante ver a pseudo líderes enmendando la plana a otros sectores, cuando ellos han sido incapaces de lograr una vía para enfrentar con éxito al gobierno, y cuando han tenido el respaldo popular, abandonan al electorado con subterfugios cobardes. Siguen llamando a la abstención, pero sus respectivos partidos andan en campaña electoral, y ellos se reúnen en secreto con el gobierno. Hipócritas!

Lo que tienen que hacer es decidir de una vez si van a participar o no, en lugar de mantener en ascuas a la población que cada vez más se aleja por falta de orientación política, pero que sabe que no hay otro camino que el electoral, a pesar del ventajismo del gobierno y su maldad.

Los que siguen autodenominándose diputados sin serlo, o quienes se autoproclaman y se hacen llamar interinos con intenciones de eternidad, no hacen sino el ridículo porque no gobiernan ni en su casa, pero tienen el control de empresas y recursos de la nación por decisión de aliados internacionales, aunque no rinden cuentas, y nadie sabe en que se gastan los reales que le pertenecen a todos los venezolanos.

Y en el medio de semejante despropósito de lado y lado, una población destruida moral, y físicamente por la imposibilidad de acceder a bienes y servicios esenciales, habida cuenta de que el país no los ofrece. Es decir, cada vez se ensancha más la brecha que separa a quienes tienen capacidad económica producto de su trabajo y esfuerzo, y otros que se los proveen a través de los mecanismos de la corrupción gubernamental, de quienes no tienen nada y deben ganarse la vida a diario, en un ambiente hostil por la falta de condiciones; por inseguridad, y finalmente porque la pandemia mal atendida por el gobierno siendo su obligación, está acabando con la vida de los venezolanos; especialmente los más vulnerables.

Es urgente tomar decisiones para saber si salimos de la crisis, o si dejamos que este sombrío panorama persista en nuestra vida cotidiana, y con ello cancelar el destino de nuestros ciudadanos cada vez más destruidos por la pobreza.

Trabajar y desarrollar coherencia y planes reales para reconquistar la democracia y la paz. No permitamos que los destructores y odiadores sigan gobernando. El país merece lo mejor. Seguimos.

Roman Ibarra
romanibarra@gmail.com
@romanibarra
Venezuela

JOISE MORILLO: LOCURA O EL COLMO DEL CINISMO

La insolencia de los líderes del PSUV, parece no tener límites, el más díscolo de los ejemplos, aparte de muchos señalados por su perversidad es el del gobernador de Carabobo, Lacava.

En la historia de la política se han reseñado episodios, de los cuales se ha realizado respectivas críticas e, igualmente, se han dado a conocer al mundo como ejemplo de perversidad y, de sus protagonistas sus frases, a continuación tenemos una máxima del genio político de la Florencia renacentista Nicolás Maquiavelo, capitulo IX de "il Príncipe", cito: 

"Un príncipe sabio debe pensar un modo por el cual sus ciudadanos siempre y en toda circunstancia y tiempo necesiten al Estado y lo necesiten a él; así siempre le serán fieles”

Al leer tal máxima podemos comprender una posición estratégica, no siempre enfocada a la perversidad, sino a un trato recíproco entre el mandatario y el pueblo. Sin embargo el mismo puede dar lugar a motivar o inspirar a zánganos con aguijón como llama Platón a los deseoso de poder o megalómanos para emplear métodos de sometimientos al pueblo mediante acciones viles como: plantea Stalin, secretario general del Soviet supremo de la extinta URSS, a sus acólitos y secretarios de gobierno, cito:

"Si controlas la alimentación del pueblo, controlas al pueblo, luego vendrán a agradecerte por la miseria que le das"

Así es como actúa el gobierno actual de Venezuela, controlando todo, servicio, transporte, alimentación, combustibles, y por supuesto privación de la libertad, de pensamiento, expresión y movilidad.

Ahora bien aclarando lo del principio tenemos el vivo ejemplo de lo que Bolívar fervientemente repudia y quería amputar de la vida del venezolano, aún más del hispano americano, la ignorancia, de política y civismo.

Las afirmaciones de Lacava en su reciente declaración ante el pueblo carabobeño son además de absurdas, el colmo del cinismo y el escarnio en contra del pueblo oprimido y enajenado por la demencia de este actor, propio de las "120 noches de Sodoma" del Márquez de Sade. Cito:

“No veo absolutamente ninguna razón por la cual nuestra hermosa Carabobo tenga que verse fea” (...) “Serán los otros estados que están vueltos ñoña, por eso dicen que el interior es horrible"

Colocándose uno colmillos plásticos emulando al conde Drácula continúa:

(...) "Eso es que no han venido a visitar la hermosura y perfección que es mi Puerto Cabello. Yo le pongo todo mi Dracu-amor a todos los proyectos para hacer mi Carabobo un lugar ideal para todos los venezolanos. Miren acá, pues. Hoy mismo inauguramos un proyecto de una instalación del tipo lumínico y tecnológico a una fuente de vital líquido que estaba averiada. Nuestro gran Dracu-equipo instaló 10 luces LED en los alrededores de esa Dracu-tubería para que los ciudadanos no caigan en el hueco y para brindarle a la calle más felicidad y vida con los hermosos colores que salen de las LED. ¡Ahí está el símbolo de mis esfuerzos y compromisos con mi hermosa Carabobo!”

A Lacava, poco le importó, que no había llegado agua potable al estado en 17 días. En vez de hacer las reparaciones adecuadas y necesarias, hace honor -lindando en lo absurdo y lo ridículo- a su satanismo diabólico, paseando por la ciudad en su limusina Drácula.

El pueblo, iluminado y obnubilado a la vez por tal acción díscola y cínica más un discurso sofista, no piensa en el sadismo morboso del tal nefasto personaje, el conformismo, ha llegado a tal punto, que no se da cuenta que tal solución es una burda burla, un escarnio cínico y sádico, protagonizado por un hombre que goza con la maldad que dispersa ante un pueblo totalmente ignorante de civismo y política, y de lo cual, incluso se ríe y festeja.


Joise Morillo
kaojoise@gmail.com
@kao_joi_lin

Venezuela-EEUU

LUIS FUENMAYOR TORO, LAS CREENCIAS Y LA REALIDAD

La gente tiene pleno derecho de creer lo que quiera y de percibirse como le plazca, lo que no tiene es el derecho a obligar a los demás a tener las mismas creencias ni a percibirlos de esa misma manera, ni a tratarlos con particulares consideraciones por ese motivo, como no sea la del respeto como personas. Y esto no va sólo con creencias o apreciaciones individuales, sino también con dogmas y cuestiones colectivas, que abarcan a grupos muy numerosos de personas en distintas partes del mundo. Un caso que está presente en la vida ordinaria es el de las religiones y los religiosos.

Se puede profesar cualquier religión, pero éstas no pueden imponerse a quienes no son seguidores de esos cultos, bien porque sigan otros o porque no sean en absoluto creyentes. Los católicos tienen todo el derecho de creer en Dios, en Jesucristo y en el Papa como representante de Dios en la Tierra, pero no pueden obligar a que el resto del mundo tenga las mismas creencias, ni a que sus creencias obliguen a que se les dispense un trato especial. La época de los cruzados no existe desde hace siglos y los recuerdos de sus acciones no son hoy agradables ni mucho menos encomiables.

Otro tanto ocurre con los musulmanes, quienes pueden creer en Alá y en su profeta Mahoma, pero no forzar a otros a profesar la misma fe, ni tener un reconocimiento particular por ello. La conducta de dominación del llamado estado islámico fue una clara aberración. Los judíos, por su parte, pueden considerarse el pueblo elegido de Dios y con derecho a la tierra que, según ellos, él les prometió, pero no pueden obligarnos a aceptar esas creencias ni agredir y exterminar a quienes no opinen lo mismo, ni exigir apoyo incondicional a las acciones genocidas de la entidad sionista que llaman Israel.

Tampoco se puede pretender que las racionalizaciones, que no explicaciones, de quienes se sienten de alguna manera diferentes del común de la gente, tengan que ser aceptadas por encima de las verdades científicas e históricas. No se puede tergiversar ni acomodar el conocimiento científico ni los hechos históricos, para adaptarlos a las creencias que se tenga. Y esto es algo muy común actualmente en el mundo occidental, que de paso no es el único mundo existente como muchos occidentales piensan. Existen otras culturas, incluso más viejas y con más gente que la nuestra, que también tienen sus creencias y sus modos de pensar, respetables, pero tampoco universalmente aceptados.

Los seres humanos, como los seres vivos en general, tienen una serie de características iguales o muy similares, que los hacen ser una especie particular bien definida, pero esto no significa en absoluto que sean idénticos ni que tengan las mismas potencialidades, ni similares capacidades de desarrollo, ni aptitudes equivalentes. Estas diferencias pueden haber constituido graves limitaciones sociales en el pasado, pero a medida que el conocimiento avanza las mismas pueden ser superadas tanto en la práctica social, como en la concepción teórica que se venía teniendo de las mismas.

Sólo podemos ser iguales ante la ley y debemos tener los mismos derechos fundamentales. Nuestras diferencias biológicas no deben significar diferencias de nuestra condición social. Pero las diferencias biológicas existen. Hay hombres altos y hombres bajos, los hay más y menos fuertes, más y menos inteligentes, más y menos ágiles. Los hombres y las mujeres son muy diferentes, yo diría afortunadamente. Sus cerebros son distintos. De lo que se trata es que las diferencias no discriminen a unos u otros en relación con el trabajo, la salud, la educación, el voto, entre otros. No se trata de proponerse situaciones imposibles de realizar hoy, como la de hacer altos a los bajos o a la inversa, ni hacer a todos igualmente fuertes o ágiles o igualmente inteligentes.

La igualdad tampoco significa que todos pueden realizar los mismos trabajos, las mismas tareas o iguales estudios, sin tener en cuenta las limitaciones que las diferencias biológicas existentes generan, ni tener en consideración las diferencias en las aptitudes. Todo el mundo puede más o menos cantar, bailar y hasta tocar algún instrumento musical, pero no todo el mundo puede ser músico. Se requiere entre otras cosas tener oído musical: oído tonal, oído rítmico y oído absoluto. Y esto no se aprende. Es innato. Como lo son la altura, la corpulencia, el sexo, las aptitudes. Todos son influidos sí, pero no generados social ni culturalmente.

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro
Venezuela

JUAN D. VILLA ROMERO: VOLVER A LA GRAN SOLUCIÓN FÉRREA PARA CARACAS

El Metro de Caracas es patrimonio de toda la ciudadanía caraqueña; nos debe doler y preocupar a todos sin excepción.

De continuar como vamos en esta involución, el metro de Caracas se puede precipitar hacia el colapso total. Dicho sistema de transporte pasó de ser la gran solución para nuestra ciudad capital a convertirse en una permanente fuente de calamidades para los usuarios que lo frecuentamos diariamente.

A 38 años y medio de la inauguración del Sistema Metro de Caracas, nuestra experiencia como usuario ha degenerado e involucionado a un sistema impuntual, incómodo e inseguro, lo cual implica la violación de nuestros derechos humanos y la vulnerabilidad de un servicio estratégico para la Nación.

La impuntualidad que genera su mal servicio hace que una persona trabajadora tenga dos horas de retraso, en promedio, en llegar a sus labores, y si es un viaje de extremo a extremo, puede alcanzar las tres horas.

Hay estaciones donde la espera asciende los 15 minutos dentro del tren sin que este comience su recorrido, cuando en sus inicios, el servicio no excedía los dos minutos.

Veo con preocupación las constantes fallas en las bombas de achique que se encuentran en Línea 3, lo cual derivó recientemente en la paralización parcial de ese tramo. Como es bien sabido, estas bombas cumplen la función de evitar inundaciones de la vía férrea durante el periodo de lluvias. Hoy, su funcionamiento es deficitario o inexistente.

Es desastroso y deprimente viajar por el Sistema Metro de Caracas; la probabilidad de tener un accidente es alta, el calor es el pan nuestro de cada día dentro sus vagones y estaciones, sumado a la carencia de cultura, higiene y bioseguridad que cada día se hacen más presentes.

La falta de inversión en mantenimiento preventivo y correctivo en el Sistema Metro de Caracas aumentó desde hace una década, producto de la cadena de errores del gobierno nacional, entre los que hay que destacar el haber eliminado la publicidad comercial privada dentro de las instalaciones del sistema subterráneo, espacios donde se anunciaban productos y servicios que aportaban ingresos importantes que ayudaba al mantenimiento de la infraestructura e incluso para el pago de algún incentivo para el personal.

Hoy, lamentablemente, casi todas las escaleras mecánicas se encuentran inoperantes o en muchos casos desaparecieron, lo cual genera aglomeraciones, daños a personas con movilidad reducida y obstruye el derecho a la confortabilidad que merecen nuestros adultos mayores.

Además el subterráneo de Caracas es afectado severamente por las continuas debilidades estructurales que confronta el Sistema Eléctrico Nacional.

Es importante tener claro que en tiempos difíciles es necesario tomar decisiones complejas, pero realistas y que nos aproximen a soluciones viables, sin importar los costos políticos que de ello deriven.
Es decir, medidas impopulares pero que son necesarias, como: incrementar el precio del pasaje. En este punto quiero ser enfático al señalar que se debe aislar ese sustento ortodoxo del populismo fracasado de la mal llamada cuarta república y ahora de la quinta de que “no hay que atropellar al pueblo, mediante el alza de los servicios como el metro”, se requiere sí o sí, elevar dicha tarifa, porque en la actualidad Bs 50.000 no representan ni un céntimo de dólar y la gratuidad del servicio termina, en resumidas cuentas, siendo un fracaso para los usuarios.

Establecer un sistema rígido de seguridad mediante el cual se localice y se exterminen prácticas insanas que inciden en un mal servicio, como por ejemplo: el constante ingreso de carteristas y pedigüeños, así como la ingesta de comida y de bebidas dentro de los vagones, la carencia de bioseguridad y castigar a los irresponsables que ocasionan daños a las instalaciones.

Hacer un proceso de reingeniería, coordinación y reimpulso; para localizar soluciones a todas las deficiencias que inciden negativamente en nuestra calidad de vida como usuarios. Ese proceso debe priorizar el mantenimiento de tipo preventivo y correctivo en las vías férreas, unidades de trenes y escaleras; así como también la puesta en marcha de obras paralizadas como la Línea 5.

En resumen, el metro de Caracas es parte de nuestro gentilicio, debe funcionar correctamente y volver a ser una referencia Latinoamericana. Hagamos que ese sistema avance y se concatene dentro de la vía de las 3E propuesta por nuestro diputado Omar Ávila. Lo podemos lograr, pero con integridad, constancia, disciplina, ética y responsabilidad.

Juan D. Villa Romero
juandiegovillaromero27@gmail.com
http://visionvenezuela.blogspot.com
@jdiegovillave
@visionvenezuela
Venezuela 

lunes, 1 de marzo de 2021

GABRIEL BORAGINA, ¿POR QUÉ AUMENTA EL GASTO PÚBLICO?

Los números indican que el gasto público en los últimos años no ha dejado de subir, de la mano de los impuestos, empréstitos e inflación destinados a enjugar ese gasto. 

Los gobiernos miden el tema con una doble vara. Por un lado, condenan lo anterior en el plano del discurso, pero cuando -ya en el campo de la acción- deben tomar medidas al respecto estas suelen ser contrarias a lo declamado: o sea, aumentan aún más el gasto, los impuestos, los empréstitos y la inflación, en tanto el resto de las políticas económicas que adoptan tienden a reforzar el incremento de todas esas variables. 

¿Por qué sucede todo esto? La respuesta es larga y es imposible explicar el tema en pocas líneas, pero haremos el esfuerzo de síntesis sin perjuicio de remitir al lector a explicaciones más completas[1]. 

En la década del 30 se hizo popular un economista ingles llamado John Maynard Keynes cuyas teorías venían a poner literalmente "patas arriba" lo que los economistas clásicos y neoclásicos habían descubierto y que, con más o menos acuerdos, era lo que estaba admitido en el mundo económico y político hasta la aparición de Keynes y la divulgación de sus tesis, de las cuales sólo nos detendremos en la del gasto, ya que el resto las hemos analizado[2]. 

En términos muy resumidos y sencillos, Keynes postulaba que el gasto estatal no era "tan malo" como sostenían los clásicos, sino que, al contrario, era "bueno" y que en muchos casos no sólo eso, sino que era la "única" manera de "reactivar" la economía. Esta noticia fue un gran alivio para los gobiernos del momento que, anticipándosele a la teoría keynesiana, ya la había comenzado a poner en práctica aumentado sus presupuestos, incurriendo en repetidos déficits fiscales, abandonando el patrón oro con lo cual dejaban sus manos libres para imprimir dinero a gusto y de la tal manera catapultar la inflación sin restricciones, y demás acciones de corte estatista. 

Las ideas de Keynes fueron calurosamente bienvenidas, no sólo entre los políticos sino -y con mucho mayor entusiasmo- entre los intelectuales, profesores universitarios y hasta de la educación media (secundaria) las que se pasaron a enseñar en todos los niveles en la casi totalidad de los institutos educativos del mundo como si se tratara de una "verdad revelada", de una manera tal que no podía cuestionarse por nadie que se considerara "serio". 

En realidad, las ideas de Keynes tenían antecedentes en otros dos pensadores de fama igual o mayor que la del célebre economista inglés. Ellos fueron no otros que Karl Marx y Friedrich Engels que elaboraron un programa de diez puntos que dice lo siguiente: 

"En los países más avanzados convendrá generalmente adoptar las siguientes disposiciones: 

1. Suprimir la propiedad agraria, cuyas rentas se destinarán a fines de interés público. 

2. Imponer un duro y progresivo impuesto general sobre la renta de las personas físicas. 

3. Abolir toda institución hereditaria. 

4. Confiscar los bienes de oponentes internos y exiliados políticos. 

5. Nacionalizar el crédito, mediante la implantación de una banca enteramente dirigida por el Estado. 

6. Estatificar asimismo los medios de transporte y comunicación. 

7. Ampliar la esfera de actuación de las industrias estatales. 

8. Imponer a todos la obligación de trabajar. 

9. Asimilar campo y ciudad, mediante el oportuno control de los movimientos migratorios. 

10. Implantar la instrucción pública obligatoria, a través de escuelas y establecimientos exclusivamente regidos por el Estado."[3] 

Si analizamos detenidamente cada punto advertiremos que -con pocas excepciones- todos ellos incrementan el gasto público. Veámoslo: 

1.                  Esas rentas ¿adónde irían a parar si no era al erario público? 

2.                  No resulta necesario explicar a esta altura que el impuesto tiene por finalidad financiar al gasto público. 

3.                  Esos bienes irían naturalmente al fisco con igual objeto que el de nuestro punto anterior. 

4.                  Esos bienes hereditarios también tendrían el mismo destino del punto anterior. 

5.                  Esa banca son los bancos centrales del mundo de hoy. No conozco ningún pais que no tenga uno. No hará falta decir que su función es otorgar créditos al "estado" a gusto y necesidades decididas por los burócratas. 

6.                  La administración de los bienes estatales aumenta el gasto público como es fácil de entender. 

7.                  Las empresas del estado lo mismo. 

8.                  Los empleos públicos que la gente reputa "tan necesarios e insuprimible" se pagan con gasto público. Cada nuevo empleado estatal aumenta el gasto público. 

9.                  Los funcionarios necesarios de contratar para cumplir con este programa acrecientan el gasto. 

10.              La famosa "educación pública, universal y gratuita", que no es ni "pública", ni "universal", ni "gratuita" agranda el gasto. 

La cuestión central es que, popularmente todas estas ideas keynesianas y marxistas son ampliamente aceptadas aun por aquellos que dicen no ser ni keynesianos ni marxistas, y por aquellos otros que ni saben quiénes son Keynes, ni Marx, ni Engels. 

Entonces, el gasto público aumenta porque culturalmente estas ideas están tan impregnadas en la gente común y corriente, que ven con rareza a quienes sostienen que el aumento del gasto público "es malo". 

Muchos piensan que sin este gasto "no habría" trabajo para nadie o para la mayoría, que el gobierno no podría pagar sueldos ni jubilaciones y falacias de esta naturaleza que hacen "imprescindible" que el gasto estatal esté presente, y ven como "lógico" que cada vez sea mayor. 

Por eso muchos economistas han inventado una muletilla que ya ha pasado a ser una especie de dogma en el mundo de la economía, y es el que dice que el gasto "es inflexible a la baja", como si el gasto tuviera vida propia y decidiera por sí mismo crecer y alimentarse continuamente con impuestos, empréstitos e inflación. Este antropomorfismo (que tanto le gusta a la gente imaginar) es el culpable de que las economías mundiales sean mayormente desastrosas, y que los que son males económicos -como el que hemos examinado aquí- se tenga por el vulgo como "bienes". 

Gobernantes y gobernados están convencidos que el gasto, o sube sólo, o debe hacérselo subir -si no lo hace por "si mismo"- para que la economía "no se enfríe", lo cual es consecuencia directa este pensar de la teoría keynesiana, que de alguna manera -quizás no intencionadamente- ha venido a ser un refuerzo del programa marxista que hemos sintetizado rápidamente. 

Por su lado, el marxismo cultural que hoy domina al mundo (aunque el marxismo político parezca ya no estar vigente) ha convencido a las masas que la riqueza de los ricos es "mala", y que es "bueno" que esa riqueza pase a manos del "estado" que "sin duda" la sabrá manejar (gastar) de manera más "justa" que lo que los ricos podrían hacerlo y lo hacían antes de la expropiación estatal (otra idea popularmente aprobada, que contribuye a que los "estados" incrementen sin cesar sus presupuestos y -por lo tanto- sus erogaciones). 

Es por esto -a mi juicio- que mucha gente no sólo no se alarma, sino que ni siquiera se sorprende y hasta ven con extrañeza a quienes denunciamos lo nocivo del aumento del gasto estatal. Y que ni siquiera se inmuten ante los impresionantes informes que dan cuenta de los escandalosos gastos y despilfarros de los burócratas de turno que son votados -a pesar de ello- una y otra vez. 

Los funcionarios públicos siempre piensan que "ganan poco", aunque cada vez son más incapaces y hacen menos que antes, y lo poco que hacen lo hacen mal. Sin embargo, la gente que los vota no se conmueve, y los vuelve a elegir, mientras esa misma gente se hunde en la pobreza cada vez más extrema. 

[1] Ver nuestro Apuntes sobre gasto público y fiscalidad. Publicado por Ediciones Libertad. Disponible on line. 

[2] Ver nuestra obra La ciencia económica, en tres tomos. Publicado por Ediciones Libertad. 

[3] Vid. Manifiesto Comunista (1848), Marx y Engels, págs. 74 y 75 (Progress Publishers), Moscú, 1975, edición en lengua 

Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
Argentina
http://www.accionhumana.com/2021/01/por-que-aumenta-el-gasto-publico.htm

domingo, 28 de febrero de 2021

VIDEO, ATAHUALPA YUPANQUI - LOS HERMANOS



 Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar 

y una novia muy hermosa que llama libertad:.

Atahualpa Yupanqui, nombre artístico de Héctor Roberto Chavero ​ (Juan A. de la Peña, Pergamino, 31 de enero de 1908 - Nîmes, Francia; 23 de mayo de 1992), fue un cantautor, guitarrista, poeta y escritor argentino. Ampliamente considerado como el músico argentino más importante de la historia del folklore. ​ En 1986 Francia lo condecoró como Caballero de la Orden de las Artes y Letras.ublicanoliberalii.blogspot.com/

Posteado por http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/  

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, MÁS POSIBILISMO, MENOS ÉPICA

La discusión sobre la pertinencia de las sanciones internacionales y sus inciertos aportes a favor de la democratización de países atenazados por el autoritarismo, vuelve a ocupar nuestra atención. Sabiendo que las vapuleadas oposiciones a estos regímenes podrían beneficiarse de una idónea, efectiva presión diplomática, no pocas veces los resultados de tales políticas acaban generando desazón. En especial cuando, lejos de solucionar problemas, parecieran sumar inopinados peñones al camino del cambio político. 

Los casos de Cuba, Corea del norte, Siria, Libia o Irán ya resultan emblemáticos. A contrapelo de lo esperado, son regímenes que sorteando la restricción impuesta por EEUU, UE y ONU hacen gala de anti-fragilidad, mantienen niveles de represión altos y no emiten señales de liberalización política. Igual ocurre con Bielorrusia, donde un Lukashenko cercado por la UE sigue amenazando con “romper el cuello” a los desestabilizadores. La creación y vigorización de redes de cooperación entre gobiernos autoritarios, además, aparece acá como otra ingrata faceta del autogol. 

La investigación académica, de hecho, abunda en hallazgos relevantes al respecto. Wood (2008), Peksen y Drury (2010), observan que los países autoritarios se vuelven menos democráticos cuando son objeto de sanciones. Y que, en respuesta a ellas, los gobiernos optan invariablemente por recrudecer la represión y la cooptación de la disidencia. 

En atención a esos datos y dada la mencionada restricción del menú diplomático, se insiste en barajar otros enfoques. Ante la necesidad de buscarle la vuelta “virtuosa” a estas políticas de intervención de procesos foráneos, las sanciones “inteligentes”, selectivas, tienden a verse como mejor alternativa que las dramáticas sanciones sectoriales, por ejemplo. Otros, como Eric Farnsworth, indican que usadas como medio para lograr reformas puntuales y objetivos alcanzables y no como fin en sí mismas, no como estrategia para forzar rupturas -esto es, lo opuesto al plan de “máxima presión” de Trump para Venezuela- pudiesen arrojar algunos saldos aprovechables. 

En el caso venezolano, no obstante, nada indica todavía que la mala reputación de las sanciones pueda ser conjurada. Tampoco hay indicios de que estas operaciones hayan reagrupado y fortalecido al anémico campo democrático, cada vez con menos pertrechos para plantear exigencias. O que hayan optimizado las gestiones de OEA, Estados Unidos, la UE, el Grupo de Lima, el Grupo Internacional de Contacto, la ONU o el Vaticano para evitar el atornillamiento del gobierno madurista. 

Sin entrar a sopesar la potencialidad -aún no evidente- del incentivo democratizador asociado a sanciones, conviene recordar nuevamente algunas experiencias que dan fe de esa esquiva, casi inasible intervención virtuosa. Que orientarían, por cierto, a ese buen deseo que acá deambula dando palos de ciego. Es el caso de la Centroamérica de los años 80, cuando descuellan las diligencias de Contadora a favor de la resolución de conflictos en una región asolada por la violencia. 

En tiempos marcados por las tensiones de la Guerra Fría, lo primero fue separar la paja del grano. Preconcepciones en torno al abordaje de conflictos como el nicaragüense (visto por EEUU como mera expansión local del conflicto Este-Oeste) fueron puestas a un lado. El intento por reconocer la identidad, posiciones e intereses de las partes involucradas, de interceptar la escalada gracias a una mediación que no robase protagonismo a los actores internos, fue crucial. También lo fue comprender que era necesario impactar condiciones socio-económicas que sólo fomentaban el éxodo caótico y los flujos de refugiados. Más posibilismo y menos épica, en fin. Una aproximación respetuosa que contribuyó a reducir actitudes defensivas, restó fuelle a la relación agónica, allanó obstáculos que antes anularon el alcance de otras iniciativas. 

Las negociaciones confiadas por ONU a países latinoamericanos (y que no excluían la cooperación de otros Estados) fueron una innovación diplomática en su momento. En 1983, los cancilleres de México, Colombia, Panamá y Venezuela llegan a un acuerdo sobre la necesidad de explorar “posibles nuevas acciones” compatibles con principios de no injerencia, y de eliminar a “los factores externos” que agudizaban los conflictos en la región. 

La multilateralidad fue esgrimida con tenacidad, empatía y prudencia. El mecanismo sentó bases para la paz y la democratización que coronan con el Acuerdo de Esquipulas; influyó en la moderación de posturas duras como la de Ortega en Nicaragua, o en la contención de la agresiva política de intervención que el gobierno norteamericano desplegaba con su sostén a la “Contra”. 

La preocupación que entonces movió a los artífices de Contadora se conecta con esta sospecha de que la ayuda externa, torpe e inoportunamente administrada, agravaría las dolencias políticas que pretende remediar. Y que, por contraste, un abordaje orientado a evitar atrincheramientos de los extremos anti-democráticos y debilitar su influjo, sería más útil a la hora de deshacer un apretado nudo como el venezolano. 

Lo ideal, por supuesto, es que la acción interna ofrezca una base de trabajo a los aliados. Que la oposición, en lugar de ceder a la molienda del locus de control externo, procure identificar el método que garantice y promueva la anhelada acumulación de fuerzas, la rehabilitación de la autonomía perdida. 

Eso no se logrará si la tentación abstencionista reaparece para agusanar renovados impulsos. Entonces, si se quiere ayudar a Venezuela, la “phronesis” será necesaria, esa sabiduría práctica que convoque a todos los actores. Habrá que poner redoblada atención a las nuevas realidades y expectativas, y facilitar caminos -no llenarlos de minas- para que los pequeños o grandes avances sean posibles.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal

VICENTE BRITO, NO SE OBSERVA DISPOSICIÓN DE MODIFICACIÓN AL SOCIALISMO SIGLO XXI

En los últimos meses hemos venido escuchando a diversos voceros oficiales, manifestando que se van a llevar adelante propuestas y consultas con distintos sectores que componen la vida nacional, para alcanzar acuerdos y mejorar la complejidad en el cual se encuentra la nación Venezolana, rectificando y llevando adelante los cambios necesarios para superar las dificultades por las cuales atraviesa la nación.

Las expectativas creadas no han sido correspondidas por los responsables de llevar adelante estas decisiones, ya que en sus manos se ha venido ejerciendo el poder del estado con decisiones que han resultado antagónicas al interés nacional, las cuales nos han conducido a la serie de limitantes y calamidades que están afectando al país en: lo social, económico y político. Bajo el modelo denominado Socialismo Siglo XXI. 

Las decisiones públicas tomadas durante estos 21 años han sido en su mayoría contrarias a lo esperado por la mayoría de los venezolanos, vamos a realizar un sumario considerando las de mayor trascendencia e impacto en nuestra forma y calidad de vida. 

EN LO SOCIAL. Podemos determinar las actuales desmejoras en nuestra calidad de vida al comparar sus cambios tenidos en los últimos 76 años desde el año 1945, desde esa fecha se lleva buena parte de la base estadística de los distintos niveles de ingresos, costo de vida, pobreza y consumo de las familias Venezolanas. Para lo cual hemos tomado como referencia los datos recogidos por organismos públicos nacionales, organizaciones internacionales y asociaciones civiles. Es necesario resaltar que los ingresos salariales de los trabajadores Venezolanos alcanzaron niveles que los llegaron a ubicar dentro de los 10 mejores pagados del mundo. El consumo también alcanzó el segundo del continente, con un costo de vida muy bajo al no estar estos afectados por ningún proceso inflacionario y haber sostenido por varias décadas un dígito, en algunas ocasiones pasaron varios años sin aumento significativo de precio de los productos, los niveles de pobreza fueron bajos al los ingresos familiares estar dentro de los más altos del continente y el mundo. Si hubo en algunas circunstancias desmejoras pero de carácter temporal que fueron corregidas en su momento por los distintos gobiernos de turno. Al analizar el ingreso per cápita este se mantuvo también en casi todo ese tiempo de los más altos del mundo. Cuando analizamos las razones de las desmejoras actuales están relacionadas al poco resultado obtenido en los distintos programas públicos aplicados a pesar de que se utilizaron para ello grandes recursos, cuyos bajos resultados han causado desmejoras en la calidad de vida de la población, lo podemos observar en cada uno de los planes efectuados y sus consecuencias sociales. 

ECONÓMICO. El modelo denominado Socialismo Siglo XXI, el cual al ser aplicado en la toma de empresas y tierras privadas, redujo el sector productivo nacional en niveles de toneladas producidas en 6 años a un 20% de los que se obtenía en el año 1998, Sus resultados fueron negativos en cada uno de los distintos programas implementados, el de mayores caída fue en la producción de alimentos denominado Agro Venezuela, al cual se le otorgaron grandes recursos, lo logrado en 10 años fue una disminución de su capacidad productiva a nivel de las tierras y empresas donde se implementaron, desmejorando con una caída entre un 75% y 90% de los volúmenes producidos de cuando estas empresas y tierras estaban en manos privadas. El monto es casi similar al que se invirtió en el campo Argentino por el sector privado entre 2010 y 2018, con la diferencia que Argentina es hoy el noveno exportador mundial de alimentos y nosotros somos importadores… 

Lo logrado fue una preocupante caída de la producción nacional, lo cual nos ha conducido a una alta dependencia de las importaciones la cual alcanza hasta un 85% del consumo nacional. Esto ha causado que la paralización de buena parte de la actividad productiva cause elevados niveles de informalidad y desempleo, sobretodo en las zonas rurales del país. La política estatizadora que condujo a la expropiación y toma de buena parte de las empresas y tierras privadas, nos condujo a esta situación de paralización parcial o total de este conglomerado empresarial. Que a la vez es responsable del proceso hiperinflacionario que nos afecta ya que las pérdidas y sostenimiento de este conjunto de empresas del estado, deben ser cubiertas con recursos provenientes del Banco Central. Buena parte de nuestro endeudamiento externo se utilizó en financiar estos proyectos, igualmente los reclamos de las empresas internacionales expropiadas nos ha creado una elevada deuda externa adicional. 

POLÍTICO. No se vislumbra ningún tipo de acuerdo entre los distintos actores políticos que conforman el acontecer nacional. Preocupa que no se ven decisiones de parte de los que tienen el control de las instituciones del estado, para lograr alguna disposición que promueva alternativas a esta confrontación que desgasta al país y lo priva cada día que pasa de los acuerdos necesarios, que permitan una salida conveniente al interés de todos los Venezolanos. Lo observado son decisiones que limitan más aun a los voceros opositores y a los partidos que conforman sus organizaciones política. Indicando que no existe la disposición a ceder espacios que no le sean favorables a los que ejercen el poder. 

Todo lo observado, es que no existe disposición a modificar el modelo político ideológico denominado Socialismo Siglo XXI, a pesar de los negativos resultados obtenido en su aplicación. Los números siguen demostrando una caída continua en nuestra calidad de vida, lo cual afecta a un 90% de las familias Venezolanas. 

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución Vicente Brito
Venezuela

ANTONIO JOSÉ MONAGAS, ¿SOCIALISMO? !!!ZAPE GATO¡¡¡

Por todas partes se lee “socialismo” pero a la hora de la chiquita, nadie sabe lo que significa. O mejor dicho, lo que envuelve o esconde. Sobre todo, si el susodicho término luce ornamentado con el remoquete de “siglo XXI”. Aunque en lo básico parece que no es ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. 
 
Sin embargo, por los vientos que soplan desde las instancias gubernamentales, el revolucionario disparate además de valerse del nombre de Bolívar para imponerle mayor contundencia o mejor dicho, colocarle la guinda que faltaba a la torta que ha puesto el gobierno desde que dejó ver sus costuras con fondo, medias y todo lo demás, sólo le ha valido para ocultar sus inanición antes de nacer. Particularmente, por la razón de proceder de un proyecto que carece de fundamentos de historia política contemporánea, teoría económica, teoría social y de teoría política. O sea, vacío aunque con agallas por el hambre que ha desarrollado en diez años de prematura existencia. 
 
Entonces, ¿qué puede decirse del tan mentado socialismo que engrosa discursos, referencias, presentaciones y declaraciones? Aunque también y hasta con más gañote, adorna amenazas y ofensas provenientes de los más conspicuos dirigentes del mundo gubernamental usurpado. Pero lo peor de todo es que sin saber siquiera lo que encubre o exalta esto del “socialismo del siglo XXI”, mucha gente se rasga las vestiduras para decir que ahora, de la noche a la mañana, son “socialistas”. Como si tan hueco calificativo fuera credencial para cometer cualquier tipo de atropello o abuso, valiéndose del disfraz de “diablo rojo” que les da por ostentar. 
 
Aunque lo que más deja ver el papelote que hacen quienes se arrogan la condición de “socialistas”, comenzando por los propios comandantes o dirigentes del oficialismo, no se han leído los gruesos tomos que dan forma a la obra central de Karl Marx: El Capital. Mucho menos, los axiomas que sientan los argumentos de filosofía política que esgrime Engels. O lo que vivió Rusia a principio del siglo XX, con su sangrienta revolución liderada por Lenin. 
 
Pese a tan graves contradicciones, estas personas que presumen de revolucionarios, viven dándose golpes de pecho cada vez que hablan de valores y principios. Sobre todo, cada vez que exclaman términos como “solidaridad”, “igualdad”, “democracia”, “participación”, “cooperación”. Pero hasta ahí llega todo. Lo expresado queda en sólo pronunciamientos al vacío que, naturalmente, en suelen corresponderse con actuaciones que engendran odio, discriminación, injusticia y engaño. Habida cuenta, a esto se suman conductas asociadas con corrupción, prepotencia, usurpación y pare de contar. 
 
El lenguaje socialista, como es harto conocido, es ramplón, vulgar y tétrico. Utiliza las mismas frases y palabras que sirven a la arenga del alto poder para hacer terrorismo de Estado y terrorismo de gobierno. Descalifica, atemoriza, maltrata, ridiculiza, humilla, insulta, denigra. Pero sobre todo, hace ver al régimen tal como es. O sea, cuadros formados por incapacitados militaristas con ínfulas de omnímodos, patriotas y santurrones “patriotas”. O mejor dicho, “patrioteros”. 
 
Ese es el pedestre  y mal concebido socialismo que pretendido ser instaurado, pues así llevaría a Venezuela a la realidad de pesadillas donde cada sociallista se imagina ser “Bolívar”. O al menos, su compadre. Y además que este Bolívar no es el oligarca de fina estampa que fue el propio. Ni tampoco el Bolívar ungido de la capacidad de convocatoria, del conocimiento de la realidad social y política, del arte para escribir con la gracia del poeta y la sensibilidad del humanista. 
 
El Bolívar de las pesadillas de estos socialistas de marras, es grosero, tirante, cínico, huraño, déspota y tirano. Sólo hace valer su opinión pues las de otros no la reconoce. Por el contrario, se burlan de las ideas de otros, lo cual no es digno de alguien que se precie de ejercer la política. No saben que la política, exhorta la humildad como condición ineludible. Entonces, frente a tanto sarcasmo, no cabe ninguna comunión con quienes piensen y actuén de tan equivocada manera. No han entendido que en socialismo, no tiene cabida la democracia. Por eso, ¿socialismo? !!!zape gato¡¡¡

Antonio José Monagas  
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Venezuela

LUIS FUENMAYOR TORO, FUNDAYACUCHO SE BURLA DE JÓVENES BECARIOS Y DEL PRESIDENTE MADURO

En junio del año pasado (2020), un grupo de jóvenes profesionales y bachilleres fueron convocados por la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, para competir por una beca de estudios respaldada en un convenio entre la Federación Rusa y la República Bolivariana de Venezuela. De acuerdo a lo estipulado por el calendario académico ruso, los becarios deberían haber iniciado sus actividades de formación en septiembre de 2020, lo cual no sólo no ocurrió, sino que al parecer no ocurrirá por la negligencia e indolencia de la fundación mencionada y del Ministerio de Educación. 

A los becarios escogidos se les dio un lineamiento preciso de la Presidencia de Venezuela: “Cursarán estudios en las mejores universidades rusas en diferentes áreas del conocimiento, con el objeto de sustituir el modelo económico rentista por un modelo económico-productivo para el desarrollo del país”. Se añadía que “Este grupo de venezolanos se formará en la Federación Rusa para fortalecer la economía nacional, a través de los 15 Motores Productivos que conforman la Agenda Económica Bolivariana, puestos en marcha ante la guerra económica que la oligarquía nacional e internacional ha desatado contra el pueblo”. Más de 6 mil jóvenes acudieron al llamado que se les hizo. 

Con posterioridad el Presidente pregunta al Ministro de Educación, quien también preside la Fundación, sobre cuantos aspirantes fueron aceptados en el programa que se iniciaba. Fueron 60 responde el Ministro, “como 60 fueron los hombres que, comandados por Cipriano Castro, en octubre de 1899 llegaron victoriosos a Caracas. Los 60 becarios aceptados, llenos de la emoción y esperanza que invade a todo becario, que se siente a punto de alcanzar uno de sus mayores sueños, corrieron a cumplir las exigencias administrativas: obtención del pasaporte, certificación de títulos y notas, además de un curso online con tutores designados por las universidades rusas. 

Luego de sortear todas las dificultades administrativas, incluyendo las de la pandemia, se someten al peor de los dramas, comunicarse online con los tutores rusos. Sin electricidad por largos y numerosos períodos, sin señal de Internet, sin equipos adecuados. Pero al igual que Cipriano, estos 60 jóvenes se sobre ponen al drama del país y concluyen las primeras etapas de nivelación, un esfuerzo si se quiere sobrehumano, pero siempre con la esperanza de marchar a ese gran imperio, que, para el presidente Maduro, es un imperio bueno. 

Tras un escollo administrativo aquí y otro allá, cuando todo parece estar listo, la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho prácticamente desaparece de la vida de estos becarios. No da respuesta a los sueños prometidos por el presidente Maduro. Ya febrero termina, y hace ocho meses del anuncio presidencial sin que el mismo se haya cumplido. Mientras que aspirantes del resto del mundo, convocados por la Federación Rusa, ya están en suelo ruso, en Moscú, San Petersburgo y otras ciudades, los 60 de Cipriano ni siquiera saben si les  cumplirán la promesa que les hicieron. Sus tutores rusos muestran una gran preocupación por la tardanza de la llegada de los 60 venezolanos. 

La Embajada Rusa guarda un total hermetismo. Los jóvenes y sus familias se hunden en el desespero y aunado a ello, el Presidente, posiblemente creyendo que su anuncio de junio 2020 se ha cumplido, hace un llamado a otro grupo de jóvenes para que opten por la Beca 2021. No sé qué dirá Aristóbulo de esto, ni siquiera si lo considera importante y parte de sus responsabilidades. Es una burla macabra que se le ha hecho a estos jóvenes y un engaño al país. 

Me gustaría que alguien le llevara este escrito a Nicolás Maduro, para que vea como se cumplen y de qué manera sus instrucciones. Esperaría que algún diputado opositor, le dedique unos minutos de su precioso tiempo para darle esta información a Jorge Rodríguez. Es insólito que se trate de esa manera los sueños de unos jóvenes que, a pesar del desastre existente, han dicho “presente” ante el llamado a prepararse. Se está a tiempo corregir un exabrupto contra un sector vital para el país: su juventud.

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro
Venezuela

LUIS ALFREDO RAPOZO, ¡SEÑOR MADURO, RENUNCIE, POR FAVOR!

Resulta que esta última semana de Febrero, se dio un hecho interesante, el cual ha pasado desapercibido para mucha gente, aunque seguramente no lo ha sido, para los entes de inteligencia del Estado venezolano. Un grupo de militares de alto rango en situación de retiro, se ha pronunciado , manifestando que “…ante la grave situación que presenta el país …debería considerarse la renuncia de Maduro…”-palabras más, palabras menos-.

En lo que a mi respecta, semejante pronunciamiento es pertinente a considerar y lo interesante, es que descubre a un sector de las FANB que está pensando claramente, que este gobierno no va por buen camino y no puede solucionar la gravedad de distorsiones que afectan la vida del venezolano. Así de sencillo.

I

No puedo hablar por el sector militar, pues no tengo conexiones ni información detallada y profunda, pero en otros tiempos de democracia representativa, un pronunciamiento como este, era considerado de 40 grados de temperatura. Desde el punto de vista sociológico, es una roncha que brota de repente en la piel y que anteriormente ocultaban, dando a entender que dentro de las FANB existe un mundo monolítico, pero no es así. Hay descontentos y no puede ser de otra manera. El rechazo a la gestión de Maduro, no puede ocultarse tapándose los ojos, como el tercer monito o como el avestruz que esconde la cabeza en un hueco.

II

Solamente, los últimos acontecimientos xenofóbicos dados en Perú, deberían ocasionar una gestión del Ejecutivo, con alguna propuesta de repatriación- ayuda económica y social a esos compatriotas en situación difícil de subsistencia. No se puede ser sordo, mudo y ciego ante ese problema, que afecta la propia de vida de congéneres.

Igualmente, los distintos asuntos de la agenda productiva, requieren un giro completo, con otra visión de la economía política, que permita la oxigenación de Venezuela y la coloque en caminos reales de avance.

III

La pobreza no deja de crecer. Es el principal indicativo del mal funcionamiento de la economía. Ustedes saben, que los seguidores del gobierno, manifiestan cada día hasta la saciedad, que somos víctimas del bloqueo imperialista y el pato y la guacharaca. Nunca reconocen, que la economía venezolana, ya venía con la proa apuntando hacia el fondo del mar. Los revolucionarios, no quieren reconocer el fracaso. La culpa la tienen otros. En los distintos tiempos del proceso, le han echado la culpa a Bush, a Obama, a Trump y pronto, muy pronto se la echarán a BIden. La culpa de su desastre.

IV

Afortunadamente, con este pronunciamiento de militares en situación de retiro, suena una campanada diferente que nos pone a pensar…si tanto sufrimiento de un pueblo, debe soportar el sostenimiento de un hombre incapacitado para enrumbar al país hacia el desarrollo, el progreso, el crecimiento y el avance con las mejores relaciones económicas, políticas y diplomáticas con el mundo libre.

Solicitarle la renuncia a Maduro, es un acto elemental, inteligente y puede abrir las puertas para solucionar nuestros diversos problemas, en el corto plazo.

Luis Alfredo Rapozo
luisalfredorapozo@gmail.com
@luisrapozo
Venezuela