lunes, 2 de agosto de 2021

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TITULARES DE HOY
02/08/2021

SOLEDAD MORILLO BELLOSO: EL LIDERAZGO NO ES PARA CUALQUIERA

En medio del mar de pasiones sanas e insanas en el estamos nadando, siempre es bueno apuntar que odiar es darle demasiada importancia a ese que nos perjudica. Es preferible desarrollar la musculatura de la indiferencia. Esa cobertura  que permite que nos resbalen las necedades que nos dicen quienes buscan insultarnos. Hay que dejarlos ahí, boqueando, sin oxígeno. 

El país ha vivido por estos días una inusitada y sabrosísima alegría. Los atletas olímpicos venezolanos nos ha regalado esa maravilla de sentir que el corazón se nos salía por la boca, que el tricolor ondea dentro nuestro, que nadie por mucha idiotez que dijera podía borrarnos la sonrisa. Sí, escuchamos el himno nacional y no nos sonó a cancioncita barata que algunos cantan como relleno en actos sin pompa. Y quienes eso no han sentido por estos días, pues por esos hay que sentir lástima. Y dejar que sus comentarios idiotas se deslicen por nuestro ánimo convertido en sartén de teflón. 

El domingo pasado comenzó pintado de felicidad. Estábamos ciertamente con los músculos risorios prestos para un severo ataque de  gozo. Ya habíamos saboreado durante la semana la dulce gloria con los éxitos de unos  espléndidos jóvenes a quienes a pesar a miles de kilómetros de distancia sentíamos conciudadanos muy cercanos. Las calles de Venezuela y de muchas ciudades del mundo se poblaron de los fantásticos gritos que se escapaban de las casas de millones que supimos ser lo que mejor sabemos ser: venezolanos. Y quienes trataron de apropiarse de méritos ajenos y empañar nuestra alegría, se quedaron con los crespos hechos.

Lo que estos muchachos nos han dado no hay cómo tasarlo. Ni medirlo. Ni adjetivarlo. Quizás lo necesitábamos, desesperadamente. Para sentirnos vivos, para entender que las adversidades no son escollos insuperables. Para metabolizar que no hay que ir al mercado de otras plazas emocionales  a procurar esa fuerza que tenemos por dentro.

Por estos días he tenido el placer de entablar franca (y descarnada) tertulia con venezolanos brillantes y valiosos que me honran con su amistad y cariño. Han sido palabreos difíciles e intensos con personas  extremadamente bien preparadas y que aman a nuestro país con toda su alma. La vida cotidiana es muy dura en Venezuela. Que nadie crea lo contrario. Que nadie se atreva a pretender decir que exageramos.  Pero a pesar del chorro de tonterías y simplezas que uno escucha a diario, de tirios y troyanos, hay que quitarse las lagañas  para poder ver el país que no tenemos ahora pero que sí podemos tener. En el futuro. En eso hay que pensar. Por eso, por ese mañana, para tenerlo, hay que trabajar hoy. Y aunque hoy no consigamos verlo con diafanidad, porque el aire está enrarecido, hay con qué y hay con quiénes. 

Si resulta que los liderazgos que aspiran a recibir nuestra confianza no logran hacer méritos para ocupar esas posiciones de liderazgo, si sentimos que no están dando la talla, si están ciegos, agotados, si sentimos que han llegado al límite de su capacidad o ya no tienen ideas creativas,  pues nos quedan dos caminos: o les exigimos mejor desempeño y los ayudamos con desprendimiento, o los descartamos, entendiendo bien que si eso hacemos estaremos a la deriva. 

El liderazgo, sea político, empresarial, sindical, social, religioso, profesional, es como el deporte olímpico. No es para cualquiera que crea que basta con un traje o un uniforme. Detrás de cada atleta hay un equipo, que lo asiste, que lo ayuda. 

El liderazgo no es asunto de hombres y mujeres que lo  entienden como espacio de su propiedad. El ejercicio de liderar tiene las mismas exigencias de los  deportes de alta competencia y exigente rendimiento. Yo creo que quien no se ocupe, pues que desocupe. Y el que se preocupe, pues que se ocupe. Pero las cosas como son: nadie puede hacer un buen trabajo de liderazgo recibiendo una lluvia de piedras. Si Ceballos se equivocó, si dijo una sarta de necedades, muy bien reprenderlo, llamarlo a capítulo, leerle la cartilla, pero es también asunto de traerlo de vuelta a la sensatez. Tirarlo por el barranco es un desperdicio.

La cosa no está para monsergas. Millones literalmente arrastran por las calles y caminos una trágica  miseria. Millones no ganan ni tan siquiera lo suficiente para poner comida sobre la mesa. Millones no viven, apenas sobreviven. Pero hay miles que creen que la cosa no está tan mal. Son los tontos que viven en su pequeño y mullido mundo, sin ver hacia afuera, enclaustrados en su propia película. Creen en aquello de ojos no ven corazón que no siente. Pero son extremadamente activos en las redes, desde las cuales lapidan a placer en un juego de ejercer una libertad irresponsable. 

Yo creo en la unidad, no como un fin, sino en la única forma posible de hacer musculatura política. Se acercan las elecciones del 21N. Tengo muchísimas dudas. Pero de una cosa estoy completamente segura: si cada cual tira de una esquina de la cobija, lo que acabará teniendo en la mano serán hilachas.

Soledad Morillo Belloso
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob
Venezuela 

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ: ATRAPADOS SIN SALIDA

En torno a la inutilidad de las movilizaciones de masas, Francis Fukuyama escribió hace más de una década que solo creaban identidad y simpatía entre los asistentes, o sea, nada. Luego trató ese tópico Carlos Alberto Montaner. Balanceaban las protestas contra Chávez que, según se dice, entraron al libro Guinnes. La oposición venezolana de entonces abusó de la lucha de calle en esfuerzos ilusorios, la “quemó” y demostró al mundo, y en especial a los autócratas, que lo mejor era darle suficiente cuerda a la calle para que se ahorcara sola. 

Así hicieron en adelante y por eso preocupa que el desastroso cabecilla de la debacle vuelva con la manía, una perturbación emocional que muchos sospechan.

Con la comedia de 2019, Operación libertad, surge un nuevo aprendizaje: “el apoyo de casi 60 países” (nunca se supo el número, por alguna razón arcana o cabalística) tampoco sirve con una oposición interna inútil. La “enseñanza” le vino al dedillo a Daniel Ortega, dictador genético, para hacer lo que da la gana en las barbas de EEUU.

Son dos aportes de nuestros radicales al mundo, y hay un tercero: si eres lo suficientemente cabeza de ñema, puedes perder elecciones, aunque tu intención de voto favorable sea de 8 a 2. Basta tener talentos políticos que persuadan a la mayoría de no ser “fundamentalistas del voto”, que vas a una “chapuza” y que vendrán una invasión extranjera” o una “intervención militar democrática”. 

De paso liquidaron el mágico instrumento, el “misterio moderno” que asombró a Marx: votar. Después se cambian y aparecen gorditos, bañaditos, grandilocuentes, tan enfáticos y frívolos ahora como eran en la anterior, no posición sino postura.

El sanedrín opositor prefirió el triunfo del PSUV antes que llevar un mestizo la Presidencia en 2018. Hoy el gobierno fortalecido por sus enemigos, pone en práctica las experiencias y arresta sin parpadear a unos activistas radicales ante los ojos de “los casi 60” y especialmente de Noruega, de visita por aquí. 

Las revoluciones de colores y la primavera árabe terminaron de demostrar que el valor de calle-calle-calle es un logaritmo si no forma parte de un dispositivo electoral o, por cierto, militar. Cada quien llama pueblo a sus mesnadas y las santifica, como si éste no hubiera sido históricamente autor de tantas cochinaditas, saqueos, linchamientos, asesinatos. Los derechosos y la mayoría silenciosa, piensan que masas en las calles solo son riesgos y molestias.
 
Una parte de la doxa (opiniones inexpertas e ideológicas) se siente atrapada en una discordia que les rompe las galletas, por la idea a priori de que lo que hagan las “masas” es bendito, sin examinar los casos. Hay movimientos de calle de fines contrarios a las necesidades de las mayorías y que obedecen a objetivos políticos no democráticos, como los de Hitler, Mussolini, Perón, Vargas, Bolsonaro. Para los izquierdosos toda movilización es buena “porque la hace el pueblo” y particularmente si es contra “el capitalismo” como las protestas de clases medias ricas que pretendieron abatir la imagen exitosa de Chile -como buscaron con Parasit y Surcorea-, un misterioso país “neoliberal”, extrañamente dirigido durante 30 años por socialistas y socialcristianos y cuyo nivel de vida es comparable a España.
 
A lo Savonarola, hacían piras luego de saquear tiendas de alta tecnología, quemar automercados, farmacias, el Metro, correr desnudos por las calles “contra la dictadura sexual”, e introducirse objetos. Con el estímulo y el apoyo izquierdoso global pedían agónicamente “¡No más Iva a los libros¡”. Este reflejo se invierte cuando la protesta es contra un gobierno progre y aparece la garra del imperialismo, como las manifestaciones “reaccionarias” en Cuba, aunque a diferencia de los tumultos de personas pudientes chilenas, sean producto de la desesperación, seis décadas con vidas miserables, infrahumanas, sin alimentos y menos esos plásticos vibrátiles. A gente identificable históricamente en la ultra, el fidelismo, como Silvio Rodríguez, se le presentó una crisis de conciencia con el riot y no estuvieron de lado de la represión revolucionaria, un comportamiento honesto y digno de elogio.
 
Como nota de color, un descabezado opositor venezolano mayamero escribió, con aspiraciones de ironía, que muy pronto recomendarían a los cubanos la vía electoral. Elecciones en Cuba serían un milagro como la estatua de la virgen que lloró sangre. Seguramente él recomendaría a los cubanos que se abstuvieran en espera de la invasión o del “quiebre”. Otros ven la inminente caída de Diáz-Canel por el pueblo en la calle. Ni las manifestaciones hacen eso ni las sanciones afectan a la nomenklatura, sino a esas turbas desesperadas. Un liderazgo latinoamericano decente, promovería un movimiento para atender la crisis alimentaria y promover el diálogo, en remembranza del Grupo de Contadora. Es devastador que los cubanos estén acorralados doblemente. Por la represión y porque no hay alternativa política. Mientras, los héroes en Goya, Brickell y Andrés Carne de res, llaman “a la calle” en Venezuela para seguir contribuyendo a cubanizar al país.

Carlos Raul Hernández
carlosraulhernandez@gmail.com
@CarlosRaulHer
@ElUniversal
Venezuela

AMÉRICO MARTÍN: LA NUEVA GENERACIÓN

Fui invitado a un interesante foro en el que debí responder muchas preguntas. Una en particular me pareció tan importante que decidí desarrollarla por escrito.

¿Será necesario que una nueva generación tome la dirección política en Cuba y Venezuela para hacer lo que no quieren o no pueden los viejos líderes? 

El prejuicio que la indicada interrogante expresa en cuanto al desempeño de los viejos conductores es históricamente insostenible, salvo que pasemos por alto el papel cumplido por ancianos ilustres como Churchill, Adenauer, De Gaulle, Eisenhower, Nixon, Chou Enlai, Mao Zedong y muchos otros. En la Segunda Guerra Mundial y en su posguerra, ese viejo liderazgo —hablando sin hipérboles y partiendo de conflictuadas esquinas— salvó al mundo.

Más obligatorio que salvar los méritos legítimamente logrados es dar vuelta a esa pregunta del indicado foro, con el fin de poner en evidencia su falacia.

Recuérdese que una nueva generación conduce en nuestro país el timón de la nave y que ha ocurrido de manera más formal en Cuba. Pese a la índole planificada y cuidadosamente manejada del proceso cubano, ha sido este más peligroso y cruento que el venezolano.

En la históricamente agitada isla, escenario del liderazgo extremadamente contradictorio del apóstol José Martí y del mítico dictador Fidel Castro, la revolución protagonizada por los hermanos Castro, el Che, Camilo, Huber Matos, sencillamente mostraba ya signos avasallantes de fracaso, pese al colosal esfuerzo de sus líderes tradicionales para ocultarlo. Lo lograron a medias, pero cuando las malas noticias sobre su desempeño invadieron el alma tempestuosa de Fidel, y casi inmediatamente la del sobrio Raúl, la onda mortalmente pesimista se expandió como una feroz pandemia por casi todo el cuerpo de la festinada revolución. Sin embargo, entre la cautela y la esperanza, la mayoría decidió confiar en algún milagroso discurso del caudillo para recuperar la fe en la causa, ahora puesto en discusión su destino. A un abismo muy abrupto se habría desplomado la zozobra del máximo líder, que su esperada respuesta fue realmente aterradora. 

Convocó un homenaje a sí mismo en el Aula Magna de la Universidad de La Habana —recinto en el que, por cierto, nunca tuvo mayor relevancia— donde volcó un estado de ánimo impregnado de derrotismo. Comenzó preguntando a la nutrida concurrencia: ¿Ustedes creen que la revolución pueda sucumbir? ¿No piensan que una perestroika cubana pueda destruir la Cuba socialista?

Como un resorte, la multitud se puso en pie rugiendo. ¡Nunca! ¡El socialismo nunca será vencido! Castro la cortó en seco. Pues yo creo que si no hay una vigorosa reacción y cambiamos ahora, todo se irá al diablo.

Era obvio que el caudillo no podía más, con el tiempo lo siguió su incondicional hermano menor, con una decisiva diferencia, asomó el contenido del cambio: la apertura económica y la apertura política y urgió a aplicarlas inmediatamente. Sus palabras fueron: «No podemos seguir dando vueltas al borde del precipicio sin caer en su oscuro fondo».

Raúl siempre fue un hombre práctico que no se ufanaba de su manejo de la ideología y se aferró a lo que estaba a la vista y daba resultado, «el socialismo de mercado chino», salido de la férrea voluntad de Den Xiao Ping. No se le escapó a Raúl la perspicacia y el pragmatismo del reformador asiático y procedió a hacer lo mismo. 

Muy a pesar de las abismales diferencias entre las dos realidades, impusieron a los cubanos una serie de retoques con el objeto de «cubanizar» el viraje.

Fue así como, del flamante proceso abierto a la imaginación de los líderes emergentes, se fue estructurando la nueva generación del cambio en Cuba.

Su fuerza reside en la autenticidad de origen y en su habilidad para sumar aportes de otros. Del grupo de nuevos miembros del Buró Político del PCC, el más joven y uno de los más competentes es Miguel Díaz-Canel, quien fue ministro de Educación. Estuvo con Raúl en tiempos cruciales y específicamente durante la realización del VI Congreso del PCC, que le dio el mando del Estado, del partido y del poderoso Ejército cubano después de quitárselos, sin estridencias ni maltratos, a Fidel.

El hermano menor pronunció entonces su primer discurso oficial desde la cima del poder. Díaz-Canel fue el encargado para responder, de modo que fue muy visible la identidad política de los dos. Y la razón por la cual se otorgó el honor y tamaña responsabilidad evidenciaron sus lazos de amistad.

La cuestión es que los dos fueron percibidos como los aliados decisivos del alto mando estatal y partidista, pero aparentemente podría explicar los delicados problemas que, en tiempos recientes, han estallado en las esferas dominantes de la organización, al punto de dejar entrever el ardiente drama que está manchando la casi familiar conexión alrededor de Raúl y Díaz Canel, entre los más altos dirigentes políticos y militares.

Presento esta prueba maciza al canto: es público y notorio que en solo nueve días murieron cinco generales de la más alta graduación y elevadas responsabilidades. ¿Como murieron? ¿Quién los asesinó?

Un hecho tan brutal y escandaloso no puede permanecer oculto en la bruma ni tapiado por un oscuro e interesado silencio. La verdad brillará profunda y certera como el canto de la alondra en la mañana. y entonces habrá que preguntar cuándo llegará esto a su fin.

Américo Martín
amermart@yahoo.com
@AmericoMartin
@DiarioTalCual
Venezuela


VICENTE BRITO: ELECCIONES. ¿DESCENTRALIZACIÓN VS CENTRALISMO?

El tema electoral se impone en el debate político nacional, favorecido con el surgimiento de múltiples candidatos a los distintos cargos a ser electos y la vocería de quienes manifiestan su desacuerdo con participar en el proceso electoral del 21 de noviembre, concentran la atención nacional.
 
Buena parte de los candidatos que se definen como opositores insisten en que con su elección se le da una derrota al oficialismo y a su proyecto de las ciudades comunales, favoreciendo el federalismo al lograr un mayor número de alcaldías y Gobernaciones en manos de la disidencia al centralismo (Estado Comunal). 
 
Lo que resulta evidente es que los candidatos oficiales contarán con el apoyo de toda la maquinaria oficial para fortalecer su apoyo popular, también los llamados a no votar le serán favorables así como cuando haya participación de varios candidatos opositores.
 
Los distintos candidatos que se identifican como opositores tienen la responsabilidad de lograr candidaturas unitarias, que permitan capitalizar el enorme descontento existente que en algunas regiones supera el 80%, como resultado del estado de abandono y grandes desmejoras sociales en que se encuentran esas comunidades. Buena parte de esos candidatos insisten en la importancia de fortalecer la descentralización (federalismo), como respuesta a la imposición oficial de las ciudades comunales (centralismo). Las posibilidades ciertas de darle una derrota contundente a los candidatos oficiales es lograr candidatos unitarios que tengan credibilidad en las comunidades a las cuales quieran representar, es la mejor garantía de salir triunfadores en las venideras elecciones.
 
Las próximas semanas son decisivas en definir el rumbo electoral, está en manos de los partidos políticos lograr los acuerdos unitarios con candidatos que representen el sentir de la mayoría de la base popular disidente, que entusiasme y genere la confianza en el voto que permita la victoria de esos candidatos opositores. Lo contrario sería crear una gran desconfianza en esa base opositora que solo logre motivar la abstención electoral como mecanismo de protesta, lo cual favorece la elección de los candidatos oficiales.  

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución
Venezuela

LEANDRO RODRÍGUEZ: ¿DIÁLOGO Y VOTO?

Venezuela es muy compleja de entender, probablemente, para la comunidad internacional se haga incomprensible aceptar que en esta nación de hoy los demócratas son quienes no desean elecciones y los tiranos (con sus colaboradores) la claman frenéticamente, veamos por qué:

En primer lugar, lo obvio, la comunidad internacional, fría e indolente, apelará siempre al manual diplomático, será tozuda en su ABC, llamado al diálogo y a los procesos electorales, unos porque simplemente en nada le importa lo que acontece en nuestro país, otros por pleno desconocimiento de la realidad venezolana y los terceros, tristemente, por cómplices, quienes solo le importa el mercantilismo detrás de lo “ideológico”.

En segundo lugar, como ya hemos tertuliado, los demócratas venezolanos no podemos concebir ninguna elección mientras las condiciones se “absurdizan” día a día. La desinstitucionalización se acentúa, el régimen fabrica e impone una falsa oposición, se cercenan nuestras libertades y derechos, votar en estas condiciones es irracional, el voto no premia, castiga ni genera cambio alguno, de hecho, luego de cada proceso electoral el chavismo profundiza su radicalización, su castrismo.

En tercer lugar, los diálogos son la segunda herramienta democrática profanada por el régimen, desde época de Chávez lo ha utilizado para calmar coyunturas específicas, ganar tiempo y continuar obrando en función de su proyecto. Hoy nada es distinto, mientras se “diáloga” el chavismo acelera la aprobación de las leyes que propulsarán el ominoso Estado Comunal, se encarcelan lideres opositores, Diosdado y la esposa de Maduro reforman el sistema judicial, ya pasaron las elecciones más importantes, las parlamentarias, entre un sinfín de hechos que denotan el régimen no cederá jamás y nunca a través de presuntos diálogos o elecciones.

En cuarto lugar, la jugada maestra, detrás del presunto diálogo en México, con ánimos de hacer la oposición reconocida participe el 21N, se esconde la estrategia del régimen. Así como fija la matriz opinática, a través de su control mediático, que en Venezuela todo estaba bien hasta “las sanciones”, para él es menester salir de alcaldías y gobernaciones en ruinas, sin capacidad financiera, al poco tiempo estos espacios comenzarán odiar a sus nuevos titulares, tanto o más a cómo hoy repudian a los actuales, así el régimen fijará su nueva matriz “todo estaba bien hasta que llegaron a gobernar esos opositores”, parece insensato, pero así ha ocurrido en estos 20 años: primero fue la excusa del paro petrolero, la guerra económica, las guarimbas, ahora “el bloqueo”, así transcurren los años, el chavismo endilgando a terceros su desastre causado por corrupción, ineptitud y premeditación… como en Cuba.

En quinto lugar, un plus, luego que los “gobernadores y alcaldes opositores” fracasen (lo cual ocurrirá muy pronto, se abona el camino al Estado Comunal. Otro extra sería la posibilidad que, a pesar de no existir la más mínima condición para una verdadera elección democrática, el régimen puede lograr el levantamiento de sanciones, en pocas palabras, el chavismo no da puntada sin dedal.

Es cierto, diálogo y voto no solo son importantes en democracia, también en ciertas guerras/dictaduras se han utilizado como mecanismo de disuasión y persuasión, pero en castrismo solo han rendido frutos a quienes retienen el poder, que lo diga Cuba que tiene más de 60 años oprimida y, bueno, nosotros ya vamos por 22. 

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango
Venezuela

ROMAN IBARRA: LOCA POLARIZACIÓN

La polarización política ha llegado tan lejos en Venezuela, que pareciera haber cerrado toda racionalidad y posibilidades de entendimiento.

Ha penetrado tan hondo en la colectividad, que termina por nublar y opacar hasta los momentos que deberían servir para darnos alegría como nación. Me estoy refiriendo a eventos de carácter deportivo como los juegos olímpicos Tokyo 2020, en pleno desarrollo.

Resulta que la participación del boxeador Eldric Sella en el grupo de los refugiados, ha servido para que unos desalmados del bando del chavismo lo ¨fusilen¨ en las redes por haber sido derrotado, y luego porque Trinidad Y Tobago, le niega la entrada de regreso.

A ese respecto debemos decir, que efectivamente en nuestro país no hay condiciones para el desarrollo de nuestros atletas, y es su decisión haber salido a buscar progreso en otras tierras. Miserable el gobierno Trinitario que le niega la entrada conociendo lo que ocurre en nuestro país, y cobardes quienes criticaron su participación como refugiado. Apuesto a que si hubiera ganado alguna medalla, los trinitarios y hasta Maduro le hubiesen ofrecido todo tipo de prebendas.

Otro tanto ocurrió con el triunfo y medalla de plata del atleta Julio Mayora, habida cuenta de que dedicó su triunfo al extinto presidente Chávez, como si ello fuera un delito para los miserables que desde la oposición quisieron minimizar su triunfo. Mayora tiene derecho a dedicar su triunfo a quien le dé la gana, es suyo y suya la decisión. Felicitamos también al otro medallista de plata, Keydomar Vallenilla.

Los venezolanos que no participamos de esas miserias, apostamos sinceramente por el éxito de todos nuestros atletas en las distintas disciplinas; representan nuestra bandera. Ojalá esos valerosos muchachos conquisten otras medallas para su gloria, y para el país. Tenemos muchas esperanzas con lo que puedan hacer Yulimar Rojas, campeona mundial de salto triple, Daniel Dhers ciclista BMX, y Antonio Díaz, campeón mundial de Karate, así como el resto de los competidores en las otras disciplinas. Suerte y que Dios los bendiga.

Ahora para seguir con el tema de la locura que arropa a los dirigentes políticos de este tiempo, resulta que uno que fue preso de este gobierno, y luego Alcalde en un municipio del Estado Táchira, militante del partido del autojuramentado ¨presidente interino¨, y con intenciones de eternidad, le ha dado por exaltar la figura de dictadores feroces y crueles del pasado, como Juan Vicente Gómez, y Marcos Pérez Jiménez, entre otros.

Hay varias opciones para este tipo de conducta, o se es muy ignorante, o se es muy idiota para semejante exaltación, y pretender ser candidato a la gobernación, intentando desbancar a la gobernadora @laidygomezf, quien se ha dedicado a trabajar por el bienestar de los tachirenses, a pesar de la persecución del gobierno nacional, y del ridículo ¨protector¨ que impusieron para torpedear su labor.

Más dramático aún es que la dirigencia del partido donde milita el troglodita, no haya dicho o hecho nada para desmentirlo, o llamarlo a botón. Ese silencio es harto elocuente. Pero ya conocemos que son los mismos responsables de las equivocadas y fracasadas intentonas golpistas denominadas, Operación Libertad, y la Operación Gedeón, así como las guarimbas y los trancazos que tanto desprestigio y frustración dejaron en la ciudadanía.

Como se ve, ya es hora de retornar a la vía electoral y dirimir nuestro conflictos civilizadamente, conquistando cada espacio de los pocos que ofrece el gobierno para lavarse la cara. Unidad sincera y vigorosa es lo requiere la política, y orientación precisa e inequívoca la sociedad, en cuanto a intenciones democráticas para volver a confiar.

Retomar el diálogo, la negociación, y sobre todo la racionalidad para avanzar y derrotar la acción deletérea de la polarización y la locura.

Roman Ibarra
romanibarra@gmail.com
@romanibarra
Venezuela

domingo, 1 de agosto de 2021

ESPECIAL DEL DOMINGO. NICK LONGRICH: POR QUÉ ALGUNAS ESPECIES PROSPERAN TRAS LAS CATÁSTROFES Y QUÉ PODEMOS APRENDER LOS HUMANOS DE ELLAS

No todas las especies que sobrevivieron al impacto del asteroide prosperaron.

Hace 66 millones de años, un asteroide impactó en la Tierra. El mundo quedó sumido en la oscuridad, y murieron los dinosaurios junto con más del 90% de las especies vivas.

Hoy, todos los seres vivientes descienden de ese puñado de especies sobrevivientes. Pero no todos aquellos que sobrevivieron prosperaron.

Algunos grupos —aves y mamíferos placentarios, mariposas y hormigas, girasoles, hierbas— se diversificaron, aprovechando la devastación.

Algunos, como los cocodrilos y las tortugas, no lo hicieron. Y otros, como los mamíferos multituberculados y los champsosaurus, sobrevivieron al asteroide pero se extinguieron después.

¿A qué se debe esta diferencia? Sorprendentemente, lo que separó a ganadores de perdedores no fue cuán duro fue para ellos la extinción."Aunque ninguna especie debería extinguirse, algunas lo harán": en qué se basan los científicos para elegir las especies que salvan

La diferencia está en que los ganadores tenían cualidades que los hicieron más adaptables y competitivos tras la extinción: crecían rápido, eran móviles, cooperativos e inteligentes.

Algunos grupos fueron completamente eliminados: dinosaurios, pterosaurios, plesiousaurios y amonites.

Obviamente, no pudieron participar en la recuperación. Pero, entre los sobrevivientes, los grupos que corrieron con ventaja fueron aquellos más azotados por la extinción.

DESVENTAJA INICIAL

Los cocodrilos, las tortugas y los tiburones se salvaron de la extinción, pero hoy día no son particularmente diversos.

Mientras que grupos que hoy son dominantes fueron devastados. Serpientes y lagartijas sufrieron una devastación de un 80%. Los mamíferos resultaron aún más golpeados, con un índice de extinción del 90%.

Quizás tres especies de aves sobrevivieron, lo que indica una tasa de extinción del 99,9% o más.

Estos grupos fueron los ganadores pero solo en un sentido relativo (99,9% es terrible, pero es mejor que una tasa de extinción del 100%).

¿CUÁL SERÁ LA ESPECIE DOMINANTE SI LOS HUMANOS NOS EXTINGUIMOS?

Pero mientras que estos animales sufrieron inicialmente, prosperaron cuando —literalmente— el polvo se asentó.

Cuatro cosas les dieron ventaja.

METABOLISMO

Primero, los ganadores tenían un metabolismo rápido. La tasa metabólica se refiere a qué tan rápido ocurren los procesos biológicos (las reacciones químicas que les permiten a los organismos crecer, moverse, digerir y reproducirse).

Los metabolismos más rápidos requieren más comida. Inicialmente, esto fue una desventaja para las aves de sangre caliente y los mamíferos durante el invierno que siguió al impacto, cuando las plantas no podían sintetizar alimento.

Las plantas con flores que crecen rápido, sobre todo las hierbas, prosperaron a expensas de las especies de crecimiento más lento.

Pero después, el poder comer, crecer y reproducirse rápidamente les permitió alas aves y los mamíferos incrementar rápidamente su población, competir efectivamente y colonizar nuevos hábitats.

Las plantas con flores que crecen rápido, sobre todo las hierbas, prosperaron a expensas de las especies de crecimiento más lento.

Incluso dentro de estos grupos, vemos cómo el metabolismo rápido proporciona ventajas.

Así fue el último día de los dinosaurios después del impacto del meteorito que acabó con ellos

Entre los mamíferos, los placentarios, con metabolismos más rápidos, superaron a los marsupiales. Las paseriformes, el grupo más diverso de aves, también tienen tasas metabólicas más altas que otras aves.

MOVILIDAD

Segundo, la movilidad promueve la adaptabilidad. El vuelo le permite a aves, murciélagos y hormigas colonizar nuevos hábitats. Los mamíferos, al ser muy móviles, invaden rápidamente nuevos hábitats —piensa en los conejos en Australia o los renos en Nueva Zelanda— de una forma en que las tortugas no pueden hacerlo.

Las plantas con flores también desarrollaron sus trucos —frutos, erizos, cascarillas flotantes— para que el viento, el agua o los animales transporten sus semillas.

Es difícil desplazar a los competidores una vez que se establecen, por eso ser el primero en un nuevo hábitat ofrece enormes ventajas competitivas.

COOPERACIÓN

Tercero, los ganadores tienden a cooperar. Leones y lobos forman manadas para cazar presas y defender territorios, los elefantes y las cebras crean rebaños para defenderse.

La cooperación fue fundamental: las aves, por ejemplo, vuelan en bandadas para encontrar comida y evitar depredadores.

Las aves vuelan en bandadas para encontrar comida y evitar depredadores.

Las hormigas y las termitas forman grandes grupos familiares, superando a los insectos solitarios.

Las aves, los mamíferos y los insectos sociales también cooperan con sus parientes, alimentando y cuidando a su descendencia, para preservar sus genes de manera más eficiente.

También hay especies que cooperan con otras especies. Las hormigas cortadoras de hojas y las termitas forman alianzas con hongos y los cultivan a cambio de alimento.

Las plantas con flores le brindan néctar y frutos a los animales, que a su vez polinizan sus flores y esparcen sus semillas.

LA OLA DE 1.600 METROS QUE PUDO ACABAR CON LOS DINOSAURIOS

Al cooperar, estas especies compiten de forma más efectiva, por ellos los animales que cooperan como las hormigas, los elefantes y las orcas tienden a jugar un rol más importante en los ecosistemas que los animales solitarios como los caimanes y las tortugas.

INTELIGENCIA

Pero quizás, la tendencia más notable es el aumento de la inteligencia. Los mamíferos y aves tienen los cerebros más grande del mundo animal. Los mamíferos con cerebros más grandes, los placentarios, superaron a los marsupiales y a los monotremas (que ponen huevos).

La inteligencia de los animales acelera su adaptación.

Las aves más diversas, los paseriformes y los loros, son las más inteligentes.

Entre los insectos, los sociales —hormigas, abejas y termitas— tienen comportamientos complejos que emergieron de las interacciones de individuos no inteligentes.

El fenómeno se conoce como inteligencia de enjambre y, no por casualidad, estos insectos dominaron los ecosistemas después del invierno que siguió al impacto del asteroide.

Pero la inteligencia no solo hace a los animales más competitivos. Acelera su adaptación, porque el primer paso para cambiar el ADN es cambiar tu mente.

Por ejemplo, antes de que los mamíferos pudieran evolucionar a ballenas, primero tuvieron que aprender a nadar y pescar. Solo después la selección natural pudo crear aletas y un sonar.

Por qué el asteroide que provocó la extinción de los dinosaurios cayó "en el peor lugar posible" de la Tierra

Antes de que pudiesen evolucionar los caballos, sus ancestros omnívoros cambiaron a un dieta vegana, luego la selección natural favoreció cierto tipo de dientes y una sistema digestivo complejo para procesar plantas.

EL COMPORTAMIENTO LIDERA, LOS GENES VAN DESPUÉS.

Cuanto mayor sea la flexibilidad del comportamiento de un animal, mayor será su potencial de adaptación.

Cuanto mayor sea la flexibilidad del comportamiento de un animal, más trucos podrá aprender, y su potencial de adaptación será mayor. Los animales no deciden conscientemente su futuro evolutivo.

Pero eligen lo que comen, cómo buscan comida o dónde viven.

Los ancestros de las ballenas no soñaban con convertirse en delfines, pero sí en atrapar peces, y se imaginaron nuevos lugares donde encontrarlos. Ser capaces de aprender de ayer, procesar información en sueños esta noche, imaginar diferentes resultados mañana (aprendizaje, procesamiento de memoria, creatividad) aumenta la cantidad de potenciales futuros evolutivos.

NO ES ACCIDENTE

Los continentes se aislaron en la era Cenozoica temprana, justo después del impacto del asteroide. Sin embargo, los ecosistemas notablemente similares dominados por mamíferos y aves evolucionaron independientemente en América del Sur, África, Australia y el supercontinente euroasiático y norteamericano.

Eso implica que el dominio de estos grupos no fue un accidente.

Lo sorprendente es que estas tendencias no eran nuevas: los dinosaurios muestran patrones similares. Los dinosaurios del período Cretácico tenían tasas de crecimiento más altas que sus ancestros triásicos antiguos. Eran más móviles, algunos eran corredores rápidos, otros —pájaros— volaban.

T. REX ERA MÁS RÁPIDO Y MÁS INTELIGENTE QUE SUS ANTEPASADOS.

Los cerebros de estos dinosaurios eran más grandes que sus homólogos anteriores. T. Rex era más rápido, más inteligente y tenía un metabolismo más rápido que sus antepasados. Muchos tenían comportamientos de rebaño desconocidos en dinosaurios anteriores.

Durante el invierno que siguió al impacto del asteroide, las reglas cambiaron por un tiempo breve. A las aves, mamíferos y dinosaurios de sangre caliente, rápidos, cooperativos e inteligentes les fue mal en comparación con las tortugas y los caimanes. Los dinosaurios desaparecieron. Posteriormente, estas tendencias se reafirmaron.

La evolución puede ofrecernos aquí algunas lecciones. Sé rápido. Muévete para encontrar nuevas oportunidades. Trabaja con otros. Prueba cosas nuevas. Pero, sobre todo, cambia, adáptate.

Estas son casi siempre buenas estrategias, pero especialmente cuando estás deprimido, tratando de recuperarte.

Nick Longrich es profesor de biología evolutiva y paleontología de la Universidad de Bath. Paleontólogo y biólogo evolutivo  estudia dinosaurios y criaturas extintas y escribe ciencia.

Nick Longrich 
longrich@gmail.com
@NickLongrich
University of Bath Claverton Down 
Bath BA2 7AY, Reino Unido 

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL II: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com DOMINGO 01/08/2021


 




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TITULARES DE HOY
01/08/2021

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: ¿ROTURA O COOPERACIÓN?

Sobre el poder de imaginar colectivamente y cómo ello condiciona la cooperación humana a gran escala, escribe Yuval Noah Harari en “Sapiens, de animales a dioses”. “Contar relatos efectivos no es fácil. La dificultad no estriba en contarlos, sino en convencer a todos y cada uno para que se los crean. Gran parte de la historia gira alrededor de esta cuestión: ¿cómo convence uno a millones de personas para que crean determinadas historias sobre dioses, o naciones, o compañías de responsabilidad limitada? Pero cuando esto tiene éxito, confiere un poder inmenso a los sapiens, porque permite a millones de extraños cooperar y trabajar hacia objetivos comunes”.

Sin habla ni comunicación, sin habilidad para contar historias o usar la palabra para crear mitos y constructos con los que la mayoría se conmueva e identifique, es inconcebible la asociación humana. Podemos decir, por ende, que sin realidad imaginada no hay política. Y que tampoco hay política efectiva sin buen narrador, sin chamanes que prestos a seducir aportando fibra y vuelo al discurso, logran sacar agua de las piedras, aun en tiempos turbulentos. Por contraste, cabe pensar que la impericia para pulsar las teclas del Logos y el Pathos e inspirar así la virtuosa Philia de la comunidad, suscribe la crisis de liderazgo.

Ese boquete es patente en Venezuela. La palabra que cautiva, junta y repara no sólo es escasa, sino que la percepción de su eficacia se ata a la nociva polarización que el neo-populismo encajó en nuestra dinámica relacional. La impronta del caudillo -era innegable el talento de Chávez para contar historias, forjar mitos y fomentar entre los suyos una cohesión cuasi tribal- sigue viva, animando la distinción moral entre “ángeles” y “demonios”, puros e impuros, verdaderos y falsos, valientes y colaboracionistas. El fantasma de la antipolítica medra donde la indigencia no sólo conceptual y material, sino afectiva, copa el imaginario.

Aquí y allá, con más de uno armado de piqueta para ensanchar la brecha, prospera la resistencia a valorar matices, a trajinar con la humana ambivalencia. En los últimos años, además, lejos de eludir ese derrotero suicida y oponer un contradiscurso tendiente a despolarizar -el hito de 2015 brindó clara oportunidad para eso- cierta oposición miró hacia atrás y se dispuso a calcar el referente de “éxito” de la fullera praxis. ¿El resultado? No sólo la estigmatización de la diferencia llevada a niveles bufos, sino una atomización de la potencia difícil de contrarrestar de cara a las próximas elecciones.

La homogeneización en torno a una postura única e irrebatible, en virtud de la pugna por la hegemonía intra-oposición; y la ola de cismas y expulsiones que ha operado en los partidos, dan fe de esa deriva. Así, penosamente, organizaciones que por ser más democráticas y aglutinadoras estarían llamadas a debilitar el canon autoritario, pasan a ser agentes polarizadores. Lo mismo ocurre con ciudadanos que deciden identificarse con esa dicotomización, con el agrupamiento por afinidades cerradas, ascos y rabias. En ese contexto, a la opinión le cuesta cada vez más cursar libre, crítica e independiente; ahora es siempre susceptible de sospecha. No faltan los que al vivir cazando el ánimo de ataque, diluyen el punto de vista que disgusta en un previsible framing, lo rebajan y hacen parte del encargo a “grupitos”, de arreglos según los intereses más turbios. De nuevo: el despreciable “ellos” vs el impoluto “nosotros”.

¿A dónde lleva un relato que, antes que promover la toma de conciencia frente a la realidad y la acogida del distinto, antes que suscitar la cooperación de millones de extraños, más bien “dignifica” la segregación? Cuesta imaginar algo más adverso a la ética de la responsabilidad y menos proclive a la gesta contra el ethos autoritario. El fracaso opositor pone de relieve la incongruencia. No obstante, a la polarización sigue apelándose como recurso para atraer a los intransigentes, los que todavía creen que prescindiendo de las formas de la democracia tendrán algún chance de conquistarla. De modo que, justo cuando la estrategia pide inclusión, para esa dirigencia entrampado por sus propias reglas y dietas de palabras se hacen más indigestas las revisiones.

El balance de Luis Vicente León sirve de alerta: “el liderazgo político se encuentra en su peor momento histórico. Ningún líder (vivo) obtiene evaluación positiva superior al 20%, es decir: todos empatados en la nada”. Tres cuartas partes de la población creen necesario el cambio de gobierno, “pero también cambios en la estrategia y liderazgo opositor”. ¿Qué nos dice esto? Tal vez que si no hay relato distinto al de la rotura y la supresión, la lucha por la supervivencia seguirá tragándose la posibilidad de crear una nueva realidad. Esa tensión creadora que la palabra introduce, y que boquea en manos de piratas sin imaginación, oportunistas, bisoños, filotiranos. Y políticos que en lugar de sentirse retados, acaban acoquinados por la fealdad de los diagnósticos.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela 

JOSÉ RAFAEL HERRERA: EL PLAN DEL GANG

No son pocas las grandes ciudades contemporáneas que han surgido de forma insólita, acelerada e inesperada, como si se tratara de auténticos inventos de la creación imaginativa y hasta de la más audaz de las ficciones. Medellín, por ejemplo, fue un humilde y respetable pueblecito de la provincia colombiana hasta que, de pronto y como por arte de magia, tal como Venus salida de la espuma del mar o al igual que los hongos, que crecen y se multiplican en el bosque de un día para el otro, se transformó en una atractiva ciudad, de manera inaudita, sorprendente. 

Las Vegas fue, en estricto sentido, un árido desierto que, ex nihilo, se convirtió en un gran centro de deslumbrantes y sensuales casinos, maravillosos hoteles, centros internacionales de convenciones, bodas express y exquisitos centros comerciales. Miami fue un pantanal plagado de cocodrilos y alimañas, un territorio que España no quiso conservar entre sus colonias y que se convertiría con el tiempo en “centro de acopio” para pieles roja expropiados y lugar de castigo para esclavos “alzados”. ¿Quién podría sospechar que de aquel vasto terreno fangoso, de indefinida mezcla de lodo y arena de mar, infestado de reptiles y de toda clase de insectos, en tiempo récord, se elevaran majestuosas edificaciones, calles y autopistas infinitas flanqueadas por palmeras, los últimos autos deportivos y los más glamorosos yates atravesando la bahía de un inmenso circuito de turismo internacional y, por si fuera poco, en la auténtica capital de la América Latina?

No se puede negar el gran papel desempeñado por las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción en estas, sin duda, formidables empresas de desarrollo urbano. Gente honesta y trabajadora contribuyó decididamente en la concreción de la gran meta, de esos grandes sueños hechos realidad. Pero sería ingenuo voltear la mirada para evitar reconocer que, detrás de muchas de las ingentes inversiones, se hallaba el dinero lavado por los sindicatos del crimen. 

Como afirmaba el famoso general italiano al servicio del emperador Napoleón I, “non tutti, ma buonaparte”. De hecho, se puede afirmar que, por ejemplo, Las Vegas es una hija de la mafia en América. No solo porque su construcción se tradujo en la posibilidad cierta de lavar el dinero sucio, sino porque una vez construida pasó a ser un auténtico núcleo de inversiones del cual obtener ganancias sin precedentes. Sin contar su relativa cercanía con la frontera mexicana, donde los carteles ya poseían grandes extensiones de tierra, presta para el cultivo, producción y distribución de narcóticos. 

Así las cosas, el otro objetivo fue la Cuba de Batista, que al poco tiempo se convertiría nada menos que en el cuartel general de la mafia en América. Y todo indica que, a pesar del cambio de administración, aún lo sigue siendo. La argucia de Fidel Castro, Il Padrino de ese cartel de los carteles que es el Foro de Sao Paulo, estuvo en “vender” las ruinas de lo que fue una hermosa ciudad como La Habana en un museo para el turismo. Él es el gran fundador de la estética de la perversidad contemporánea.

La capital de la Venezuela de hoy está sufriendo una severa -aunque no anunciada- modificación, un rediseño y, quizá -para sorpresa de muchos-, hasta un eventual embellecimiento, a los efectos de generar una sensación -ilusoria- de bienestar general. La refacción y puesta en funcionamiento del icónico Hotel Humbolt; la iluminación de calles y avenidas que hasta hace poco tiempo permanecían oscuras; la llegada de los pomposos bodegones; la ordenanza del “gris sobre gris” sobre las santamarías de los locales comerciales; el interés de convertir la parroquia San Pedro -Santa Mónica, Los Chaguaramos y Las Acacias- en una segunda Las Mercedes, son, tal vez, los primeros síntomas del plan general que parece haberse puesto en práctica. Y es probable, dentro de tales coordenadas, que se hayan propuesto el estrangulamiento de la Universidad Central de Venezuela para, una vez liquidados sus valores y principios autónomos fundamentales, ponerla al servicio de los intereses del gansterato y, entonces sí, reabrirla y refaccionarla.

Solo que, para poder dar cumplimiento al plan general de embellecimiento de la ciudad, se hace necesario “limpiarla” del lumpanato, del malandraje criminal que, hasta la fecha, la ha venido azotando, manteniéndola en vilo. Una ciudad a la que se proponen reembellecer y resaltar sus virtudes, en beneficio de “los grandes negocios”, encendiendo la gran lavadora de dólares, no necesita de los hamponzuelos, matones y secuestradores de barrio, que en otro momento resultaron indispensables para colmar de terror a la sociedad civil que reclamaba sus derechos en la calle. Con los tiempos, las cosas cambian. Con más de 6 millones de antagonistas fuera del país y con una población preocupada por el covid, las remesas internacionales, el tener que hacer la cola para echar gasolina, esperar “que llegue” el agua, la electricidad o la Internet, comprar comida y medicamentos, etc., un malandraje “respondón” no solo se hace incómodo, sino, de hecho, prescindible. Así ha operado, históricamente, el crimen organizado. Fue, de hecho, la mafia la que terminó entregando a Bonnie & Clyde, a Johnny Dillinger o a Al Capone, justo cuando comenzaron a hacerse incómodos para sus “más elevados” propósitos.

La incursión masiva de las fuerzas policiales, con la asistencia de las fuerzas armadas, sobre la Cota 905 es, en buena medida, parte del plan general de “limpieza” trazado por el gansterato que mantiene bajo secuestro a Venezuela. Pudieron haberlo hecho hace mucho tiempo y evitarle a los ciudadanos tanto dolor, pero no era el momento indicado. Ahora que las cosas van saliendo según el guion pautado, y a medida que la llamada “oposición” va aceptando las reglas del juego gansteril, la hora de los “Koki” parece haber llegado. Basta con expiar las culpas y lavar la sangre derramada sobre los últimos alzados contra el régimen.

José Rafael Herrera,
jrherreraucv2000@gmail.com
@jrherreraucv
Venezuela