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Venezuela
EL REPUBLICANO LIBERAL II - DIARIO DE OPINIÓN - NACIONALES – INTERNACIONALES -EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS, TWITTER Y/O PAGINAS WEB QUE SEGUIMOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, - ACOMPAÑAMOS LA GESTIÓN DE LAS FUERZAS OPOSITORAS Y DISIDENTES EN EL PROCESO DE LOGRAR UNA DEMOCRACIA REAL MEDIANTE LA UNIDAD CIUDADANA Y SU ORGANIZACIÓN EN UNA NUEVA MAYORÍA EN LUCHA CON MORAL DE VICTORIA.
La evolución y progresividad de los derechos humanos ha sido una constante en el recorrido de la historia mundial. Sin embargo, a veces se producen retrocesos o accidentes históricos.
Allá en la zona del Levante, en Irak, cuna de la civilización occidental y donde se da inicio a la escritura cuneiforme, se produce luego un documento fundamental escrito en piedra. Se trata del “código de hammurabi”, donde se plantea no solo “el ojo por ojo, diente por diente” (ley del talión), que aunque nos parezca cruento hoy, significó ponerle coto a la espiral de violencia; sino que además estableció la protección a las viudas y a los huérfanos. En este sentido el “Cilindro de Ciro”, también se convierte en un instrumento precursor y fundamental al liberar a los esclavos. En las leyes mosaicas y los Diez Mandamientos también encontramos normas que van apuntalando una humanidad que despierta en la defensa de principios y valores: no matarás, no robarás, no te acostarás con la mujer del prójimo, no cometerás actos impuros, honrarás a tú padre y a tú madre…
Al trasladarse el centro de la civilización a Grecia, se producen otros avances importantes, entre los cuales aparece el derecho de darle sepultura a los muertos. Aristóteles habla de la separación entre cuerpo y alma y su trascendencia. Los griegos apuntalaron la figura de la democracia, y se establece que las leyes deben ser justas y los gobernantes virtuosos y filósofos. Hay que cuidar que la democracia no degenere en oclocracia y demagogia, la aristocracia en oligarquía y la autocracia en tiranía. El estoicismo habla de cuatro virtudes fundamentales para alcanzar la perfección: templanza, justicia, valor y sabiduría o razón. Con el devenir del imperio romano, se desarrolla de manera impresionante el derecho.
Al aparecer el cristianismo se produce una revolución que tiene que ver con aquello de “amarás a tú prójimo como a ti mismo”, de responder al mal con el bien para desarticularlo. Con la Edad Media los grandes pensadores, especialmente San Agustín primero, y después Santo Tomás, avanzan con “el derecho a la rebelión”, un orden injusto debe ser depuesto, siempre que se tenga certeza que lo que viene será mejor. Santo Tomás a las virtudes estoicas suma las teologales: fe, esperanza y caridad.
El renacimiento centra su visión en el hombre, pero significa un fortalecimiento del absolutismo monárquico. La iglesia católica asume un desproporcionado poder terrenal, por lo que se produce la reforma protestante, que explica qué hay que leer el evangelio de manera directa, sin reconocer a la institución eclesial romana, pero se ramifican en decenas y en las más importantes llamadas hoy las “siete hermanas gemelas”.
Volviendo al renacimiento aparecen textos tan cruentos como “El príncipe” de Maquiavelo que estima que “el fin justifica los medios” se trata del poder por el poder a costa de lo que sea, se habla en la obra de los crímenes perfectos. Hobbes en su libro “El Leviatán” señala que “el hombre es el lobo del hombre”, y que la única posibilidad de contener la anarquía es con un monarca fuerte o poder muy fuerte. Suavizando el absolutismo aparece Bousett con “La política sacada de las santas escrituras” y Jean Boddino con “Los siete libros de la República”, donde se establece que el monarca, al ser el representante de Dios en la tierra está obligado con el pueblo y con el creador a forjar un mundo mejor.
La ilustración representa un tiempo nuevo. Se hace necesario frenar los abusos del poder. Solo un poder con la misma fuerza puede frenar otro poder. Montesquieu brilla con la tesis de la independencia y separación de los poderes. Con el correr de los tiempos la soberanía o poder máximo, antes en la cabeza del rey, por ser el representante de Dios en la tierra (como en el imperio antiguo lo señalan los egipcios), se traslada ahora al pueblo. En plena revolución francesa el abate Sieyes expone que la soberanía está en la Constituyente (el tercer Estado), expresión de la nación. Una década antes se ha producido
la independencia de los EEUU, con una Constitución que establece que todos hemos sido creados libres e iguales. Las leyes por encima de las personas, rigen a gobernantes y gobernados. La independencia de las repúblicas hispanoamericanas son también una consecuencia del pensamiento ilustrado. Sin embargo, a partir de entonces hay una lucha entre la práctica basada en la fuerza o el derecho de la fuerza que se enfrenta a la fuerza del derecho. A la ilustración la reta el marxismo. Marx plantea una utopía irracional, que a pesar de que llega a dominar dos terceras partes de la humanidad (La URSS y China), sucumbe por su inviabilidad económica y las violaciones a los derechos humanos que se dan en “la dictadura del proletariado”, donde no existen libertades.
En nuestro país se vive en democracia solo a partir del año 1959 y hasta 1999. Democracia imperfecta, pero democracia, con alternancia y respeto al pluralismo político. Con Chávez comienza la tragedia y se va ahogando el estado de derecho. La reforma Constitucional que supone la reelección continua e indefinida, pone fin a la alternancia y con eso al rasgo capital de la democracia. Es una involución a los derechos humanos, especialmente al tema de las libertades. El reto es unirnos en función del cambio. El único camino. El camino hacia la continuación del progreso…
Observamos con inquietante preocupación que la tendencia a nivel nacional es de rechazo acérrimo a la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), como resultado que los liderazgos tradicionales se niegan revitalizar estas instancias, incluso hacen galas de discursos y personajes trillados, la crisis de los partidos políticos continúa empeorando.
Factores que deben encender las alarmas son la llegada de Petro a la Casa de Nariño, avivará las investigaciones del caso Monómeros, que adelanta la justicia norteamericana y la (in)justicia de nuestro país, así como otras investigaciones acerca de la conducción/manejo de Citgo, numerosos activos/recursos de la república y de las donaciones realizadas a la causa libertaria de Venezuela, todo bajo la administración del interinato, concretamente del G4. Sí estas investigaciones prosperan, ratificando actos de corrupción, afectará catastróficamente al ya cuestionado G4, a toda su órbita de aliados, siendo el caso, los partidos integrantes de la PUD.
Nuestra opinión demanda sensatez, desde este mismo instante las organizaciones políticas serias, en resguardo de la nación y de su organización, debe expresar el apoyo irrestricto a las investigaciones que justicias foráneas imparciales están adelantando, deseando lleguen hasta sus últimas consecuencias, sí las hubiere.
Los partidos deben “buscar la gente”… es decir, no es el ciudadano quien debe acudir a los partidos, sino los partidos acudir a ellos… bajos las siguientes premisas:
1) Descentralización de los partidos; que sean regidos por sus instancias regionales, municipales, en atención a las necesidades sentidas/reales de cada ámbito geográfico, respetando liderazgos naturales.
2) Pragmatismos por encima de lo ideológico; pues las ideologías hoy están en desuso e incluso generan rechazo, los ciudadanos deben identificarse por las realidades de su entorno, no por desfazados postulados teóricos.
3) Los partidos deben acompañar y apoyar a la sociedad civil en su luca diaria; la cual está más clara y decidida que las organizaciones partidistas. Se debe abandonar el “partidocentrismo” (término que he acuñado) y cabalgar hacia la socialización de los partidos, después de todo, para que una democracia se mantenga los partidos son insustituibles, en cualquiera de sus variantes (movimientos, organizaciones, etc).
El voto en Venezuela está muerto, sus fundamentos han sido profanados/anulados, pues no premia, no castiga, mucho menos genera cambios, por eso la abstención como una reacción de rechazo espontanea de los ciudadanos, no solo contra instituciones psuvizadas sino contra una oposición que no se han preocupado por ser alternativa, sino que, anclados a prácticas anacrónicas, aspiran capitalizar el descontento contra el chavismo de forma automática, cometiendo mismos errores de siempre, con los mismos rostros de siempre. Se requiere el rediseño total de la política de hoy, en atención a la real realidad.
Lo preocupante fue saber que días más tardes, en el Hospital Dr. José Rangel de Villa de Cura, en el estado Aragua, se realizó un parto "con bolsa en mano" en el que familiares de la paciente se negaron a suministrar algunos insumos necesarios afirmando que el Centro Hospitalario los poseía.
Es inaudito que luego de ese lamentable episodio, el personal médico implicado fue detenido debido a violar algunos derechos establecidos en la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. En resumen el gremio se encuentra en tela de juicio, cuando la realidad es que la atención médica ha venido deteriorándose cada vez más en estos últimos años debido a la falta de insumos de primera necesidad. No hay que ser un erudito para darse cuenta de la realidad en el funcionamiento de cualquier nosocomio en el país.
No necesitamos de la política de confrontación señalando y buscando culpables del deterioro del sistema de salud en Venezuela, cuando en más de veinte (20) años siguen siendo los dirigentes el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) los ejecutores en cargos de gobierno. Necesitamos construir soluciones efectivas y la salud en nuestro país necesita con urgencia desde jeringas o soluciones fisiológicas, hasta plantas eléctricas industriales.
“Antes las personas morían por el COVID, ahora es debido a que si solicitas insumos para salvar una vida pueden detenerte” es lo que exclama el personal de la salud con mucha preocupación.
La Venezuela potencia de la que algunos murmuran va más allá de reacondicionar plazoletas, asfaltar aceras o colorear murales. Cuando la realidad es que en el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) de la ciudad Maracay en el estado Aragua, los pacientes no se pueden realizar muchas veces una diálisis debido a los consecuentes cortes en el sistema eléctrico en la capital aragüeña.
Desde Unidad Visión Venezuela vemos con mucha preocupación lo que está ocurriendo desde hace años con el sistema de salud a nivel nacional y planteamos al Ejecutivo Nacional y al Ministro del Popular Para la Salud, el Dr. Carlos Alvarado,
realizar la solicitud de aumentar la proporción del gasto público anual, fiscalización y contraloría minuciosa a dicha área, la cual se encuentra en una situación tan precaria a nivel nacional. De igual manera siempre y sin la menor duda, vamos a catalogar al gremio de la salud como verdaderos "héroes sin capas", por el cual merecen todo el tributo y respeto del país; gracias a su entrega, sacrificio y dedicación a lo largo de estos tiempos tan difíciles de la mal llamada revolución.
Para finalizar, desde nuestra organización política queremos hacer un llamado a la reflexión, para un gremio que ha venido disminuyendo tanto en cantidad como en calidad, así como reconocer que este cuerpo ha venido trabajando con las uñas, razón por la cual queremos exigir que se le den las herramientas y condiciones necesarias para que puedan hacer su trabajo de manera óptima, sin el temor de ser perseguidos y obligados a huir del país a otros rumbos donde quizás no pueda.

Si algo aprendió Gustavo Petro a lo largo de sus muchos años de ejercicio de la política y de candidato a la presidencia de su país fue cómo organizar una campaña electoral capaz de generar sintonía con los colombianos inconformes. Ya lo logró y le toca ahora cumplirles. Hagamos, sin embargo, una precisión: al cordobés lo llevaron al palacio de Nariño los votos de poco más de uno de cada cuatro (28%) de sus compatriotas habilitados para elegir. La promesa de transformación se la hizo al país entero y el país entero se la va a reclamar.
La tarea de la refundación de un Estado cuando solo cuenta con una solidaridad electoral precaria no es precisamente cantar y coser y, lo que lo hace más complejo es que el mundo en el que se inserta su país es uno turbulento y con una perspectiva de avance nada alentadora dentro del corto plazo.
Le tocará, entonces, al nuevo presidente, priorizar metas y diseñar una cronología de actuaciones en el espacio económico y social de Colombia, dentro del cual comience a mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía menos favorecida de manera temprana para mantener el viento de cola que lo llevó al poder. Deberá ser muy austero con el uso de los recursos y no caer en la tentación de la dádiva inmerecida y del reparto fácil, porque las arcas nacionales no alcanzan para ello.
Tiene a su favor que su país está dotado de un conglomerado humano aplicado y trabajador. A Colombia la han hecho sólida en lo económico los hombres y mujeres del común y son éstos los que la han colocado al frente del continente en materia de crecimiento en épocas complejas como la actual. Pero mantener despiertos y estimular nuevos procesos económicos generadores de fuentes de trabajo en el campo y en la industria se vuelven necesidades vitales inaplazables para cumplir con la promesa de mejores ingresos para sus connacionales en situación de pobreza. Soñar con autosuficiencia alimentaria y poner al país en la senda de conseguirla es lo correcto, pero solo es posible si se efectúan inversiones muy cuantiosas de fuentes privadas a las que es preciso ofrecerles estabilidad y garantías. Por fortuna, también, Colombia cuenta ya con un marco regulatorio favorecedor y un ambiente de negocios que no debe sino ser fortalecido.
Al propio tiempo, se torna imperativo ofrecerle al trabajador del campo un ambiente de paz. El esfuerzo por poner mas comida en el plato de los pobres debe ir acompañado por la tarea ciclópea de generar un entorno menos inseguro dentro del cual sea posible ganarse el pan, educar a los suyos, ahorrar y disfrutar de una mejor calidad de vida. Para ello hay que comenzar por deshabilitar la insurgencia armada – Petro dice estar bien equipado para la tarea, refiriéndose al ELN- y desterrar los carteles y las bandas criminales, lo que va de la mano con la empinadísima cuesta de la desnarcotización del país. Esta tarea es imposible sin contar con los mejores aliados de Colombia, los Estados Unidos.
Hay que creerle al nuevo mandatario cuando habla de que batallará contra la corrupción y respetará, por encima de todo, los derechos de los individuos. No es difícil apuntalar la honestidad si se persiguen y castigan los dislates con mano dura. El contubernio con la Venezuela madurista no abona en favor de buenos resultados en este campo y por ello la relación con los vecinos deberá ser rediseñada. Una buena distancia con Miraflores es lo que cuadra de manera de no contaminar a una
administración naciente en Colombia con las muchas lacras y crímenes del madurismo.
Si dentro de este giro a la izquierda el gobierno que se inicia en unas semanas consigue generar confianza del empresariado local y extranjero, cuatro años son suficientes para colocar en el país en una senda de progreso y no perder el sitial prestigioso que Colombia ha logrado fraguarse en el ambiente latinoamericano a pesar de las muchas dificultades que enfrenta. Así lo ha verbalizado el mismo al prometer no eternizarse en el poder.
Vistos los radicalismos expresados en su Plan de Gobierno como candidato no resulta sencillo creer de entrada en que la moderación sea lo que prime, pero más le vale al ya presidente, arrancar con pies de plomo. Ya Colombia hizo su apuesta. Ganarse el respeto y el respaldo del país que no lo favoreció con su voto debe ser su meta y eso solo se consigue con amplitud, moderación y montañas de trabajo.
Ante la fabula marxista de que “ la tierra será el paraíso bello de la humanidad” por los fetiches del materialismo histórico y la inevitabilidad, Eduardo Bernstein (1850-1932), proclamó: “el movimiento lo es todo; el objetivo final no es nada”, esa afirmación está contenida en el libro “Las Premisas del Socialismo y las Tareas de la Social Democracia”, lo que significa que en Colombia con la llegada de Gustavo Petro al gobierno, por ningún motivo queda cancelada la lucha social, que hábilmente ha sido utilizada por el comunismo para su proyecto político totalitario, pero nunca para las reivindicaciones más sentidas de las masas, lo que demuestra su oportunismo ramplón.
Y en Colombia lo vimos en los paros de 2019 y 2021, en donde se utilizó principalmente al sindicalismo para convocar las movilizaciones, sin embargo lo que se buscaba era acumular fuerzas para llevar al poder al denominado sector alternativo, como había sucedido en otros países de Latinoamérica, especialmente en Bolivia con Evo Morales, Ecuador con Rafael Correa y Chile con Gabriel Boric; lo que demuestra a las claras la inocencia de los dirigentes de la democracia liberal, que no saben percibir los momentos políticos, ante la astucia de las fuerzas totalitarias.
Así que el movimiento sindical, especialmente el democrático, tiene un gran reto para los próximos años en el país, siendo su
principal tarea conservar su autonomía ante el gobierno de Petro; a lo que se agrega que las convocatorias a las movilizaciones sociales deben genuinamente enfocarse hacia las reivindicaciones de la población y no a los intereses políticos partidistas de la llamada izquierda, que desvían completamente la esencia de la lucha y que buscan consolidar un bloque de poder hegemónico, como lo enseñó el comunista Antonio Gramsci(1891-1937), en atención a lo cual la independencia sindical es de capital importancia para la defensa de la democracia y la libertad, debido a que estas no solo se defienden desde un gobierno, sino que también se protegen desde las organizaciones populares y desde la oposición.
El movimiento sindical chileno, no se ha dejado obnubilar por las entelequias comunistas del presidente Gabriel Boric, quien participó activamente en las protestas de 2019, para materializar sus ambiciones políticas, sino que el sindicalismo chileno a través de la Federación de Trabajadores del Cobre(FTC) convocó el 22 de junio a un Paro Nacional indefinido en la estatal chilena Codelco, por el cierre de una planta llamada Fundición Ventanas, al ser altamente contaminante, pero sin dar soluciones adecuadas a los trabajadores, lo que demuestra que los caprichos burocráticos izquierdistas buscan imponerse por encima de las necesidades de los obreros; entonces hay que resaltar que cuando un Boric o un Petro llegan al poder, no significa que el pueblo es el que manda, ya que el termino pueblo es muy genérico y tiene muchas acepciones, y los comunistas saben utilizarlo de forma audaz.
Queda claro que al marxismo solo o aliado con otros partidos y movimientos, en el gobierno o en la oposición, nunca se ha interesado por el bienestar de las masas, porque históricamente lo que ha buscado es mantener y reproducir la miseria de la población, como estrategia para desarrollar su absolutismo; así pues, en sana lógica el sindicalismo debe asumir una postura libertaria frente a cualquier gobierno, especialmente si un régimen tiene en su ADN componentes comunistas, que pretenden crear nomenclaturas para expoliar a la sociedad.
Hay que estar alerta ante la Reforma Tributaria, que presentará el próximo gobierno que se instala el 7 de agosto, puesto que puede ser lesiva y nociva para los estratos medios y bajos, debido a que hay que superar esa falacia acerca de que hay gobiernos que representan absolutamente en todo al pueblo; porque así como en el pasado se movilizaron las organizaciones sindicales y sociales en la protesta, no habría excusa razonable para que próximamente no lo hagan, dado que no son las insignias de un gobierno lo que determina si se realizan o no, las luchas populares.
Son grandes los desafíos que tiene el sindicalismo democrático en Colombia, pues debe de convertirse en la fuerza fundamental que convoque al pueblo a la movilización, cuando se requiera, ya que es un instrumento pluralista que permite el avance cuantitativo y cualitativo del movimiento de los trabajadores, en aras del bienestar social y humano de la población, que es la aspiración sagrada y legitima de un sindicalismo de valores, rechazando todos las perversiones que encarna el totalitarismo comunista, cuyo fin es la esclavitud política.
Con la llegada de Gustavo Petro al poder, la ciudadanía no se va a tomar “el cielo por asalto”, en vista de que continuaran las dificultades, que se pueden incrementar grandemente, si se aplican a la rajatabla los dogmas comunistas, porque las ilusiones que ha vendido el próximo gobierno, se anteponen a lucha que desarrollan diariamente las personas del común para tratar de vivir dignamente, haciéndole elogio a las dificultades, como lo planteó sabiamente el filosofo colombiano Estanislao Zuleta(1935-1990), de manera que con el gobierno de Petro no se acaba la lucha social.