lunes, 11 de octubre de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL II: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com LUNES 11/10/2021

 


AQUÍ TITULARES DE HOY LUNES 11/10/2021, PULSA SOBRE EL TÍTULO PARA LEER

     

TITULARES DE HOY - INTERNACIONALES Y NACIONALES - 11/10/2021


RICARDO VALENZUELA: LA VENEZUELA DE DON JULIO. DESDE MÉXICO


GABRIEL BORAGINA: EL FIN DE LA LEY Y LA MORALIDAD E INMORALIDAD DEL ESTADO. DESDE ARGENTINA


BEATRIZ PÉREZ SOTO DE SOCORRO: FEDECÁMARAS: ROSTRO HUMANO DEL EMPRESARIO


VICENTE BRITO: EL ESTADO COMUNAL Y LAS ELECCIONES DEL 21 DE NOVIEMBRE"


JULIO BELISARIO: COMENTARIOS AL ARICULO DEL DR. MONS. OVIDIO PÉREZ MORALES


ESPECIAL DEL DOMINGO: VISIÓN, MISIÓN, VALORES, PREMISAS, OBJETIVOS, FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA Y ORGANIZACIÓN, DE LA REBELIÓN DE LAS REGIONES SOMOS TODOS


 

BEATRIZ DE MAJO: EL BARRANQUILLERO Y LOS OTROS. COLOMBIA EN CAPSULAS. DESDE ESPAÑA

Comienzan ya a escribirse las líneas del episodio final de la extradición del barranquillero a los Estados Unidos y con ello se abrirá un capítulo nuevo: el que comprometerá a los líderes del régimen chavista, a sus asociados, sus adláteres y familiares, en los más abyectos negociados, en los más ingeniosos y a la vez perversos proyectos de estafa y robo al ciudadano venezolano. Cuando el criminal colombiano se encuentre solitario y enfrentado con la feroz e impertérrita justicia norteamericana, tendrá ocasión de cavilar con detenimiento – si no es que ese camino ya ha sido transitado por él desde Cabo Verde- en el precio que tendrá que pagar por su silencio. Ese precio se mide en días, semanas y meses o años de encierro y de distanciamiento de los suyos. 

Hasta hace poco, y pensando posiblemente en el rédito que aún le trae el soporte de Miraflores, ha repetido que nunca traicionará a quienes le hicieron posible dejar atrás un pasado lleno de tropiezos para convertirse en el hiper millonario que llegó a ser gracias a su atroz contubernio con la Revolución Bolivariana. El fuero político que ésta le otorgó para intentar sortear la mala hora de su detención de bien poco le va servir al hombre de marras.

Termino de leer el libro que lleva por titulo su nombre y aun tengo contenida la respiración por haber podido recorrer, a través de sus páginas, el tenor y el contenido de las inescrupulosas maniobras en las que este hombre `participó, de la mano de quienes se dieron a la tarea por muchos años de saquear a mansalva al país que han empobrecido hasta la mas total de las miserias. Una sola cita al libro de Gerardo Reyes dice bastante de lo que el gobierno chavista le encargó al sujeto: “Fue un operario internacional que resuelve todo. Cuando se necesita leche, le marcan al hombre, pero también cuando se necesita petróleo, gasolina o monetizar las reservas de oro, pues es él mismo quien se va con lingotes de oro en su avión a Turquía. No lo hace por amor a la revolución, lo hace para hacerse más rico. Él encuentra la salvación en el epicentro de la corrupción de Venezuela. Se hace un hombre multimillonario con apartamentos en París, mansión en Barranquilla y varios aviones”.

El descaro y el exhibicionismo de este hombre ha sido de antología. No lo detuvo el muy serio y globalizado cuestionamiento que por años se viene haciendo en todo el planeta de la manera de saquear a Venezuela protagonizada desde el gobierno revolucionario, quien no vaciló en utilizar a terceros cuya inescrupulosidad era su mejor aliado.

Nada le restará gravedad a la maraña de negocios y operaciones que fueron capaces de armar entre este individuo y sus cómplices del régimen de Caracas. Al robo descarado de recursos venezolanos se agregó el blanqueamiento de dinero en Bogotá, Panamá, Hong Kong y Medio Oriente, todo ello sistemáticamente observado por los radares rastreadores del “Imperio” y de otros países colaboradores. Es por ello que ni el barranquillero ni los otros del mismo pelambre van a dejar de pagar las atrocidades cometidas. Un exceso de confianza en el omnímodo poder que creían tener y un gran error de cálculo, al pensar que todo lo facilitaba la torpeza de los norteamericanos, los llevó a armar originales mecanismos para aprovecharse de la bonanza venezolana mientras ella existió. Pero se hicieron todavía más creativos en la medida en que el país comenzaba a asfixiarse en lo económico. Allí fue cuando la más absoluta ausencia de aprensión y de moral los animó a meter la mano en subsidios tan emblemáticos como la comida que se importaba para las Cajas Clap dirigidas a las clases más afectadas. De todo ello se tiene buena evidencia y no hay otra escapatoria posible, para que el castigo sea más leve, que la de colaborar con los gringos que consideraban lerdos.

En las filas del régimen y en el medio de sus acólitos aun creen que de ésta se salvan cuando la realidad es otra. La cuenta regresiva se puso en marcha y en el poder judicial estadounidense harán valer lo que esté en sus manos para ajustar las cuentas. El barranquillero será, no hay que dudarlo, una pieza muy clave.

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@BeatrizdeMajo1
Venezuela – España


RICARDO VALENZUELA: LA VENEZUELA DE DON JULIO. DESDE MÉXICO

Hace años, una de mis hermanas se preparaba para iniciar un viaje por Suramérica que, entre otros países, visitaría Venezuela. Cuando mi padre se enteraba del itinerario, le hacia una solicitud especial y le dice: “Cuando llegues a Caracas, trata de averiguar si Julio (Báez) aún vive”. El Dr. Julio Báez había sido compañero de estudios de mi padre cuando, ambos, allá en los años 20, asistían a la escuela de derecho en la Universidad Libre de Bruselas. Continuaba mi padre; “si lo puedes localizar dale mis recuerdos y mis saludos, aunque tal vez ya haya fallecido”.

Mi hermana, al llegar a Caracas conseguía el teléfono de don Julio y lo llamaba. Y el intercambio sería de la siguiente manera: mi hermana pregunta “¿don Julio Báez?”. Don Julio responde; “si, ese soy yo”. Mi hermana le dice; “soy Lucia Valenzuela de México”. Don Julio confundido responde, “si, ¿y qué?”. Soy hija de su amigo el Catire” responde mi hermana. Don Julio explota con un grito de interrogación. “¿El Catire, mi hermano mexicano?” “Así es” responde mi hermana. Esa tarde don Julio se comunicaba con su amigo del que no había sabido por más de 50 años.

El par de viejos amigos lloraron y con sus palabras se abrazaban y, finalmente, don Julio comprometía a mi padre para viajar a Venezuela y recordar aquellos tiempos tan lejanos en Europa. Semanas después volábamos a ese país mi padre, mi madre, mi ex esposa y yo. Al día siguiente de nuestra llegada, don Julio hacía su aparición en el hotel para llevarnos a su casa a donde nos había invitado a comer. Al encontrarse, el par de viejos se fundieron en un largo abrazo derramando una que otra lágrima de nostalgia. Ahí se iniciaba una de las aventuras más inolvidables de mi vida.

México estaba sufriendo una de sus épocas más difíciles después de haber sufrido 12 años de un par de presidentes socialistas, tiránicos, soberbios, que nos surtieran dos devaluaciones que destruían nuestra moneda. Y, como corolario, en 1982 habían tenido que declarar la bancarrota del país y mendigar la ayuda de EU o, mejor dicho, del EP. Sin embargo, en el corto trayecto del hotel a la casa de don Julio, la ciudad de Caracas me parecía vibrante y emanando prosperidad donde gente, a diferencia de México, sonreían en las calles disfrutando lo que me pareció una buena vida, paseando por las calles e invadiendo los comercios de la ciudad.

El sector donde se ubicaba la casa de don Julio, obviamente era residencia de las clases sociales más altas del país. Casas impresionantes, avenidas anchas, campos de golf, un gran centro comercial, y hasta un campo de polo, el deporte de los reyes. El área en general, sin hándicap se podría comparar con las zonas de Beverly Hills, Malibu en Los Ángeles o, con el sector Rancho Bernardo de San Diego. Por supuesto que la casa de don Julio era de la misma dimensión de las demás. La esposa de don Julio era una bella mujer rubia, de un gran carisma, expirando clase, categoría y una cultura general impresionante.

Después de la comida servida por personal uniformado que, nos explicaban, eran inmigrantes ilegales de Colombia buscando mejor vida en Venezuela puesto que, Colombia, como México, sufría de las eternas crisis de los países latinoamericanos. La esposa de don Julio invitaba a mi madre y mi ex esposa y darles un tour por las cercanías y dejar a los viejos amigos para hacer sus remembranzas. Después de recordar sus aventuras en Europa, siendo don Julio un prestigiado abogado corporativo, la conversación viajaba hacia la descripción que, orgullosamente, don Julio hacía de la situación económica de su país que calificaba de suprema. En su paso por la universidad de Bruselas ambos habían tomado asignaturas económicas por lo que no era neófitos en el tema.

Don Julio afirmaba que el futuro de Venezuela era brillante puesto que, cada día se hacían nuevos descubrimientos petroleros que estaban atrayendo grandes inversiones internacionales. Mi padre, un hombre sin el optimismo de su amigo, trataba de encontrar alguna rajadura en el bello estadio que don Julio describía. Don Julio, de repente le dice a mi padre: “Mira, Catire, dentro de muy poco Venezuela tendrá las reservas petroleras más grandes del mundo. Y, acuérdate, Catire, en los años finales de nuestra carrera, nos dimos cuenta cómo las tiranías amenazaban Europa y casi la destruyeron. Hemos aprendido de ello y cometeremos los mismos errores.

Mi padre, que había sufrido la persecución de su hermano por la tiranía mexicana y todavía estaba en el poder, no se mostraba convencido y, sobre todo, con la experiencia del petróleo que provocara en México que, en su soberbia, JLP le pedía a los mexicanos prepararse para administrar la abundancia. Para, solo después de un año, sufrir una devaluación del 400% y el petróleo bajara de casi $100 a unos $15 dólares, y no podría hacer frente al pago de su deuda.

Pero, era una realidad que en Venezuela se respiraba prosperidad. Los grandes centros comerciales estaban llenos de compradores. Por las calles de Caracas transitaban autos como Mercedes, BMW, todas las líneas de lujo americanas. Se respiraba orden en la calle y la gente me parecía estaban satisfechos con sus vidas. El último día de nuestro viaje, don Julio nos invitó a un club de playa privado en La Guaira cuyos socios eran de los segmentos sociales más altos, que también expresaban optimismo en su futuro.

Al día siguiente, don Julio nos despedía en el aeropuerto y, antes de abordar, se dirige a mí y me dice: “Tu padre dese que estábamos en Europa era pesimista”. Luego abraza a mi padre y le dice: “Dentro de poco yo te visitaré en México Catire, y entonces ya habrás visto que el futuro que te describo se hizo realidad. Mi padre entonces pronuncia su palabra favorita cuando no creía algo, Ojalá, pues él nunca lo creyó como tampoco creyó en el futuro de México.

Cuando le informaron a mi padre que don Julio estaba muy grave le hizo la última llamada. Lloraron ya al final de sus rutas. Al despedirse don Julio con voz débil le dice. “Tuviste toda la razón Catire, a Venezuela lo empieza a cubrir una nube negra anunciando una diabólica tormenta que siento destruirá a mi amado país. Por allá nos vemos Catire”, le dice al colgar el teléfono. Días después don Julio fallecía y mi padre lloraría a su hermano venezolano. Pero, yo creo que también lloraba por la Venezuela que amó a través de su gran amigo, y a mi padre si le tocó ver la llegada de lo diabólico a ese bello país.

Ricardo Valenzuela
elchero@outlook.com
chero.itesm@live.com
chero@refugioliberal.net
http://refugiolibertariol.blogspot.com
@elchero
Mexico -Estados Unidos

GABRIEL BORAGINA: EL FIN DE LA LEY Y LA MORALIDAD E INMORALIDAD DEL ESTADO. DESDE ARGENTINA

Fueron muchos los autores que han insistido en el importante papel que cumplen las leyes en el diseño de la sociedad. Por mi parte he destacado que las leyes son el resultado más que la causa de ese diseño, en última instancia.

Si se quiere conocer la cultura predominante en una sociedad determinada, una guía o factor preponderante es su estructura legal, aspecto del cual hasta los juristas -salvo excepciones- no son plenamente conscientes.

Las legislaciones en general se han vuelto más y más intervencionistas con el curso de los tiempos. Podemos decir que el camino al socialismo esta pavimentado por el número de leyes que tenga una sociedad específica. La ley ya -en si misma- implica una intervención en una relación ajena al legislador, porque afecta a terceros, aunque el legislador pueda –eventualmente- quedar incluido en ese efecto que la ley -que el mismo promulga- tendrá a futuro. A veces ese efecto es inmediato y directo, como sucede con las leyes destinadas aumentar las dietas de los propios legisladores.

Un alto número de leyes es mal indicio contra las libertades, porque toda ley implica la regulación o control de lo que sea objeto de esa ley. Si a ello se le agrega el contenido de la ley, cuanto más interfiere en las libertades individuales estará indicando una mentalidad más estatista de sus legisladores, y si recordamos algo que perdemos de vista muy a menudo y es que los legisladores son elegidos por el pueblo tenemos la respuesta a la pregunta de cuán estatistas o liberales son las personas de ese país, zona, región, estado o ciudad.

El grado de detallismo de la ley implica acotar el margen de maniobra de las personas individuales y ampliar el de los órganos legislativos y la esfera de poder gubernamental.

Si hay alguien quien explica claramente este problema es el premio Nobel de Economía F. A. v. Hayek cuando nos dice:

"Cuando al hacer una ley se han previsto sus efectos particulares, aquélla deja de ser un simple instrumento para uso de las gentes y se transforma en un instrumento del legislador sobre el pueblo y para sus propios fines. El Estado deja de ser una pieza del mecanismo utilitario proyectado para ayudar a los individuos al pleno desarrollo de su personalidad individual y se convierte en una institución «moral»: donde «moral» no se usa en contraposición a inmoral, sino para caracterizar a una institución que impone a sus miembros sus propias opiniones sobre todas las cuestiones morales, sean morales o grandemente inmorales estas opiniones. En este sentido, el nazi u otro Estado colectivista cualquiera es «moral», mientras que el Estado liberal no lo es."[1]

Esos efectos particulares son los que el legislador quiere y no los que quiere la gente, pero hay aquí algo muy importante que hay que advertir: en la medida que la gente acepte y cumpla con esa ley estará hacienda suyos esos instrumentos y fines que el legislador -en primera instancia- impone.

El grado de aceptación de las leyes por parte de sus destinatarios implica la conversión de los fines del legislador en los fines de aquellos que acepten la ley como receptores. Desde este punto de vista, una ley puede ser una herramienta de opresión para la sociedad admitida por esa sociedad de manera pasiva al obedecer esa ley. Esto, naturalmente, se multiplica por la cantidad de leyes que sean promulgadas en ese ámbito social.

Aunque, sin duda, no cuestionamos la indiscutible autoridad intelectual del fenomenal economista austriaco discípulo de Ludwig von Mises, la cual no estamos en condiciones, ni de rebatir, ni de controvertir, a la luz de nuestros tiempos, tenemos dudas respecto del "estado" como "pieza del mecanismo utilitario proyectado para ayudar a los individuos al pleno desarrollo de su personalidad individual"

Creemos, más bien, que lo que pueda hacer el estado-nación en favor de ese desarrollo individual es bastante poco, y que cuando más se empeña en promover ese desarrollo individual más son contrarios los resultados que obtiene en ello.

Un caso a cuento, es la proliferación de planes sociales, subsidios, subvenciones de todo tipo que abundan en casi todas las legislaciones a nivel mundial, pero con mayor relieve en los países subdesarrollados como son los de Latinoamérica y -en particular- en Argentina.

Son crecientes con cada cambio de gobierno, sea del signo ideológico que fuere. Raros son los candidatos que prometen su reducción, y más extraños son los que directamente digan claramente que conviene su eliminación total. Hasta los aspirantes a cargos públicos que se dicen a sí mismos "libertarios" vacilan, son ambiguos o contradictorios en el tema, y exigidos por la prensa definirse por el tema optan por negar su eliminación o siquiera reducción en el caso de que sean triunfantes en las elecciones.

En el fondo, no dudan en que -en su rol de legisladores- deberán apoyar las leyes de "ayuda social” o asistenciales aunque (en el plano teórico y del discurso) hayan enfatizado que tales subvenciones son antiliberales y regresivas. Pero, por unos votos pueden pasar sin dificultad de lo políticamente incorrecto a lo correcto. Es triste escucharlos.

De esa manera, van aceptando –consciente o inconscientemente, aunque más de lo primero que de lo segundo- el rol del estado/gobierno como institución "moral" a la que se refiere el eminente pensador austriaco. Es más, se suman a esa idea y, una vez en el mando, van cimentando esa "moralidad" forzada que tratan de imponer a los demás.

Hay entonces un efecto de retroalimentación entre la sociedad y sus directores, donde cobran especial relieve los políticos que necesitan de los votos de esa sociedad para poder llegar al poder y desde allí asignar los diseños que prefieran, que no podrán ser muy diferentes -no obstante- a los ya aceptados por la cultura del lugar donde se aspire a ejercer esa autoridad.

En esos estados-naciones, vivir al margen de ese tipo de leyes "morales" es un signo de salud cívica y de independencia individual en contra de la corriente que el legislador quiere aplicar a los demás.

[1] Friedrich A. von Hayek, Camino de servidumbre. Alianza Editorial. España. pág. 109-110

Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina
Argentina

BEATRIZ PÉREZ SOTO DE SOCORRO: FEDECÁMARAS: ROSTRO HUMANO DEL EMPRESARIO

Venezuela está siendo sacudida por una vertiginosa y creciente ola de sentimientos negativos, que se nos presenta como preludio de gravísimos sucesos futuros.

Y ello acontece cuando eran mayores las perspectivas de paz y progreso. Ahora, sencillamente, se ha producido un cambio de escenarios y actores, porque la trama del drama así lo exige, aunque se esgriman argumentos secundarios, disparidades políticas, religiosas, enconos ancestrales, etc. Siempre se encontrará un motivo, un pretexto, para justificar las explosiones que generan sentimientos negativos.

En esa onda participan sociedades que han tomado conciencia de su capacidad, de esa savia que circula por venas y arterias, convencidos de que el tesoro mayor de la humanidad, y en nuestro caso, en Venezuela, es vivir con Amor y Paz, caminando hacia adelante como deber esencial de los valientes, valorando a los seres humanos con nobleza y con una actitud tan pura de la vida, que le permita divisar nuevos horizontes, manteniendo la esperanza en alto como la Bandera de una Fortaleza, flameando vigorosamente “con una fuerza que nos hará más recios en la batalla y más felices en la victoria”.

En esta lucha por alcanzar el pueblo venezolano sus aspiraciones para una vida plena, contamos con el apoyo de la importante Federación de Cámaras (Fedecámaras), integrada por hombres de calidad, probidad y certeza de juicio, quienes día a día desde su fundación, han venido alertando al País sobre la inminente caída de una potente ola, que arrastraría a la Nación hacia el caos, y que han existido las fórmulas para evitarla si se tomaban medidas capaces de redimensionar la estructura y el funcionamiento del Estado, frenando el dispendio fiscal, el derroche general, la disciplina del País en su funcionamiento. Las ovaciones a Fedecámaras no se han hecho esperar. Quienes conocemos la entrega de los empresarios reunidos en Fedecámaras, nos hemos dado cuenta de la gravedad, en todos los tiempos desde su fundación, de sus admoniciones, sólo que el olvido y las palabras del gremio empresarial, han venido siendo devorados por la desidia y la indiferencia. La gente pensante ha hecho caso omiso a argumentaciones sólidas y contundentes que significaban el hecho de que Venezuela estaba marchando aceleradamente para encontrar la “autopista del Cono Sur”, que nos conduciría a la debacle financiera y a la hiperinflación.

Hoy, está al frente del gremio empresarial, Carlos Fernández Gallardo, joven Empresario zuliano, inteligente, con amplios deseos de lograr un pleno entendimiento y una mayor comprensión del sector oficial, del sector privado y público, ante la certeza de sus planteamientos, con la oportunidad, de protagonizar su propia historia, asumiendo la dirección del gremio tras una secuencia de hechos acaecidos en largo tiempo y a gran velocidad, con organicidad y coherencia histórica, apegado al espíritu y texto de las Leyes, procediendo conforme a las normas y principios de legalidad. Su perfil humano, amplio y convincente, nos hará esperar que en sus 2 años al frente de este sector empresarial que tendrá, sabrá hacerlo con mesura, perspicacia y realismo histórico.

¡El futuro está abierto, el futuro se inicia ya! Hacemos votos por la gestión de Carlos Fernández, por su horizonte, al cual dirigirá su corazón y sus pasos!.

Beatriz Pérez Soto de Socorro
desocorro1@gmail.com
@ElUniversal
Venezuela

VICENTE BRITO: EL ESTADO COMUNAL Y LAS ELECCIONES DEL 21 DE NOVIEMBRE"

El proyecto de Estado Comunal forma parte del debate político que se desarrolla con mayor impulso a medida que crece la campaña electoral en el país, voceros políticos que promueven la abstención alertan que este proyecto en discusión es la minimización o desaparición del estado descentralizado, donde las competencias y la disposición de recursos asignados a los gobernadores y Alcaldes electos el próximo 21 de Noviembre serán cargos nominativos sin ninguna facultad de importancia y de recursos muy limitados, por lo cual no se justifica esta elección.

Las razones para que estás inquietudes se fortalezcan, se justifican al no conocerse por parte de la opinión pública el citado proyecto de ley denominado estado comunal y los cambios legales al texto constitucional. Las inquietudes expresadas por destacados juristas es que el proyecto contempla modificaciones a la estructura legal que rige actualmente, limitando derechos ciudadanos y otorgando más poder al estado centralizado.

Los candidatos opositores insisten en resaltar la importancia de participar masivamente, ya que de esa forma se derrota no solo al candidato oficial sino que se envía un mensaje a los que promueven el Estado Comunal de que la base popular apoya a Alcaldes y Gobernadores electos por ellos, que además cuenten con las facultades y recursos para resolver las necesidades de sus comunidades. La palabra comunal no goza de la simpatía popular ya que las experiencias anteriores de los proyectos realizados a través de las grandes inversiones comunales, sus resultados no cumplieron las expectativas creadas en las comunidades en las cuales fueron realizadas.

Los que ejercen el poder concentran la totalidad del mismo a través de las instituciones del estado, siendo considerada por la vocería política opositora la oportunidad para derrotar al centralismo con esta elección y obtener la mayoría de Alcaldes y Gobernadores opositores, los cuales serían antagónicos al estado centralizado y a la vez se convierte en un rechazo popular al proyecto del Estado Comunal. Por lo que estas elecciones del 21 de noviembre resultan cruciales para una parte importante de los partidos opositores, al considerarlas la mejor oportunidad para darle una derrota contundente a la clase política gobernante.

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución
Venezuela

JULIO BELISARIO: COMENTARIOS AL ARICULO DEL DR. MONS. OVIDIO PÉREZ MORALES

Gracias por su extraordinario, luminoso y esperanzador artículo

(https://www.elnacional.com/opinion/refundacion-reconstituyente/) sobre la "refundación de Venezuela como república, libre, próspera, fraterna"; nos hace recordar el Estado federal con gobierno y democracia parlamentarios del Orden Político de la libertad (EFD/GDP-,OPL) con el cual se refundaron las repúblicas, libres, prosperas líderes de la Civilización occidental que antes fueron destruidas por la inevitable muerte técnica por corrupción del gobierno presidencial imperial del Orden Político de la opresión (EFC/GPI-OPO).

El EFD/GDP-OPL fue creado por Dios en el siglo XV aC, para resolver el problema de organización y gobernabilidad que se le presentó a Moisés (Ex18:16-21) en plena peregrinación de 3.000.000 de hebreos rumbo a la tierra prometida. Dios mandó elegir democráticamente (Dt1:12-15) el primer Parlamento Gobernante (Nm11:14y16) o Sanedrín de 70 ancianos. En el Siglo X aC se refundó como un EFD/GDP-OPL monárquico constitucional el antiguo Israel en sustitución del Estado de los Jueces (Cap: 8,9,10 y 11 de IS; y 10:25) muerto políticamente por corrupción.

En el Siglo I, el apóstol Pablo " constituyó [ parlamentos o presbuterion en griego o Concilios, Sínodos, Asambleas] de ancianos [democrática y meritocráticamente elegidos] en cada iglesia" (Hch14:23) y "en cada ciudad " (Tit1:5). "Ancianos que gobiernan" (1Ti5:17) las congregaciones de la federación de iglesias integralmente autónomas que fundó.

En el Siglo III, Roma decretó el fin de la persecución de los cristianos, quienes salen de las catacumbas y aceptan la invitación del emperador Constantino de ser la religión oficial del Imperio romano adoptando el EFC/GPI-OPO con un papa análogo al emperador y obispos regionales. Esta centralización del poder corrompió al imperio y a la iglesia. En el Siglo XVI estalla la reforma protestante que dividió la iglesia en católica y reformada o evangélica. Juan Calvino, a la hora de organizar y gobernar la nueva iglesia evangélica, utilizó el EFD/GDP-OPL, y fue llamada "iglesia calvinista, protestante, presbiteriana ". También en el gobierno de la Ciudad-Estado de Ginebra y lo llamaron " Calvinismo político ".

En el siglo XVIII, con el (EFD/GDP-OPL) o Calvinismo político se fundaron EE UU, Canadá y resto de países de alta prosperidad sostenible de la Civilización Occidental. En el siglo XX, los PPs, SCOs con el apoyo de las CEVs católica y evangélica refundaron Alemania, Italia, Japón, destruidos por la segunda guerra mundial; Corea del Sur, Singapur; y España después de Franco con el (EFD/GDP-OPL) llamados milagros sociopolíticos y económicos del siglo XX.

En el siglo XXI, Venezuela será refundada después de Maduro con el (EFD/GDP-OPL). No es casual que María Corina Machado, valiente, tenaz y políticamente bien capacitada, se adhiera al liberalismo (EFD/GDP-OPL) y declare: "Tenemos la oportunidad histórica de construir esa Venezuela Tierra de Gracia de la mano de las ideas que sí funcionan" (ND Oct21).“ Venezuela está lista para una ruptura histórica para que por primera vez llegue al poder un modelo liberal”(EC3/10/21). Tampoco es casual que dirigentes políticos y civiles de la SCO vean el liberalismo, EFD/GDP-OPL como solución a la crisis y destrucción generadas por el fracaso del (EFC/GPI-OPO) cuyos presidentes de la República que durante 62 años, dispusieron constitucionalmente de todo el poder, billones de petrodólares, los recursos minerales y los impuestos, no pudo, ni puede resolver de manera sostenible ningún servicio público básico (agua, electricidad, gasolina, alimentos, medicinas, seguridad, educación; justicia, integridad del territorio nacional etc).

¿Por que es infalible el EFD/GDP-OPL para refundar países destruidos y convertirlos en milagrosas " repúblicas, libres, prósperas y fraternas " ? Porque sus cuatro elementos componentes: Habitantes, Territorio, Gobierno y Leyes proceden de, y están concebidos para, preservar la libertad: (I) Los Habitantes tienen 7 Derechos inviolables a la:

(1) Vida (Gn 2.7);
(2) Libertad (Ex 3.7-8);
(3) Propiedad (Nm.33.53);
(4) Producir riqueza (Dt. 8.18);
(5) Juicio justo (Lv19.15; Dt.19.15);
(6) Búsqueda de felicidad (Dt.10.13;12.28;13.4);
(7) Elegir y ser elegido (Dt.1.9,13-15).

(II) El Territorio es una federación de regiones y municipios integralmente autónomos dotados de 7 Derechos a tener su propio:

(1) Territorio bien delimitado (Jos14.1)
(2) Subsistema económico (IS25.1; Jue1:28-36)
(3) Gobierno (Dt1:12-15)
(4) Subsistema judicial (Ex.18)
(5) Subsistema educativo (2Cr7-10)
(6) Cuerpo Armado (Nm1:1-2)
(7) Auxilio interregional (dar y recibir ayuda)(Jue20.1)

(III) Las Leyes forman una pirámide jurídica cuyo vértice es la Constitución fuente de las demás leyes; que redacta una ANCO y contiene los 7 Derechos humanos y políticos; los 7 Principios políticos de servicio (Lv19:18); 3 poderes independientes (L,EyJ) en un Contenido bien específico: Tit.I: Los Derechos de los Ciudadanos... Tit.II: Los Derechos de los Estados...Tit.III: Los Derechos de los Municipios...Tit.IV: El Poder Legislativo...Tit.V: El Poder Ejecutivo...Tit.VI: El Poder Judicial...Tit.VII: Aprobación y modificación de la Constitución.

(IV) El Gobierno lo integran funcionarios que tienen requisitos y poder limitado, cumplen con los principios del Decálogo del Gobernante (Dt17:14-20); del servicio a los gobernados, y con 6 Principios de descentralización del poder: económico (Nm24:13); político (Dt1:13-15); judicial (Ex18:21-22); educativo (Lv10:11; Dt11:18-19); militar (Nm1:2-3); y ayuda mutua (Josue21:43-44).

El LIBERALISMO es el EFD/GDP-OPL. Está en la Biblia. No es religión, ni ideología política partidista. Es un manual de instrucciones para organizar y gobernar correctamente la sociedad; es el reemplazo del EFC/GPI-OPO marxista socialdemócrata de control y opresión central que popularizó AD y secundaron todos los PPs de Venezuela, agotó su vida útil y murió por corrupción (1983 viernes negro, caracazo 1989, debacle electoral puntofijista, 1998 y megadestrucción chavista hasta hoy).

Los beneficiarios del EFC/GPI-OPO que tratan de perpetuarlo por codicia, ignorancia o mala fe, dicen que el Calvinismo político es religión. Mienten descaradamente. Lo demuestra países con religiones diferentes al cristianismo (Japón, Singapur, Corea del sur e Irak) no valoran la Biblia, pero adoptaron el EFD/GDP-OPL, porque es la expresión política de la filosofía de la razón práctica (Kant) o sentido común compatible con la libertad congénita de la naturaleza humana. El Dr. Jesús D Ortiz en (LA OPOSICION NECESARIA) invita a María Corina Machado, Antonio Ledezma, Diego Arria, Enrique Colmenares Finol, Luis "Balo" Farías, E Aristiguieta Gramcko y otros a " agruparse en torno a uno de ellos (s) que tenga la mejor aceptación demostrada ante la población y capaz de afrontar el reto. ES AHORA" (cqc.net.Opinión.5/10/21), para refundar a Venezuela pacifica y unitariamente como una " república, libre, próspera, fraterna" similar a las repúblicas que comandan la civilización occidental hijas todas del EFD/GDP-OPL, proyecto político civilista de interés nacional que desde hace 14 años promueve la ONG LA REBELION DE LAS REGIONES SOMOS TODOS, de Luis'' Balo'' Farías (libro por Amazon).

Si los PPs, la SCO y las CEVs católica y evangélica apoyan este proyecto pacífico político civilista, no político partidista, como es lógico que lo hagan por cuanto creen en el mismo Dios y en la misma Biblia; y se erigen ejes y garantes de la gran unidad pro " refundación reconstituyente de Venezuela como república, libre, próspera y fraterna'', tendrá lugar el primer milagro sociopolítico y económico del siglo XXI.

Sin otro asunto que comentar, se suscribe de Ud. Atentamente...Julio Belisario

Julio Cesar Belisario Mejías
jbelisar789@gmail.com
@jbelisariom
Lara - Venezuela

domingo, 10 de octubre de 2021

ESPECIAL DEL DOMINGO: MIBELIS ACEVEDO DONÍS: MADUREZ ELECTORAL

Sobre las características personales del liderazgo se ha escrito densa y profusamente, en especial desde el primer tercio del s.XX. Y no podía ser de otro modo, sabiendo que sin conducción constructiva, convincente e innovadora, las organizaciones pequeñas o grandes están condenadas a dar tumbos, víctimas de la anarquía. Un cuerpo sin cabeza, como el pollo que por segundos corre descontrolado tras la decapitación, es anticipo del desplome. Así que el tópico no sólo es relevante, sino que explica en gruesa medida las derivas, conquistas o fracasos que signan a las asociaciones humanas.

De allí que las crisis de liderazgo en situación de excepcionalidad sistémica, incertidumbre y anomia, se vuelven factor crítico. Los saldos de la pandemia, de hecho, ilustran el punto. 


                             EL CISNE NEGRO EL IMPACTO DE LO ALTAMENTE IMPROBABLE

El “cisne negro” descabezó a los pilotos delirantes e infantilizados e hizo brillar a quienes en medio del pánico supieron mantener la calma, dueños de esa “capacidad para dejar que la realidad actúe sobre uno sin perder el recogimiento y la tranquilidad”, como la describió Weber. Un talento singular que no todos poseen o saben desplegar cuando la circunstancia se vuelve esquiva al control regular.

No es lo mismo, pues, tomar decisiones en tiempos de paz y normalidad democrática que en aquellos en que los referentes estructurales e institucionales colapsan. En ese contexto (que incluye guerras, construcción de alianzas o procesos de resolución de conflictos) el equilibrio entre la habilidad para innovar y la voluntad para asumir riesgos, como afirman Mares y Palmer (2012), es atributo que definirá la eficacia del liderazgo.

Según Byman y Pollack, los líderes con mayor voluntad de asumir riesgos son también más propensos a causar guerras o a prolongar el conflicto. Una tesis útil para explicar el caso de Venezuela, posiblemente. Y no es que arriesgarse no haga falta en terreno que continuamente pide tomar decisiones “en caliente”. Pero dado el impacto, lo sensato es hacerlo de modo que las consecuencias no entrañen la catástrofe. Ya lo decía Platón: que el político debe estar dotado de fuerza -razón, voluntad, apetito- para promover su proyecto, pero también de temple para atajar los excesos de dicho proyecto. “Para dirigir a los demás, es requisito indispensable imperar sobre uno mismo”, apuntaba asimismo Ortega y Gasset. Sin autocontrol, el liderazgo es embriaguez potencialmente destructiva.
En nuestra propia historia surgen testimonios del balance entre el puro instinto y la celosa planificación, esa destreza del político de vocación para servirse del riesgo calculado. No por casualidad, por ejemplo, la ruptura que en 1958 abrió camino a la democratización operó sin mayores traumas. Un fruto de decisiones que atendían a una vertiginosa marcha, sí. Pero también a la tenaz construcción de alianzas, al cabal mea culpa que antes emprendieron las élites políticas y sociales por los errores que malograron el ensayo democrático del Trienio.

Pero lejos de atender al paradigma del “sagaz, astuto y en ardides fecundo” Odiseo, lo que ha cundido entre nosotros ha sido la indignación moralista de estos campeones de nuevo cuño, renuentes a distinguir entre imprudencia y arrojo. Tragedia no griega, sino criolla, cuyos estragos no alcanzan a purgarse tras los tardíos actos de contrición, los deslindes cuando la nave zozobra o la escasa disposición a admitir corresponsabilidad en el naufragio.


Amén de rasgos como la poca apertura a los flujos de información -limitando la habilidad para leer el contexto, la tendencia a solventar problemas y establecer relaciones de cooperación, base de cualquier alianza- preocupa la dificultad del liderazgo para hacerse cargo de los desenlaces de sus osadías. Cierta infantilización, a menudo confundida con autoconfianza; cierta desmaña para actuar de acuerdo a las consecuencias, azuza esa propensión a correr riesgos y escalar conflictos, en lugar de apelar a alternativas orientadas por la deliberación y la integración. Es el callejón de los “héroes” a juro, donde el impulso adolescente, el pataleo narcisista y la personalísima percepción se afanan en desbancar a la realidad.

Penosamente, la impronta de esa hermoseada inmadurez porfía aun en medio de la carrera electoral. Los victimizados de ayer truecan en verdugos hoy, y viceversa. Un círculo voraz que no sólo impide captar fortalezas, sino también amenazas. ¿Se corresponderá tal dinámica con las expectativas de un electorado rebasado por la calamidad, esa que revela el reciente sondeo de ENCOVI? De conjurarse la tarasca abstencionista, bestia cebada durante años por algunos de los actuales candidatos, ¿prevalecerá la yerma dispersión o la decisión racional: el voto adulto, consciente, el voto inteligente? Lo último daría fe de que una ciudadanía harta de la afición por los suicidios en primavera resolvió poner límites, prescindir del victimismo, privilegiar la coherencia; y demostrar que su participación en condiciones adversas pero políticamente aprovechables adquiere así pleno sentido.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL II: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com DOMINGO 10 /10/2021


AQUÍ TITULARES DE HOY DOMINGO 10/10/2021, PULSA SOBRE EL TÍTULO PARA LEER

     

TITULARES DE HOY - NACIONALES - 10/10/2021


JEAN MANINAT: ¡AY COLÓN!


JUAN GUERRERO: PALABRAS AL VIENTO


ANTONIO JOSÉ MONAGAS: ENTRAMPADOS POR UN TROZO DE PODER


LUIS FUENMAYOR TORO: ANTE LAS ELECCIONES REGIONALES: VOTO CIUDADANO INTELIGENTE


JESÚS ELORZA:IRRESPONSABLE LLAMADO A CLASES


ESPECIAL DEL DOMINGO: MIBELIS ACEVEDO DONÍS: MADUREZ ELECTORAL


 

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: DEL BUEN SENTIDO

"A López se le conoce por el lema 'Calma y Cordura', explicaba en una entrevista la doctora Mercedes López de Blanco; hija, para más señas, del presidente Eleazar López Contreras. “Pero yo lo recuerdo por su frase favorita: no hay talento que sustituya al sentido común”. En tiempos como los que corren, tan marcados por el apego al error, la perplejidad, el miedo de toda índole, los ecos de aquella frase resultan especialmente relevantes. Esa capacidad natural para juzgar de modo razonable lo que ocurre y aplicar métodos que funcionan; eso que, inmerecidamente, algunos reducen (lo denunció el polemista Voltaire) a “razón tosca, sin pulir, primera noción de las cosas ordinarias”, ha terminado siendo un bien esquivo, casi exótico entre venezolanos. El sentido común del cual deberíamos valernos para no cometer disparates -según sugería el piloto de la transición postgomecista- se subestima como brújula a la hora de elegir ciertas rutas y descartar otras.

No poco se ha disertado sobre la utilidad de tal brújula, sin embargo. A pesar de la tensión que a menudo interpuso el propio pensamiento filosófico, a pesar del prejuicio que malea en buena medida la percepción de lo político, no en balde el sentido común ha bailado a lo largo de la historia junto a cualidades como la “phronesis”, el “bon sens”, la “prudentia”, el “comnon sense”, el “Urteilskraft”. Discernimiento, buen juicio, talento discursivo, comprensión imaginativa, sabiduría práctica, para más señas. Atributos que, vigorizados por el mundo de la experiencia, se oponen al descarrío de la sensatez.

Sobre el “Koine aisthesis” dice Aristóteles que es el primero de los “sentidos internos”: una función del conocimiento sensible que al asociar la información que aporta el resto de los sentidos, permite distinguir lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo, lo cauto de lo absurdo. Del Sensus Communis hablaron también los romanos, aludiendo con ello a la humildad, la sensibilidad, la disposición para captar lo justo y sublime. Un valor social que, anudado a las costumbres, habilitaría eficazmente la convivencia.

Tomás de Aquino, por su parte, distingue allí una verdad intuitiva a la que se inclinaría la naturaleza racional de todo hombre. Vico, a su vez, propone una visión de la Historia llevada por un criterio universal de validez, esa “sabiduría vulgar de los pueblos" que regula la necesaria “concordancia de las mismas cosas humanas”; un sentido que funda la comunidad. La perspectiva de Henri-Louis Bergson apunta a una consciencia inmediata, a noción de la materia, una “facultad para orientarse en la vida práctica”. Todo ello borda, en fin, provechosa pista para entender el impacto del sentido común en la esfera pública.

¿Y a qué remite el sentido común en la política? El enfoque de Arendt, su concepto sobre mentalidad extendida, es pródigo al respecto. A este se vincula la capacidad de imaginarse en el lugar del otro, aceptar la diferencia, gestionar la ruptura que existe entre el “yo” y los otros, trascender el interés privado para zambullirse en el nosotros. Esa base de realidad compartida destinada a generar cierta lógica fundada en vivencias comunes, funge de referente para la auto-interpelación implícita en la deliberación, lo que a su vez “nos permite juzgar como espectadores” comprometidos desde nuestra experiencia. Arendt tilda de “locura” prescindir del sentido común, ese producto de la intersubjetividad que, al aportar elementos de comparación, sirve de base para que los ciudadanos juzguen, deliberen, decidan correctamente y actúen. Su pérdida, advierte, conduciría a la banalidad que abre puertas a la invalidación de la conciencia, al aislamiento, a la imposibilidad de generar lazos políticos.

Entonces, avivar ese “buen sentido” que, según Descartes, es la facultad mejor repartida en el mundo, supone también luchar contra el solipsismo que impide percibir a los demás, que no sabe sino licuar la diferencia en una uniformidad caníbal. Dicha perspectiva gana peso si se considera que la pandemia amenaza con acentuar la desintegración con la que la sociedad venezolana lidia desde hace rato. Invocar esa base de conocimiento y valores tendiente a construir espacios de comunidad humana, es más que una simple rogativa para un país sumido en la incertidumbre, abandonado a su suerte. En medio de este tenaz no-saber, cultivar nexos se vuelve forzoso. Rehabilitar el carácter “commonsensical” de la política -y que hoy lleva, por ejemplo, a promover acuerdos para la concreción de planes de vacunación masiva- es apremio para atender armados no de furia, sino de prudencia.

Sí: ante el dilema práctico, lo deseable será contar con sensibilidades capaces de sacar provecho al ojo, al oído, al tacto, al olfato aguzado por el peligro que nos pone entre la espada y la pared. Un don “perfectamente corriente, empírico y casi estético” que Isaiah Berlin asocia al Juicio político, y cuya virtuosa emergencia antes ha permitido que la humanidad salga más o menos entera de sus tremebundos atascos.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela

JEAN MANINAT: ¡AY COLÓN!

Con cada octubre regresan las naos españolas a costas americanas y se reproduce por enésima vez la discusión acerca de los nocivos efectos que tuvo la presencia europea en los pueblos autóctonos, la inmoralidad de la aventura conquistadora, la destrucción cultural, el impacto en el medio ambiente, y una larga lista de desmanes que habría traído consigo el Descubrimiento/Conquista de América, o el Encuentro/Encontronazo de dos Culturas, según sea su predilección para nombrar el monumental evento histórico que desató el traspiés geográfico de un genial marino europeo, sobre el que no hay certeza ni siquiera de su nacionalidad: Don Cristóbal Colón.

Como es harto sabido, en su alucinado viaje hacia Cipango y las especies, tropezó con un rosario de islas que eran tan solo el presagio de un vasto y rico continente al que confundió con la India. Pasaría parte importante de su vida litigando con la Corona española, lo que consideraba una justa recompensa por sus desvelos. Y como si fuera poca su escasa fortuna, un avispado marino y comerciante italiano, Américo Vespucio, le birló el honor de que el continente que él contribuyó a descubrir llevara su nombre. Y como América quedó bautizado. (Bueno, cuidado y nos cancelan el nombre por europeizante).

La proximidad de las fechas conmemorativas -de lo que cada quien crea mejor conmemorar- ha dado pie a una refriega trasatlántica entre el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y algunos políticos de eso que los medios denominan “la derecha española” con motivo de la reiterada petición de AMLO de que el Reino de España redacte una carta pidiendo excusas por las atrocidades cometidas durante la conquista de México. En un supuesto arranque humorístico, un ex presidente español -bastante sangrón él- le increpó que con los nombres y apellidos tan españoles que llevaba encima estuviera pidiendo que los españoles se excusaran. Qué mejor regalo para el presidente mexicano que tanto le encantan los barullos.

Hasta el pobre Francisco, que últimamente no hace otra cosa que excusarse por las diversas tropelías cometidas en el pasado por representantes de la Iglesia Católica, recibió su regaño por parte de la presidenta de la Comunidad de Madrid, por estar excusándose con México por los “pecados” de la Iglesia durante la conquista. Vaya discusión histórica, pero en esa andamos, son blancos y se entienden.

Lo que se quiere omitir, y por eso no ayudan en nada las desatinadas y altaneras respuestas desde la Madre Patria, es que lo que surgió de la conquista de América es un producto cultural complejo y rico que no admite los encasillamientos fáciles para dotar el argumento. ¿Cuán española o cuán mexicana es la obra de Sor Juana Inés de la Cruz, Alfonso Reyes u Octavio Paz? ¿Y la arquitectura de Luis Barragán o la pintura de Diego Rivera? ¿O las películas mexicanas de un español tan español como Luis Buñuel? ¿Y la voz de Plácido Domingo o la Sinfonía India de Carlos Chávez? ¿O rebobinando bastante más atrás, el barroco novohispano?

¿Habrá que poner toda la riqueza cultural que se derivó de la conquista y posterior independencia de América en estado de pre cancelación hasta tanto la nueva inquisición decida sobre su grado de pureza y no contaminación con elementos culturales foráneos? ¿Atizar con libros y obras de arte, estatuas y edificios, museos e iglesias una hoguera para cancelar las vanidades extranjerizantes que nos trajo el descubrimiento de América? ¡Ay Colón, de haberlo sabido!

Jean Maninat
maninatj@gmail.com
@jeanmaninat
@ElUniversal
Venezuela

JUAN GUERRERO: PALABRAS AL VIENTO

No, no somos un país que ha mejorado su crisis socioeconómica. Muy por el contrario, Venezuela, hoy, es el país más pobre de América Latina y uno de los países más desiguales del mundo. Lo dice la última investigación del Instituto de Estudios Sociales de la Universidad Católica “Andrés Bello” con su Encuesta Nacional sobre Condiciones de Vida (Encovi-2021).

Una población donde el 96% de su sociedad se encuentra en situación de pobreza y de ella, el 74% está en pobreza extrema (realiza una comida caliente una vez a la semana) no puede estar nada bien. Una sociedad donde trabajar no tiene sentido porque el sueldo devengado no permite acceder a los medios de transporte para llegar al sitio de trabajo ni mucho menos, optar a la cesta alimentaria básica, no puede estar superando para nada la pobreza.

En fin, que tanto la población misma (el último censo de 2011 indicaba un estimado de 33 millones de habitantes) se ha reducido en cerca de 6 millones (27 millones viviendo en Venezuela), y la esperanza de vida ha bajado 2-3 años, no es para nada una sociedad feliz.

Los índices presentados por la Encovi-2021, indican de manera dramática lo más espeluznante: Venezuela es una sociedad sin cerebro pensante. El cuerpo social esencial, su clase dirigente intelectual, no existe. Esto se evidencia en absolutamente todas las áreas de la vida nacional.

El vacío que dejó la clase media venezolana está siendo progresivamente ocupado (asaltado) por una dirigencia que es modelo del embrutecimiento generalizado de toda la sociedad. Un modelo de venezolano depravado, ruin, patán, sin mayor tradición cultural y donde se entre mezcla la banalización y la perversión de los valores, principios, ética y moral para hacer del desprecio al semejante, el modelo a seguir de manera inevitable.

Algunas de estas claves habría que buscarlas en las tristesetapas del pasado remoto venezolano y del abandono y atraso al que fue lanzada la sociedad nacional por los duros períodos de violencia sistemática, tanto de las guerras de mediados del ochocientos como de inicios del siglo XX. En esos escenarios se encuentran parte de estos lastimosos lastres (resentimientos) que hoy arrastramos. También del período medianamente reciente (entre 1948-1958) época de la llamada dictadura perezjimenista.

Porque el desencadenamiento de la debacle nacional no puede deberse a un desplome de las dos últimas décadas. No creo que 20 años sean suficientes para haber desmontado toda una estructura de Estado y sobre manera, el derrumbe de todo un cuerpo social, ni la destrucción institucional. Esto ha sido un laborioso y sistemático deterioro que en los últimos 20 años se desencadenó e hizo implosión mostrando una enfermedad que ahora carcome a la totalidad del territorio y sus pobladores.

Sigo pensando en este dramático escenario de total aniquilamiento social y me encuentro, revisando documentos, una carta que el general Bolívar le dirige, desde Perú, a lord Melville, en 1825, ya cuando las disputas por el poder hacen presencia y debilitan las frágiles estructuras de las nacientes ideas republicanas. Copio partes de esta misiva: “América no verá la paz sino el día que se aparte del giro popular de la igualdad (…) debo confesar que este país no se encuentra en situación para ser gobernado por el pueblo, lo que, debemos convenir, es mucho mejor en teoría que en práctica (…)”. Para, posteriormente agregar: “De todos los países es tal vez Sudamérica el menos apropósito para los gobiernos republicanos, porque su población la forman indios y negros, (…). Un país que se encuentra representado y gobernado por pueblos semejantes, no puede ir sino a la ruina. (…) yo, bajo el punto de vista de principios generales, no he sido nunca enemigo de las monarquías, sino que, por el contrario, las considero esenciales para la respetabilidad y bienestar de los nuevos Estados; y que, si el gobierno británico llegase a proponer el establecimiento de un gobierno regular, esto es, de una monarquía o monarquías en el Nuevo Mundo, encontrará en mí un promotor firme y constante de esas ideas (…)”.

Estas palabras de Bolívar parecen más una confesión, una clara muestra de sentimiento que claudica ante la espeluznante realidad de una sociedad totalmente huérfana, desvalida y enferma que lo fue aquella que heredó una libertad que desde el mismo momento se palpaba de dudosa credibilidad. La sociedad que entra a convivir con las ideas republicanas es una masa humana que tenía poco más de 300 años de cotidiano existir con la cultura monárquica. Valores, principios y una práctica de tradición que no fue sustituida sino mucho tiempo después. Indicaríamos que fue la aparición del petróleo a principios del siglo XX que permite a la sociedad venezolana acceder a un cambio de mentalidadque fue progresivamente ampliándose.

Un siglo de vida republicana no es mucho tiempo, nada,para educar y transformar el pensamiento de una sociedad que se había formado en otro mundo, en otra cultura. Un pasado de cultura monárquica que no siempre fue negativo. Por el contrario, habían pasado generaciones formándose enuna tradición donde se fundaron las bases de una sociedad que construyó pueblos, sistemas de convivencia, instituciones y toda una sociedad que vivía y convivía bajo el manto y al amparo de un sistema jurídico fortalecido en sus instituciones. Una sociedad que aprendió una lengua, practicó una misma religión e hizo uso de formas culturales propias.

Semejante herencia no pudo ni ha podido ser superada todavía.

Padecemos, hoy, la pobreza generalizada de un presente por no haber podido asimilar la vasta y compleja herencia cultural de un pasado esplendoroso. La confesión de un venezolano, como Simón Bolívar, es muestra de un hecho que indicaríamos como error histórico. Sí, es muy posible que este héroe sintiera en su intimidad la lamentable tragedia de haber querido implantar un sistema de vida que la sociedad en su conjunto, ni antes ni después, ha podido asimilar del todo. Esto se convierte ahora en una hecatombe, una tragedia, un descomunal fracaso que tiene a Venezuela al borde de su fractura territorial y social.

Juan Guerrero
camilodeasis@hotmail.com
@camilodeasis
@camilodeasis1
Venezuela

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: ENTRAMPADOS POR UN TROZO DE PODER

Cualquier valoración sobre los efectos de la política, pueden ser tan inciertos como el vaivén de la economía. Poco podría ser contrastada con la realidad observada a futuro. No tanto por lo que la incertidumbre pudiera descifrar, como por la brusca dinámica que caracteriza la dinámica política. La política podría hoy mostrar la cara opuesta de lo que mañana habría de lucir. Caras opuestas de una misma moneda.

Es como vivir sometido a las inclemencias del tiempo, donde los dilemas preceden y presiden las crudas circunstancias. Por eso se dice que lo que no es posible en el fragor de la política, es porque sus hechos se hallan revestidos de gruesas falsedades. O sea, lo que en política no se alcanza, es porque ha sido todo un grosero disimulo.

Sobre todo, luego de reconocer que la función política tiende a darse entre desaciertos. Es porque en esto hay una válida razón para pensar en lo difícil que resulta constatar que en el ejercicio de la política se actúa apegado a la moral. Difícil de creer porque la verdad es otra.

Cualquier intención que lleve a revisar la realidad política que vive Venezuela, es casi una mofa de solemnidad. Y no porque hayan faltado ideas, propuestas, proyectos y planes contentivos de propósitos capaces de recuperar la institucionalidad democrática y de impregnarle cuánta posibilidad de crecimiento, desarrollo y progreso necesite el discurrir nacional.

Indudablemente, el problema tiene otra dimensión visual. El problema lo define la renuencia y obstinación del régimen. Tan crasos males han tenido su origen en la presunción de estos gobernantes al creer que la ideología del socialismo, rebatida por la historia política de tantas naciones, es la solución que puede sacar al país del rezago al que lo ha colocado el subdesarrollo.

Y así ha sucedido. Pero no porque esos mismos personajes funcionarios del régimen, desconocen las implicaciones de ideologías retrógradas. Como en efecto ha sido el socialismo. Sino porque detrás de toda esta situación, persiste en ellos la ambición, el egoísmo, la envidia, el odio y la codicia como condiciones que desvirtúan los valores que conducen a exaltar las virtudes humanas.

Este cuadro de eventos, ha creado una tendenciosa alineación entre el resentimiento y el revanchismo. Recursos estos de la ideología que han pretendido imponer a punta de represión e intimidación. Entre los propósitos a conseguir con estos ejercicio de política retorcida, estuvo siempre la idea de desanimar la participación de aquellos adversarios que se resistieran a las imposiciones del régimen. Fue así como, mediante tácticas de obstrucción, fue viéndose menguada la participación de factores políticos opositores lo cual redundó en el fortalecimiento del régimen.

Así fue emergiendo una significativa carencia de contrapesos políticos lo cual degeneró en un desorden de toda índole. Este caos terminó quebrantando la independencia de los poderes públicos. A su vez, este problema determinó un entramado conspirativo adelantado por actores representativos de la función pública. Y que al mismo tiempo, urdió buena parte de las competencias del Poder Público Nacional.

En consecuencia, el entramado político-partidista requerido por el andamiaje de la democracia, se vino al suelo. Esto provocó entonces que comenzara a cercenarse la representatividad de distintos partidos políticos. Sobre todo, los que venían actuando en nombre de la oposición democrática.

Fue la oportunidad escogida por la cúpula del régimen para desfigurar dichas organizaciones político-partidistas. De esa manera, el régimen pudo librarse de una oposición que le hacía sombra al proyecto de legitimarse ante el entorno político exterior.

En medio de tan revuelta situación, el régimen insistió en zanjar aún más la brecha entre dirigentes opositores con capacidad de convicción y la actitud de operadores y activistas políticos. Particularmente, de quienes su palabra tuviera algún efecto sobre el resto de la población electoral. Efecto coincidente con los pérfidos intereses del régimen.

Fue esta “la mecha que prendió la candela” al hacer que “se volteara la tortilla”. Así, logró motivar a contrariarse el pensamiento político de quienes podían decidir el cómo, el cuándo, el por qué y el para qué del conflicto político inducido por la distancia entre posiciones que dominaban el devenir de la política venezolana.

De ahí, la manipulada necesidad de entablar negociaciones entre factores del régimen y de la oposición democrática cuya historia es larga de contar, dado los enredados intríngulis que soportan sus hechos.

Fracturada o doblegada la dignidad y principios éticos y morales de quienes en un principio alegaban toda una retahíla de causales que justifican “el cese de la usurpación, elecciones libres y un gobierno de transición” cual mantra sagrado o estrategia impoluta, optaron por plegarse a la postura del régimen. De forma tal que la dinámica política tomó un giro tan sorprendente, que ha causado un “shock hipovolémico” ocasionando daños al sistema político-funcional de venezolanos entrados en razón. Venezolanos de conciencia política en sano equilibrio. Y por tanto graves perjuicios, al país político en general.

¿Y ahora qué sigue?

Sigue que Venezuela se disfrazará de país “políticamente legitimado” con capacidad para desviar la ruta geopolítica del desarrollo económico y social. Al parecer, le resultó bien al régimen aplicar el aforismo que, a manera de estrategia política, empleó para reventar a Venezuela: “divide y vencerás”. Aunque resulta peor aún, aquello que reza: “dale poder a un resentido y conocerás a un miserable” lo cual es agorero desde toda perspectiva.

De modo que actuar de chantaje en chantaje, podría ser el camino que el régimen forzaría a seguir. Aún así, detrás de todo, habrán de continuar las excusas que justificarán las decisiones tomadas por factores políticos enmascarados para cubrir su tullida vergüenza. Y que en nombre de una oposición pintada con manchadas letras rojas, dejaron ver las costuras de sus intenciones. Es decir, un retazo de poder. Pero que en medio de tan absurdo y malicioso juego político, buscaron una salida. Aunque, por causa de un vulgar facilismo, sus advenedizos dirigentes prefirieron vivir entrampados por un trozo de poder.

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Venezuela