martes, 22 de febrero de 2022

SIGFRIDO LANZ DELGADO: CONSPIRADORES Y CONSPIRACIONES, INFORTUNIO VENEZOLANO. CAP.III. LOS CONSPIRADORES CIERRAN FILAS ANTE EL DERROCAMIENTO DEL DICTADOR

Cap.III. Conspiraciones y conspiradores contra Larrazábal y la Junta de Gobierno.

El primer sobresalto se produjo durante el mes de abril, cuando el coronel Hugo Trejo, para ese momento miembro del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas del país, hace público su descontento con el desempeño de la Junta de Gobierno. Trejo era bastante conocido en el país por su participación destacada en el derrocamiento de MPJ., razón por la que gozaba de mucha ascendencia en la corriente militar enfrentada al poderoso sector seguidor del dictador derrocado, cuyo representante más conspicuo era en ese momento nada menos que el Ministro de la Defensa, coronel Jesús María Castro León. La preocupación e interés de Trejo se orientaba a fortalecer el recién iniciado proceso de democratización del país. Y su consigna principal era: “Democratización de las Fuerzas Armadas y su integración al pueblo Venezolano”. El conflicto entre ambas corrientes se hizo de conocimiento público ese mes de abril, pero el resto de los miembros de la Junta terciaron a favor del ministro, por lo que Trejo se vio obligado salir del país hacia Costa Rica, con el cargo de embajador. La solución se negoció entre los mismos miembros de la corporación militar, por lo que Hugo Trejo no sufrió ningún castigo por su fracasado intento de soliviantar los ánimos de sus compañeros.

El segundo sobresalto se produjo, poco tiempo después, durante la visita a Venezuela del Vicepresidente de los estados Unidos de Norteamérica, Richard Nixon, el 13 de mayo de ese año 1958. Ese día una aglomeración de personas, la mayoría estudiantes, descontentos con el gobierno norteamericano por el apoyo que este había brindado a la dictadura recién derrocada, protestó la presencia del alto funcionario en tierras venezolanas, procediendo a colocar obstáculos en la vía por donde debía marchar el vehículo donde se trasladaba hacia Caracas el importante visitante. Al detenerse el vehículo, la muchedumbre lo rodea, destrozan sus vidrios, intentan voltearlo y golpean a los pasajeros. Fueron varios minutos en esa peligrosa situación hasta que el conductor pudo evadir los obstáculos y continuar su viaje. Desde territorio norteamericano se ordenó la movilización hacia Venezuela de cuatro compañías de paracaidistas y un piquete de la infantería de marina con la misión de rescatar al vicepresidente y su comitiva. Pero no fue necesario que desembarcara en costas venezolanas esa fuerza militar, pues el impasse no pasó de ser un gran susto y el asunto se resolvió diplomáticamente.

Algunos días después del incidente con Nixon, renunciaron los dos miembros civiles de la Junta. Mendoza y Blas Lamberti se molestaron con los otros tres integrantes del cuerpo ejecutivo por no haber sido tomados en cuenta en la solución del impasse con el vicepresidente norteamericano. Fueron sustituidos por Arturo Sosa, abogado, economista y empresario, y Edgar Sanabria, también empresario, además de abogado y pedagogo. Este incidente no se produjo sin que hubiese por esos días sospechosas reuniones y movimientos militares.

Son momentos difíciles para los miembros de la Junta. La inquietud dentro de la corporación militar sigue latente y en las calles del país la efervescencia popular se manifiesta a cada rato, la mayor parte de las veces en solicitud de empleo. Existe un malestar entre los trabajadores por el desempleo provocado por la paralización de buena parte de las obras civiles que se estaban construyendo en el país durante la dictadura. La dirigencia de los partidos políticos constantemente está agitando a sus partidarios y calentando la calle. Tanta agitación era una situación poco común en Venezuela y a los militares, acostumbrados a imponer su orden, irritaba esto, que consideraban expresión de pusilanimidad por parte del gobierno juntista. Sus voceros advertían del peligro comunista que se filtraba sobre nuestro país y acusaban al gobierno de ser demasiado connivente con las protestas y los agitadores. Temían los militares que políticos vinculados a Acción Democrática y al Partido Comunista de Venezuela llegaran a tomar el gobierno nacional si se les brindaba la oportunidad más adelante. Era éste un riesgo demasiado grande para la corporación. Y ellos no se quedarían de brazos cruzados si intuían que esa posibilidad podía concretarse.

El día pautado para ejecutar el nuevo alzamiento militar fue el 23 de julio. Esta vez fue el propio Ministro de la Defensa en ejercicio, Jesús María Castro León, el encargado de encabezar la rebelión. Los conspiradores lo escogieron como cabeza del movimiento por el enorme prestigio que tenía él en la institución militar. Era Castro León un hombre de armas tomar, disposición demostrada tanto en 1931,
cuando junto a otros jóvenes aviadores participó en un intento por derrocar al gobierno de Juan Vicente Gómez, y el 23 de enero de 1958, cuando también fue protagonista de los acontecimientos que condujeron al derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez.

Lo que venía fraguándose desde varias semanas se concretó finalmente. La excusa utilizada por los alzados fue el peligro comunista que significaban para Venezuela las actividades políticas de Acción Democrática y del PCV. Contó el levantamiento con apoyo extranjero proveniente del gobierno de República Dominicana, a cuya cabeza estaba el dictador de ese país Rafael Leónidas Trujillo. También estuvieron comprometidos varios oficiales perezjimenistas radicados en islas caribeñas. El objetivo de los alzados era instaurar otro gobierno de militares en el Palacio de Miraflores. Su jefe, Castro León, junto a un grupo importante de oficiales, entre los cuales destacaba el coronel Jesús María Pérez Morales, Jefe del Estado Mayor General, se pertrechó en La Planicie, desde donde exigió a La Junta la firma de un pliego de peticiones, entre las que destacaban, en primer lugar, imposición de censura de prensa y, en segundo lugar, reparto equitativo de los cargos públicos entre los civiles y los militares.

Al regarse en Caracas la noticia de la intentona la gente se lanzó a la calle a respaldar al gobierno. Ninguna guarnición del país se adhirió a la insurrección. A Castro León no le quedó otra alternativa que renunciar al Ministerio, desistir de sus demandas y aceptar el cargo de embajador de Venezuela en el Reino Unido. Sus compañeros en la insurrección salieron también del país esos días de finales de julio. Entre estos estaban: el teniente Evencio Carrillo, los mayores José Hely Mendoza Méndez, Oswaldo Graciano Farinas, Edgar Duhamel Espinoza, Manuel Azuaje Ortega, Edgar Trujillo Echeverría, y José Isabel Gutiérrez; además de los tenientes coroneles Juan Merchán López, Clemente Sánchez Valderrama, Martín Parada y Juan de Dios Moncada Vidal. De nuevo el asunto fue resuelto puertas adentro de la corporación militar, sin sanciones, sin penas, sin aplicación de la ley para ninguno de los comprometidos. Tanta impunidad no dejaba de ser un aliciente para los potenciales insurrectos, muy numerosos dentro de la corporación.

Algunos meses después, el 7 de septiembre, ocurrió otro levantamiento armado, el más sangriento de todos, esta vez de la Policía Militar, custodios de la Casona, junto a efectivos del Batallón Motoblindado número uno. Los jefes de la asonada fueron los comandantes Juan de Dios Moncada Vidal y José Hely Mendoza Méndez. Ambos militares, afectos al perezjimenismo, habían entrado clandestinamente al país días antes, después de permanecer varias semanas en islas del Mar Caribe, adonde habían sido expulsados por su participación en la anterior intentona golpista de Castro León. Lo que se proponían los militares alzados era derrocar la Junta presidida por Larrazabal e instaurar un gobierno en el cual tuvieran papel preponderante, militares identificados con la corriente perezjimenista. El alzamiento se planificó en República Dominicana, donde se encontraba refugiado el dictador venezolano MPJ. De allí que, entre los compromisos adquiridos por los golpistas, en caso de triunfar, estaba: primero, sacar de la cárcel a los esbirros de la anterior dictadura, entre los cuales mencionamos Miguel Silvio Sanz, Ochoa Maldonado y el Mocho Delgado, y, segundo, permitir el regreso a Venezuela tanto de Pérez Jiménez como de Pedro Estrada, Vallenilla Lanz y LLovera Páez, a los cuales se les entregaría el mando del país. Era éste a todas luces un alzamiento restaurador dictatorial.

Ahora bien, los miembros de la junta de gobierno, después de haber sufrido varias intentonas de la militarada insurrecta habían aprendido a defenderse y a enfrentarlas. Ahora se hacía inteligencia preventiva y se monitoreaba a militares y civiles desafectos con el gobierno. Por estar así precavido fue que Larrazábal se enteró con días de antelación de los preparativos golpistas. Procedió entonces a reunirse en el Palacio Blanco con los comprometidos, buscando evitarle al país y a su gobierno las desagradables consecuencias que normalmente generan estos actos de fuerza. Dice Larrazábal: “Como estaban descubiertos, no opusieron la menor objeción cuando les participó que los enviaría temporalmente a España o a santo Domingo, prometiéndoles, de paso, que ninguno sería acusado o denunciado y que su hoja de servicios quedaría sin ninguna tacha (…) Y los convenció. O al menos eso pensó, pues todos aceptaron la proposición que les hizo” (Omar Pérez. 2008; p. 95). Sin embargo, los golpistas actuaron.

Identificados y vigilados los cabecillas, además de monitoreados sus pasos previos al alzamiento, el gobierno movió sus piezas y montó el escenario apropiado a sus intereses. De allí que la visita realizada a la ciudad de Cumaná por Larrazábal esos días no fuera casual. Los alzados vieron en ese viaje la ocasión propicia para tener éxito en el alzamiento, sin saber que era una celada montada por el gobierno para confundirlos y entramparlos. Y se lanzaron al ruedo los conspiradores. Por supuesto, fracasaron, no sin antes provocar varias decenas de muertos.

Los golpistas ametrallaron, desde el edificio del Cuartel de Policía, a muchos venezolanos lanzados a las calles en defensa del gobierno. La gente indignada rodeó el edificio dispuesta tomarlo y linchar a los que disparaban. Finalmente, a través de negociaciones se logró evacuar el edificio para evitar cualquier linchamiento. Pero no se pudo evitar la destrucción de buena parte de sus instalaciones.

A las seis de la tarde de ese domingo 7 de septiembre la intentona estaba totalmente controlada. El día cerró con una gran concentración popular en la Plaza O´Leary, Urbanización El Silencio, convocada por los partidos políticos AD, COPEY, URD y el PCV en contra del golpismo y en defensa de la democracia. Tomaron la palabra para dirigirse a la muchedumbre: por los partidos políticos, Gustavo Machado, Rafael Caldera, Fabricio Ojeda; por los estudiantes, Héctor Pérez Marcano, Juan de la Cruz Fuentes y Rafael Rodríguez; y por los trabajadores, Gustavo Lares Ruíz, Presidente del Comité Sindical Unificado. Eran éstas, las fuerzas democráticas que en medio de ese tremedal de acontecimientos adversos se abrían paso y le iban ganando terreno, poco a poco, a las tenebrosas fuerzas del militarismo y del golpismo.

Mucho ayudó a fortalecer a los factores democráticos de entonces el desempeño del gobierno de Larrazábal y demás miembros de la Junta. Aunque fácil no les resultó. Pues, tuvieron que sobrevivir a cuatro intentonas golpistas, entre febrero y septiembre, ejecutadas por efectivos de la cofradía militar; una rebelión cada dos meses. Un promedio indicativo de que la mayoría de los integrantes de esa institución eran golpistas acérrimos, pertinaces desestabilizadores, dispuestos siempre a conspirar y a derrocar cualquier gobierno cuyo desempeño generara en ellos la sospecha de que estaba en peligro su control sobre el poder político nacional.

Más de medio siglo continuo de dictaduras militares, en el siglo XX, además de setenta años de caudillismo autocráticos, en el siglo XIX, generaron ese torcimiento de la práctica política en la realidad venezolana, una torcedura de la institución militar mostrada reiteradamente, según vimos aquí, en el breve tiempo de gobierno presidido por Wolfgang Larrazábal, un atípico militar venezolano, un militar de convicciones humanísticas y democráticas que, enfrentándose a la poderosa corriente conspiradora, sorteando las peligrosas dificultades expuestas en estas líneas, condujo al país a la modernidad política, a los tiempos donde los venezolanos adquirieron por fin la condición de ciudadanos de una república, eligieron soberanamente a sus gobernantes y empezaron a disfrutar múltiples derechos políticos, económicos y sociales, como nunca antes lo habían disfrutado. Y no habían disfrutado tales derechos porque los militares venezolanos lo impidieron. Prefirieron estos usar sus mortales armas para imponer arbitrarias y criminales dictaduras presididas por compinches suyos.

Sigfrido Lanz Delgado
siglanz53@yahoo.es
sigfridolanz1953@mail.com
@Sigfrid65073577
Venezuela

JOSE LOMBARDI: NO MIRES HACIA ARRIBA

Byung- Chul Han: “Hay que poder cerrar los ojos”

La sátira desde tiempos antiguos ha sido una forma de expresión inteligente de censurar o ridiculizar alguien o algo, es una manera de humor con sentido profundo sobre temas serios, expresar la sátira no es sencillo porque se corre el riesgo de rozar lo vulgar y perder así el sentido de lo que se quiere expresar, sin embargo la última película del director Adam McKay “no mires hacia arriba” logra de forma atrevida, inteligente, valiente, con una sátira sutil que en algunos casos extralimita pero que en línea general mantiene en equilibrio el abordaje de temas contemporáneos sensibles y conflictivos.

Esta película rompe el esquema tradicional y con astucia tragicómica nos plantea el fin del mundo, ante esta realidad fatídica el Ser Humano absorbido en un mundo frívolo y material sobrepone sus intereses particulares para olvidar o no darle importancia a algo serio como la supervivencia, en este esquema los intereses políticos y económicos apalancados por los medios de comunicación, en especial el de las grandes corporaciones televisivas y redes sociales juegan un rol estelar sobre el comportamiento de la humanidad, contrariamente a advertir el peligro lo usan como entrenamiento y así aprovecharse del capital político/económico que este les genere.

No mires hacia arriba es también un grito de alerta sobre los riesgos de la humanidad frente al peligro de las redes de comunicación y los gobernantes autoritarios que solo piensan en su propio beneficio sin importar las vidas humanas que estén en juego, la dignidad humana queda pisoteada por los intereses mezquinos de unos pocos que al final terminan arrasados por la realidad de sus decisiones egoístas, no mires hacia arriba es también un llamado de atención para que desviemos la mirada a un lugar distinto al de nuestras pantallas móviles que desconectan la verdadera realidad sobre una imaginaria, es una invitación a pensar con inteligencia dialéctica y crítica, rechazando la verdad impuesta por una que debemos atrevernos a buscar, el filoso Chul- Han plantea que las enfermedades del siglo 21 son y serán patológicas, derivan principalmente del mundo imaginario digital que sesga la mente y la transforma en producto, al respecto nos dice lo siguiente: “Los medios sociales no fomentan forzosamente la cultura de la discusión. A menudo los manejan las pasiones. Los shitstorms o los «linchamientos digitales» constituyen una avalancha descontrolada de pasiones que no configura ninguna esfera pública.”

No tengo la menor idea si esta película nominada al Oscar podrá triunfar, más allá de los tecnicismos cinematográficos pienso que su victoria será un triunfo importante para la humanidad y la reflexión sobre los peligros que representan las redes sociales y los medios de comunicación al servicio de intereses políticos/económicos carentes de sensibilidad humana y amor, son tiempos de subir la mirada y empezar a pensar con profundo sentido hospitalario o como nos dice Chul-Han: “Por tanto, la masa de información acelerada ahoga el pensamiento. También el pensamiento necesita un silencio. Hay que poder cerrar los ojos.”

Jose Lombardi
jjlombardiboscan@gmail.com
@lombardijose
Venezuela

NOEL ÁLVAREZ: LA PARRESÍA DE DIÓGENES

Parresía es una palabra griega que significa, «decir todo». Se compone de los términos pan, «todo» y reo, «decir». Decir todo, es el acto de expresar valientemente todo con franqueza. La parresía tiene sus orígenes en la Antigua Grecia, siendo una forma común de comunicación en algunas de las escuelas del siglo IV a. C. Fue la forma de comunicación utilizada por la escuela cínica, era parte de su estilo de vida. La parresía también fue el modo de expresión de los epicúreos.

Si una persona considerada inmoral o antimayoritaria empleaba la parresía en contextos públicos no aptos para la misma, corría riesgo de recibir un castigo, tal y como le sucedió a Sócrates. La tradición cristiana considera las respuestas que Jesús de Nazaret les dio a los fariseos como actos parrésicos. Además, el Nuevo Testamento contiene numerosos pasajes en donde se hace una apología del coraje de hablar con la verdad, tal como, cuando Jesús dijo: "He hablado abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada en secreto”.

Los cínicos manejaban perfectamente la parresía o libertad de expresión, combinada con provocación y desapego, la parresía involucra no solamente la libertad de expresión como derecho, sino también a la obligación moral de hablar con la verdad para el bien común, aunque eso signifique poner en peligro la vida de quien use su libertad.

La libertad era la gran obsesión de los cínicos: decían que la felicidad pasaba por ella y que los seres humanos “tenemos todo lo que necesitamos para poder ser felices; si no lo somos es por causa de nuestra estupidez, porque nos cegamos con las cosas y los bienes materiales”. Diógenes, filósofo cínico, por ejemplo, vivía en una bañera, era su única propiedad, junto con un manto andrajoso, un morral y un bastón. Este último tenía algo de simbólico; medía el espacio propio, “la distancia que necesitamos respecto de los otros para seguir siendo libres”, decía Diógenes.

Diógenes se interesó por un ratón que entraba y salía de su cuevita, sin preocuparse por nada, contentándose con unas migajas… Y llevando una vida sabia que a Diógenes le dio qué pensar y le inspiró. Dijo que “se había hecho filósofo gracias a un ratón”. Pero el animal que adoptó la corriente cínica como símbolo fue el perro. Lo admiraron por su frugalidad y simplicidad. Diógenes decía: «Soy como un perro porque muerdo al enemigo». Ese enemigo lo entendía como Nietzsche en la frase: «Que tu amigo también sea tu peor enemigo». El enemigo es ese otro “al que muerdo diciéndole algunas verdades incómodas o burlándome de él con el objetivo de despertar su conciencia”, decía el filósofo griego.

Cuando a Diógenes lo vinieron a buscar porque deseaban rendir homenaje a un filósofo muy importante, él respondió: «¿Para qué van a homenajear a alguien que
nunca puso triste a nadie?». En efecto, es en la tristeza, en la incomodidad o la molestia “donde te das cuenta de cosas que igual no estás haciendo tan bien y, al hacerte consciente, es cuando puedes cambiar”, me comentó un psicólogo amigo. Los cínicos adoptaron la figura del perro como símbolo: frugal, libre, simple y capaz de lanzarle una tarascada a quien sea con tal de despertar su conciencia. Como los perros, los cínicos vivían en sociedad, pero a su aire, sin participar de los convencionalismos sociales, con su vida acorde con la naturaleza animal, reacios a integrarse en el grupo.

Cuando Alejandro Magno le preguntó a Diógenes de Sinope, por qué le llamaban “perro” “cínico”, Diógenes respondió como contaba su tocayo, Diógenes Laercio, en su obra “Vidas y opiniones de los filósofos ilustres: ‘Porque meneo la cola ante los que dan, a los que no dan ladro y a los malvados los muerdo’. Preguntado qué es lo más bello entre los hombres dijo: ‘la libertad de palabra’. Diógenes era una especie de anarquista, porque no admitía otro poder que el suyo propio sobre sí mismo y era también un libertario.

El filósofo francés, Michel Foucault, resumió el concepto de parresía de la siguiente forma: “La parresía es una actividad verbal en la cual un hablante expresa su relación personal con la verdad, y corre peligro porque reconoce que decir la verdad es un deber para mejorar o ayudar a otras personas, tanto como a sí mismo. En parresía, el hablante usa su libertad y elige la franqueza en vez de la persuasión, la verdad en vez de la falsedad o el silencio, el riesgo de muerte en vez de la vida y la seguridad, la crítica en vez de la adulación y el deber moral en vez del auto-interés y la apatía moral”.

Noel Álvarez
Noelalvarez10@gmail.com
@alvareznv
Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

lunes, 21 de febrero de 2022

ACTUALIZACIÓN EL REPUBLICANO LIBERAL II: DIARIO DE OPINIÓN, LUNES 21/02/2022,

 

AQUÍ TITULARES DE HOY LUNES 21/02/2022, DIARIO DE OPINIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, PARA LEER PULSA SOBRE EL TITULAR

 

MARYCLEN STELLING: INCREDULIDAD

Últimamente se percibe en la ciudadanía un clima de incredulidad y desconfianza política, que se expresa por diferentes medios y de manera rotunda en las redes sociales.

En algunos casos se presenta como falta de fe ante la dificultad de creer en la política y políticos y, en situaciones extremas, bajo la forma de repugnancia. Suerte de desprestigio relacionado con el desgaste de la polarización, las dificultades para consolidar el dialogo, más la rutinización del enfrentamiento y los deseos de anular o eliminar al otro por diversos medios. Sin obviar las derivas que, en algunos casos, ha tomado el poder concebido como un logro o posición personal susceptible de ser transferido a familiares, quienes supuestamente estarían “capacitados” para continuar la línea de poder. El poder entendido y ejercido en calidad de legado.

Los intereses de partidos y políticos parecerían estar entonces por encima de los de la ciudadanía. Confrontamos la “profesionalización” de la política, en tanto forma de vida que además resuelve el problema económico. Fenómeno que causa tres anomalías”: menor representatividad; mayor oportunismo y mayor dependencia, conduciendo a la consolidación de las relaciones de subordinación. Y, tal como está sucediendo, genera una profunda desconexión entre los políticos, preocupaciones e intereses con la ciudadanía a la cual supuestamente representan. Oportuno preguntarnos ¿Se está fortaleciendo la polarización? ¿Los intereses de los dos frentes políticos están por encima de los de la ciudadanía? ¿Se consolida la política como una forma de vida? ¿Se estará profesionalizando? Camino de dudas que engendra en la ciudadanía otras angustiosas interrogantes. ¿En quién creer? ¿A quién respetar? ¿Vivimos en un entorno de incredulidad y desconfianza?

Llegamos a un punto donde impera una gran distancia entre políticos y ciudadanía, prevalece la incomunicación y una pobre interinfluencia. Suerte de quiebre político-comunicacional que favorece a unos y castiga a otros. Difícil etapa en la que se fortalecen y posicionan la incertidumbre, la desconfianza y la incredulidad, suerte de repugnancia o dificultad en creer y que ha sido calificada de “peste política”.

Aun cuando se nos han roto vivencias y realidades, creer es necesario.

Maryclen Stelling
maryclenstelling@gmail.com
@maryclens
@UNoticias
Venezuela

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ: LATINOAMÉRICA SANGRANTE

En el barrio Barra Funda de la atronadora Sao Paulo, se encuentra el Memorial de América Latina un gran auditorium para varias decenas de miles de personas, diseñado por el genial arquitecto Oscar Niemeyer. Al frente del Metro, la escultura de una mano gigante, cuya palma tenía una mancha de sangre con la forma del mapa de Latinoamérica. Las venas abiertas de América latina (1971) de Eduardo Galeano, seductoramente escrita, inspira esta sublime interpretación de la historia. Su autor la forjó de metales comunes: equivocaciones, mitos, fanatismo, resentimientos históricos y distorsiones de la realidad, una guía para la acción que lleva medio siglo de sembrar indigencia intelectual y de la otra. Aunque al final de su vida, Galeano la repudió, para nadie es negocio darse por enterado. Es la versión masiva de la teoría de la dependencia que en los setenta replantea los problemas de América Latina en términos de comunismo duro, para descubrir que la felicidad vendría luego de la “ruptura de la relación neocolonial” con el “capitalismo” a la manera de Fidel Castro.

Su hermana mayor era “la teoría del desarrollo” de Cepal, con varios puntos en común: repudio “administrado” a los capitales nacionales y extranjeros, que aceptaba con asco, mientras “la dependencia” los execraba. Ambas concebían que “el desarrollo” debía ser con capitales del Estado, empresas “estratégicas” bajo control nacional. Cepal recomendaba controles de cambio, precios y comercio exterior para subordinar las inversiones privadas, a regusto del populismo y el progresismo; y la segunda, manejo total de la economía por gobiernos revolucionarios. La sustitución de importaciones cepaliana pretendía superar la exportación de productos primarios, que había hecho de Latinoamérica una sociedad pujante, para crear industrias “nacionales dirigidas al mercado interno”, principalmente cerradas a la competencia extranjera. Nacieron industrias no competitivas, ineficientes, sustentadas por subsidios del gobierno, que no producían ingresos en divisas, sino al contrario monstruosos endeudamientos nacionales para sostenerlas.

A la entrada de los 80, los países llegaron a niveles extremos de empréstitos para mantener semejantes parásitos, con hiperinflaciones, hiperdevaluaciones, pobreza, desempleo, estancamiento. En 1982, México y luego Argentina y Brasil declaran default, vulgar bancarrota, y estalló un volcán que puso en peligro a Latinoamérica y el sistema financiero mundial. Debían 330 mil millones de dólares, tres veces el valor de las exportaciones. Los irresponsables causantes del desastre, cuyos colosales errores crearon una crisis mundial, ahora se frotaban las manos por “el fin del capitalismo”. Y se defienden atacando, atribuyen los daños, no a Cepal… ¡sino a los bomberos del FMI! que apagan el incendio. La izquierda crea su Golem, el “neoliberalismo”. El sabio Pablo Iglesias dijo que Galeano “le había dado voz a Latinoamérica”. Ciertamente, dejaron una huella profunda Darcy Ribeiro, Theotonio Dos Santos, Enzo Faletto, Ruy Mauro Marini, Octavio Ianni, Tomás Vasconi, André Gunder-Frank, Carlos Lesa, Aníbal Quijano, Vania Vambirra, Martha Harnecker, junto a Prebisch, Helio Jaguaribe, Oswaldo Sunkel, Celso Furtado y Alonso Aguilar.

Tan profunda que las venas abiertas no terminan de cerrar y todavía muchos profesores, estudiantes, sindicalistas, políticos, empresarios e intelectuales, inconscientemente, como el personaje de Moliere que hablaba en prosa y no lo sabía, se refieren al “neoliberalismo” y las “expropiaciones” como si las experiencias de Latinoamérica de los 80, Cuba y Norcorea, por un lado, y su antítesis China, Vietnam, Indonesia, Laos, Brunei, Malasia, Singapur, Japón, Australia y Surcorea de hoy, por el otro, no existieran. Latinoamérica en los 80 sale de la crisis gracias al FMI, en lucha agónica contra la izquierda más estúpida del planeta que quiso sabotearlos para liquidar el sistema capitalista (a la chilena ya la vimos en acción en 1973 y la seguimos observando). Luego, el cadáver insepulto del cepalismo regresa en la hermética cabeza de Caldera y más tarde el criptofidelismo económico de Giordani y Ramírez.

Los estragos de las “sanciones económicas” globales, permitiría entender que lo que “subdesarrolla”, es si y solo si, la ausencia de inversiones internacionales. Según el pensamiento anacrónico que revelan los debates en la “constituyente” chilena, hubiera ido mejor si nadie nos conociera nunca, como algunas tribus del Amazonas que viven en la Edad de Piedra. La lucha es contra la sociedad abierta, los factores modernos y productivos, para cerrarla al estilo soviético o africano, expropiaciones o nacionalizaciones, sin registrar lo ocurrido con el comunismo de Galeano. Lejos de ser una lucha contra el atraso latinoamericano es contra su avance y algunos tontos todavía cuestionan abiertamente la modernidad. La “dependencia” ni el cepalismo nunca pudieron responder por qué EEUU y Canadá, tan dependientes como Cuba o Nicaragua en su momento, son hoy grandes potencias mundiales. Tampoco por qué Venezuela se hundió en medio de los mayores precios históricos del petróleo y, la una vez desarrollada Argentina, hoy es pasto de la improductividad, corrupción, pobreza, y clama por el FMI.

Carlos Raul Hernández
carlosraulhernandez@gmail.com
@CarlosRaulHer
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Venezuela