sábado, 19 de marzo de 2016

LUIS GARRIDO, PROPICIO PARA EL REENCUENTRO, LA SEMANA MAYOR,

Propicia es la Semana Mayor para reencontrarnos con nosotros mismos revelando  la  capacidad de responsabilidades que nos son obligantes, en vista de que estamos  sumergidos en la misma angustia colectiva que nos arropa por igual.  No hay quien no viva esa inquietud  por influencia familiar o experiencia propia, quien no palpe la realidad de un despertar cada mañana con el peso de las calamidades que tocan a la puerta de cada hogar. La Semana Santa nos trae días de calma interior, días de fe que nos hacen sentir tan cerca de ese Dios que aprendimos a venerar desde muy corta edad gracias a  esa formación y enseñanza que  recibimos de nuestros padres y maestros, la cual  nos  ha acompañado  por cada paso que nos toca recorrer en los diferentes  caminos.  

Por muy alto que elevemos la mirada, jamás encontraremos la respuesta que solo existe en la tierra: la llevamos en nuestra propia conciencia.  El país está convulsionado y dividido en dos maneras que se contradicen en el  comportamiento del ser humano.  Perdimos el norte de la fe, Dios no pareciera existir o son menos quienes lo buscan en sus horas intranquilas.   Poco nos importa la Patria convaleciente de tantos sobresaltos, provenientes de esa siembra de odios que cada día se tornan más angustiosos.  Todo el año hablamos de política y aunque sea por esta fecha -de tanto color religioso- quisiéramos desprendernos de esa tentación para pedir por los que buscan refrescarse el espíritu distanciados de sus hogares, con el ruego de que regresen sanos y salvos;  también  para elevar -en nuestro recorrido por los siete templos-  una plegaria   por los que ya no están con nosotros pero siguen siendo parte de ese recuerdo alojado en lo más profundo del corazón.
Como todo en la vida tiene un final, nos tocará desglosar el calendario para reencontrarnos de nuevo  con los días bulliciosos.  Pasará la Semana Santa, pero nuestra fe se mantendrá  intacta. Y porque sabemos que Dios  está en todas partes  y sus oídos escuchan y sus ojos lo miran todo, elevamos nuestras plegarias para pedirle que nos salve de la intolerancia de quienes hoy nos gobiernan: que nos libre de esta terrible pesadilla.   
Luis Garrido
luirgarr@hotmail.com
@luirgarr
Carabobo - Venezuela      

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