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lunes, 1 de mayo de 2017

NELSON ACOSTA ESPINOZA, SEAN REALISTAS: PIDAN LO IMPOSIBLE

LA POLÍTICA ES ASÍ

¿Es racional solicitar a una dictadura que respete el ordenamiento jurídico del país? ¿Puede considerarse como una ingenuidad demandar elecciones generales a un gobierno caracterizado como tiranía? ¿No entra en contradicción esta conceptualización con la formulación de demandas de naturaleza democrática? En fin, ¿cuál debería ser la caracterización apropiada de la coyuntura y la forma de lucha correspondiente?

Estas interrogantes las formulo a título de ejercicio en la búsqueda de las vías más apropiada para enfrentar esta profunda crisis que se ha desatado en el país. Ojo, observarán que escribo vías en plural. Es aquí, a mi juicio, donde debería posarse la reflexión sobre las potenciales salidas a la actual coyuntura. Desde luego, la variedad de formas de luchas debería estar acompañada con una diversificación y profundización de las demandas que están siendo formuladas.

Voy a intentar explicar lo sugerido en el párrafo anterior. Hasta el momento que escribo estas líneas la protesta se ha materializado a través de dos mecanismos: marchas y “plantón” en diversas ciudades del país. Las demandas han estado concentradas en cuatro solicitudes; celebración de elecciones; liberación de los presos políticos; establecimiento de un canal humanitario que mitigue el desabastecimiento de alimentos y medicamentos; y, finalmente, el reconocimiento pleno de la Asamblea Nacional. Esta es la agenda de los demócratas. Bueno es recalcarlo, agenda contenida en la Constitución de la República.

Ahora bien, creo que ha llegado el momento de ampliar la política de alianzas implementada hasta el momento. La lucha callejera, a mi juicio, debería estar acompañada por expresiones de rebeldía democrática y constitucional de parte de otras organizaciones de la sociedad civil: sindicatos, asociación gremiales, vecinos, episcopado, ateneos, etc. Igualmente, esta solidaridad debería ir más allá del plano declarativo para poder articularse a la protesta ciudadana. Sería necesario, entonces,  diversificar los escenarios donde desplegar  esta contienda: iglesias, tomas de plazas, colegios profesionales, etc.  En fin, pienso que la presente situación es apropiada para que la MUD rediseñe su política de alianzas en la búsqueda de la construcción de un gran frente cívico que enfrente al gobierno y profundice la lucha.

Me parece,  igualmente, que se debe dotar de un contenido de rebeldía cultural a la expresión oposicionista en el país. Se lucha no  tan solo para desplazar del poder al madurismo. Es imprescindible “preñar de futuro” este presente y derrotar simbólicamente en su totalidad el dispositivo socialista que se apoderó del poder en el país. Esta rebeldía cultural sería el mejor antídoto para expresiones restauradoras que comienzan aparecer en este horizonte de lucha.
Voy a finalizar este breve escrito con una referencia de naturaleza histórica. Dirigida especialmente a los jóvenes corajudos que arriesgan su vida en las calles del país. Celebramos un año más en los acontecimientos del mayo francés del año 1968. En ese mes se dio inicio a una cadena de protestas. Fue emprendida por grupos estudiantiles, a los que posteriormente se unieron obreros industriales y sindicatos. Como resultado, tuvo lugar la mayor revuelta estudiantil y la mayor huelga general de la historia de Francia.

Este movimiento tuvo una impronta cultural significativa. Fracasó en el plano político. Pero tuvo éxito al contestar con ingenio y creatividad los moldes culturales dominantes. Su influencia aún se hace notar en Francia en la actualidad.

Con esta referencia intento subrayar que las tareas no son exclusivamente políticas. Es necesario dotar de una significación simbólica las protestas callejeras. En otras palabras, hay que contestar a esta dominación política en el plano cultural. Y, en esta tarea, lo jóvenes deberían jugar  un rol significativo. Ojala en el marco del fragor de estas luchas de calle se esté labrando una nueva generación de liderazgo político y cultural en el país.

En fin, en la actualidad hay que ser realista y pedir lo imposible.


La política realista es así.

Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com
@nelsonacosta64
Carabobo - Venezuela

sábado, 29 de abril de 2017

LUIS GARRIDO¡, VAYA MADRE DE LAS MARCHAS

HABLA LA CONCIENCIA

Increíble, este pueblo se resteó.  Sin temor a pecar de optimismo nos atrevemos a afirmar que la  manifestación del 19 de abril  -bien llamada la madre de las marchas-  si no fue la repetición de un movimiento independentista, es una reacción a favor de la autonomía,  la legitimidad, la representatividad, la soberanía y de la unión como venezolanos en defensa de intereses comunes.  Esta marcha  -realizada en Caracas-  superó la del primero de septiembre del año pasado: difícil de calcular la asistencia.  Allí estaba el pueblo despojado de toda expresión de cobardía;  enfrentó todos los riesgos de una represión que a costa de la sangre y la vida de los venezolanos están  dispuestos a hacer derramar para mantenerse en el poder.
 
El dicho dice: "va tanto el cántaro al agua hasta que se rompe".  Insistimos en  que a este gobierno no hay que tumbarlo, porque ya está caído;  basta solo apreciar la desesperación de Nicolás en sus gritos amenazantes para darnos cuenta cómo deja ver la inestabilidad de un régimen que enseña sus  crueles intenciones disparándole a un pueblo que pacíficamente toma las calles llevando como única arma la bandera nacional;  un pueblo que reclama elecciones, libertad de los presos políticos, ayuda humanitaria frente al hambre y la carencia de medicinas, respeto a la Asamblea Nacional y la destitución de los 7 magistrados golpistas de la Sala Constitucional. 

No nos estamos refiriendo a nada de la cual los venezolanos no seamos los propios testigos;  marcha que anuncie la oposición, marcha que Jorge Rodríguez  prohíbe ingresar  en  el municipio Libertador;  pero no suficiente con eso, este siquiatra afectivo del tristemente recordado Edmundo Chirinos, pone al descubierto sus instintos criminales al tomar las calles de la capital con cientos de funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana, más la Guardia de Nicolás que en su práctica represiva, obstaculizan el paso por vías que a capricho y cobardía de quienes transmiten las ordenes de la prohibición deben ser cumplidas.  Los resultados están a la vista: varios muertos, cientos de heridos, decenas de presos y 14 detenidos de la Guardia de Maduro, investigados por el cobarde y vil  asesinato de Gluseny Canelón, en el estado Lara.       


 Cuando las dictaduras pierden el control de las calles es porque tienen los días contados.   Da pena ajena ver como Nicolás se rodea de  su anillo de  seguridad;  los cacerolazos y hasta los huevos que se estrellan en su cuerpo son muestras claras del mensaje que le manda el pueblo.  Por más que se resistan a admitir que este gobierno está caminando de  rodillas y le pongan todos los obstáculos a la realización de un proceso eleccionario que comience por la salida de Maduro, nada impedirá que los venezolanos determinemos la suerte de nuestro país.     

Luis Garrido
  luirgarr@hotmail.com
  @luirgarr
Carabobo - Venezuela           

miércoles, 26 de abril de 2017

FERNANDO FACCHÍN, LA BANDERA DE LOS INEPTOS

SIEMPRE CULPAR A OTROS DE SUS FRACASOS

El 19A observamos en la tarima roja un espectáculo que lo podemos llamar “El Teatro de la Impunidad, Cinismo, Incompetencia, Complicidad y  miedo”, donde se demostró que maduro y cabello odian lo viejo del chavismo. Por eses mismas razones el régimen abusa del artículo 10 de la ley “Resorte” en claro cobijamiento del “marketing político del miedo”, corriendo el riesgo de perder la cobija, por estar preso de un discurso cínico, plagado de mentiras y descalificaciones particulares.

Al régimen y su caterva de delincuentes  se le agotó el discurso de la “herencia recibida” y hoy es víctima de su propia ineptitud política, convertida en un boomerang  que les regresa como una hojilla a la cara y les rompe toda su palabrería y los envuelve en los elementos fundamentales del miedo político: la ignorancia, la impotencia, la ineptitud y la humillación, elementos que hoy transmiten, como se observó el jueves, que ya no transmiten ilusión ni esperanza en una masa engañada y maltratada por el régimen, lo que significa, sin lugar a dudas, que el capital político de maduro y cabello se ha desgastado en grado máximo.

La oferta política del régimen se ocupó en transmitir miedo al cambio. Primero, miedo a los propios, para cerrar filas. Miedo de perder el poder y a su negro futuro. Ellos juegan a perdedores cuando creen en el poder perpetuo. Hoy tienen más miedo a los propios compinches enriquecidos a la sombra del poder y le tienen pavor a “El Cambio”.


Culpar a otros de nuestros propios fracasos y demás atrocidades del régimen, es un recurso frecuente en la cobardía política, presente en la inestabilidad política, social y económica por cuanto no puede esconder el haber instalado las vías del atraso y la destrucción del país. El régimen es un obstáculo para el bienestar social sostenible, en razón a las trabas impuestas y una lógica perversa de poder político carente de escrúpulos y una inmoralidad sin límites de quienes pretenden revertir la carga de la prueba, recodemos que los manipuladores políticos son agresores en cubierto. El espectáculo de circo del 19A, plagado de payasos desorbitados en el vociferar y una tarima plagada de maromeros de todo color encabezados por Izturis, fue es la bandera de los ineptos y el trapo de la sudoración.

Fernando Facchin Barreto
ffacchinb@gmail.com
@fernandofacchin
Carabobo - Venezuela

martes, 25 de abril de 2017

HUMBERTO SEIJAS PITTALUGA, EL DÍA DESPUÉS NO SERÁ FÁCIL.

SESQUIPEDALIA

Por mucho tiempo, los sociólogos izquierdosos (casi un pleonasmo) sostuvieron que no existía el “estado de peligrosidad”; que, contrariamente a lo que sustentaban Feuerbach y Lombroso en el siglo XIX, no había base para presumir que alguien va a violar la ley.  Por eso, nuestra variedad nativa se esforzó para que se anulara la Ley sobre Vagos y Maleantes y no descansó hasta que salieron de El Dorado los últimos sujetos de esa ley.  Lo que no dicen, y hasta ocultan, es que esa ley —adoptada de una norma española por varios países americanos— sigue vigente en la Cubita de sus amores.  Y callan más: ahora se hacen los locos y hasta apoyan a Jorgito Audi Rodríguez cuando tranca los accesos al municipio Libertador porque dizque las manifestaciones de la oposición serán violentas y van a causar destrozos en ese municipio, que él ha convertido en un basural infecto. 

Según él —en un razonamiento que hace dudar de sus cualidades como siquiatra— la peligrosidad criminal es un modo de ser, un atributo, que hace proclives a las personas a la delincuencia (y más si son de los que nos atrevemos a pensar distinto a él y sus capitostes).  Que somos criminales natos, pues.  Contrariándolo a él, la mayoría de quienes alguna vez tuvimos que estudiar criminología nos sentimos obligados a argüir que la peligrosidad no pasa de ser una probabilidad que no puede ser cerciorada sino después que el delito se ha cometido.  En eso falla el pensamiento del hermano de Delcy Eloína.  Lo grave es que con esa falacia ha envenenado a los mandos de una Guardia que alguna vez fue “Nacional”.

Por tanto se puede presumir que si la Marcha del Silencio atravesó con pocos impedimentos desde Chacaíto hasta casi Caricuao, no fue por una corrección meditada, ni por el empleo de la recta razón, sino porque los cubanos le ordenaron a Nicky que frenara a sus sicarios.  Debe ser que se dieron cuenta de que la mala prensa internacional que mostraba al régimen solo servía para darle la razón a los opositores; y que estaban quedando muy mal a ojos vistas aun ante sus “amigos” de la Alba, Celac y Unasur, que de chulos no pasan.  En todo caso, la modificación de la conducta represiva quizá llegue solo a remiendo, por aquello de que “la cabra al monte tira”.  Los motolandros que cobran al régimen sus actuaciones no van a querer quedarse sin sus jugosas bonificaciones y le pondrán una presión a sus pagadores similar a la que ejercen sobre los pacíficos manifestantes.  Sea que perdure la pax rodriguiana, sea que retorne la violencia, ya se vislumbra el tiempo en que la nomenklatura deberá reconocer que les quedó inmensa la tarea de comunizar a Venezuela y mejor se retiran a contar sus peculios mal habidos.  Hora en que la sensatez, las buenas maneras, la eficiencia, la justicia y la honradez regresán a la administración pública.

El gobierno que se adviene no la va a tener fácil.  Porque los salientes, con tiempo y dinero de sobra, al día siguiente empezarán a meterle palos a las ruedas de la carreta, a alterar el orden interno.  Porque seguirán siendo fachos.  Por formación, debieron ser comunistas, pero en lo que resultaron fue en una infame mixtura de neofascismo y dictadura latinoamericana de los cincuenta.  A lo que más se me parecen es a los peronistas: necesitan demostrar que son los únicos que pueden gobernar el país.  Sin importar cuán loables sean los logros de sus contrarios, hay que destruirlos.

Me vienen a la mente varios presidentes argentinos del Partido Radical a los que les hicieron la vida imposible y hasta los forzaron a entregar el mandato antes de tiempo.

A Arturo Frondizi —quien era partidario del desarrollismo, quien buscó el acercamiento con Kennedy, aunque se opuso a la expulsión de Cuba de la OEA— los peronistas le hicieron la vida de cuadritos e instigaron a los militares a que dieran un golpe para, luego, ellos recoger la banda presidencial dejada en el suelo.  A Arturo Illia, un modelo de honradez —que no aceptó que de las arcas nacionales se pagasen sus tratamientos médicos y que tuvo que vender su auto para saldar esas deudas; y que, habiendo rechazado la pensión de presidente, prefirió irse a trabajar en una panadería en su pueblo natal— lo dejaron terminar el período.  Pero era que estaba muy fresco el recuerdo de los gorilas en la presidencia y no les convenía su regreso.  Pero con Fernando de la Rúa volvió la burra al trigo: apenas lo dejaron permanecer dos años en el cargo.  Montoneros y sindicalistas exacerbaron las protestas sociales hasta que a este no le quedó más remedio que abandonar la Casa Rosada en un helicóptero.  Lo que fue el retorno de los peronistas al poder significó el regreso de los corruptos como Carlos Ménem, Néstor Kirchner y Cristina Fernández —estos dos últimos, por medio de De Vido, aliados de Chiabe y el inmaduro en los latrocinios a ambos erarios, con maletín incluido.  Ahora, le está tocando a Macri, quien por haber tenido que tomar ingratas medidas de saneamiento en los ingresos nacionales, ya está recibiendo plomo de piqueteros peronistas como Moyano y D’Elía, azuzados por Cristina y los peronistas.

Algo parecido es lo que va a tener que enfrentar el gobierno que deba reemplazar al régimen.  No va a ser nada fácil la tarea.  Pero habrá que asumirla con afán patriótico y, Dios mediante, apoyándose en las mentes más preclaras y los gerentes más eficientes…

Humberto Seijas Pittaluga
hacheseijaspe@gmail.com
@seijaspitt
Carabobo - Venezuela

lunes, 24 de abril de 2017

LUIS GARRIDO, UN PUEBLO RESTEADO

HABLA LA CONCIENCIA

La irresponsabilidad del presidente no solo lo limita a gobernar con la estrechez de su imaginación y escasa capacidad para desempeñar el cargo que ostenta;  si avanzamos más allá,   nos encontramos que el costo de la ruptura institucional ha colocado al país en una confrontación de guerra,  donde las armas del gobierno tratan de apagar la voz de los venezolanos en la calle pidiendo la libertad de los presos políticos, la destitución de los magistrados golpistas, la apertura del canal humanitario y elecciones ya; a las cuales Maduro les tiene terror, conociendo por adelantado los resultados de una derrota aplastante en las urnas electorales.  Lo sucedido y vivido de esta experiencia nos lo muestra la rabia de un pueblo, la defunción de su esperanza y un cementerio de ruinas de lo que es hoy Venezuela después de 18 años gobernada por parásitos corruptos que encarnan la fuerza bruta, el engaño, la ignorancia y la más ruin miseria humana.                   

Más que el peso del dinero, es la descomposición moral;  instituciones con personas  arrodillada ante el dictador. Cantos de alabanzas y muestras adulantes que expresan el servilismo más aberrante ante los despropósitos de este gobierno.  Es con esas manifestaciones de solidaridad incondicional como se ha mantenido Nicolás, porque no es verdad lo de las encuestas tarifadas que abultan números imaginarios: el pueblo calla, pero la mecha va encendida por debajo de la tierra.            .                     

Más que hacer mediciones del tiempo faltante o de lo que va ocurrir en las semanas venideras, mejor es analizar la frialdad que aun se observa en un amplio  sector de la población  ante la gravedad de lo que se avecina con el calentamiento de las calles, frente al otro sector que con la mano en el corazón se restea por Venezuela.  Respondámonos esta pregunta:   ¿pudiera un hombre,   por más apoyado que esté en la pasividad complaciente de la fuerza militar y la utilización perversa de los recursos del estado,  ser más fuerte que el poder de un pueblo bravo dispuesto a rebelarse contra la tiranía?              
            

El mensaje está en la calle y aun cuando se difiera en estrategias y  procedimientos propios de un universo partidista, con la Constitución en la mano vamos en una misma dirección. Es muy poco lo que falta, y debe llamarnos a la reflexión que estando el porvenir de la República en nuestras manos, no seamos capaces de sostener las puertas abiertas de la rebeldía frente a quien, de la manera más cobarde e insolente, amenaza y actúa con las fuerzas de las armas buscando sembrar el terror.  Nos estamos jugando el destino: o somos prisioneros de la mordaza autoritaria o elevamos desde lo más profundo de nuestro pecho  un grito de libertad que retumbe en todo el continente.     

Luis Garrido
luirgarr@hotmail.com
@luirgarr
Carabobo - Venezuela                  

viernes, 21 de abril de 2017

HUMBERTO SEIJAS PITTALUGA, ¿SEVICIA O DESIDIA?

SESQUIPEDALIA

Una de dos: o los altos mandos no son capaces de imponer la disciplina entre sus subordinados, o son los originadores de las órdenes abusivas que resultan en una represión inmensa y bastarda por parte de sus subalternos.  Cualquiera que sea la razón, las estrellas y los soles en sus presillas les chillan, las responsabilidades les quedaron inmensas.  Aunque yo sospecho que la segunda de las hipótesis es la correcta.  Sin base alguna todavía, lo admito.  Pero es por la aplicación de aquello de “piensa mal y acertarás”.   Porque eso de que en todas las ciudades del país, el aparato represivo del Estado (para ponerlo en palabras de Althusser) intente someter con igual fiereza —aun a los que no estaban implicados en las protestas, como el músico de la orquesta juvenil y el sordo que no podía percatarse de lo que sucedía— no puede ser por generación espontánea, o por coincidencia.  Tiene que haber una mente siniestra que —después de haber recibido directivas desde lo más alto, de otra mente peor en lo aviesa— ordena desde Caracas sin importarle las vidas que arrebata, las graves lesiones que causa, la destrucción de propiedades que empobrece aún más al país y la nación,detall ni las detenciones masivas de inocentes que luego son presentados en tribunales militares para que sean juzgados por quienes no son sus jueces naturales,

Otro detalle más que hace más creíble la segunda opción es eso que ha sido patente en toda Venezuela: el contubernio con los “colectivos” a lo largo y ancho del país.  Se les ha filmado, como en Barquisimeto, saliendo en sus motos de las unidades militares, donde deben haber recibido “pautas” y cobrado algo vía las partidas secretas (que abundan, ya no es una sola), para tratar de sembrar el terror entre los manifestantes.  Se les ha visto actuar con total impunidad contra los participantes en las marchas, como en Mérida Los Teques y Valencia, delante de los uniformados que deben haber recibido mandatos de dejarlos hacer.  Varios de los muertos y heridos se deben a que las tropas dejan proceder a esos irregulares, inclusive con armas de fuego blandidas y descargadas con total descaro delante de “la autoridad”, sabiéndose privilegiados por el régimen.  La característica común es la pareja sobre una motocicleta china sin placas —que la policía los deje circular así, y sin matraquearlos, solo permite concluir que “son la misma gente”.  Son los “motolandros”, para proponerles un neologismo.  Porque es un “motorizado” es un obrero que se gana la vida como mensajero, y un “motociclista” es un señor que, los fines de semana, le gusta recorrer los caminos sintiendo el aire en la cara.  A diferencia de los anteriores, los “landros” a motor funcionan en dúos (o, mejor: en yuntas); uno conduce la moto y el parrillero blande y dispara con intención aviesa la pistola —probablemente dotada, al igual que la moto, por algún organismo oficial.

Total, que yo descarto la primera de las hipótesis, la de la desidia por parte de los jefes.  Aunque ellos, en el descargo de sus funciones ordinarias actúan con apatía, derrochan molicie (a menos que sea para meterle el diente al erario), se les ha notado más que dispuestos a obedecer las órdenes ilegales que reciben.  Pa’ mí, pa’ mí, que ni el tal Padrino, ni el Reverol, mucho menos el tal Benavides, son unos mangas-meadas que se han visto sobrepasados por su ineptitud.  La cosa implica la actuación volitiva de ellos y sus inmediatos subalternos en la comisión de delitos graves que no solo reos por las normas nacionales (no perder de vista el Art. 25 constitucional), sino que los convierte en reos de la justicia internacional.  El Estatuto de Roma —que más de una vez el régimen ha tratado de aplicarle a sus antagonistas políticos (“enemigos”, los tildan ellos) aun por hechos supuestamente ocurridos antes de la aparición de ese documento— ahora sí es como la espada de Damocles sobre ellos.  Entiendo que algunos pasos ya se han dado en ese sentido.  Están entre Escila y Caribdis.  Porque sus nombres también aparecen en las listas recopiladas por organismos estadounidenses y europeos que los sindican de tráfico de drogas, blanqueo de capitales y evasiones al fisco.  Para ponerlo en las palabras de la cuña de Gillette: “si a la primera se le pasa, la segunda lo repasa”…

Ellos lo saben.  Y saben que les toca (no es lo que quisieran) morir con las botas puestas.  De allí la obsecuente postura que adoptan ante las peticiones inconstitucionales que les hace el ilegítimo.  De allí, su encallecimiento ante los reclamos que se les hacen para que se ajusten a la actuación de acuerdo con el derecho, la lógica y la recta conciencia.  De allí, lo atornillados que están en sus cargos.  De allí, que tengamos que seguir, de frente, luchando por evitar el sufrimiento que ellos tratarán de continuar infligiendo a sus connacionales…

Pero prevaleceremos.  La justicia y la probidad están de nuestro lado.  Al igual que la entereza y el pundonor…


Humberto Seijas Pittaluga
hacheseijaspe@gmail.com
@seijaspitt
Carabobo – Venezuela

DANIEL E. CHALBAUD LANGE, 19 DE ABRIL DE 1810

LUZ DE LIBERTAD Y DE IDENTIDAD VENEZOLANA

   Harto difícil resumir en tan poco tiempo uno de los episodios más importantes en la vida histórica de nuestra nación; episodio considerado como la génesis de lo que hoy somos: la República Bolivariana de Venezuela.

La mente me lleva a recordar el 25 de marzo de 1955, cuando en la Plaza Bolívar y frente al monolito que sostiene la estatua de nuestro Liberador, tuve el honor de estar presente y oír a ése insigne valenciano, el Dr. José Rafael Pocaterra, quien, con ocasión de la celebración del cuatricentenario de Valencia, concluyó sus palabras con la frase: “MADRE ERES TÚ… VALENCIA, PARISTE A VENEZUELA”.

Ese parto me devolvió por un instante en la historia para recordar a los Precursores de nuestra Nacionalidad, comenzando por el Negro Miguel (1523) culminando con EL GRAN PRECURSOR, Don Francisco de Miranda (1806).

Esa remembranza nos la dejó, como reflejo de nuestra historia, el eminente historiador José Luís Salcedo Bastardo con las siguientes palabras: “Un espíritu nacional, paso a paso definido, se hace presente en esta veintena de episodios, testimonios de un acontecer persistente y significativo. Desde el alzamiento de los primeros esclavos en Coro hasta la ocupación de la misma ciudad por Miranda, van doscientos setenta y cuatro años  -más de un cuarto de milenio- de renovada fe en ideales que signan de modo indeleble una nacionalidad” 

 Entendidos aquellos acontecimientos como génesis de nuestra nacionalidad, podemos hoy asegurar, que aquel “19 de Abril de 1810”, un grupo de venezolanos, muchos todavía jóvenes, fueron quienes FECUNDARON EL ÓVULO DE LA PATRIA QUE VALENCIA PARIÓ EN 1830.

  Nos recuerda el historiador, Vinicio Romero Martínez, en su obra El Libro de las Efemérides Venezolanas que, “lo del 19 de abril de 1810 fue un golpe de Estado, pero no llegó de golpe.

   Cabe también resaltar la opinión de algunos venezolanos quienes consideran que Venezuela nunca fue más española que aquel 19 de abril de 1810.

   Recordando este episodio de gran relevancia y trascendencia en nuestra historia patria y resaltando los méritos de los ilustres venezolanos que allí participaron, creo oportuno destacar y buscarle respuesta al “POR QUÉ” de ése acontecimiento.  En lo personal, lejos de aceptar que “Venezuela nunca fue más española que el 19 de abril de 1810”, debemos pensar y aceptar, lo demostrado posteriormente, que ése “civil golpe de estado”, disfrazado con un aparente respaldo al Rey Fernando VII, no fue más que la continuación de luchas que por nuestra independencia, soberanía y libertad, se comenzaron a librar desde el mismo instante en que Cristóbal Colón, en 1498, pisó esta “Tierra de Gracia”. Proceso que, según Alfredo Fermín “durante 400 años se fue forjando nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, con el idioma español, con el mestizaje de indios, europeos y africanos que fue conformando nuestra nacionalidad”.

   Maraguey, Manaure, Paramaconi, Guaicaipuro, Conocoima, Mara, Araguare, Camaco, Terepaima, Tiuna, Chacao, Tamanaco y muchos otros de nuestros antepasados aborígenes, ofrecieron su vida por la defensa de lo que les pertenecía. Así nos los fundamenta el Dr. José Luis Salcedo-Bastardo, cuando nos dice que “El indio opone su heroísmo ofensivo al heroísmo agresivo del conquistador; a quien, viendo poseído de un ideal de fama y grandeza y no con pequeñas ambiciones materiales, el aborigen enfrenta con un sentimiento de patriotismo inconsciente, la preservación de su albedrío y su heredad.  La inferioridad numérica del español en esta confrontación, se equilibra con su superioridad cultural y sobre todo con la fuerza mayor de sus armas.
El indio no se rinde, nunca se rindió.  Combatió al conquistador cuando la palabra de éste perdió toda importancia, cuando la sed de riqueza a breve plazo borró escrúpulos empujándolo a la falsía y al crimen”.

   Se impuso el poder del conquistador pero no se logró callar la voz de aquellos, a quienes el Dr. Salcedo-Bastardo los califica como “Precursores de nuestra nacionalidad”

Retomando la búsqueda de la  respuesta al “¿POR QUÉ? de los acontecimientos del 19 de abril, en lo personal considero que los mismos tenían, como fundamento y como nombre y apellido: LA IDENTIDAD  VENEZOLANA, expresada como un SENTIMIENTO que nació, heredado, aprendido o contagiado desde el vientre de las madres, cuando sus hijos comienzan a escuchar el susurro de la grata melodía de una canción que luego se convertiría en nuestro Himno Nacional, creciendo con amor profundo a esta su patria y que, internalizado en lo más hondo de sus almas, les dio el impulso y el vigor necesario para defenderla.

   Sentimiento, que tiene un sentido de pertenencia cuando desde niños comenzamos a pronunciarlo utilizando el gran significado del adjetivo posesivo “MI”, para referirnos “MI PATRIA”.

   Sentimiento, que olían en la pólvora y en la sangre del hermano venezolano que disparaba y moría por su patria.

  Sentimiento, que saboreaban con los alimentos que su tierra, mares, lagos y ríos le proporcionaban.

 Sentimiento, que les erizaba la piel al empuñar una lanza improvisada para enfrentarse con coraje a las sofisticadas armas de los conquistadores.

  Sentimiento, que se afianzó al oír y multiplicarse en todos los venezolanos y en todos los lugares, la melodiosa armonía de aquella canción popular: “GLORIA AL BRAVO PUEBLO”, la cual, según Juan Bautista Plaza: “Constituye el más vivo y perdurable testimonio de exaltación patriótica que se apoderó de los caraqueños en los día iniciales de la revolución libertadora.  Lanzada, cual grito de fervoroso entusiasmo a raíz de los sucesos del 19 de Abril de 1810, tuvo en principio la suprema virtud de excitar a la lucha sin tregua, inflamando en todo momento el heroísmo de los patriotas”.

   Setenta y un años después, 1881, se convirtió en nuestro Himno Nacional.
  
   Sentimiento, que comenzaron a verlo en los colores amarillo, azul y rojo de aquella bandera mirandina, bandera libertadora de América que impulsó al prócer cubano José Martí a exclamar con admiración:

¿Qué tiene esa Bandera que todas las demás la reconocen por madre? y a quien, más tarde, le diera como respuesta, Eloy Guillermo González, con esta prosa:

“Es la Bandera libertadora de América, la conocen las cúpulas de Bogotá, sobre las cuales fue señora de la Gran Colombia; se la vio volar como águila de oro por los flancos del Chimborazo; triunfó en las alturas de Pichincha; relampagueó en los desfiladeros de Bolivia, y desde los vértices del Potosí saludó con un espléndido alborozo de aurora a las sorprendidas pampas argentinas.

Es la gloria de la patria; representa el oro de nuestro país, la esperanza de nuestras generaciones, la sangre de los héroes  que han muerto y que morirán por ella,  significa la integridad de nuestro territorio, la unidad del espíritu nacional, los portentos de la epopeya; cuando ella pasa, pasa la majestad de la república y los ejércitos presentan armas y las multitudes se descubren”.

   El sentimiento de Identidad Venezolana no se impone. La Identidad Venezolana es la sumatoria de sentimientos individuales y regionales y de las cenizas de cientos de miles de venezolanos y extranjeros que han muerto y de los que seguirán muriendo por la defensa de la libertad, la verdadera concepción de libertad, por la que también murió Simón Bolívar. 
 
   Retomemos lo que ha significado para la historia de Venezuela los sucesos del 19 de abril de 1810.  No sólo fue en su momento un disfrazado golpe de estado a los que en América Latina y específicamente en Venezuela estamos acostumbrados. El 19 de abril de 1810 fue, simultáneamente, la culminación de un episodio que comenzó en 1498 por la lucha entre los colonizadores y nuestros antepasados aborígenes, y el comienzo de la lucha entre esa nueva mezcla y raza de indios, negros, mestizos y españoles contra los conquistadores y que, lamentablemente, no parece terminar por la continuada y desgraciada lucha entre venezolanos.

 Decenas de miles de venezolanos murieron en campos de batalla tanto del lado de los patriotas como de los realistas.  Decenas de miles de venezolanos, continuaron muriendo en luchas intestinas entre caudillos que, de la noche a la mañana, pretendían que Venezuela toda era de su propiedad.

   Y no sólo murieron hombres, mujeres y niños venezolanos en todas las regiones del país sino que también, como consecuencia de esa inestabilidad política, social y económica, nos fuimos encogiendo como “piel de zapa” y perdimos posesiones valiosas en fronteras con Colombia, Brasil y Guyana. Recordemos que hasta Trinidad pertenecía a la Capitanía General de Venezuela.

El 19 de abril no  terminó a las doce de su noche.
 
“El 19 de abril” siguió dando luz al “5 de julio de 1811” y siguió iluminando el camino a las gloriosas batallas, que dentro y fuera de nuestras fronteras, lograron la libertad de América.

   Por algo el sol resplandeció al concluir la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821.

   Poco a poco fueron entregando su cuerpo y su alma muchos de los que participaron en esos acontecimientos y aprovechando su agonía, voluntades ajenas lograron  imponerse, pero de nuevo surgió  “la luz del 19 de abril” y, con una mezcla de nuevos jóvenes con mayores aún con mente joven, en 1830, en Valencia, ciudad inmortal, y dentro del corazón de la casa,  hoy llamada Casa De la Estrella, se parió al  Estado de Venezuela, estado soberano, gobernado por venezolanos y para todos los venezolanos.

Aquella “luz del 19 de abril” parecía a veces que se apagaba.

   La avaricia, las ansias de poder, y la desolación humana que causaban esas miserables guerras entre venezolanos, lograban entronizar nuevos caudillos apoyados por rebaños de serviles que siguieron devastando a Venezuela. Hicieron de Venezuela una penumbra, pero la luz se escondía en las tinieblas y alumbrando a los nuevos hijos de la patria,  parió a la generación del 28. Volvió la penumbra y nuevamente el “la luz del19 de Abril” alumbró a los jóvenes del 58. 

   Hoy contamos con la generación del 2008 tomando en sus manos “la luz del 19 de abril” que, multiplicada en antorchas, a todo lo ancho, largo, alto y profundo iluminan a la geografía nacional, para vivir en libertad y evitar que nuevamente nos obliguen a  vivir como “pájaros enjaulados”, como muy acertadamente lo expresó el Profesor José Botello Wilson, en ésa su manera muy especial de enviar mensajes, en una de su acostumbrada columna de prensa dominical, culminando que “La libertad es más sabrosa que un pedazo de pan. Porque con libertad consigues pan, pero con un pan facilitado caes en la esclavitud”   

  “La luz del 19 de abril” incubó una nueva generación que hoy, 19 de abril de 2017, está dispuesta a seguir el ejemplo de la juventud de 1810, 1830, 1936 y 1958.

    Es el momento de reflexionar y, sobretodo, de actuar, meditando con un “Mea culpa” si hemos sido, como padres, fieles cumplidores al mandato de nuestra conciencia patria de contagiar, con buenos ejemplos a nuestros hijos, los valores que conforman y le dan vigencia y vivencia al sentimiento de identidad

La reflexión debe llegar a aquellos quienes ocupando las más altas investiduras de gobernantes, para que se pregunten y se respondan, si están cumpliendo con su obligación ciudadana de fijar el rumbo del amor a la patria.

La reflexión debe llegar también a aquellos quienes dominan el poder de la comunicación radial, televisiva o escrita, para que se pregunten y le respondan a esta juventud, si verdaderamente se sienten satisfechos con su contribución en la divulgación de los valores de la patria.

La reflexión obligatoriamente debe llegar a las instituciones fundamentales y soportes de la democracia, de la libertad y de nuestra seguridad y defensa, como son los partidos políticos, la iglesia, los sindicatos, la fuerza armada y otras muchas instituciones públicas y privadas.

El balance de las últimas décadas pareciera inclinarse hacia los antivalores. Por ello, el momento es para abrir los ojos y la mente y ver a la Venezuela que todos queremos en este milenio que apenas comienza y que dependerá de lo mucho que piensen, sientan y hagan los jóvenes de la Venezuela de hoy. El futuro es de ellos..

El reto es inmenso, las circunstancias y los actores diferentes, recordando con Andrés Eloy Blanco que: “La Patria es de todos. Nadie se ha ganado el derecho exclusivo de amar a la Patria.  Hay que presumir en todos el derecho de amarla y la voluntad de amarla”

Ojalá que de esta misma efervescencia política que hoy estamos viviendo permita que ese “Gloria al Bravo Pueblo” que hoy entonamos y esa Bandera Nacional que todos llevamos en nuestras manos, más por pasión que por amor y por la defensa de una u otra causa política, nos permita oír las palabras que hoy nos dirían Francisco de Miranda, Vicente Salias y Juan José Landaeta: “Que paradójico e incongruente, afortunadamente no son banderas ni himnos diferentes. Su igualdad los unirá nuevamente”.

En este último contexto permítanme recordar por su vigencia, y como otro eco, estas palabras del General Eleazar López Contreras, hace 80 años; “¿A dónde irá Venezuela, como estado responsable ante los demás países de América, si no sigue una línea política de libertad y democracia dentro de los ideales de unidad continental?  No puede haber lucha cívica entre los partidos, para la alternabilidad en el mando y el gobierno, cuando sólo uno de ellos goza de todos los privilegios y dispone de los dineros públicos de la nación para satisfacer y contentar las aspiraciones de sus miembros sino que, por añadidura, todo eso lo hace respaldado por milicias armadas, que se encargan de acallar la oposición y de batir y destruir el propio Ejército Nacional, cuando este le niegue el apoyo a sus insaciables ambiciones de mando”

Si ésas palabras de López Contreras tiene hoy especial vigencia, tanto más tiene las siguientes: “No puedo ser partidario de la violencia contra nuestros valores morales, de capacidad y fortuna, porque soy hombre de evolución y no de revolución, y considero que es con leyes justas como se deben ir eliminando privilegios, a la vez que se eduquen las clases humildes para que puedan alcanzar un nivel de vida mejor. Esto es lo que yo entiendo por justicia social, y no levantar los odios y fomentar la lucha de clases en busca de una pretendida igualdad en la miseria”
Finalmente, regresemos en la historia a aquel glorioso “19 de abril de 1810” y, gritando nuevamente con el General José Antonio Páez: “VUELVAN CARAS”, cada uno de nosotros con la Bandera Nacional en la mano, el Himno Nacional en los labios y, montados, imaginariamente, sobre el caballo emblema de nuestra libertad, sigamos por el verdadero rumbo que nos fijó Simón Bolívar, llenando nuevamente de espigas el campo, rebozando de abundancia las cornucopias de nuestro Escudo de Armas y, arraigando y fortaleciendo el sentimiento de identidad venezolana, juntos, al levantarnos, pedirle a Dios, guía para vivir como cristianos y a nuestro Libertador Simón Bolívar, voluntad y sacrificio para construir la Patria que siempre anhelaron los precursores de nuestra nacionalidad.

Amigos todos, Fe y Optimismo.


Daniel E. Chalbaud Lange.                                                  
vonlange1939@gmail.com
@danielchalbaudl
Carabobo – Venezuela   

martes, 4 de abril de 2017

FERNANDO FACCHIN BARRETO, LA VALIDACIÓN,

NO PODEMOS PASARLA POR ALTO
“LA VALIDACIÓN” constituye una respuesta a un desafío que el régimen ha impuesto al noble pueblo venezolano. La interacción del soberano como respuesta a ese desafío, cual es el enfrentamiento valiente del pueblo en contra de un sistema de gobierno, que me permito llamar: “CANALLOCRACIA”, donde los bandoleros se imponen, simboliza un reto imperativo para mantener nuestra propia identidad de pueblo amante de la libertad, la democracia y la soberanía frente al acoso desintegrador del “Canalla”.
“LA VALIDACIÓN” es el desideratum del sentimiento popular cuyo alcance y significación no puede pasarse por alto. Ese desafío se traduce en repudio a la “CANALLOCRACIA” y representa la conciencia moral de los venezolanos.
La “CANALLOCRACIA” tiene algunos seguidores, pocos, por naturaleza áulicos, bandoleros y delincuentes comunes, todos censurados por su conducta pública y privada reñida con la moralidad y la democracia, tiene, en definitiva, una precaria solidaridad, sobrecargada por el morral de ignominia, de las infamias, de la mediocridad política, del oportunismo rampante y la avilantez de quienes mal gobiernan al país.
La actuación del régimen no es extraña, su comportamiento es desembozado y cínico, responde con la atmósfera sin principios, sin ideología, cargada de odios y rivalidades, reinante en su oscuro mundo, pero, nuestra sociedad civil y, muy importante, nuestras mujeres y jóvenes, le han marcado indeleblemente con el hierro candente de la dignidad y la valentía a esa claque de bandoleros.
Notamos como en ese grupúsculo gubernamental hay sórdidos personajes que amparados en el ropaje del poder, cínicamente, pretenden ocultar sus múltiples fracasos políticos, no pasando de ser viles canallas y cobardones, sostenidos audazmente por la “CANALLOCRACIA”.
La valiente y cívica jornada de validación frente a la comedia nacional, impulsa al pueblo venezolano, ante la opinión nacional e internacional como una comunidad democrática y valiente, en contraposición a un régimen canalla y amañado que se encuentra moribundo.
Los baldones recibidos por la FANB han sido aceptados con insólita sumisión, ineptitud y cobardía por sus respectivos jerarcas, hay uniformados audaces y aventureros, quienes, deslumbrados por el brillo de los arreos militares, ambicionan poder y dinero sin importarles ni la dignidad, que no tienen, ni el honor que no se les divisa, son la divisa verde y amarilla del cuadro de bufones corruptos arrodillados frente al canalla mayor.
En la CANALLOCRACIA” creen que el país y el pueblo venezolano les han sido escriturados para siempre y para hacer de ellos lo que a bien tengan, por tal razón se han aventurado en circenses actuaciones pensadas, premeditadas, absurdas y experimentales, incursionando con tal fiereza contra el tesoro público y la ciudadanía, quienes nos encontramos al borde de perder nuestra soberanía económica y política. La “CANALLOCRACIA” parte del principio comunista que sostiene: “No importa cualesquiera son los medios con tal de lograr el fin”.
Han perfeccionado el “arte” de la calumnia, del engaño y la mentira tanto así, que se engañan entre ellos mismos, dan por sentado una supuesta mayoría de apoyo popular, pero tienen un terror reverencial de contarse ;”la validación” demostró lo contrario aunque se nieguen a reconocerlo los ”clown” del CNE y del TSJ ;  al respecto recordemos una frase del eclesiástico y político francés Talleyrand-Perigord: “Hay un arma más terrible que la calumnia: La verdad”.
Con “LA VALIDACIÓN” el pueblo ha reafirmado la fe en si mismo, la fe en su valor deliberante, la fe en la fuerza de su voluntad como única fuente de legitimidad visible de los poderes públicos. Se despejan los oscuros nubarrones de la ignominia y el pueblo permanece como testimonio de una voluntad dispuesta a prolongarse a través del tiempo.
El pueblo se colocó a la cabeza de una cruzada por la libertad frente al actual reducto de crueles déspotas.   “LA VALIDACIÓN ES UN GOLPE DE OPINIÓN” Ahora: “NI UN PASO ATRÁS”. “QUE NO SE CALLE LA CALLE”
Fernando Facchin Barreto
ffacchinb@gmail.com
@fernandofacchin
Carabobo - Venezuela

sábado, 1 de abril de 2017

NELSON ACOSTA ESPINOZA, FORMULAR UN NUEVO PROYECTO NACIONAL

LA POLÍTICA ES ASÍ

Cerrar un ciclo histórico. Podría decirse que aún esta tarea se encuentra pendiente. En un cierto sentido nuestras elites políticas, económicas y sociales no han cumplido a cabalidad con este imperativo. Afirmación dura. Parece conveniente, entonces, preguntarse ¿qué se quiere subrayar con esta expresión? O, en otras palabras ¿a qué periodo de nuestra historia me estoy refiriendo?

Para dar respuestas a estas interrogantes me voy a permitir hacer un ejercicio de memoria. A finales de la década de los ochenta el modelo político y económico democrático mostraba signos evidentes de agotamiento. En otras palabras, el petro estado había entrado en crisis. La sociedad, en su conjunto, experimentó una sensación anómica que demandaba cambios sustanciales en el ordenamiento económico, político y social vigentes.

Esa demanda fue asumida por un conjunto de venezolanos e interpretada como la imperiosa necesidad de producir cambios sustanciales en la manera de conducir los asuntos públicos. Se creó así la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE). En su inicio fue encabezada por el Dr. Ramón J. Velásquez y el Dr. Carlos Blanco asumió la Secretaria Ejecutiva.

 Este organismo convoco a un grupo eminentes de venezolanos que se abocaron al diseño de un nuevo proyecto de país a partir del agotamiento del que estuvo vigente en Venezuela a lo largo del siglo XX. Sin lugar a dudas, esta iniciativa representó el programa más completo que haya conocido el país después de la instauración del régimen democrático. Desafortunadamente la clase política de la época no lo interpretó así. No entendieron la urgencia de transformar el estado y de abrir oportunidades de cambio esencial en la sociedad de esa época. Esta incomprensión abrió camino al modelo autoritario que actualmente se encuentra vigente. Es conveniente subrayar que en la actualidad este proyecto muestra  signos irreversibles de agotamiento.

En este sentido, estamos de nuevo  ante la oportunidad dar cumplimiento a la tarea que no se pudo completar a finales de la década de los ochenta. De ahí, la expresión con la que iniciamos este brece escrito: cerrar este ciclo histórico. En otras palabras, las tesis de la reforma del estado (desde luego actualizadas a las actuales circunstancias) constituyen el punto de partida para la formulación de un proyecto de país y dotar de un nuevo significado al proyecto democrático.

Parece apropiado formular las siguientes interrogantes ¿tiene el sector democrático un proyecto estratégico de largo aliento? ¿Su narrativa contiene los lineamientos para democratizar, descentralizar y federalizar las instancias de poder en el país? ¿Da cuenta de las autonomías culturales e históricas presentes en las distintas regiones del país? ¿Han federalizado su relato político?

Observo con preocupación una dedicación, casi exclusiva, al tema electoral. Desde luego que éste es un aspecto crucial desde el  punto de vista táctico. Sin embargo, el mismo debería estar subordinado a una visión de naturaleza estratégica. Y, ese horizonte, no debe ser otro que el señalado en los anteriores párrafos.

Elaborar o poner al día la narrativa descentralizadora y federalista es una tarea imprescindible. Es el mejor remedio para curar la enfermedad restauradora y el electoralismo per se. Evitar el síndrome de las puertas giratorias. Vale decir, transitar en círculos sin una visión de naturaleza trascendental.
La oposición democrática tiene ante sí una oportunidad de naturaleza histórica: desplazar el chavismo y abrir caminos para la construcción de un país a lo largo de nuevas líneas de ordenamiento económico, político y cultural.

Cultivar la idea federal tiene profundas raigambre en la historia del país. Recordemos que la Republica debe al Cabildo su primer acto de soberanía y de independencia en nuestra historia. Los sucesos del 19 de Abril de 1810 y otros posteriores, dieron nacimiento a una República opuesta a cualquier forma de opresión, fundada en la soberanía del pueblo, en la autonomía de las provincias sin más límites que la razón y la ley justa en la sociedad.

Rescatar este legado es tarea de primerísima importancia y proporciona base para este nuevo relato de naturaleza federalista.


Sin dudas, la política ahora es así.

Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com
@nelsonacosta64
Carabobo - Venezuela