jueves, 28 de marzo de 2019

REINALDO J. AGUILERA R. UN FANTASMA LLAMADO CVG


Ciudad Guayana por muchos años fue referente de desarrollo y progreso para toda Venezuela, mucho más luego de que el 1º de enero de 1975 el Presidente Carlos Andrés Pérez, en un acto histórico celebrado en Ciudad Piar en el Estado Bolívar, proclamara solemnemente la nacionalización de la industria del hierro; esto motivó la decisión de agrupar a las empresas y así se dio origen a la coalición del denominado Holding de las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) fundada el 29 de diciembre de 1960, conformado por la Siderúrgica del Orinoco (SIDOR), Electrificaciones del Caroní (EDELCA), CVG Ferrominera Orinoco, CVG Venalum, Aluminios del Caroní S.A (ALCASA) e Interalumina a la que se sumarían otras como Bauxilum luego del descubrimiento en 1970 de la mina de bauxita en los Pijiguaos, surgiendo Aluminios del Caroní (VENALUM) y Carbones del Orinoco C.A (CARBONORCA); así se impulsó el crecimiento de la economía, del empleo y de la infraestructura no solo de una ciudad, sino de un estado y del propio país, hoy lamentablemente la historia es otra.

Las empresas se manejaron con criterio de verdadera gerencia a mi entender, entre los años 1984 y 1993 por un ciudadano a quien le interesaba su estado y su ciudad, que estuvo siempre ligado a la visión de lo que significaba el polo sur de nuestro país; designado en 1984 presidente de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), con rango de Ministro de Estado, designado por el Presidente Jaime Lusinchi, Leopoldo Sucre Figarella, impulsa finalmente el desarrollo de la región Guayana de manera extraordinaria, aunque venía desde hacía ya bastante tiempo haciendo lo suyo, para ser más exactos desde la propia fundación de la corporación en el año 1960 como indiqué anteriormente, bajo la administración del Presidente Rómulo Betancourt.

Es así como se ejecutan los trabajos finales concluyendo e inaugurando la central hidroeléctrica “Raúl Leoni” o represa del Guri, el 8 de noviembre de 1986, siguiendo con  las autopistas Ciudad Bolívar-Ciudad Guayana y Ciudad Guayana-Upata; las carreteras El Dorado-Santa Elena de Uairén, incluyendo puentes sobre los ríos Caura, Cuchivero, Suapure, Parguaza y Caroní.

Encontrándonos en plena crisis del sector, es oportuno señalar que  en la gestión del Dr. Sucre Figarella se dio continuidad a las obras de las centrales hidroeléctricas “Antonio José de Sucre” con el soporte de la represa de Macagua inaugurada en 1997 por el Presidente Rafael Caldera, al igual que la “Francisco de Miranda” con la represa de Caruachi inaugurada en el 2006, resaltamos lo importante de que en esa época el mantenimiento del Guri era constante,  se hacía para evitar contratiempos y colapsos en los servicios fundamentales de la nación, ese es el modo correcto de actuar siendo servidor público y no el nivel de los que tenemos en éste momento, es una triste realidad que hay que cambiar con suma urgencia.

Asimismo, cabe destacar que durante su gestión se mejoró la infraestructura sanitaria de la región, con la construcción de los hospitales de Caicara, El Callao y Santa Elena de Uairén, entre otras obras de construcción, también se destacan también los Palacios de Justicia de Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana.

Ese fue el estado y la ciudad que yo conocí y en la cual crecí, hoy en día como muchos de los que viven o visitan Puerto Ordaz, me ha tocado palpar directamente y sin intermediarios la mengua de ambas ciudades, aquella que fue modelo de planificación y desarrollo del sur del país hoy luce sucia, sin alumbrado público, los semáforos de las avenidas más emblemáticas no funcionan en su mayoría, las calles que por mucho tiempo fueron cuidadas en su ornamento, con árboles y flores propias de la zona lucen desprotegidas y descuidadas, la maleza y la basura las cubren por todas partes, definitivamente signos del grave deterioro que sufre la llamada zona del hierro.

No hay manera por más que el régimen Chavo/Madurista trate, de ocultar la destrucción de esas empresas cuya inversión será muy difícil de hacer, al menos en la magnitud de aquellos tiempos, el daño no es solo de infraestructura, es a nivel social pues la enorme capacidad de producción de las empresas básicas suponía tener una fuerza laboral acorde y de hecho existía, los turnos de SIDOR por ejemplo eran de 24 horas y era necesario que todos en la ciudad se ajustaran a esos horarios,  se sabía que en momentos puntuales pasaban las caravanas de autobuses de transporte que iban y venían cruzando la ciudad cargada de esa valiosa fuerza laboral, eso se acabó o mejor dicho lo acabaron como todo lo que han tocado en sus ansias de “Transformar”, lo han logrado pero han transformado lo eficiente en ineficiente, lo productivo en improductivo, anulando todo esfuerzo anterior.

Los 20 años de malas gestiones de la llamada revolución simplemente han acabado con lo que era la CVG y con todo lo que desde los mismos años sesenta se impulsó, el día de hoy lo que existe es un verdadero fantasma de aquella gran Corporación Venezolana de Guayana que dicho está demás hay que rescatar, por lo que significa para el país, para su reconstrucción y desarrollo luego de salir de la nefasta administración socialista; es obligante hacerlo por el bien de todos, la muestra con lo del Guri está allí, el desastre que cubrió a todo el país de oscuridad surgió en Guayana y su hidroeléctrica, por lo tanto es un reto a futuro que hay que afrontar con suma seriedad y con rango de emergencia nacional.

En definitiva no todo puede ser malo, vendrán con seguridad tiempos mejores y mucho tendrá que aportar el ciudadano común para colaborar en la reconstrucción nacional y así entre todos, Gerentes, Alcaldes, Gobierno Regional y Gobierno Nacional con visión de futuro, contribuir con la recuperación de nuestra ciudad, de nuestro estado y de nuestro país, para hacerlos un mejor lugar para vivir y volver a progresar, lo merecemos, así de simple y sencillo.

Reinaldo J. Aguilera R.
@raguilera68/@AnalisisPE

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