martes, 10 de septiembre de 2019

CARLOS CANACHE MATA: VUELVEN LOS FUSILES

El éxodo masivo de compatriotas –en busca  de mejores condiciones de vida- a  países de la región, es consecuencia  de la equivocada y ruinosa política económico-social que durante poco más de 20 años se ha venido aplicando por los que tienen en sus manos las riendas del poder. 

Los medios nos informan sobre el copamiento de los servicios públicos  y los problemas de empleo y de seguridad que se presentan en los países vecinos receptores de la voluminosa y embarazosa diáspora. La destacada internacionalista Elsa Cardozo, en reciente artículo, hizo una  precisa y atinada referencia  a la situación que se confronta: “La salida de venezolanos  no cesa y crea problemas a los países vecinos… no es el caso negar la preocupación demostrada regionalmente ante el éxodo que ya suma más de 4 millones de venezolanos, tampoco las iniciativas para atenderlo y los planes para coordinarse y obtener recursos para la atención a quienes llegan en condiciones de extrema precariedad. También es cierto que el flujo de salida -200 venezolanos por hora en 2018- ha ido haciendo cada vez más difícil asumir esa carga”. Un nuevo y perturbador elemento ha entrado en escena, para complicar y agravar el cuadro antes descrito, al que he llamado ‘vuelven los fusiles’, nombre con el que he titulado estas líneas.

El pasado jueves  29 de agosto, Iván Márquez, quien había encabezado la  delegación de las FARC en las  negociaciones con la representación del gobierno colombiano que culminaron con el acuerdo de paz  firmado en noviembre de 2016, anunció, acompañado de los también guerrilleros Jesús Santrich y Hernán Darío Velásquez alias “El Paisa” y de una veintena de hombres y mujeres armados con fusiles, en un video difundido por las redes sociales, que volverán a tomar las armas para reanudar la lucha que durante 52 años  habían adelantado las FARC. Es una disidencia que surge en el seno  de la rebeldía armada con el nombre  de FARC-Ejército Popular, FARC-EP,  frente al grueso de los ex-guerrilleros  que continúan dentro del proceso de paz en el partido que tomó el nombre de “Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común”, con siglas iguales a las de las antiguas FARC. En representación de éstas, el ex-guerrillero Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, reprochó a sus compañeros  de otrora diciéndoles  que “cualquiera siente vergüenza, nosotros lo aprendimos,  a cumplir lo que se pacta, a cumplir la palabra empeñada”.

Iván Márquez, como vocero  de las FARC-EP, manifestó, en el video, que van a coordinar sus acciones con el  Ejército de Liberación Nacional, ELN,  el  grupo guerrillero más importante que hace vida en Colombia.  Ya el comandante político  del Frente de Guerra Occidental del ELN, el alias “Uriel”, le dio la bienvenida a los nuevos disidentes, y, según la conocida ONG  InSight Crime, la alianza ya se ha materializado en zonas claves de narcotráfico como el Bajo Cauca  en  Antioquia. Por su parte, la revista Semana, de Colombia, en un trabajo del pasado sábado 31 de agosto, sobre la presencia de la guerrilla  en territorio venezolano, informó que hay campamentos del ELN y de las disidencias de las  FARC en al menos  13 de los 24 estados del país, en los que no solo “entrenan a las milicias y a los llamados colectivos en tácticas y estrategias de guerra de guerrillas”, sino que también se “han enfocado en controlar el negocio de la minería ilegal, cuyos ingresos  financian buena parte de sus estructuras  tanto en Colombia  como en el país vecino”. Por esa razón,  el trabajo periodístico  de la revista se tituló “El vecino peligroso”. Somos ese “vecino peligroso”.

Es a esos líderes guerrilleros, disidentes del acuerdo de paz en Colombia y negociantes del narcotráfico y lavado de dinero, a quienes  Nicolás Maduro, en su discurso  del 28 de julio de cierre de la  reciente reunión del Foro de Sao Paulo en Caracas, les da la bienvenida (bienvenida extraña, porque ellos están clandestinos aquí desde hace tiempo), con ostensibles errores de sintaxis, en estos términos: “Iván Márquez y Jesús Santrich son bienvenidos a Venezuela y al Foro de Sao Paulo cuando quieran venir. Son los dos líderes de paz, y Timochenko  (el causahabiente de Chávez ignoraba que Timochenko sigue en el proceso de paz) y Catatumbo y toda las FARC es bienvenida cuando quieran venir porque son líderes de paz.  Piedad Córdoba (presente en la reunión del Foro),  díselos de mi parte, que cuando quieran”.  De paso, mandó al   expresidente  Álvaro Uribe Vélez “a chantajear a la madre de Tarzán”.

Las agencias noticiosas internacionales han informado que el presidente de Colombia, Iván Duque, anunció el sábado pasado que denunciará ante la ONU y la OEA a la dictadura de Nicolás Maduro por “auspiciar y proteger terroristas tras la decisión de varios ex-líderes de las FARC de volver a las armas”, afirmando, además, que se está “violando la resolución 1373 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que es diáfana cuando dice que no puede haber un Estado  que les dé santuario, protección y patrocinio a grupos terroristas”. Maduro, el canciller Arreaza y otros voceros del régimen ilegítimo que usurpa  el poder, han negado, por supuesto, que  el grupo extremista  cuente con su consentimiento, pero, como lo señala Oswaldo Álvarez Paz, en artículo del día 2 de este mes, “no es aventurado darle la razón al presidente colombiano, Iván Duque, cuando afirma que la disidencia  de las FARC, el ELN y otros grupos paramilitares, todos vinculados al narcoterrorismo,  actúan libremente en nuestro territorio bajo la protección y apoyo del régimen representado por Nicolás Maduro”.  En efecto, es obvia y visible la empatía del ocupante de Miraflores  y  de sus acólitos con los grupos guerrilleros  que protagonizan la vuelta de los fusiles, al punto de que podría afirmarse  que lo que dijo Maduro  en su discurso del Foro de Sao Paulo, arriba citado, es solo apenas la confesión o confirmación de lo que todo el mundo sabía. Con palabras del Eclesiastés, nil novi sub sole, nada nuevo bajo el sol.

Al comienzo de estas reflexiones, apunté que había aparecido un nuevo elemento perturbador que contribuía a agravar los problemas de la región.  La reciente y amenazante epifanía en Internet  del video de Iván Márquez  y otros terroristas,  y  el padrinazgo de la dictadura de Maduro con  esos  grupos guerrilleros  que anuncian el regreso a las armas, no solo aumentan las tensiones con el gobierno democrático colombiano del presidente Duque, sino que  los arrumacos cómplices con tales  agentes del terrorismo y del narcotráfico internacional, minan la estabilidad, la seguridad y la paz  de todos los países de Latinoamérica.

Los fusiles que callaban, ahora quieren volver a tronar.

Carlos Canache Mata
@CarlosCanacheMa 

No hay comentarios:

Publicar un comentario