domingo, 7 de febrero de 2021

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, ¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN VENEZUELA?

Venezuela se encuentra sumergida en un ciclo político autodestructivo, el cual consiste en elecciones ilegales/ilegítimas que producen abstención masiva, instancias no reconocidas internacionalmente y sanciones, al unísono, los problemas que padecen los venezolanos se agravan paulatinamente.

El régimen chavista se juega el todo o nada en cada pretendida elección, tal como ha sido su costumbre, juega políticamente al suma-cero, es decir, ganar todo haciendo lo posible para lograr la destrucción total de sus adversarios, al menos, es lo que intenta. Por tal motivo, prefirió crear una falsa oposición que lidiar con la reconocida mundialmente.

De este modo, profundiza la crisis, aunque su oposición de bolsillo (la electorera) está muy bien amaestrada en el discurso (mismo del régimen), tratando de endilgar el agravamiento de los males nacionales a las sanciones, el venezolano mayoritariamente sabe lo que empeora la crisis no son las sanciones, éstas son solo una consecuencia del problema real el cual es la retención inconstitucional y antidemocrática del poder por parte del chavismo… no hay discusión al respecto.

En las actuales condiciones de inconstitucionalidad y de ausencia de democracia, nadie se atreve invertir más allá de aliados del chavismo con inversiones muy puntuales, lo que ha asesinado lentamente la economía del país, aunque cada vez más aprisa. Nadie invierte en un país políticamente en un conflicto que empeora, sin instancias reconocidas por la mayoría de los países de mayor peso y con una inestabilidad social producto de la imposición de un modelo absolutamente ajeno a la venezolanidad… esto es lo que está destruyendo a la otrora envidiada Venezuela.

En consecuencia, nada de lo que haga el régimen chavista en el poder implicará mejorías para la nación, al contrario, es un más de lo mismo empeorado. Tan es así, que la rimbombante (para ellos) elección e instalación de la nueva Asamblea Nacional quedó en el olvido, se sumó (no puede hacer más) al mismo rol de las demás instituciones rojas rojitas, al politiqueo signado a atacar a la oposición reconocida y demás disidencias por encima de los problemas sentidos y reales de la población.

Esto es lo que ocurre en Venezuela, donde la oposición orgánica y la ciudadana es poco lo que puede hacer acorraladas por instituciones públicas psuvizadas, escudo de protección de los jerarcas del socialismo del siglo XXI y su elite. No es una dictadura tradicional, es el feroz castrismo, pero con infinidad de recursos económicos, aferrado frenéticamente al poder.

Entonces, Venezuela requiere un liderazgo capaz de hacer el país salga de este ciclo de autodestrucción, un liderazgo capaz de reconducir la nación al camino de la ley, de la democracia, única vía posible para abandonar este oscurantismo y retomar el camino al desarrollo sostenido. Este ansiado liderazgo puede/debe surgir de cualquier sector, de la sociedad civil, de los partidos, de la oposición actualmente reconocida, o, incluso, del mismo chavismo. En este complejo entramado la comunidad internacional tiene mucho peso.   

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango
Venezuela   

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