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lunes, 3 de abril de 2017

RAMÓN PEÑA, ¿Y AHORA QUÉ?,

EN POCAS PALABRAS

martes, 21 de febrero de 2017

BERNARD HORANDE, OK, ES UNA DICTADURA.... ¿Y AHORA QUÉ?

EL REY CADA VEZ ESTÁ MÁS DESNUDO

Desde hace un tiempo, algunas personas, incluyendo dirigentes políticos, han venido sosteniendo que el régimen venezolano que se instaló hace 18 años, es una dictadura.

Sin embargo, por constatación, la mayoría de los venezolanos no terminaba de sentirlo así. No existía un convencimiento al respecto y, menos, unanimidad.

Es cierto que se percibía como un régimen autoritario, pero con un permanente barniz de democracia. Al tiempo que se insistía que 'esto' era una dictadura, en contraste se convocaban elecciones continuamente (sí, manipuladas y amañadas), signo evidente, aunque no el único por supuesto, no precisamente de las dictaduras sino más bien de las democracias.

En ese tránsito, el término 'dictadura' se fue banalizando.

Para el régimen venezolano, haber perdido las elecciones del 6D del 2015 fue como que "mucho con demasiao". Pensaron arrogantemente que ganarían esas elecciones como siempre lo habían hecho, con trampas y fraudes continuados. Pero esta vez, la mayoría se impuso.

Desde ese momento, decidieron que en Venezuela no se daría una elección más si no veían garantías de ganarlas.

Al Referéndum Revocatorio del año pasado lo llenaron de insólitos obstáculos. Cuando vieron que la oposición venezolana los iba superando uno a uno, en el mes de Octubre optaron por darle el mazazo final. Suspendieron el derecho de millones de personas a manifestar su opinión y revocar al pobre infeliz que ocupa la Presidencia de la República.

A partir de allí, todos entendimos que entrábamos en una dictadura. O mejor dicho, en una dictadura de nuevo signo, de nuevas características. Una neo-dictadura. Finalmente el lobo había aparecido.

Nada más y nada menos que el Poder Legislativo del país, la Asamblea Nacional, procedió a declarar que se había roto el hilo constitucional.

Ahora bien, en las circunstancias actuales, uno debe preguntarse algunas cosas.

Por ejemplo, ¿de qué nos sirve que el régimen chavista-madurista hoy sea reconocido como una dictadura y no como una democracia? ¿Acaso es un simple cambio de nombre, de denominación, una adjetivación protocolar, un cambio cosmético, para que todo lo demás siga igual?

Estimo que reconocer que lo que tenemos enfrente ahora es una dictadura y no una "democracia" o una "democracia con signos de autoritarismo" debe servir para indicarnos claramente que se deben hacer cambios sustanciales en algunas cosas.

Afirmo que no podemos seguir de ahora en adelante esta confrontación ni con la misma actitud ni con las mismas políticas, estrategias, tácticas y herramientas utilizadas hasta ahora.

Cuando hablo de actitud, me refiero a la mentalidad ("mindset") y al estado de ánimo de cada uno de nosotros frente al régimen, frente a la dictadura. Seguir creyendo que somos una simple oposición a un gobierno es naif, ingenuo, es de inocentes.

¿Debe continuar siendo nuestra actitud la misma de siempre, o sería necesario evaluar si no va siendo hora de asumir una actitud distinta, por ejemplo, de resistencia? Oponerse no es lo mismo que resistir. Los métodos y las formas son distintos.

Nuestra Constitución establece claramente en su artículo 350 que "El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos".

Desconocer, como lo indica la Constitución, se entiende como resistir. Desconocer es desobedecer. Menos que esto es entregarse. Arrodillarse. Rendirse. Abdicar.

La pregunta siguiente es ¿cómo se come eso? Porque una actitud de resistencia debe referirnos permanentemente a nuestros principios democráticos, a nuestras ansias de paz y civilidad, a nuestro deseo de retomar el cauce que nos ordena nuestra Constitución.

¿Acaso estamos dispuestos a obedecer todos los dictámenes de un régimen que, con sólo 10% de apoyo de la población, viene gobernando tiránicamente a través de argucias legales utilizando un Tribunal Supremo de Justicia inmensamente cuestionado y un organismo electoral totalmente sesgado?

Hace muy pocos días, los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela dieron una muestra muy clara de rebeldía, de desobediencia. La dictadura venezolana, que le tiene terror a medirse en cualquier elección, decidió suspender las elecciones previstas en la UCV, utilizando una sentencia acomodaticia del TSJ.

Sin embargo, los estudiantes se rebelaron. Se declararon en resistencia. Desobedecieron esta ilegal orden. Y el viernes pasado realizaron sus elecciones.

¿Presenciaremos en un futuro cercano episodios similares con creciente frecuencia? No sabemos, pero es probable. Si ello sucediera, demos por descontado que la dictadura venezolana mostrará aún más su carácter represivo.

Pero al mismo tiempo, se revelará que el rey cada vez está más desnudo.


Bernard Horande
bhorande@gmail.com
@bhorande
@APlumazoLimpio
Miranda – Venezuela

domingo, 29 de noviembre de 2015

MALÚ KIKUCHI, ¿Y AHORA QUÉ?

Pido perdón de entrada, voy a ser referencial. Probablemente a Usted no le importe lo que siento y como me siento, pero necesito contarlo. La sensación es rara, inédita y me tiene descolocada.

He estado luchando contra los K desde el 14/5/2003, el día en que Menem se bajó del balotaje y Néstor aceptó la presidencia. Fue en el auditorio del hotel Panamericano, después de las 18hs. Un acto insólito, todavía difícil de explicar. Yo transmitía para “Cuento Chino”, entonces en radio Belgrano.

Me llamó la atención que no hubiera ni una foto de Perón, ni a caballo, ni en uniforme, ni como presidente. Tampoco había fotos de Eva, ni un escudo del PJ. Aclaro que nunca fui, ni seré peronista, pero eché de menos los símbolos conocidos. Los asistentes tampoco eran PJ.

No cantaban la marcha, probablemente porque no la sabían. Estaban presentes ex montoneros amnistiados por Menem, mucho seguidores del Chacho Álvarez, Zaffaroni, y personas desconocidas por mí. En el fondo de la sala unos jóvenes tarareaban la marcha del Dr. Obregón Cano, gobernador de Córdoba en tiempos de Cámpora.

No la recuerdo bien, pero era algo como “Somos la patota del Dr. Obregón Cano, vengan todos, vamos a hacer la revolución con Evita y con Perón”. Bueno, aunque fueran revolucionarios a la violeta, nombraban a Eva y a Perón, me tranquilicé. Duró un momento. Luego me asusté, pensé que volvían los 70.

Así lo dije por la radio, bastante ofuscada, y sin entender nada. En el periodismo era imperioso conocer lo que los K habían hecho durante 4 años de intendencia y 12 años de gobernación (3 periodos, 2 cambios de Constitución provincial para hacerlo posible), en Santa Cruz. Imposible ignorarlo. Nunca habían sido revolucionarios.

Sin embargo, la mayoría de los periodistas lo ignoraban o lo ignoraron. Tratando de ser amable, prefiero pensar que los nuevos gobiernos siempre entusiasman y se quiere creer lo mejor de ellos. No fue mi caso. Luché desde ese 14/5/2003 (11 días antes de asumir Néstor), hasta el domingo pasado. Contar las penurias sufridas no tiene sentido. Pero fueron varias.

Y de pronto, toda esas ganas de cambiar las cosas, todo ese frenético trabajo para sobrevivir tiempos adversos (mucho y muchos), toda la esperanza de un final feliz en que los K no estuvieran en el poder, comprando los DDHH de los terroristas, saqueando al país, tomándole el pelo a las instituciones y con ello a todos nosotros, se está yendo, se deshilacha, se escurre como agua entre los dedos, se va.

Dentro de doce (12) días, ella no va estar. No más condenas nacionales, no más retos públicos, no más dedos acusadores, no más leyes absurdas votadas en paquete sin tiempo de leerlas porque la reina de Tolosa lo ordena. Dentro de 12 días tendremos instituciones que se respetarán. Viviremos dentro de los límites de la Constitución.

Ni siquiera pido un extraordinario gobierno de Macri, me conforma un gobierno sano que cumpla con la CN, que nos inserte en el mundo civilizado, que nos devuelva libertades perdidas y enderece la economía. Libertad al campo para producir y comerciar, libertad a todos para importar y exportar, libertad para comprar la moneda que se nos antoje, y ojalá no se nos antoje ninguna que no sea un $ valorizado. ¡Libertad! Sentido común y respeto. Transparente honestidad.

Quizás todo eso sea demasiado pedir. Pero ahora que mi objetivo obsesivo de no tener más a un K dirigiendo los destinos de la nación, se ve casi cumplido (¡faltan sólo 12 días!), me pregunto, ¿y ahora, qué? ¿En qué pongo mi energía, mis ganas de trabajar, mi empeño tozudo en explicar lo que la CN permite y lo que no?

Ahora que la lucha está llegando al final, me siento vacía, como los maratonistas sin meta. Espero que con el correr de los días, el vacío se vaya llenando de esperanzas y críticas, ya que el periodismo está para criticar aquello que cree que no está bien y contar aquello que cree es acertado.

En este momento en que me quedo sin objetivo, me disculpo por esta larga confesión, pero a alguien tenía que contarle como me siento.

Ojalá el gobierno de Macri colme todas las expectativas, que son muchas y de mucha gente. Pareciera que Argentina no soporta una desilusión más, van demasiadas. Abro una puertita a la esperanza, y espero.

Espero mientras ella, la resentida, rencorosa, enferma de poder, dinero y absurdas venganzas, en 12 días, SE VA!!!  Después, Dios dirá.

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi
Argentina