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lunes, 3 de abril de 2017

RAMÓN PEÑA, ¿Y AHORA QUÉ?,

EN POCAS PALABRAS

jueves, 30 de marzo de 2017

RAMON PEÑA, NIÑOS QUE MUEREN, NIÑOS QUE MATAN, NIÑOS QUE MUEREN, NIÑOS QUE MATAN

EN POCAS PALABRAS
REACCIONAR

“Perece una población innumerable. Y los niños, a quienes es negada toda compasión, Yacen en el suelo heridos de muerte sin ser llorados…” Antiestrofa 2, Edipo Rey, Sófocles

Puñales en las manos de niños y niñas de  8, 10 y 15 años en la madrugada de Sabana Grande, para matar o defenderse, dibujan un nuevo cuadro de espanto que se cuelga en la galería del inframundo caraqueño. Cada vez más los chicos son protagonistas de nuestra tragedia colectiva. Ya los hemos visto hurgando por alimentos en vertederos de basura. También en crónicas de muerte por desnutrición en clínicas de la provincia, o como pacientes de microcefalia en el Hospital J. M. De los Ríos, junto a sus madres desconsoladas al oír de la Ministra de la Salud que la neurofisiología no es prioritaria. También a neonatos acomodados en cajas de cartón en el hospital de Barcelona; o a pequeños desmayándose por carencia alimentaria en las escuelas, como se lo espetó una jovencita al aturdido Golem durante una cadena presidencial.

Antes, eran niños de la calle, ahora, los gestados durante el nuevo milenio, son también niños de la noche y del crimen, del hambre y de la barbarie. Son las víctimas de un discurso de mentiras, de la desmesura de ese titán embaucador que les prometía hogar y protección, educación y diversión y que, en su cháchara de cinismo, llegó a empeñar su nombre si no les daba a todos hogar seguro. Esas manos de niños, vacías de juguetes y de libros, que ahora empuñan puñales y pistolas, se nos antojan como un pase de cuenta. 

Estamos llegando al horror, al corazón de las tinieblas de esta pesadilla de dieciocho años sin finitud en su proyección de sombras. Un estado de cosas que nos exige a todos reaccionar con algo más que con ojos atónitos…

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

martes, 28 de febrero de 2017

RAMON PEÑA, U, U, UCV

EN POCAS PALABRAS

“Para lograr vivir hay que razonar,
 pero para querer vivir hay que imaginar”, 
Fernando Savater, La tarea del héroe 

Los estudiantes de nuestra Universidad Central de Venezuela nos acaban de dar una hermosa lección de resistencia. Su ímpetu emocional y el ansia de reaccionar frente a los abusos del autoritarismo hegemónico, los llevaron a materializar la razón ética de su derecho a organizarse y actuar como gremio. 

De manera impecable, pacifica y valiente lo hicieron por la vía más democrática: la elección de la Federación de Centros Universitarios, vetada de manera ignominiosa por el TSJ. Un gesto de justa rebelión que nos insinúa un camino frente a la intransigencia. 

Vivimos bajo un régimen de desmesura política, irracionalidad económica, conducta corrupta y justicia envilecida. Ya luce necio apelar a procedimientos políticamente correctos, como el de sentarse en una mesa de negociación frente, no a dialogantes, sino a auténticos tahúres con cartas marcadas y dados cargados. Ya lo han demostrado. Tampoco podemos enfrentarlos con violencia porque el gobierno, huérfano de respaldo popular, cuenta con la punta de las bayonetas, su única fuente de poder. Los caminos institucionales: legislativo, electoral, judicial, la denuncia, todos –con artimañas o por la fuerza- están siendo bloqueados. 

Es entonces el momento de inspirarse en rebeliones pacíficas, como la liderada en los años 80 por Lech Walesa y su movimiento Solidaridad, precursores de las revoluciones de terciopelo y punto de ignición del entierro de la mentira comunista de 70 años. La Resistencia cívica es el camino, pero a conciencia de que exige liderazgo unitario, firmeza en el timón, presencia en la calle, desobediencia colectiva, reagrupación (en gremios, sindicatos, organizaciones vecinales), políticas de alianzas, gabinetes de sombra, propuestas alternativas y, muy importante: la imaginación que está estrechamente unida a la acción, a la libertad... 


La UCV nos ha marcado la ruta.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

domingo, 19 de febrero de 2017

RAMON PEÑA, EN MANOS DE EE.UU.

EN POCAS PALABRAS

Con la consabida fabricación de promesas, propia del Socialismo del SXXI, el régimen  ha anunciado que, luego del triunfo de la revolución sobre la derecha apátrida en la relamida guerra económica, este 2017 es el año de la recuperación. Las bolsas del Clap, el carnet de la patria, los convenios con China, la recuperación de los precios del petróleo, son algunos de los nuevos motores que nos devolverán la felicidad.

En justicia, más que promesa, se debería hablar de proeza, porque el reto de convertir este año a Venezuela en sociedad próspera es una hazaña casi cósmica: la última Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) que realizan tres universidades del país, UCV, UCAB y USB, revela que 82% de los hogares viven en condiciones de pobreza y 52% en pobreza extrema. Una estadística que nos sitúa como un país más pobre que Haití.

En cuanto a la quimera de precios altos de petróleo en el presente año, es oportuno considerar que actualmente el primer productor mundial y factor de peso en las condiciones del mercado petrolero internacional es Estados Unidos. Su crudo y gas natural de los crecientes yacimientos de esquistos son rentables aun a los niveles de precio más bajos de los últimos tiempos. Tampoco podemos esperar milagros de nuestro volumen de producción, el cual ha descendido a apenas dos millones de barriles diarios, no por ajustarnos disciplinadamente a la cuota Opep, sino por la desastrosa administración de Pdvsa.


Por cierto, nuestra dependencia de EE.UU. es hoy mayor que nunca. Solo los 700 mil barriles diarios que exportamos a ese país son cobrados a precios remunerativos y en menos de 30 días. El resto, a Cuba, el Caribe y a China para pagar deuda, casi no suena en la caja registradora. Confiemos en que a Mister Trump  no se le ocurra ningún despropósito…

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

martes, 31 de enero de 2017

RAMON PEÑA, NUESTRO DERECHO CONSTITUCIONAL

EN POCAS PALABRAS
OPORTUNISMO Y RAPACIDAD

Estoicamente la sociedad venezolana sufre el rigor impuesto por una pandilla cuya fuerza descansa en la punta de las bayonetas. Pasan los días y crece el hambre ante la indiferencia, la muerte ante la impunidad. 

Hasta el presente, el aguante ha predominado frente al abuso, frente a la brutalidad que asalta academias y universidades, frente al garrote que se agita sobre la disidencia. Carujo redivivo embiste impunemente contra el espíritu de Vargas.

La barbarie gobernante ya ni siquiera apela a la ideología que le sirvió de bandera. El espacio de las ideas ha sido asaltado por el oportunismo y la rapacidad. Sería interesante saber cuánto saben de Marx o Gramsci los jefes militares que se declaran revolucionarios socialistas. Si les preguntan, seguramente reirán y confesarán que son más aventajados en materia pecuniaria que en política o historia. Eso se lo dejan a los pocos pendejos que todavía abrevan en la teoría de la justicia social revolucionaria.

Pero los abusadores son cobardes por antonomasia. Solo se enfrentan cuando tienen todas las ventajas. Como los matones de barrio que cayapean en pandilla. De igual a igual rehúyen la contienda. Por eso sueltan las plumas eludiendo como patarucos la obligación de medirse en elecciones. No les basta la prerrogativa de contar con las comisarias oficialistas en el órgano electoral. Ahora pretenderán burlar la obligación de realizar los comicios para gobernadores de los estados, cuyo plazo venció el pasado diciembre.


Es una oportunidad para una reacción concreta y obligada de los ciudadanos: cortarles la huida y, por todos los medios a nuestro alcance y con creatividad, no descansar hasta llevar hasta su fin la batalla por este derecho constitucional, haciendo respetar, además, todos los atributos para la representación electoral de la oposición democrática.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

lunes, 16 de enero de 2017

RAMON PEÑA, MEMORIA Y CUENTA

EN POCAS PALABRAS

Ya estamos en las fechas en las que el Presidente de la República presenta ante la Asamblea Nacional su Memoria y Cuenta. Este año será diferente. Ya lo han anunciado sus conmilitones: burlando el mandato constitucional no irá a la Asamblea sino al Tribunal Supremo de Justicia.

Independientemente de dónde lo haga, nos permitimos suministrarle al Golem gobernante algunos datos útiles para la elaboración de su balance del Ejercicio 2016:  En lo económico, caída inédita (¡23%!) del Producto Interno Bruto, inflación de 830%, déficit fiscal de 22 puntos del PIB, deuda pública impagable, desplome de 33% en las reservas internacionales, signo monetario abatido, productos básicos escasos o inalcanzables para la mayoría, (prospera el número de compatriotas que hurgan en los basureros). La industria petrolera y empresas básicas del Estado devastadas, nuestro activo más importante en el extranjero, Citgo, prácticamente en una casa de empeño, el país sin crédito en los mercados internacionales. Nuestros gobernantes declarados indeseables en Mercosur.

Crimen incontrolable: 28.479 venezolanos victimas de muerte violenta, una cifra que se nutre con la ahora popular modalidad de linchamientos y las acciones de mano negra oficializadas bajo el socialista mote de Operación de Liberación del Pueblo. Impunidad en más de 90% de los casos de homicidio.

Sistema de salud miserable: carencia de 90% de insumos en hospitales públicos, escasez de 80% de medicamentos, 130 muertes por cada 100 mil parturientas vs. el ideal de solo 14, centros asistenciales asediados por el hampa…

En materia de libertades públicas, siete diarios regionales han salido de circulación este año por carencia de papel cuyo suministro es monopolio del régimen. En las cárceles del país, el año cierra con 120 venezolanos detrás de las rejas por razones de conciencia.


Cruentas, cada año más, así son las cuentas de este ya viejo infortunio revolucionario.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

lunes, 4 de enero de 2016

RAMON PEÑA, DESPUÉS DE DICIEMBRE

En dos momentos históricos diciembre ha sido un mes alumbrador de esperanza para la sociedad venezolana. Primero, en 1935, cuando muere Juan Vicente Gómez luego de 27 años de tiranía; ahora, 80 años después, cuando la democracia conquista electoralmente el poder legislativo y rompe la hegemonía totalitaria de los poderes públicos. 

El primer diciembre alentó la reacción de una sociedad, hasta entonces aletargada, con inéditas y valientes acciones de protesta.  Un periodo de histórica agitación social que Manuel Caballero describió como: "¡La calle pide la palabra!". De aquellas acciones, la más significativa, desafiando la represión aún imperante, fue la marcha a Miraflores de más de 30 mil caraqueños, encabezados por el rector de la Universidad Central de Venezuela Francisco Antonio Risquez y por el bachiller Jóvito Villalba, llevando un pliego reivindicativo de libertades políticas y derechos sociales. Recibidos por el Presidente Eleazar López Contreras, éste plasmó aquellas solicitudes en su famoso "Programa de Abril de 1936", una pieza fundacional de la institucionalidad democrática en el país. Fue una conquista de venezolanos que arriesgaron sus vidas para impedir la continuidad del despotismo.

Hoy, luego del nuevo diciembre histórico, los venezolanos enfrentamos un desafío comparable en importancia al de nuestros ancestros en 1936. Se presagia que la calle nuevamente será protagonista. El régimen urde trampas para desconocer a la nueva mayoría legislativa. El actual poder es malandro (¡además, malandro asustado!),  no conoce de temperancia como aquella demostrada por López Contreras. Para enfrentarlo será necesario conjugar la firmeza y sensatez de la dirección política de la oposición con el resuelto apoyo de los ciudadanos. También, con una actitud institucional de la Fuerza Armada. De ese modo, los venezolanos de nuevo sabremos convertir esperanzas en expectativas y expectativas en realidades.
Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42

Caracas – Venezuela