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miércoles, 26 de abril de 2017

RAMÓN PEÑA, BRAVO PUEBLO

EN POCAS PALABRAS

Y por el poder de una palabra vuelvo a vivir, nací para conocerte, para cantarte,
Libertad. Paul Eluard

La bruma de las bombas no ensombrece los colores de sus banderas ni el tronar de las balas acalla su voz. Sin dar un paso atrás frente a la fuerza bruta, este pueblo nuestro de hoy escribe una historia hermosa y digna. Mujeres y hombres de todas las edades en las calles. No hay diferencia. Todos con el mismo arrojo. Tampoco distinción entre humildes y ricos. Entre blancos o negros. El Este y el Oeste se han fundido en una sola geografía de batalla. El sentir es el mismo, la rabia se hizo igualitaria, el despotismo ha terminado uniendo a unos y otros. La caterva gobernante se ha quedado sola y luce ajena, extranjera, su crueldad no es propia de venezolanos contra venezolanos. Semeja las tropas napoleónicas arrollando los poblados de España. Sus cerebros cubanizados no encuentran razones para ser compasivos. Sus tropas, vueltas mercenarias, reciben premios y bolsas de comida como paga por cada jornada de brutalidad.

En su agonía al régimen solo le queda la bestialidad. Se le agotó el discurso. También las promesas. Se hizo jirones su bandera socialista coloreada con patriotero bolivarianismo; sus consignas de improvisada ideología se borraron de tanto manoseo. Ya languidecían antes de que desapareciera el profeta de la farsa. No sobrevive más que una banda criminal, miedosa, cruel y armada. Peligrosa por acorralada, pero perdida en su laberinto de soledad que crece dentro y fuera de nuestras fronteras.

Solo falta la gloria de la libertad conquistada. Y ya está en marcha

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

jueves, 20 de abril de 2017

RAMÓN PEÑA, EN CUENTA REGRESIVA

EN POCAS PALABRAS

En ocasiones se ha considerado conveniente que un proceso histórico complete su ciclo vital hasta el final, sin interrupción, para que descargue toda la verdad de la ideología –o intención- que lo inspira. Esta apreciación se ha cumplido en la historia de esta “revolución” a un costo muy alto y prolongado en el tiempo, pero solo así ha aflorado todo su miserable contenido. Son 18 años de atraso, abusos, hambre y crímen. Pero ha sido el tiempo necesario para que la sociedad, de manera paulatina, llegue hoy, casi en su totalidad, a tomar conciencia de la trampa y la mentira que escondía la promesa que le dio vida a este proyecto en el ya lejano 1998 y sea referente historico para evitar que semejante engendro resucite en nuestro futuro.

Vivimos la postrimería de esta aventura, engalanada con el apelativo de Socialismo del SXXI, pero que en verdad no era más que un menjurje de bota militar y autocracia con vicios de comunismo caduco. Lamentablemente, es cruenta hasta su ocaso. Cinco venezolanos: Jairo, Daniel, Miguel Angel, Brayan y Gruseny, entre 14 y 36 años de vida, son sus más recientes víctimas, asesinados por el brutal zarpazo, que puede ser el último, de la que sin duda ha sido la experiencia más nefasta del social-populismo en América Latina.

La camarilla gobernante, malquerida en todo el pais, se aferra hoy al poder sin logros que defender ni futuro que prometer. Sin asomo de vergüenza viaja nerviosa a la Habana a pedir línea, da zarpazos en su agonía grisácea, mata a jóvenes inocentes y, acechada por la sombra de la justicia, ya le da igual si el legado histórico de su profeta charlatán termina en el Olimpo o en algún vertedero de basura.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela  

martes, 18 de abril de 2017

RAMÓN PEÑA, PODER JOVEN

EN POCAS PALABRAS
IN MEMORIAM: JAIRO ORTIZ,19,VÍCTIMA DEL MADURISMO

Requesen, Guevara, Guanipa, Olivares, Paparoni, Pizarro, para mencionar solo algunos, son los apellidos de los jóvenes que hoy escriben nuestra historia. No necesitan llevar uniforme ni revolver al cinto para ser heroes. Cívica y combativamente defienden la Constitucion y les dan lecciones a aquellos que lucen charreteras, soles y condecoraciones, pero que lejos de su alegada tradicion de forjadores de libertades, se han prestado a ser sostén de vil dictadura. 

Con su arrojo, estos jóvenes parlamentarios venezolanos han despertado la fe de la sociedad para resistir. Su valentía y temple ante los golpes y toda clase de agresiones, han contagiado a la juventud en todas las ciudades del país, que se ha lanzado resuelta a luchar por su futuro y a liberarlo de las manos que lo ensombrecen.

Cobra importancia histórica la mocedad de estos nuevos líderes. Por largas décadas nuestra política ha envejecido ante la ausencia de una generación de relevo. Es una deuda que dejaron los 40 años de institucionalidad democratica. Pero hoy vence la sombra de la dictadura castrense, autocrática y de culto a la personalidad, inhibidora por naturaleza de la renovación de cuadros en la escena politica. 

Hace méritos la juventud venezolana para ocupar posiciones trascendentales en el liderazgo político. Le corresponde también porque ha sido la víctima preferida del despotismo castro-chavista, materializado en la muerte violenta de tantos venezolanos a temprana edad, en miles de jóvenes estudiantes y trabajadores objeto de prisión, tortura y vejamen y en centenares de miles forzados a buscar un mejor porvenir fuera de nuestras fronteras. 


El poder joven emergente es esperanza de nobleza para nuestra existencia humana.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

lunes, 3 de abril de 2017

RAMÓN PEÑA, ¿Y AHORA QUÉ?,

EN POCAS PALABRAS

martes, 21 de marzo de 2017

RAMÓN PEÑA, GUERRA A MUERTE A LOS CACHITOS

EN POCAS PALABRAS

En Maracaibo apresaron a dos jóvenes panaderos porque utilizaban parte de la harina del "pan del pueblo” para hacer cachitos. Los oficiantes del actual organismo represor de precios, el Sundae, otro en la larga fila de sustitutos revolucionarios de la vieja y hasta añorada Superintendencia de Protección al Consumidor, tienen ordenes de perseguir a los horneros que le pongan cachos al pan con los cachitos y otras delicadeces. Un acto muy propio de esa inquisición contemporánea llamada comunismo, que al igual que la original de la Edad Media, considera la diversidad como una suerte de adulterio.

La represión contra la variedad de productos es una norma que siguen estos vicarios del Castrismo en Venezuela. Ya antes, a la odiada Polar, le impusieron penas por usar el maíz para algo que no fuera la harina de las arepas. El principio no solo se aplica a los bienes alimenticios. En materia automotriz, por ejemplo, el encajonamiento en un solo producto es otra gloria revolucionaria. Los mortales comunes y corrientes de este país tienen como única opción comprar un carro nuevo chino, importado a través de los canales enchufados en el régimen. Solo los escasos ciudadanos con una reserva en divisas disfrutan la potestad de adquirir modelos de otro origen a cambio de una gruesa suma en dólares.


La cosa puede llegar hasta el hábito de vestir. En China, cuando el comunismo era comunista y miserable, no como ahora que se abrazó al capitalismo y la globalización, Mao Tse Tung impuso un solo atuendo: el traje Mao para todo el mundo, durante su atroz Revolución Cultural. No sabemos si algo parecido tuvo en mente el Golem gobernante cuando, el mes pasado, decretó que 2017 sería el año del liquiliqui. Probablemente gris, que es su color de mayor afinidad...

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

jueves, 9 de marzo de 2017

RAMÓN PEÑA, HISTORIAS ELECTORALES

EN POCAS PALABRAS

La conquista de mayor trascendencia para los derechos políticos de la ciudadanía venezolana, desde la Asamblea Constituyente de 1947, ha sido la obligatoriedad de elecciones universales, directas y secretas para la escogencia de gobernantes y legisladores. Este principio se ha preservado invariablemente en las cuatro constituciones que, desde entonces, han regido la vida del país. Una prerrogativa democrática que ha constituido una piedra en el zapato para quienes preferirían una ruta evasiva, antes que enfrentar la voluntad popular.

En 1957, a Marcos Pérez Jiménez se le presentó el desafío que le planteaba la Constitución Nacional, redactada por el propio régimen en 1952, cual era la obligatoriedad de ir a la elección presidencial para el periodo 1958-1963. El dictador tenia certeza de sufrir una derrota en las urnas, como había ocurrido en 1952 -la cual impúdicamente había desconocido  por la fuerza- o valerse de algún subterfugio para prorrogar su permanencia en el poder. Optó por esto último, asesorado por su Ministro de Relaciones Interiores, Laureano Vallenilla Planchart, quien le aconsejó la figura de un plebiscito, el cual fue formalizado por el oficialista Congreso Nacional mediante reforma constitucional. Ya sabemos cuan fraudulenta y grotesca fue la manipulación del inventado plebiscito. 

Hoy, sesenta años después, de manera más burda que la ideada por el inefable Vallenilla Planchart, el régimen, que se reconoce vapuleado en las urnas, también huye, como Pérez Jiménez, de la obligatoriedad constitucional de realizar las elecciones de las autoridades regionales.


Es oportuno recordar, como escribiera Simón Alberto Consalvi, que “en 1957 los venezolanos perdieron el miedo… y de muy poco sirvieron las cartas marcadas, las bayonetas, los tanques, la red de espionaje y el terror…” Enfrentado unitariamente por civiles y uniformados, el dictador fue obligado a hacer precipitadamente sus maletas y a largarse un mes después de aquella artimaña…

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

martes, 28 de febrero de 2017

RAMON PEÑA, U, U, UCV

EN POCAS PALABRAS

“Para lograr vivir hay que razonar,
 pero para querer vivir hay que imaginar”, 
Fernando Savater, La tarea del héroe 

Los estudiantes de nuestra Universidad Central de Venezuela nos acaban de dar una hermosa lección de resistencia. Su ímpetu emocional y el ansia de reaccionar frente a los abusos del autoritarismo hegemónico, los llevaron a materializar la razón ética de su derecho a organizarse y actuar como gremio. 

De manera impecable, pacifica y valiente lo hicieron por la vía más democrática: la elección de la Federación de Centros Universitarios, vetada de manera ignominiosa por el TSJ. Un gesto de justa rebelión que nos insinúa un camino frente a la intransigencia. 

Vivimos bajo un régimen de desmesura política, irracionalidad económica, conducta corrupta y justicia envilecida. Ya luce necio apelar a procedimientos políticamente correctos, como el de sentarse en una mesa de negociación frente, no a dialogantes, sino a auténticos tahúres con cartas marcadas y dados cargados. Ya lo han demostrado. Tampoco podemos enfrentarlos con violencia porque el gobierno, huérfano de respaldo popular, cuenta con la punta de las bayonetas, su única fuente de poder. Los caminos institucionales: legislativo, electoral, judicial, la denuncia, todos –con artimañas o por la fuerza- están siendo bloqueados. 

Es entonces el momento de inspirarse en rebeliones pacíficas, como la liderada en los años 80 por Lech Walesa y su movimiento Solidaridad, precursores de las revoluciones de terciopelo y punto de ignición del entierro de la mentira comunista de 70 años. La Resistencia cívica es el camino, pero a conciencia de que exige liderazgo unitario, firmeza en el timón, presencia en la calle, desobediencia colectiva, reagrupación (en gremios, sindicatos, organizaciones vecinales), políticas de alianzas, gabinetes de sombra, propuestas alternativas y, muy importante: la imaginación que está estrechamente unida a la acción, a la libertad... 


La UCV nos ha marcado la ruta.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

domingo, 19 de febrero de 2017

RAMON PEÑA, EN MANOS DE EE.UU.

EN POCAS PALABRAS

Con la consabida fabricación de promesas, propia del Socialismo del SXXI, el régimen  ha anunciado que, luego del triunfo de la revolución sobre la derecha apátrida en la relamida guerra económica, este 2017 es el año de la recuperación. Las bolsas del Clap, el carnet de la patria, los convenios con China, la recuperación de los precios del petróleo, son algunos de los nuevos motores que nos devolverán la felicidad.

En justicia, más que promesa, se debería hablar de proeza, porque el reto de convertir este año a Venezuela en sociedad próspera es una hazaña casi cósmica: la última Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) que realizan tres universidades del país, UCV, UCAB y USB, revela que 82% de los hogares viven en condiciones de pobreza y 52% en pobreza extrema. Una estadística que nos sitúa como un país más pobre que Haití.

En cuanto a la quimera de precios altos de petróleo en el presente año, es oportuno considerar que actualmente el primer productor mundial y factor de peso en las condiciones del mercado petrolero internacional es Estados Unidos. Su crudo y gas natural de los crecientes yacimientos de esquistos son rentables aun a los niveles de precio más bajos de los últimos tiempos. Tampoco podemos esperar milagros de nuestro volumen de producción, el cual ha descendido a apenas dos millones de barriles diarios, no por ajustarnos disciplinadamente a la cuota Opep, sino por la desastrosa administración de Pdvsa.


Por cierto, nuestra dependencia de EE.UU. es hoy mayor que nunca. Solo los 700 mil barriles diarios que exportamos a ese país son cobrados a precios remunerativos y en menos de 30 días. El resto, a Cuba, el Caribe y a China para pagar deuda, casi no suena en la caja registradora. Confiemos en que a Mister Trump  no se le ocurra ningún despropósito…

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

miércoles, 15 de febrero de 2017

RAMON PENA, “HAMBRE”

EN POCAS PALABRAS

En el barrio El Nazareno de Petare un hombre asesina a su hermano porque le negó un pan. En Guarenas, una joven sorprende al Golem gobernante advirtiéndole que en su escuela los niños se desmayan de hambre. En el hospital de San Félix, una criatura de apenas año y cuatro meses fallece por desnutrición. En la ciudad capital, el espectáculo de familias hurgando por alimentos en las bolsas de basura es cotidianidad…

El hambre ya no es noticia que nos viene del África subsahariana, ya está en casa. Es el epílogo de un proceso, iniciado hace casi dos décadas, que ha liquidado la agricultura sostenible, factor fundamental para la seguridad alimentaria y una mejor nutrición.

Hoy, la escasez de alimentos y la dificultad pecuniaria de adquirir los suministros disponibles, convierten a los venezolanos en victimas de una enfermedad social: la inseguridad alimentaria, una condición propia de países o regiones que sufren desastres naturales o serios conflictos bélicos. Paradójicamente, en estas mismas dos décadas, organismos de Naciones Unidas reportan que la cantidad de personas que padece hambre en el mundo, ha disminuido notablemente.

Todavía no precisamos la magnitud del flagelo, no sabemos cuántos venezolanos se van a la cama con hambre cada noche, peor aun, cuántos menores. La etapa más grave para sufrir desnutrición es la de la niñez, las consecuencias son imperecederas: crecimiento mental y físico atrofiado, sistema inmunológico debilitado. ¿Quién responde…?


En el capítulo primero del Génesis, Yahvé le pregunta a Caín “Dónde está tu hermano? ¿Y qué has hecho?” Ya entonces la sangre de Abel gritaba hacia Dios desde el suelo. En Venezuela, el Caín estatal, el que baila alegremente en sus chácharas televisadas y se jacta de “dormir como un bebé”, posiblemente responderá como en el Génesis: “No sé dónde está mi hermano ¿Soy yo acaso guardián de mi hermano…?

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

viernes, 10 de febrero de 2017

RAMÓN PEÑA, "SOBRE HÉROES Y TUMBAS"

EN POCAS PALABRAS

Tomamos prestado el titulo de la maravillosa novela de Ernesto Sábato -una densa y surrealista narración de civilización y barbarie- para comentar estos últimos días de exaltación de héroes y de mudanza de sepulcros. 

Sobre la delirante conmemoración oficialista del bicentenario de Ezequiel Zamora, recordemos que su hoy venerada Revolución Federal, fue una de las aventuras más sangrientas y sembradoras de miseria de nuestra historia. Zamora y su estado mayor de coroneles y capitanes analfabetas, perseguidores de gente blanca, tenían, a decir del historiador José Gil Fortoul, “…licencia para destruir, saquear y matar.” La pérdida de vidas en aquella cruenta gesta alcanzó a  casi el 10% de la población del país, para concluir en un vergonzoso reparto de botín entre los bandos en contienda, convenido en el famoso Tratado de Coche de 1863.

La efemérides zamorana del 1 de febrero es también, casualmente, la fecha del nacimiento de Cecilio Acosta, notable escritor y humanista, perteneciente a la pléyade de ilustres civilistas del sedicioso siglo XIX venezolano, junto a Andrés Bello, Juan Vicente González y Fermín Toro. Inútil sería esperar que la ramplonería revolucionaria reconociese méritos al valor intelectual y cívico de Don Cecilio –un auténtico héroe sin fusil- para rendirle algún homenaje.


En cuanto al reciente traslado de los restos de Fabricio Ojeda al Panteón Nacional, no sabemos si es reconocimiento por sus meses de lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez o por la “gloria” de haber vestido el uniforme de la guerrilla castrista en los años 60. Pero nos sirve para exaltar la memoria de auténticos héroes de la resistencia contra la dictadura, como lo fuesen Leonardo Ruiz Pineda, Alberto Carnevali, Antonio Pinto Salinas o León Droz Blanco, demócratas insignes que rindieron sus vidas por la libertad de los venezolanos y que bien merecerían los honores del Panteón Nacional.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42

Caracas – Venezuela

martes, 31 de enero de 2017

RAMON PEÑA, NUESTRO DERECHO CONSTITUCIONAL

EN POCAS PALABRAS
OPORTUNISMO Y RAPACIDAD

Estoicamente la sociedad venezolana sufre el rigor impuesto por una pandilla cuya fuerza descansa en la punta de las bayonetas. Pasan los días y crece el hambre ante la indiferencia, la muerte ante la impunidad. 

Hasta el presente, el aguante ha predominado frente al abuso, frente a la brutalidad que asalta academias y universidades, frente al garrote que se agita sobre la disidencia. Carujo redivivo embiste impunemente contra el espíritu de Vargas.

La barbarie gobernante ya ni siquiera apela a la ideología que le sirvió de bandera. El espacio de las ideas ha sido asaltado por el oportunismo y la rapacidad. Sería interesante saber cuánto saben de Marx o Gramsci los jefes militares que se declaran revolucionarios socialistas. Si les preguntan, seguramente reirán y confesarán que son más aventajados en materia pecuniaria que en política o historia. Eso se lo dejan a los pocos pendejos que todavía abrevan en la teoría de la justicia social revolucionaria.

Pero los abusadores son cobardes por antonomasia. Solo se enfrentan cuando tienen todas las ventajas. Como los matones de barrio que cayapean en pandilla. De igual a igual rehúyen la contienda. Por eso sueltan las plumas eludiendo como patarucos la obligación de medirse en elecciones. No les basta la prerrogativa de contar con las comisarias oficialistas en el órgano electoral. Ahora pretenderán burlar la obligación de realizar los comicios para gobernadores de los estados, cuyo plazo venció el pasado diciembre.


Es una oportunidad para una reacción concreta y obligada de los ciudadanos: cortarles la huida y, por todos los medios a nuestro alcance y con creatividad, no descansar hasta llevar hasta su fin la batalla por este derecho constitucional, haciendo respetar, además, todos los atributos para la representación electoral de la oposición democrática.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

lunes, 16 de enero de 2017

RAMON PEÑA, MEMORIA Y CUENTA

EN POCAS PALABRAS

Ya estamos en las fechas en las que el Presidente de la República presenta ante la Asamblea Nacional su Memoria y Cuenta. Este año será diferente. Ya lo han anunciado sus conmilitones: burlando el mandato constitucional no irá a la Asamblea sino al Tribunal Supremo de Justicia.

Independientemente de dónde lo haga, nos permitimos suministrarle al Golem gobernante algunos datos útiles para la elaboración de su balance del Ejercicio 2016:  En lo económico, caída inédita (¡23%!) del Producto Interno Bruto, inflación de 830%, déficit fiscal de 22 puntos del PIB, deuda pública impagable, desplome de 33% en las reservas internacionales, signo monetario abatido, productos básicos escasos o inalcanzables para la mayoría, (prospera el número de compatriotas que hurgan en los basureros). La industria petrolera y empresas básicas del Estado devastadas, nuestro activo más importante en el extranjero, Citgo, prácticamente en una casa de empeño, el país sin crédito en los mercados internacionales. Nuestros gobernantes declarados indeseables en Mercosur.

Crimen incontrolable: 28.479 venezolanos victimas de muerte violenta, una cifra que se nutre con la ahora popular modalidad de linchamientos y las acciones de mano negra oficializadas bajo el socialista mote de Operación de Liberación del Pueblo. Impunidad en más de 90% de los casos de homicidio.

Sistema de salud miserable: carencia de 90% de insumos en hospitales públicos, escasez de 80% de medicamentos, 130 muertes por cada 100 mil parturientas vs. el ideal de solo 14, centros asistenciales asediados por el hampa…

En materia de libertades públicas, siete diarios regionales han salido de circulación este año por carencia de papel cuyo suministro es monopolio del régimen. En las cárceles del país, el año cierra con 120 venezolanos detrás de las rejas por razones de conciencia.


Cruentas, cada año más, así son las cuentas de este ya viejo infortunio revolucionario.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas – Venezuela

lunes, 15 de febrero de 2016

RAMÓN PEÑA, LA HORA DE LA POLÍTICA, EN POCAS PALABRAS

La periodista Gloria Bastidas escribió esta semana: “El chavismo que prometió una ‘Edad de Oro’, produjo en cambio una ‘Edad de Penuria’”. Una afirmación sustentada en hechos irrefutables, que evoca la sapiencia de Don José Ortega y Gasset, cuando en un esclarecido ensayo, Mirabeau o el político, publicado en 1927, escribía: “El revolucionario es lo inverso de un político, porque al actuar, obtiene lo contrario de lo que se propone. Toda revolución, inexorablemente provoca una contrarrevolución. El político es el que se anticipa a este resultado, y hace a la vez por sí mismo, la revolución y la contrarrevolución.” 

En Venezuela, por cumplir con ese axioma del filósofo madrileño, la revolución murió y ya está redactado su certificado de defunción. Ocurrió todo lo contrario a lo prometido, a su razón de ser: acabar con la pobreza, erradicar la corrupción, alcanzar la independencia económica, reducir la burocracia, etc. Murió también su ideólogo – y quizás su memoria tampoco sobreviva por  mucho tiempo-  y solo quedan sus viudas y viudos, que, temerosos de tener que pagar una gruesa factura de fechorías y abusos, lanzan hoy, desordenadamente, garrotazos estentóreos.

Hace algunos años, en la hermosa ciudad de Samarkanda, leímos en el mausoleo de Tamerlán –el gran conquistador mongol- su epitafio que rezaba: “Deja el mundo antes de que el mundo te rechace”. Un mensaje escrito a la medida para nuestro Golem gobernante y su corte. Todavía están a tiempo de dejar, no el mundo, pero sí el poder, antes de que el país entero los impugne. Si pensaran en su propio futuro, entenderían que se pasó el tiempo de la revolución, que ya es hora de volver a la política.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42

Caracas – Venezuela 

martes, 9 de febrero de 2016

DARIO ACEVEDO CARMONA, LA RENDICIÓN DE COLOMBIA EN POCAS PALABRAS

Una guerrilla casi derrotada sin capacidad de tomarse el poder y sin apoyo popular recibió trato de contraparte del Estado.

Las Farc, ni tontas que fueran, han sabido sacar jugosas ventajas económicas, políticas y jurídicas de la posición blandengue del gobierno Santos.

El presidente Santos contará con poderes especiales –estilo Chávez- en una ley habilitante con la que llevará a cabo los compromisos asumidos en La Habana.

Eso significa torcer el espíritu y el contenido de la Constitución Nacional. Serán irrespetados los acuerdos, pactos y organismos de justicia internacional que hacen parte de nuestra legislación.

Las Farc no entregarán las armas, tendrán bajo su control vastas áreas agrarias o Zonas de Reserva Campesina, se creará una nueva jurisdicción electoral a su exclusivo servicio, se les asignarán puestos en el Congreso y demás organismos de elección popular de nivel departamental y municipal.

Los jefes guerrilleros responsables de crímenes de lesa humanidad no comparecerán ante un juez de la república sino ante tribunal especial de paz conformado entre las partes. No pagarán cárcel, no pedirán perdón pues según alias Timochenko ellos no tienen nada de qué arrepentirse pues sus acciones fueron motivadas por el altruismo.

Para las Farc, es posible que haya una sola verdad, la de ellos. Como no pudieron obtenerla de la comisión de especialistas, tendrán una Comisión de la Verdad conformada por las partes que dirá, al fin de cuentas, que las Farc son producto de las injusticias sociales y de la persecución política. El relato sobre el conflicto versará sobre la justeza de “su levantamiento” mientras los voceros del gobierno y la intelectualidad obsecuente reniegan de la guerra, consideran que la respuesta del Estado fue militarista y violenta.

Este gobierno y sus plumas embadurnadas de mermelada con jugosos contratos sufren del síndrome de Estocolmo, piensan que no hay nada que defender de este Estado, no creen en nuestra democracia y repiten como loros el mismo discurso descalificador que las guerrillas sostienen sobre las instituciones y el Estado colombiano.

El presidente Santos, sus ministros y sus escribanos incondicionales así como las elites centralistas padecen de baja autoestima pues actúan como si no valiera la pena pararse firmes en la defensa de principios de justicia.

Por eso piensan que la lucha armada tuvo justificación, por eso le hacen concesiones a placer a las guerrillas.

Y aceptaron crear la Jurisdicción Especial de Paz que desconoce a la Justicia colombiana y en esencia es un golpe de estado.

Las Farc han renegado toda su existencia de la democracia,  pero, es claro que la van a utilizar para acercarse a la población y tratar de ganar el respaldo que no lograron por la vía armada.

Para los impúdicos ingenuos, ahí está el nefasto ensayo del chavismo en Venezuela: aprovechó el exceso de confianza de los gobernantes y de la candidez de sus dirigentes.

Los pazólogos no ven problema en que la guerrilla mantenga su ideología marxista-leninista, como si esta no fuese la inspiradora de los grandes crímenes de la humanidad en el siglo XX cometidos por Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, la dinastía Kim, el presidente Gonzalo, el Ché, dirigentes que sostenían que cualquier sacrificio era válido para liberar a la humanidad del yugo capitalista.

Santos y sus áulicos creen, contra toda evidencia, que las guerrillas representan la justicia social y los intereses del campesinado y que las elites dirigentes tienen una deuda histórica, deuda que no pagarán a los campesinos pobres sino a sus presuntos representantes.

Santos dictará una ley que permite a criminales de guerra ser elegidos y competir por la presidencia como si no hubiesen cometido delitos atroces.

Santos vendió a Isagen, incrementará el IVA y aprobará una nueva reforma tributaria para cubrir los costos del posconflicto ya que aceptó, en aras de la paz, que la guerrilla no tiene dinero para resarcir o reparar a sus miles de víctimas y para financiar las incontables comisiones que se instalarán de forma paralela al Estado, su soñado poder dual.

Santos puso en marcha una política de debilitamiento de las Fuerzas Armadas descabezándola de sus mejores y más combativos oficiales, impulsando la condena de militares por parte de su fiscal de bolsillo y comprometiéndose a rediseñar su doctrina militar.

Santos ha mentido de manera flagrante pues todo aquello que prometió no hacer ni ceder lo ha hecho y ha cedido a una guerrilla empoderada que está a punto de ser borrada de su prontuario terrorista sin pagar un peso ni un día de cárcel.

Las Farc no serán responsables de secuestros, narcotráfico, reclutamiento de menores, destrucción de pueblos, sembrados de minas antipersonal, masacres de civiles, y otros crímenes de lesa humanidad, porque el presidente Santos y las altas Cortes por él controladas consideran estos estropicios como conexos al delito de rebelión.

Santos dividió el país, persigue a la oposición y estimuló la corrupción para darle poder a una minoría violenta y atrabiliaria.

Ruben Dario Acevedo Carmona
rdaceved@unal.edu.co
@darioacevedoc
Colombia


domingo, 3 de enero de 2016

RAMÓN PEÑA, EDITORIAL, DE LA DIGNIDAD A LA INDECENCIA

En 1968, el candidato oficialista de Acción Democrática (AD), Gonzalo Barrios, perdía la elección presidencial por una diferencia de apenas 30 mil votos frente a Rafael Caldera. En medio de dudas y presiones, Barrios, respaldado por Rómulo Betancourt, líder histórico del partido, aceptó el resultado con una frase aleccionadora: “Prefiero una derrota dudosa antes que una victoria sospechosa.” En las elecciones presidenciales de 1978, el candidato de AD, Luis Piñerúa Ordaz, fue derrotado por el opositor Luis Herrera Campíns. Ante el infortunio, Betancourt serenamente reaccionó con una sencilla exclamación: “¡We will comeback!” Y así fue, su partido pasó a la oposición y ganó las siguientes elecciones.

Rómulo Betancourt valoraba más la alternabilidad que la continuidad en el poder, incluida la de su propio partido; concebía el cambio de actores como renovado oxígeno para la preservación de la institucionalidad democrática. Un principio que con sentido estricto aplicó hasta consigo mismo, cuando en 1973, teniendo el camino abierto para volver a la Presidencia, cedió la oportunidad a otros lideres de su propio partido. Por sobradas razones, Betancourt es la figura emblemática de la democracia en nuestro continente.

Lamentable el contraste de aquellos lideres con los personajes que hoy escenifican un estropicio pueril y tramposo ante una convincente derrota, más que justificada por años de desmanes, desaciertos y corrupción.  En las propias filas del chavismo, voces sensatas, preocupadas por el futuro de su partido político, llaman a sus dirigentes a reconocer el fracaso y corregir el rumbo. Pero no obtendrán respuesta: al timón están el aventurerismo y la ignorancia.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42
Caracas - Venezuela

jueves, 17 de diciembre de 2015

RAMÓN PEÑA, EDITORIAL, LOS 112 SOMOS TODOS

Este triunfo de la Unidad Democrática trae consigo un compromiso monumental. Marca solo la primera fase de la esperanza de reconstruir una nación que ha sido degradada moral y materialmente. Tarea de reconstrucción que no podemos dejar únicamente en manos de los 112 diputados electos, algunos con la madurez a la medida del desafío, otros con la energía de su juventud aunque noveles en estas lides. 

En esta etapa inicial de la liberación, la Venezuela resuelta y pensante debe acompañarlos de todas las maneras posibles. Poner a disposición de esta cruzada democrática ideas, conocimiento, experiencia, participar en grupos de trabajo a todos los niveles, llenar las calles cuando sea necesario, respaldar las acciones legislativas desde nuestras comunidades, pero también practicar una actitud cotidiana que contribuya al rescate de los malogrados valores ciudadanos en un ambiente de convivencia y reconciliación.

Más de dos millones de venezolanos, que durante años vivieron seducidos por la utopía chavista, reaccionaron con frustración en estas elecciones parlamentarias cobrándole al régimen su engaño y fracaso. Uno de los retos es convertir el voto castigo de estos ciudadanos en esperanza y confianza en un nuevo liderazgo.  Todavía no somos gobierno, pero desde el parlamento vamos a dar señales claras de cómo labrar un futuro mejor para la mayoría de nuestra sociedad. No es fácil, enfrentamos un adversario inescrupuloso y de pensamiento marginal, en un ambiente económico complicado por la precariedad de recursos.  

Hagamos de éste un proyecto de todos, Declarémonos en campaña permanente para la reconstrucción. Ya la Mesa de la Unidad Democrática publicó su ambiciosa y necesaria agenda legislativa. Conozcámosla y hagámosla nuestra.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42

Caracas - Venezuela

lunes, 30 de noviembre de 2015

RAMÓN PEÑA, LUIS MANUEL, EN POCAS PALABRAS


Luis Manuel Díaz, joven guariqueño, político de vocación democrática, hombre de extracción humilde cuya cédula de identidad solo exhibía su apellido materno, insospechable de pertenecer a una presunta “oligarquía de derecha”, adherente del 80 por ciento de la opinión del pueblo que clama por un cambio pacifico en el país, cayó abatido por la bala cobarde de los sembradores de miedo. 

Su grito de protesta fue ahogado, su vida fue el precio que el régimen cobró por su opinión.  Cayó como en los tiempos decimonónicos, cuando “Los caudillos arengaban a ganar las elecciones por la plata, por la tumba, por el voto o el puñal”, como narraba un viejo tango argentino la brutalidad en los tiempos del Tirano Rosas. Hoy, en el cuerpo de este joven dirigente hundieron el puñal del atraso, de la barbarie que desde el poder hala hacia atrás el carro de nuestra historia.

El “Estado secuestrado” -como lo llamaría Hanna Arendt- no tardó en dar su versión de este crimen en la voz del propio Golem gobernante, quien sentenció que la victima había muerto en una acción de sicariato por un ajuste de cuentas. O sea, un delincuente menos, de los que por docenas caen a diario en las calles del país. Por fortuna, las manipulaciones de la verdad no resisten hoy el poder de la tecnología de información, de las comunicaciones y el periodismo. El mundo entero conoció prontamente las circunstancias reales de este asesinato, de esta “herida de muerte a la democracia” como la calificó Luis Almagro, Secretario General de la OEA.

Honremos la memoria de Luis Manuel con aquella tenaz expresión del Presidente Roosevelt: “De lo único que debemos tener miedo es del propio miedo”.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42

Caracas - Venezuela

domingo, 15 de noviembre de 2015

RAMÓN PEÑA, PAIS DE POSGUERRA

La curtida experiencia del periodista Jon Lee Anderson, testigo de conflictos en tantos lugares de la geografía tercermundista, le ha permitido dibujar la miseria que viven los venezolanos, con esta gráfica expresión: “Nunca había visto a un país sin guerra tan destruido como Venezuela”. Ciertamente, lo nuestro no es una guerra como esas que Anderson ha conocido en Somalia, en Afganistán o en Siria. Pero ¿Cómo es posible sufrir los estragos de una guerra sin haberla vivido? Ensayaremos una hipótesis.

Un cerebro  enfermo de poder, el de Hugo Chávez, junto al de sus torvos maestros cubanos -inmisericordes ante cualquier estrago causado en nuestro territorio- idearon un teatro de operaciones bélicas y una estrategia con el solo objetivo de su eternización en el poder. Identificaron como enemigos a la producción privada y el pensar, y, para armar su bando, a militares adocenados y al lumpen. Rotos los fuegos, la industria, las siembras y los comercios fueron casi arrasados mediante confiscaciones, controles, asedio y amenazas; el libre pensar fue arrinconado, silenciado por la hegemonía comunicacional, el cerco a las universidades y la persecución de la disidencia; en el lado “patriota”, la fidelidad de los hombres de armas fue negociada con privilegios y riquezas a la mano; y al lumpen se le armó con la limosna populista glaseada con promesas a cambio de su voto y el obsequio de la impunidad para delinquir. La devastación resultante, esa que observa Anderson, es innecesario describirla.
No pretendíamos enseñarle nada nuevo a este destacado periodista, solo hallarle alguna explicación sin cañones ni bombardeos a su certera afirmación.
Ramón Peña 
ramonpen@gmail.com

Estados Unidos