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domingo, 12 de julio de 2020

VICENTE BRITO: SE IMPONE EL DEBATE POLÍTICO COMO ALTERNATIVA A LA CRISIS SOCIAL

Lo observado en los últimos días es una clara demostración de cómo el debate político asume todos los espacios de opinión y con ello concentra el interés nacional. Lo cual se logra por el mayor protagonismo de los que ejercen el poder, a los estos implementar un estilo de llevar adelante estrategias a su conveniencia.  Donde las decisiones tomadas son sustentadas en procura de fortalecer los partidos que representan, haciéndose los desentendidos de los temas de mayor prioridad como lo son la complejidad social que afecta cada día más a las familias Venezolanas.  Siempre  señalando a otros como los responsables.

No hay duda que este tira y encoje de la política le conviene al poder llevar adelante una serie de disposiciones que le son muy favorables a su estrategia electoral, haciéndose los oídos sordos ante los reclamos de buena parte de las instituciones civiles del país que manifiestan sus desacuerdos; con las decisiones tomadas por los poderes públicos que les facilita un mejor posicionamiento en su participación en el venidero proceso electoral. Estos pedimentos de rectificación no reciben ningún tipo de respuesta y no se observa ningún interés en ser atendidos. Lo que se ve es que siguen adelante con su plan electoral, el cual les va a permitir un mayor control del futuro político de la Nación.

Mientras tanto la crisis social se agrava, con indicadores que prenden las alarmas por parte de los analistas de estos temas. Destacándose con cifras las desmejoras en los más importantes índices sociales que se demuestran alrededor de un 95% de las familias no cubriendo con sus ingresos el valor de la cesta básica. Destacándose los elevados niveles de pobreza crítica y extrema. Donde la extrema pasó de un 10% en 2010 a más del 50% en junio del 2020, colocándonos dentro de los 20 países del mundo con tan altos porcentajes de familias pobres extremas. Se hace evidente cómo la inflación se ha convertido en nuestro marcador a la hora de definir el presupuesto de gastos. Siendo esta, la única responsable de la disminución de nuestra capacidad de compra y del deterioro del salario.

No hay duda que la inflación se convirtió en el mejor aliado oficial para resolver sus necesidades de recursos, ya que ésta actúa como un impuesto directo que se traduce en menor poder adquisitivo para las familias. La misma es causada por la constante emisión de los auxilios financieros otorgados por el Banco Central para cubrir las pérdidas operativas de las empresas públicas y el creciente déficit fiscal; mecanismo que le permite tener todos los bolívares necesarios para cubrir el inmenso gasto público. Se observa como la cantidad de dinero en circulación se multiplica en pocos meses.

La otra afectación tiene que ver con la desmejora constante  de los servicios públicos. Sobre todo en agua, electricidad y nuestras vías de comunicación. Que no se justifica al observar los inmensos recursos destinados en los últimos 15 años para mejorar sustancialmente estos servicios. Se estima en decenas de millones de dólares los montos otorgados para tal fin, algunos provenientes de préstamos internacionales, así se reflejan en nuestra abultada deuda externa. Lo preocupante es que todas las fallas observadas en los servicios esenciales como agua y luz, no tienen soluciones a corto plazo ya que los grandes montos utilizados en los programas de mejoras y ampliación de sus capacidades instaladas no dieron los resultados esperados. Contribuyendo aún más al deterioro de estos servicios públicos.

Esto nos indica que el debate político seguirá adelante, como la estrategia oficial conveniente para los próximos procesos electorales; con ello los que ejercen el poder, aspiran lograr la mayor presencia de sus electores en el ejercicio del voto. Preparando la mayor maquinaria política que hemos tenido en los últimos 85 años, desde la muerte del general Juan Vicente Gómez.

Hoy parece que los vientos que soplan le favorecen su estrategia. Las próximas semanas serán cruciales para demostrarlo. Lo difícil para esa estrategia es la compleja situación en el cual se encuentra la población afectada por graves limitaciones y alto costo de vida como resultado de la alta hiperinflación que nos arropa. Así como el creciente deterioro de los servicios públicos con sus secuelas en el agravamiento permanente de nuestra calidad de vida.

El debate político luce interesante y es a la vez un desafío para los que conforman la disidencia política en el país, en buscar de cómo aglutinar esa inmensa masa de ciudadanos que mira con impotencia el total deterioro que los afecta.

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución 

lunes, 2 de diciembre de 2019

DELKIS TORRES: LO QUE SOLEMOS OCULTAR



La crisis humanitaria que vive Venezuela ha obligado a muchos venezolanos a emigrar a tierras extranjeras, provocando un éxodo masivo en busca de una mejor calidad de vida, en medio de un escenario tétrico de desolación, miseria y desconsuelo; quizás, muchos juzgaran también el hecho de los que hemos “abandonado” el país, tal vez en el momento en el que más nos necesita;  pero, cómo no hacerlo, si para nosotros es inevitable levantarnos y no pensar en la dura situación que nos aqueja; donde el costo de vida tiene en el colapso a los venezolanos, con una hiperinflación que ya lleva más de dos años, con lo que se hace imposible sostenerse económicamente, y adicionalmente una terrible crisis social.


El objetivo de los emigrantes es el mismo: salir de nuestra patria en busca de nuevas oportunidades para ayudar a nuestras familias.

Estas son; solo algunas de las razones por la cual en la actualidad me encuentro en Santiago de Chile; donde según la base de datos del Departamento de Extranjería del gobierno chileno, a la fecha residimos aproximadamente 400.000 venezolanos en este país que nos abrió las puertas, convirtiéndose en la primera comunidad extranjera desplazando a los peruanos, solicitando residencia, pateando las calles, trabajando de lo que salga buscando un mejor porvenir para poder progresar, buscando una mejor vida y bienestar para la familia; esa que dejamos en Venezuela, con la promesa de ayudar desde aquí.

Al principio, son todas ilusiones, ansiedades, felicidad porque va  a un país nuevo a trabajar y supuestamente estar un poco mejor para desarrollarse como profesional, con calidad de vida;  uno cree que como profesional va a conseguir el trabajo ideal,  pero la realidad es que actualmente cuesta muchísimo conseguir empleo. El título solo sirve para solicitar la visa temporaria, muchísimas son las  trabas por las que hay que pasar, que si el permiso de trabajo, cuando se tiene permiso de trabajo te piden el RUN (Rol Único Nacional), cuando tienes residencia  temporal, piden que se tenga visa definitiva, ya en muchos de los avisos de empleos colocan: “abstenerse extranjeros, preferiblemente chileno”; en fin, cuesta conseguir empleo en Chile, y los que afortunadamente han conseguido empleo, al vencerse el Run, los despiden por esa causal; por lo  cual muchísimos venezolanos profesionales se ven en la obligación de trabajar en las calles, de vendedores ambulantes, aseadores, obreros, cuidadoras, meseros,  trabajos que rechazan los chilenos, y que lo terminan haciendo los inmigrantes por un sueldo miserable. Aunado a todo ello, debemos enfrentar la xenofobia que se vive; pues muchos chilenos piensan que hemos venido a robarles el trabajo, y te humillan diciéndote: “tú me sacas el puesto de trabajo, tú vives de ayudas, tú crees ser mejor porque vienes con tus títulos”, y así por el estilo, muchísimas acciones xenofóbicas que hay que enfrentar cada día, por las redes, en el metro, en las micro, en los puestos de trabajos, en los organismos públicos, en los centros de salud, etc.

Estoy consciente de que eso es solo una parte del chileno, y que hay mucha más gente dispuesta a aceptarnos a los venezolanos y a respetarnos, pero ese odio y esa exclusión es la actitud que más pesa, la más difícil de combatir y de superar.

Delkis Torres
delkist@hotmail.com
www.unidadvisionvenezuela.com.ve
@visionvenezuela @DElkist 

martes, 21 de febrero de 2017

VICENTE BRITO, "LA CRISIS SOCIAL DESMEJORA CALIDAD DE VIDA EN LAS FAMILIAS VENEZOLANAS."

RED POR LA DEFENSA
 AL TRABAJO, LA PROPIEDAD Y LA CONSTITUCIÓN

A pesar de los anuncios oficiales de que se observan mejoras para los venezolanos, las cifras analizadas nos indican lo contrario, lo hacemos al evaluar las condiciones socio-económicas en la que vivimos, para lo cual hemos tomado como base el estimado de que somos unas 7 millones de familias que conforman la población de Venezuela, para un total de unos 35 millones de habitantes.

La crisis social se hace evidente en el aumento de los niveles de pobreza los cuales se han más que duplicado en los últimos dos años, sobretodo la denominada pobreza crítica que son aquellas familias con ingresos familiares menores a dos salarios mínimos al mes. Causado principalmente por el aumento del costo de los productos que consumimos y ver un desmejoramiento continuo en nuestro poder adquisitivo, lo cual nos ha obligado a reducir nuestra capacidad de consumo en alimentos, medicinas, etc.

En los alimentos estamos considerando una media estimada de las necesidades mínimas de consumo al mes de unos 20 kilos por persona, esta cifra constituye el promedio de los países de la región, lo cual nos indica que deberíamos disponer de unas 700.000 mil toneladas de alimentos mensuales a ser consumidas por los venezolanos. Cantidades que evidentemente no se logran al considerar los volúmenes importados y observar como estos han venido disminuyendo, igual ha sucedido con la producción nacional y lo indican las cifras publicadas por los gremios empresariales privados los cuales son los que producen el 80% de lo que no se importa.

Analistas consideran que el consumo por habitante está por debajo de los 15 kilos al mes, siendo evidente la mayor reducción del consumo en alimentos esenciales como: carne, leche, pollo y pescado. Siendo sustituidos parte de los mismos por otros que no proveen las mismas capacidades nutricionales.

Los niveles de pobreza siguen en aumento, causado por la creciente inflación que ha reducido a un tercio el valor real del ingreso familiar en los últimos dos años.

Voceros oficiales insisten en que ha comenzado la recuperación económica y las mejoras sociales son evidentes, ubicándonos dentro de los países del continente con mejores niveles de calidad de vida, la triste realidad es que vivimos una de las mayores crisis sociales de nuestra historia, con una gran desmejora en nuestra calidad de vida, no solo causada por la pérdida de la capacidad adquisitiva que limita nuestro consumo, sino por los preocupantes niveles de desabastecimiento: en alimentos, medicinas, repuestos, materiales de construcción, etc. que nos dificultan más aun obtener las más elementales necesidades de consumo familiares.

Hoy somos un país que a pesar de poseer grandes riquezas naturales y obtener importantes ingresos por su explotación, vivimos en graves limitaciones que afectan la forma de vida de un 90% de los venezolanos, que no poseen los ingresos para cubrir el costo de la canasta alimentaria.

Se observa que un 50% aproximadamente de las familias Venezolanas consumen apenas la mitad o menos de las cantidades de alimentos necesarios, establecidos por la Organización Mundial de la Salud, como convenientes para sostener las actividades cotidianas y mantenerse sano.

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
redporladefensaaltrabajo@gmail.com 
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución