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lunes, 2 de diciembre de 2019

DELKIS TORRES: LO QUE SOLEMOS OCULTAR



La crisis humanitaria que vive Venezuela ha obligado a muchos venezolanos a emigrar a tierras extranjeras, provocando un éxodo masivo en busca de una mejor calidad de vida, en medio de un escenario tétrico de desolación, miseria y desconsuelo; quizás, muchos juzgaran también el hecho de los que hemos “abandonado” el país, tal vez en el momento en el que más nos necesita;  pero, cómo no hacerlo, si para nosotros es inevitable levantarnos y no pensar en la dura situación que nos aqueja; donde el costo de vida tiene en el colapso a los venezolanos, con una hiperinflación que ya lleva más de dos años, con lo que se hace imposible sostenerse económicamente, y adicionalmente una terrible crisis social.


El objetivo de los emigrantes es el mismo: salir de nuestra patria en busca de nuevas oportunidades para ayudar a nuestras familias.

Estas son; solo algunas de las razones por la cual en la actualidad me encuentro en Santiago de Chile; donde según la base de datos del Departamento de Extranjería del gobierno chileno, a la fecha residimos aproximadamente 400.000 venezolanos en este país que nos abrió las puertas, convirtiéndose en la primera comunidad extranjera desplazando a los peruanos, solicitando residencia, pateando las calles, trabajando de lo que salga buscando un mejor porvenir para poder progresar, buscando una mejor vida y bienestar para la familia; esa que dejamos en Venezuela, con la promesa de ayudar desde aquí.

Al principio, son todas ilusiones, ansiedades, felicidad porque va  a un país nuevo a trabajar y supuestamente estar un poco mejor para desarrollarse como profesional, con calidad de vida;  uno cree que como profesional va a conseguir el trabajo ideal,  pero la realidad es que actualmente cuesta muchísimo conseguir empleo. El título solo sirve para solicitar la visa temporaria, muchísimas son las  trabas por las que hay que pasar, que si el permiso de trabajo, cuando se tiene permiso de trabajo te piden el RUN (Rol Único Nacional), cuando tienes residencia  temporal, piden que se tenga visa definitiva, ya en muchos de los avisos de empleos colocan: “abstenerse extranjeros, preferiblemente chileno”; en fin, cuesta conseguir empleo en Chile, y los que afortunadamente han conseguido empleo, al vencerse el Run, los despiden por esa causal; por lo  cual muchísimos venezolanos profesionales se ven en la obligación de trabajar en las calles, de vendedores ambulantes, aseadores, obreros, cuidadoras, meseros,  trabajos que rechazan los chilenos, y que lo terminan haciendo los inmigrantes por un sueldo miserable. Aunado a todo ello, debemos enfrentar la xenofobia que se vive; pues muchos chilenos piensan que hemos venido a robarles el trabajo, y te humillan diciéndote: “tú me sacas el puesto de trabajo, tú vives de ayudas, tú crees ser mejor porque vienes con tus títulos”, y así por el estilo, muchísimas acciones xenofóbicas que hay que enfrentar cada día, por las redes, en el metro, en las micro, en los puestos de trabajos, en los organismos públicos, en los centros de salud, etc.

Estoy consciente de que eso es solo una parte del chileno, y que hay mucha más gente dispuesta a aceptarnos a los venezolanos y a respetarnos, pero ese odio y esa exclusión es la actitud que más pesa, la más difícil de combatir y de superar.

Delkis Torres
delkist@hotmail.com
www.unidadvisionvenezuela.com.ve
@visionvenezuela @DElkist 

viernes, 6 de septiembre de 2019

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ: DEUDA PÚBLICA Y ENCAJE BANCARIO EN LENGUAJE SENCILLO.

El pasado 14 de agosto 2019, el régimen madurista, según Decreto No 3. 958, incrementó el monto del endeudamiento público interno para el presente Ejercicio Fiscal en ¡36 billones de bolívares! sobre el monto de 500.000 millones de bolívares autorizados en el endeudamiento previsto en la Ley de Presupuesto 2019, aunado a tres emisiones de deuda pública por 23 billones de bolívares; tal endeudamiento, habrá de ser adquirido (casi en su totalidad) por la banca comercial mediante una liberación del encaje bancario depositado en el Banco Central de Venezuela (BCV) habida cuenta que dicha banca no dispone de liquidez; lo cual constituye, en realidad, un financiamiento soterrado del gasto público.

Es una verdad evidente por sí misma, que el régimen chavista-madurista ha venido financiando el déficit y acelerando el gasto gubernamental a través de la deuda interna, entendida como la parte de la deuda pública cuyos acreedores son ciudadanos del país a diferencia de la deuda externa que es el monto de la deuda que tiene Venezuela con entidades extranjeras; según lo cual se genera una distorsión implícita ya que los bonos emitidos no serán adquiridos por agentes privados (como es lo ortodoxo) sino por la banca comercial mediante el subterfugio de liberarles el encaje bancario en poder del BCV. 

Vale recordar, que el encaje bancario es el porcentaje de los depósitos recibidos de cada entidad financiera que no puede ser utilizado para otorgar préstamos al público ni destinarlo a inversiones, siendo igualmente un instrumento de política restrictiva de la liquidez (no vinculado con el caso en comento). Tal “operación” le facilitará al régimen mantener un déficit sin hacer uso de unas reservas que no tiene ni aumentar la oferta monetaria, con la “bondad adicional” de disponer del encaje bancario y en lo sucesivo no pagar intereses por ese dinero.

Es de acotar, que la estrategia de utilizar el encaje bancario para financiar el déficit fiscal con un aumento de la deuda interna, así como para contener la presión inflacionaria ¿? sólo postergará, por corto tiempo, un nuevo impacto a la hiperinflación (actualmente supera el 666%); al tiempo que deteriorará (aún más) la relación entre deuda y PIB reflejando cuantitativamente que Venezuela no produce y vende bienes y servicios suficientes pagar sus deudas, en un contexto donde la deuda pública se situó para el cierre de 2018, según la Asamblea Nacional, en ¡US$ 130.633 millones! que en los últimos años se sextuplicó al pasar de US$ 22.586 millones hasta el monto antes citado. 

En tal sentido, Venezuela muestra el fenómeno de “sueldos y salarios retrasados” frente a la hiperinflación, lo cual constituye una caída de los ingresos fijos reales (el sueldo mínimo actual de 40.000 bolívares representa unos ¡2 US$ mensuales!) que los ciudadanos intentan enfrentar con una dolarización de facto (por la fuerza de los hechos) renunciando al uso de nuestro signo monetario, en un escenario que está induciendo inflación en dólares USA (en 2019 el US$ ha perdido un 57% de su poder de compra) imposible de ser causada por emisión monetaria de US$ (es de manifiesta obviedad que Venezuela no puede emitir US$) sino que el impacto inflacionario es propiciado por el “negocio” de la especulación adelantado por aquellos que tienen acceso a la moneda estadounidense lo cual está estimulado por la incertidumbre país, al extremo que en lo especifico del sector inmobiliario el precio de los inmuebles muestran una permanente caída ante el tenebroso panorama que representa la permanencia en el poder del chavismo-madurismo; o lo que es lo mismo, para el caso venezolano del presente no es la emisión monetaria, per se, la causa de la hiperinflación sino el decrecimiento económico al punto que el socialismo “revolucionario” con fachada capitalista mantiene la intención de eliminar el sistema de mercado y la propiedad privada de los medios de producción, al extremo que ha reducido hasta un tercio el tamaño de la economía; es decir ha desaparecido el 75% del potencial económico-productivo como consecuencia de un decrecimiento por ¡24 trimestres consecutivos! (6 años de contracción económica), en el entendido que a la luz de la ortodoxia de la ciencia económica una recesión por más de tres trimestres consecutivos da paso a una depresión que de continuar (como es predecible “por ahora” para el caso venezolano) se convierte en una ¡catástrofe económica! que cobra mayor intensidad cuando se está inmerso (caso Venezuela) en una desestabilidad nominal como consecuencia de un fuerte desajuste fiscal y monetario, que se traduce en la disponibilidad de menos bolívares para demandar US$ en el mercado paralelo, y por ende se desvía hacia el tipo de cambio oficial magnificando la corrupción.

Reflexión final: Vale destacar, que Venezuela muestra una catástrofe económica-social desde mucho antes del pequeño impulso marginal que imprimieron las recientes sanciones impuestas por EEUU; con el agravante de estar sumergida en una ingobernabilidad que dificulta observar signos de expansión económica. Siendo así, la reversión de la catástrofe será sólo posible luego del ¡cese de la usurpación!

Jesús Alexis González
@JesusAlexis_Gon 

miércoles, 21 de agosto de 2019

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ: EL BOLÍVAR DEJÓ DE SER DINERO

El bolívar dejó de ser dinero, ya no es reserva de valor. Eso ocurre en el momento en que una moneda pierde sus atributos fundamentales, los cuales son ser un eficiente medio de pago, ser una unidad de cuenta y un almacén de valor, indica el analista económico y dirigente del movimiento Soluciones para Venezuela, Pedro Elías Hernández...

¿No es posible recuperar el bolívar como moneda?

- Retornar a las reglas de emisión de dinero que tuvimos desde 1918 hasta principios de los años 70 del siglo pasado, ha sido uno de los planteamientos más juiciosos que han hecho algunos importantes economistas venezolanos a objeto de acabar con el financiamiento monetario del gasto fiscal . Sin embargo, a mi juicio ya es tarde. En la actualidad el bolívar como moneda ha llegado a un punto de no retorno. El bolívar ya no es dinero.

Según lo establecía la Ley de Moneda de 1918, un bolívar era el equivalente a 0,29 gramos de oro. En tal sentido, el número de bolívares que estaba en circulación en el país, tenía que ser igual a la cantidad de oro que estuviese depositada en los bancos venezolanos que poseían para entonces la facultad de emitir dinero. Luego, a partir de 1939, con la creación del Banco Central de Venezuela, se centraliza en esta institución la emisión de dinero primario pero se conservan las reglas de emisión preexistentes.

Una caja de conversión perfecta fue lo que tuvimos los venezolanos desde la segunda década del siglo XX hasta principios de los años 70 de ese mismo siglo. Así se tuvo una relación cambiara fija de Bs 3,30 por dólar, desde 1934 hasta 1963, y de Bs 4,30 por dólar de 1964 a 1983. En medio siglo el bolívar mantuvo bastante firme su capacidad de compra. Los nuevos bolívares emitidos por el BCV tenían que ser respaldados primero por oro, pero fundamentalmente por divisas (dólares), en base a un tipo de cambio fijo. Tales reglas muy rígidas de emisión, fueron las que posibilitaron inflaciones menores de 2% anual en Venezuela durante varias décadas.

¿Y qué fue lo que ocurrió que todo eso cambió?

- Lamentablemente estos arreglos institucionales en política monetaria y cambiaria se fueron relajando, otorgándole más discrecionalidad al BCV para lanzar bolívares al torrente económico venezolano sin el suficiente respaldo. Esta relajación se acentuó con la estatización de la industria petrolera y a partir del sobre ingreso fiscal de los años 70 y principios de los 80 del siglo pasado.

El cambio dramático en la economía venezolana se produjo en 1975 (año de la estatización de los hidrocarburos) cuando el gobierno se apoderó de la mayoría de las divisas que ingresaban a la nación por medio de PDVSA. Antes de estatización petrolera, los gobiernos de turno recibían su ingreso por exportación de crudo en bolívares. Las empresas transnacionales, cambiaban sus dólares por moneda nacional, al cambio de la época,(3,30 hasta 1960 y 4,30 hasta el momento de la estatización del petróleo en 1975) para cancelar sus obligaciones por concepto de impuestos y regalías por la explotación de los hidrocarburos. Antes de la estatización de los hidrocarburos si los gobiernos querían dólares acudían al BCV. Después, para el BCV obtener dólares tenía que acudir a PDVSA, controlada por el gobierno. Tal circunstancia constituyó un cambio crítico en los arreglos institucionales que en materia monetaria y económica tenía el país.

¿A su juicio cuál fue la principal causa del mal manejo monetario?

- Se produjo una distorsión muy grave, ya que el gobierno ajustaba el precio del dinero emitido por un país extranjero, es decir, la tasa de cambio, y al mismo tiempo controlaba la mayoría de las divisas que ingresaban al país. El incentivo para devaluar fue irresistible para nuestros gobernantes. Obtenían mayor número de bolívares por la misma cantidad de divisas extranjeras recibidas por la exportación de crudo. Se perdió la regla de emisión de poner nuevos bolívares en circulación si solo si había previamente nuevos dólares ingresando a las reservas internacionales del BCV.

En la práctica y a raíz de la estatización petrolera, el Estado venezolano se acostumbró a funcionar en la economía doméstica haciendo uso de hecho de dos tipos de monedas: la divisa que recibe por el petróleo y el bolívar. Sólo que la divisa extranjera la utiliza para los efectos de su ingreso y el bolívar para los efectos de su gasto. Como lo que importa son los ingresos y la capacidad de compra de esos ingresos, ya que de ellos depende la capacidad de gasto, a nuestros gobernantes nada más les importa el bolívar en lo que respecta a la variable del gasto, es decir, de sus obligaciones económicas internas. De allí que no les interese mucho el poder adquisitivo de nuestra moneda nacional, sino el poder adquisitivo de la divisa extranjera. Por eso, qué mejor cosa que tener que honrar compromisos en el sector interno con una moneda débil y que se deprecia constantemente, mientras que al mismo tiempo se reciben ingresos en una moneda dura que preserva su valor. Este esquema fue destruyendo nuestra divisa nacional hasta el punto de que el bolívar ha dejado de ser dinero. El bolívar perdió sus atributos para el ahorro y la inversión y sólo tenía sentido para el consumo, en medio de un proceso inflacionario que empezaría a convertirse en crónico.

¿Y durante el gobierno de la revolución bolivariana cómo ha sido la política monetaria?

-Con la reformas a la Ley del BCV de los años 2005 y 2010 aparecieron formas más letales de financiamiento monetario por parte del gobierno, lo que en la práctica representó una sucesiva devaluación de nuestro signo monetario hasta el punto de su extinción. Se creó la figura de las reservas internacionales excedentarias lo que permitió el tras-base de 130 mil millones de dólares del BCV al FONDEN, un fondo de inversión a través del cual se dilapidó parte de la bonanza petrolera vivida durante el gobierno de Chávez. También se le dio al BCV facultades para financiar a los entes del Estado fiscal, sobre todo de PDVSA. Y el déficit fiscal en general El BCV no es un banco cualquiera, es un banco que emite dinero primario, por eso la liquidez monetaria ha llegado a crecer a tasas de más de 1000% anual en 2017 y seguramente lo haré a niveles alucinantes en 2018. Esa es la razón de la hiperinflación que padecemos. Qué tiempos aquellos cuando los ingresos petroleros del gobierno se obtenían en bolívares, las divisas petroleras estaban en manos de los privados y el Estado no estaba interesado en devaluar ya que tal cosa le quitaba capacidad de compra al sector público.

¿A la luz de toda esta historia qué propone?

- Una reforma monetaria que instaure el dólar como moneda de curso legal, es decir, una dolarización plena de la economía que es lo que está ya ocurriendo de hecho, o que establezca la libertad monetaria para que cada persona decida en qué moneda quiere tener su riqueza, abatiría sin duda la hiperinflación. Pero, aparte de este aspecto que es crucial, sería un acto de justicia para con el patrimonio económico y dinerario de los empobrecidos ciudadanos de este país. Si ustedes leen las letras pequeñas que tienen los billetes en bolívares emitidos por el BCV, lo cual aplica también para los bolívares emitidos electrónicamente, notarán que dicen “pagaderos al portador en las oficinas del banco”. Esto quiere decir que esos bolívares tienen legalmente un respaldo en divisas, en dólares de las reservas internacionales, por lo que en virtud de ese compromiso expresamente indicado en los billetes, el tenedor o portador de esos bolívares es el dueño legítimo de esas divisas que le dan respaldo a nuestra moneda, por lo que puede exigir le sean pagados en las oficinas del BCV al tipo de cambio establecido. Eso es lo que ni más ni menos implica la dolarización de la economía venezolana: Un acto de justicia monetaria para devolverle valor al tiempo, al trabajo y al esfuerzo de las personas.

Ya que la revolución chavista y el gobierno madurista han llevado a nuestra divisa nacional a un punto de no retorno, han cometido parricidio monetario al asesinar a la moneda que lleva el nombre del Padre de la Patria haciendo que el bolívar haya dejado de ser dinero, entonces, en justicia, hay que entregarle a los tenedores de los bolívares, los dólares que legalmente deben respaldarlos. Los verdaderos dueños de los dólares que están en el BCV no son los gobernantes de turno, sino los millones de venezolanos tenedores de los bolívares en circulación, quienes han sido estafados por aquellos que destruyeron su patrimonio dinerario. Hay que tener en cuenta que el dinero es la propiedad privada más democrática que existe, que es el medio a través del cual nos protegernos frente a la incertidumbre del futuro y que es el bien que recibimos a cambio de nuestro tiempo, trabajo y esfuerzo. Es el tiempo y el esfuerzo de su vida.


Pedro Elias Hernandez
@pedroeliashb  

lunes, 29 de abril de 2019

OMAR ÁVILA, MÁS AUMENTO, MENOS PODER ADQUISITIVO

Se acerca el 1° de Mayo y todo el mundo sigue en medio de un debate que nosotros, desde Unidad Visión Venezuela, consideramos estéril, donde muchos aún tienen una expectativa en relación a cuánto les van a aumentar su sueldo; cuando la realidad es que no hay aumento que valga mientras no se resuelva el grave problema de hiperinflación.

En fin, sea cuál sea el aumento, va a ser insuficiente en una Venezuela en la que actualmente se necesitan cinco salarios mínimos diarios para poder adquirir lo básico. Con esto solo quiero decir que ni que aumenten el sueldo a 3 millones de bolívares serviría de nada (que es lo que se requiere por ahora), para poder cubrir la Canasta Básica, ya que sin lugar a dudas a los pocos días, en medio de esta hiperinflación, no solo se volverá sal y agua, como ha pasado con cada uno de los aumentos que en estos 6 años ha decretado Nicolás Maduro, sino que además continuaremos en la lamentable fábrica de pobreza, miseria y hambre.

En medio de esta debacle, recientemente Nicolás le entrega su cuota de poder a las comunas y la milicia, confiándole con ello el futuro de la economía nacional, confirmando que no le importa nuestro pueblo, que además no tiene la más mínima intención de hacer algo para enderezar la crisis. Solo sigue apostando a mantenerse en el poder, sin importarle que el deterioro continúe profundizándose.

Sin embargo, a nuestro juicio, nos preocupa más que tengamos todavía a un pueblo protestado por aumentos y no por las verdaderas causas de la hiperinflación, la depreciación y devaluación de la moneda, que solo en los últimos 15 días ha perdido 40% de su valor, si es que aún le queda algo de valor a ese bolívar que estos depredadores llamaron “soberano”.

Lo cierto es que seguiremos teniendo el peor sueldo del mundo. Cuba que tiene el salario más bajo de la región está en 30 dólares. Otro de los mayores chulos que hemos tenido durante esta “revolución”, Bolivia, tienen un sueldo equivalente a 300 dólares, similar a lo que devengan los peruanos y brasileños; pero es que hasta Haití, tiene un salario mínimo de 83 dólares, Chile 428 dólares y así pudiera pasar un buen rato mencionando más países.

Un régimen que es todo un desastre, por donde se evalúe, ya que por otro lado cada día que pasa queda demostrado que aquí no hay ningún plan de racionamiento, es simplemente una improvisación ante una crisis que los rebasó. Los cortes cada vez son menos planificados en horas y en zonas. En definitiva, forma parte de esta gran ruina en la que nos han sumergidos estos bárbaros, que no solo dilapidaron la más grande bonanza petrolera de la historia de nuestro país, sino que además hoy tenemos una deuda cuatro veces mayor con un barril que todavía se encuentra sobre los 50$, y ni siquiera cuando tuvimos el precio del barril en 9$ vivimos una debacle de tal magnitud.

Omar A. Ávila H.
Diputado a la Asamblea Nacional
Teléfonos: 04125999733 // 04166065484
@OmarAvilaVzla
dip.omaravila@gmail.com

domingo, 7 de abril de 2019

RAFAEL SIMÓN JIMÉNEZ, VENEZUELA, TIERRA ARRASADA


A pesar de las dudas y conjeturas que los siempre equivocados sectores radicales habían lanzado sobre las actuaciones y el informe preliminar de la alta comisionada de la Organización de las Naciones Unidas para los derechos Humanos, Michel Bachelet, la exmandataria chilena (en su informe verbal ante esa organización mundial) puso en evidencia la violación sistemática de los derechos y libertades fundamentales que sufre el pueblo Venezolano, así como el irrespeto y la transgresión del gobierno a todas las garantías ciudadanas consagradas en la constitución venezolana y en el sistema regional y universal de pactos y tratados suscritos por la República.

Para sorpresa de quienes desde la oposición habían echado sombras sobre las conductas y actuaciones de la exmandataria del país austral, y quienes desde el gobierno se hacían ilusiones con eventuales lenidades u omisiones frente a la tragedia Venezolana, el informe de la alta comisionada no tuvo desperdicio. Pasó revista a todas y cada una de las violaciones a las que a diario es sometido el pueblo venezolano, las cuales abarcan los denominados derechos de primera, segunda, tercera y cuarta generación.

En relación al uso inmoral e indiscriminado de la fuerza represiva, en la que concurren organismos policiales, militares y grupos delincuenciales afines, el informe verbal hizo un resumen de detenciones arbitrarias e ilegales, de la utilización de la tortura como patrón habitual, de la perversión del sistema de justicia, de la criminalización de la protesta y la disidencia, y de todo un sistema arbitrario y brutal que niega de hecho la existencia de un régimen democrático en Venezuela.

En relación a la tragedia humanitaria, que según señaló la alta comisionada en su informe, el gobierno se niega tercamente a  reconocer y atender, resalta la galopante hiperinflación cuyos efectos sobre la vida de los ciudadanos los arrincona en la pobreza y la exclusión, al igual que el deterioro de todos los servicios públicos incluyendo los de atención en salud y educación, que han generado (en el caso de este último) cifras alarmantes de deserción escolar con todas sus nefastas consecuencias.

El desprestigiado régimen madurista pretendió “lavarse la cara”, autorizando la presencia en el país de una misión técnica de la oficina de la alta comisionada, que pudiera ser antesala de su visita, y a pesar de los esfuerzos por maquillar y edulcorar aspectos neurálgicos de las violaciones sistemáticas y masivas a los derechos humanos, el resultado preliminar se constituye en una auténtica requisitoria contra un Estado delincuente, policial y depredador incapaz de garantizar condiciones mínimas de existencia a sus ciudadanos, y cuyos únicos esfuerzos se concentran en tratar de mantenerse en el poder mediante el uso impúdico de la violencia y la fuerza. 

El informe Bachelet con toda su contundencia y consecuencias viene a corroborar lo que todo el mundo conoce, y es que el gobierno venezolano ha propiciado una política interna de “tierra arrasada” y de represión y terror contra su propio pueblo, sometiéndolo a condiciones de vida que se constituyen de hecho en la negación de todos los derechos, libertades y garantías que no solo consagra nuestra constitución, sino que forman parte del acervo del mundo democrático y libre.

Rafael Simon Jimenez
@rafaelsimon57

miércoles, 20 de marzo de 2019

OMAR ÁVILA, “TIC TAC, TIC TAC”


A propósito de haberse cumplido el pasado 05 de marzo 6 años de la muerte del mayor error colectivo de la sociedad venezolana, quiero hacer algunas consideraciones:

En primer lugar escuchamos de los fanáticos del régimen decir que: “Chávez vive”, y si, ciertamente vive en los hospitales abandonados, en las farmacias sin medicinas, en las calles destruidas, en la separación de la familia, en los padres a quienes le mataron sus hijos por pensar distinto, en las personas que comen de la basura, en las empresas cerradas o paralizadas, y en las tierras y empresas expropiadas, abandonadas y quebradas.

Por otro lado hablan de “siembra”; bueno la cosecha que estamos recogiendo no es otra que: pobreza, escasez, hambre, violencia e hiperinflación.

Hiperinflación que no espera por Bachelet, por sanciones, diálogos, negociaciones, ni presiones de ningún tipo. La hiperinflación simplemente mata gente, cierra empresas y destroza el tejido social. Es imposible detectar cuánto más vaya a aguantar nuestro pueblo.

Por cierto, hablando de la ex presidenta y Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos Michelle Bachelet que recientemente afirmó que “la situación en Venezuela ha sido exacerbada por las sanciones internacionales”, aprovecho para decirle que no hay mayor "sanción" que la que hambrea a todo un país con una crisis inducida que pulverizó más de un millón de millones de dólares en 2 décadas y que desapareció préstamos por más de 200 billones de dólares.

En Unidad Visión Venezuela nos preocupa esta bomba de tiempo y nos preguntamos: ¿hasta cuándo soportará el país todo esto? Por un lado un presidente con el reconocimiento internacional y el apoyo de la mayoría de nuestro pueblo, pero sin el control de las armas de la República, y otro sin el apoyo del pueblo, pero con poder militar. Mientras tanto el país intenta funcionar pero no, ya no funciona, con lo que el "tic tac" no es sólo para el régimen, es también para la vida de la gente.

En medio de este estado de ingobernabilidad reaparecen los saqueos, que no solo profundizan la crisis económica provocada por el régimen, sino que afecta a los comerciantes, pero también a los ciudadanos, que nos quedamos sin expendios de alimentos y eso simplemente se traduce en más hambre y miseria. Por ello, desde Unidad Visión Venezuela, rechazamos este vandalismo, así como ratificamos que saquear es un delito. Aprovechamos la ocasión para una vez más objetar cualquier acto de violencia.

Y es que aun cuando el estado Zulia ha sido la región más crítica, en más de la mitad del país se han producido saqueos, producto de la impunidad, la desesperación y el hambre.
Seis años de una –supuesta- "guerra económica", en la que Maduro no ganó una sola batalla, a pesar de haber nombrado generales del pollo, de la cebolla, de las caraotas, y hasta para los huevos, en el que el único general activo y que funciona en este gobierno es el del guiso.

Pero que además no le bastó con esto, sino que vimos recientemente a Nicolás quedar al descubierto al condecorar a los “comandantes” de batallones que quemaron e impidieron la entrada de la ayuda humanitaria, quedando en evidencia que no fue la oposición como varios voceros del régimen han señalado.

Ojalá estos hicieran su trabajo y le ganaran por ejemplo la guerra al contrabando, allí se harían del respeto y admiración de todos los venezolanos, pero además nos sentiríamos orgullosos de estos, pero no es menos que patético que se les premie por obstruir el paso de un auxilio que en principio ayudaría a unos 300 mil venezolanos que necesitan de esa asistencia humanitaria. En fin, esto sí es traición a la patria.

Finalizo haciendo un llamado a la reflexión, de que ser ciudadanos es una tarea diaria. Me preocupa seguir dejando todo para después, el escuchar a mucha gente decir: “lo haremos después de que Maduro se vaya”, cuando podemos comenzar a hacer muchas cosas desde ya; quizás esa es una de las razones por las que aun no logramos salir de este régimen.


Dip. Omar Ávila
@OmarAvilaVzla

lunes, 4 de marzo de 2019

OMAR ÁVILA, ASÍ VAMOS VENEZUELA


Vamos para año y medio en hiperinflación, el poder adquisitivo del 90% de los venezolanos se encuentra prácticamente en cero, al punto de que ya el salario de nueve de cada diez trabajadores no le alcanza ni siquiera para alimentarse un día como debe ser.

Las cifras de Cáritas de Venezuela son alarmantes, la misma declara la emergencia humanitaria basada entre otras cifras en que el déficit de medicinas básicas ya está por el orden del 98%; alrededor de 4,5 millones de venezolanos comen una vez al día, la desnutrición infantil aumentó 25%, lo que coloca a unos 300 mil niños que pudieran morir de hambre.

Todo esto refleja, sin lugar a dudas, que la ayuda humanitaria sigue siendo prioridad, para la mayoría de los venezolanos.

Por ahora son más de 700 toneladas de medicinas, insumos médicos y suplementos nutricionales, que esperan en Colombia, Brasil y Curazao para ser traídas y distribuidas entre los sectores más críticos de la población.

Ayuda que Nicolás y su combo han impedido, solo porque este apoyo ha sido iniciativa de los factores democráticos, de no reconocer y con ello darnos la razón a los que hemos pedido apoyo en ese sentido. Lamentablemente, mientras todo esto ocurre, día a día son más las personas que fallecen debido a la grave situación que están viviendo.

El gobierno sigue jugando al desgaste, a la desesperanza y desmovilización. De nuestro lado hemos puesto la ayuda como prioridad, entendiendo que quien sufre cada vez más es nuestro pueblo en medio de esta diatriba, por ello es que desde Unidad Visión Venezuela hacemos un llamado a revisar la estrategia, y por ende a evaluar lo que se ha venido haciendo y hacer los ajustes que sean necesarios, para poder lograr el cambio, de lo contrario corremos el riesgo de que la misma sea condenada al fracaso.

Mientras todo esto avanza a paso de vencedores, tenemos a la mayoría de los gobiernos que nos apoyan pidiendo elecciones: Grupo de Lima, Grupo de Contacto, Mike Pence y hasta el propio Almagro; claro que dichos comicios serían con nuevo Consejo Nacional Electoral y Observación Internacional; pero, además, casi la totalidad de los países, rechazan una posible intervención militar por parte de EEUU. El propio Elliot Abrams, ha afirmado que Maduro si puede salir del poder sin intervención. No es que la crisis se vaya a solucionar con elecciones, pero si es una herramienta para continuar arrinconando al régimen.

Sé que muchos no estarán de acuerdo, sin embargo, antes de atacarme vean que es la propia Comunidad Internacional quien hace el planteamiento en cuestión, por lo que los ataques no tienen ningún sentido e incluso a veces resultan hasta sospechosas estas posiciones “radicales” de ciertos “opositores”. Sin embargo, prefiero pensar que la pasión, la emoción y las vísceras le nublan el entendimiento a este grupito.

Coincido con la doctora Adriana Morán (@NuevaTec47), en que la propuesta de una salida pacífica y democrática con apoyo internacional es una apuesta ganar-ganar para la oposición, ya que desmontaría la única narrativa del régimen que es la de una ofensiva violenta en su contra y lo coloca en la posición de tener que dar una respuesta política.

A esto hay que sumarle que Donald Trump lleva más de un año diciendo que “todas las opciones están sobre la mesa”. Sin embargo, la realidad es que, en esta etapa, la Comunidad Internacional apuesta al aislamiento diplomático y al embargo económico para derribar al régimen de Nicolás Maduro.

Por ahora el gobierno tiene una papa caliente, ya que Guaidó regresará, y cualquier cosa que decidan hacer juega en su contra. Si lo detienen van a alborotar más el avispero nacional e internacional. Si no lo detienen darán una nueva prueba, de que no cumplen lo que ofrecen.

Finalizo diciéndoles a la mayoría de los venezolanos, que vamos bien. Son unos 60 países que nos apoyan, más del 80% de los venezolanos, pero además nos asiste la razón, con lo que no hay el menor motivo para ser pesimista o caer en la desesperanza. Vamos muy bien Venezuela. El cambio es irreversible.      

Omar A. Ávila H.
dip.omaravila@gmail.com
@OmarAvilaVzla

domingo, 24 de febrero de 2019

OMAR ÁVILA, MILITARES CONSTITUCIONALES


Mientras llevamos 15 meses en hiperinflación, el salario mínimo no llega a 6 dólares y la Canasta Alimentaria pasa largo los 360 mil bolívares “soberanos”, el sueldo del 90% de los venezolanos apenas alcanza para cubrir el 5% de la Cesta Básica Alimentaria.

Con lo indudable e inocultable de la crisis que hoy estamos viviendo la mayoría de los venezolanos en el país, no puede haber ayudas buenas y ayudas malas. Sea Rusia, China, EEUU, Colombia o de cualquier país, bienvenida sea.

En un país arruinado, sin producir y con una hiperinflación galopante, en medio de su circo sin pan, lo único que se le ocurre a Nicolás es decretar días libres, - alargando el “carnaval”-, y dar un bono que no alcanza ni para comprar un kilo de queso y un pollo.

Ahora veremos que tanta coherencia existe y cuántos van a tomarse estas vacaciones, a “disfrutar” de dicho bono, cuando la mayoría dice que no reconoce a Maduro.

Circo además que quiso completar el gobierno con un concierto copiándose de AidLive, pero que terminó siendo más que un desconcierto para los altos jerarcas del régimen, un verdadero desierto, en fin, hoy le seguimos marcando la agenda al gobierno y ellos solo reaccionando irracionalmente, y aunque lo cierto es que este régimen está colapsado, su élite continúa en desbandada.

Además es importante resaltar que en esta nueva etapa, Nicolás y su combo habían evitado la represión general y la violencia. Este 23F decidieron retomar ese camino con las distintas fuerzas policiales y de choque, con lo que a nuestro juicio, perdieron mucho en esta batalla. Desde esta tribuna, nos solidarizamos con el pueblo Pemón, con el voluntariado y familiares de todos aquellos valientes que lamentablemente cayeron en esta cruzada en manos de la represión de unos cuantos descerebrados que se niegan a la ayuda humanitaria.

¿Por qué es una derrota? Si el 22F lo derrotamos comunicacionalmente ante el mundo, el 23F sufrieron una derrota no solo política, sino incluso militar. Quedó demostrado no solo su perfil violento, sino también su debilidad en los mandos de las FAN, quienes conscientemente decidieron plegarse a la Constitución.

Por otro lado, a los que esperaban o deseaban en medio de su emoción e irresponsabilidad que ocurriera una intervención extranjera, desde Unidad Visión Venezuela les pedimos que no vayan a caer en una nueva campaña diciendo que esta nueva etapa de lucha ha fracasado.

Igualmente debo decirle que una acción militar en este momento, solo le serviría al régimen que ya no tiene nada que perder, pero que si lo victimizaría y además, haría que muchos países de los que nos vienen apoyando, nos retiraran su respaldo. Hay que dejar que se sigan hundiendo en sus errores. Que sigan mostrando su talante tiránico; como dice el dicho: “Cuando el enemigo está cavando su propia tumba, no hay que quitarle la pala”.

Quiero además dejar claro, que por ahora, los Convenios de Ginebra no son aplicables a la situación que estamos viviendo en Venezuela. Nuestro país todavía está en una categoría que el derecho internacional califica como “disturbios internos”. Sin embargo la quema de la ayuda humanitaria si puede considerarse un crimen de lesa humanidad.

Y a pesar de que nos bloqueen todas las comunicaciones, porque se creen dueños y poderosos, desde Unidad Visión Venezuela también les decimos que nunca podrán bloquear nuestra conciencia.

En un Venezuela Aidlive, que permanecerá no solo en nuestra memoria, sino también en nuestros corazones, como un evento donde el reencuentro, la solidaridad y la esperanza, nos conectó con el amor por nuestro país, y con la certeza de que si es posible su restauración, por ello no bajaremos la guardia y seguiremos en la lucha hasta lograr ese cambio que la mayoría queremos y anhelamos. Porque ese sentimiento de que todos somos uno, nos debe motivar a permanecer unidos y así poder ver más temprano que tarde a una Venezuela libre, renovada y en paz. Tengan confianza, porque ¡vamos bien!

Finalizo haciéndoles un llamado a los que no están de acuerdo con lo que se está haciendo desde la Asamblea Nacional, a que no solo muestren su inconformidad, sino que propongan alternativas realistas.
     
Omar A. Ávila H.
@OmarAvilaVzla

sábado, 23 de febrero de 2019

ALBERTO JOSE HURTADO B., ARROZ, TRUEQUE Y DINERO


En economías con hiperinflación el dinero deja de cumplir sus funciones. De manera progresiva la moneda de curso legal deja de usarse como depósito de valor, patrón de pagos diferidos y medio de cambio, mientras que continúa utilizándose como unidad de cuenta porque así lo establece la ley. El abrupto incremento de los precios hace que los ciudadanos dejen de confiar en la moneda local, desistan de su uso y la sustituyan por divisas con mayor poder de compra. Esta sustitución informal de monedas persiste hasta que la intensificación del fenómeno hiperinflacionario coarta el poder adquisitivo de las monedas extranjeras en territorio nacional, lo que obliga a la población a desconfiar del sistema monetario de intercambio. Se minimiza el uso de monedas y billetes en las transacciones y se generaliza el trueque.

En Venezuela, como consecuencia de la grave hiperinflación que vive el país, comenzamos a transitar este último escenario. Ya no es suficiente tener divisas para comprar bienes y servicios, es necesario tener mercancías para comprar otras mercancías. De esta manera, se impone el sistema de intercambio con mayor costo transaccional en la historia de la humanidad, el trueque, un ejemplo más del grave retroceso que sufre la economía nacional.

El trueque fue el sistema de intercambio que permitió unir sociedades que se caracterizaban por vivir en autarquía y privilegiar la autosuficiencia. Pero su elevado costo transaccional, la aparición del dinero, además de frecuentes innovaciones financieras, llevaron a su abandono y sustitución por el sistema monetario de intercambio.

Una referencia histórica a este proceso se obtiene al comprender el papel del arroz y el dinero en la economía japonesa. El arroz fue la moneda reconocida y aceptada en Japón durante el periodo Edo (1603-1868). La clase dominante samurái pagaba impuestos y realizaba intercambios comerciales utilizando el arroz que los agricultores cultivaban, cosechaban y almacenaban.

Avanzada la década de 1940, cuando los japoneses todavía luchaban con los efectos de la inflación de posguerra, el dinero en efectivo se consideraba la enfermedad de los pobres, debido a que su bajo poder adquisitivo implicaba que las monedas y los billetes tuvieran mayor valor como metal y papel que como dinero; futokoro, el dinero considerado como la solapa frontal de un kimono donde las personas guardaban sus bolsos; y el uso de las mangas de kimonos para empeñar o intercambiar por otras mercancías, bajo la idea de que no se puede mover una funda de kimono que nunca ha existido.

Un año después de la rendición se puso en práctica el sistema monetario yen, vigente hasta nuestros días. Para ello fue necesario definir reglas claras al desarrollo de cualquier actividad económica, política y social, además de estabilizar y recuperar la economía contando con el aporte individual de cada uno de los ciudadanos. Desde entonces, la relación japonesa con el dinero permanece sólida a partir de la confianza que genera una moneda con poder adquisitivo, tercera más valorada a nivel mundial, reconocida como moneda de reserva y divisa plenamente convertible.

En Japón se reconocen las ventajas de una innovación como las tarjetas de crédito, pero se acepta que no se debe abusar de su uso; se consolida el ahorro y la planificación financiera, solo en 2017 el hogar japonés promedio ahorró más de 18 millones de yenes (Shoji, 2019); y se mantiene la tradición de ahorrar bajo el colchón. Es necesario aceptar innovaciones tecnológicas que reduzcan los costos del sistema monetario de intercambio, ayuden a consolidarlo, y eviten su sustitución por algo como el trueque.

Alberto Jose Hurtado B.
@ajhurtadob

lunes, 28 de enero de 2019

JOSÉ GUERRA, LA SALIDA A LA CRISIS


Venezuela tiene y debe encontrar una salida urgente a la crisis que hoy la azota. Fracasado el socialismo del siglo XXI, debe abrirse un nuevo camino para que tengamos un país que retome la libertad y la prosperidad. La clave para ello es el cambio político y una orientación clara en materia económica y financiera. El presidente interino Juan Guaidó ha señalado con nitidez que se trata de cesar la usurpación, alcanzar un gobierno de transición y tener elecciones libres. Venezuela tiene que buscar  rápidamente la ruta electoral para que el pueblo decida quién lo debe gobernar y de esta manera alcanzar la escurridiza estabilidad política. Es evidente que como fuerza minoritaria que es, sin capacidad de movilización y con un liderazgo deteriorado, el chavismo debe ser respetado y convivirá con la nueva mayoría que el país hoy tiene. Jamás se puede perseguir y acosar a quienes ayer fueron gobierno.

En lo concerniente a los asuntos económicos y financieros la senda es clara. En primer lugar, hay que derrotar la hiperinflación. Esa es la tarea principal. Para logarlo hemos propuesto que la brecha fiscal que la provoca debe cerrarse con dinero fresco, es decir con financiamiento externo y por tanto debe acabarse con la emisión de dinero de la nada que hace el BCV para financiar el déficit fiscal. Si no resolvemos este problema no hacemos nada y seguirá la hiperinflación con sus efectos destructivos sobre el salario y el ahorro. Lo anterior implica renegociar la deuda externa hoy en situación de incumplimiento de pago. Abogamos por una reestructuración de la deuda transparente y rápida para que se abra el financiamiento a la economía. Para ello es fundamental la ayuda de los organismos multilaterales de crédito y préstamos y donaciones urgentes de los países aliados para la reconstrucción. Igualmente hay que fijar por un plazo razonable la tasa de cambio con respecto al dólar para así derrotar las expectativas de inflación y darle certidumbre a la economía.

En segundo lugar, hay que diseñar una nueva política petrolera que partiendo de la propiedad nacional de los hidrocarburos haga posible el aumento de la producción de petróleo hoy ubicada en sus mínimos históricos. Para ese propósito la inversión nacional y extranjera es vital y sin ella y sin una nueva gerencia al mando de PDVSA es imposible incrementar la producción. PDVSA tiene que dejar ser la sucursal y caja chica del PSUV para retomar sus funciones como empresa energética. En tercer hay que aplicar una nueva política social basada en subsidios directos a los más necesitados. Por tanto, se sustituirá las cajas de comida asignadas de forma discrecional y con criterios partidista por una transferencia directa y en efectivo para que el pueblo compre lo que quiera y cuando quiera y no sea objeto de coacción política. Estas son las bases esenciales para sacar al país de la crisis. 

José Guerra
@JoseAGuerra ‏

sábado, 18 de febrero de 2017

JUAN DE DIOS RIVAS V., LA CATÁSTROFE DE LA HIPERINFLACIÓN

LÓGICAS Y UTOPÍAS

La subida del nivel de precios en Venezuela es muy rápida y continuada de un día para otro, lo que provoca que la gente no retenga el dinero, por su bajos ingresos y pérdida de valor constante, los comerciantes prefiera conservar las mercancías y los “bolichicos”, mafias del dólar y corruptos de los polarizados hagan perversidades con sus mal habidos billetes verdes, contribuyendo a la hiperinflación. Los parámetros económico-sociales de esta catástrofe social que multiplica aceleradamente a los pobres y miserables, destrozando a la clase media, a profesionales, técnicos y trabajadores.

El gobierno se bambolea entre escándalos, enemistades mundiales, imagen muy mala y sin credibilidad de ninguna especie, lo cual contribuye aceleradamente a la catástrofe. Para colmo solo lo sostiene unos malos “opositores corrompidos”, sin liderazgo, plan coherente, respaldo social y político. La MUD de hoy es una guarida de farsantes, sin curriculum de luchadores políticos, sindicales y sociales. Eso lo sabe la sala situacional de Miraflores y por eso se envalentonaron para tumbar el referendo revocatorio, secuestrar las elecciones y eliminar a los Partidos Políticos, en el convencimiento de que solo podrán relegalizarse los que tienen “mucho dinero y fuentes de financiamiento mal habido”. 

Todo partido político con posición de despolarizar, tercera vía y con planes sociopolíticos distinto a el PSUV y MUD van a ser masacrados (esa es su intención) ¿lo lograran? Si lo lograran, con seguridad aparecerán nuevas formas de lucha y el pueblo indignado dará una dura batalla para liberarse del yugo polarizado que nos oprime y empobrece.

En esta situación estructural, donde la hiperinflación, la pobreza, la miseria, el hambre y la corrupción dañan y asfixian al ciudadano, lo deja sin posibilidad de elecciones y libertad de organizarse, opinar y participar. La salvación del país no es posible en lo inmediato con los anacrónicos y sueños continuistas de “más revolución pervertida” y el fetiche propagandístico de la “guerra económica” sigue dañando a los pocos empresarios serios y auténticos que quedan.

Son evidentes las  muestran de la incultura gerencial, administrativa y operativa de estos diez y ocho años y las limitaciones en  propaganda “moralizadora y motivante” lo cual no suponen que posibiliten al pueblo creer en el mal llamado proceso. Las bases del PSUV (Ubch, Misiones, Clap, etc.) perdieron todo interés ideológico y de lucha revolucionaria (nunca vieron la tal revolución y el hombre nuevo) y solo les interesa que los gratifiquen bien y los pongan donde aún queda algo para raspar la hoya, otro tanto hacen los maltratados y utilizados partidos políticos del gran polo patriótico. Es evidente que la corrupción es  lo que conducen la moral robolucionaría de hoy y ha creado la contrarrevolución y ya ha triunfado, imponiendo la conducta de que el que no sea rico “es malo” y lograron permear a sus similares de la MUD. 

Si seguimos teniendo a los arquitectos del desarrollismo criollo de estos últimos 30 años en el poder… nada va a cambiar y se insistirá en diálogos chucutos, fingidos, pactados, con expresidentes chulos y tarifados sin ningún resultado para resolver el caos político y social existente. Cuando haya una elección “con los que a ellos les conviene” para intentar tranquilizar a la comunidad democrática internacional y seguir en la entrega del empobrecido país (con riquezas abundante “aun” en el subsuelo) a Chinos, Rusos y empresas gringas, canadienses y europeas de su conveniencia. Seguro veremos traer asesores trasnochados de la economía de mercado de España y del obsoleto Socialismo del Siglo XX y XXI, para que la hiperinflación continuara matando venezolanos de hambre y por falta de medicina.

La salida es unir a todas las fuerzas (hoy mayorías silenciosas) no PSUV y MUD, y presentar una agenda (planes y propuestas) de lucha social, sindical y política para “Salvar a Venezuela”  e impulsar un CAMBIO EVOLUTIVO. ¡Acuerdo Nacional ya!

Juan de Dios Rivas Velásquez
rvjuandedios@gmail.com
inpresjubiladosypensionados@gmail.com
@rvjuandedios
Lógicas y Utopías 
Solidaridad Independiente
Caracas - Venezuela