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jueves, 22 de noviembre de 2018

TRINO MÁRQUEZ, CARABOBO EN LA CAVA DE DRÁCULA


El miércoles 14 de noviembre se perpetró el mayor atropello cometido por una gobernador electo con el voto popular contra una universidad autónoma. Se trató del asalto dirigido por Rafael Lacava contra la Universidad de Carabobo, cuando los estudiantes realizaban sus elecciones de gobierno y cogobierno universitario, luego de once años sin que se convocaran comicios porque el TSJ lo impedía.

            Las bandas armadas financiadas por el gobernador del estado Carabobo amenazaron y agredieron a los estudiantes opositores de las facultades de Ciencias Biomédicas, de Ciencias Jurídicas y de Ciencias Económicas. Los provocadores se llevaron algunas urnas con las papeletas de votación. Más tarde Lacava, apoyado en los resultados proporcionados por una “comisión electoral” sacada de su  bolsillo, anunció unos datos en los que daba ganadora a Jéssica Bello, candidata del oficialismo a la presidencia de la  Federación de Centros Universitarios. Lacava ni siquiera tuvo la delicadeza de valerse del  secretario juvenil del Psuv en el estado, o de algún otro estudiante del partido, para proclamar el fraude. Con su habitual desparpajo y sin que le correspondiera intervenir en ese escenario, anunció unas cifras falsas y trató de imponerse a lo Jalisco: arrebatando.

La desmesura no le funcionó. Los estudiantes democráticos lograron derrotar la violencia y culminar el proceso con una amplia participación. La Comisión Electoral legítima, la electa previamente por los propios estudiantes, declaró  vencedor con una cómoda mayoría a Marlon Díaz, el candidato de la unidad opositora. Lacava recibió una felpa en el territorio donde se cree caudillo.

El asalto a la Universidad de Carabobo representa un eslabón más en el arrinconamiento al que han sido sometidas las organizaciones independientes de la sociedad civil y en la larga cadena de agresiones contra las universidades autónomas. La UCV, la LUZ, la UDO y la ULA llevan casi dos décadas sufriendo el cerco político y financiero impuesto por el régimen. Como los maduristas no han podido someter a nuestras casas de estudio, la estrategia ha consistido en atacarlas con colectivos armados o grupos paramilitares. La UCV ha sido objeto del  ensañamiento del gobierno. El 28 de marzo de 2001 un comando de asalto  tomó la sede del Consejo Universitario y se mantuvo allí, con el apoyo de Miraflores, por espacio de dos meses, hasta que la comunidad universitaria, hastiada del allanamiento, decidió sacar a los facinerosos a empellones. En represalia, ese mismo grupo constituido en el movimiento 28M, tomó varias veces la sede del rectorado, quemando los archivos y material de oficina, y poniendo en peligro la vida de los empleados de las dependencias centrales. Para cometer sus tropelías impunemente, nunca han contado con la solidaridad universitaria, pero sí con el respaldo de la cúpula del régimen.
La violencia física se ha combinado con la asfixia financiera. 

Las universidades sobreviven en el nivel de subsistencia. Los profesores y los estudiantes parecen náufragos. Los chavistas optaron por auxiliar a Cuba, Nicaragua y Bolivia, condenando a la miseria a las universidades autónomas, y, también, a las bolivarianas. Todas vegetan en medio de la ruina.

Lo ocurrido en Carabobo llama más la atención porque míster Lacava, a pesar de utilizar como símbolo a Drácula, el personaje de Bram Stoker, pretende  proyectar una imagen de frescura y renovación alejada de la ortodoxia de esa izquierda que se desayuna con escorpiones y cena con víboras. El excéntrico gobernador busca separarse de la ortodoxia espartana de los viejos izquierdistas. Su estilo resulta de un desenfado inusual entre los madurista, que parecen llevar la vida como  su líder: en do de pecho.

Lacava se ha proyectado como un posible puente entre el oficialismo y la oposición. Una bisagra que permita buscar una salida concertada a la fenomenal crisis global que sufre el país. El mandatario regional aparece asociado con el grupo Boston, al que  perteneció Maduro. Este grupo logró que estuviese recientemente en Venezuela  el senador Bob Corker, experto en negociaciones, y que se hablara de restablecer el diálogo entre la oposición y el gobierno, con el fin de buscar una fórmula que posibilite acercar los dos extremos.  

Lacava, sin adoptar poses de negociador engreído, ha estado coqueteando con la posibilidad de actuar como enlace. Sus más entusiastas seguidores han dicho que hasta podría ser el candidato para presidir una eventual transición, que facilite salir de Maduro sin que el oficialismo sufra los traumas de una ruptura abrupta y explosiva.

Con su comportamiento, podría decirse hamponil, Lacava dinamitó esa ruta. Perdió todos los créditos que le hubiesen avalado para ser una ficha confiable para la oposición en un hipotético diálogo con el gobierno. El gobernador mostró su perfil más agresivo o, como él diría, exhibió sus colmillos más afilados: los de Drácula. Lamentable, porque las negociaciones siempre requieren de personajes respetados y creíbles para todos los bandos.

Trino Márquez
@trinomarquezc

jueves, 29 de octubre de 2015

GOLFREDO DÁVILA, DRÁCULA ES ESTE GOBIERNO

El título no alude al autobús del terror, al que llaman Drácula, ni es un cuento de horror, tampoco es para hacer referencia a los problemas visibles como el de los vampiros que andan en vehículos oficiales desangrando las riquezas nacionales, el infierno que representan las colas como consecuencia de la escasez y el desabastecimiento, el desastre de la salud pública, o el caos de los servicios públicos, hay otros asuntos muy complejos y graves de la realidad que no suelen apreciarse.

Se han instalado en el país algunos modus vivendi propios de sociedades en decadencia. De un lado coexiste una especie de cultura de la muerte vinculada a la violencia y al crimen expresado en diversas mafias interconectadas, muchas de las cuales son promovidas y coordinadas por el Estado, tal como lo especificamos en el artículo titulado “Cuando el Estado es Criminal”. Y de otro lado la presencia muy extendida de enclaves anticulturales y desquiciados, mediante los cuales  el pueblo sobrevive a costillas de sus semejantes.

Un ejemplo de ello, es el submundo que gira alrededor de las colas, aunque nadie las considera sabrosas como lo dice Jacqueline Faría, muchos se aprovechan de su existencia. Y aunque son un drama que la gente soporta en contra de su voluntad, es preocupante que un hecho tan degradante, que viola la libertad del individuo y los derechos humanos, ya se aprecie como algo natural o normal, e incluso hay quienes las consideran un castigo por los errores cometidos por otros. La cola se convirtió en un sistema plagado de comportamiento anti ciudadano, es la anarquía organizada para sobrevivir; miles de personas se instalan allí para mercadear infinidad de productos; todo lo que allí opera trae efectos colaterales negativos para el trabajo formal y el poder adquisitivo de la población. Nos quedamos cortos si sólo reducimos su análisis a la falta de producción nacional o a la existencia de los bachaqueros.

La señora Faría que asume la indignidad como algo sabroso, hay que decirle que lo único que se disfruta de las colas es que todo el mundo habla mal del gobierno. Aparte de que ya tienen fama mundial, por ser observadas como algo inaudito, nadie se explica cómo en un país donde se han manejado en 17 años los mayores recursos de su historia, que su población esté pasando por estas penurias, mientras la cúpula gobernante festeja y se emborracha de poder.
  
Drácula es este régimen, que habiendo dividido al pueblo y habiéndolo sometido a la barbarie de la confrontación política; hoy las peleas entre la gente son por la comida, por tomar el transporte público, aparte de las tropelías que cometen los trabajadores del volante contra los usuarios; la gente muere por falta de atención médica, de medicinas e insumos en los hospitales; la desidia del servicio eléctrico y demás servicios públicos, generan un estrés enfermizo. Pero lo bueno es que ya las mayorías están hablando de la necesidad de cambiar el rumbo del país, y si una cola ha de ser sabrosa de verdad, pues será la del 6 de diciembre, fecha en la que comenzará a verse la luz en el túnel.

Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
@golfredodavila

Zulia