EL REPUBLICANO LIBERAL II - DIARIO DE OPINIÓN - NACIONALES – INTERNACIONALES -EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS, TWITTER Y/O PAGINAS WEB QUE SEGUIMOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, - ACOMPAÑAMOS LA GESTIÓN DE LAS FUERZAS OPOSITORAS Y DISIDENTES EN EL PROCESO DE LOGRAR UNA DEMOCRACIA REAL MEDIANTE LA UNIDAD CIUDADANA Y SU ORGANIZACIÓN EN UNA NUEVA MAYORÍA EN LUCHA CON MORAL DE VICTORIA.
Mostrando entradas con la etiqueta JUAN CARLOS BERMÚDEZ REYES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta JUAN CARLOS BERMÚDEZ REYES. Mostrar todas las entradas
viernes, 18 de diciembre de 2015
martes, 24 de noviembre de 2015
JUAN CARLOS BERMÚDEZ REYES, ANTE EL DILEMA TRAMPOSO, DESDE COLOMBIA,
Mienten en conciencia el presidente Santos, sus congresistas, el Fiscal
General y los medios con sus columnistas al querer imponer a la población el
dilema paz o guerra. Argumentan que la paz es un derecho constitucional de
obligatorio cumplimiento. Hay quienes sostienen que por tratarse de un bien
superior no requiere que la ciudadanía sea consultada.
Debe ser que en nombre de la Ilustración, la Modernidad y la
inteligencia, los colombianos del común hemos de aceptar que quien nos gobierna
y sus áulicos tienen la razón, la verdad y que por tanto, basta que el
gobernante y sus ayudantes, iluminados, nos lo digan para que aceptemos que así
es y que no merecemos ser consultados en asunto tan trascendental como el que
se está ventilando en La Habana con el grupo que más terror ha causado a la
sociedad colombiana.
Nos tratan como menores de edad tanto los que buscan investir al
presidente con poderes supremos, que violan la Constitución Política del 91,
como los que dicen que no es necesaria la refrendación de los acuerdos con las
FARC.
El tamaño del exabrupto equivale a hacer pasar un camello por el ojo de
una aguja, pues, en función de su supuesta paz van a alterar las funciones de
los poderes públicos puesto que a la luz de la reforma que cursa en el
Congreso, tendremos un Congreso castrado, un Presidente-dictador y una Justicia
suplantada, todo a contrapelo del estatuto constitucional que nos rige. Los
“iluminatis” no solo nos piden que confiemos en ellos como si pudiésemos
olvidar de qué tipo de traiciones e inconsecuencias han sido y son capaces,
sino que quieren imponernos su voluntad, que no es otra cosa que un golpe de
estado cubierto con el manto de la paz.
Con el dilema “paz o guerra” los “illuminatis” intentan ocultar la
validación de la impunidad y la claudicación del Estado ante las guerrillas. Porque
lo que la opinión pública reafirma en cada encuesta es que no está de acuerdo
con que los responsables de crímenes atroces sean elegibles y no paguen penas
de cárcel.
El verdadero dilema es otro bien diferente, nos interpela si estamos de
acuerdo con entregarle a las FARC todo lo que están demandando, arguyendo la
condición de igualdad que le confirió este gobierno o le exigimos al gobierno
Santos que asuma una posición acorde con los postulados de Justicia nacional e
internacional.
La pregunta abismal paz o guerra, es una burda trampa puesto que no
existe razón alguna para que consideremos revocar o reafirmar un principio
consignado en la constitución de 1991. Nos quieren engañar, asaltar nuestra
buena fe, pisotear el sentido común y la inteligencia pues es claro que los
colombianos aspiramos sensatamente a la paz.
Estamos ad portas de entrar en la fase decisiva de las conversaciones
entre el Gobierno y las FARC. Lo que nos espera no es cosa de poca monta. Una
guerrilla acrecentada que se burla de las víctimas, que no tiene de qué
arrepentirse que no está dispuesta a pagar un minuto de cárcel que quiere
curules gratuitas en el Congreso, que no quiere entregar las armas, que
pretende tener circunscripciones especiales y un sinfín de ventajas y gabelas
que no se corresponden con su poder ni
con su representatividad, y un gobierno que se guía por la vanidad del
presidente de alcanzar la gloria al precio de sacrificar las instituciones y
poner en serio peligro el régimen democrático y las libertades, que está
dispuesto a sacrificar valores, posiciones y bienes como si hubiésemos sido
derrotados en el campo de batalla.
La doctrina militar será revisada, los compromisos con la justicia
internacional y la CPI serán desconocidos, la Justicia nacional será
reemplazada por un tribunal internacional inventado y creado a medida de la
guerrilla, el Congreso será decapitado, el presidente adquirirá poderes
dictatoriales para legislar sobre el régimen de propiedad, el sistema
electoral, el modelo económico. La Constitución del 91 será suplantada y
violada, las minorías impondrán su voluntad, no habrá cárcel para responsables
de delitos de lesa humanidad y de crímenes de guerra, la guerrilla no reparará
a sus víctimas y recibirá curules sin ir a elecciones, etc.
De manera que lo que los colombianos exigimos del Congreso y del
Ejecutivo es que se plantee el dilema correcto, que si nos quieren consultar de
verdad no solo deben abstenerse de modificar a la baja el umbral de
participación sino también formular la pregunta correcta, es decir, si estamos
o no de acuerdo con las concesiones que se le otorgarían a la guerrilla de las
FARC.
La paz debe ser el fruto de acuerdos que no conlleven a la impunidad, y
no el resultado del chantaje y la amenaza con la continuidad de la guerra. La
guerrilla debe ser llevada a entender que no tiene otra alternativa que aceptar
los términos de la Justicia Transicional y, en ningún caso ni en modo alguno a
que se altere el orden constitucional.
A las FARC hay que preguntarles antes de la consulta popular, ¿si están
dispuestas a acatar el resultado en caso de que fuese adverso a los acuerdos
firmados con el Gobierno?
Juan Carlos Bermúdez Reyes
jucabere@gmail.com
Colombia
Labels:
ANTE EL DILEMA TRAMPOSO,
CONSTITUCIÓN DEL 91,
DESDE COLOMBIA,
DILEMA PAZ O GUERRA,
GOBIERNO,
GUERRILLAS,
IMPUNIDAD,
JUAN CARLOS BERMÚDEZ REYES,
MENTIRAS,
OPINIÓN,
SANTOS
sábado, 7 de noviembre de 2015
JUAN CARLOS BERMÚDEZ REYES , PRESIDENTE SANTOS COLOMBIA NO ES SUYA,
| RUBEN D. ACEVEDO C. |
En teoría un país
democrático no puede ni debe ser gobernado ni a las patadas ni como se le venga
en gana al presidente. Juan Manuel Santos pertenece a esa estirpe de la
oligarquía capitalina y centralista que piensa y actúa como si Colombia fuese
un objeto de su propiedad.
Se queja de que
buena parte de la opinión pública y la Oposición no validen su forma de
gobernar siendo que el disenso es normal en cualquier democracia. En el tema de
la paz, por ejemplo, en los tres años largos que han durado los encuentros con
las FARC, en vez de hacer caso a las observaciones y críticas que se le hacen a
su actitud débil y entreguista, responde reafirmándose más y más en el absurdo
empeño de ceder sin consideración a las exigencias de las FARC.
Después de mucho
insistir que no se tratarían temas de la Agenda Nacional, de que no habría
impunidad, que habrá entrega de armas, que no se modificaría la Constitución,
que su gobierno respetaría los convenios internacionales sobre Justicia,
termina dándole la espalda a esa opinión crítica al poner en marcha propuestas
como, firmar acuerdos incompletos y comprometedores como el que firmó
torpemente en La Habana dejándose llevar por la vanidad de la gloria, o los proyectos
de reforma constitucional con los que pretende alterar la separación y la
composición de los poderes públicos y dotarse de poderes sin control y sin
límites.
Los gremios del
país hicieron público la semana pasada un documento serio, bien escrito, respetuoso
y sobre todo, bien argumentado, sobre los asuntos en los que al parecer se debe
tener sumo cuidado en las negociaciones de paz. Advierten que el Estado no se
debe poner en plano de igualdad con las guerrillas porque eso significaría
deponer su legitimidad y otorgársela a los grupos irregulares.
A los empresarios
del país les preocupa con razones de peso, que el gobierno, en aras de la paz,
termine poniendo en peligro el principio de la propiedad privada, que se
negocie el modelo económico, la integralidad de nuestra Justicia y la anulación
del Congreso en su función legislativa. El Consejo Gremial Nacional llama la
atención sobre la pretensión de las guerrillas de enjuiciar a más de medio país
incluyendo a empresarios, gobernantes, dirigentes políticos, oficiales de las
Fuerzas Armadas, y que ellas terminen imponiendo su versión sobre el conflicto.
Se equivoca en grado superlativo el presidente Santos al declarar ante los
medios que recibía con agrado el respaldo de los gremios con el ánimo de enturbiar
y disolver el espíritu crítico del documento.
Asusta sobre manera
y deja muy mal sabor que los medios, de consuno, hayan omitido informar con la
debida amplitud sobre el contenido del documento en cuestión. Tal parece que lo
expresado en ese texto no vale la pena que sea conocido por la sociedad, peor
aún, que el silenciamiento de los medios sea una expresión de un grosero y
cínico control de los medios por parte de un gobernante que ha dado pruebas
fehacientes de sus artes y mañas para engañar, cambiar el sentido de las
nociones y de las palabras, manipular los resultados electorales con altas
dosis de “mermelada”, y ahora con su total indiferencia ante el oso
protagonizado en La Habana el pasado 23 de septiembre.
El control de los
medios con publicidad oficial de verdad que es una de los peores legados de
este doble mandato. Representa el peligro de entrar en la onda chavista que
destruye su misión con garrote o con zanahoria según las circunstancias, y
justificando la anulación de la libertad de prensa con el peregrino argumento
de defender la libertad de prensa “juiciosa y responsable”.
Estamos pues, ante
un mandatario y un gobierno sordo al clamor nacional mayoritario para que se firme la paz pero sin caer en el
entreguismo subyacente en la filosofía del filósofo Sergio Jaramillo. Estamos
ante un presidente que ha convertido el ideal de la paz en un tema personal
como si estuviera jugando su billetera en un casino y no la suerte de un país
que mira con temor que por satisfacer a una guerrilla prepotente su jefe de
gobierno produzca el quiebre de la institucionalidad y una división irreparable
de las fuerzas políticas y sociales que han defendido la institucionalidad.
http://ventanaabierta.blogspirit.com/archive/2015/10/25/presidente-santos-colombia-no-es-suya-3058591.html
Enviado a nuestros
correos por
Ruben Dario Acevedo
Carmona
rdaceved@unal.edu.co
@darioacevedoc
Colombia
Juan Carlos
Bermúdez Reyes,
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

