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martes, 15 de septiembre de 2020

CORINA YORIS-VILLASANA, UN PERÍODO SILENCIADO DE LA HISTORIA DE VENEZUELA: GOBIERNO DE ISAÍAS MEDINA ANGARITA (1941-1945) PARTE I


“Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”, esta frase se le atribuye a Napoleón Bonaparte, aunque hay referencias a otras expresiones semejantes.  Cuando se reflexiona sobre el sentido de esta expresión, vemos que se refiere a los pueblos que al desconocer su pasado cometen los mismos errores y están destinados a repetir acciones con sus consecuencias. La salida a esta realidad es tener una ciudadanía informada, crítica. En breves palabras, unos ciudadanos capaces de pensar por sí mismos y no dejarse atraer por las sempiternas voces que confunden y arrastran a los ya conocidos despeñaderos de los últimos años. Por ello, en estos momentos cruciales de la vida del país, se vuelve perentorio conocer algunos de los períodos históricos venezolanos que, por muchas razones, han sido celosamente silenciados en los baúles del recuerdo.


Tal es el caso del gobierno del general Isaías Medina Angarita (1941-1945). Voy a examinar algunos hechos claves, a veces ignorados, que configuran una realidad muy distinta a la que han narrado quienes patrocinaron el malhadado dieciocho de octubre de mil novecientos cuarenta y cinco; sucesos que desembocaron en esa fecha y que han sido interpretados como el inicio del período democrático venezolano, produciendo, además, un injusto empleo de la historia como apología política.

Quiero dejar claro desde el principio que no estoy hablando del trienio adeco; ese período, con sus logros y sus reveses, es ampliamente conocido. Sus éxitos como la conquista del voto universal, directo y secreto nadie lo niega.  Mi enfoque va dirigido a unos años atrás y se centra en examinar cómo se gesta el golpe artero a Medina Angarita.

Isaías Medina Angarita nació en San Cristóbal en 1897 y falleció en Caracas el 15 de septiembre de 1953. A 67 años de su muerte, aún resuenan los ecos de su voz cuando dijo: “Yo soy militar, pero jamás militarista; jamás podría mi voluntad inclinarse en favor de una casta privilegiada y mucho menos si esta casta quiere utilizar la fuerza que la nación pone en sus manos para su defensa como instrumento de mando y medio de opresión” (Cuatro años de democracia).

Realizó sus estudios en San Cristóbal e ingresó en la Escuela Militar a los quince años de la que salió en 1914 con el grado de subteniente. Para el año de 1927, ascendió al grado de teniente coronel y trabajó como profesor de Castellano y de Conocimiento de Servicio en la Escuela de Aspirantes a Oficiales, así como profesor de Educación Física en las Escuelas Federales de Caracas, en el liceo Andrés Bello y en la Escuela Normal de Hombre. El ejercicio de la docencia le permitió entablar buenas relaciones con intelectuales liberales y formó parte de algunos grupos con ellos.

Fue el ministro de Guerra y Marina del gobierno del general Eleazar López Contreras. Durante sus años como ministro (1936-1940), Medina fue acusado de fascista y varias leyendas negras se urdieron en torno de él. Todas estas invenciones fueron cayendo por su propio peso.

López Contreras presidió un gobierno donde se comenzaron a dar algunas organizaciones políticas, como fue el caso del partido Unión Nacional Republicana (UNR), el partido Movimiento de Organización Venezolana (ORVE), el PDN. Entre los hechos destacables del período lopecista se encuentra la reducción del período presidencial a cinco años. López convocó las elecciones y, a pesar de todas las predicciones, no se postuló como candidato. Surgió así la candidatura de Medina, también fueron a la elección Rómulo Gallegos, Diógenes Escalante, Luis Jerónimo Pietri y José Izquierdo.

Sobre este momento de elecciones, hay un informe del embajador Frank P. Corrigan al Departamento de Estado de Estados Unidos, donde se lee: “Por primera vez en más de 40 años, este país está disfrutando la emoción de una campaña para la elección presidencial. Aunque el pueblo no tenga voto directo a ella, parece sentir que la expresión dando apoyo público a su candidato puede ser efectiva a través de la escogencia de diputados y senadores, quienes en sesión conjunta se reúnen mañana para elegir dentro de diez días al presidente por cinco años (…) Mientras tanto, los muros de la capital se han cubierto de chillones afiches con manifiestos apoyando o atacando a los dos principales candidatos”. Esa votación dio como resultado: 120 votos a favor de Medina; 13 para Gallegos, 2 para Escalante, 1 para Pietri y 1 para Izquierdo.

Desde la elección de López Contreras se venía discutiendo si el Congreso era o no legítimo, y si era o no legal; cualidades que, a su vez, estaban estrechamente vinculadas con el origen de la Constitución. Sin embargo, tanto en la elección de López, como en la de Medina Angarita, se aceptó la legalidad, en tanto era el marco legal por el que se regía el país. Este punto es uno de los argumentos esgrimidos para hablar de la ilegitimidad de origen de Medina. Aun cuando este supuesto negado se aceptase, Medina tuvo legitimidad de desempeño, como pocos presidentes lo han tenido en la historia reciente del país.

Polanco Alcántara llama “el momento más satisfactorio” al acto en el cual López Contreras le entregó el poder al general Medina; quien declaró que el acto más trascendental con el que habría que culminar su administración y constituiría motivo de orgullo para los defensores del régimen y para él mismo sería la entrega del poder a su legítimo sucesor, siguiendo el ejemplo dado por el general López Contreras. Pero Medina no tendría su “momento más satisfactorio”: no pudo entregar el mando presidencial a su sucesor.

Trajeado con frac, no usando el uniforme militar, Isaías Medina Angarita asumió la primera magistratura el 5 de mayo de 1941. Este gesto, que parecería insignificante, tenía y sigue teniendo un profundo simbolismo. Para 1945, la población venezolana no estaba acostumbrada a ver al presidente de los Estados Unidos de Venezuela trajeado de civil. Fue López Contreras quien inauguró esta modalidad y, con ella, una nueva visión de los papeles que debían desempeñar los poderes civiles y militares.

El espacio no me alcanza para hablar de los distintos logros de este período histórico. Pero quiero resaltar que Isaías Medina Angarita impulsó significativas disposiciones de bienestar social. Entre ellas, puedo citar la creación del Instituto Central de los Seguros Sociales, la consolidación de los salarios mínimos; se abolieron los horarios nocturnos en algunas industrias; se reformó parcialmente la Ley del Trabajo. A Medina le correspondió llevar a cabo la reforma de la Ley de Hidrocarburos, que se aprobó el 12 de marzo de 1943 y se mantuvo vigente hasta 1975, cuando se llevó a cabo la nacionalización petrolera y se le hicieron algunas modificaciones, hasta que, en 2001, se reformó de nuevo.

Como si estos avances fuesen pocos, durante su presidencia Medina realizó una profunda apertura democrática, dando así oportunidad de cotejar las diferentes tendencias y, además, la libertad de expresar opiniones heterogéneas, referidas a la nación, a su conducción y todo aquello relacionado con los problemas del país y a los sucesos internacionales, como fueron todos aquellos referidos a la Segunda Guerra Mundial. Eso se consiguió gracias a la legalización de los partidos políticos, entre los cuales destaca Acción Democrática, que venía de ser el Partido Democrático Nacional (PDN) del período lopecista. Hace dos días, 13 de septiembre, Acción Democrática celebró sus 79 años de existencia.

Aun así, la oposición a su gobierno por Acción Democrática era sumamente fuerte. Hay un hecho que suele pasar inadvertido en las pocas publicaciones que se hacen sobre este período gubernamental y es la Convención Nacional de Trabajadores, inaugurada en marzo de 1944. En esta convención estaban representados cerca de 100.000 trabajadores y, entre sus objetivos, se encontraba la refundación de la CTV, la discusión sobre el Seguro Social, la Ley del Trabajo, la Reforma Agraria y la participación de los trabajadores venezolanos en el Congreso Mundial que se celebraría en junio de 1944. La presencia de Lombardo Toledano, presidente de la Confederación de Trabajadores de América Latina, CTAL, apoyado por los comunistas, daba un claro indicio de la presencia comunista. No puede olvidarse que la Constitución vigente proscribía al Partido Comunista en su inciso VI. Medina había sido fuertemente presionado por esto, pero no cedió y permitió que se celebrara la convención.

Al final de la jornada de instalación, Ramón Quijada planteó varios puntos, en los que destacaba que debía propugnarse que el secretario general debía ser independiente; así como también solicitó que hubiese un equilibrio en las fuerzas representadas en la convención, con el fin de evitar predominio de unas sobre otras. Juvenal Marcano objetó la propuesta de Quijada y argumentó que la representación no debería estar unida a los partidos, sino a la relación de fuerzas en el campo sindical. Como se pidió un conteo de la presencia de comunistas, se obtuvo el dato de cuántos estaban presentes. Quijada abandonó la reunión. Varios miembros de Acción Democrática fueron al diario Ahora y dieron la “noticia bomba”. La convención hubo de ser disuelta por la presencia comunista. Este hecho ha sido negado hasta la saciedad por Acción Democrática, pero los escritos de Miguel Otero Silva en El Nacional dejan claros muchos hechos que han querido negarse.

Lo importante de esta disolución de la convención es que le quitó un punto de apoyo a Medina. El movimiento sindical, fuertemente dominado por Acción Democrática después de la disolución, siguió la línea de combate del partido en contra del gobierno. Todos estos hechos condujeron al golpe de Estado del 18 de octubre de 1945, protagonizado por un grupo de las Fuerzas Armadas y Acción Democrática.

En Historia de la Venezuela Política Contemporánea, su autor, J. B. Fuenmayor escribe: “La reacción y los militares profascistas, al obligar a Medina a un acto tan ignominioso como la disolución de la asamblea, ocasionaron la caída del régimen”.

Seguiré sobre este tema en el próximo artículo.

Corina Yoris-Villasana
cyoris@gmail.com  
@yorisvillasana
@ElNacionalWeb

viernes, 11 de septiembre de 2020

JESÚS CABEZAS CASTRO, EL GOBIERNO LE MARCA LA AGENDA 6D A LA OPOSICIÓN



Desde el Frente De Entendimiento Nacional (FEN) opinamos que la  Operación “Parlamentarias 6D y Libertad de Presos Políticos”  de la Presidencia Imperial de Nicolás Maduro le marca la Agenda a las Oposiciones confrontándolas, mientras que la Mentira Fresca e incapacidad del régimen avivan la Hambruna, Pobreza y Represión al pueblo Venezolano 


Las Oposiciones de los Partidos Políticos  mordieron el peine Trampa Jaula montado por la Presidencia Imperial Autócrata de Nicolás Maduro al aceptar su invitación de participar en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre y que se instalaría el 5 de enero, logrando con ello el opresor de legitimarse y el reconocimiento nacional e internacional de su presidencia irrita elegida fraudulentamente en el 2.018,haciendo caso omiso a efectuar las recomendaciones hechas por las Fuerzas Vivas del País y los Organismos Mundiales de separarse del poder facilitando de esta manera, la conformación de un   Gobierno Transitorio Incluyente convocante de Elecciones Presidenciales o Generales transparentes, pulcras  y verificables normativo a  fin de solucionar el conflicto multidimensional en Venezuela.  

El Frente de Entendimiento Nacional en su apostolado de la Unidad Superior y del Empoderamiento Ciudadano incentiva la participación de las organizaciones representativas del país, siendo los partidos políticos una de ellas, esto no involucra al FEN en los intereses de los partidos de abstenerse o votar en el proceso electoral pautado para el  6D. Cabezas manifestó que nuestro objetivo es lograr el bien común mediante el activismo, la movilización, predicar la democracia, libertad, gobernabilidad y constitucionalidad, la Desobediencia Civil, Resistencia  Activa (333 y 350 CRBV) y  abogamos por el equilibrio entre el Estados de Derecho (Poder y Derecho), Estado Social (Derecho e Igualdad) y por el Estado Ciudadanía (Igualdad y Poder), exigiendo taxativamente respeto a nuestros derechos humanos establecidos en la Carta Magana hasta lograr Reconstruir la Nación Venezolana.

 Alertamos a todas las Organizaciones de las fuerzas vivas activas del país, específicamente las políticas a no dejarse embaucar en esta Agenda Parlamentarias 6D impuesta por el autócrata, la cual está basada en Diálogos clandestinos falsos y engañosos encaminadas a dispersar, dividir y confrontar a las Oposiciones debilitándolas y desacreditándolas hasta desaparecerlas, creando a su vez en la población pérdida de identidad, falta de voluntad política, anomia y ausencia de responsabilidad cívica, servilismo y miedo, conllevándola a no poder  pensar ni  actuar en defensa de nuestros derechos humanos, esta parálisis  ciudadana inducida trastoca  y fomenta el caos en el entramado político, económico, social y cultural permitiéndole el continuismo en su afán de excluir, dominar, someter, violar, irrespetar, y manipular las normas para mantenerse en Miraflores mediante la manipulación, paternalismo, clientelismo político ofertas engañosas, compra de conciencia, corrupción y chantaje  a los participacioncitas, colaboracionistas y cohabitantes.

Los venezolanos perdieron la confianza, esperanzas y credibilidad en los conflictos políticos que no favorecer ni dan respuesta a los problemas de hambre, pobreza, represión, malos servicios públicos, escasez, desempleo, producción, salud, inseguridad entre otros, digieren los mismos como una puja del poder por el poder suscitados en el enfrentamiento entre la Oclocracia Madurista irresponsable e incapaz  de dar soluciones y las Oposiciones desunidas, debilitadas e incoherentes sin planes ni proyectos de acción, considerando la gente estos berrinches políticos como ególatras, mezquinos y egoístas incongruentes y despreciables

Actualmente no están dadas las condiciones para realizar este Proceso Electoral Parlamentario el 6 de diciembre ni mucho menos su instauración el 5 de Enero 2021, por lo que las mismas deberían ser suspendidas hasta lograr condiciones para efectuarlas ello  debido a tres factores vinculados, el primero es lo Coyuntural  del COVID19  su efecto ocasionado en morbilidad y mortandad en el pueblo en tiempo de pandemia y pos pandemia, el distanciamiento social, la dificultad en la infraestructura y adquisición de los insumos de salud, la ineficiente Ayuda Humanitaria para palear la crisis general del país y los problema de movilidad para realizar actos de proselitismo político en la búsqueda del voto, así como en la búsqueda de su sustento diario para la vida y lo otro es lo Estructural y Sistemático vinculado a estas elecciones anómalas viciadas propuesta por el Poder-Gobierno-Estado-PSUV-PoloPatriota, al que consideramos  inviable,  blindado, abusivo, ventajista y manipulable desde su origen en su favor, con un CNE electo por el TSJ ambos secuestrado por el ejecutivo violentando así el Comité de Postulaciones de AN, sin tener conocimiento del Software a utilizar, con problemas en la adquisición, automatización y auditorias de las maquinas electorales, con una demografía irreal en la escogencia circuitales de diputados, sin precisar la votación de la diáspora del país, logística y tiempo imprecisos, eliminar el ventajismo y abuso del poder, falta de definición del plan Republica, entre otra debilidades, desdibujando con ello unas elecciones libres falseando la realidad democrática del conflicto opresivo que vivimos en el país, enrumbando el  fraude electoral parlamentario con su obsesivo “Partido Único” y “Un Solo Poder” repitiendo una vez más sofisticados fraudes cometidos desde el 2006 -12 con las Reelecciones Presidenciales  de Hugo Chávez, luego con  Maduro 2013, lo profundiza 4 de agosto 2.017  con la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, gobernadores el 15 de octubre de 2017 desarrollándolo en las presidenciales 20 de mayo de 2018  (2019-2025) y  luego con las municipales 9 diciembre 2018.

Exigimos que se realicen unas Elecciones Presidenciales o Generales respetando el ejercicio de los derechos humanos a la  participación política reconocido y garantizado, en su conjunto, por los Artículos 2, 5, 19, 22, 39, 40, 62, 63, 64, 65, 67, 83, 84, 85, 112, y específicamente lo referente al Capítulo V del Poder Electoral 292, 293, 294, 295 y 296 de la Constitución Nacional única alternativa democrática para resolver el Conflicto y el Caos en Venezuela, por demás libres, justas, pulcras y verificables con un CNE autónomo. Así mismo, requerimos de un acuerdo nacional e internacional para evitar que las mismas sean Fraudulentas y Truncadas en favor de la Presidencia Imperial Madurista, incluyentes de las Fuerzas Vivas Representativas del País, las Fuerza Armada conjuntamente con la OEA, ONU, COMUNIDAD EUROPEA, GRUPO TIAR, GRUPO DE LIMA, NO ALINEADOS, FORO SAO PABLO, G20 y todas las que sumen al esfuerzo para resolver lña Democracia y los actuales dramas nacionales, conllevando al acuerdo de nombrar un gobierno de transición multidisciplinario que convoque las Elecciones Presidenciales y abarque la Gobernabilidad y el vacío de poder existente en los siguientes puntos;  Político (Democracia, Libertad, Autonomía, Federalismo, Institucionalidad). Económico (Equilibrio Macro y Microeconómico, Inflación, Balanza de Pago, Fiscal, Monetario, Financiero), Social (Pobreza, Miseria, Hambre, Educación, Servicios Públicos). Ético (Corrupción). Internacional (Carta Democrática Interamericana, TIAR, Sanciones, Bloqueos, Ayuda Humanitaria y Legitimidad).  

El FEN pide a los partidos participacioncitas y abstencionistas unidad de criterio  en el radio de acción a tomar frente a este proceso electoral del 6D exigir condiciones, la viabilidad de realizarlas. Si participamos ¿Cuáles Serían las Condiciones?, Y si Nos Abstenemos ¿Cuál sería la Táctica y Estrategia a Utilizar?, uno de tantos objetivos del nefasto régimen  es acabar con la Presidencia Interina y la Legitimidad dela AN. ¿Lo permitiríamos?

Continuaremos nuestra lucha para acabar con la Irrita, Espuria e Inefable Asamblea Nacional Constituyente y los protectorados de las Regiones, así como convocar a la Sociedad Civil asumir responsabilidades frente a esta Polarización Perversa, irrespetuosa y criminal mediante la elaboración de Proyecto de País viable que generen credibilidad y confianza.

Jesus Cabezas Castro 
entendimientonacional@gmail.com 
Jesus Cabezas Castro
@Cabezas_Jesus
FRENTE DE ENTENDIMIENTO NACIONAL.

sábado, 8 de agosto de 2020

LUIS FUENMAYOR TORO, LA LEGITIMACIÓN DE LAS ELECCIONES DEPENDE DEL GOBIERNO

La oposición de la Mesa de Diálogo Nacional tiene como políticas rescatar de la vía electoral para la reinstitucionalización del país, salir de la larga crisis en que está sumergida la nación venezolana, iniciar la necesaria recuperación socioeconómica y política y garantizar la alternabilidad gubernamental constitucional. En el desarrollo de estas tareas debe enfrentar a un gobierno para quien el apego a la Constitución, las leyes y los acuerdos, no constituye la base de su proceder, pues tiene como motivación casi única el mantenimiento del poder a toda costa, sin importar las consecuencias que su conducta le está generando a la nación venezolana.

Un gobierno que está contra la pared como resultado de su incapacidad, codicia, soberbia e indolencia, con serios problemas de reconocimiento por la comunidad internacional y sometido a sanciones económicas por la más poderosa potencia mundial, pareciera no comprender la crítica situación en que se encuentra y en que viven los venezolanos. En lugar de buscar la legitimidad interna y externa que no tiene y la unidad nacional, que le ayuden a superar la crisis actual, de manera de impulsar la normalización política, recurre a acciones que lo siguen descalificando nacional y mundialmente.

Rescatar la vía electoral, como medio fundamental de la nación en la resolución de sus conflictos políticos, debería ser una tarea de primer orden para la nación 
entera. De lo contrario otras posibilidades, menos civilizadas si se quiere, se abren paso y terminan por imponerse. El principal interesado en este rescate debería ser el gobierno nacional, lo que parece lamentablemente no ser el caso en la Venezuela actual. Se convoca un proceso electoral que, por las razones que sea, está siendo muy cuestionado interna y externamente. Lo lógico sería que quienes gobiernan hicieran todo lo posible por eliminar o ir reduciendo palatinamente estos cuestionamientos.

Algunas medidas han sido tomadas. Existe una Mesa de Diálogo entre el gobierno y los partidos opositores, que han señalado su vocación soberana, pacífica y democrática. Ha sido designado un nuevo Consejo Nacional Electoral con mayor participación de la oposición. Ambas medidas van en el sentido correcto, pero no son suficientes y el gobierno no lo quiere entender. Las decisiones que se tomen desde ambas instancias deben demostrar que realmente se quiere la vía electoral y la paz. Deben darse entonces todas las condiciones para una participación equitativa de los grupos políticos, garantizando la transparencia y respetando los resultados.

Hay que convencer al país de que ha habido un cambio de actitud. Y hablo del país. No de la oposición que tiene como política la vía no electoral, la cual ha declarado que en ningún caso participaría a menos que ellos tuvieran total control del proceso. Es a la gente a la que hay que convencer, y olvidarse de tratar de incorporar a quienes no son susceptibles de ser incorporados simplemente porque no quieren serlo. Decisión que tomaron en forma definitiva al romper las negociaciones de Santo Domingo. Son los venezolanos quienes tienen que ser convencidos de la necesidad de votar, de que se expresarán libremente y que su decisión será respetada.

Ello implica que el ventajismo gubernamental debe terminar y así lo debería comprender el alto gobierno y demostrarlo con acciones concretas. Venezuela necesita de estas elecciones para iniciar su normalización política. El gobierno y su partido las necesitan para despejar su futuro político y las requiere también la oposición para garantizar la alternabilidad política.

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro

sábado, 13 de junio de 2020

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, LA VENTANA DE INCERTIDUMBRE

A expensas del limbo en el que estuvo sumido el Comité de Postulaciones, las recientes, tensas, atropelladas diligencias para renovar el CNE indican que, contra todo trance, el gobierno se alista para convocar los comicios previstos para este año. Anulado queda el barrunto de que la pandemia abriría un paréntesis largo en la dinámica política, la ilusión de que a estas alturas el equilibrio inestable desembocaría en milagroso “quiebre”, o que reveses como la quema de las máquinas de votación enfriaría el interés de los autócratas electorales por reconquistar “limpiamente” el parlamento y legitimar su permanencia en el poder. Las señales ratifican así el avance de un plan que, una vez más, encuentra a una dirigencia opositora fragmentada, perdida en sí misma, víctima de sus incongruencias y sin estrategia precisa. Atrapada, a la sazón, por el consabido dilema: ¿votar o no votar?

En suerte de crónico déjà vu, los argumentos de abstencionistas y pro-voto retornan al debate público, esta vez aderezados por un revelador antecedente. La gesta abstencionista de gran calado urdida en el seno del G4, Frente Amplio y sus cófrades a raíz de las presidenciales de mayo 2018, no ha podido demostrar su eficacia.

A contramano del envión que en 2019 llevó a creer que la transición era “irreversible”, que el anhelo tendría finalmente chance de concreción –todo cabalgando a lomos de la épica enarbolada por una AN legítima, el rechazo moral al régimen junto al contundente involucramiento internacional, con EEUU y Trump a la cabeza- los balances lucen hoy decepcionantes. La compulsiva repetición del mantra no conjuró la falta de poder fáctico, tampoco hubo intervenciones “piadosas” o desembarco de marines, ni la crisis humanitaria se tradujo en estallidos sociales liberadores. El cese de la usurpación sigue pendiente, en fin, y los sectores democráticos, en lugar de fortalecerse, pierden credibilidad, recursos y espacios. Entretanto, mientras las sanciones asfixian a la gente común pero no les quitan las ganas de bailar a los mandones (ocupados en fortalecer alianzas con países también sancionados, como Irán), los desbarros de cierto voluntarismo que sin rubores propone insurrecciones “por encargo”, evidencian el nocivo influjo de sectores opuestos a la vía política y casados con el “Vete ya”, el espejismo de la ruptura violenta.

Al advertir las contradicciones que estos desvíos encajan a una ruta cuya legitimidad dependía, en primer término, de la auctoritas de la institución desde la cual se opera (algo que, lógicamente, impone límites, condiciona la índole de la estrategia, exige compromiso no sólo con convicciones sino con procedimientos) y temiendo por un nuevo entrampamiento, una nueva dilución de oportunidades, lo que ahora se plantea es qué hacer frente al hecho político ineludible. El fantasma de 2005 acecha, muestra su sonrisa de dientes desportillados, le avisa a los impacientes que despachar otra rendija porque no asegura mudanzas inmediatas ni absolutas podría significar un costosísimo retroceso. Y lo peor: en la hora de mayor vulnerabilidad de la oposición.

Luego de tanta bochornosa incursión en los terrenos de la política-ficción, convendría evaluar lo que expertos dicen respecto a participar en elecciones organizadas por regímenes autoritarios. En línea con los hallazgos de Matthew Frankel o las contribuciones de Andreas Schedler, especialmente, Jennifer McCoy nos recuerda que esto plantea un juego a dos niveles, el de la competencia y el de la presión por reformas. “Los oponentes deben participar en cada elección donde tengan posibilidad de superar manipulaciones y ganar efectivamente, mientras también trabajan para cambiar las reglas del juego político más amplio”. La abstención en los disparejos escenarios de la elección viciada, añade, sólo entrega poder al régimen. “Tal entrega no le cuesta nada al vencedor, pero exige un alto precio por parte de la oposición y sus partidarios al perder el control local de los recursos (...) Por lo tanto, es mejor participar y obligar al gobierno a competir, que permitir que el gobierno gane sin ningún esfuerzo”.

Puesto así, la no-participación implicaría renunciar a un espacio institucional desde donde ha sido posible movilizar a la sociedad, amarrar reconocimientos y demostrar superioridad cuantitativa, sin ninguna garantía de encontrar sustitutos más ventajosos que desde fuera del sistema permitan cohesionar fuerzas a la hora de una eventual negociación, por ejemplo. ¿Quién pierde, quién gana, para qué sirve esto? Por lo visto, la propuesta de despolitizar el conflicto para convertirlo en lucha existencial, el empeño en no reconocer en el otro una mínima racionalidad política, buscaría atribuir a este la condición de entidad electoralmente inderrotable; un encuadre moralista y estrafalario que, al mismo tiempo, endurece la percepción de la propia impotencia pero justifica el camino de la mutua aniquilación… ¿está acaso la oposición preparada para esta clase de pulso?

La maximización de expectativas en momento de disminución del músculo nos mete en un atolladero. Es la pelea del bello deseo contra lo disponible, pero… ¿por qué no considerar la sinergia? La realidad señala topes, sí, que también son pistas para ese abordaje que da carne al ideal. Sin potestas para impulsar cambios radicales, viendo la elección no como evento fundacional y sí como una nueva fase de la gradual democratización, lo que cabría entonces es estrujar el mutuo interés para exigir las mejores condiciones posibles en circunstancias no-democráticas; disputar, vía voto, los términos de la legitimidad, e ir resquebrajando así toda base de respaldo del régimen. La clave acá es persistir, claro, desmantelar el invalidante clima de opinión, hablar con verdad a la gente y convencerla de que su participación es lo decisivo.

Dice Schedler: “aun cuando los gobernantes traten de robarse las elecciones, reprimir a los disidentes, debilitar a los partidos de oposición, crear divisiones artificiales y establecer reglas y condiciones de competencia inequitativas, de todos modos los ciudadanos pueden votar en su contra”. A pesar del desdén que despierta entre algunos “avispados” estrategas, el potencial de esa ventana de incertidumbre nunca será poca cosa.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal 

miércoles, 10 de junio de 2020

JUAN DE DIOS RIVAS VELÁSQUEZ, EL ESTADO Y GOBIERNO SOCIALISTA NO ES SOLIDARIO.

Los venezolanos estamos condenados a no tener Gobiernos solidarios y respetuosos de los DDHH, a la Pandemia ´Virus del Socialismo/comunismo del Siglo XXI´. El cual es un terremoto humano en lo político, económico y social que nos ha dejado sin servicios públicos, posibilidad de acceder a la Canasta Alimentaria y Básica, al agua, gasolina, gas, electricidad, atención en hospitales e imposibilidad de lograr medicinas, transporte público, justicia oportuna y rápida.

Hemos perdiendo la confianza, respeto y credibilidad en el ver, juzgar y actuar de los gobernantes. Lo cual impide que se afiancen una serie de valores propios del ser humano, cuyo común denominador fue —es— solidaridad, los cuales eran comunes en la Venezuela de nuestros Libertadores y Padres. Hoy la pobreza y miseria nos arropa, nuestros hogares tienen dañados equipos, aparatos, etc. Los edificios y casas derruidos y pronto se notará más la pobreza y mal vivir. Hoy todo es politiquería, odios, mentiras, engaños e injusticias con un Carnet de la Patria que no ayuda o protege a todos los venezolanos.  

Las manos y mentes de los gobernantes, han hechos mal y las voces de nuestros políticos ya no tienen respeto y valoración por el bienestar, y se han convertido en manifestaciones ´politiqueras´ que a nadie benefician y no aportan valores solidarios. La gente sabe que es la corrupción y la perversión la que impone las decisiones del Presidente, Gobernadores, Alcaldes, Diputados, Concejales, Jueces, Registradores, Notarios y Funcionarios Públicos. Todo es un conflicto y caos permanente… no es posible entenderse con valores, principios y técnicas de negociación humana racionales. Siempre el Gobierno/Oposición acude a agendas ocultas e intereses subalternos, contaminados con corrupción, testaferros, clanes de enchufados y familiares de los que gobiernan y se apoderaron de la oposición.  

El ciudadano ´pueblo´ no se toma en cuenta para nada y está condenado al mal vivir, a angustias, estrés, enfermedades y muertes por la pobreza y mal gobierno. El ciudadano ya sabe que seguir votando por politiqueros del Socialismo/Oposición/conchupada es cavar tumbas para el pueblo. La reflexión natural conduce a saber que si no votamos por líderes con perfiles solidarios, responsables y que se apeguen a valores y principios humanos de comportamiento decente, honesto, solidario, moral y ético, no habrá líderes para salvar a Venezuela y que ayudan en cualquier conflicto y decisión de gobierno sana, que favorezca a la gente sin manipulaciones politiqueras. Si se entrega él ´voto´ sin saber el currículo, antecedentes y referencias de los candidatos, estamos dando un cheque en blanco para que nos engañen, mientan, nos dañen y sigamos en el mal vivir y la pobreza.

Solo aparecerá la solidaridad si sabemos que el gobernante que elijamos sea un vaso comunicante con nuestros intereses comunitarios de bien común, nos rendirán cuenta mensual de lo actuado y logrado, nos pondremos de acuerdo para emprender soluciones de bien común, emprendimiento social para salir de la pobreza y desarrollarnos todos por igual y acabar con el sectarismo y la pobreza.

Los líderes que necesita Venezuela para que sus gobernantes nos liberen de la pobreza, politiquería, corrupciones, sectarismo y mal vivir, deben tener ´Valores Ético-Emprendedores´, la Solidaridad y la Cooperación se consideran puntales irrenunciables para el buen gobierno y liberarnos del mal vivir, de manera independiente y con Cogobiernos y Desarrollo Social de todos. 

Desde el enfoque de UNA UNIDAD NACIONAL ALTERNATIVA ´Tercera Vía¨ vamos a abordarlos de manera conjunta (aunque por separado según el interés de cada comunidad) en apego a la necesidad prioritaria ahí. Todos los gobernantes deben actuar bien para lograr salir de la pobreza y desarrollarse para vivir bien y que en cada familia se pueda ser feliz y creer en los gobernantes que eligió.  

En cuanto a la Solidaridad, etimológicamente, proviene del latín solidus, que significa sólido, soldado, unido y útil.  Metafóricamente hablando: en mecánica, por ejemplo, se consideraban solidarias o “revolucionarias” las ruedas y piezas que formaban parte de un mismo eje, correa o árbol de transmisión. Por el contrario se consideraban insolidarias o “contra-revolucionarias” las que giraban en sentido contrario unas respecto de otras, por fricción o mal engranaje entre sí. 

La cuestión se centra en ¿quiénes son las “buenas” y/o las “malas” para el Sistema? Las “revolucionarias” no nos han servido hoy es Venezuela, es simplemente una mala pantalla del Socialismo/Comunismo del Siglo XXI, por lo cual es hora de la “contra-revolucionarias” y debemos hacerla sin ningún sectarismo, conchupancias, vicios corruptos, engaños y mentiras. 

Muchas son las definiciones que se derivan del concepto SOLIDARIDAD. Desde nuestra perspectiva, la consideramos como “adhesión voluntaria a una causa de valor humano y proceder político, que no tiene por qué sernos ajena sino que puede generar sinergia constructiva para salvar a Venezuela”. 

Ser solidario no implica olvidarse de sí mismo para atender otras causas, sino integrar y defender las causas de otros, que puedan complementarse con las nuestras, bajo el principal principio de Ganar-Ganar para el bien común, tan renombrado en estos tiempos en ambientes económico-empresariales. 

Aunque las creencias que pueden estar asociadas a este valor son realmente difíciles de detectar, porque es complicado hacerlo si no se tiene muy asumido el concepto del “valor” que, desde la perspectiva de responsabilidad humana, ofrecemos en un post anterior (el destinado al valor RESPETO), sí es cierto que podemos estimarlas a partir de una serie de presunciones básicas subyacentes de frases, afirmaciones, comportamientos, resultados y valores exitosos.

Juan de Dios Rivas Velásquez
rvjuandedios@gmail.com
@rvjuandedios

sábado, 2 de mayo de 2020

TRINO MÁRQUEZ, EL GOBIERNO NI APRENDE, NI OLVIDA

A la memoria de Emeterio Gómez, buen amigo e intelectual infatigable.

Teodoro Petkoff solía decir que los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro eran como los Borbones: ni aprenden, ni olvidan. Tenía razón el agudo Teodoro.

Maduro persiste en unos errores que desconciertan, no porque de él y la gente que lo rodea no pueda esperarse cualquier cosa, no importa cuán extravagante, ilógica o disparatada sea; sino porque regresaron con furia a los controles de precio y a la política económica represiva, luego de haberse anotado algunos pequeños logros desde que se hicieron los desentendidos con las regulaciones paranoides. 

Desaparecieron las largas colas en los supermercados. Dejaron de utilizarse las humillantes máquinas biométricas. Aparecieron los productos de primera necesidad y de consumo masivo. Los anaqueles dejaron de estar poblados sólo de refrescos o de los productos que abundaban según la ocasión. El mercado negro se blanqueó y los bachaqueros dejaron de ser el eslabón más importante de la cadena de comercialización. Las empresas productoras de alimentos agroindustriales y algunas actividades agrícolas se reanimaron levemente. El año pasado terminó y este comenzó en medio de una tenue burbuja, que le dio un respiro al régimen, luego de años de fracasos por los controles inútiles e inconvenientes que aplicaba. 

Daba la impresión de que los responsables de diseñar e instrumentar las políticas económicas habían dejado de funcionar desde los sótanos del Sebin y habían subido a alguna oficina ubicada en una terraza a plena luz del sol y bien ventilada.

Ahora vuelven a las medidas compulsivas. La ocupación de Alimentos Polar, Plumrose y Distribuidora Capital (Coposa), ubicada en el estado Portuguesa, podría ser el inicio de una nueva jornada de ataques sistemáticos a la empresa privada. ¿Por qué toman medidas tan desatinadas si saben que se repetirá la vieja historia de la escasez, el desabastecimiento, la inflación, las colas interminables y todo el ciclo infernal que conocemos? ¿Qué impulsa al régimen a perpetrar actos tan insensatos en medio de un cuadro en el cual los empresarios particulares y los trabajadores realizan gigantescos esfuerzos por mantener en pie unas fábricas acosadas por la crisis global desatada por el Covid-19 y por los factores internos –escasez de divisas, falta de electricidad, gasolina, transporte, agua- que la agravan?

La respuesta podría ser que el componente comunista y, en consecuencia, autoritario del gobierno sigue siendo el predominante y el que dicta las medidas adoptadas por Maduro y su gente más cercana. Conforman estos una mezcla compuesta de fidelismo, maoísmo y cheguevarismo. La burocracia del Estado posee una autoridad incuestionable y omnipotente, que le permite dominar las leyes que determinan la oferta, la demanda y la conformación de los precios. La economía gobernada por decretos es típica del intervenciosmo, mil veces fracasado. El dogmatismo estatista no cambia con facilidad. Ni siquiera los éxitos lo modifican.

Maduro debe de estar pensando que en Venezuela es posible un estallido social en gran escala, debido al incremento tan acelerado de los precios en medio de la pandemia y a la caída de los ingresos petroleros, que le impiden aplicar una política expansiva del gasto social. Ese temor lo empuja a retornar al viejo patrón del control de precios y la ocupación de empresas. Las gríngolas ideológicas le impiden ver que esa es la forma más agresiva de crear un clima de desconfianza, temor e incertidumbre, factores que conspiran contra la posibilidad de enfrentar con éxito los desafíos que la actual coyuntura y el futuro plantean. La ocupación de empresas encalló en el pasado y volverá a seguir la misma trayectoria. Todas las empresas estatizadas o intervenidas temporal o indefinidamente, han terminado quebrando y siendo un lastre para el Estado y el país. Allí están la Cantv, Movilnet, La Electricidad de Caracas. Sidor, Agroisleña, Café Fama de América. La lista es demasiado larga y preocupante.

Si Empresas Polar, Plumrose y Coposa son finalmente estatizadas, el país se colocará muy cerca del desabastecimiento generalizado de los productos que esas firmas fabrican. Ese sí sería un peligro enorme. Llevaría a la nación a unos niveles de descontento e irritación difíciles de contener, aunque todo el andamiaje represivo construido por el madurismo se alinee para someterlos.

Maduro debería corregir la política económica coercitiva, abrirse al diálogo y a la cooperación con los empresarios y sindicatos que han logrado sobrevivir. Tendría que restablecer la seguridad jurídica y los derechos de propiedad. Sería ese un mensaje positivo al país y a la comunidad internacional, que tanto lo desprecia y aísla. Pero, no lo hará. Teodoro habría dicho: es como los Borbones.

Trino Marquez Cegarra
trino.marquez@gmail.com
@trinomarquezc

miércoles, 8 de abril de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, GOBIERNO DE EMERGENCIA

«Un gobierno de emergencia nacional tiene que salvar a Venezuela del coronavirus, pero también del socialismo», afirmó Dignora Rojas, diputada a la Asamblea Nacional por Vente Venezuela, el domingo cinco de abril por el diario El Nacional. Es esta una valoración correcta que hace la parlamentaria. No se trata de salvarnos de la pandemia mundial, que ya es bastante pedir, no. Cuestión más grave aún para los venezolanos librarnos del régimen socialista que ha devastado nuestro país, y ha extendido sus males más allá de nuestros límites geográficos.

Si ciertamente el coronavirus ha tenido conmiseración con nosotros, “un país que, como se sabe universalmente, que no dispone de hospitales”, ni de clínicas privadas suficientes para atender de manera eficaz un grueso número de infectados; es fácil, entonces, presagiar sus fatales consecuencias si se sueltan las amarras. La Providencia debe estar al corriente de  que en Venezuela desde hace muchos años escasean medicinas, agua, electricidad, gas; y de varias semanas para acá tampoco se consigue gasolina; a duras penas alcanza para algunos vehículos oficiales. 

Es natural que esta dantesca amenaza haya tocado el corazón de otros países, que parten de la idea de que la solución sería un gobierno de emergencia, que frente a esta contingencia pueda encarar la pandemia. Ahora, realmente este no es el centro de esta angustia de nuestros amigos extranjeros, no. Más allá está lograr encaminar de una vez por todas a esta nación hacia la prosperidad a través del establecimiento de un gobierno democrático, o un gobierno de emergencia; es  esta la auténtica idea. Cabe, entonces, preguntarse lo siguiente: ¿a qué se debe esta línea dura, determinante, que ha logrado el respaldo de países que a pesar de apoyar a los sectores democráticos fueron reticentes a una salida de fuerza? En primer lugar, tiene mucho que ver con el gravísimo error del régimen, que es la génesis de este conflicto, el plan de desplazar por la fuerza, comprando diputados de oposición, lo que se conoció en la jerga política como Oeración Aacrán, para echarle mano a la Asamblea Nacional. En segundo lugar, la más amarga, la ejercida por el Fiscal General de Estados Unidos, William Barr, quien anunció la presentación de cargos criminales por narcotráfico y terrorismo en contra de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Maikel Moreno, entre otros. La medida supone la  profundización de la presión de Washington para forzar la salida del poder de Maduro, a quien califica como gobernante ilegítimo y dictador. Ofrece recompensas por estos y otros altos funcionarios que van desde quince millones de dólares hasta diez millones como en el viejo Oeste norteamericano, a quien de información que lleven a sus capturas. 

Para concluir, el Gobierno de Emergencia (GE) ha sido apoyado por los partidos políticos de oposición que conforman el G4 a través de un acuerdo surgido de la Asamblea Nacional; pero no han efectuado el mismo gesto cuando actúan como organizaciones individualmente. Es decir, estas organizaciones partidistas han sido excesivamente reflexivas; tanto,  que han sostenido un profundo mutismo, pocas veces se refieren al GE, lo ignoran olímpicamente. Estos partidos han perdido mucha fuerza, dejaron de ser imprescindibles en razón del  apoyo naval que está o estará anclado en las aguas del Mar Caribe. Para rematar, Nicolás Maduro aún tiene entre sus manos las probabilidades de escoger entre lo cruento y lo incruento… 
rtículo de esta semana. Saludos.

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez 

miércoles, 25 de marzo de 2020

VÍCTOR ANTONIO BOLÍVAR CASTILLO, LAS DOS PESTES

Difícil imaginar el próximo escenario en Venezuela luego de la permanencia del indeseado visitante. Dos importantes aspectos merecen merecen ser destacados en la trama de su estadía. Uno, los efectos y consecuencias que para nuestro país representa su exposición y contagio en las paupérrimas condiciones en las que se encuentra nuestro sistema de salud pública y el estado de precariedad de la mayoría de nuestra población casi famélica, sin anticuerpos, desnutrida y muchos en condiciones insalubres y antihigiénicas, que representa un dantesco cuadro del estado de postración, desprecio y abandono que ha ocasionado una revolución mediocre que derivó en narcocracia.

El otro aspecto es el que -por vía de consecuencia- refiere a las batallas que se deben librar contra el virus y contra el régimen. Un primer problema para ello, es que este régimen es precisamente el que asume el rol de gran componedor de una tragedia cuando por su irresponsabilidad son ellos la mayor parte del problema. Basta en este sentido mencionar que, por acabar con la institucionalidad democrática, este régimen de facto no aplica para solicitar ayuda en el ámbito internacional a organismos y países. Ni que se traguen sus improperios y majaderías.

El lamentable resultado es que no tienen con qué enfrentar el problema que significa mantener aislados por tiempo incierto a los venezolanos sin que pasen hambre y penurias. No tienen un plan que atienda esta grave contingencia. No hay política pública que implemente un verdadero control en el acceso a los alimentos mas básicos. El desmadre de la especulación, entre otros, es el mejor ejemplo de cuan mal se ha manejado este régimen.

La otra variable de este aspecto es que -a pesar de todo lo referido- se hace presente el proverbial despropósito de sacarle provecho político  a la desgracia humana, característica propia de estos gobernantes hegemónicos. Así lo hicieron en Vargas con el deslave cuando para mantener su discurso “antiimperialista” impidieron, en un acto de carroña política, la entrada de una ayuda estadounidense que seguramente hubiese evitado muchas muertes y enfermedades. Como también lo hicieron en Cúcuta cuando impidieron la entrada de la ayuda humanitaria. Y no se diga de las sanciones que pese a que solo aplican a quienes han incurrido en una conducta criminal y antidemocrática, son objeto de manipulación en el discurso patriotero.

Material hay para relatar nuestra tragedia, en tiempos de cuarentena,  en una especie de adaptación tropicalizada del Decamerón del siglo XXI ante los dos pestes, el coronavirus y  el castro chavismo narcocrático.

Víctor Antonio Bolívar Castillo 
vabolivar@gmail.com
@vabolivar

domingo, 8 de marzo de 2020

CARLOS E. AGUILERA A. EL PERIODISMO “FÁCTICO” DEL GOBIERNO

La descalificación del periodismo ha sido en los últimos tiempos en nuestro país, una constante en este gobierno socialista, marxista y mal llamado bolivariano, que a lo largo de estos 20 años ha emitido juicios peyorativos en contra de quienes ejercemos dignamente esta noble profesión.

Y justamente el mentor de estos agravios fue el fallecido Presidente Chávez, quien en más de una ocasión tuvo desatinados encuentros con periodistas nacionales y extranjeros, que solo por hacerle preguntas que no eran de su agrado, fueron objeto de incómodas situaciones que trascendieron las fronteras.

Chávez ignoró que el periodismo tiene además de su fuerza social, como medio de comunicación, otros aspectos inherentes a la vida de una nación en sus distintas manifestaciones, a través de las cuales trasciende la información convertida en noticia, y que además el periodismo puede desempeñar –como en efecto – el rol más importante en nuestra sociedad. Ignoró también que el periodismo crítico significa no solo el afloramiento y análisis de la verdad, sino el enjuiciamiento de todo testimonio con valor colectivo, al mismo tiempo que realiza una doble valoración: la del acto humano, como esencia vivencial, y la del conocimiento, como expresión del saber.

Por todo lo anteriormente indicado, a quienes ejercemos el periodismo como profesión en el marco de la ética y moral que requiere su desempeño, nos tomó de sorpresa que al extinto Presidente Chávez el jurado integrado por miembros del sector oficial, le otorgó por unanimidad el PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO, por cuanto en vida persiguió a los medios de comunicación críticos, hecho que fue denunciado por organizaciones internacionales como Human Watch y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), ante la inminente amenaza a la libertad de expresión.

El Jurado hizo caso omiso obviamente del cierre de emisoras radiales y de RCTV a la que acusó de apoyar un golpe de estado en su contra, e igualmente desestimó el permanente enfrentamiento que Chávez tuvo con algunos medios de comunicación críticos de su gobierno, y que enfrentaron presiones por vía de la eliminación de las pautas publicitarias de empresas y organismos estatales, además de que se les abrió procesos judiciales y administrativos, entre otros de los tantos abusos que desde el poder se ejerció y ahora con Maduro peor todavía, a pesar de que el líder de la revolución socialista, marxista y bolivariana abandono este mundo terrenal.

Afirmar como refiere la Fundación del Premio que le otorgó esta distinción a Chávez, que el galardón le fue conferido porque “él le devolvió la palabra a los oprimidos del mundo en su rol de comunicador social, por su constante batalla contra la mentira mediática”, es una bofetada a los genuinos profesionales de la comunicación social y una burla al pueblo venezolano, que fue víctima de sus desafueros emocionales.

Por eso rechazamos rotundamente en aquella ocasión que dicho Premio le fue concedido a quien en vida fustigó acremente a los periodistas, y se ensañó contra la prensa crítica, a la que asfixió económicamente, pues tenían que adquirir el papel, escaso por cierto hasta los actuales momentos, con divisas de Cadivi, y muchas de ellas claudicaron ante tamaño y desproporcionado abuso de poder.

El premio nacional de periodismo es un reconocimiento que se otorga a los mejores profesionales, desde la década de los 70. Con la llegada de Chávez al poder, se cambiaron sus reglas y su nombre a premio nacional de periodismo Simón Bolívar, y su dirección pasó a manos del Ministerio de Comunicación, organismo oficial que elige el jurado, que como coloquialmente se suele decir, se despachan y se dan el vuelto. Sin duda alguna, una bofetada a los profesionales delperiodismo, una burla a la nación y abuso de poder en todas sus manifestaciones.

En las últimas semanas, la libertad de expresión en Venezuela ha registrado severas restricciones con medidas sancionatorias y acciones de intimidación del régimen, las cuales afectan la labor de periodistas y medios de comunicación social, llegando hasta la agresión física como ocurrió en Barquisimeto, todo lo cual cada día restringe la labor de los comunicadores y de los medios, al extremo de que hasta el pasado año 2019, 43 diarios han dejado de circular, de los cuales 24 han salido de circulación de manera definitiva y otros 21 temporalmente.

El legado de Chávez lo ha asumido el régimen de Maduro al pie de la letra, pues utiliza descarnadamente el poder mediático de que dispone con medios oficiales (televisión, diarios y emisoras), para dar a conocer informaciones tendenciosas, subjetivas, insultantes y difamatorias,, en su pretensión de convertir la mentira en verdad. Pero lo que sí es cierto, es que el periodismo cuestionador e incómodo para el régimen, no desmayará jamás.

“La primera de todas las fuerzas es la opinión pública” Simón Bolívar

Carlos E. Aguilera A
careduagui@gmail.com
@_toquedediana
Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122) 

sábado, 7 de diciembre de 2019

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: DEMOCRACIA Y TECNOLOGÍA

El concepto de “democracia”, no sólo cimienta libertades y derechos, así como garantías, principios y valores de tolerancia, respeto, solidaridad, justicia y verdad. Asimismo, el ejercicio de ciudadanía es igualmente fundamental para el aseguramiento y ordenamiento de un sistema político que descanse en la “democracia”. Sin embargo el funcionamiento de tan fundamental doctrina política, no podría concebirse sin el auxilio de las bondades de la tecnología. No sólo por el hecho que demandan las nuevas realidades las cuales se hallan supeditadas a los aportes que a la democracia le confieren las aplicaciones tecnológicas en cuanto a la necesidad de afianzar el progreso de la civilización en todas sus manifestaciones. Tanto que hay quienes manifiestan que “democracia y tecnología, son caras de la misma moneda”.

Pero referir el progreso de la civilización de cara a las implicaciones de la democracia, compromete el concepto de “desarrollo”. Particularmente, por todo lo que trata el significado de “desarrollo económico y social”. Por eso, es propio dar cuenta de las acepciones del término “democracia” que relacionan su praxis con las razones que sustentan el “desarrollo económico y social”. Entendido éste como espacio de acordada concordancia entre recursos, necesidades y objetivos.

Asociar democracia a los procesos sobre los cuales decanta la tecnología, vista como asidero de la calidad de vida, pero también comprendida ésta entre los propósitos que se traza todo gobierno democrático, ineludiblemente pasa por reconocer a la tecnología como el instrumento cuya utilidad arroja las condiciones necesarias para alcanzar un aceptado ejercicio de gobernabilidad y gobernanza. Más, si se tiene en cuenta la visión social de la tecnología sumado al apoyo cuando deviene en aportación al ejercicio político percibido desde su contribución a la flexibilización de procesos burocráticos.

Reconocer desde esta perspectiva a la tecnología, tiene varias lecturas. Aunque cualquiera, reflejaría su carácter servicial toda vez que de ello puede inferirse cuánto debe predominar el servicio a la sociedad sobre intereses coyunturales. Intereses estos que se suscitan de infundadas rivalidades a consecuencia de la equivocada concepción que, muchas veces, por razones de incultura o ignorancia de funcionarios, se depara de la inmediatez de la cual se vale la elaboración y toma de decisiones de política gubernamental.

Es casi imposible dejar de validar la importancia de la tecnología ante la funcionalidad de la democracia luego de reconocer la utilidad que tiene para favorecer procesos que comprometen la ordenación del territorio, la interconexión y coordinación entre niveles de gobierno, la simplificación de trámites administrativos, la prestación de un servicio público eficaz y eficiente, la transparencia de la función de gobierno, el ordenamiento y motivación de la participación ciudadana en actividades gubernamentales. Así como otras tantas razones que incitan una mayor confianza hacia las instituciones públicas. 

Es ahí donde las tecnologías de la información y la comunicación, adquieren el valor e importancia que su incidencia  representa. Son, sin duda alguna, herramientas de preeminente condición para la gerencia política y de gobierno. Todo lo que pueden traducir acciones o ejecutorias de “gobierno abierto”, “gobierno electrónico” o de “consulta digital”, son respuestas derivadas de la aplicación de tecnologías de comunicación e información.

Sin embargo, surge de esto la correspondencia entre “administración pública y ciudadanía”, la cual retrata otra panorámica. Y esta consideración, aún cuando deriva de la relación “Democracia y Tecnología”, revisa la realidad bajo otra connotación. Connotación que destaca factores que perfilan con claridad al individuo desde los siguientes enfoques: 1. Motivación. 2. Cultura política. 3. Nivel de Participación. 4. Capacidad o formación profesional, y 5. Voluntad política.

Estas condiciones, definen el modo, disposición y dedicación que el individuo, habida cuenta que se muestra  interesado en integrarse como actor político a algún proceso de gobierno, dado el sentido de ciudadanía que puede asumir, se desempeñaría a conciencia con la tarea que mejor calce con sus habilidades. Pero sin que por ello se sienta necesariamente obligado a fungir como militante o simpatizante del partido político que le brinda sustento al gobierno mismo. 

Esta situación no siempre ha sido analizada desde este ángulo de estudio. Por tal razón, cuando se considera la vinculación entre “administración y ciudadanía” se omiten consideraciones que en su movilidad, atascan cualquier función que comprometa eficiencia y eficacia de los momentos sobre los que descansa la gestión gubernamental. Por tanto se traban proyectos, estrategias y objetivos lo cual lleva a que poco se comprenda, y en toda su significación e implicación, la relación “Democracia y Tecnología”.

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas 

miércoles, 9 de octubre de 2019

OSCAR ARNAL: LA DESTRUCCIÓN DEL ESTADO Y EL SECUESTRO DE LOS PODERES

 La destrucción del Estado por parte del régimen es la causa de la debacle. La Constitución muy claramente diferencia al gobierno del Estado y de la administración. El gobierno según el artículo 6 de la Carta Magna es democrático, electivo, plural, alternativo y de mandatos revocables. El gobierno, la población y el territorio son los elementos constitutivos del Estado. La administración pertenece al Estado. Se ingresa a la administración por concurso y se asciende por méritos tal y como lo señala el artículo 146. El Banco Central es parte del Estado y también de la administración. Tiene un carácter independiente, separado del gobierno. La hiperinflación que vivimos se debe a un gobierno que olvidando el papel del ente emisor lo secuestró, obligándolo a financiar el déficit. Al hacerlo, la producción de dinero sin respaldo, provoca la subida incesante de los precios. En los países como el nuestro, donde se funde la figura de jefe de Estado y de gobierno, es todavía más importante mantener la separación entre administración y gobierno. El régimen ha corroído la administración violando el artículo 145 que establece que los funcionarios están al servicio del Estado y no de parcialidad política alguna. Incluso los obligan a marchar. Con las Fuerzas Armadas hacen lo mismo. Se les coacciona con formas ideológicas que desfiguran el carácter institucional de una organización que existe para salvaguardar la soberanía de todos y no de un grupo en particular o persona.   

 Con los poderes del Estado ocurre algo similar. El principio de independencia, división y autonomía se pervirtió. La corrupción se extendió por todas partes, debido a que la función contralora no pudo llevarse a cabo, especialmente la del parlamento. Nadie pudo ni siquiera ser interpelado por la Asamblea Nacional. De la misma manera, en entes como la Contraloría General, la Fiscalía, la Defensoría y en todo el poder judicial se impusieron fichas partidistas incapaces de cumplir con la función de Estado. Así mismo, el Consejo Nacional Electoral que hace de árbitro en las controversias electorales se llenó de incondicionales que hacen inviable unas elecciones justas y transparentes. El círculo rojo formado por la oligarquía gobernante se apropió del Estado. Ante el desastre hace falta cambiarlo todo o nada cambiará. 

Oscar Arnal
@OscarArnal 

lunes, 30 de septiembre de 2019

OMAR ÁVILA: LA POLÍTICA DE CAMBIO, EXIGE CAMBIOS

A propósito de la recién instalada Mesa de Negociación y Acuerdos, entre el gobierno y un sector de la oposición, se ha desatado un debate entre los que se dicen ser mayoría, y otros factores que estos definen como minoría.

Desde Unidad Visión Venezuela, reiteramos que nadie puede solo, que únicamente todos Unidos podemos enfrentar con éxito a este régimen. Lamentablemente, debido a la división que existe, a los intereses personales y a las aspiraciones presidenciales de unos pocos, hoy dentro de esa “Unidad” hay varias fracciones, nuevos partidos y grupos. Por ello, hemos venido proponiendo un Encuentro Nacional de la Oposición.

Lo que quiero significar con esto es que desde los sectores que adversamos a este régimen, tenemos distintas visiones de cómo lograr el cambio, pero sobre todo de cómo resolver la crisis. Pero además, en nuestra organización política estamos claro que en Venezuela solo existe una mayoría, esa que tiene hambre, que clama porque le resolvamos sus problemas, y que por supuesto tiene ganas de salir de esto.

Me voy a permitir colocar algunos comentarios que resumen el sentir de nuestro pueblo, esperando que los mismos hagan reflexionar a esa dirección política que continua insistiendo en el todo o nada.

“Diputado Omar. Una pregunta: ¿Cómo ves tú ese acuerdo firmado recientemente? Porque yo en particular no me siento representado por las personas que dicen ser oposición y firmaron ese acuerdo, ahora si es por un bien común vamos a darle pues…”. 

 “Aun cuando yo no esté de acuerdo, y es una opinión personal, pero si eso trae un acuerdo para un bien nacional cuenten con mi apoyo”. 

“Nunca fui seguidor o admirador de ninguno de estos señores que firmaron, pero estoy de acuerdo en sentarse a dialogar y buscar soluciones a nuestra tragedia. Les recomiendo que ignoren los insultos, porque esa misma gente que insulta, es la misma que también insultaba a los que fueron a Oslo o Barbados. Por ellos es que estamos así”. 

Es hora que busquemos una solución pacífica y negociada que atienda el padecimiento de la gente, la grave crisis que nos ahoga como nación. Necesitamos acuerdos, no mediciones de fuerza. Es perversa la violencia e inútil la abstención. 

Como bien lo decía el licenciado Simón García de la Plataforma Todos Unidos, en nuestro secretariado nacional del partido, que denominamos: Venezuela demanda unión. “No podemos permitir impasiblemente a que siga la destrucción del país mientras se discute sin voluntad de llegar a acuerdos”. Por esto afirmamos que la política de cambio, exige cambios. 

Desde hace rato hemos venido diciendo, que más allá de la diatriba política y de la lucha por el poder, se debe atender a esa mayoría de nuestro pueblo que sufre. Esa debe ser la prioridad, resolver la precariedad en la que vivimos y que afecta cada vez más a los menos favorecidos. Por ello nuestra invitación es a que sin importar los intereses y posiciones de cada grupo, se hagan esfuerzos en pro de esos venezolanos. El escollo está en que esa estrategia necesita política de altura de la cual esta dirección política carece. En fin, la política de cambio, exige cambios. 

Urge que podamos idear mecanismos que nos permitan lograr mejoras en la vida de la gente hoy a pesar de la crisis política; esto no quiere decir que sacrifiquemos la búsqueda del cambio político, sino que entendamos que el que no haya aún ocurrido no quiere decir que no podamos hacer nada. 

Es la hiperinflación, la total devastación del poder adquisitivo del venezolano, el colapso de los servicios públicos, es la pobreza, el hambre, la enfermedad. Es el sistema educativo, y pare usted de contar. En fin, la lista de urgencias sigue siendo la misma desde hace rato. El mejor ejemplo es como continúa aumentando la diáspora de venezolanos obligados, a buscar como poder desde afuera ayudar a mejorar no solo su calidad de vida, sino de la de su familia. Insistimos; la política de cambio, exige cambios. 

En todo caso, la política se mide por resultados, y “por ahora”, ni el G4 (AD, UNT, PJ, VP), ni este grupo de Cambiemos, MAS, Esperanza por el Cambio, Bandera Roja y Soluciones por Venezuela han logrado mayor cosa para satisfacer las necesidades de nuestra gente. 

Desde Unidad Visión Venezuela seguimos esperando la liberación incondicional de todos los presos políticos, que comience el proceso para elegir un nuevo Poder Electoral, pero sobre todo que se de ese intercambio de petróleo por alimentos y medicinas. 

Omar A. Ávila H.
dip.omaravila@gmail.com
@OmarAvilaVzla

jueves, 26 de septiembre de 2019

TULIO MONSALVE: SOBRE EL DIÁLOGO

Los seres humanos viven de los marcos o estructuras mentales que han ido estableciendo en la medida que resuelven problemas. Cada éxito, se repite. La reiteración las hace eternas y serán modelo y forma de configurar mundos. Ejemplo, en el siglo pasado se repetía en voz de Rómulo Betancourt: “Adeco es adeco hasta que se muera”. Pocos sabían que esta palabra “adeco” es una contracción de “adecomunista”, y fue inventada por la derecha el 18 de Octubre de 1945. Devino en modelo mental, que la historia sustituyó. Produjo otro modelo mental. Así todo cambia.

El 17S se conoce sobre el diálogo nacional y sus seis acuerdos rompen el paradigma de Barbados. La termodinámica impone un sustituto, que tiene derecho a existir y subrogar el anterior. Siempre y cuando logre dar respuestas rápidas y aceptables.

Pero toda acción tiene una reacción. Y este diálogo nacional y sus seis acuerdos produjo una inmediata histeria. Por supuesto de la derecha. Cuando dirigió todo su veneno, no contra los marcos conceptuales y los valores que contiene cada acuerdo, o los principios éticos que impone o la empatía que despiertan, sino contra quienes negocian,- falacia ad hominem- por sus antecedentes políticos. Una verdadera calamidad analítica. ¿Venganza? No, vergüenza.

Critican el diálogo por mera impertinencia. Omiten la importancia del valor moral que tiene separarse de la abusiva tutela de la comunidad internacional, bajo el principio de la soberanía nacional que debe tener un proceso tan urgente e importante como este.

Critican que debamos someternos a la tutela de un mediador en temas que por supuesto conocemos más y mejor que cualquiera. Este modelo mental nuevo, permite que ganemos confianza en nuestras capacidades y la gente comience a vernos como seres sensatos capaces de crear nuevas rutas para superar la crisis.

Ahora surgen enemigos o defensores. La comunidad europea lo reconoce y expone un apoyo colateral al decir que después del 17S “continúa creyendo en una solución política negociada”. Defiendo que el diálogo y sus seis acuerdos son un contrafuerte para fortalecer una solución política negociada.

Trump, todo lo contrario, reafirma su casta injerencista, agrede nuestros negociadores del diálogo nacional y los llama “tribu de marginales”, y da su apoyo al interino rastrojito al tenerlo como su única carta válida en el diálogo.

Tulio Monsalve
@TutuMonsalve

miércoles, 25 de septiembre de 2019

ANDRÉS HOYOS: UN VECINO TENEBROSO DESDE COLOMBIA

Colombia tiene desde 1998 un vecino tenebroso: Venezuela. Hablo del gobierno, no de la pobre gente de ese país que se ha venido en masa hacia este lado de la frontera. Y vaya que consideré otros adjetivos. Citemos tan solo los que comienzan con a: abominable, abusivo, abyecto, de mal agüero, alevoso, arbitrario, artero, atarván, atravesado, avieso.

Durante su cruce por la frontera entre Colombia y Venezuela en febrero de este año, a Juan Guaidó le tomaron unas fotos problemáticas con dos delincuentes de los Rastrojos, uno de ellos pistola al cinto, sobre las cuales no ha sabido dar explicaciones convincentes. Lamentable. Esto, sin embargo, no nos puede inducir a confusiones. Tanto o más mafiosos que los Rastrojos son Maduro, Cabello y el régimen, incluido el Cartel de los Soles, conformado por generales y coroneles de la FANB. La gente, al criticar los desatinos ocasionales de Guaidó, no puede olvidar esto ni por un momento.

Me cuenta una buena amiga que ha estado en Venezuela para escribir un libro que el deterioro allá está llegando a lo inverosímil. Ya no es solo que no haya comida ni medicinas, salvo para los validos del régimen o para quienes tienen dólares, sino que las calles de una ciudad como Maracaibo están repletas de basura y se ven ratas por todas partes. Tarde o temprano llegarán unas epidemias medievales. ¡En pleno siglo XXI en el país con mayores de reservas de petróleo del mundo! Aquí habría que volver a la lista de adjetivos, ahora con d: dañado, degenerado, delictivo, demoniaco, depravado, desalmado, desastroso, desgraciado, desleal, despiadado, despreciable, detestable, diabólico.

A uno no le cabe ninguna duda de que Maduro caerá, lo que no se sabe es cuándo. Convengamos en que las dictaduras no son eternas, aunque algunas sí han durado mucho. Basta con citar a Franco, a los Castro, a Trujillo, a Mugabe y a tantos otros patanes que pasaron décadas y décadas torturando a sus respectivos países. El chavismo empezó siendo popular y ancló su arbitrariedad en la manipulación de unos triunfos electorales reales bajo Chávez, pero a partir de 2013 se torció del todo hacia la dictadura con Maduro. ¿Por qué ha durado el chavismo en el poder lo que ha durado? Porque los recursos les alcanzaron para saquear el país, al tiempo que sobornaban a la gente con regalos considerables. Es el clásico esquema populista llevado al extremo. Lo que tal vez no estaba en los planes de nadie era la colosal ineptitud de la boliburocracia, que ha secado prácticamente la totalidad de las fuentes de recursos. Hoy apenas queda un chorrito de petróleo y una cantidad de cocaína y de minería, sobre todo en manos de militares. Son fuentes de lejos insuficientes para sostener la dictadura. Dicho de otro modo, sin recursos el régimen se está agotando.

Seguirles la pista a los ires y venires del despelote venezolano es medio inútil, aparte de que produce mareo. Que si Bolton, que si Trump, que si hay una falsa oposición —la hay y acaba de asomar la cabeza—, que si vienen elecciones de algún tipo —vienen, pero bien podrían ser una gran trampa—, etcétera. Eso sí, cada día que pasa se hace más difícil la futura recuperación de Venezuela. Por fortuna, el chavismo más temprano que tarde será borrado del mapa. No creo que en el futuro la gente les vuelva a comer cuento nunca.

Andrés Hoyos 
andreshoyos@elmalpensante.com
@andrewholes 

viernes, 19 de julio de 2019

SIXTO MEDINA: UN LLAMADO AL DIÁLOGO SIN ESPECULACIONES

Convencidos de que en Venezuela existe un régimen político que se “salta” todos los derechos y normas básicas que se establecen en las sociedades democráticas modernas. Y, convencidos por la experiencia histórica, aun la más reciente, que la crisis humanitaria, la controversia y los enfrentamientos profundizan los conflictos y perjudican a la población civil, la mayoría de los países de la región y la comunidad internacional en general reafirman cada día su llamado al diálogo y a la realización de elecciones libres y democráticas, al compromiso ciudadano y a la búsqueda de consensos a favor del bien común. 

Parece oportuno recordar una de las muchas lecciones que le debemos a Sócrates: en todo discurso, para lograr un resultado válido, es preciso comenzar por la definición de los términos en juego. Claro está que no se trata de circunscribir palabras congeladas, pues no otra cosa son las palabras en estado de diccionario. Las palabras adquieren su sentido profundo cuando se encuentran en estado de relación.

Los lexicones nos ofrecen la descripción denotativa de las palabras, pero su connotación es un indispensable valor agregado que sólo puede concederles quien las emplea. En consecuencia, considero imprescindible definir el vocablo diálogo. La primera acepción que nos brinda el Diccionario de la Real Academia Española nos informa: Plática entre dos o más personas que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos”. La segunda acepción la encuadra como “genero de obra literaria”, y la tercera, como “discusión o trato en busca de una avenencia”. Por supuesto las tres acepciones son léxicamente válidas. No obstante, corriendo el riesgo de traspasar los límites de la prudencia académica, me atrevería a incorporar otra acepción que no contradice las del lexicón oficial de la lengua castellana pero que le agrega- según mi modestísima opinión- una faceta indispensable: llamamos diálogo al discurso que sostienen las personas cuando eliminan de sus dicciones y contradicciones el modo imperativo.

En esta difícil etapa que enfrenta la sociedad venezolana el diálogo, la mediación y la negociación adquieren una importancia insoslayable, más aún irreemplazables. La ciudadanía y sus representantes deberían dejar de lado intereses sectoriales y ambiciones personales para encolumnarse en pos del rescate de las instituciones que estructuran el perfil de una república democrática.

Conviene recordar una formulación de Henri Bergson, cuya actualidad es obvio subrayar: “Debemos actuar como hombres de pensamiento y pensar como hombres de acción”. Hoy y aquí resultaría suicida distanciar el pensamiento político de las construcciones y reconstrucciones que la República exige con premura y sin prorrogas inexcusables. Una nación no existe por emergencia espontánea sino por el esfuerzo creador de quienes la integran.

Es imprescindible subrayar que en el proceso histórico nadie puede ni debe declararse ajeno o indiferente. El conjunto de la sociedad ha de obrar como un cuerpo consciente de sus capacidades fácticas. En este crítico periodo de nuestra historia, los distintos niveles sociales deberían hacerse cargo de la responsabilidad que tienen la obligación de asumir para concretar el sueño de la Venezuela que queremos. Las distintas dirigencias tendrían que extirpar la retórica del doble discurso y asumir el dialogo creador que, como señalamos más arriba, sólo es posible cuando se elimina el modo imperativo. Una cosa es dirigir y otra muy distinta decretar. Confundir los términos significa, en este caso, prostituir la idea de la República democrática y realmente participativa. Los ciudadanos, cualquiera sea su condición, son ciudadanos y no súbditos.

En síntesis, superaremos la ardua coyuntura que atravesamos si somos capaces de construir una comunidad de personas. La verdadera riqueza del país será posible cuando la sociedad de rostro humano deje de ser una formulación utópica para convertirse en tarea cotidiana. La nación venezolana espera un dialogo que nos conduzca a la concreción del esfuerzo mancomunado. 

Anteponer las egolatrías al bien de la sociedad es una forma de traición a la patria.

Sixto Medina
sxmed@hotmail.com
@medinasixto

viernes, 12 de julio de 2019

DAVID UZCÁTEGUI: LA PALABRA POLÉMICA

Cuando vemos las airadas discusiones que se levantan cada vez que se menciona la palabra “diálogo”, no podemos calificar a dicho término de otra forma que no sea polémico. Y no ha sido diferente a propósito del nuevo encuentro entre actores políticos venezolanos, esta vez en Barbados. 

Hay que comenzar diciendo que por supuesto, el hartazgo y la desconfianza tienen razones de existir. Se nos han ido tres lustros en intentos de diálogos entre los dos polos políticos del país y el empeoramiento de nuestras condiciones de vida son el mejor ejemplo de que tales esfuerzos han sido estériles. 

Sin embargo, también hay que decir que las condiciones han cambiado. Justamente el inocultable deterioro de lo que hoy significa vivir en esta tierra ha alertado al mundo sobre la situación excepcional que sucede en Venezuela. 

La cantidad de migrantes que sale de nuestro territorio a como dé lugar es el mejor testimonio de que nuestra situación actual es insoportable.

Organismos internacionales, países vecinos e incluso lejanos, siguen con interés el acelerado deterioro de la nación que alguna vez fuera la joya de la corona en América Latina. 

Este escenario no existía en ninguno de los intentos de diálogo previos. 

Y es justamente por eso que, desde nuestro punto de vista, no se puede desperdiciar ninguna alternativa de encuentro entre las partes en este momento. 

Descartar alguna opción posible para resolver nuestras diferencias sería no entender la dimensión de la crisis y sobretodo lo que hemos vivido en más de veinte años. 

Es la urgencia del sufrimiento de la ciudadanía lo que hace imperativo trabajar por todos los flancos. En un padecimiento tan inédito como el de nuestro país, no se puede descartar ninguna alternativa. No nos podemos permitir que los sentimientos legítimos de ira y frustración nos lleven a lanzar al fondo del mar las llaves de los candados que nos aprisionan. El corazón caliente nada más es útil si se le hace contrapeso con la cabeza fría.

Existe una delegación de las fuerzas alternativas democráticas, la cual está revestida de legitimidad. Podemos no estar de acuerdo en muchas cosas, podemos ver diferentes matices, podemos increparlos, criticarlos, exigirles. Para eso son nuestros servidores públicos. Pero si tras ello no hay una intención de aporte constructivo para salir de esta trampa, entonces es como dispararse en el pie. 

Lo que sería una torpeza enorme es dudar de la legitimidad de un liderazgo que se ha venido construyendo con los años, a fuerza justamente de sangre, sudor y lágrimas, como dijera aquella frase famosa de Winston Churchill. Y, probablemente, al igual que el emblemático líder inglés que logró sobreponerse a la Segunda Guerra Mundial, no podamos ofrecer a nuestra gente mucho más que eso mientras terminamos de atravesar este oscuro túnel que parece no tener final. Un final que tenemos que construir nosotros mismos. 

Con esto queremos decir que lo perfecto es enemigo de lo posible. Que no debemos abrigar esperanzas falsas de soluciones mágicas. Que existen naciones que han logrado superar pruebas similares a la que nosotros enfrentamos hoy, pero que se han debido hacer cesiones de parte y parte. Como también hay principios que no son negociables, y demandamos a nuestros representantes que sean defendidos y preservados, porque es cierto: no tendría sentido ceder las más elementales exigencias y derechos de una colectividad puesta contra la pared por incontables penurias, muy bien detalladas en el contundente informe de la comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. 

Dar el brazo a torcer en lo medular es algo impensable, por cierto. La fuerza está de nuestro lado. No solamente la de la verdad y la de la ética, sino la de todos los que han comprendido en el mundo entero lo que está sucediendo aquí. La de quienes no se han dejado marear por una costosísima propaganda que no ha podido tapar el sol con un dedo. La de quienes están del lado de los venezolanos. 

Quienes juegan al malentendido en la comunidad internacional ya han sido desenmascarados. Ya los lobbys y los cabildeos para ganar voluntades no funcionan. La realidad es estridente y grita. Estamos a punto de entrar a la tercera década del siglo XXI. La tragedia se cuela por todas las rendijas imaginables, en esta era altamente tecnológica. 

Y sí, nos anotamos entre quienes piensan que los rumores que intentan torpedear la unidad de los demócratas venezolanos, provienen de quienes necesitan fracturar con la mayor urgencia posible a esta incuestionable mayoría. 

El diálogo no es traición. Es sensatez, para mantener abiertas todas las puertas posibles a la solución. De monólogos ya hemos tenido suficiente en estos 20 años. 

David Uzcátegui
duzcategui06@gmail.com
@DavidUzcategui