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domingo, 22 de enero de 2017

RUBEN DARIO ACEVEDO CARMONA, ILEGÍTIMO POR DONDE SE LE MIRE, CASO COLOMBIA

SI ME ENGAÑAS UNA VEZ ES TUYA LA CULPA

La decisión de la Fiscalía General de exonerar a Óscar Iván Zuluaga de toda responsabilidad en el escandoloso asunto del hacker Sepúlveda, podría, si este órgano se atreve a ir más allá en sus indagaciones, llevar a constatar que fue por una turbia jugada que el otro candidato, Juan Manuel Santos, obtuvo un triunfo que en franca lid hubiera perdido.

De suerte que el presidente en ejercicio tiene encima un manto de duda bastante razonable. El masivo fraude en algunos centros electorales de la Costa Atlántica, la compra masiva de votos y la infiltración de la campaña de Zuluaga deberían tenerse como hechos suficientes que configuran una situación de ilegitimidad tanto para el presidente como para todo su gobierno en ejercicio.

Hay que tener en cuenta que no fue un hecho aislado, pues de tiempo atrás el señor Juan Manuel Santos utilizó procedimientos indecentes para abrirse camino en la política y en su aspiración presidencial. Los hechos que de él se conocen dan para concluir que estamos ante una persona acostumbrada a artimañas y picardías, y que apela a métodos que nos revelan a un ser  dispuesto a arrasar con principios, valores, normas y leyes con tal de alcanzar sus objetivos.

Haber propuesto e intrigado con guerrillas, paramilitares y sectores políticos institucionales un golpe de estado contra el presidente Ernesto Samper no fue una ocurrencia. En 1999 en una entrevista en la que defendía las negociaciones Pastrana-FARC, reconoció que él y las FARC tenían muchas cosas en común.  No es cristalina su actitud en el tema de los llamados “falsos positivos” pero lo evidente es que sacrificó al comandante del Ejército, que está hoy contra las cuerdas, uno de los gestores de la Operación Jaque y a otros altos oficiales, para eludir sus responsabilidades como ministro de Defensa.

En 2010 esperó, agazapado, que su principal rival para suceder a Uribe, Andrés Felipe Arias, cayera víctima de una emboscada de la que aún no ha podido librarse, para lanzarse como el continuador de las exitosas y aprestigiadas políticas de Uribe. Quedó en evidencia que engañó a Uribe, al uribismo y a sus electores porque se hizo elegir con unas banderas para poner en ejecución las de los derrotados.

A lo largo de las negociaciones de paz, un proceso que inició con apoyo entusiasta de la opinión pública, él mismo, con una posición condescendiente y débil con las FARC y prometiendo cosas que después incumplía, fabricó el desprestigio de esas negociaciones: (habrá cárcel, las FARC entregarán las armas, responsables de crímenes atroces no irán al Congreso, ni la Agenda Nacional ni la Constitución serán negociadas, etc.).

Pero lo más grave, si es que es posible hallar conductas mucho más dolosas, no solo desde el punto de vista ético sino penal, fue lo hecho para forzar la aprobación del acuerdo de paz. Algunos demócratas de smoking, de esos que escriben en las columnas de los diarios disertaciones alambicadas para relativizar el alcance del mal causado, han sido incapaces de hacer la luz donde todo es oscuro. Y es que haber transformado la derrota del Acuerdo en el plebiscito del 2 de octubre a través de una maniobra engañosa, pérfida y temeraria, debería ser suficiente para encauzar al presidente por desconocimiento de la voluntad popular.

Y, para redondear la faena, propiciar el golpe de estado por medio del cual quedó suspendida o eliminada la separación de poderes, se le otorgó a una guerrilla terrorista sin haber entregado o dejado las armas la condición de constituyente, que lo dotó de plenos poderes por seis meses prorrogables, que sustituyó la Constitución reformando aspectos del bloque de constitucionalidad a través de métodos espurios y en cuanto asaltó el derecho exclusivo que al respecto le corresponde al constituyente primario.

El golpista frustrado de los noventa, hoy es “exitoso”. Su golpe no es visto por muchos como tal porque no hubo sangre y porque a la manera del de Rojas Pinilla el 13 de junio de 1953, contó con el apoyo de los “altos poderes”. La comunidad internacional y organismos que se han desnaturalizado como la ONU y gobiernos que no saben el agua que los moja, han venido a aplaudir al ilegítimo.

Si a estas bajezas ha llegado este presidente y este gobierno y si tienen apoyos que ya darían para hablar de un “Régimen”, cosas peores pueden ocurrir en los días que vienen. Me pregunto si habrá garantías plenas en las elecciones de 2018 y llamo la atención para que se solicite la veeduría de organizaciones internacionales libres de mancha o sesgo ideológico.


Ruben Dario Acevedo Carmona
rdaceved@unal.edu.co
@darioacevedoc
Colombia

domingo, 20 de marzo de 2016

RUBEN DARIO ACEVEDO CARMONA, ¿SABRÁ SANTOS ENTENDER EL GESTO DE URIBE?

El expresidente Alvaro Uribe Vélez lideró con su bancada un acuerdo con los congresistas oficialistas sobre las zonas que se destinarán para la concentración de las guerrillas en proceso de paz.
El hecho sorprendió a muchos sectores de opinión que siempre han pensado que el expresidente es una persona dogmática y cerrada a los acuerdos. El ministro del Interior desautorizó lo acordado mientras el presidente Santos lo recibió en buenos términos.
La caldeada coyuntura política que se está viviendo fue lo que quizás llevó a muchos a hacer todo tipo de especulaciones sobre un hecho no esperado. El debate sobre la ley de orden público que contempla todo lo atinente a las zonas de concentración de guerrilleros en trance de reinserción a la vida civil ha levantado ampolla entre los jefes de las Farc, Timochenko lanzó una alerta a sus frentes puesto que piensa que ese asunto debe discutirse en La Habana.
Comentaristas escépticos se preguntan por qué Uribe, habiendo recibido del gobierno el artero golpe de la detención de su hermano (a todas luces con connotaciones políticas) y de tener a sus hijos en el atrio de la Fiscalía, facilitó este acuerdo cuando, según ellos, se ha opuesto en toda la línea a la esencia de los textos firmados por las “partes” en La Habana.
En lo acordado se aprecia el deseo de evitar que las zonas se conviertan en un nuevo Caguán. De ahí no se puede inferir el desmonte de las críticas sobre otros aspectos de las conversaciones de paz. Ni Uribe ni la bancada del CD ni el partido han declinado en sus exigencias de justicia, cárcel, entrega de armas, inhabilidades políticas, estatus de las Fuerzas Militares, resarcimiento de las víctimas, etc., expuestas y ventiladas ampliamente.
Eduardo Mackenzie en artículo aún fresco que circula a través de su portal ColombiaNews recuerda que el Centro Democrático expidió en 2013 un Decálogo de la Paz en el que, entre otros puntos se afirma que el CD no se opone ni a la paz ni a negociar con fuerzas irregulares. En dicho texto se explica que el propósito de sus críticas a la política de paz del gobierno Santos tiene que ver con los términos entreguistas e incondicionales expuestos por la delegación oficial.
Uribe y sus seguidores insisten en que su objetivo no es romper negociaciones con las Farc sino recomponer los términos en que se han adelantado. Uribe y su bancada han sostenido conversaciones con los negociadores oficiales con miras a un entendimiento que les proporcione a los esfuerzos de paz un marco consensual lo más amplio posible. A cambio, se ha recibido la estigmatización del presidente Santos, de los dirigentes de la Unidad Nacional y de amplios sectores institucionales y de opinión que solo admiten el plegamiento total.
Furiosos antiuribistas desde un espíritu guerrerista plantean que Uribe debe ir a la cárcel y que el uribismo debe ser desmontado, algunos incluso lo han dado por muerto político tras resultados electorales, para este tipo de personas el gesto de Uribe es una jugada contra la paz. El acuerdo los desconcierta en cuanto con los “enemigos de la paz” no debe haber acercamientos. Incluso, unos pocos uribistas piensan que Uribe se dejó presionar por la amenaza de cárcel contra miembros de su familia. El odio visceral y la intolerancia se esconden detrás de los primeros y el dogmatismo y la ignorancia sobre las lógicas de la acción política detrás de los segundos.
El acuerdo, en síntesis, determina que las zonas de concentración de los guerrilleros deben estar fuera de los cascos urbanos. Además, introduce algunas salvedades que deben ser tenidas en cuenta en la reglamentación de la ley: no estarán ubicadas en zonas de frontera ni de minas ilegales ni de cultivos ilícitos, no serán indefinidas ni muy numerosas, no deben ocupar territorios muy extensos, las armas serán inventariadas, dejadas y entregadas para su destrucción a un organismo internacional, no estarán por fuera de la acción de la justicia colombiana, los guerrilleros serán identificados, etc.
Quizás lo acordado no sea útil para evitar que el gobierno mantenga su blanda posición en la mesa, pero, el mensaje que el expresidente envía al Gobierno nacional y a la sociedad es que es posible llegar a entendimientos en tema tan trascendental para el país. Uribe deja una constancia ante la sociedad colombiana y ante el mundo en el sentido de que está dispuesto a hacer acuerdos.
No me hago muchas ilusiones, pero las declaraciones del presidente Santos al diario El País de España sobre la necesidad de un amplio consenso nacional para refrendar la paz, podrían entenderse como una señal en tal dirección.
Ruben Dario Acevedo Carmona
rdaceved@unal.edu.co
@darioacevedoc

Colombia 

sábado, 7 de noviembre de 2015

JUAN CARLOS BERMÚDEZ REYES , PRESIDENTE SANTOS COLOMBIA NO ES SUYA,

RUBEN D. ACEVEDO C. 
En teoría un país democrático no puede ni debe ser gobernado ni a las patadas ni como se le venga en gana al presidente. Juan Manuel Santos pertenece a esa estirpe de la oligarquía capitalina y centralista que piensa y actúa como si Colombia fuese un objeto de su propiedad.

Se queja de que buena parte de la opinión pública y la Oposición no validen su forma de gobernar siendo que el disenso es normal en cualquier democracia. En el tema de la paz, por ejemplo, en los tres años largos que han durado los encuentros con las FARC, en vez de hacer caso a las observaciones y críticas que se le hacen a su actitud débil y entreguista, responde reafirmándose más y más en el absurdo empeño de ceder sin consideración a las exigencias de las FARC.

Después de mucho insistir que no se tratarían temas de la Agenda Nacional, de que no habría impunidad, que habrá entrega de armas, que no se modificaría la Constitución, que su gobierno respetaría los convenios internacionales sobre Justicia, termina dándole la espalda a esa opinión crítica al poner en marcha propuestas como, firmar acuerdos incompletos y comprometedores como el que firmó torpemente en La Habana dejándose llevar por la vanidad de la gloria, o los proyectos de reforma constitucional con los que pretende alterar la separación y la composición de los poderes públicos y dotarse de poderes sin control y sin límites.

Los gremios del país hicieron público la semana pasada un documento serio, bien escrito, respetuoso y sobre todo, bien argumentado, sobre los asuntos en los que al parecer se debe tener sumo cuidado en las negociaciones de paz. Advierten que el Estado no se debe poner en plano de igualdad con las guerrillas porque eso significaría deponer su legitimidad y otorgársela a los grupos irregulares.

A los empresarios del país les preocupa con razones de peso, que el gobierno, en aras de la paz, termine poniendo en peligro el principio de la propiedad privada, que se negocie el modelo económico, la integralidad de nuestra Justicia y la anulación del Congreso en su función legislativa. El Consejo Gremial Nacional llama la atención sobre la pretensión de las guerrillas de enjuiciar a más de medio país incluyendo a empresarios, gobernantes, dirigentes políticos, oficiales de las Fuerzas Armadas, y que ellas terminen imponiendo su versión sobre el conflicto. Se equivoca en grado superlativo el presidente Santos al declarar ante los medios que recibía con agrado el respaldo de los gremios con el ánimo de enturbiar y disolver el espíritu crítico del documento.

Asusta sobre manera y deja muy mal sabor que los medios, de consuno, hayan omitido informar con la debida amplitud sobre el contenido del documento en cuestión. Tal parece que lo expresado en ese texto no vale la pena que sea conocido por la sociedad, peor aún, que el silenciamiento de los medios sea una expresión de un grosero y cínico control de los medios por parte de un gobernante que ha dado pruebas fehacientes de sus artes y mañas para engañar, cambiar el sentido de las nociones y de las palabras, manipular los resultados electorales con altas dosis de “mermelada”, y ahora con su total indiferencia ante el oso protagonizado en La Habana el pasado 23 de septiembre.

El control de los medios con publicidad oficial de verdad que es una de los peores legados de este doble mandato. Representa el peligro de entrar en la onda chavista que destruye su misión con garrote o con zanahoria según las circunstancias, y justificando la anulación de la libertad de prensa con el peregrino argumento de defender la libertad de prensa “juiciosa y responsable”.

Estamos pues, ante un mandatario y un gobierno sordo al clamor nacional mayoritario para  que se firme la paz pero sin caer en el entreguismo subyacente en la filosofía del filósofo Sergio Jaramillo. Estamos ante un presidente que ha convertido el ideal de la paz en un tema personal como si estuviera jugando su billetera en un casino y no la suerte de un país que mira con temor que por satisfacer a una guerrilla prepotente su jefe de gobierno produzca el quiebre de la institucionalidad y una división irreparable de las fuerzas políticas y sociales que han defendido la institucionalidad.
http://ventanaabierta.blogspirit.com/archive/2015/10/25/presidente-santos-colombia-no-es-suya-3058591.html

Enviado a nuestros correos por
Ruben Dario Acevedo Carmona
rdaceved@unal.edu.co

@darioacevedoc
Colombia

Juan Carlos Bermúdez Reyes,