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viernes, 20 de septiembre de 2019

CARLOS CANACHE MATA: LA GRAN PREGUNTA

Los  venezolanos nos preguntamos por qué, a pesar de su fracaso de dimensiones galácticas, aún sobrevive el régimen que se instaló en nuestro país hace más de 20 años. No ha faltado la protesta interna, materializada en las calles de Caracas y de las principales ciudades, como se pudo evidenciar en las grandes manifestaciones populares que hemos presenciado. No ha faltado la presión internacional que reclama, a los que actualmente detentan el poder, la vuelta a la democracia. Una suerte de extraña acrobacia política ha impedido la caída.

La crisis es general. Estamos trepando el sexto año de recesión económica y el segundo de hiperinflación. Somos el país más pobre del continente, con un salario mínimo mensual de 40.000 bolívares, es decir, menos de dos dólares (es sabido que, tanto el dólar oficial como el dólar paralelo, están por encima de los 20.000 bolívares), inclusive por debajo de Haití, que tiene un salario mínimo de 78 dólares mensuales, y de Cuba, que tiene un salario mínimo de 16 dólares mensuales. De las más de 14.000 empresas industriales que había antes de que los modernos Atilas arribaran al poder, solo quedan unas 3.000. El sector primario ha ido declinando en el abastecimiento de la demanda de alimentos: en el año 2017 atendía el 30% del consumo nacional, en  el año 2018 bajó al 25 %, y este año 2019 cerrará con un 10 %. Más hambre a la vista. La industria petrolera ha sido destruida, macabra faena que comenzó en el 2002-2003 con el despido de más de 20.000 trabajadores y expertos petroleros; actualmente, según la OPEP, estamos produciendo apenas 712.000 barriles diarios, y José Toro Hardy pronostica que “Venezuela está desapareciendo como país petrolero”. Todo eso explica por qué, según el indicador de riesgo-país de J. P. Morgan, “Venezuela representa el peor riesgo de inversión posible en este momento”.

Los servicios públicos están en el piso. En materia de educación, se ha informado que en las escuelas públicas se cumplió apenas el 70 % del calendario previsto en el año escolar 2018-2019 como consecuencia de la crisis económica y la deserción de maestros y alumnos. Según el Sindicato Venezolano de Maestros, en el año escolar 2018-2019, los estudiantes del tramo de la mañana solo recibieron 71 días de clases, en vez de los 200 días que establece la ley para el calendario escolar, en tanto que el turno de la tarde fue de 56 días, lo cual representa “más del 30 % de inasistencia”; pero tiempo sí hay para la ideologización consignada en los textos de la colección “bolivariana” y para la exaltación de la “obra” realizada por el régimen. En materia de salud, la Federación Médica Venezolana (FMV) ha informado que, como consecuencia de la crisis económica y humanitaria que atraviesa el país, “de los hospitales se han ido más de 53 % de los médicos, y de las clínicas y centros de salud privados cerca de 50 %”, y que la dotación de medicinas en los hospitales no llega al 3 %, por lo que los familiares de los pacientes tienen que conseguirlas fuera del hospital; además, han repuntado epidemias que habían prácticamente desaparecido, como la malaria, que ocasionaba en los primeros años del siglo XX una de cada tres muertes registradas en el país, pero que gracias a la gestión del ministro Arnoldo Gabaldón en la era democrática fue enfrentada exitosamente.

En el orden político, presenciamos la muerte de la democracia, pero vuelvo a la pregunta inicial de estas líneas, ¿por qué se han mantenido en el poder sus sepultureros? La respuesta será tema de otro artículo.

Carlos Canache Mata
@CarlosCanacheMa

martes, 14 de mayo de 2019

REINALDO J. AGUILERA R., ERROR DE CÁLCULO

Luego de los acontecimientos ocurridos durante el llamado “Levantamiento de La Carlota”, no podemos dudar que existen dos países muy distintos conviviendo en uno solo; uno compuesto por unas personas que sin importarles nada y a costa de lo que sea, se aferran al poder y pretenden continuar utilizándolo para beneficio propio, en perjuicio de la mayoría y otro en el que nos encontramos los ciudadanos que queremos, deseamos y luchamos cada día por un país diferente, que salieron ese día a apoyar a quienes lo pedían, mucha gente que quiere prosperidad, igualdad y equilibrio social, pero mientras transcurría el evento sucedió algo.

Para algunos quizás suene chocante, pero las cosas buenas y las malas hay que decirlas, mucho más en estos tiempos, la sinceridad hacia la colectividad es sumamente necesaria, es obligante diría yo, la revolución se ha encargado de mentir por más de 20 años y creo que ya es suficiente, no podemos caer en lo mismo.

En primer lugar la gente no salió como se esperaba, cada quién tiene sus razones y se respetan pero esa es una realidad inocultable, fueron muchos los que salieron pero no los suficientes para abarrotar las calles.

Por otro lado ocurrió algo que aunque emocionó a todo el mundo tampoco fue contundente, el alzamiento de parte del área castrense no cumplió los objetivos esperados, para el Presidente (E) Juan Guaidó constituyó un error de cálculo, lo que ha costado que en éste momento nos encontremos en una especie de zona gris, no es blanca ni es negra, es un momento incierto y las consecuencias aún se están evaluando.

Muy importante es que el propio Guaidó está asumiendo ese error y eso se aplaude pues el asumir las responsabilidades no es precisamente una característica de muchos y en la Venezuela Bolivariana menos.

En una entrevista concedida al diario estadounidense “The Washington Post”, Guaidó admitió que esperaba que al producirse una oleada de deserciones dentro del Ejército, Maduro dimitiese y ocurriera lo que todos o la gran mayoría espera, sin embargo, el llamamiento de Guaidó para que los militares se “sumasen al proceso de cambio” no produjo deserciones masivas y el evento se fue desinflando, al menos eso parece.

Hace unos días, en otro de mis artículos dije que la cosa definitivamente no está fácil y que no mejoraría tan rápido hacia el futuro, definitivamente es así, las actuaciones del régimen no hacen sino confirmar el talante antidemocrático, falso y bajo de los que accedieron al poder engañando al pueblo, manejaron la fortuna más grande de la historia y llevaron a un país como Venezuela al desastre en el que se encuentra.

Ante la múltiple presión internacional que no cesa ni un minuto,  “ellos” continúan amparándose en una Asamblea Nacional Constituyente que sigue actuando al margen de la ley por su inconstitucional elección. 

Por otra parte, ya el mundo entero ha visto que aquí no respetan ningún tipo de norma jurídica, sea de derecho nacional o internacional, hemos observado cómo el régimen ordena arremetidas violentas que ya no son solamente contra ciudadanos comunes, lo hace contra diputados violando inmunidad parlamentaria, de igual forma lo hacen con estudiantes, sean damas o caballeros, en conclusión aquí los organismos represores del estado no distinguen raza o sexo y mucho menos condición social; el mal gobierno con tal de no permitir que le quiten el poco “poder” que aún le queda, hace y va a hacer lo que sea.

Hay que recordar que el génesis de lo que hoy vivimos fue un Golpe de Estado, sí, contra el gobierno del Presidente Carlos Andrés Pérez, que era malo, que no le gustaba a todos, puede que sea cierto o no, pero que con todos los defectos del pasado y con todos los problemas que existían, Venezuela para aquellos años nunca estuvo como lo está ahora.

Todo esto nos lleva irremediablemente a pensar que no se pueden cometer esos “errores de cálculo” así como así, no estamos para eso, la gente se encuentra en un estado de desesperación y al pedirle a los ciudadanos que apoyen debe hacerse con la seriedad que ya nos merecemos todos, no puede haber más relajo, se debe buscar mayor precisión.
Para ir cerrando, quiero referirme al constante llamado que de parte de la administración Trump se hace a los militares “Bolivarianos”, eso tiene un sentido y una intensión aunque muchos no lo crean, habría que leer entre líneas para entender todo lo que significa cuando dice el Vicepresidente Mike Pence que: ¡Aún están a tiempo!, definitivamente les están advirtiendo algo.
En conclusión y por el momento, se debe tener mucho ojo mientras se desarrollan los sucesos, sean cuales sean, pues no todo lo que brilla es oro, así de simple y sencillo.

Reinaldo J. Aguilera R.
@raguilera68/@AnalisisPE