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viernes, 21 de febrero de 2020

OSCAR ARNAL: DEL REVOCATORIO AL REFERENDO POPULAR

Las nuevas sanciones a Rosneft por la triangulación del petróleo nacional provocaron en pocas horas una gran caída de sus acciones en la bolsa. Otra empresa que sufre producto de la torpeza oficialista es la línea aérea TAP, suspendida por 3 meses, cuando el país está ávido de conectividad. Nadie cree que la aerolínea portuguesa permitiera que el tío de Guaidó volara con explosivos a bordo, materiales y equipos prohibidos. Un montaje burdo que deja al régimen muy mal parado a nivel mundial, con una detención injustificable.  

Hace cuatro años, de acuerdo a la Constitución, ha debido celebrarse el referéndum revocatorio de mitad de periodo contra Maduro. La oposición había recogido las firmas para iniciar el proceso. Sin embargo, el TSJ impidió que prosperara la propuesta, contrariando la ley. El régimen perdió toda legitimidad y legalidad. Para colmo de males en el 2018, cuando llegó el año de las presidenciales, se impidió la participación de partidos fundamentales y candidatos. Se realizó una elección en medio de un ventajismo sin parangón: cadenas ininterrumpidas ofreciendo bonos a los votantes y estableciendo frente a los centros de votación “puntos rojos” o centros de control de las misiones y el carnet de la patria.  

 Este año 2020, según el texto Constitucional, hay que realizar elecciones parlamentarias. De cualquier manera, la Constitución también pauta la posibilidad de realizar un referendo popular para consultar cualquier tema de interés nacional. Valga la oportunidad para activar la propuesta y poner en manos del pueblo el cambio o la continuidad del régimen. La iniciativa animaría las parlamentarias y el plebiscito sería la solución a este atolladero.  

 El artículo 70 de la Constitución señala que “Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocación del mandato...cuyas decisiones serán de carácter vinculante”. El 71 continúa “Las materias de especial trascendencia nacional podrán ser sometidas a referendo consultivo...a solicitud de un número no menor del diez por ciento de los electores”. 

En el Chile de Pinochet se realizó un plebiscito que perdió de manera sorpresiva el general y que puso fin a su mandato. Al año siguiente se realizaron las elecciones que ganó la llamada “Concertación”. El ejemplo chileno podría ser nuestra fuente de inspiración. Recojamos las firmas, activemos el referendo popular y el pueblo decidirá ponerle fin al régimen. Para ello, necesitamos primero cambiar al Consejo Nacional Electoral y garantizar una observación internacional calificada. Toda nuestra voluntad la debemos poner en esta salida constitucional, pacífica y electoral. Todos los partidos opositores deberían salir en la misma dirección. Venezuela no aguanta más.

Oscar Arnal 
oscar.arnaln@gmail.com
@OscarArnal 

martes, 19 de enero de 2016

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, TERROR A UN REVOCATORIO

Sí, del lado del oficialismo hay terror de que apoyado en la Constitución Bolivariana de la República de Venezuela los sectores democráticos convoquen dentro de unos meses a un referéndum revocatorio del presidente Nicolás Maduro. De este otro lado de la acera hay temor, no terror, que es otra cosa, es decir, sospecha de que algo pueda conllevar un efecto perjudicial o negativo.

Creen algunos dirigentes políticos, analistas, columnistas, que se corre el riesgo de que el pueblo que votó de manera abrumadora el 6 de diciembre por los candidatos parlamentarios de la Mesa de la Unidad Democrática no lo hagan del mismo modo para sustituir la cabeza del Gobierno Nacional.

Verdad que no tienen sentido esas razones. Lo sucedido el 6 de diciembre fue la manifestación más evidente de que más allá de un cambio parlamentario aspiraban más bien a un cambio de sistema, de la forma de administrar y de ejecutar los recursos de la Nación.  Como lo dijera el doctor Allan Brewer Carías: “el 6D en Venezuela se produjo una rebelión civil, constitucional, contra un modelo fracasado”.

Todo indica que vamos camino al abismo, de mal para peor. Si se mantiene el mismo discurso de antes de las elecciones de diciembre, las mismas políticas, si los nuevos ministros piensan que podemos salir de la crisis sembrando en cualquier terrenito o perolita que tengamos en casa, con el control estatal sobre la economía, el precio del petróleo en 24 dólares, evidentemente que todos estas trabazones obligan a un cambio desde las raíces.

El régimen está entrampado.  No tiene escapatoria a pesar de su poder, de mucho poder, pero obviamente menos que antes. Si se radicaliza más sería una locura colosal, que con una popularidad tan mermada estirara más la liga.

Entonces, aunque parezca ilusorio la única salida que les queda sería conformar un gobierno de integración, una especie de ancha base, que es una fórmula de soporte, de sostén para no derrumbarse. Sin embargo, se corre el riesgo de que el pueblo no acepte ese contubernio burocrático.

Ahora, es vital para este proyecto reconstruir el TSJ. Un revocatorio al Presidente sería reducir una riña de éste en solitario. Me explico mejor, en sus estrategias no tendría sentido someter de nuevo la figura de Chávez  a otro vergonzoso revuelco, cuando todo se ciñe a la pregunta de si desea o no que Maduro siga en la presidencia, más nada.

La lucha sería de Maduro contra millones de venezolanos. Ni siquiera la justa electoral sería contra uno de los líderes de la oposición, esto pues lo coloca en una posición de minusvalía. Más aún si consideramos que en las parlamentarias se obtuvieron cerca de ciento cincuenta mil votos por encima de los sufragios que se necesitarían para triunfar en el revocatorio.

Según algunas encuestas que todavía no han sido publicadas, hechas después de las elecciones pasadas, colocan a Maduro con 10% de aceptación y 90% de rechazo. Ahora si eso les parece insuficiente lo que quedaría es resignarse, sentarse en una acera a esperar el año 2019.  Los militares, un ejemplo, el jesuita Arturo Sosa puso la lupa en este dato: “En aquellas mesas en las que votaron el 6D sólo militares la ventaja a favor de la MUD fue mayor que la media nacional, 70-30”.

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez

Carabobo - Venezuela