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sábado, 5 de septiembre de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, LA CARTA DE MCM SE QUEDÓ EN EL BUZÓN

“Mi deber es construir esa unidad para salir de Maduro, sin unidad no saldremos de esto”. Juan Guaidó. 

Esta semana, a diferencia de otras, las ideas se amontonan y nos producen el mismo efecto que la escasez; o similares efectos, como cuando estamos secos, para decirlo en jerga periodística. Hoy, al contrario chapoteamos entre imágenes y opiniones para no asfixiarnos dentro de esa abundancia… 

Es el caso, que el sábado pasado se llevó a cabo la reunión entre dos dirigentes de primera línea de los sectores democráticos venezolanos: Juan Guaidó y María Corina Machado (MCM); todo ello producto de la invitación que le hiciera el presidente interino. Con anterioridad, el tono de asentimiento, algo amargo, a conversar con el dirigente político presagiaba que nada bueno iba a salir de ese encuentro ciertamente importante. Tanto así, que en ningún momento despertó expectativas consoladoras, ni nadie pensó que de allí pudiera surgir “fumata blanca”. Como dijera una amiga carabobeña, Gladys Valentiner: “MCM nunca estará de acuerdo con ningún planteamiento que provenga de otro; que no sea de ella, pues ella solita tiene la razón, más nadie”. 

Siguiendo adelante, aunque formo parte por principios del grupo de opositores democráticos, —los otros no son tal cosa— que ha venido apoyando al presidente interino; aunque considero demoledora la carta de MCM, pienso que allí hay impresas unas cuantas verdades que valen la pena considerar antes de echarla al humilde cesto de la basura y el olvido. Omitir, me refiero a la precitada epístola, sería un grave daño que le haríamos al destinatario más que a la propia remitente, hay algunos puntos para la reflexión. Por lo tanto, el equipo del varguense debe sacarles utilidades a las cosas dichas allí, al margen de sus intenciones deliberadas. Incluso, a pesar de que el encargado de negocios para la Oficina Externa Estadounidense en Venezuela, James Story, declarara el día siguiente de la cita, que únicamente con la unidad en torno a Juan Guaidó se logrará el apoyo internacional, que esa es la posición de los Estados Unidos; lo cual resulta en un incuestionable aliento para el presidente temporal, JG. Naturalmente, estos planteamientos que se hacen extrafronteras también deben pasar por las máquinas procesadoras y estudios de la oposición nacional. 

Pero vamos a repasar algunos puntos de la carta en cuestión publicada por MCM: “Estoy decidida a impulsar la construcción de una plataforma donde participen todos los venezolanos comprometidos con el desalojo del régimen que excluya cómplices y corruptos”. “Apoyamos lo que aspirábamos sería un gobierno interino amplio, alejado del sectarismo transparente y centrado en el cese de la usurpación”. “Esto te lo dije en público y a través de dos correspondencias privadas que nunca contéstate”. ”El desastre de la entrada de la ayuda humanitaria donde se incorporaron figuras relevantes del mundo, se convirtió en un fiasco”. “El 30 de abril participaste en una aventura en la cual estaban los jefes de las mafias financieras, represivas y judicial”. “De allí derivaría un gobierno compartido que era y es inaceptable, además de inconsulto”. “Ni que decir de la inconstitucional decisión de incorporar a exdiputados chavistas a la Asamblea Nacional quienes implosionaron su funcionamiento”. Hay muchas más recriminaciones y sugerencias, tan extensas que se llevaría más espacio del que puedo disponer: diálogos con el régimen, gobierno de emergencia nacional compartido con el chavismo, activación del Tiar, negativa de Guaidó a aprobar el artículo 187.11. “Juan. El país te dio una tarea que no has podido o querido cumplir”. Termina más allá afirmando que su deber es enfrentar cualquier agenda de distracción disfrazada de unidad… 

Quise señalar algunos puntos de esa extensa carta para advertir que por ellas las posibilidades de lograr la unidad y la integración de todas las fuerzas de oposición se alejan, ocasionando un desgraciado desgaste que como contrapartida favorece a Nicolás Maduro. Guaidó no dispone de mucho tiempo para hacer los correctivos; por lo tanto, debe apurar el paso. Las exigencias hacia él serán cada vez más contundentes. Sin embargo, quedó evidenciado que MCM está estancada, la opinión pública no la acompañó. Cuatro años con un discurso petrificado, cansón, involutivo, fatalmente ha envejecido junto con ella. La gente comparte sus inquietudes, pero no la acompaña. No termina de aceptar sus posiciones  demencialmente arrogantes, inaceptablemente inflexibles y extravagantemente impositivas…

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez  

viernes, 21 de agosto de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, AUNQUE ALGUNOS NO LO VEAN…

A pesar de todos los inconvenientes y resbalones que ha tenido la oposición democrática venezolana —errores, desesperanzas, desalientos— y al margen del coronavirus y las embestidas violentas del régimen de Nicolás Maduro, la lucha opositora no se detiene. A pesar de todos esos inconvenientes,  las fuerzas democráticas siguen avanzando. Vivimos una etapa solapada, enmascarada, metida en una lucha subterránea, pero incesante, intensa, con el fin de recuperar la libertad de la que fue despojada por un grupo del lumpen social más despreciable de nuestra sociedad; no por su pobreza de origen, sino, más bien, por sus viles procederes. Ese es el caso. 

Luego de varios meses apagados, de un mutismo angustiante, atascados, la oposición se repone, se reorganiza, se une, hace grandes esfuerzos por reagruparse y ponerle fin al depravado apocalipsis tabernario. El Grupo de Lima, el Grupo de Contacto Internacional, la Unión Europea y el gobierno de Estados Unidos se unieron en un comunicado conjunto, una vez más, para ratificar su apoyo por el cambio constitucional de Venezuela. Una nueva demostración de que por muy espinoso que sea el camino, no estamos solos. Por el contrario, contamos con el apoyo internacional y con el brío de cada uno de nuestros compatriotas, indispensable, para proseguir la lucha hasta ver a Venezuela libre del yugo de la dictadura; todo esto evidentemente alentador. "Ahora, debemos ganar en las calles y dar el siguiente paso: pacto unitario y ejercer la mayoría que somos para consolidar un Gobierno de Emergencia Nacional". Juan Guaidó presidente (E) de Venezuela. 

Sobre todo, la mano Divina de la Providencia se hizo presente para que las sanguijuelas pervertidas que estaban infiltradas dentro de los partidos políticos democráticos abandonaran sus filas para apoyar al régimen más nefasto y cruel de todos los tiempos; una involuntaria contribución aséptica, pero en enhorabuena. Como bien lo dijera el exgobernador de Carabobo, Luis Tomás Izaguirre: “Creo que lo que nos pasa con la mesita, sus primos y parientes lejanos, es bueno para los demócratas venezolanos, pues ya sabemos quiénes somos los demócratas y quiénes los déspotas agazapados,”. Su partida ha sido un hecho edificante, afortunado; haberse deslastrado de los traidores, quienes pasaron años agazapados esperando el mejor momento, la más jugosa oferta para saltar al bando contrario, es un hecho afortunado: ahorrarse la molestia de echarlos. Este suceso sobrepasará las paredes de los partidos del cual formaron parte una vez; será, entonces, la sociedad, el pueblo, aquellos que ni obedecen disciplinas, ni conocen de estatutos, quienes juzgarán esos reacomodos apresurados de última hora. Extrafronteras, se anularán visas y se cerrarán cuentas bancarias sin importar familiares ni el origen de ese dinero.  

Finalmente, no cabe duda de que los venezolanos no saldrán a votar para unas elecciones parlamentarias, a los mismos tiempos inconstitucionales, nauseabundos. No habrá argumentos que les convenzan de lo contrario, por la simple razón de que los ciudadanos que sobrellevan el caos con mayor reciedumbre tienen conciencia de que las acciones de tipo económico que son las que pueden remediar sus calamidades no dependen directamente del parlamento sino del poder ejecutivo…

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez  

jueves, 16 de julio de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, ¿SON O NO TRAIDORES?

“En la historia universal se cuentan hazañas de gran valentía donde los hombres luchan y mueren por defender su pueblo, sus familias y sus ideas.  Pero como hay actos plausibles también los hay aborrecibles. La confianza es algo que el ser humano valora mucho y solo hay un acto que es capaz de destruir por completo esto: la traición”. Sergio Cuevas. 

En primer lugar —puede haber algunas excepciones como es habitual—. hay que entrar a considerar que cualquier acción que asuman los líderes opositores en conchupancia con ese hecho brutal en contra de los partidos de oposición, trascenderá, irá más allá de las paredes de esas organizaciones del cual formaron parte. Será la sociedad civil, es decir, 85 % de compatriotas que no tiene esos vínculos, ni obedece a disciplinas, ni conoce de esas conductas, ni siquiera como son esas casas por dentro, ni conoce de estatutos ni de doctrinas, ni de excepciones de reglas; serán ellos quienes juzgarán esos acomodos y reacomodos apresurados, de última hora. Además, aquellos que nunca han militado en partido político tienen la particularidad de ser más severos, más inflexibles con la falta de solidaridad, rigurosos con todo lo que tenga que ver con la ética; aúpan el comportamiento vertical y castigan al traidor hasta la infinitud.      

Pocas dudas tengo de que, con el calificativo de traidores a la democracia venezolana y a sus organizaciones partidistas, serán señalados todos aquellos dirigentes de la oposición que decidieron aceptar, sin competir, el testigo de quienes hasta hace poco fueron sus crueles contrincantes. De manera que aquellos que acepten los símbolos, las siglas de sus partidos despojados arbitrariamente por el régimen, serán señalados como aguantadores del autoritarismo; los retratarán de conciencias frágiles, su futuro se reducirá a un prolongado olvido; serán los nuevos socios de la rapiña y de veinte años de calamidades.

Estos saltos al vacío los dan en el preciso momento en que se discute la posibilidad de asistir a un proceso electoral fuera de ley y ceñido únicamente a elecciones parlamentarias; mientras el grueso número de venezolanos y la comunidad internacional sugieren votaciones presidenciales y parlamentarias con las mayores garantías posibles. En pocas palabras, creen ciegamente que el régimen es invencible. Dudan de que este embrollo donde está sumida la oposición tenga salida. Consideran una fantasía pensar en las posibilidades de ir a unas elecciones presidenciales. No creen que la presión del imperio norteamericano produzca un efecto que pueda ser irreparable. Puesto que algunos no se pasean por el hecho real de que el régimen no logra tener las manos libres. Que sobre él pesan grandes contrincantes que persiguen verlo fuera de juego. Que el hecho de que hasta ahora no se haya logrado el objetivo definitivo no significa que no pueda suceder más adelante. Tampoco se pasean, los que se van detrás de los partidos arrebatados por el régimen de Nicolás Maduro, que probablemente serán sancionados por el gobierno de Donald Trump: congeladas sus cuentas bancarias en Estados Unidos y países amigos, eliminadas sus visas y la de sus familiares más cercanos.      

Creo que esta nota del embajador Tarre Briceño, refiriéndose al Parlamento Europeo, se ajusta perfectamente a los puntos expuestos en este artículo de hoy; dice él: “La Resolución aprobada incluye la petición de elecciones presidenciales y legislativas libres, transparentes y creíbles; reconoció la crisis humanitaria e instó a la comunidad internacional a ayudar a los migrantes venezolanos; ratificó su apoyo a Juan Guaidó como presidente interino legítimo; condenó el nombramiento antidemocrático de los nuevos miembros del Consejo Nacional Electoral; solicitó más sanciones en contra los líderes de la dictadura y un largo etcétera”…

Rafael García Marvez 
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez   

sábado, 4 de julio de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, COMUNIDAD INTERNACIONAL DESCONOCE ELECCIONES

Observen que en el titular, el verbo “desconocer” está conjugado en tiempo presente; es decir, la comunidad internacional desde ya desconoce las elecciones parlamentarias venezolanas que están contempladas para ser realizadas en los primeros días de diciembre de este año. De una vez, a cinco meses aproximadamente de estas votaciones para escoger los nuevos diputados, adelantan criterio y toman la decisión de declararlas írritas. 

Centrémonos en el hecho de que, para al régimen de Nicolás Maduro, poco le importa las acciones internas que asuma la Asamblea Nacional (AN), pues, sencillamente para eso tiene un Tribunal Supremo de Justicia a su mandar, para ignorar olímpicamente y terminar actuando como una aplanadora aplastando lo que salga del parlamento. La AN solo le interesa para darle un barniz de legalidad, para contratar en el extranjero, solicitar créditos de financiamientos con las bancas internacionales, designar el cuerpo diplomático: embajadores y cónsules; en fin, su utilidad es extrafronteras, exclusivamente. 

De modo, que la oposición democrática no debe ocupar su tiempo en discusiones sobre este tipo, si participar o no en esa bufonada electoral, sino buscar más bien la fórmula legal, que debe existir, para la continuidad del actual parlamento que preside Juan Guaidó. Ocuparse, de una vez, sin abrir ni discutir alternativas sobre esta cuestión y, por el contrario, aferrarse del valor práctico sobre cualquier otro valor, en otras palabras, jugar el rol fundamental del pragmatismo… 

¿Cuál sería entonces la estrategia de la oposición? Seguir andando por el camino de las presiones internacionales que cada día son más severas aunque para algunos se hagan invisibles; pero que en realidad le ha abierto un boquete al gobierno que cada vez se hace mayor.  Ocupar el tiempo en cuestiones más útiles, más productivas, como construir, reconstruir, fortalecer la unidad. Abrir las puertas de par en par para que pase todo el que quiera sumarse a la causa de la lucha por la libertad. Fortalecer, mantener viva la llama del apoyo del hemisferio, del Grupo de Lima, que en los últimos meses, probablemente como consecuencia del coronavirus, ha perdido entusiasmo, se nota apagado Eso son trabajos que hay que retomar, que hay que intensificar y estrechar aún más las relaciones internacionales para mantenerlas vivas. La salida de este infierno en el que está inmerso nuestro país está en las acciones que se hagan adentro, pero también con el aporte de fuera, el uno sin el otro siempre caminará cojitranco.     

Nuestra crisis no se limita a un lapso de unos pocos meses; no tenemos un tiempo aproximado de cuándo vamos a superar esta crisis ocasionada por un grupo de individuos que se aferran al poder con la finalidad de enriquecerse a cualquier costo. La preocupación del gobierno de Nicolás Maduro no se centra en cómo solucionar las penurias de los compatriotas, eso dejó de preocuparles hace largo tiempo. El caso es que ellos perdieron todo hálito de probidad. Su tiempo lo ocupan en cualquier maraña para distraer la atención de quienes los adversan, por ejemplo, la fábula de las elecciones parlamentarias. 

Para nuestra fortuna —esto debe ser repetido muchas veces— Juan Guaidó es el líder innegable de esta corriente democrática que no cesa en sus luchas liberadoras a pesar de todos los contratiempos. Que cuenta para cualquier proyecto político con el respaldo de cerca de 90% de los venezolanos que no tienen militancia partidista, que pesa y pesará mucho sobre los hombros magullados de los expendedores del mostrador de Miraflores.

Rafael García Marvez 
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez   

viernes, 19 de junio de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, VOTAR O NO VOTAR

De una vez, -a quema ropa- no cabe dudas de que los venezolanos no saldrán a votar en unas elecciones parlamentarias aunque el nuevo CNE sea designado por el grupo de diputados que apoyan al actual presidente Juan Guaidó. No habrá argumentos que les convenzan de lo contrario por la simple razón de que para los ciudadanos que sufren el caos con mayor dureza, se estima cerca al 85 %, las acciones de tipo económico que pueden remediar sus necesidades vitales no dependen directamente del parlamento. 

Este país, por ley y tradición, ha sido presidencialista y del jefe de Estado surgen las grandes decisiones, con mayor razón si al frente del poder se encuentra un régimen con visos dictatoriales. Sin embargo, a pesar de que esta es y será la cruda realidad, los demócratas insistirán en designar los nuevos rectores del CNE —que puesto frente al espejo a los  designados por la Sala Constitucional del TSJ— aquellos gozarán del reconocimiento tanto de los venezolanos como de la comunidad internacional. Sabemos de antemano que la política es una rama incierta, propensa a cambios imprevistos, a interpretaciones erróneas, por lo que nunca se sabe con precisión que va a ocurrir o no el día siguiente. 

La designación de los rectores del CNE de manera espuria: con rectores de dudosa imparcialidad, y de profundas sospechas en lo referido a su honorabilidad, traerá como consecuencia varios movimientos que entrarán en juego a partir de ahora. Por una parte, se dio el hecho de que después de varios meses sin coincidencias, se produjo el domingo pasado un comunicado suscrito por el G4 y otros partidos políticos en apoyo a la causa representada por el presidente encargado; a pesar de que la unidad sigue siendo sumamente frágil, este sigue representando un inconveniente muy grave. El sacudón, por ejemplo, dentro del partido Acción Democrática por un movimiento jefaturado por el secretario de organización nacional Bernabé Gutiérrez, sirvió para que se escucharan voces enmudecidas desde hace mucho tiempo. Del mismo modo, se produjo la salida de la embajadora de Venezuela en Chile, hija del dirigente adeco en conflicto, quien por cierto, ella está en sincero desacuerdo con su padre. De igual forma el ingreso de su hermano, José Luis Gutiérrez Parra, como rector principal del írrito CNE.

Es muy probable que esta minoría insurrecta se apodere de la tarjeta y del partido blanco a pesar de que Henry Ramos mantiene el control en las mayorías de las seccionales en los diferentes estados. El régimen, todavía tiene los medios para para comprar las conciencias de quienes no resisten o son alérgicos a vivir bajo restricciones financieras. De manera que a los que dicen que los que se abstienen de votar le facilitan el trabajo al gobierno, en contraposición les digo que los que participen en ese bululú, en ese entremés de dudosa pulcritud, van a darle un perfil de legalidad al fraude que tienen preparado Nicolás Maduro y sus adláteres de la mesita; es decir, se harían coautores de esa agresión electoral. Ya el TSJ tomó la decisión de transferirle el mandato al secretario de organización en rebelión la autoridad plena del mando dentro de AD. Como consecuencia, frente a estas acciones de corte tiránico cualquier hecho que se produzca será infructuoso. 

En fin: ¿a quiénes no les conviene que haya elecciones en este país porque saben de antemano de que van a ser derrotados por las fuerzas democráticas venezolanas? ¿Acaso no ha sido Diosdado Cabello, segundo en orden de mando del régimen, quien repetidamente ha dicho: “en este país no va a haber elecciones, olvídense de eso”? Para concluir, Nicolás Maduro, luego de la derrota en las elecciones parlamentarias de 2015, afirmó algo similar y lo ha repetido en varias ocasiones. ¿Qué más será necesario para que se entienda que el oficialismo no respetará la voluntad popular?

Rafael García Marvez 
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez  

viernes, 5 de junio de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, PERO NO PASA NADA…

Esta es la expresión que la mayoría  de venezolanos utiliza frente a cualquier análisis predictivo que pueda perjudicar al régimen de Nicolás Maduro.  No es una postura de rechazo a la oposición, tampoco a Juan Guaidó.  Es la incredulidad de una población acogotada por los problemas.  Que tiene hambre, que no tiene agua, ni gasolina, tampoco electricidad.  Unos ciudadanos asfixiados que ahora no pueden ver televisión.  

Por cierto, me comentaba días atrás el ilustre psiquiatra Carlos Rojas Malpica que mirar televisión es para la clase indigente, la que vive colgada de los cerros de Caracas, un hilo de interconexión con el hambre.  Esta produce un efecto atenuante en la mente del famélico televidente que se encuentra en el primer peldaño de la base de la Pirámide de Maslow: alimentarse.  El día siguiente recomienza la labor de buscar entre los rastrojos de la basura, y así volver a empezar su rutina de subsistencia hasta que se da de frente con la parca. 

Al mismo tiempo, esta sociedad incrédula se ha hecho exigente, desconfiada, maliciosa, resabiada, con todos aquellos que luchan por rescatar la democracia. De manera involuntaria, se ha convertido en una especie de sostén de quienes han destruido, en buena medida, todo lo que otros gobiernos habían logrado para el bienestar de nuestros compatriotas. Que no solo tuvieron los modos, estos venezolanos, de alimentarse adecuadamente sino de asistir a la universidad y ocupar posiciones en las cúspides empresariales. Incluso la mayoría de los presidentes venezolanos provienen de la clase media, hasta el doctor Caldera que transmitía una imagen social superior, lo mismo. 

Adentrándonos en el tema, quizá el más álgido y complicado de tratar, y no caer en extremos que lejos de ayudar a la comprensión para lograr la salida del oficialismo, tendría más bien un efecto contrario al deseado, procuraré, entonces, ser lo más comedido posible, a riesgo de que muchos piensen que ese exceso de ponderación forme parte coincidente del estancamiento donde nos encontramos.  

Juan Guaidó, es evidente, no tiene hoy en el país el respaldo que tuvo meses atrás; no así en los territorios extranjeros donde su liderazgo se solidifica cada día más, a la vanguardia el poderoso Estados Unidos.  De manera, que no es tan sencillo como candorosamente algunos creen, que cambiando a Guaidó por otro, ¿por quién?, las diferencias políticas, los intereses particulares, las divergencias, las incoherencias y las decepciones desparecerán; sencillamente, esto no ocurrirá de ese modo. Tampoco renacerá refulgente la unidad, ni el entusiasmo, ni la esperanza, ni el espíritu combativo; no, eso es una ilusión pandémica muy propia entre nosotros. 

¿Entonces?, qué hacer. De nuevo la unidad se constituye en un elemento fundamental. Hay que desconectar con premura el trapiche al que algunos con una alta dosis de insensatez, caigan en  el disparate de lanzar el cuerpo de Juan Guaidó para ser desintegrado por sus díscolas muelas.  Por supuesto, que Guaidó lleva sobre sus hombros una pesada carga.  Es a él a quien le corresponde llamar a esa unidad que consideramos esencial. Juan Guaidó está en la obligación de actuar con mayor veracidad, con realismo, con madura sensatez. 

Los venezolanos se resisten a escuchar una y otra vez propuestas incumplidas.  Hoy ni siquiera las medidas de la Casa Blanca le producen cierto optimismo, como resultado de esas expectativas infringidas. Convocar, por ejemplo, el domingo pasado a la AN para analizar el aumento de la gasolina no entusiasmó a los venezolanos tanto como si por el contrario lo hubiera hecho para tratar el tema de la aplicación del TIAR.  

En conclusión, la vida política de Juan Guaidó pende de un clavo caliente. Pudiera estar a punto de acercarse a la espeluznante etapa de convertirse en víctima de un disparate, de la demencia progresiva. Son tiempos de meditar profundo y actuar sin dilación. En fin, el dilema está en elegir entre Juan Guaidó y Nicolás Maduro, usted decide.
                                                                                                                     
Rafael García Marvez 
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez  

sábado, 9 de mayo de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, NOSOTROS SOLOS NO PODEMOS II

No es sencillo dejar de lado el Covid-19 para referirse a cualquier tema de orden político o de otra índole, pero es necesario dejar de lado ese tenebroso contubernio. Por ejemplo, el candidato del partido Demócrata norteamericano, Joe Biden, según las últimas encuestas, está superando a Donald Trump por la mala política aplicada por este para detener el avance de la pandemia china que parece que ha cobrado centenares de miles de muertos en ese país. Para terminar de escapar de este trillado camino, solo diré que, en el caso venezolano por el contrario, quizá por afinidad ruin este mal favorece al régimen, todos conocemos las razones, por tanto no merecen largas explicaciones.  

El hecho es que la lucha por rescatar nuestra democracia no cesa a pesar del profundo malestar, desánimo y desilusión que priva en nuestros compatriotas por el simple hecho de que todavía Nicolás Maduro permanece en Miraflores. Desesperos en otras escalas sociales, como el suicida hecho de Macuto por ocho hombres armados con intenciones de derrocar al régimen o quizá con otros propósitos, es un acto valeroso, pero descocado, perfectamente demencial. 

De manera que, toda opinión que se genere sobre la acción política nacional de unos cuantos meses para acá tendrá una respuesta descompuesta, disconforme. Hasta los partidos que conforman el G4 que caminaban de la mano del presidente Juan Guaidó se han echado a un lado bajo un manto de silencio, no sé si prudencial o protestaria. Según comentarios en corrillos, esa mudez es consecuencia de algunas diferencias con el acuerdo entre Guaidó y el gobierno de Donald Trump. A partir de allí, se dejaron de lado las campañas organizativas que estos partidos políticos venían llevando a cabo preparándose para unas probables elecciones presidenciales o parlamentarias, o ambas al mismo tiempo. Bien, buena parte está en manos de lo que sea capaz de hacer por nosotros el gobierno del norte; por ahora no se ve otro camino diferente a este. 

Sin embargo, no se rechaza de un todo la factibilidad de conversaciones con la idea de buscar una salida electoral. Se pulsea, como es natural, entre ambas fuerzas por conseguir las mejores condiciones que prevalezcan para asistir a esa contienda electoral, si fuera el caso. La terrible crisis económica, la hambruna, las carencias de lo más elemental también ponen a pensar al régimen, que no encuentra la manera de ocultar su tétrica impotencia. Pero se mantiene la vigilancia permanente en el mar Caribe desconociéndose a ciencia cierta el alcance de sus propósitos.        

En definitiva, el desenlace de este drama que vivimos hoy radica en que “nosotros solos no podemos”; esa es la esencia del asunto. Sin que esto signifique que la oposición democrática no continuará haciendo su trabajo en búsqueda de unas elecciones libres, limpias, de ser posible como lo señalaba más arriba. Insisto, ¿cómo oponerse si más del 85 % de los venezolanos desea un cambio político con preferencia por la vía pacífica, electoral, sin desdeñar otras opciones? No deben caber dudas de que todo lo que se lleve a cabo deberá ser  consultado y convenido previamente con el gobierno del norte, aunque la decisión final nos corresponda tomarla a los venezolanos… 

Rafael García Marvez 
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez 

miércoles, 8 de abril de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, GOBIERNO DE EMERGENCIA

«Un gobierno de emergencia nacional tiene que salvar a Venezuela del coronavirus, pero también del socialismo», afirmó Dignora Rojas, diputada a la Asamblea Nacional por Vente Venezuela, el domingo cinco de abril por el diario El Nacional. Es esta una valoración correcta que hace la parlamentaria. No se trata de salvarnos de la pandemia mundial, que ya es bastante pedir, no. Cuestión más grave aún para los venezolanos librarnos del régimen socialista que ha devastado nuestro país, y ha extendido sus males más allá de nuestros límites geográficos.

Si ciertamente el coronavirus ha tenido conmiseración con nosotros, “un país que, como se sabe universalmente, que no dispone de hospitales”, ni de clínicas privadas suficientes para atender de manera eficaz un grueso número de infectados; es fácil, entonces, presagiar sus fatales consecuencias si se sueltan las amarras. La Providencia debe estar al corriente de  que en Venezuela desde hace muchos años escasean medicinas, agua, electricidad, gas; y de varias semanas para acá tampoco se consigue gasolina; a duras penas alcanza para algunos vehículos oficiales. 

Es natural que esta dantesca amenaza haya tocado el corazón de otros países, que parten de la idea de que la solución sería un gobierno de emergencia, que frente a esta contingencia pueda encarar la pandemia. Ahora, realmente este no es el centro de esta angustia de nuestros amigos extranjeros, no. Más allá está lograr encaminar de una vez por todas a esta nación hacia la prosperidad a través del establecimiento de un gobierno democrático, o un gobierno de emergencia; es  esta la auténtica idea. Cabe, entonces, preguntarse lo siguiente: ¿a qué se debe esta línea dura, determinante, que ha logrado el respaldo de países que a pesar de apoyar a los sectores democráticos fueron reticentes a una salida de fuerza? En primer lugar, tiene mucho que ver con el gravísimo error del régimen, que es la génesis de este conflicto, el plan de desplazar por la fuerza, comprando diputados de oposición, lo que se conoció en la jerga política como Oeración Aacrán, para echarle mano a la Asamblea Nacional. En segundo lugar, la más amarga, la ejercida por el Fiscal General de Estados Unidos, William Barr, quien anunció la presentación de cargos criminales por narcotráfico y terrorismo en contra de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Maikel Moreno, entre otros. La medida supone la  profundización de la presión de Washington para forzar la salida del poder de Maduro, a quien califica como gobernante ilegítimo y dictador. Ofrece recompensas por estos y otros altos funcionarios que van desde quince millones de dólares hasta diez millones como en el viejo Oeste norteamericano, a quien de información que lleven a sus capturas. 

Para concluir, el Gobierno de Emergencia (GE) ha sido apoyado por los partidos políticos de oposición que conforman el G4 a través de un acuerdo surgido de la Asamblea Nacional; pero no han efectuado el mismo gesto cuando actúan como organizaciones individualmente. Es decir, estas organizaciones partidistas han sido excesivamente reflexivas; tanto,  que han sostenido un profundo mutismo, pocas veces se refieren al GE, lo ignoran olímpicamente. Estos partidos han perdido mucha fuerza, dejaron de ser imprescindibles en razón del  apoyo naval que está o estará anclado en las aguas del Mar Caribe. Para rematar, Nicolás Maduro aún tiene entre sus manos las probabilidades de escoger entre lo cruento y lo incruento… 
rtículo de esta semana. Saludos.

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez 

miércoles, 25 de marzo de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, EL CORONAVIRUS VERSUS LA POLÍTICA VENEZOLANA

Les anticipo que no trataré el tema del coronavirus desde el punto de vista netamente patológico —bastante tinta se ha usado en estas tres largas semanas—; lo haré más bien desde el ángulo de donde aparentemente fue su génesis, es decir: político, económico y comunicacional. Como Venezuela es nuestra particular preocupación, por allí caminaremos este trecho de hoy. 

A pesar de que la pandemia ha sido benevolente con nosotros, —pocos los infectados, ningún fallecido, no sé de alguno– el régimen de Nicolás Maduro ha montado una gigantesca campaña comunicacional para distorsionar los hechos con la finalidad de sacarle fruto político. Esta es una práctica muy común en los gobiernos de corte comunista para obtener beneficios de la crisis. Sin embargo, los tiempos mutan y las sociedades lo hacen junto con ellos. 

Esta pandemia llegó a nosotros justo en el momento en que los efectos de las medidas tomadas en contra del régimen por los gobiernos y organizaciones internacionales se patentizaban; sumándosele a la aceleración de los desquicios económicos de orden endógenos. Era evidente para los mandatarios que pocas gotas de gasolina quedaban en los depósitos. El país petrolero, de los más grandes del mundo, finalmente se quedó vacío. Cundió el pánico y la economía nacional terminó de paralizarse. ¡Culpa del coronavirus!, gritaban las voces irrazonables e insensatas desde Miraflores, frotándose las manos con fruición al mismo tiempo.    

Precisando, el hecho de que el régimen haya cursado una solicitud de préstamo al Fondo Monetario Internacional pone en evidencia su iliquidez para hacerle frente a la crisis. Rebajar su solicitud inicial, un poco más tarde, de cinco mil millones de dólares a mil quinientos millones es un adicional que corrobora su sequía financiera. Ya el FMI le comunicó algunos de los requisitos imprescindibles para un posible crédito; la mayoría de ellos tendrían que pasar por el visto bueno de la Asamblea Nacional, léase, por la oposición democrática. Esta oposición democrática debe entender que el Covid-19 para Venezuela tiene una perspectiva particularmente aterradora; que en el caso nuestro, es labor imposible desligarla del hecho político. Es muy complicado, por ejemplo, llegar a un acuerdo con quienes han sido miserables con los injustamente presos político, más expuestos a adquirir ese mal que cualquiera de nosotros. Situación que ha conllevado que tanto Juan Guaidó como sus dirigentes tengan que moverse con sigiloso y complicado equilibrio; pero teniendo presente que para los venezolanos el coronavirus es al alimón, una pandemia y un elemento político. Debemos deslindar una cosa de otra; es un chantaje la utilización afiebrada del coronavirus para sacar provechos. ¿Cuántas veces y cuándo ha llamado Nicolás Maduro al presidente encargado de la República de Venezuela, presidente de la Asamblea Nacional, y líder sin discusión de las fuerzas de oposición, para reunirse con él con la finalidad, frente a la emergencia, buscarles una salida a la crisis? Nunca, jamás. Por el contrario, sigue la persecución en contra de diputados y periodistas que informen sobre los daños de la pandemia. 

Termino con una corta referencia para mitigar la angustia de nuestros compatriotas por las medidas de corte económicas anunciadas por Nicolás Maduro el domingo pasado. Los venezolanos conscientemente, como lo han hecho en otras ocasiones, harán caso omiso de las medidas comunistas con la intención velada de Maduro y sus cómplices de acabar con la empresa privada. De manera, que agudizando la inteligencia y conviniendo entre las partes, de mutuo acuerdo, llegarán a acuerdos sin interferencias nocivas e interesadas.

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez

sábado, 31 de agosto de 2019

RAFAEL GARCÍA MARVEZ: DE BARBADOS A LA CASA BLANCA

Dentro de las características de nuestra política, destacan de manera especial —más aún en gobiernos no democráticos y con señales graves de evidentes debilidades autoritarias— los cambios intempestivos, frecuentes y desconcertantes a la vez. Son tan comunes que nos convierten, a quienes opinamos con frecuencia, en una especie adicta a incurrir en oscuros equívocos.

Sin embargo, lo importante en estos casos tempestuosos es retomar una y otra vez, cuantas veces sea necesario, el nuevo rumbo por donde se desarrollan los acontecimientos; no quedarse atorado en el tema por mantener campante el récord de aciertos entre estos enredijos de cosas invisibles.

Entrelazando los ovillos, no hay que devanarse los sesos pensando mucho para llegar a la conclusión de que el gobierno usurpado por Nicolás Maduro tiene un final determinado. Estamos a la puerta de dar el último paso que nos conducirá al gobierno de transición; el paso más importante de la serie establecida por el presidente (e) Juan Guaidó hasta llegar a la última etapa —elecciones libres— que se supone se hará con buenos avales.
Hasta unos pocos meses atrás no había confianza en el voto como elemento de solución que garantizara la realización de elecciones libres y justas que decrete la alternancia en el poder. Todas las estadísticas indican que más de 80% apoya esta salida democrática; además de que, llegado el momento, “este grupo” sufragaría por la oposición. Difiere de estos números, la encuestadora Datanálisis,  “que señala que” 76% prefiere la opción de invasión extranjera, en discrepancia con otras mediciones estadísticas que se apuntan perfectamente a la salida electoral preferentemente. De manera muy coloquial, diría yo que a los venezolanos lo que les interesa es salir de esta cosa sin importarle el procedimiento ni las consecuencias; justamente a esto conduce el desespero, el hambre.
La premura por el caos dificulta, en sumo grado, que se desarrollen en las mesas de negociaciones los acuerdos para no verse en el aprieto de vaciar las cacerinas; recurrir a las urnas electorales y no a otro tipo de estuches fúnebres. Esa es la razón de todas estas gestiones hasta ahora infructuosas que no responden a factores de orden financiero que muchos irresponsables, que se dicen de oposición, se encargan de denunciar a los cuatro vientos sin una sola prueba que mostrar.
Desde la semana pasada para acá, se está produciendo un hecho de profundo alcance al cual algunos no le han dado la importancia que merece. Es cuando se genera el diálogo que en esta oportunidad se inició en Noruega, pasa luego a Barbados hasta que se produce el intempestivo abandono del régimen de la mesa de negociaciones con la excusa infundada del bloqueo por parte de Donald Trump. Lo extraño es que esa rabieta de Maduro procede contraria a cualquier lógica. Raudos, toman el avión y vuelan a la capital norteamericana a reanudar lo que a continuación resultó ser el viejo diálogo en la búsqueda de la salida de Maduro por parte de sus más cercanos compañeros, para ir a unas elecciones presidenciales. Luego, caemos en cuenta por qué, semanas atrás, altos funcionarios de ese poderoso gobierno ponían como condición invariable para que se dé ese proceso electoral la salida de Nicolás Maduro de Miraflores. Este hecho es la demostración más evidente de la fragilidad que en estos nuevos tiempos sufre el gobierno absolutista, a pesar de que en el escenario interno, hacia la calle, no se refleje con tanta nitidez.
Pienso que de la Casa Blanca, la cueva del lobo donde ahora les tocó sentarse a los gestores de Maduro, saldrá de manera definitiva el desenlace de la crisis que vive la nación venezolana. Es un “lo toma o lo deja”. Si lo deja, es muy probable que el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el almirante Craig Faller, reciba la orden para hacer lo que sea preciso en Venezuela. Nuestro país está de nuevo a las puertas de un acontecimiento histórico. Ojalá que La Providencia interceda en esta oportunidad para que dé los frutos que riega la tierra y la haga renacer y producir. Que espante la consternación de este sufrido pueblo, que eche al averno el rostro del fascismo.
Rafael García Marvez
@RGarciaMarvez

lunes, 20 de marzo de 2017

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, LA OPOSICIÓN TIENDE A SACUDIRSE LA MODORRA

EL OVILLO COMIENZA A DESENREDARSE

Como toda oposición de cualquier lugar del planeta que enfrenta a un régimen dictatorial tiene que pasar obligatoriamente por atropellos, vejaciones, cárceles, en fin, empleo del terror y mucho más. Venezuela no es la excepción de la regla. Ha sido una lucha larga y exigente; tan severa que una vez obtenido un abrumador triunfo en las elecciones parlamentarias, para muchos impensable, sus dirigentes más destacados fueron removidos de sus cargos.

Dando un brinco en lo que es historia conocida, nos encontramos con el dilema de si asistir o no a la validación de los partidos identificados con la democracia bajo unas condiciones absolutamente desventajosas impuestas por el CNE. Esa situación colocaba de nuevo a la oposición en un disparadero, y bajo la amenaza de tensar más las diferencias que dieran al traste con la unidad evidentemente muy disminuida.

Es el caso que Voluntad Popular es un partido cuyos dirigentes han sido objeto de la más brutal persecución por parte del régimen y su líder Leopoldo López condenado a casi tres lustros de prisión.  Este paso hacia adelante para coincidir con otros partidos dispuestos a rifárselas en el desfiladero de las “horcas caudinas de Tibisay Lucena”, fue un factor determinante, decisivo para que esta “aventura” retomara las energías y se dispusiera enfrentar con dignidad al gobierno.

Al margen de lo que haga el cuarteto de accionistas de la comandita electoral, el hecho es que este par de fin de semanas fueron eventos que han contribuido a movilizar la gente. Se ha sembrado la percepción de que es necesario relegitimar los partidos, y ello significa darle fuerza a la democracia y tiende como efecto a sacudir la modorra de la oposición.

También es importante señalar los gestos de unidad puestos de manifiesto por el resto de los partidos políticos que, sin una pizca de mezquindad, hicieran un llamado a la ciudadanía para que concurriera a validar el partido que en ese momento se sometía a los torturantes exámenes del régimen de Nicolás Maduro y sus “verdugas”, este uso impropio de este femenino con la venia de la Real Academia.

En una nota que me hiciera llegar el faculto Carlos Rojas Malpica, afirma no creer que los partidos debieran distraerse participando en proceso de validación por el hecho de que lo mejor que hacen los partidos y lo que más arraigado está en su naturaleza, son los procesos electorales. No es verdad que los partidos estaban ocupados en los grandes temas nacionales y los han abandonado para entregarse a los procesos electorales. Todo lo contario, con los partidos renovados y sus maquinarias dispuestas para la elección de gobernadores, nos podremos concentrar mejor en los problemas regionales.

De manera que el ovillo comienza a desenredarse, por ejemplo: ¿Cuál es el lado fuerte del gobierno? ¿Quién controla el poder de fuego y las instituciones del Estado? ¿Quién dispone de pranes mercenarios y de un sector, solo un pedazo, de la Fuerza Armada? La respuesta es obvia.

Diferente es la situación cuando lo colocas en la circunstancia de tener que luchar en el terreno electoral. Allí donde más de 90% de opositores y oficialistas consideran que la situación del país es mala o muy mala. Donde Maduro goza tan sólo de 10% de respaldo.

A la par, unidos, irremediablemente unidos, hasta que se lleven a cabo las elecciones contempladas en la Constitución y un poco más allá.


Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez
Carabobo - Venezuela

viernes, 17 de marzo de 2017

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, EL MATARIFE "REVOLUCIONARIO" DE CARABOBO

ACTUACIÓN CON CAUTELA

Matar y descuartizar lo más rápido posible es la labor del matarife. No importa que el animal sufra, sea hervido vivo en el caso de las aves y rajado aún consciente. El matarife no puede cansarse, marearse, si se corta, se enrolla un trapo y sigue.

De esa manera, como los matarifes, actúa el destructor y corrompido gobierno hasta los intestinos, hasta las cosas más escondidas. En otras palabras, nadie está exento de ser mártir de ellos, no lo olviden.

Allí en las ergástulas del régimen están enclaustrados desde hace años el dirigente Leopoldo López, ejemplo de dignidad y valentía. Los excaldes Daniel Ceballos y Enzo Scarano pasaron allí un buen tiempo. Pero, asimismo, el general Baduel el verdadero héroe de 2002 quien rescata al presidente Chávez y lo trajera de regreso a Miraflores. Súmele las decenas de estudiantes y otros en sus casas  transformadas en improvisados presidios donde se les pasa la vida.

Pero Carabobo ha sido, en la última semana, escenario de hechos que han conmovido su sociedad y centro político. Primero la detención del profesor universitario Santiago Guevara con la idea de silenciar a los académicos del país. Hay quienes especulan que la detención del profesor Guevara es una acción del gobierno nacional para complicarle la gestión al gobernador Francisco Ameliach luego de la destitución de su hermano de la presidencia de Pequiven que se dio como consecuencia de las diferencias intestinas entre la parentela roja.

Por último, este lunes seis de marzo la Contraloría General de la República dispone la inhabilitación por 15 años de Enzo Scarano quien no podrá ejercer funciones públicas durante ese lapso. No es la primera vez que el régimen arremete contra este dirigente  carabobeño. En 2015 una vez que obtuviera un holgado triunfo en las elecciones primarias para participar posteriormente en las votaciones parlamentarias, el puñal del matarife fue desenvainado y le inhabilitan.

Lo que no dice la arbitraria decisión de la CGR es que el dirigente político inhabilitado nuevamente, no solo fue alcalde del municipio San Diego, eso es pasado; sino que Enzo Scarano era aspirante con reales posibilidades de triunfo de ser candidato a gobernador por el Estado Carabobo en competencia con: Alejandro Feo La Cruz y Rubén Limas, pues, ese es el quid del asunto, lo demás es un mamotreto contrahecho.

Para terminar, en Venezuela, Carabobo no es la excepción: también hay hambre, hay carencias de alimentos, de medicinas, hay inseguridad, el latrocinio es rasgo común y el delito es habitual. Por estas razones más de 80% de la población los rechaza.  Por supuesto, ese 80% no votará por candidatos del gobierno, pero óigase bien, siempre y cuando la oposición no se fragmente.

Los candidatos que aspiran ocupar el cargo del matarife del diario El Carabobeño deben actuar con mucha cautela. Echar a un lado el respeto reverencial hacia gobernador Ameliach, hacerle oposición es su deber. Dejar, por ejemplo, de guiñarle el ojo a esa especie de Granma regional que esconde las penurias y el infierno que viven los venezolanos de todas partes, ni defiende siquiera  la democracia.

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez
Carabobo - Venezuela

lunes, 27 de febrero de 2017

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, LOS CIERVOS CON COLMILLOS

UN GENERO EXTRAÑO

Cada vez que pretendamos hacerle una radiografía al cataclismo que vive nuestro país desde hace 18 años, no podremos pasar por alto que esto no es un gobierno socialista huérfano de principios y doctrinas. Es meramente un escuadrón de civilización primitiva que se adueñó de Miraflores, un lujurioso botiquín donde se expenden a granel los cotizados cristales blancos. Ni siquiera el término dogmático les cuadra, ellos son digamos, una especie de ciervos con colmillos, son un género extraño.

Bien, aunque sé de antemano que algunos pocos compatriotas están con razón o sin ella circunstancialmente decepcionados con la actuación de la MUD, sin embargo, su presencia es uno de los tantos factores imprescindibles para enfrentar las arremetidas de un régimen tiránico como el que se ha sembrado en Venezuela en el andar de más de tres lustros.

Del mismo modo, muchos coterráneos se retuercen ante la posibilidad de que la MUD o algunos factores democráticos estén de acuerdo y coincidan en la importancia de mantener abierta aunque sea una rendija para restablecer, en el momento oportuno, el diálogo.  Sí, el diálogo, a pesar de todos los contratiempos que ello ha originado en el avance de la oposición.

Evidentemente que hoy la situación es diferente a la que existía uno o dos años atrás.  Por ejemplo, antes de que se materializara el rechazo al oficialismo a través los votos del 6 de diciembre de 2015. Luego, es natural que la estrategia también dé la vuelta y se reacomode a las nuevas realidades políticas.

Esos resultados del 6D vienen a ser, paradójicamente, la consecuencia de las circunstancias intransigentes que se generan tanto en la oposición como en el oficialismo. Por una parte, esa abrumadora derrota propinada al gobierno hizo que se abriera un apetito tipo bulimia dentro de los partidos que conforman la MUD.  Por otra parte, el gobierno al verse literalmente aplastado, anoréxico, con una pérdida autoinducida de afectos decide despojarse de la hojita de parra y proceder sin recato a gritar a todo pulmón, no más elecciones.

De este otro lado, las ambiciones se dispararon desmedidamente. Las mentes se nublaron, las cuentas les daban que el candidato de la oposición saldría triunfador aún con dos candidatos en la palestra electoral presidencial.  Asimismo, en la justa electoral de gobernaciones y alcaldías, pero sin considerar que en unos cuantos estados las diferencias en las parlamentarias no fueron tan holgadas como para tomarse ese tipo de libertades.

Los humos a muchos se les subieron a la cabeza por los guarismos del 6D que actuaron como un estorbo para reagrupar sus fuerzas. O establecer una línea de acción coherente; halar hacia el mismo objetivo, y esta dispersión ha sido aprovechada por el gobierno para arremeter sin mayores dificultades contra la Constitución y pegar de las cuerdas a sus adversarios.  Estos deben pasar a la ofensiva; acaso es muy difícil deducir tal cosa y otras evidencias. 

En conclusión, en tiempos de dictaduras los patrones a seguir no son los mismos que en los de un gobierno democrático. Por lo tanto, dejan de ser legítimas las aspiraciones individuales y prevalecen con mayor fuerza los intereses colectivos. La unidad debe ser más sincera y estrecha.

Las pifias serán castigadas de manera inclemente, y la candidez, pecado mortal. El profeta Perogrullo diría: si adentro no se ponen de acuerdo muy poco será lo que se pueda hacer por fuera.


Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez
Carabobo - Venezuela

jueves, 16 de febrero de 2017

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, PRIMERO LAS PRIMARIAS

ELECCIONES BOICOTEADAS

El viernes de la semana pasada leí por una de las redes sociales la propuesta: “CARABOBO QUIERE PRIMARIAS” autoría del  candidato a gobernador del estado Carabobo, Enzo Scarano. Sin embargo, la importancia en todo caso trasciende al sujeto; lo notable es lo sustantivo del lema.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) dirigido por fichas del partido oficialista, consciente de que es prácticamente improbable lograr los votos de una población que rechaza al gobierno en un 95%, tiene a su cargo la tarea de realizar elecciones, aunque su trabajo es demorarlas lo más posible, con ceremoniosa parsimonia.

Es probable que dentro de sus estrategias malignas contemple anunciar las elecciones regionales en un lapso que no le permita a la oposición escoger su candidato a través de elecciones primarias. Esto con la perversa idea de colocarla, me refiero a la oposición, en una situación difícil, de negociaciones forzosas entre los distintos partidos que luchan por el mismo objetivo.   

De allí entonces la importancia de este emplazamiento de recurrir al método más democrático para la selección de los candidatos que provengan de las entrañas democráticas del pueblo. Pocas dudas caben que será respaldada por: Alejandro Feo La Cruz, Armando Amengual, Rubén Limas y de cualquier otro que tenga como meta echar del capitolio al inepto Francisco José Ameliach Orta. Carabobo necesita un mandatario con rostro, con presencia física, que haga posible retomar el camino de la prosperidad en la otrora ciudad industrial; del mismo modo, en los trece municipios restantes que conforman la geografía regional.

¿Cuáles son las ventajas de las elecciones primarias? Muchas, prácticamente todas. En primer lugar, este sistema se ha aplicado en casi todas las elecciones llevadas a cabo sin ningún tipo de traumas, sin heridas que restañar. Es decir, sin lesiones que curar. Se han obtenido grandes triunfos y se han respetado sus resultados. Asimismo, aquellos que no obtuvieron el triunfo se incorporaron de manera activa y desinteresada a trabajar por el candidato vencedor.

Entre otras virtudes que contiene esta propuesta es que ayuda a sacar a los opositores de la anomia en que se encuentra, del estado de parálisis, y comenzaría a moverse la maquinaria política dentro y fuera de las organizaciones partidistas. Sería motivo para el proselitismo, visitar con mayor frecuencia los barrios, sus casas y llevar respuesta a sus grandes y graves problemas, de cara a cara con la gente.

Siguiendo con el recetario de ventajas, por último es que de alguna manera se ejerce presión sobre el CNE para que la morrocoya y desganada rectora Tibisay Lucena diga de una vez por todas, cuál es el cronograma electoral. 


Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez
Carabobo - Venezuela

lunes, 6 de febrero de 2017

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, LA OPOSICIÓN TIENE LA PALABRA

CONSOLIDAR LA UNIDAD Y AMPLIA CONSULTA

Poniendo a funcionar un poco el sentido común, y dejando de lado las profundidades, los recovecos de los exámenes y conclusiones sin dubitaciones, es factible que cualquier ciudadano que se detenga a mirar lo que acontece en nuestro país pueda llegar a acertadas sentencias.  En suma, a la esencia del asunto que nos pueda conducir a la salida de un régimen que, en su agónica lucha por no perder sus prebendas, hace y deshace lo que sea con la Constitución para evitar la realización de las elecciones de gobernadores y alcaldes.

Pocas dudas quedan de que el gobierno que preside Nicolás Maduro, a pesar de que su origen es producto de la voluntad popular, su proceder es de un régimen tirano. Su acción, por ejemplo, en los últimos meses ha sido más implacable, más cruel, que se profundizará y se hará más habitual en la medida en que la oposición se encuentre desarticulada y fuera de foco.  

Entonces, hay que preguntarse: ¿Cuál es el flanco débil del gobierno? ¿Quién hasta ahora controla a discreción el poder de fuego y todas las instituciones del Estado, con excepción de la Asamblea Nacional que a la par tiene acorralada? Muy sencillo, el lado frágil del régimen radica en que, según los guarismos de la encuestadora Delphos, 90% de opositores y oficialistas consideran que la situación del país es negativa; mientras que la empresa Datanálisis habla de 95.1%.  Además, según las proyecciones, Maduro goza sólo de 10% de respaldo con tendencia a continuar descendiendo.

La tesis electoral, que es la que favorece a los sectores democráticos, con todo el ventajismo y parcialidad del CNE, es para donde hay que empujar con la fuerza de la sinergia. Remar al mismo ritmo y hacia una misma dirección. Tramados en un solo bloque para que se lleven a cabo las elecciones contempladas en la Carta Magna; una salida tratada entre los dos polos.

Hay quienes se hacen la siguiente interrogación: ¿para qué son útiles las elecciones de gobernadores y alcaldes si al fin y al cabo el gobierno nacional los va a asfixiar? Esa apreciación no es del todo cierta. Allí están los tres gobernadores de los estados: Miranda, Lara y Amazonas; y las 98 alcaldías que representan un 30% aproximadamente de los municipios de nuestro mapa.  Ahora, muy distinta sería la situación si a manos de la oposición fueran a dar veinte o más de las gobernaciones y 90% de los gobiernos locales.  Habría un organismo de un gran poder que reunido en asociaciones de gobernadores y alcaldes se sumarían al coro de voces nacionales e internacionales que piden la salida de Nicolás Maduro de la presidencia de la república.

Todo esto será posible si las cabezas de los partidos políticos reunidos alrededor de la Mesa de la Unidad Democrática buscaran consolidar la unidad.  Procedieran con una sola e inequívoca estrategia política.  Se dedicaran a atacar un solo frente en lugar de abrir otros más. Si le presentaran al pueblo un programa que conllevara las medidas para frenar a los destructores del progreso, de la civilidad, del bienestar económico; para salir de la miseria donde el madurísmo y el comunismo los han sumido.  

Finalmente, hay que apurar el paso.  Cumplir con el compromiso de consultar a los estudiantes, los foros universitarios, Fedecámaras, las academias, ONGs como Foro Penal y Codevida, los familiares de los presos políticos, los sindicatos, etcétera.


Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez
Carabobo - Venezuela

viernes, 27 de enero de 2017

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, GOBERNAR CON 90% EN CONTRA

RECHAZO INELUDIBLE

Américo Martín, un político de quien nadie duda de su erudición, reconocido así dentro y fuera de nuestras fronteras, expresaba en un tweet que obliga al laconismo, lo siguiente: “Reviso los últimos sondeos. Maduro es insalvable. Más de 90% lo rechaza…Elecciones ya. Unidad, por favor, sumemos, no alejemos”.

Asimismo, Fernando Mires, escritor chileno, filósofo, afamado estudioso de la política, por la misma vía de Martín, por las redes sociales, sugiere a los venezolanos: “Elecciones generales y elecciones regionales” ‘¿No será al revés?’

Otro de FM: “Elecciones regionales ya y déjense de pendejadas” (en chileno: de hacer huevadas). Ahora, hay que destacar que el hecho más viable es exigir los sufragios regionales en primer plano, pero esto no implica que posteriormente se trabaje, por ejemplo, en la solicitud de una Constituyente.

Es evidente que hay que luchar con todas las fuerzas para que se den las elecciones contra un régimen que dejó de creer en las elecciones después de vanagloriarse de ser el gobierno que más elecciones realizaba en el planeta. Exigirlas, me refiero de nuevo a las votaciones, pero bajo una metodología, con una estrategia distinta a las parlamentarias del 6 de diciembre de 2015 que se dieron sin mayores tropiezos. Es precisamente por ese revolcón que el régimen le puso el candado a las maquinas electorales, y tiró las llaves en el albañal.
Son un hecho común las contradicciones entre los seres humanos que luchan por los mismos ideales; a veces más vehementes en los cerebros intelectualmente bien sembrados.

Vemos con cierto estupor cómo en los tiempos de tormentas, cuando los inconvenientes se traman, entonces: políticos, columnistas y analistas ubicados del lado próximo a la oposición se encargan de encapuchar la tenue luz para pintar más negro el panorama. No creo que esa actitud se deba a una conducta oportunista; ni para congraciarse con el oficialismo y sacar de allí algún provecho personal. No, realmente, no. Más bien, ello puede obedecer a una exaltación vanidosa de la inteligencia. Armados de neuronas celestiales escuchan lo que otros mortales no perciben. Oyen las voces de Atenea o la de los dioses del Olimpo. Se creen seres de otra galaxia, individuos fuera de lo común.

Desde hace más de un año, tomando como referencia cuantitativa las elecciones parlamentarias del año 2015 y las últimas encuestas de semanas atrás, no hay una Venezuela partida en dos mitades; Venezuela es una sola e indivisible.

Sin embargo, todos los episodios proselitistas deben ir acompañados de un discurso de acercamiento con la Fuerza Armada Nacional para que dentro de las letras de las leyes, el pueblo decida el camino para rescatar el país del desbarajuste donde está sumergido. Por supuesto, no se trata del ministro de la Defensa, grotescamente parcializado:

En suma, nadie podrá gobernar en paz, desarrollar una obra importante, crear progreso, bienestar y poner a andar las máquinas industriales hoy paralizadas bajo el atavismo de la doctrina comunista, menos aún, con 90% de los ciudadanos haciéndole contrapeso.


Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez
Carabobo - Venezuela