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lunes, 22 de junio de 2020

LUIS MARÍN, CUBA: TERROR Y PROPAGANDA

La respuesta del régimen castrista a las sanciones aplicadas por la administración americana contra el emporio militar-mercantil GAESA ha sido reprimir a los cuentapropistas, la economía informal y el mercado negro, esto coordinado con una intensa campaña por todos los medios de comunicación, que son monopolio del gobierno, para intimidar a la población pero también enviar un mensaje que es necesario descifrar.

Así como Donald Trump afirma en su campaña electoral que EEUU “jamás será socialista”, parece que los Castro quisieran replicar que Cuba jamás será capitalista; pero no puede dejar de observarse la falsedad de esta equiparación, que puede considerarse oficial desde que Obama la consagró en su discurso en La Habana, el 22 de marzo de 2016.

Se puede discutir acerca de qué quiso decir al afirmar que “EEUU es un mercado libre”; pero no debe desperdiciarse un minuto en explicar que “Cuba tiene un modelo económico socialista”, porque tal cosa no existe, no ha existido nunca y quizás nunca existirá.

Para no extendernos demasiado digamos que el socialismo promete abolir el trabajo asalariado, que es causa de la alienación del hombre, la plusvalía, explotación, etcétera; eliminar la división del trabajo, con lo que todo el mundo se podría dedicar a cualquier cosa y lo más importante, extinguir toda división entre gobernantes y gobernados. Es innecesario preguntar si algo así existe en la Cuba revolucionaria y no porque les haya faltado tiempo, visto que llevan más de sesenta años en eso.

Lo que existe en Cuba es una tiranía militar comunista y como bien decía Von Mises “un Estado militar es un Estado de bandidos”, que se comporta en su territorio como un ejército de ocupación, sus ingresos provienen del botín que arrebatan a los propietarios y de los tributos abusivos que les impone a sus súbditos.

En Cuba no se ha inventado absolutamente nada a lo que pueda atribuirse una peculiaridad específicamente “socialista”, al contrario, todas las empresas o unidades económicas sean de producción o de servicios tienen una forma típicamente mercantil, como sociedades anónimas, compañías anónimas, por acciones, de responsabilidad limitada, etcétera.

La única particularidad es que pretenden ser “públicas”, cuyo único accionista sería el Estado o una corporación no privada como las FAR; pero esto no tiene nada de socialista, porque en los países capitalistas se utilizan exactamente las mismas figuras, sean en manos de personas jurídicas privadas o públicas, sin que ello cambie su esencia mercantil.

Por ejemplo, el Havana International London Bank, posteriormente Habana International Bank Ltd., fundado en el Reino Unido de la Gran Bretaña el 3 de octubre de 1972 por funcionarios del Min Int y del Banco Central de Cuba, según publicó el Diario de Las Américas, sirvió a su vez para la creación de alrededor de trescientas empresas offshore, para burlar “el bloqueo”.

Algunas de ellas cayeron en la red que triangulaba marfil y diamantes de África con cocaína de Colombia a través del Panamá de Manuel Antonio Noriega, lo que dio lugar a la Causa 1/89, por la que fueron fusilados el General de División Arnaldo Ochoa y el coronel “Tony” De La Guardia, entre otros.

Ahora bien, aquél banco londinense, mediante resolución del consejo de ministros de Cuba de 1991 ¡en pleno período especial!, estableció una Oficina de Representación en la isla, o sea, un banco nominalmente extranjero instala sucursales en Cuba y opera como si fuera un agente particular. Esto puede llamarse de muchas maneras, pero difícilmente “socialismo”.

Entre otras cosas se puede objetar a los militares, no tanto que posean y administren multitud de empresas, sino que lo hagan como monopolios o practicando una competencia muy desleal, de manera que nunca puede saberse cuál es la eficiencia de estos negocios, si se justifica su existencia y si no sería preferible librarlos al arbitrio del mercado, a ver cómo les va en el mundo real.

La parte doctrinal, justificadora, digamos ideológica de esta política es la creencia en que “la pequeña propiedad engendra capitalismo”, prejuicio que puede encontrar asidero en el mismo Lenin; así repiten constantemente que “según los clásicos” la política sigue a la economía, esto es, que si pierden el control sobre el desenvolvimiento económico terminarán perdiendo el poder político que, en el fondo, es lo único que les interesa.

Por último, lo que quieren lograr los americanos y así lo declaran es “empoderar” a los cubanos, darles mayor independencia económica, que es la base para la libertad individual; evitar en todo lo que sea posible que los recursos fluyan hacia el aparato militar reforzando su capacidad de control y represión de la población.

En respuesta, ya lo sabemos, el aparato recurre a los allanamientos de casas, talleres y depósitos, requisa bienes, materiales y equipos de trabajo; todo mediante gran despliegue de propaganda, bajo la acusación genérica de “prácticas económicas ilícitas” con las que los acusados pretenden “enriquecerse”, ¡como si eso fuera un delito!

Para que un sistema unipartidista se sostenga forzosamente tiene que reducir a los demás partidos a la inexistencia, para lo que requiere altas dosis de represión. Han optado por acciones quirúrgicas, muy puntuales y personalizadas, arrestos breves, multas, palizas, intimidación, citaciones, interrogatorios, permanencia en patrullas cerradas durante horas bajo un sol abrazador, amenazas incluso a los familiares; de esto dan fe los venezolanos.

Pero nada de esto sería posible sin una amplia complicidad internacional: ningún medio global se hace eco de las denuncias de atropellos y brutalidad policial del régimen castrista. En las llamadas Instituciones  Internacionales no puede encontrarse el más mínimo apoyo.

Por poner ejemplos al azar, Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, dirigente del Partido Socialista de Portugal, era Presidente de la Internacional Socialista, que no ha reconocido a ningún partido socialista cubano con el argumento de que “no son legales en Cuba”; pero sí invitaron a Fidel Castro al congreso de la IS en noviembre de 1980.

Josep Borrel, Alto Representante de la Unión Europea para Relaciones Exteriores y Políticas de Seguridad, dirigente del Partido Socialista Obrero Español, sucede a Federica Mogherini, comunista e islamista, quien sentó la doctrina de que “Cuba es una democracia de partido único”, que aquel sigue a pie juntillas.

Michelle Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, dirigente socialista, vivió un exilio dorado en la RDA, entre 1975 y 1979, que recuerda como una época “muy feliz”; su madre, Ángela Jeria, no observó nunca tras el muro de Berlín “el menor rastro de tiranía”. Ambas son fervientes admiradoras de los Castro.

Fatou Bensouda, Fiscal de la Corte Penal Internacional, extremista islámica, ocupó todos los cargos jurídicos en el régimen del dictador de Gambia Yahya Jammeh (depuesto por  intervención militar de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental en enero de 2017) incluso los de Procurador, Fiscal General y Ministro de Justicia, aunque su especialidad es sobre Derecho del Mar.

Últimamente ha salido a la luz el Director General de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dirigente del Frente de Liberación Popular de Tigray, una organización armada marxista-leninista de Etiopía, donde las tropas cubanas intervinieron en la guerra contra Somalia a fines de los años setenta. No tiene sino elogios para Cuba a la que considera “un ejemplo para el mundo”.

Y así podemos continuar ad nauseam; la pregunta es si habrá alguna esperanza para los casi 150 presos políticos atormentados en las cárceles de Castro, por más desesperados que sean los esfuerzos que hagan los opositores dentro de la isla por visibilizar sus casos.

En medio del fragor del escándalo orquestado por la izquierda y el islam contra EEUU y las instituciones occidentales, no, no hay ninguna esperanza.

Lo que hace aún más imperativo denunciar estas injusticias, que claman al cielo.

Luis Marin 
lumarinre@gmail.com
@lumarinre  

sábado, 21 de marzo de 2020

ALFREDO M. CEPERO: TERROR EN LAS HUESTES DE ATILA

…. así como Atila y sus huestes iniciaron la caída del Imperio Romano, Bernie Sanders y sus bárbaros amenazan con hacer una guerra de tierra calcinada.

Después del raquítico desempeño de Joe Biden en las primerias de Iowa y de New Hampshire, las huestes fanáticas que siguen a Bernie Sanders dieron como segura la postulación de su candidato en la convención demócrata del próximo 13 de julio en Milwaukee. Mike Bloomberg, por otro lado, aumentó sus anuncios de campaña con la esperanza de convertirse en el sustituto de Biden como alternativa al radioactivo Bernie Sanders. Pero cuando Biden resucitó gracias al congresista James Clyburn y al electorado negro de Carolina del Sur, Bloomberg se retiró de la campaña y la vieja guardia del partido demócrata cerró filas junto al ex Vicepresidente.

Todo esto indica que, aunque los neo-comunistas hacen más ruido en los medios sociales, los moderados todavía son mayoría en el Partido Demócrata. Esta mayoría sabe además que, aunque Bernie Sanders esconde su verdadera ideología diciendo que es un social demócrata, su retórica y su conducta lo muestran como un neo-comunista congénito.

Por mi parte, me quito por un momento mi sombrero republicano y felicito a los demócratas por haber confrontado un golpe de estado que habría destruido a su partido y cambiado en forma radical a la nación americana. Porque una democracia saludable demanda la participación de más de un partido. Si alguno lo duda pase revista a la indefensión de los ciudadanos bajo los regímenes de partido único de China, Rusia, Cuba y Venezuela.

Pero esta gente de la izquierda vitriólica no va a izar la bandera blanca. Por el contrario, así como Atila y sus huestes iniciaron la caída del Imperio Romano, Bernie Sanders y sus bárbaros amenazan con hacer una guerra de tierra calcinada. Odian las instituciones, las  leyes y la cultura de los Estados Unidos a tal punto que, si no pueden cambiarlas, prefieren hacerlas desaparecer. Según reza la leyenda, por donde pasaba el caballo de Atila no volvía a crecer la hierba. Pero es obvio que el septuagenario de Sanders no es jinete capaz de cabalgar siquiera en una yegua famélica.

Por otra parte, después del triunfo de Biden en las elecciones primarias de Carolina del Sur la campaña electoral demócrata dio un giro de 180 grados. El  establecimiento del partido presionó a los aspirantes a abandonar la campaña y declarar su apoyo al vicepresidente. La senadora Amy Klobuchar, el alcalde de South Bend en Indiana, Pete Buttigieg y el ex congresista Beto O'Rourke participaron en un multitudinario acto político de Biden en el crítico estado de Texas.

Lo mismo hicieron otras figuras de relieve dentro del  partido. El ex presidente del Senado Harry Reid declaró que Biden era "el candidato que podía aglutinar un movimiento representativo de todas las fuerzas políticas con la capacidad de derrotar a Donald Trump". También expresaron su apoyo a Biden funcionarias de alto relieve en el gobierno de Obama como Susan Rice y Samantha Power. Después de mantener un sospechoso y largo silencio dentro de este proceso, el padrino Barack Obama dejaba ver su mano siniestra.

Ante este ominoso panorama, las huestes de Sanders han sido embargadas por el terror y, como la fiera acorralada, han decidido subir la parada girando más a la izquierda. En el curso de un acto en Salt Lake City, Utah, Sanders anunció que había recibido el apoyo del grupo de izquierda "Democracy for America" y de la revista radical "The Nation". Igualmente destacó el apoyo a su campaña de las congresista de la izquierda radical Ilhan Omar, Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib y Ayanna Pressley.

Para entender mejor los acontecimientos que se avecinan es importante que tengamos una idea de quién es Sanders como ser humano. Desde el punto de vista cultural, este hombre se identifica como judío pero no cree en la religión judía ni en ninguna otra. En 1960 vivió y trabajó seis meses en un kibutz, en el estado de Israel, fue miembro de la Liga de Jóvenes Socialistas en la Universidad de Chicago y reclamó la condición de objeción por motivos de conciencia durante la guerra de Vietnam. Lo más cercano a una religión es su admiración por el Papa Francisco de quién dice que se siente cercano a sus enseñanzas y que es: "Increíblemente inteligente y valiente". El diablo los cría y ellos se juntan.

Habiendo apuntado quién es Sanders, me parece oportuno señalar quién no es Sanders. No es miembro del Partido Demócrata por el cual ha aspirado a la presidencia en dos ocasiones. Es demasiado radical y arrogante para pertenecer a partido alguno. Sanders es la versión americana del marxismo, el fidelismo, el chavismo y el sandinismo, no sólo por su filosofía de izquierda sino por su conducta totalitaria.  Los demócratas se crearon el problema ellos mismos cuando permitieron que un "enajenado solitario y totalitario" compitiera por la postulación a la presidencia como miembro de su partido.

La ignorancia de este hombre sobre la psicología humana y sobre las leyes de la economía lo han llevado a llenarse la boca diciendo: "Estoy aspirando a la presidencia de modo que, cuando lleguemos a la Casa Blanca, juntos podamos lograr un ambiente de justicia económica, racial y social". Cabe aquí preguntarse, ¿dónde está la varita mágica para hacer realidad esta promesa? Porque el gobierno puede crear las condiciones para el éxito pero no el éxito particular de cada ciudadano. Eso lo lograra cada individuo por sí mismo según sus ambiciones y sus capacidades que son siempre diferentes en los seres humanos.

A mayor abundamiento, veamos ahora los temas principales en el programa de Sanders. Este alucinado ha prometido proporcionar a todos los ciudadanos en forma gratuita educación universitaria, sistema de salud, vivienda, seguridad social, jardines infantiles; así como purificación del medio ambiente y eliminación de las deudas médicas y estudiantiles. Dicho bien claro: una sociedad de zánganos sin incentivos para trabajar ni energías para exigir sus derechos.

Por otra parte, el supuesto salvador del Partido Demócrata tiene los pies de barro y el cerebro desarticulado. Joe Biden es un hombre corrupto y un anciano con obvias señales de demencia galopante. En su medio siglo como político ha recibido donaciones de compañías de tarjetas de créditos, sistemas de salud y de combustibles fósiles. Las mismas que ahora ataca en su aspiración a la presidencia. Sus hermanos y sus hijos se han enriquecido al amparo de su influencia política. El escándalo más reciente el de su hijo Hunter recibiendo prebendas exuberantes de compañías chinas y ucranianas.

Sus lagunas mentales producen una inmensa lástima. No recuerda el nombre de los lugares en que se encuentra, cambia el nombre de los periodistas que lo entrevistan, se olvida de las palabras del juramento a la bandera, dice aspirar al senado cuando pide el voto para presidente y llega a confundir a su hermana con su esposa. Dios nos ampare que llegue a ser presidente porque, si llegara, sería manipulado por los peores elementos siempre a la caza de privilegios y sinecuras.

Por todos estos obstáculos todavía podrían haber sorpresas que conduzcan a una convención abierta en el próximo mes de julio. Ni Sanders ni Biden y el peligro para los demócratas de un candidato improvisado tratando de mantener un equilibrio incestuoso entre los moderados y los neo comunistas. Lo que implicaría la alta probabilidad  de que se repitieran los desastres de George McGovern en 1972, en que Nixon le ganó 49 de los 50 estados y de Walter Mondale en 1984 en que Reagan le hizo lo mismo a su adversario. De todas maneras, los demócratas deben de apretarse los cinturones para el circo político que tendrá lugar en su convención de Milwaukee. Lo que se juegan es la existencia de un partido que, al igual que el republicano en estos mementos, representó una vez los verdaderos valores de la democracia americana.

Alfredo Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Desde Estados Unidos

sábado, 22 de febrero de 2020

GLADYS SOCORRO: ¿LE APLICARÁN A VENEZUELA LA LEY PATRIOTA?


El año 2020 comenzó con un nuevo enfoque del tema venezolano ante el mundo. Ya el centro de las denuncias no son los problemas internos como el hambre, el éxodo o la tan necesaria ayuda humanitaria, sino que ahora todas las baterías apuntan a las denuncias de terrorismo, narcotráfico y violación de derechos humanos en contra de Maduro y su gobierno, problemas sensibles y prioritarios para la comunidad internacional. Ante esto, a los gobiernos les resulta muy complicado hacerse la vista gorda por las repercusiones que esta situación tiene para la seguridad de la región.


Y es que al mundo poco le importa si los venezolanos comemos o no, si tenemos trabajo o no; poco les interesa si se nos va la luz por 6 u 8 horas diarias o si pasamos semanas enteras sin una gota de agua. Eso no les quita el sueño ni les produce el mínimo remordimiento. Pero de solo pensar que el Estado venezolano albergue, otorgue pasaportes y financie células terroristas en nuestro territorio le para los pelos a más de uno. Esa es precisamente una de las denuncias que llevó debajo del brazo el presidente encargado, Juan Guaidó, en su gira de 3 semanas en la que se reunió con los mandatarios más importantes del globo.

Pero ¿le veremos el queso a la tostada? Eso comenzaremos a medirlo a partir de hoy martes cuando Guaidó anuncie al país las nuevas acciones y sanciones concretas obtenidas como resultado de su gira internacional. Sin embargo, hay que destacar que tras el encuentro que sostuvo el pasado 6 de febrero con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Washington sancionó a la aerolínea estatal Conviasa, ampliando así una serie de castigos que incluye un embargo petrolero desde abril de 2019 y un bloqueo financiero que impide renegociar una deuda de 140.000 millones de dólares.

Todo indica que la línea viene dura por el lado de lo que denominan narcoterrorismo, que entendido de la forma más elemental se trata de la cooperación y alianza estratégica entre mafias del narcotráfico y grupos armados extremistas, grupos insurgentes o terroristas. De hecho, James Story, encargado de negocios de la Oficina Externa de Estados Unidos para Venezuela, indicó recientemente que es posible que se incluya a Venezuela en la lista de países patrocinadores del terrorismo como una medida adicional de presión.

La definitiva se conocería antes del 30 de abril próximo, fecha máxima para que el Departamento de Estado entregue la propuesta fundamentada al Congreso donde será ratificada o no. Hasta ahora solo Irán, Siria, Corea del Norte y Sudán tienen un puesto en esa lista.

De concretarse la consideración de nuestro país como patrocinante del terrorismo seríamos tratados en adelante bajo la óptica de la Ley Antiterrorista o Ley Patriota gringa, cuya aplicación es extraterritorial, abarca jurisdicción internacional y se apoya en los tratados internacionales y convenios bilaterales. Además, es de aplicación obligatoria para hacer negocios con Estados Unidos y los países miembros de las Naciones Unidas. Prevé, entre otras cosas, multas y hasta 10 años de cárcel a quienes realicen transacciones financieras con gobiernos incluidos en la lista, exige al presidente retirar la asistencia prevista en la Ley de Ayuda Exterior a todo gobierno que preste asistencia al gobierno de un país que haya sido declarado patrocinador del terrorismo y se les cierra la concesión de cualquier tipo de préstamo ante las instancias financieras internacionales.

Sin duda, estamos frente a un fenómeno global que atenta contra la paz, la estabilidad y el crecimiento mundial. Luis Alberto Villamarín, experto colombiano en defensa nacional, geopolítica y estrategia, lo recoge así en su libro Narcoterrorismo, la guerra del nuevo siglo: «El terrorismo, el tráfico de armas y el narcotráfico son un triángulo que configura la principal amenaza contra las democracias». Asegura que hay 80 millones de fusiles AK-47 circulando en los mercados del mundo, 9.000 millones de dólares derivados del narcotráfico ingresan en los paraísos fiscales y los miles de terroristas actúan en la sombra de la impunidad o las limitaciones legales de los países afectados para detenerlos.

Hoy, los venezolanos estamos expectantes pero incrédulos. Ojalá el prometido anuncio de Guaidó no se trate del anuncio de que pronto se anunciará la nueva fecha para anunciarlo. Sí, exacto, ojalá que no se trate de una nueva cantinflada que solo traiga más decepción, ilusiones rotas, apatía y descrédito. Dios quiera que todo esto tampoco se trate solo de una estrategia política electoral de Donald Trump para su reelección en noviembre próximo. Los venezolanos ya hemos pagado con creces cualquier karma que teníamos pendiente. El profundo dolor que nos ha tocado arrastrar por la mutilación de nuestras familias ha sido más que suficiente.

Gladys Socorro
Blog: gsocorro.wordpress.com 
gsocorro@gmail.com
@gladyssocorro
@ElNacionalWeb  

jueves, 16 de mayo de 2019

CARLOS BLANCO, OPERACIONES PSICOLÓGICAS

La guerra internacional que se libra en Venezuela tiene una dimensión a la que se banaliza con frecuencia que es la de las operaciones psicológicas, componente esencial de la guerra asimétrica. Tal vez sea el espacio en el cual el régimen ha sido más efectivo, donde gasta más recursos y emplea con mayor eficacia la tecnología que le brindan sus apoyos internacionales.

Nadie duda de que la corporación criminal a cargo de Miraflores mata, persigue, tortura, encarcela, enjuicia y exilia. Es la dimensión más gozosa de los batracios de la represión y las escopetas; sin embargo, no es la más eficiente.

Los ciudadanos tienen la certera intuición de que hay una mano que mece la cuna por algún lado, con invasión de noticias que no tienen fundamento, con fotos trucadas y videos forjados. Se sabe que eso ocurre y que las pezuñas mugrosas de Maduro andan por allí. Por el lado del estatus opositor también se emplean estos mecanismos, pero a escala más reducida, con espontáneos e incondicionales de la extinta MUD y de sus expósitos varios.

Esta situación ha creado una burbuja en la cual se entreveran las operaciones psicológicas con la participación genuina y desenvuelta de los ciudadanos; es una opinión pública en la que no hay verdad alguna sino estados muy fluidos, con masas de creencias gelatinosas que se baten unas contra otras y dependen de la multiplicidad de insumos que allí se mezclan.

El régimen tiene un aparato sofisticado que es más que el G-2 cubano, algo mucho más tenebroso. Rusos, venezolanos, cubanos y tal vez sujetos de otras nacionalidades, colocados en muchos casos a miles de kilómetros del país, son parte de este andamiaje perverso, con tecnología de punta que ha sido hasta capaz de afectar la política de Estados Unidos.

La especialidad de esa máquina en Venezuela es la de impedir la caída del régimen. Con la apelación a:

El terror. Sabemos qué haces, con quién te reúnes, qué dices; sabemos todo y un día, si nos da la gana, te llevamos a ti y a toda tu familia. De allí la tortura y la muerte. Tal vez no sea solo para sacar alguna confesión sino para que se sepa que el terror te puede despertar en la madrugada con la Gestapo en la puerta;

El desarme moral. La idea que transmiten es que hagas lo que hagas; digas lo que digas; pienses lo que pienses; no podrás con Maduro; y

El desarme del liderazgo: El objetivo más importante es anular a los líderes, convirtiéndolos en timoratos administradores de los escenarios A, B, C,…n; incapaces de audacias porque requieren, al final, tantas seguridades que cuando llega la hora están todavía en la hoja de cálculo.

Es posible que se deba prestar más atención al sentimiento ciudadano que pasa por otros registros que al deseo de tener todos los números de la lotería en la mano.

Carlos Blanco
@carlosblancog

martes, 28 de marzo de 2017

BEATRIZ DE MAJO - LONDRES: TERROR QUE NO PAGA

SOBREDOSIS

Una muy cruel forma de terrorismo está siendo puesta en práctica desde hace ya algunos años y está dirigida al hombre de a pie. Ni a los gobiernos, ni a los líderes políticos que dibujan el destino de las naciones y lideran sus creencias. Al ser humano de la calle. Al que marcha o recorre las calles en total desaprensión, con su cabeza puesta en el cumpleaños del nieto o en los estudios de la hija, en la cena de la próxima noche o en la máquina de lavar ropa que se averió, sin pensar que la muerte violenta le acecha a la vuelta de la esquina. Al que no tiene culpa de nada de lo ocurre en su país o en su entorno. Al diminuto componente de la sociedad que solo reclama vivir en paz, tener un trabajo decente, dedicarse a su familia, salir de vacaciones de vez en cuando o darle un pequeño gusto a los suyos con los bien ganados ahorros.

Ya ni se trata de terrorismo organizado desde algún bunker de malpensantes y radicalistas que sienten que el asesinato de ciudadanos puede redituarle ganancias o adeptos a sus creencias extremistas. Cualquiera que pueda tener un volante en sus manos puede arremeter contra la sociedad desprevenida y hacerle pagar con sangre y con dolor las equivocaciones en las que no ha incurrido, o la fobia segregacionista que nunca ha experimentado. Cuesta entender cómo es que esta suerte de actuación de la parte de un individuo solitario puede ser la consecuencia del dogmatismo de otros, el que es abrazado por cualquier seguidor o por cualquier mente enferma y sembrar pánico, desconcierto o desazón entre los particulares. Porque hasta allí llega la planificación de quien usa al terrorismo como arma de convicción o de venganza: intranquilizar a toda la sociedad para validar la fuerza de sus propias convicciones. Castigar a cualquier pasante para demostrar la validez de sus creencias. 

Así ha sido en Madrid, en Bruselas, en Paris, en Londres, en Otawa, en los meses y años cercanos. En muchos lugares del orbe donde ya los seres anónimos no pueden pasear ni trasladarse de un lugar a otro sintiéndose tranquilos. Es la siembra de una percepción de zozobra generalizada, la que, además, obliga a las naciones a gastar en seguridad lo que debería destinar al mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos. 

Tal abyección se hizo evidente en el atentado de la capital británica de hace apenas unos días.  Las fotografías del cuerpo de una mujer, de una peatona desaprensiva debajo de las ruedas de un autobús es suficiente para pensar en los hijos, los hermanos, los padres de este ser desconocido cuya vida le fue arrancada sustentado en ideales mal entendidos- o la locura- de un desajustado al que se ha convencido de que el crimen anónimo paga.  La onda expansiva de tal asesinato alcanza a su entorno, a ciudadanos que nunca pensaron en la segregación racial, a hombres y mujeres que ignoran las creencias y la inspiración de religiones diferentes a la propia, a seres humanos que no conocen ni los postulados del Islam ni sus alcances.

El resultado de esta nueva forma de terrorismo va en sentido radicalmente inverso a lo que sus perpetradores propugnan y aspiran alcanzar en su batalla contra la islamofobia.  No es solidaridad sino rechazo lo que se genera en contra del criminal y, de igual manera, en contra de la propia religión dentro de la cual milita. 

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@BeatrizdeMajo1
Internacionalista
El Nacional
Miranda - Venezuela   

martes, 19 de enero de 2016

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, TERROR A UN REVOCATORIO

Sí, del lado del oficialismo hay terror de que apoyado en la Constitución Bolivariana de la República de Venezuela los sectores democráticos convoquen dentro de unos meses a un referéndum revocatorio del presidente Nicolás Maduro. De este otro lado de la acera hay temor, no terror, que es otra cosa, es decir, sospecha de que algo pueda conllevar un efecto perjudicial o negativo.

Creen algunos dirigentes políticos, analistas, columnistas, que se corre el riesgo de que el pueblo que votó de manera abrumadora el 6 de diciembre por los candidatos parlamentarios de la Mesa de la Unidad Democrática no lo hagan del mismo modo para sustituir la cabeza del Gobierno Nacional.

Verdad que no tienen sentido esas razones. Lo sucedido el 6 de diciembre fue la manifestación más evidente de que más allá de un cambio parlamentario aspiraban más bien a un cambio de sistema, de la forma de administrar y de ejecutar los recursos de la Nación.  Como lo dijera el doctor Allan Brewer Carías: “el 6D en Venezuela se produjo una rebelión civil, constitucional, contra un modelo fracasado”.

Todo indica que vamos camino al abismo, de mal para peor. Si se mantiene el mismo discurso de antes de las elecciones de diciembre, las mismas políticas, si los nuevos ministros piensan que podemos salir de la crisis sembrando en cualquier terrenito o perolita que tengamos en casa, con el control estatal sobre la economía, el precio del petróleo en 24 dólares, evidentemente que todos estas trabazones obligan a un cambio desde las raíces.

El régimen está entrampado.  No tiene escapatoria a pesar de su poder, de mucho poder, pero obviamente menos que antes. Si se radicaliza más sería una locura colosal, que con una popularidad tan mermada estirara más la liga.

Entonces, aunque parezca ilusorio la única salida que les queda sería conformar un gobierno de integración, una especie de ancha base, que es una fórmula de soporte, de sostén para no derrumbarse. Sin embargo, se corre el riesgo de que el pueblo no acepte ese contubernio burocrático.

Ahora, es vital para este proyecto reconstruir el TSJ. Un revocatorio al Presidente sería reducir una riña de éste en solitario. Me explico mejor, en sus estrategias no tendría sentido someter de nuevo la figura de Chávez  a otro vergonzoso revuelco, cuando todo se ciñe a la pregunta de si desea o no que Maduro siga en la presidencia, más nada.

La lucha sería de Maduro contra millones de venezolanos. Ni siquiera la justa electoral sería contra uno de los líderes de la oposición, esto pues lo coloca en una posición de minusvalía. Más aún si consideramos que en las parlamentarias se obtuvieron cerca de ciento cincuenta mil votos por encima de los sufragios que se necesitarían para triunfar en el revocatorio.

Según algunas encuestas que todavía no han sido publicadas, hechas después de las elecciones pasadas, colocan a Maduro con 10% de aceptación y 90% de rechazo. Ahora si eso les parece insuficiente lo que quedaría es resignarse, sentarse en una acera a esperar el año 2019.  Los militares, un ejemplo, el jesuita Arturo Sosa puso la lupa en este dato: “En aquellas mesas en las que votaron el 6D sólo militares la ventaja a favor de la MUD fue mayor que la media nacional, 70-30”.

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez

Carabobo - Venezuela

viernes, 27 de noviembre de 2015

MAURO PARRA, TERROR EN VENEZUELA.

«Y que ninguno pudiese comprar ni vender sino el que tuviese la marca en la mano…» Apocalipsis 13.17
En estas épocas de tribulaciones, caos y malas intenciones, desplegadas por el funcionario y sus adláteres para mantener las garras de su  disminuido poder sobre los venezolanos, vemos con horror los medios que han venido utilizando. 
Enumerar se puede una serie de brutales violaciones al estamento político opositor del país, que  analistas calculan esta muy por encima del 60% del registro electoral. Pero antes  aclarar debo que  no hay intención alguna en estas críticas  de hacer énfasis en el desconcierto y la desesperanza creadas por  una campaña electoral del régimen llena de amenazas, marranadas, vilezas e infamias. Es simplemente un recuento de lo  sucedido para que no se nos ocurra aceptar  encubrimiento de hechos punibles, bajo la alfombra o en el closet de la ignominia. El poder ahora está en nuestras manos y tenemos que esgrimirlo.
Rematan en estos días con el resurgimiento de atentados y criminales actos contra la vida de opositores políticos en ejercicio de derechos inalienables como ciudadanos. Intentan igualmente restablecer el terror, al nuevo estilo Isis, pero escondiendo su  mano aleve bajo el manto impune de  asesinos motorizados comunes.   Así fueron los crímenes ejecutados, en 2014, aquella vez blandiendo las armas de la República en  contra estudiantes, cuya única defensa ha sido el talento y el intelecto para combatir la tiranía.
Cuando arriba mencionamos violaciones se trata, además   de los sagrados derechos, como el de la vida;  la excelente mitad buena de la Constitución Nacional, -según menciona un autor consecuente de este medio de comunicación- en temas  de importancia actual sobre la administración pública, cuyos servidores son de carrera,  al servicio del Estado y no de parcialidad alguna; así como el perjurio, la maledicencia y hace poco la aparente amenaza de una «guerra a muerte» contra opositores al régimen, en equívoca comparación con factores ineludibles durante la independencia. Este desatino, quizá puedan corregirlo, si leen al menos Venezuela Heroica o profundizan con obras históricas  de Fortoul, Lecuna, Morón, Pino, Luongo, Salcedo y muchos historiadores talentosos, o los archivos de la Nación
El terror se trata de imponer en Venezuela bajo la malhadada dirección de agentes extranjeros y venezolanos, civiles y militares de alto rango irredentos que solo  piensan que el poder  es para disfrute personal, cualesquiera sean los medios de sostén. Según fuentes periodísticas, el narcotráfico y el saqueo de bienes se han recrudecido más,  ahora que las arcas nacionales están desvencijadas y vacías por el continuado desfalco de sus fondos. Sin hacer  caso omiso a estos graves hechos, {imprescindible denunciarlos acerbamente en todos los contextos}   no debemos perder la atención, ni disipar esfuerzos, porque importante también es  lograr que el 6D se convierta en una realidad de triunfo, con optimismo, firme decisión sin cortapisas.  
Si el 6D se les ocurre hacer trampas, con el aval de la desacreditada Unasur, los acompañamientos al votante, el arrastre de personas y las amenazas a empleados públicos, tengan en cuenta que estaremos en alerta ante  estas transgresiones y haremos valer la decisión del pueblo. No cederemos un ápice en lograr la transparencia del supremo evento electoral. Para lograr ponerlos en fuga debemos ocurrir masivamente a votar y no dejar espacio en blanco en el cuaderno de firmas. 
No hay miedo ni terror que valga ante nuestra firme determinación de devolverle a Venezuela la ansiada recuperación del  sistema democrático y darle  con el foete al comunismo antillano. No queremos ni vamos a hacer  colas nunca más en establecimientos  comerciales, públicos y privados para adquirir bienes, alimentos o medicinas, así nos traigan –aunque descartado está- la bestia apocalíptica o el dragón mítico que derrotaremos como lo venció San Jorge. Todo con la sutil pero más poderosa de las armas: el voto.
 A partir de Enero del 2016, con una mayoría en la Asamblea Nacional, encenderemos la luz, borraremos la marca de la bestia, liberaremos nuestros líderes ignominiosamente confinados, poco a poco nos desharemos de las alimañas y empezaremos la tarea ardua que se requiere para  reconstruir a Venezuela.  No excluye hacer un exorcismo político para liberarnos por siempre  de los  maleficios que han traído quienes participaron durante más de una década en flagrante traición a la Patria y traer a la justicia a estos transgresores.
Mauro Parra
jmpzc@yahoo.com
@parratiticastro

Miranda -Venezuela

jueves, 19 de noviembre de 2015

BERNARD HORANDE, SEMILLAS DE TERROR

Luego de los hechos acontecidos en París el pasado viernes 13 de noviembre, cuesta aceptar que los tiempos venideros estarán marcados por el terrorismo en muchas de sus formas.

Fernando Mires, politólogo y sociólogo chileno, señalaba hace pocos días que "la guerra ha comenzado". La Tercera Guerra Mundial. No es un anuncio tremendista: ya en el pasado mes de Septiembre, el propio Papa Francisco así la había denominado.

Sin duda, clarísimos actos de terrorismo son los sucedidos en París. O también el muy reciente atentado contra el avión ruso que cayó en el Sinaí, el derribo de las torres gemelas en NY en 2001, la masacre de Beslán en Rusia donde murieron 171 niños, los atentados en Madrid, Londres, Beirut, Moscú, Mosul...

Terroristas son el Estado Islámico, Al Qaeda y el actual dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un. También lo son Hezbollah y las FARC, movimientos cercanos y afines al régimen chavista. Así mismo Gaddafi y Saddam Hussein, amigazos de Chávez, par de personajes cuya ausencia terrenal, vale decir, hace que el mundo sea algo mejor.

No es casualidad que los gobernantes a los que les gusta el totalitarismo terminen aficionados al terrorismo. Cuando no es un sinónimo, es una consecuencia.

Sin embargo, para nosotros los venezolanos ese alejado término "terrorismo" se hace más cercano cuando precisamos qué es terrorismo. Y terrorismo viene siendo la búsqueda del control y la dominación de las sociedades a través del miedo y el terror a partir de actos violentos. Terrorismo es coaccionar y presionar con violencia - activa o pasiva - para imponerse.

Una clase de terrorismo muy disimulado por lo aparentemente no violento, puede pasar inadvertidamente en algunas sociedades que creen que el tema no les atañe. "Eso no es conmigo", piensan.

Veamos.

Un país que por estrategia de sus gobernantes no se ocupa de la seguridad ciudadana y contabiliza un promedio de 25.000 homicidios anuales, es un país sometido a un tipo muy particular de terrorismo.

Dice mucho sobre terrorismo que cuerpos de seguridad de al menos tres países hayan "detectado viajes de miembros de grupos irregulares conectados con el extremismo islámico, en los que los sospechosos portaban pasaportes venezolanos legítimos", tal como se reseña en un artículo titulado "Venezuela: Pasaportes para el Terror".

¿Cómo se explica que un individuo de nombre Rahman Alan Hazil Mohamed, detenido en el aeropuerto londinense de Gatwick llevando una granada de mano, porte un pasaporte venezolano?

Existen reportes sobre la presencia de terroristas del Estado Islámico justamente en Trinidad y Tobago. Es decir, justo al lado de nosotros. ¿No es esto una seria amenaza para el país?

El hecho de que autoridades de un país tengan a mano brigadas de motorizados y colectivos ilegalmente armados que recorran calles para infundir miedo a una población determinada solamente porque esta piensa diferente, es un acto asociado al terrorismo.

Es una forma de terrorismo económico el propiciar la quiebra en masa de comercios y servicios mediante la aplicación de leyes coercitivas y de acciones discrecionales que buscan acabar con el sustento de miles de personas.

Se puede decir que terrorismo laboral es el que aplica un Gerente del Seniat al amenazar a trabajadores del sector público exigiéndoles pruebas de sus votos a favor de la opción oficialista en las próximas elecciones. En el entendido que de no cumplir esas órdenes, perderán sus empleos.

Finalmente, se busca crear terror cuando un gobernante con todo el poder y las armas de que dispone advierte a la población diciéndole que "la revolución triunfa el 6D, pónganse a rezar desde ya para que haya paz y tranquilidad… porque si no, nos vamos para la calle , y en la calle nosotros somos candela con burrundanga".

El terrorismo tiene muchas caras. Y unas muy cercanas a nosotros.

Por eso es que los hechos de París hicieron que tanta gente en Venezuela se sintiera identificada.

No se puede, como en algunos casos se ha pretendido, simplificar las cosas comparando los hechos de París en cuanto a número de víctimas con los cientos de asesinados semanalmente en Venezuela. Es imposible limitar a números fríos tanto lo que ha sucedido en París como lo que ocurre a diario en Venezuela. Sería tener la vista muy corta.

El tema del terrorismo es de mucho mayor alcance. Lamentablemente.

Por eso, no permitamos que germinen las semillas de terror que han sido sembradas en los últimos años en Venezuela.

El 6D vota contra el terrorismo.

El 6D vota por la Paz.

Bernard Horande
bhorande@gmail.com
@bhorande
@APlumazoLimpio

Miranda - Venezuela