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jueves, 20 de febrero de 2020

TRINO MÁRQUEZ: LAS SANCIONES: LAMENTABLES E INEVITABLES

Las sanciones que los factores de poder internacional –Estados Unidos, la Unión Europea, el Grupo de Lima- están aplicándole al gobierno de Nicolás Maduro, no constituyen ninguna victoria de la oposición. En realidad, representan el signo de la decadencia de un régimen que optó por atornillarse al poder, aunque esa obsesión siga causando el aislamiento y la destrucción del país. No celebro que los norteamericanos hayan sancionado a Pdvsa y, ahora, a Rosneft Trading, mampara utilizada por Maduro  para colocar en el mercado internacional el crudo que producido en el país, para de ese modo evadir las sanciones aplicadas por la administración de Donald Trump. Todo esto me parece una tragedia que daña a la nación.

Venezuela pasó, gracias a la ambición desmedida del madurismo –y antes, del chavismo- a ser el tablero en el que se juegan los intereses geopolíticos de los Estados Unidos y Rusia, las dos principales potencias militares del planeta. Reducida la capacidad de compra de los petrodólares y venida a menos la influencia de la dictadura cubana, Maduro optó por aferrarse al cinturón de Putin para sobrevivir en medio del cerco que lo asfixia. El autócrata ruso decidió competir con Trump en el terreno que los norteamericanos han considerado su área de influencia desde el siglo XIX.  La osadía de Putin colocó el conflicto en una zona peligrosa: los gringos no permitirán impunemente que Putin expanda su influencia en América Latina, utilizando como punta de lanza a Venezuela,  ubicada en una zona  clave.

Los Estados Unidos no desean intervenir militarmente a Venezuela. No lo consideran conveniente porque no conseguirán el apoyo de sus principales  aliados internacionales: la Unión Europea, Colombia y Brasil. Tampoco están ganados para abrir una línea de confrontación con la mayoría de los gobiernos de la región, que sin duda se opondrían a una intromisión violenta. Sin embargo, no aceptarán que los rusos, los cubanos, los guerrilleros colombianos y grupos extremistas del Medio Oriente, sigan desplazándose por el territorio venezolano, como si estuviesen en sus propios hogares. Quienes promovieron la invasión extranjera  fueron los chavistas y los maduristas. La incursión cubana, bielorrusa e iraní comenzó hace veintiún años, cuando Hugo Chávez ascendió al poder. Luego, con Nicolás Maduro,  esa presencia se ha hecho más avasallante con el arribo de los chinos, los turcos y los rusos.   

        Estos últimos, con la excusa de asistir y adiestrar a los militares venezolanos en el uso de las armas que el gobierno les compra, se han instalado en Venezuela. Desde hace dos década el régimen renunció a la soberanía nacional y se entregó en los brazos de países extranjeros. A partir de 2015, cuando Maduro perdió la Asamblea Nacional por mayoría abrumadora y vio cerca su final y el de la era chavista, optó por profundizar sus alianzas estratégicas con esos países, privilegiando la cercanía con Rusia. Su interés de atornillarse a Miraflores coincidió con el proyecto expansionista de Vladimir Putin. Por esta convergencia de intereses objetivos, el nuevo zar de Rusia ha respaldado todas las arbitrariedades cometidas por Maduro. Avaló la ‘institucionalidad’ madurista: el TSJ presidido por Maikel Moreno, creado en diciembre de 2015; la asamblea nacional constituyente, presidida por Diosdado Cabello; las elecciones de mayo de 2018, cuando Maduro fue reelecto, y causa fundamental de la insondable crisis  política y económica que vivimos.

     La anexión a las aspiraciones expansionistas del caudillo ruso y la tutela militar del nuevo imperialismo a Maduro, han sido recompensadas con la solidaridad automática de Putin a todos los atropellos al estado de derecho perpetrados por el régimen venezolano.

         La aspiración de Maduro de permanecer en el poder se complementa con el deseo de Putin de convertir a Venezuela en la plataforma de lanzamiento de su proyecto imperial en Latinoamérica. Putin necesita tiempo para que el plan se consolide. El régimen autoritario liderado por Maduro, también. 

        Es ideal: desprecia la alternancia en el poder y las elecciones libres, al igual que su tutor. Este panorama geopolítico lo ven despejado los países aliados de la democracia venezolana. Por ahora, han desechado la incursión militar. Lo que no han descartado, ni descartarán, son las sanciones contra el gobierno de Maduro. El objetivo luce claro: aislarlo, cercarlo, debilitarlo, hasta obligarlo a ceder en lo único que le exigen: que convoque unas elecciones presidenciales justas y competitivas, con la presencia de supervisores internacionales.

        Maduro se refugió en la cápsula que le fabricaron los rusos. Basta que Putin, con su frío pragmatismo, se convenza de que el costo de ese apoyo resulta mucho alto que la ganancia, para que el jefe del Psuv quede guindado de la brocha. En ese momento solo dependerá  de la fortaleza que le brinden los militares, quienes en la Venezuela  actual piensan más con las manos en los bolsillos, que con las manos en el corazón.    

         En términos muy comprimidos, este el cuadro actual. Las sanciones resultan lamentables, pero serán inevitables mientras Maduro se niegue a convocar elecciones presidenciales libres.

Trino Marquez Cegarra
trino.marquez@gmail.com
@trinomarquezc

miércoles, 2 de diciembre de 2015

GOLFREDO DÁVILA, ADMINISTRAR LA VICTORIA CON HUMILDAD

Todos los estudios de opinión y el diario escuchar al pueblo en la calle, corroboran el triunfo de la oposición en los comicios del 6 de diciembre. En ese contexto bien vale la pena hacer una lectura integral del significado de ese acontecimiento que está por venir; y al contrario de lo que piensan algunos, el único factor de motivación no es el voto castigo, o el descontento, la sociedad ha ido construyendo su propia visión de país.

Es obvio, que el voto de la población guarda relación con el colapso económico, con la inseguridad, la violencia y el crimen, la ineficiencia en la prestación de los servicios públicos y la corrupción, pero también tiene un peso importante, el rechazo a la forma de hacer política y a la conducta hegemónica. Una buena parte de la población hastiada de tanta politiquería, votará contra la soberbia, contra la mentira, contra quienes se creen guapos y apoyados y en general contra una manera torcida, prepotente e injusta de administrar el poder.

En ese sentido, tomo extractos del discurso de Juan Pablo Guanipa, candidato de la MUD, en el acto de presentación de su propuesta legislativa, donde exhortó a reivindicar la esencia de la política, como un instrumento para servir y no para servirse de ella y planteo la necesidad de administrar el triunfo con humildad, y aunque este preciado valor no se internaliza en las personas por decreto, si es necesario promoverlo, para que sea asumido como centro de la conducta de los líderes y más si están en funciones públicas, de tal forma que se comience a prefigurar junto a la gente, el país que soñamos.

En el mismo orden, ganar la Asamblea Nacional, en medio de esta crisis, no debe convertirse en oportunidad para la venganza o la revancha, ni para negarle los derechos al otro, ni ningunear a nadie. El escrito, de hace unos 6 meses, titulado “Nelson Mandela y Pepe Mujica” tenía la intensión de llamar a la reflexión a la dirigencia política, en torno a estos asuntos. Quien llegue a esos espacios de poder negando al otro, se niega así mismo; el que triunfa, se envalentona y cree que tiene el control absoluto, lleva el sello de fracasado en la frente y el que ocupa una curul y comienza a planificar como hacerse de los dineros públicos o de mayor poder, pues entonces, recibirá el duro castigo de la sociedad.

De nada sirve reducir la política a la lucha por la hegemonía y el control del poder, repetir los mismos métodos del actual régimen nos conduciría igualmente al fracaso. Ojalá se corrijan algunas fallas observadas en la campaña electoral, donde se puso de relieve las pugnas por el liderazgo y la competencia por demostrar quién es más fuerte. Ojalá y se asuma la unidad como un compromiso y no como un instrumento al que se le saca provecho. No olvidemos que para la gente, el candidato es la unidad, no es fulano o zutano, o el líder de uno u otro partido, por tanto el triunfo que se avecina es del país entero y de la unidad, no de un factor en particular.

Todo lo anterior está en el ambiente electoral, pero más allá de ello, la gente aspira cambios trascendentes, conectados al objetivo de lograr una sociedad más justa, un país con calidad de vida, donde funcionen sus instituciones y donde se satisfagan sus necesidades materiales y espirituales; ello lleva implícito un desarrollo armónico y soberano y que la democracia, la participación y la inclusión no se reduzcan a meros discursos. Si la dirigencia piensa en grande y no en sus intereses particulares, entonces, la ciudadanía estaría bien representada. El pueblo espera una actitud madura, consecuente y firme al lado del interés nacional.

Golfredo Davila
golfredodavila@gmail.com
@golfredodavila

Zulia - Venezuela

miércoles, 25 de noviembre de 2015

GERMÁN GIL RICO, PATEAR LA VOLUNTAD CIUDADANA

Está en la naturaleza de los gobernantes totalitarios no aceptan el mandato ciudadano expresado por medio del voto. No tiene importancia como se hayan auto-etiquetado. Fascistas, social-comunistas, nacionalsocialistas, falangistas o social-desarrollistas, igual cometen todo tipo de tropelías y marramuncias para garantizar su permanencia en el poder. Creen que nunca serán despojados de la usurpada investidura por cualquiera de las fórmulas conocidas. Los lacayos de los hermanos Castro: Maduro-Cabello o, con frecuencia, Cabello-Maduro, figuran en la oprobiosa lista.
Estamos en el zaguán de la votación para elegir diputados a la Asamblea Nacional para el período 2016-2021 y los números no dan posibilidad a los chavistas de continuar siendo mayoría. Las encuestas, incluyendo las pagadas por el gobierno, preanuncian la derrota del Socialismo del Siglo XXI y garantizan a la oposición cómoda mayoría y algunas auguran mayoría calificada para la Alternativa Democrática agrupada en la MUD.
Frente a la posibilidad de una “muerte anunciada” los rojos-rojitos han enloquecido y acentuado tropelías. Intentan amedrentar a los líderes de la MUD, a todos los niveles, amenazando su integridad física con la actuación de bandas armadas en el sabotaje de asambleas públicas, cada vez más nutridas y fervorosas en localidades donde antes no era posible ni “volantear”. Además han redoblado el reclutamiento de operadores de redes sociales, profesionales o aficionados y aumentado los emolumentos a niveles de envidia, desatando una brutal campaña de infamia, desinformación y  miedo diseñada, dirigida y difundida desde las instalaciones de la Sala Situacional asentada en Miraflores.
Las reiteradas amenazas de Nicolás Maduro, el impostor, como las de “no entregaré la revolución” o “me echaré a la calle con el pueblo, si la oposición gana las elecciones”, son manifestación de miedo, del miedo que los atrapa y produce un frío que les recorre el espinazo. Saben que en esta partida de ajedrez sólo les queda una última jugada de altísima peligrosidad. Bloquear, mediante el arbitrio de la Ley Habilitante, la actividad de la mayoría opositora en Asamblea Nacional a ser elegida el 06-12. Serían varias que normarían los asuntos de mayor sensibilidad política y administrativa, con vigencia hasta el 19-04-20. 
Pero veamos. Activar el “no entregaré la revolución” es dar un golpe de Estado, para lo cual debería contar con la complicidad de la totalidad de la Fuerza Armada y entregarle el bastón presidencial. Y el “me echaré a la calle con el pueblo si la oposición gana” ¿Con el pueblo que lo acaba de derrotar? A la calle se echará el pueblo respondiendo al llamado de la MUD y derrotará al golpista. Defenderá su derecho a decidir. Maduro tendría que “echarse a la calle” en solitario y buscando un avión para salir del candelero que provocó. El pueblo no es  retrasado mental como el castro-chavismo lo cataloga. No tiene miedo a cuero de tigre muerto y no sacará de la fosa a incompetentes y corruptos.
En cuanto a la última jugada, el profesor de Derecho Administrativo José Ignacio Hernández en artículo publicado en Pro-Davinci del 19-11-2015 titulado ¿Una Ley Habilitante puede neutralizar a la próxima Asamblea Nacional?, tipifica el hecho como FRAUDE  CONSTITUCIONAL. Recurrible ante el Tribunal Supremo de Justicia, el cual no se abocará al estudio del caso. El del 2010 tiene 5 años en un profundo cajón. Entonces, ¿qué hacer? La calle. Salir a la calle con el pueblo que los derrotó y plantarse frente al Palacio Legislativo para impedir la aprobación del mamotreto y hacer lo mismo a las pertas del TSJ y demandar, con la fuerza que da la razón y el derecho, la declaratoria de FRAUDE CONSTITUCIONAL la Ley o la ristra de leyes habilitantes, aprobadas por el oficialismo para patear el voto ciudadano.  
PÉSAME: El 26 de Octubre falleció Gumersindo Rodríguez Gil, beconomista de alto vuelo y compromiso social, valiente cuadro de Acción Democrática en la lucha contra la dictadura militar de Pérez Jiménez, extraordinario compañero y mejor amigo con significación de hermandad. Paz a su alma y mi solidaridad en el dolor con Aglae, Nelson, la Nena, Carolina y Francisco.  
German Gil Rico
gergilrico@yahoo.com
@gergilrico

Miranda - Venezuela