domingo, 5 de septiembre de 2021

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: PROPICIAR EL SALTO

Un cuento de Guy de Maupassant, “Boule de suif”, retorna a la memoria por estos días. La historia de una mujer francesa que junto a nueve compatriotas huye de Ruán, ciudad ocupada por las tropas prusianas en 1870, desliza algunas metáforas que ilustran las presiones de la opinión general.

Era Isabel Rousset “una de las que llaman galantes”, meretriz “famosa por su ensanchamiento prematuro que le valió el nombre de 'bola de sebo'”. Moza capaz de compartir su vianda con quienes la desprecian; generosa y leal a la causa del Emperador Napoleón III. Rumbo a Dieppe, el encuentro con el enemigo impone un giro trágico. Los viajeros no podrán seguir su camino a menos que Isabel pase la noche con un oficial prusiano. Ante su negativa rotunda y patriótica, los paisanos celebran. Pero el encierro y la desesperación van matizando los pareceres. De aplaudir su heroica actitud pasan a exigirle el sacrificio, por el “bien de todos”. Isabel traga grueso, y accede. Al día siguiente todos son liberados. Pero quienes antes auparon su inmolación, no quieren ni mirarla. Ya en la diligencia, todos comen mientras ella, desprovista de pan y certidumbres, llora sin pausas. A su lado Cornudet, cínico revolucionario, tararea “La Marsellesa”.

Así la opinión pública, voluble y acomodaticia, puede volverse verdugo implacable. Al vaivén de
percepciones y expectativas que concurren al debate -más en tiempos de vértigo digital, de menoscabo del lenguaje y las ideas- cuesta seguirle el paso, atender sus corcoveos. Hoy creo esto, mañana no; hoy ensalzo a aquel y mañana lo aniquilo. Bestia de mil cabezas, cada una hablando idioma distinto, aunque paradójicamente sintonizadas. También, en otros momentos, puede irrumpir como bloque de representaciones petrificadas y en franca pelea con la evidencia, cuya transformación para fines políticos demanda logos, ethos y pathos en sensible pero resuelta dosificación.

En Venezuela, el tema cobra relevancia a las puertas de la campaña electoral. La tiranía social de la que habló John Stuart Mill, esa voz de sectores influyentes que se infiltra en el entramado social y sofoca el alma de los individuos, es tan peligrosa como la opresión de los gobiernos, dice. 

En medio de la selva de prejuicios, credos y (re) sentimientos largamente cultivados, al político le corresponde avanzar, sin duda. No para amoldarse dócil a los meandros, sino para señalar valientemente otros caminos cada vez que haga falta. La batalla política consiste entonces en inclinar esa balanza a favor de su causa, no al revés. No dejarse arrastrar por climas de opinión ni ser tragado por la espiral del silencio, contrabandeando propias posturas entre las mayoritarias por miedo a lucir disonante; sino atreverse a desafiar las modas, la banalidad, los arrebatos que dotan a ciertos abismos de diabólicos atractivos.

La vuelta a la vía electoral de sectores comprometidos por años con la abstención introduce conmociones en ese paisaje. No es para menos, claro. Trajinar con mudanzas súbitas, extirpar una creencia o desprenderse de la abstracción que se abrazó con intensidad, acarrea ansiedad, miedos profundos, una melancolía que puede lucir inmanejable. Las lágrimas de “Bola de sebo” también hablarían de esa despedida, la consciencia del ideal roto; el dolor íntimo por gestionar. Asimismo, pasar de una percepción a otra, encaminar una opinión latente hacia una debatida, consensuada y proclive a la acción política que se persigue; crear y ensanchar esa “segunda zona” de aceptación de nuevas opiniones (Mucchielli), pide tiempo y diligencia.

Señala Vincent Price que, aun cuando la opinión pública responde a un proceso colectivo, es justo atar su funcionamiento a dinámicas de cognición particular de los individuos, más allá del contagio emocional que empuja a adoptar una opinión u otra: votar o no, por ejemplo, y por quién hacerlo. Para Irving Crespi, por otro lado, la opinión pública “aparece, se expresa y desaparece como parte de un proceso tridimensional en el que las opiniones individuales se forman y cambian”. Esa fuerza expresiva de juicios colectivos se asocia con “transacciones entre individuos y sus ambientes, la comunicación entre individuos y las colectividades que les acogen, y la legitimación política de la fuerza colectiva emergente”. En cada uno de esos espacios, sobra decirlo, el liderazgo -las autoridades cognitivas, afina Sartori- juega rol vital.

Propiciar el salto, rehabilitar ese equilibrio que debe invocar el mensaje político, obliga a detenerse con algún detenimiento en esos individuos acogotados por sus pérdidas, en fin. Pero también supone retar la intransigencia que a favor de dogmas, ofuscaciones y falacias la misma élite política validó, y que ahora embiste como un bumerang. De aquí al 21N el tiempo luce apretado para mitigar el costo de haberse dedicado a “dibujar ficciones”, por cierto. Pero por algún lado hay que empezar. El ethos democrático seguro se beneficiará de cada acto que ataje el envión despiadado de la tribu.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela

RAFAEL GARCÍA MARVEZ: VICISITUDES DEL COLUMNISTA

“En España, en cambio, esa importante tarea social recae siempre sobre los mismos: políticos previsibles hasta el hartazgo -y por lo general de una incultura, un discurso plano y unas maneras desoladoras-, que manejan casi como único argumento lo malos y perversos que son sus adversarios, y periodistas que salvo nobilísimas y escasas excepciones suelen encuadrarse en dos grupos: los sectarios que confunden periodismo con militancia, sea cual sea ésa, y los todoterreno capaces de opinar de todo y de todos, que igual se acuestan siendo expertos en economía griega que se levantan listos para ejercer, sin complejos, de críticos de arte moderno, especialistas en misiles o analistas del Kremlin”. Arturo Pérez-Reverte.

La mayoría de quienes escribimos por estos medios de comunicación social, ahora digitales como consecuencia de las medidas del régimen que gobierna Venezuela quien de un tirón nos dejó sin papel donde garabatear nuestras opiniones. Por si fuera poco, hoy somos víctimas inmisericordes en estos tiempos eufóricos de cuadraturas de candidatos sin oportunidades de éxito, de elecciones que muchos desconocen y aborrecen, ni siquiera están al tanto de la fecha de los sufragios. En concordancia, representan en buena parte, intensas presiones por inmerecidas. Coacciones inaceptables, a las que, por supuesto, no debemos acceder un ápice. Aclaro, que cuando nos referimos a los escribidores no lo hacemos bajo la acepción del sentido coloquial del término.

La presión del tiempo es apremiante para el articulista quien tiene un día y una hora fija de entrega a la semana; a diferencia de quienes, por ejemplo, escriben una novela disponen de tiempo indeterminado que les aleja de la terrorífica página en blanco sin saber qué cosa decir ni qué hacer.

Los genuinos columnistas son aquellos quienes asumen su oficio como su ocupación principal. La libertad expresiva de la que gozan los articulistas es casi total, desde luego mucho mayor que la de los editorialistas. El articulista puede elegir el tono, la perspectiva, la seriedad, con la que piensa dirigirse a sus lectores. Mientras que el editorialista siempre está sometido en su escritura a cierta solemnidad. El artículo de opinión está estrechamente ligado al autor, por ello su credibilidad y capacidad de influencia dependen del prestigio y autoridad que merezca esa firma a los lectores. El columnista opina, analiza; los más atrevidos como videntes presagian el futuro como si fueran oráculos que escuchan las palabras de Dios.

Finalmente, cual vidente de baja cuantía, ahora adentrado en las cosas terrenas en oposición a lo celestial o espiritual, la unidad hoy más que antes ha sido absurdamente una fábrica de inconvenientes, de tropiezos, de trabas, de fisuras, de tapón, en lugar de ser vasos comunicantes entre las diferentes tendencias políticas que conforman el organismo de la oposición. Por lo tanto, el caso real es que muchos en la oposición utilizan indistintamente las expresiones “unidad” y “unión” como si fueran la misma cosa. Pero no, la clase opositora venezolana en vez de anhelar la unidad política que ha sido tan embarazosa de conservar, debe procurar más bien la unión que tenga una gran magnitud, dirección y sentido de propósito. En otras palabras: la unión política es sinergia, acción conjunta, sin más compromiso que ese. Sin unidad no hay ninguna posibilidad de victoria en Carabobo, presumo que en las otras regiones del país el resultado sería idéntico.

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez
Venezuela

JOSE ERNESTO PAREDES P.: MENSAJE A LOS QUE NUNCA FUERON ENCUESTADOS NI MENCIONADOS EN LOS MEDIOS TRADICIONALES

Llama poderosamente la atención que los encuestadores tarifados y los opinadores oficiosos se ocupen de medir y comentar tan solo de las corrientes políticas tradicionales que ante la opinión pública lucen desgastadas, en representantes y en ideas, y de los “personajes” que fementidamente son importantes. Creo que lo hacen por un afán de lucro o por labrarse amistades “poderosas” y/o congraciarse con el receptor.

Sin embargo, por las calles de Venezuela palpita la política real, que nos habla de necesidades insatisfechas, de caras nuevas, de posiciones novedosas que ofrecen ideas que se están estrenando en el lenguaje electoral, relacionadas con la libertad, el emprendimiento, la meritocracia, el federalismo, los derechos individuales, el estado de derecho, la limitación del poder de los gobiernos, la autonomía de los gobiernos locales y de las ciudades globales. Esa es la política verdadera.

Hay gente nueva en el trajinar político que actúan pregonando ideas nuevas en las capitales de los estados, en los municipios y en las parroquias y barriadas que se están organizando en franca confrontación contra lo tradicional que ha fracasado y lo establecido que conocemos como repleto de malas acciones y corrupción galopante.

Una de las novedades políticas que no es atendida por encuestadoras ni por los fablistanes la constituye el Movimiento Republicano MR que, a la chiita callando, en el lapso fijado por el organismo contador de votos, a quién equivocadamente llaman el árbitro, ha postulado el mayor número de candidatos en todo el país. El que quiera chequear esa verdad que recurra a la fuente que no es otra que el comprometido CNE de Venezuela.

Hay otros grupos y partidos políticos que no fueron admitidos para participar, que sin embargo no han dejado de pregonar su deseo de hacerlo y de divulgar ideas novedosas para gobernar y asumir democráticamente con eficiencia, eficacia y efectivad responsabilidades en gobernaciones, alcaldías y concejos municipales.

Jose Ernesto Paredes P.
Joseernestoparedes@hotmail.com
@movimientoMR
Secretario General del MR Yaracuy

ALICIA FREILICH: LA OPOSICIÓN G4RAT

Al momento de redactar esta nota, los cuatro partidos políticos principales del menú electoralista cayeron en la trampa totalitaria que se negocia en México y Nicolás Maduro de inmediato se jactó burlonamente de la neo-victoria castrochavista. El débil interinato de la Asamblea Nacional, único poder constitucional legítimo encarnado por azar en Juan Guaidó, no logra zafarse de presiones personalistas y grupales.

Suceso que obliga a relatar un fatal episodio denominado Judensrat. Hanna Arendt lo reportó con doliente profundidad en su testimonio directo sobre el juicio y la ejecución de Eichmann en Jerusalem. Estudio sobre la banalidad del mal (1963), análisis sobre causas, modos y efectos del totalitarismo en todas las ocasiones y tendencias políticas que lo enfrentan erróneamente porque no saben, no quieren o no pueden combatir ese ADN genocida de larga trayectoria en sitios y tiempos.

Le toca turno al tricontinente americano. El vocablo alemán Rat significa organismo asesor o consejo representativo de una comunidad sectorial, conjunto de directivas que deciden por consenso su conducta definitiva frente a decisiones de carácter nacional. En el caso judío un determinado grupo de dirigentes comunitarios locales, sin previa consulta general como lo determinaban sus estatutos, asumió la responsabilidad de convenir la solicitud de sus opresores nazis y entregó listas con nombres, sitios, señas privadas o particulares de sus miembros. A cambio les garantizaron privilegios especiales a fin de organizar al nuevo país con debida justicia. Los verdugos prometieron total respeto a sus internas tradiciones institucionales. Al comenzar las deportaciones programadas por de régimen, la gran mayoría de aquella dirigencia ingenua y angustiada que concertó el pacto por la terrible situación de la numerosa ya oprimida judería alemana, encabezó las filas llevadas a los campos de exterminio. Fue un hecho nefasto que muchas comunidades diaspóricas de entonces y las avergonzadas aún, prefieren olvidar o callar. Pero sí fue un legado radical para el pionero sionismo refundador de Israel luego de dos milenios de exilio bajo el régimen totalitario de la Inquisición vaticana y sus pulpos europeos extendidos durante la conquista y colonización del Nuevo Mundo.
 
El Holocausto no sirvió de lección global. El polémico estudio filosófico de Arendt, debatido incluso por varios importantes sobrevivientes llamados “Hijos de la Shoá, tuvo rápida respuesta confirmatoria en Vietnam, Camboya, Guatemala, Chile, Argentina, Bosnia-Herzegovina, Ruanda más otros asesinatos masivos y constantes con o sin guerras de por medio. A la cabeza Cuba castrista y su carnal ex Venezuela, que los practican fijos y lentos, sin necesidad de firmas ni sellos, por el aval automático de previos acuerdos, diálogos, convenios o silencios, con o sin mediación de padrinazgos internacionales que prefieren ignorar esos delitos de lesa humanidad, mediar o mirar para otro lado según les convenga mientras continúa la rutina eliminatoria de adversarios o su conversión obediente para una uniforme patria y muerte que fusiona sin reservas los procedimientos de Mao, Stalin y Hitler.

El venezolano del siglo XX, natal o nacionalizado y sus descendientes por tres generaciones, configura hoy una expatria dual. La de 6 millones escapada o expulsada por la fuerza de los hechos y otra residual, secuestrada y expropiada física, mental y espiritualmente por el régimen totalitario que se sirvió y se sirve cada vez más, de mecanismos democráticos –en especial de su constitutivo sistema electoral infiltrado– para legitimar su poder criminal usurpador destinado al Estado Comunal Talibán. Cuestión que pasó de calendario a reloj minutero.

Este fin de semana, en nombre de la urgente necesidad, el Rat de los cuatro grupos que en el pasado fueron masivos partidos políticos venezolanos, ahora fragmentos personalizados de la fracasada oposición, actúan de espaldas a 90% del pueblo venezolano que los rechaza pues los considera no confiables y prescindibles. En la misma medida estos sobrevivientes detestan al represivo y genocida régimen castrochavista. Encuestas posiblemente interesadas afirman que 50% si desea votar pero no especifican en qué condiciones aumentando la confusión. Esto crea un vacío muy peligroso, caldo de cultivo para un golpe definitivo de militares narcofasciocomunistas que hasta el momento y a duras penas conviven con el dividido civil (no civilista) PSUV.

Los firmantes voluntarios en México sí son conscientes de su rol como fáciles marionetas del mafioso militarismo castrochavista. Y prefieren repetir el error con el pretexto de que es obligante “ocupar espacios”, sinónimo de unas cuantas gobernaciones, alcaldías y concejos municipales en un ex país sin Estado de Derecho, más de trescientos presos políticos, invadido por el narcoterrorismo transnacional que borró fronteras estadales. Y lo reconocen sin ambages en escrito público. Sin permiso de la sociedad que dicen representar, se toman la libertad de avalar unas votaciones que no eligen pues desde hace 22 años continúan legitimando al enemigo para colmo de colmos, cediendo a sus actuales grotescas exigencias, condiciones inadmisibles, absurdas, vergonzosas, via directa al inducido suicidio de la democracia. Y pretenden convencer al electorado con sus incoherencias. Vale también repetirlo hasta el penoso hartazgo.

La declaración reciente de Voluntad Popular, que admite y recomienda la convivencia con gobernantes delincuentes violadores de los derechos humanos es la muestra del sin pudor y la mínima empatía con las víctimas, legitima al pragmático inmediatismo amoral instalado en Cubazuela y muchos otros lugares del hemisferio occidental. Costumbre ancestral en la vieja Europa con democracias que retornan al fascismo por idéntica ruta, ya concretas en Hungría y Polonia.

Conclusión primera. La peligrosa antipolítica latinoamericana que abre paso al totalitarismo de izquierdas y derechas, no proviene de sus ignorantes y hambreados pueblos ni de varias élites educadas en ciudadanía legal. Es un engendro caótico, cruce entre politicastros y politiqueros derivados en incompetentes, oportunistas de oficio.

Para refundar una Venezuela democrática sana, sin techo de vidrio ni piso de pantanal, se solicita con urgencia nuevos líderes limpios de polvo y paja, integradores como sea de los cuadros medios de la fuerza armada todavía incontaminada y rebelde hoy bajo amenaza y garras del criminal generalato. Y con la asesoría de un independiente Sanhedrín experimentado que por causas naturales se reduce día a día.

Lo demás es puro pésimo teatro y prosigue el show.

¿Quién podrá ayudar a la Venezuela solita en esta dura tarea de labor libertaria? No se sabe aún, pero con seguridad no será el actual gobierno mexicano, anfitrión populista conectado al Foro de Sao Paulo y su Grupo de Puebla.

Alicia Freilich
alifrei@hotmail.com
@aliciafreilich
@ElNacionalWeb
Venezuela

AMÉRICO MARTÍN: DE MAL EN PEOR

El oficio de las comparaciones históricas contribuye a descubrir la verdad y es una vía directa para las necesarias rectificaciones. Héctor Pérez Marcano, Caracciolo Betancourt y yo hemos estado revisando nuestra propia historia con el objeto de evitar la repetición de errores imperdonables. Analizamos un océano de casos que el desacierto arruinó. Entre los tiempos corridos de Pérez Jiménez hasta Hugo Chávez y Nicolás Maduro, todo fue conversado con objetividad y sin odio y fue ese doble rasgo lo que nos permitió observar mejor la fuente de los errores cometidos por las partes enfrentadas.

Durante el perezjimenismo, la represión era feroz y la resistencia, heroica. En los más de 20 años de predominio chavomadurista esa pauta represiva pareció repetirse, aunque con altibajos en gran parte desaprovechados. Se cometieron errores absurdos que se repiten hasta el cansancio, y no digo que su recurrencia es para reír por respeto a nuestra nación, hundida como está en las tinieblas de una tragedia griega.

Hoy sufrimos diariamente el rigor y consecuencias de esos disparates, pero venimos de la prosperidad. El ingreso per cápita de los tres o cuatro países que observaron un crecimiento sostenible por décadas, fueron Venezuela, Cuba Argentina y Uruguay. Se atribuía al altísimo volumen de exportación de petróleo el crecimiento de Venezuela y la broncínea estabilidad de su moneda, y el de Cuba a la enorme fuerza del turismo. Pocos países podían exhibir tantos atractivos para los viajeros del mundo. En cambio, Argentina y Uruguay mantenían un incremento más clásico, un cierto «desarrollo» más que «crecimiento». Esas fueron la realidad y las realidades.

Por eso gozamos de una era dorada de nuestra democracia a la que los dogmas, errores y agresiones interpersonales están terminando de destruir, sin admitir que lo determinante es la ceguera de los líderes, que no quieren aceptar su responsabilidad en el fomento de la tragedia, endosándola a los que no piensan como ellos.

La declaración oficial de la oposición anunciando su participación en las elecciones del 21 de noviembre, y con los que quieran incorporarse a esa nueva política, brinda una notable oportunidad de retomar la iniciativa con un realismo impresionante. Si acaso, les anotaría el error de no proporcionarle a su declaración un tono más emotivo, que se corresponda con la importancia del paso que se ha dado. El contenido, sin embargo, es bueno y completo. Pienso que debería brindársele un respaldo expreso, sin necesidad de devolver ataques injustos o de atribuirles intenciones malévolas.

Porque lo primero es que los amigos del cambio democrático se unan y, si aún no puedan hacerlo, respeten sus diferencias en lugar de insistir obsesivamente en la comisión de errores que no hay manera de pasar por aciertos.

Al pasearse por el agitado gallinero de errores y aciertos, Pérez Marcano alude a uno de los más celebres al tiempo que dañinos. La abstención, que por cierto trata de pasar como una novedad añadiéndole un calificativo que nada nuevo trae. Ni más ni menos que la ocurrencia del presidente Chávez, quien al postular el socialismo siglo XXI insinuó que siendo de este siglo, su socialismo era una propuesta nueva, pues nadie podría acusarlo de repetir los fallidos sistemas de los siglos XIX y XX

¡Y lo más gracioso es que es verdad! Aparte de que sería una genial forma de mentir diciendo la verdad. A sabiendas de que el disparate de serlo si se le añade un adjetivo apropiado, desaparecerán virtualmente los errores y mentiras del rostro del planeta.

Ya lo saben pues, ¡falaces de todos los países uníos!

Bueno, Caracciolo Betancourt y Pérez Marcano han decidido responder y para que me una a ellos se comunicaron conmigo. Por supuesto, estoy totalmente de acuerdo.

Resulta que Caracciolo critica esa manera de presentar la abstención bajo la fórmula inútilmente útil que es, y que a Pérez Marcano le recuerda la que nosotros llamamos «abstención militante». «Útil» o «militante», viene a ser lo mismo, en medio de un esfuerzo inútil por atribuirle al error la apariencia del acierto.

Decidimos respaldar el llamado a la participación electoral en noviembre, que los firmantes fortalecen anunciando candidaturas unidas con la tarjeta de la MUD.

Hemos criticado enérgicamente la práctica de infamar a quienes no piensen como uno, para al final incurrir en lo mismo que se rechaza. Es peligroso darle aire a probadas equivocaciones sobre todo si las hemos experimentado en el pasado.

Insistir en la abstención no tiene el menor sentido práctico y solo da para suponer que no alcanzará a tener más éxito del que, en mejores condiciones, no logramos antes. Pero ninguno de nosotros, como tampoco los firmantes del documento, hemos caído en la torpe injusticia de infamar a quienes postulen la participación. Puesto que se trata de fijar posición en un tema crucial, decimos, sí, estamos de acuerdo y con el debido y merecido respeto hacia quienes discrepen de nosotros.

Américo Martín
amermart@yahoo.com
@AmericoMartin
@DiarioTalCual
Venezuela

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: DE OPOSICIÓN A POLO PATRIÓTICO

La política venezolana no deja de sorprender, o más bien, de repugnar. De la noche a la mañana, la oposición reconocida, la Plataforma Unitaria, de un venezolanos desde 2017, marchas, protestas, asesinados, desaparecidos, presos y la migración forzada, según el vocero Freddy Guevara, no era más que un “circulo vicioso” por ello hay que rendirse y seguir la hoja de ruta que el mismo chavismo propone con sus instituciones psuvizadas.

Indignan muchas cosas, entre ellas, el que la “oposición reconocida” de la noche a la mañana decida participar y “mande” a votar utilizando el mismo discurso del chavismo, mientras el régimen en todo este tiempo se ha radicalizado mucho más.

Indigna que todos los esfuerzos y enormes sacrificios de los venezolanos, para evitar elecciones como las del 21N, hayan sido en vano y se ponga en riego todo lo logrado.

Indigna una oposición carente de ideas, domada, incapaz de proponer escenarios aún y cuando cuenta (o contaba) con la legitimidad, legalidad y apoyo internacional necesario, al contrario, se presta para los escenarios que el chavismo planea a través de su violencia institucionalizada.

Indigna al chavismo se le sigan otorgando oportunidades y se siga creyendo en su buena fe, solo después
de perpetrar inconstitucionalmente los procesos electorales de mayor relevancia, trama la trampa de las regionales con alcaldías y gobernaciones en ruinas, enajenada de sus capacidades constitucionales, incapaces de cambiar el destino político de la nación.

Indigna la entrega del país por parte de los cogollos partidistas, la del Psuv, las directivas impuestas por el TSJ, ahora, las del G4, atribuyéndose capacidades que no le son suyas, imponiendo destinos inconsultos a los venezolanos, de hecho, consabidos por todos que son escenarios repudiados por más 7 de cada 10 venezolanos, como la presunta e inexistente vía electoral, diálogos, entre otras trágicas repeticiones.

Indigna una comunidad internacional indolente, cruelmente interesada. Los aliados del régimen saquean a Venezuela y afianzan su geopolítica sin importar todo el daño y sufrimiento causado que nos causan. Los aliados de la oposición simplemente se guían por el fútil manual diplomático, manual que el castrismo “ni siquiera ignora”, del que es inmune.

Así las cosas. Los venezolanos nos encontramos huérfanos políticamente, Venezuela se reduce a los jerarcas rojos y a sus aliados, los habitantes de este país hemos sido lanzados a nuestra suerte, con el implacable dólar paralelo y la fábrica de pobres más poderosas que jamás hayamos enfrentado, la hiperinflación.

El 21N será recordado como un evento indignante, de traición, de ejemplo de política vil que pocas veces se haya visto en la región, donde unos pocos sacrifican a toda una nación a conveniencia propia. No hay la más mínima posibilidad que ese evento seudo electoral genere beneficios a la nación en medio de un océano desinstitucionalizado, donde el control de las instituciones, armas y recursos del Estado son propiedad forzada de una élite gubernamental, protectora solo de sus cómplices. Venezuela atraviesa el momento más crítico de su oscurantismo… oscurantismo que comenzó en 1998.

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango
Venezuela

sábado, 4 de septiembre de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL II: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com SÁBADO 04/09/2021


 



AQUÍ TITULARES DE HOY SÁBADO 04/09/2021,PULSA SOBRE EL TÍTULO PARA LEER

 

BEATRIZ DE MAJO: ¿AMNISTÍA GENERAL?. COLOMBIA EN CAPSULAS

Hablar de una amnistía general en un país en el que la violencia ha estado cobrando vidas a granel durante el último medio siglo es un anatema. Pero alguien se atrevió a hablar en voz alta del tema en Colombia y el autor tiene un peso tal en la vida política neogranadina que era imprescindible prestarle atención. Y es así como Álvaro Uribe ha desatado una polémica de un orden tal que son pocos lo que no se han pronunciado sobre una propuesta calificada de extravagante, que ya se encamina a ser deliberada por las Cámaras del Congreso colombiano con la finalidad de otorgarle vigencia legal.

Sin embargo, el asunto no es tan descabellado como parecería a simple vista. Porque lo primero que es necesario aclarar es que la propuesta está lejos de promover un perdón indiscriminado de delitos que es lo que envolvería una amnistía general en el sentido riguroso del término. En la realidad, cualquier jurista sabe que tal cosa como una condonación total de delitos está reñida de entrada con el propio Estatuto de Roma del que Colombia hace parte desde 1998 y con la Constitución Nacional, por lo que un proyecto de tal naturaleza y propósito naufragaría antes de llegar a las manos de los parlamentarios para su consideración.

Lo que sus autores proponen no es, sin embargo, incoherente y se trataría de una suerte de pacto nacional en caminado resolver errores que se cometieron en el momento de la formulación de un esquema de justicia transicional – la conocida como JEP Jurisdicción Especial para la Paz - para el post conflicto, es decir para la etapa de reconciliación de los colombianos que se debía iniciar a raíz del Acuerdo de La Habana. Por muchas razones tal acercamiento no está teniendo lugar y buena parte de la culpa la tiene el desconocimiento del referendo post pacto que, como es sabido, no contó sino con la aquiescencia de la mitad de la sociedad.

Ocurre que la fórmula que se ideó para acercar dos posiciones ideológicas extremas pecaba de simplismo cuando consideró la disminución de algunas penas y sobre todo cuando otorgó derechos políticos a criminales confesos. ¿Tiene sentido que un narcoterrorista señalado por crímenes de lesa humanidad goce de derechos políticos tales que le permitan ungirse como congresista y deliberar en la magna Asamblea legislativa colombiana, pero que a un ocasional roba-gallinas le pueda estar negado tal derecho?

¿Tiene algún sentido que mientras un sector privilegiado goza de prerrogativas en la aplicación de la justicia, otro sector tenga que acogerse al espíritu y a la letra de las leyes con el mayor de los rigores? ¿Puede haber reconciliación en el país mientras tal asunto quede sin ser dirimido o los políticos lo ignoren? Lo que le otorgaba sentido a la una Ley de Justicia Transicional en el año 2016 era que sus disposiciones permitirían a los colombianos enfrentados pasar la página sobre los desentendimientos nacionales, implementando un régimen especial para aquellos crímenes que se cometieron en el marco de un conflicto, vinieran del lado de los alzados en armas o bien de los militares en ejercicio.

El tema se encuentra en el candelero y son muchos los que piensan que mientras no esté resuelto este perverso esquema de justicia, Colombia no tendrá una verdadera paz porque lo que ha logrado es instaurar una impunidad grosera imposible de ser aceptada por las inocentes víctimas de las tropelías del pasado. Su reconocimiento y reparación son derechos insoslayables. Lo contrario es inmoral dentro de toda sociedad justa y sana.

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@BeatrizdeMajo1
Venezuela – España

EDUARDO FERNÁNDEZ: AFGANISTÁN

Está surgiendo ante nuestros ojos un nuevo orden mundial, distinto al que había prevalecido en las últimas décadas.

¿Qué fue lo que pasó en Afganistán? No fue poca cosa. Estados Unidos, la primera potencia política, militar y económica del mundo, fue derrotada por unos talibanes “primitivos y atrasados”. Estos mismos talibanes, con la ayuda norteamericana, habían derrotado previamente a la Unión Soviética y a sus propósitos imperialistas en la región.

Vale la pena profundizar en el análisis de lo que significa lo ocurrido en Afganistán. Está surgiendo ante nuestros ojos un nuevo orden mundial, distinto al que había prevalecido en las últimas décadas

Mi generación comenzó a existir inmediatamente después de finalizar la segunda guerra mundial. De esa guerra emergió Estados Unidos como líder indiscutible del llamado “mundo libre”. Al cabo de poco tiempo tendría que compartir el liderazgo global con la Unión Soviética, que había jugado un papel fundamental en la derrota del eje Berlín-Roma-Tokio. Son los años de la guerra fría cuyos protagonistas principales fueron precisamente los Estados Unidos y la Unión Soviética.


Finalizando la década de los años ochenta cayó el muro de Berlín, símbolo de la dominación soviética y en los años subsiguientes colapsó aquel imperio construido sobre la base del marxismo-leninismo y de la dictadura del proletariado.

Se inició entonces un breve período de un mundo unipolar, en el cual existió una sola potencia hegemónica, con un poder militar absolutamente superior a cualquier otro, incluso superior al poder militar que se hubiera podido organizar como alianza contra el imperio. La supremacía militar llevó al liderazgo norteamericano a sentirse “dueños” del mundo y a pretender imponer su voluntad en todo el planeta: en Irak, en el Medio Oriente, en Irán, en Libia, en Siria, en Centro América, en el Caribe y hasta en Rusia y en China.

Pues bien, lo que acaba de ocurrir en Afganistán es justamente que se ha puesto en evidencia el fin del mundo unipolar. Está surgiendo un nuevo orden mundial. No digo que ese nuevo orden será mejor o peor. Lo que sostengo es que será distinto, China y Rusia emergen como un polo que no puede ignorarse. Vladimir Putin y Xi Jinping están construyendo una alianza que desafía el poderío norteamericano. Es un nuevo tiempo de turbulencia política, influido por el tema energético y por asuntos climáticos y geopolíticos distintos a los que prevalecieron a final del siglo XX.

Seguiremos conversando.

Eduardo Fernández
@EFernandezVE
Twitter: @ifedecve
Instagram: @Ifedecvenezuela
Facebook: @ifedecVZLA
Venezuela

VICENTE BRITO: ¿SON LAS ELECCIONES LA ALTERNATIVA?

Las elecciones se agarran "momentum" con la incorporación del grupo de partidos que van a participar con la tarjeta de la MUD. Esta decisión le da un nuevo giro al debate electoral al dar a conocer su listado de nombres de candidatos a las alcaldías y Gobernaciones, encontrándose que ya hay otros candidatos participando propuestos por otros partidos.

Los próximos días serán cruciales en definir las candidaturas unitarias que logren la confianza de la base popular, en definir un solo candidato para los cargos a Alcalde o Gobernador. Las encuestas indican los elevados niveles de descontento existentes en la gente, donde se refleja un promedio nacional de un 80% que manifiesta su inconformidad con la situación en la cual se encuentran.

Los candidatos que representan a los que ejercen el poder, ya están escogidos y haciendo campaña con el evidente apoyo de toda la maquinaria oficial tal como se observa a través de los medios de comunicación públicos, igualmente su presencia se observa en cualquier evento oficial como poner en lo funcionamiento una obra o los programas sociales, lo cual hasta el momento a sido su estrategia de campaña en demostrar las obras y beneficios otorgados por los entes públicos en procura del bienestar popular. El poco entusiasmo observado es una indicación del escaso apoyo de la gente.

Los candidatos no oficiales hacen énfasis en el estado de deterioro observado en los servicios públicos, como: salud, agua, electricidad, inseguridad, estado actual de carreteras y autopistas, etcétera. Lo cual va unido a la paralización de buena parte de la actividad económica con sus consecuencias en la escasa producción y la falta de puestos de trabajo, con sus consecuencias sociales. Todo lo cual demuestra la complejidad observada en nuestras comunidades a lo largo y ancho del país. La estrategia oficial de concentrar el manejo de los programas y recursos desde Caracas no dio los resultados esperados. Lo cual hace recordar a la mayoría de los venezolanos lo exitoso de la anterior descentralización, donde los gobernadores y alcaldes lograron mejoras sustanciales en la infraestructura pública durante su gestión, lo cual le va a permitir a los candidatos opuestos al centralismo obtener un mayor reconocimiento y apoyo de la base popular.

Para los partidos que están participando en éstas elecciones ellos la consideran que estás son la alternativa válida, para darle una derrota al oficialismo si se logra ganar la mayoría de las Gobernaciones y Alcaldías. Para la otra parte de los partidos que no quieren participar, estas elecciones se convierten en la oportunidad esperada para los que ejercen el poder en consolidar el ejercicio pleno del mismo, legitimar las instituciones públicas y lograr el levantamiento de sanciones.

Está en manos de la base popular definir si estas elecciones serán una verdadera alternativa, para corregir rumbos y lograr una victoria aplastante al elegir a la mayoría de los alcaldes y gobernadores o de no participar como un mecanismo de protesta ante la situación en la cual nos encontramos. Los próximos tiempos por venir definirán rumbos y alternativas.

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución Vicente Brito
Venezuela

ROMÁN IBARRA: ATERRIZAJE FORZOSO

Finalmente los partidos pertenecientes al denominado G4, Acción Democrática (Henry Ramos); Primero Justicia (Julio Borges); Voluntad Popular (parcialmente), y Un Nuevo Tiempo (Manuel Rosales), para efectos electorales Plataforma ¨Unitaria¨ dentro de la tarjeta de la MUD.

Este es el grupo que recurrentemente había adherido la abstención como mecanismo de lucha, a pesar de que se les advirtió acerca de su improductividad, pero la terquedad de estos partidos –hoy divididos- fue indoblegable.

La realidad pura y dura se ha impuesto, y verse al borde de la desaparición luego de la locura de la abstención, más la presión de los factores internacionales que financian su quehacer político, les obligaron a sentarse con el verdadero gobierno de Venezuela; el de Maduro.

Se cayó por su propio peso la tonta recurrencia de la promoción del mantra del cese de la usurpación, a lo largo de más de dos años (perdidos). Ahora se inventaron otro mantra para intentar recuperarse de la caída estrepitosa en las encuestas, denominado: ¨Acuerdo de Salvación Nacional¨. Es decir, de yerro en yerro, y de terquedad en terquedad, todas absolutamente innecesarias e improductivas.

Como se ve, existen al menos tres grupos claramente diferenciados, incapaces (hasta ahora) de reunificarse. Por una parte, están los partidos de la Alianza Democrática, dentro de la cual están, AD (Bernabé Gutiérrez); PJ (ex dirigentes de ese partido); MAS; Avanzada Progresista (Henri Falcón), Soluciones para Venezuela (Fermín, y Marín), y otros grupos menores, también llamados Oposición Parlamentaria, por su vocación electoral.

En segundo lugar, los ya identificados partidos del G4, señalados arriba, y por último los partidos (minoritarios) del extremismo opositor, que persiste en la equivocada abstención. Nos referimos a Vente (Ma. Corina Machado); Alianza Bravo Pueblo (Ledezma); La Causa R (Andrés Velásquez), y Encuentro Ciudadano (Delsa Solórzano), siempre proclives a la creación de clichés efectistas, en vez de hacer política real para enfrentar al gobierno autoritario de Maduro.

Lo cierto, y así lo hemos sugerido en otros artículos, es que si no se hace un esfuerzo real y sincero en la consecución de la unidad de todos los factores de la oposición, el resultado estará cantado. Esto es, otra derrota colosal de la oposición y un triunfo arrollador de los pésimos candidatos del gobierno.

Del mismo modo, tal como lo advirtió Eduardo Fernández, más que la unidad de los partidos, es la unidad del pueblo venezolano. Evidentemente, para que ello ocurra es necesario que haya cohesión, coherencia, y un mensaje orientador muy claro para que la ciudadanía sepa que hay esperanzas, y posibilidad real de derrotar al gobierno y reconstruir la democracia.

No puede seguir el saboteo de algunos factores contra candidatos y líderes naturales en algunas regiones y municipios, para evitar que estos ganen y garantizando el triunfo –otra vez- del gobierno.

Sugerimos en fechas anteriores, en primer lugar la reunificación de toda la oposición; también propusimos un acuerdo de respaldo a los gobernadores y alcaldes en ejercicio, y luego intentar la construcción de consensos en torno a los líderes naturales de cada región y/o municipio, y en caso contrario, la celebración de encuestas mutuamente aceptadas para dilucidar todas las candidaturas.

Todavía hay chance para mostrar voluntad de derrotar al gobierno, reunificando a la oposición. Acumular fuerzas reales y prepararnos para los próximos procesos electorales; desechar atajos como el referéndum revocatorio, y concentrarnos en las elecciones presidenciales de 2024, y luego en un triunfo de la Asamblea Nacional para producir las reformas necesarias, tales como la eliminación definitiva de la reelección presidencial; eliminación del RR; crear la doble vuelta electoral presidencial; disminuir el centralismo, y ampliar la descentralización.

En fin, se trata de reinstitucionalizar el país, y garantizar más y mejor democracia.

Roman Ibarra
romanibarra@gmail.com
@romanibarra
Venezuela

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: EL PAÍS QUE BRILLÓ EN TOKIO, ES OTRA VENEZUELA

Sin lugar a dudas. El país que brilló en los Juegos Olímpicos realizados en Tokio, simboliza otra Venezuela. No es el país que equivocadamente se vanagloria de haber sido representado por una delegación cuya participación puede calificarse como la mejor en cuanto a su participación en juegos olímpicos algunos. En el máximo evento deportivo internacional el cual, a pesar de haberse diferido un año por causa de la terrible pandemia. Correspondía a 2020. Aún cuando estos se caracterizaron por el entramado logístico y tecnológico que bien supo protagonizar.

Sin embargo, una mirada al fondo de la situación deportiva que devino en cuatro medallas logradas para una delegación nacional en unas competencias de alcance mundial, revela gruesas vicisitudes. Estas, a su vez, hablan por de las carencias y problemas que tuvieron los 43 deportistas que le estamparon el mayor esfuerzo a sus disciplinas. Y que si bien no todos lograron clasificar como medallistas olímpicos, sus desempeños son propios de exaltar dada las incidencias de sus entrenamientos, particularmente.

Y es esa razón la que motiva esta disertación. Razón que sustenta este análisis a fin de hacer una crítica válida y justificada al realce propagandístico adelantado por la suspicaz maquinaria del régimen opresor. Fundamentalmente, toda vez que el régimen presumió que el triunfo olímpico venezolano era de su total autoría política y responsabilidad social.

No pueden ser escondidas las dificultades que vivieron los destacados atletas para lograr escalar en sus listados de aspiraciones y sueños deportivos. Debe decirse que más de la mitad de la delegación olímpica venezolana, no obtuvieron del régimen el respaldo necesario que implicaba el entrenamiento y recursos económicos para su subsistencia. Tuvieron que engrosar las filas de quienes optaron por marcharse del país. Sólo así lograrían el triunfo que luego alcanzaron en los Juegos Olímpicos celebrados en Tokio.

El sólo hecho de haber clasificado para asistir a Tokio en calidad de representante de Venezuela, comprende méritos que no cabrían en una simple “hoja de vida”. Aunque lo propio que vale destacar, es que literalmente fueron representantes de otra Venezuela que fue asfixiada por el maltrato conferido por el régimen. No de la Venezuela del desarrollo, del crecimiento, del bienestar. No de la Venezuela embadurnada por la desdicha que ha propagado el socialismo del siglo XXI. No de la Venezuela carente de la infraestructura que pudo brindarle el mejor soporte a cualquier deportista que haya buscado concretar sus sueños olímpicos.

El deporte es arte y técnica. Pero también es una de las probidades más excelsas del alma. Es audacia, disciplina, constancia, energía y paciencia. Y tales virtudes, requieren del patrocinio mediante el cual el Estado venezolano se obliga a asumir el deporte como política de educación y de salud pública. Así lo establece la misma Carta Magna. El artículo 111 constitucional, dice garantizar la “(…) atención integral a todos los deportistas, sin discriminación alguna, Así como el apoyo al deporte de alta competencia (…)”. Pero las realidades hablan en contrario. Y eso se evidencia al observar, por ejemplo, que en los últimos siete años no se han dado juegos nacionales de ninguna índole.

No hay razón para que el régimen, en su arrogancia, pretenda encharcar la alegría de todo un país que bien celebró las victorias o logros de cada uno de los 43 deportistas. A pesar de que sólo 4 obtuvieron la anhelada presea. Otros seis destacados atletas, consiguieron diplomas olímpicos. No obstante los restantes 33 deportistas, lograron situarse entre los primeros en sus disciplinas. A nivel mundial. Y sólo eso, representa un triunfo tanto personal, como nacional. Pues entrar en el ranking olímpico, no es cualquier cosa.

Y de la satisfacción que representó que cada uno de los 43 deportistas le imprimieran alma corazón y vida a sus esfuerzos, se contagió la Venezuela libertaria cada vez que el triunfo era alcanzado por cada uno de los atletas venezolanos. El régimen olvidó que al arrogarse cada triunfo de cada venezolano, no podía demostrar lo que el discurso dictatorial pronunciaba. Cuando debía demostrar lo que aseguraba, no acertaba una. Siempre se vio sin argumentos que comprobaran sus expresiones. No tanto de complacencia, como sí cargadas de cinismo y total pedantería.

Cada deportista que portó el nombre de Venezuela en su pecho, expuso toda su espiritualidad encaminándola hasta el límite. Incluso, más allá. Pero en verdad, el país que resplandeció en Tokio, no fue la Venezuela deformada tal como la convirtió la opresión del actual régimen. Una Venezuela de luto. De dolor. La Venezuela en dictadura.

Por eso cabe afirmar que el país que deslumbró en los Juegos Olímpicos de Tokio, es otro. Es la Venezuela de los sueños de cada deportista. Por deducción lógica, podría decirse que el país que brilló en Tokio, es otra Venezuela.

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Venezuela

WILFREDO AGREDA: LA NUEZ DEL PROBLEMA

En su momento la MUD aglutinó, quizás no 80% , pero alto , no necesariamente porque tenían la simpatía de la oposición pero si el rechazo al régimen. Votamos por la tarjeta de la Unidad, no siempre por sus candidatos. De esa manera, por las reglas electorales, en mi opinión el país cambió. 

El oficialismo tiene cerca del 25% de apoyo ( o más bien rechazo a toda la oposición) con una característica importante: por muchas razones el régimen las moviliza. Tiene sus contactos y ese voto bastante seguro. En el lado contrario hay dispersión. Un 5% puede tener la parte de la MUD que se convirtió en Mesita y Alacranes y cerca de un 30% de alguna manera cercanos a la otra MUD ( el G4) . 

¿Pero siguen aquel 57% de los votos se logró el 67% de los diputados en 2015.?

Esos partidos tuvieron un gran capital político que fueron perdiendo, pero actúan como si su capital permanece intacto. Les sucede como a las personas que fueron ricos en algún momento y ahora pobres les queda las ínfulas atuando con la arrogancia del que tiene un 80% , que nunca tuvieron.

El régimen nos pone el falso dilema: voto o sangre y el G4 : voto o casa. Como que si no hubiese alternativa.
 
Queda un 40% que parece que no le gusta lo que ofrece el oficialismo, la mesita/alacranes y el G4. 

En este momento pienso que ese conglomerado no es de los radicales, pero parecen hoy coincidir en el mismo lado. Comenten arrogancias como decir que los radicales alguna vez pidieron " invasión " , lo usaron de burla con la propuesta de " intervención" creciente . 

G4 no parece tenerla fácil. Si no logra demostrar ser una mayoría el 21/11 , a quien representan los delegados que negocian en México? A partir del 22/11 a los gobernadores y alcaldes del G4 y la mesita/alacranes que , por las razones que sea , lleguen al poder les serán demandados resultados, en ese momento con menos recursos que incluso hoy. No me atrevo a predecir cuántos ni cuando parte del 30% se pasará para el lado radical, si que la erosión del apoyo a la MUD y el G4 , en particular, continuará.

A los radicales ( que no todos son líderes de partidos políticos) les toca la tarea de definir su ruta.

Pienso que ahí está la nuez del problema. Hay que caminar por la calle del medio 

Es mi humilde opinión.







Wilfredo Ágreda
wilfredo.cardiologo@gmail.com
@Ibizaneon
Candidato a Gobernador
Presidente MR en Delta Amacuro