domingo, 8 de noviembre de 2015

OSWALDO ÁLVAREZ PAZ, VENEZUELA A PUNTO

Venezuela vive su hora más dramática. No tengo memoria sobre alguna etapa histórica en la que se acumularan tantas circunstancias negativas. Esta convicción se reafirma día a día. Especialmente gracias a las diarias actuaciones y expresiones de las cabezas visibles del régimen gobernante. Se nota en ellas inseguridad, nerviosismo, temor ante la pérdida del poder parcial o totalmente, con relación al próximo 6D.

La dupla Maduro-Cabello está mal. La alianza circunstancial que tratan de proyectar no convence ni a sus propios seguidores, sin embargo coinciden en negar cualquier posibilidad de rectificación, no parecieran tener arrepentimiento creíble y mucho menos, propósito de enmienda hacia el futuro inmediato. 
Jalisco pasaría a ser un detalle en aquello de arrebatar cuando pierde. Pero olvidan la creciente voluntad de cambio que alimenta el sentimiento general de la nación. Todos los estudios de opinión lo señalan de manera irreversible y, más que eso, cualquiera puede percibirlo en la vida diaria. Cualquier intento para desconocer la voluntad de cambio se revertirá hacia ellos haciendo imposible la continuación de la dictadura. Este juego sin normas, sin ley ni orden, sin árbitro confiable y con las instituciones secuestradas está llegando a su final.
Están desesperados. Vamos a elecciones parlamentarias con las garantías suspendidas en municipios y circuitos claves de estados tan importantes como Zulia, Táchira, Apure y Amazonas destinados a elegir cerca de 30 parlamentarios. La creación de 99 distritos militares para “la defensa de la revolución” o el anuncio de más de mil nuevas celdas para la oposición o la formal militarización del paramilitarismo miliciano se está ahogando en la incertidumbre de bastantes leales servidores del régimen, pero que marcan distancia de muchos de estos excesos recientes. Presienten el cambio y no quieren ser confundidos.
La coyuntura electoral del 6D ofrece una seria oportunidad para ejercitar la razón frente a la realidad. Ya basta de manosearla sin trabajar para cambiarla radicalmente. Nuestra idea es sacudir a dirigentes de inteligencia perezosa y memoria sin cultivar. El reto es enorme. La victoria está al alcance.
Oswaldo Álvarez Paz
oalvarezpaz@gmail.com
@osalpaz

Desde El Puente Rafael Urdaneta

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