lunes, 29 de febrero de 2016

JUAN JOSE MONSANT ARISTIMUÑO, PERO PODRÍA PASAR…, DESDE EL SALVADOR,

       Uno observa a Venezuela sin pasión y constata que además de haber sido un Estado Forajido, llegó a convertirse en un Estado Fallido. Forajido lo ha sido desde el mismo día que el difunto presidente, juró su cargo en 1999: “…juro ante esta Constitución moribunda.. ”  frente a un presidente que le traspasaba el poder, que había sido coautor de la Constitución que desdeñaba y le había otorgado la libertad, luego de la felonía cometida. Desde ese instante se evidenció el talante del personaje que disolvería la patria, de la personalidad del hombre que llegó a retar al mismísimo Creador ante la inminencia de su muerte.

    Una vez que se deshizo de socios incómodos (banqueros, dueños de medios, empresarios, gente de la industria petrolera que le apoyaron, y de aquellos profesionales, militares y diplomáticos institucionales, dio inicio a su desenfrenada ebriedad de salvar al mundo de las garras del capitalismo, cuán vengador que esgrimía la espada flamígera del petróleo.
    Lástima que murió en un país que no fue el suyo, acompañado de extraños y sin que se conozca donde está enterrado ni el día que murió. Lástima que no pudo ver cómo concluyó su obra, tal como la padecen los venezolanos, tal como se desvaneció en Argentina y tal como se desmorona en todos los países y movimientos donde introdujo el culto a la arbitrariedad, y el desprecio absoluto a la dignidad del ser humano.
    Ni pagar los intereses de las deudas contraídas por el difunto presidente y el sucesor, puede venezuela en este momento. Se derrumba Petrocaribe, Alba Petróleos no tiene cómo sostenerse, y aquellos que fueron receptores de divisas incontables, hoy reclaman deudas por impago de carne, leche, frijoles, pollos y baratijas.
    El compromiso ideológico duró hasta que se agotó la caja chica que recorrió América y que llegó ante las puertas mismas de Hamas,  ETA, Hezbollá y del Ejercito Popular Paraguayo.
¿Está Venezuela mejor luego del triunfo de los demócratas, en diciembre?. Por lo pronto se obtuvo, por unos días, la mayoría calificada de la Asamblea Nacional, y el presidente escogido por los diputados supo imponerle dignidad hasta al mismo recinto físico del Congreso, y en su zamarrería cultivada en democracia, supo poner en su lugar a los forajidos que ordenaron, en su momento, agredir cobardemente a María Corina en la misma sede donde se hacen las leyes.
    No obstante, a pesar de la crisis humanitaria declarada, al Presidente del Banco Central le roban $300 mil en su apartamento de playa, los ministros no atienden el llamado constitucional de asistir a la Asamblea una vez citados, y el Tribunal Superior de Justicia se atreve adelantar opinión sobre posibles sentencias a dictar.
    Desde el punto de vista académico, jurídico y político estamos en presencia de un Golpe de Estado; dos poderes públicos concertados para neutralizar al tercero, en este caso al legislativo, aparentemente condenado a dar testimonio moral sin poder de mando. Hasta que se enardezca el pueblo y salga a la calle a imponer su mandato.
    Ante tal impactante realidad, solo nos resta admirar y hacer votos por aquellos países que, como El Salvador, conservan en la Sala Constitucional la seguridad de la continuidad del orden legal. U Honduras, con su valiente y sabía decisión de detener su caída con la creación de un Cuerpo independiente encargado de frenar la impunidad, no sea que le pase lo que a Venezuela o, como pareciere podría pasar en la milenaria España, con los disociados de Podemos.
Juan Jose Monsant Aristimuño
jjmonsant@gmail.com
@jjmonsant

El Salvador

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