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lunes, 28 de marzo de 2016

ALBERTO JIMÉNEZ URE, ¿QUÉ ES UN «GOLPE DE ESTADO EJECUTIVO, JUDICIAL Y MILITAR»?

«El control totalitario de una nación es una bien conocida atrocidad de antípodas del Juicio, un anhelo de sus también desquiciados adeptos y la tragedia de una nación devaluada que tiene su bienestar y libertad naturales temporalmente en situación de secuestro»

Todos los «Golpes de Estado» tienen características en extremo repugnantes. Empero, el que experimentamos en Venezuela luce más «repulsivo» porque se ha urdido para (ad infinitum) mantenerse «en proceso»: lo cual le añade inquina, devastación y peligrosidad en perjuicio de ciudadanos desesperados por hallar salidas distintas a la «confrontación armada» de unos contra otros para no convertir la república en una gigantesca «fosa común» llena de cadáveres (obviamente de civiles sin preparación militar)  Los fanáticos de las guerras destacan por sus «ademanes» de superioridad e infalibilidad entre perversos ciudadanos «adeptos de dictaduras», y opositores que buscan la restauración del «Estado de Justicia y Derecho». Sin embargo, al mando de repúblicas fustigadas esos sujetos son incapaces de enfrentarse y se limitan a dar órdenes. Gustan activar el «Plan Masacres a la Perrería» oprimida. Aun cuando los más fachudos jerarcas declaren que «dan sus vidas» por mantener tales regímenes, nadie los verá en combate jamás. En la «Era de las Redes de Disociados», los sediciosos mirarán desde bunkers (y hasta fuera de sus países) cómo los vecinos y quienes fueron amigos se desuellan: para expulsarlos del poder o mantenerlos, según proclives sean a las atrocidades de un sistema de gobierno o su legítima liberación de un oprobioso sistema.
A partir de 1999, en Venezuela comenzó a gestarse la Primera Fase de un «Golpe de Estado» que los «hegemónicos» enmascaraban virtud a un enrarecido (dudoso, interesado, cuestionable) «apoyo popular» y la repartición «timadora» de miles de millones de próceres impresos imperiales norteamericanos al populacho parasitario: ello conforme a estrategias propias del «Comunismo/Socialismo Clásico». Gradualmente, la casta totalitaria fue apropiándose de los «poderes públicos» mientras exterminaba los medios de comunicación independientes e imparciales. En su Segunda Fase, arremetió contra la «Empresa Privada Nacional» para controlar el hambre de las personas.
Pero, sintiéndose estafado, vejado y picado como bestia de lidia en ceremonial dantesco de plaza de toros, el pueblo les retiró el apoyo electoral. Ante lo cual, el enquistado e ilegitimado gobierno optó por quitarle el antifaz a su estilo dictatorial de gobierno y desestimó las atribuciones constitucionales de una Asamblea Nacional electa a favor de libertarios (mujeres y hombres representantes que buscan restituir el «Estado de Justicia y Derecho»)
En su Tercera Fase (y sin ambages) la que fue una maquillada dictadura declara su «Golpe de Estado Ejecutivo, Judicial y Militar». El régimen pretende proseguir, tozudo y sin el consentimiento de la mayoría de los ciudadanos, mediante decisiones manipuladas e írritas de un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) prostituido, su brazo mercenario armado integrado por generales corrompidos de la Fuerza Armada (FA, re-nombro, porque no es bolivariana) y el fraudulento Presidente de la República. Pero, los venezolanos lograremos enjuiciarlos y confinarlos en penitenciarías, porque es ahí donde merecen pasar el resto de sus días. No está en los venezolanos concederles «medidas sustitutivas de impunidad».
Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor
Merida - Venezuela     

viernes, 18 de marzo de 2016

ALBERTO JIMÉNEZ URE, LA NADA FIABLE «SALA DE INTERPRETACIÓN CONSTITUCIONAL» DE UNA VENEZUELA ULTRAJADA

«Las constituciones son, obviamente, pactos sociales mediante los cuales se sostienen en pie las naciones. Por ello las denominan cartas magnas. No deberían ser libros de ficción, piezas teatrales o encuadernadas estupideces para ser medio leídas en retretes donde sus hojas sean usadas en la limpieza fallida de inmundicias. Mucho menos documentos digitalizados que, por carecer de lectores o destinatarios interesados, no tengan funcionalidad en las redes de disociados»

Se les llama «constituyentes» a individuos aptos o (in) formados para redactar una «Carta Magna». Podrían no tener experticia en asuntos «jurídicos» o relacionados con «leyes», se entiende y admite válido: pero, si son capaces de aportar ideas o exigencias para su redacción,  alguien hará el «trabajo sucio» o «limpio» (según los casos) para que finamente tenga corpus. Una «constitución» lo es cuando, mediante la escritura, fija «conceptos/categorías» en la vorágine del apareamiento (cohabitación) y funcionalidad del «Estado de la Nación» (aunque algunos rehúsen reconocer que a ellos no les pertenece cuando ejercen «actividades relacionadas con el mando político»,  instituido en asuntos tanto «civiles» como «militares» de envergadura)

Me ha bastado ser ciudadano mayor de edad -y hábil- de un país (Venezuela) para sentirme a gusto enterándome de cuáles son mis «derechos» y «deberes». He estudiado nuestras constituciones, pero con mayor inquietud la «bolivariana» vigente desde 1999 y en cuya redacción participaron individuos sin duda «aptos». Es clarísima, tanto que me parece fatua la existencia de una monstruosidad jurídica más o menos llamada «Sala de Interpretación Constitucional». ¿Qué pretenden tantos adventicios doctos de la canalla política «interpretar? ¿Necesita ser «interpretado», por ejemplo, el Art. 21 que enuncia: «[…] Todos las personas son iguales ante las leyes […] y, en consecuencia: no se permitirán discriminaciones fundamentadas en la raza, el sexo, el credo, la condición social o aquellas que, en general, tengan por objeto o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos y libertadas de todos […] »? ¿Se nos respeta esa garantía constitucional a los venezolanos cuando no adherimos al «Totalitarismo» que se nos ha impuesto, abusiva y criminalmente: mismo que segrega y condena al hambre, desasistencia sanitaria y desamparo judicial a quienes sólo queremos se respete la «Carta Magna» o «Contrato Social Venezolano»?

En el curso del Año 2016, la Nación Venezolana es presa de una nada fiable (fatídica y forajida) «Sala de Interpretación Constitucional» que desconoce la existencia del «Poder Legislativo» que la designa y, tras hacerlo, igual a sí misma por cuanto todas sus decisiones son tácitamente nulas. Ello aun cuando una mercenaria (por ilegitimada, henchida de próceres impresos imperiales y bribona) cúpula militar pretenda blindar sus decisiones.   

El Art. 61 de la «Constitución Nacional Bolivariana 1999» expresa, sin circunloquios, «[…] que toda persona tiene derecho a la libertad de conciencia y manifestarla» […] Acaso, ¿necesitamos que muy cuestionados sujetos interpreten lo explícito? Millones de venezolanos no aceptamos nos gobiernen con fundamentos políticos contrarios a nuestra «Carta Magna», en la cual leemos nítidamente: «[…] La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo […] El gobierno de la RBV es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables […]» ¿Por qué alguien se atreve amenazar al pueblo propietario afirmando que nadie puede deslastrarse de su lesiva praxis de gobierno en el «Estado de la Nación»?

Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

viernes, 11 de marzo de 2016

ALBERTO JIMÉNEZ URE, EL «MANDANTE», SU «MANDATO» Y EL «MANDATARIO»

El («mandante») pueblo, que decide quién administrará las riquezas de su país, dicta un «mandato» (Lat. «mandatum») que implica un precepto o «asunto preconcebido»: que, sin menoscabo, es profusamente informado al que se cree «apto» y expresa sus anhelos de competir para ser «mandatario» (Lat. «mandatarius») en la Sociedad de Civiles. Virtud a un sufragio, digo, y no a la perversa extensión, que discierno como suceso «de facto», ese individuo firmará el «contrato consensual» que estará obligado a respetar sin recusación alguna. Por ello, jurídicamente se infiere «que los ciudadanos le demandarán su responsabilidad en caso de incumplimiento o desacato».

Todo lo expuesto debería ser inmutable, pero sólo las víctimas de los usurpadores con «mando» sabemos que los actos electorales son «de comics» y «ceremonia» en la Histriónica Universal. El hombre o la mujer a la cual se le contrata firma, mira en derredor, ríe, se quita su agujereado manteo, celebra con una bacanal su triunfo y, cuando los participantes en el convite están dopados, cambia la «puesta en escena» sin «previo aviso e inexorablemente». «Mandar» deja de ser un verbo para convertirse en monstruosa aberración.

(Fragmento tomado del libro  «Dictadura de Ultimomundano», XLVIII. Editorial Académica Española, 2012)

Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor
Merida - Venezuela

viernes, 26 de febrero de 2016

ALBERTO JIMÉNEZ URE, DEVASTARON, LO HACEN Y HARÁN: CIERTO, EMPERO MÁS ALLÁ DE SU TIEMPO

«Somos el testimonio y la atestación de ofendidos, pero también el veneno que en fauces aguarda un instante para el zarpazo. Individuos con voluntad de resistencia, nunca rigurosamente inofensivos. La Nada obligada a Ser por causa del sufrimiento fortuito e infligido»

Más allá de su tiempo, ninguna persona puede prometerse en nada trascendental porque lo haría fundamentándose en «presunciones». Cree, anhela o sospecha que vivirá mucho o suficientemente para esputar sobre la tumba de quienes eligió por enemigos o los configuró de ese modo para exterminarlos. Sin embargo, sucede. En el curso del Siglo XX destacaron varios. Pero, entre ellos tuvieron un gigantesco impacto los que mencionaré: Adolf HITLER, Joseph STALIN y Mao TSE TUNG. Tanto influyeron que sus crías se hacen adorar en todo el planeta, sin excluir nuestro Hemisferio Sur donde (aun en el Siglo XXI) cíclicamente nacen y fallecen «falaces providenciales» o «mesiánicos» con sus cargas genéticas. Aquellos pre-cursores tienen, póstumamente, espurios discípulos muy dispuestos a cometer lo que se sospechase.
No es [im] postura criminar a esos sujetos a los cuales no les importa devastar con el propósito de «mantenerse en pie de mando» sobre neo-vasallos. Forma parte de la pútrida e indetenible Historia Universal de Abominaciones mirarlos pedir a los pueblos, por ejemplo, que los «re-elijan» en un fatuo intento por garantizarse la egoísta satisfacción de momificarse en su condición de «tozudos constitucionales». Pero, una y sucesivas veces, mueren: virtud a eso que conocemos como sufragio, por la violencia insurreccional o la aplicación de las leyes.
No es divertido: desgasta psíquicamente y hasta enfada dedicarnos a formular hipótesis sobre las causas por las cuales ciertos mortales piensan que lo son «por rara y mística supremacía», y que trascenderán tras matar miles o millones de seres. Para tales sujetos, el «otro» (su prójimo) no merece «serlo» si muestra desavenencias. Ése sólo merecería un poco de «existencia» venerándolo sin discrepar ni amotinarse en pro de vindicación. Ante Él (Alter), que «se inviste» en ceremonial de paradas castrenses y «confiere atribuciones» más allá de su tiempo, los ciudadanos sólo pueden lucir servidumbre.  Los trastornos de personalidad no tardan en dar forma a la codiciada y de espejismo eternidad.
La nuestra es una realidad con perceptibles indicios de estar muerta, de «no ser de hecho» sino emocionalmente «de facto». Desde la Orilla de la Iniquidad, aventajados con tropas mercenarias y tesoros robados nos miran asqueados; aquí igual nosotros, quienes los enfrentamos «dignamente» fijándoles límites a su estupidez y barbarie arrasadora; y, a nuestro lado, «desahuciados» o «esperpentos» siempre esperan experimentar menos o ningún sufrimiento. Queremos o necesitamos «estar vivos» para amar, proteger, crear en concilio, ser testigos de asuntos varios y actuar contra la discordia que no firma treguas. Sabemos de envites y confrontaciones, somos convidados y denostados.
Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

sábado, 20 de febrero de 2016

ALBERTO JIMÉNEZ URE, BREVES SOBRE LA LIBERTAD Y JUICIO

«Recuerdo que cuando yo vivía la Libertad y Justicia no eran por hackers alterables ni de software aplicaciones. Nadie podía vestir un manteo para luego presentarse en improvisados púlpitos donde intentar persuadir sobre la urgencia de abolirlas»

Ningunos otros «asuntos de interés público» inquietan y enfadan más en el Mundo que la «Libertad» y «Juicio». Cuando una persona pide la primera, vehementemente grupúsculos con [poderosos] nexos urden encarcelarla por «amotinamiento» y a quien con persistencia se muestre pensador nunca faltarán quienes lo sitien: empero, no sin antes advertirle «que evite nadar en lo profundo de ciertas cosas» porque podrían ahogarlo y hacer que permanezca inhallable en el fondo donde la existencia ya no escuece. 

Todos caminamos en una «cuerda siempre floja y frágil», motivo por el cual en cualquier momento precipitaremos hacia eso enrarecido que nos mueve en un escenario o nos desaparece de él. 

La vida es una peligrosísima aventura en la cual agresores, humillados y ofendidos cohabitamos promiscuamente. Un día el que estuvo en «decúbito» irrumpirá «falotrador» de ese que lo sodomizaba. Lo llamarán «líder» porque nada es más importante que la venganza o vindicta. Violadores lo son y serán sólo durante breves lapsos e igual defensores de la «impartición de justicia». El «liderazgo» es pariente cercano del «hartazgo» y encuentra en la «conspiración» su letra no muerta, esa que temprano publicará en todas las «redes de disociados». 

Luego de satisfacer sus necesidades más elementales (beber agua, comer alimentos y resguardarse frente a diversos avatares), de prisa los «seres menos  inhumanos» intentan asociarse territorialmente en los lugares más propicios: donde, también rápido, todos platican sobre la «Libertad» y «Juicio» mientras se revuelcan en el lodo. Colisionan, pero irguen de nuevo en la «maestranza» donde se «lidian» unos a los otros.  Sin embargo, a mitad de cualquier caótica discusión se impone la «Razón Robusta» y ella dicta que con «ataduras» o «mordazas» los racionales no pueden subsistir dignamente subsistir.

El «Caos» parió una «Civilización» que todavía no se despoja de sus aparentemente fortuitos enemigos. En su centrífuga se aparean quienes respiran y están «enlodados». Es decir: todos. Nuestra especie puede ser «inteligente» a la vez que «viciada de una brutalidad» claramente «conspirativa». Es más divertido y fácil vivir bajo el «Principio de la Perversidad Psíquica» que sujetarse al «Orden», la «Lógica» y «Entendimiento» que hacen posible la instauración y permanencia de las sociedades. La Libertad que gemela de la Perversidad se sabe tentada a participar en las fraternas y destructivas juergas de su consanguínea: por ello no la convida a edificar ni fomentar las mejores y civilizadas condiciones de existencia de la Humanidad, ello aun admitiéndose su hermana. No la segrega tras fijarle límites a sus actos por cuanto es impertinente. 

La «Libertad» y «Juicio» no pierden majestad, pero sí adherentes en tiempos de carroñeros (falaces conciliadores) que pretenden  «aventavejarnos» mediante la conjugación del verbo pacificar.      

Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

jueves, 7 de enero de 2016

ALBERTO JIMÉNEZ URE, LUXFERO BENDIGA A QUIENES FUMIGARÁN LAS EXCRETAS DEL IMPUTABLE «GOBIERNO TERRORISTA VENEZOLANO»

«Algunos piensan que Luxfero es el Demonio, empero, sostengo lo difaman por lógicamente temerle. Lo conozco de trato y comunicación: y, cada vez que me convida platicar, sólo lleva una luz mediante la cual ilumina ese túnel que juntos recorremos en busca de sátrapas a la Humanidad lesivas»
El «Jerarcariado Corrupto» del «Gobierno Terrorista Venezolano» no tuvo que mirar muchas películas sobre la vida de afamados mafiosos para imitarlos, porque cada persona nace con algún talento (torcido o no) que rápidamente desarrollará para exhibirlo. A edad temprana, nuestros írritos e ilegitimados torturadores mostraron vocación para convertirse en  «signori di tutte le cose». Fueron exitosos durante cierto tiempo, y lo digo porque convirtieron el ejercicio del mando político en una «Corporación Transnacional para la Comisión de Actos Aborrecibles».
«The signori di tutte le cose Company» tuvo a la «Viuda Chechaca» (cheguevariana opulenta) en Argentina, ya caída por la voluntad del pueblo; pero, todavía a una poderosa escoria en Brasil que (sin dignidad) se resiste a ser «imputada» y al aborigen cocalero que arroga de Tupac AMARU en Bolivia. Esa poderosa organización industrial del crimen tiene registros notariados en «The Empire State», «paraísos fiscales» de Europa, también caribeños y «bancos de dudosa reputación» en «Ultimomundano»: donde fue urdida por quienes «recibieron un mandato» que no para devastar nuestra república y otras tras exportar su Metodología Criminal Totalitaria. Primero, debieron «jurar obedecerían y harían cumplir la Carta Magna y Leyes de la República de Venezuela»: un documento guía que contiene los principios fundamentales de un Proyecto de Gobierno Constitucional a favor de los ciudadanos venezolanos y el fortalecimiento jurídico/financiero/militar del país.
Desde la Asamblea Nacional, las mujeres y hombres que a partir del 05 de Enero 2016 asumen el «mandato constitucional» que los venezolanos les hemos concedido tienen la ardua tarea de propugnar soluciones a problemas gravísimos: pero también fumigar lo corrompido y esterilizar los instrumentos quirúrgicos de las demás instituciones del Estado Venezolano explícitamente contaminadas por  «The signori di tutte le cose Company». Esa organización que, la víspera, envió «colectores» de pruebas incriminatorias de sus delitos capitales al Departamento Administrativo de la AN. Apresurados, aprobaron írritas leyes orgánicas para desvirtuar las funciones y deberes de quienes están frente al Banco Central y nombraron novísimos mercenarios para la impartición de injusticias.
Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

lunes, 4 de enero de 2016

ALBERTO JIMÉNEZ URE, EL PARTO DE UNA FÉTIDA Y «SUPREMA CORTE» PARA SABOTEAR LA «GESTA LIBERTADORA 2016» QUE AGUARDA A VENEZUELA

«Al final del Año Viejo 2015 hubo un parto fétido que se muestra odorífico y novísimo, pero que no es cosa diferente a una pútrida y nada Suprema Corte de eso que llamamos Justicia Mercenaria. De ultrajes se cansan hasta quienes son, por paga, sus cooperadores o cómplices. Vindicta mediante, entre abusadores y violados las reparaciones siempre  serán indetenibles»       
No hay nada «inconcebible» cometer para un régimen universalmente tenido entre los peores del Mundo. Nació de un «cortocircuito» o «maquillado perdón de cómplice» (sobreseimiento) que, pronto, colocaría frente al «Parque de Armas» y «Tesorería Nacional de la República de Venezuela» a una escoria de cañería. Ninguna persona con mínima lucidez ignora cómo obran esos sujetos: sus nada ocultas y malas intenciones, sus hábitos y costumbres. El parto del régimen ultrajador (hoy en patética agonía) tuvo, oficialmente, fecha y lugar. Pero, la muerte de su capitán no dejó «Acta de Difunto» ni tampoco se conoce el de «nacimiento» de quien sería sucesor de sus abominaciones. Los ciudadanos venezolanos no sabemos quiénes son, en realidad, esos agavillados apropiadores indebidos de la patria que afirman ser «descendientes directos sin grado de consanguineidad». 
Tras la impactante derrota sin violencia que los violadores de la Nación Venezolana experimentaron el memorable 6D2015, compadeceré pero animaré con escrituras a quienes sean encargados de  «sustanciar el voluminoso expediente» a la opulenta y forajida casta devastadora de nuestro país (son casi incuantificables los delitos que ha cometido y, agónica, pretende continuar haciéndolo)
Cierto que ahora la casta forajida arroga, malcriada, proseguir con sus desmanes luego de haber parido una «Fétida y Suprema Corte» de postrimerías: un bodrio de timadores cuya misión será intentar eso que ya se difunde bajo el nombre de «Golpe de Estado Judicial». Años atrás, la férula había logrado consumar un «Golpe de Estado Legislativo» mediante el abuso de autoridad, desacato a todos los preceptos constitucionales relacionados con las actividades parlamentarias y la agitación alevosa de sus grupos de «inadaptados civiles con armas» (ilegítima gusanera apertrechada por ellos) Los «de marras» que, al cabo de casi dos décadas y a la manera de los mafiosos,  «ajustan cuentas» con sectores corrompidos de las Fuerzas Armadas Venezolanas. Entre acreditados con uniformes y los que el gobierno ha utilizado para «trabajos sucios» (matar opositores u oficialistas incómodos, disparar contra marchas de protestas pacíficas, secuestrar, robar o aporrear) 
Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

lunes, 28 de diciembre de 2015

ALBERTO JIMÉNEZ URE, SOBRE LA COSTOSÍSIMA E INÚTIL PROPAGANDA POLÍTICA Y LOS DELEZNABLES GASTOS EN PERTRECHOS DE GUERRA

«El Sector de Terroristas del todavía vigente Gobierno Nacional Venezolano tuvo intenciones de adquirir un arma nuclear y, de ese modo, condenarnos para siempre a la servidumbre. El Estado Islámico (ISIS), con menos recursos financieros, ya la posee y no se contiene para golpear tanto al Viejo como al Nuevo Mundo: ambos fétidos de tanta arrogancia, que es lo único que una guerra exterminadora de la Especie Menos Inhumana necesita»
La costosísima e inútil propaganda política a favor del Totalitarismo y los deleznables gastos (en pertrechos bélicos, por ejemplo) del ilegitimado Gobierno Venezolano han servido sólo para: hambrearnos, socavar nuestras instalaciones hospitalarias, centros culturales, escuelas, liceos, edificaciones públicas, industrias, empresas, autopistas, carreteras inter-urbanas, canchas deportivas y universidades que requieren de recursos financieros. Las armas nunca satisfarán de educación, sabiduría, alimentos y medicinas a los habitantes de ninguna república, cosas que sí son imprescindibles. Nadie sale a la calle en busca de «dosis de miedo». Toda persona necesita alimentarse, educarse, divertirse o la cura de alguna enfermedad que padezca. Irrefutablemente, nuestra forma de existencia (que «menos inhumana») es contraria a la discordia y confrontación sistemática.  Suplica el concilio, entendimiento, la plática.
En el curso de muchos años, la Nación Venezolana ha visto cómo sociópatas y ladrones han ininterrumpida y alevosamente malversado su Tesoro Público. Ha experimentado y reflexionado sobre las penurias que son consecuencias de «actos de gobierno forajido» para, finalmente, tomar decisiones. No tolera más a esos vándalos en funciones de poder. Se los dice, una y millones de veces: en las calles de la república, con su voto acusador y novísimos «representantes» ante la Asamblea Nacional.
Los ciudadanos venezolanos estamos hartos de esa arrogante «Casta de Malhechores» que forjó la hoy agónica «Organización Criminal del Combustible Fósil y Prócer Impreso Imperial»: nada distinta al «Estado Islámico» (ISIS), ello por cuanto ambas tienen una arbitraria interpretación del «Bien» y el «Mal». La nada sana e interesada empatía (confabulación, conspiración, urdimbre) entre ciertos individuos con mandos forma parte de un «ceremonial macabro»: en el cual el falso victimario señalado «imperialista» les compra combustible a sus auto-declaradas y falaces víctimas, enemigas que luego (con mucha prisa) envían de retorno una gran parte de esos dineros cuando consuman la adquisición de «instrumentos letales» que no son tecnológicamente aptos para fabricar.
La Nación Venezolana sufre una «crisis humanitaria» verdadera, inocultable, imposible de enmascarar o maquillar mediante el empleo de enormes sumas de dólares norteamericanos en inútil propaganda política y «aviones de guerra de origen imperial ruso». Su «Jerarcariado» administró una fortuna tan inmensa que pudo, no dudo de sus malévolas intenciones, adquirir una «bomba nuclear»: después utilizarla para infundirnos mayor terror. Lo que sí ha logrado ISIS, que no tardará en detonarla para asombrar aún más al Mundo.
Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

miércoles, 23 de diciembre de 2015

ALBERTO JIMÉNEZ URE LA PROLIJIDAD «AMBIDIESTRA» DE LA «BARBARIE DOCTRINAL SOCIALISTA»

 «Para siempre nadie nunca puede permanecer opresor e incólume virtud al Principio de Razón Suficiente que aborta la preeminencia de criaturas con ideas y comportamientos esquizoides»

Mis primeros asombros intelectuales de mi pubertad y reflexiones relacionados con esas (de comediantes) estúpidas expresiones políticas que califican a los individuos como sujetos de  «izquierda» o  «derecha», «reaccionarios» o «progresistas»,   se precipitaron en mi mente cuando leía a Jean Paul SARTRE («El Ser y la Nada»), Fiódor DOSTOYEVSKI («Crimen y Castigo»), Friedrich NIETZSCHE («El Anticristo»), y Albert CAMUS («El Hombre Rebelde») Fui proclive al estudio de la Filosofía y Literatura, para finalmente convertirme, con idéntica vehemencia, en «filosofacto» y «hacedor de literatura».
A los adolescentes de mi realidad y tiempo sólo interesaba el béisbol, fútbol y muy pocos jugábamos ajedrez. Casi ninguno de ellos leía algo, ni siquiera los diarios. Lo cual no extraña en países «ultimomundanos», como suelo calificar a los nuestros de la América Latina. Porque sus mandatarios exhibían una lastimosa e insólita obcecación por mantenerse intelectual, tecnológica y científicamente «inferiorizados» inculpando de todas sus volitivas castraciones a esa otra expresión (de «boca pueril») popularizada como «El Imperio».
Si aceptamos la nada circunstancial evidencia según la cual son de «izquierda y progresistas falaces» presidentes de naciones que sólo sirven para, sin ser prestidigitadores verdaderos, convertir selvas y ríos en desiertos, corromperse y pervertir, entonces quienes somos identificados como tipejos de «derechas y terroristas» por esos rastacueros propugnamos la instauración y fortalecimiento de los fundamentales principios menos inhumanos que transcribiré.
SOMOS, SIN ARBITRAJES NI DECISIONES O INIQUIDADES DE «JERARCARIADO DE GOBIERNO», CIUDADANOS DEL MUNDO CON LAS SIGUIENTES CARACTERÌSTICAS:
[…] «Libres de nacimiento y por convicción»  […] «Propietarios de naciones y cosas individualmente adquiridas» […] «Soberanos en territorios o estados jurídicos» […] «Compatriotas» […]  «Trabajadores de empresas privadas o públicas» […] «Respetuosos del prójimo, sus hábitos, creencias o costumbres no lesivas a terceros» […] «Respetuosos de las constituciones y leyes en cada nación» […] «Mujeres, hombres y niños con deberes e inalienables derechos universales» […] «Pacíficos, solidarios, fraternos e iguales antes las normas para la cohabitación civilizada» […] «Deploramos toda forma de violencia» […] «Pensamos que la consecución de la felicidad sólo es posible mediante los avances intelectuales, políticos, científicos, tecnológicos, la producción de alimentos, medicinas u otros artículos para el consumo masivo» […] «Repudiamos el adoctrinamiento político, religioso, militar u otros: por cuanto constituye un oprobioso y criminal instrumento para enajenar las psiquis de incautos, discapacitados o disfuncionales» […] «Bogamos a favor de la inmutabilidad de los Derechos Humanos» […]  «Adherimos a la Razón Inmanente del Ser que siempre estará en pugna con la Irracionalidad del Bárbaro Innato»
La prolijidad «ambidiestra»  de los profesos de la «Barbarie Doctrinal Socialista» se hace notoria cada vez que pujan, con ferocidad e irreflexiva determinación, para tozuda y sistemáticamente doblegar a los ciudadanos ante su maliciosa presencia en el Organigrama del Poder Político/Militar. Se publicitan como los «buenos de izquierda» (porque presuntos progresistas anti-capitalistas/imperialistas) al tiempo que criminan al pueblo por ellos empobrecido que le cuestiona el uso abusivo de los poderes públicos, el «Control y Apropiación Conspirativa/Marxsaurianas» de las riquezas nacionales. Dicen odiar a uno o más «estados capitalistas» que transfieren a las arcas de las repúblicas donde tiranizan los codiciados «próceres impresos imperiales» que abultan en sus alforjas. Se enriquecen sin importarles las penurias que, con inaudita arrogancia, sus «actos de gobierno» generan mientras presumen blindar su «Plan B de Impune Escape» tras nombrar a fiscales e írritos jueces de supremas cortes penales.
        
Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

domingo, 20 de diciembre de 2015

ALBERTO JIMÉNEZ URE, SOBRE EL HOSTIL, PATÉTICO Y DECADENTE «JERARCARIADO CORRUPTO DE GOBIERNO TOTALITARIO»

«Son perdedores, pero amenazan. No se sabe si cada momento se colocan frente a espejos que deforman sus patéticos rostros, vidrio-reflejos que les permiten verse como temibles monstruos y no cadavéricos. Son calaveras danzantes en un ridículo ceremonial de Estado»

Nada de cuanto urdan quienes integran lo que llamo «Jerarcariado Corrupto de Gobierno Totalitario» debe asombrar a los venezolanos. En menos de tres lustros, cualquier casta forajida puede desmontar la institucionalidad de una república. La cada vez más hostil, patética y decadente que todavía rige los destinos de nuestra nación se aproxima a los veinte años en funciones despóticas de gobierno. Administró, sin abastecer o fortalecer el país, una asombrosa (por incalculable) providencia de billones de «dólares imperiales norteamericanos». Empero, han sido vanos todos los esfuerzos que esas malnacidas personas han hecho para instaurar el «Estado Tiránico» en la patria donde un tal Simón BOLÍVAR y PONTE nació, escribió y combatió a favor de la independencia y libertad de América Latina.
Don BOLÌVAR y PONTE cometió errores que admitió,  y muchos: pero, al cabo, logró su propósito. La incipiente preponderancia de la  «Ilustración» impulsaba a todos los seres menos  inhumanos del mundo a emanciparse, rebelarse y abatir a quienes los sometían.  Durante siglos, los  «reyezuelos» se habían repartido un planeta donde aniquilaban asentamientos aborígenes a su antojo.  No me agrada se diga fueron  «tiempos de conquista», porque esos explotadores y devastadores no persuadían: irrumpían, mataban y esclavizaban. Alguien conquista cuando convence, pero esos sucesos lo fueron mediante la fuerza.
Hace rato que el Siglo XXI despegó y todavía en Venezuela los ciudadanos tenemos que lidiar a unos tetrápodos que, en las  «Redes de Disociados», se exhiben  como «toros bravíos» que embisten contra «lacayos de imperios presuntos». Están universalmente expuestos como asesinos, timadores, canallescos, desalmados, nuevorricos, azotes de barriadas, ladrones o brutos. No son auténticos patriotas, mujeres u hombres dignos: sólo saqueadoras o vándalos y lo «arrogan». El pueblo no los quiere en funciones de gobierno y se los dice, infinitas veces. Pero, lo desoyen: «irguen», «urden» y «amenazan», sin tregua, a una población infaustamente arreada hacia donde nada distinto a paria se convertiría.
Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

sábado, 19 de diciembre de 2015

ALBERTO JIMÉNEZ URE, SOBRE EL HOSTIL, PATÉTICO Y DECADENTE JERARCARIADO CORRUPTO DE GOBIERNO TOTALITARIO

«Son perdedores, pero amenazan. No se sabe si cada momento se colocan frente espejos que deforman sus patéticos rostros, vidrio-reflejos que les permiten verse como temibles monstruos y no cadavéricos. Son calaveras danzantes en un ridículo ceremonial de Estado»

Nada de cuanto urdan quienes integran lo que llamo «Jerarcariado Corrupto de Gobierno Totalitario» debe asombrar a los venezolanos. En menos de tres lustros, cualquier casta forajida puede desmontar la institucionalidad de una república. La cada vez más hostil, patética y decadente que todavía rige los destinos de nuestra nación se aproxima a los veinte años en funciones despóticas de gobierno. Administró, sin abastecer o fortalecer el país, una asombrosa (por incalculable) providencia de billones de «dólares imperiales norteamericanos». Empero, han sido vanos todos los esfuerzos que esas malnacidas personas han hecho para instaurar el «Estado Tiránico» en la patria donde un tal Simón BOLÍVAR y PONTE nació, escribió y combatió a favor de la independencia y libertad de América Latina.
Don BOLÌVAR y PONTE cometió errores que admitió,  y muchos: pero, al cabo, logró su propósito. La incipiente preponderancia de la  «Ilustración» impulsaba a todos los seres menos  inhumanos del mundo a emanciparse, rebelarse y abatir a quienes los sometían.  Durante siglos, los  «reyezuelos» se habían repartido un planeta donde aniquilaban asentamientos aborígenes a su antojo.  No me agrada se diga fueron  «tiempos de conquista», porque esos explotadores y devastadores no persuadían: irrumpían, mataban y esclavizaban. Alguien conquista cuando convence, pero esos sucesos lo fueron mediante la fuerza.
Hace rato que el Siglo XXI despegó y todavía en Venezuela los ciudadanos tenemos que lidiar a unos tetrápodos que, en las  «Redes de Disociados», se exhiben  como «toros bravíos» que embisten contra «lacayos de imperios presuntos». Están universalmente expuestos como asesinos, timadores, canallescos, desalmados, nuevorricos, azotes de barriadas, ladrones o brutos. No son auténticos patriotas, mujeres u hombres dignos: sólo saqueadoras o vándalos y lo «arrogan». El pueblo no los quiere en funciones de gobierno y se los dice, infinitas veces. Pero, lo desoyen: «irguen», «urden» y «amenazan», sin tregua, a una población infaustamente arreada hacia donde nada distinto a paria se convertiría.
Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

viernes, 18 de diciembre de 2015

ALBERTO JIMÉNEZ URE, A VENEZUELA SI APURA LA «RENUNCIA», EL «DESTIERRO» O «ENCARCELAMIENTO» DE SU GENTUZA DEVASTADORA

«A todos los venerables abogados con los cuales mantengo trato cordial suelo decirles que, de súbito e inconcebiblemente, en América Latina exigir democracia y justicia constituye un delito. Porque impulsar la abolición de ambas ya es jurisprudencia, y ello hace prescindible esa disciplina que alguna vez sirvió para dirimir conflictos situacionales relacionados con los delitos y las penas»

Cuando la Nación Venezolana fue sometida a vejatorias y extremas penurias jamás vistas, que parecen propias de un «Fatídico Experimento Contra-Contracultural» que sucesos de la precognición u onirismo, optó por no temer más a sus devastadores enfrentándolos mediante «sufragio»: la forma más civilizada, cuando se programa con probidad, de anunciarle a quienes alguna vez recibieron «mandatos» que acometan cualesquiera de estas acciones: A) Tras reconocerse culpables, renunciar B) Corregir sus malas conductas y pedir perdón C) Desmontar el  «Jerarcariado Corrupto de Gobierno», para después entregarse y ser juzgados por magistrados novísimos u honestos D) Elegir el  «destierro voluntario» con sus maletas llenas de «dineros mal habidos» E) Declararse en desobediencia de la Constitución y Leyes de la República de Venezuela, luego de lo cual cometer genocidio para mantenerse en el «Poder del Mando Político» F) Persuadir al  «Sector Institucional de la Fuerza Armada Patria» para que hagan, por ellos, el «trabajo sucio» de matar millones de personas indefensas.
El  «concilio» que urge a los ciudadanos venezolanos semeja al implorado por colombianos y argentinos. Pequeños grupos, conformados por gentuza, nos han forzosamente convertido en enormes y disfuncionales familias en las cuales todos somos potenciales enemigos (sin excluir parientes). Unos son proclives a transformarse en «cooperadores de imputables», otros los rechazamos y seremos «perseguidos» u «objetivos de guerra». Pocos (sin ambages) se declaran mercenarios, militares, fiscales y jueces al servicio del «Jerarcariado Corrupto de Gobierno». Lo hacen tras presumir que, ad infinitum, controlarán el «Parque de Armas de la Nación» contra la cual actuarán impune y criminalmente cada vez que sea menester. Ellos viven con la prisa que exige la muerte, riqueza fácil y el poder abusivo. Para el resto de la población la quietud es «metamorfa»: similar al gas metano, puede encender con sólo una chispa.
Por todo lo expuesto, pienso que a Venezuela si apura la «renuncia», el «destierro», o «encarcelamiento» de su Gentuza Devastadora. Ella recibe advertencias del pueblo, pero persiste en fomentar el «terror» y corromper aún más las instituciones públicas. Les obsede mantenerse en «situación de practicar y legitimar el cohecho». Son incorregibles, tanto e infinitamente que ya nadie querrá matarlos por cuanto fallecidos nacieron. No serán mártires para nadie.  
Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

lunes, 14 de diciembre de 2015

ALBERTO JIMÉNEZ URE, ANHELO QUE EL «SECTOR AGAVILLADO DE LA INTELECTUALIDAD VENEZOLANA» REFLEXIONE

«Admito que he conocido mujeres y hombres talentosos del ambiente Político/Cultural Venezolano (varios ya fallecidos) Participé en convites con intelectuales y artistas en tiempos cuando, a pesar de nuestras discrepancias, éramos fraternos o tolerantes. Temprano, pocos ya mostraban cierta y memorable hostilidad manifiesta en su intriga perpetua. No los mencionaré porque mi propósito es la restitución de la naturaleza humana, esa que nada semeja con la discordia o violencia doctrinal»
Es obvio que, a partir del Año 1998, militares con mentalidad golpista se empecinaron en demoler despiadadamente una institucionalidad con fisuras (de techo goteras) para  edificar lo que hoy padecemos como la «V República Fraudulenta de Venezuela»: que ya, sin dudas, en declive irreversible. Nadie lo niega: nuestra nación sufría a causa de los atropellos de quienes, durante décadas de corrupta y caricaturesca democracia, abonaron el territorio para que germinaran semillas de una planta en extremo tóxica que nos obligarían consumir. En el desayuno, almuerzo y cena, pero siempre mediante la infusión del «Terror de Estado Mayor Cívico-Militar» y con el uso abusivo de los poderes fundamentales (Judicial,  Legislativo y Electoral) Dos inconstitucionales proclamas señalaron el sendero que transitaría la urdimbre de La Canalla en ejercicio de la corrupción, crimen de gobierno y devastación jamás experimentada e impuesta en ningún país habitado por fraternos:
A.- «La Revolución Venezolana es pacífica, pero está armada»
B.- «Quien no adhiera al Supremo Comandante Veneno será execrado, perseguido, segregado, destituido de tus trabajos, excluido, exterminado o encarcelado»
 La «V República Fraudulenta de Venezuela» se instauraba bajo la supervisión de la «Transnacional del Crimen Político Organizado» (TCPO) frente a la cual destacaban varios e históricos genocidas. Un patriarcado senil que, a cambio de sus perversos consejos, comenzó a saquear las inmensas riquezas del pueblo venezolano: inmerecidamente condenado a convertirse en mendigo mientras el «Jerarcariado» en nuevo-rico del «Hamponato de la Izquierda Corporativa Mundial». Durante mis días de infantes, advertí lo que significa una poderosa organización internacional al vivir en urbanizaciones de  «The Creole Petroleum Corporation»: donde mi abuelo y padre laboraron. Empero, aquella no fue de hampones: sino empresarios y empleados vigorosos, todos determinados a extraer y procesar los millones de litros de combustible fósil que la república necesitaba vender para desarrollarse.
La aún vigente «V República Fraudulenta de Venezuela» ha llegado a los extremos de repartir números y hacer listados para que, con impudicia, sólo su parasitario clientelismo pueda adquirir: alimentos, teléfonos, computadoras, laptops, tablets, et. Lo he visto donde resido y otros lugares. Una de las amigas de mi hija menor fue atracada, al salir de mi hábitat, por delincuentes armados con pistolas de alto calibre: una de las miles que reparte a sus mercenarios el «Gobierno Terrorista Bolivariano Falaz», para luego celebrar la venta de su robo en la residencia donde vive una de mediana importancia funcionaria pública. Mujer a la cual suelen visitar motorizados que cubren sus rostros con pasamontañas.
Me afecta ver a ciertos intelectuales que creí amigos, mujeres y hombres inteligentes, mantener su adhesión a esa Compañía Transnacional del Crimen Organizado que llevó a la Nación Venezolana a padecer una inocultable crisis humanitaria. Porque no son brutos: saben que el «Jerarcariado Cívico-Militar» es facineroso, incorregible, fascista, apátrida y que jamás defenderá a ciudadanos ni nada que no sean las fortunas que han amasado durante la «V República Fraudulenta de Venezuela». Tal vez no tengan testosterona para expresar, en las «Redes de Disociados», arrepentimiento. Pero, pueden declinar. Bajar el perfil y meditar. Hacerlo para (cuando la marea baje) convertirse en escritores, poetas, artistas plásticos, dramaturgos, cineastas y actores regenerados. Especialmente los que, en juergas o convites baquianos/dionisíacos, creyeron útil pagarle a sicarios para eliminar a librepensadores entre los que me incluyo: porque he sido, en el curso de la tiranía, «objetivo militar» en una guerra por ellos imaginada.

Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

viernes, 11 de diciembre de 2015

ALBERTO JIMÉNEZ URE, NI CON PLATAFORMA FRAUDULENTA LOS TERRORISTAS LOGRARON «LEGITIMARSE»

 «Hemos visto cómo El Bestiario logra persuadir a ciudadanos decepcionados para que les concedan el poder, y la Historia lo dicta. No está integrado por lindas ovejas, pero se maquilla muy bien: camina al modo como lo hacen las santas, parecieran irradiar luces. Pero es falible, cae abatido en el momento cuando más fortaleza y terror promete para obligarnos a inclinar la cerviz ante su presencia»

Aun cuando los libertarios logramos triunfar en la convocatoria para elegir a quienes serán nuestros representantes en la Asamblea Nacional de Venezuela, estoy persuadido que no será fácil ni imposible desmontar la  «Plataforma Fraudulenta del Terrorismo Transnacional Enmascarado e Instaurado en el país». En el curso de casi dos décadas, los ciudadanos hemos sido (con extrema crueldad y persistencia) ultrajados, amenazados, intimidados y empobrecidos.
Los principales organismos del Estado («poderes públicos») fueron desmontados para ser convertidos, por los impúdicos y soberbios, en «bases de operaciones criminales». Cofradía de mujeres y hombres con mentalidad terrorista que, de prisa, traicionarían la patria. Comenzaron el día cuando el Teniente Coronel «Verruga Muerta» recibía el mando de la república e, hipócritamente, «juraba defender al país» mientras calificaba «moribunda» a una constitución todavía no derogada.
Ese desalmado recibía, de modo legítimo, uno de los máximos poderes que concedemos quienes somos «mandantes» en un Estado: los ciudadanos propietarios, todos, sin distinciones de ninguna índole. Venezuela es y será, hasta el día cuando cada uno de nosotros «escinda», nuestra. Ninguno de nosotros merece trato de «indeseable extranjero» donde nacimos. Somos ciudadanos a quienes deben respetar y obedecer los «mandatarios»: cada cual que reciba un «mandato» (presidente, diputado, gobernador, alcalde) 
El ciudadano es el «dador», el que «confiere», el auténtico poder en un territorio habitado por seres humanos. Que ningún maleante lo olvide de nuevo. No desestimen al auténtico poderoso. Mejor que, sin violentarse, los que han devastado inicien su retirada o entrega a tribunales para ser juzgados, y los que fueron elegidos restituyan la «Institucionalidad del Estado Venezolano». Exijo que ningún «novísimo» o «reelecto» representante de la Nación Venezolana repita las infamias de sus perversos predecesores, porque pudieran ser revocados: que en ocasiones, por hartazgo del Vulgo o Infausta, hasta de un modo distinto al «sufragio».  
Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

sábado, 5 de diciembre de 2015

ALBERTO JIMÉNEZ URE, HIPÓCRITAS PRETENDEN INVOCAR EL «EFECTO PLACEBO» ENMASCARANDO EL «EXTERMINADOR» DE LA HUMANIDAD


«No sorprende que los exterminadores de la Humanidad se arroguen la atribución de convocatorias internacionales para practicarse unciones fecales, como acicalándose, y alcancen el éxtasis con esos reality shows»

No son los «Gases de Efecto Invernadero» los que amenazan al planeta y especies que lo habitan. Empero, sí las tóxicas «flatulencias» de esos y esas bestias nada dignas congregadas en palacetes de naciones u organismos internacionales: cenáculos donde sus motivaciones son harto conocidas y en los cuales urden. En las repúblicas de donde proceden ejercen funciones de «azotes de barriada», sometiéndonos mediante inicuos «actos de jefaturales» (también descritos, en circunscripciones judiciales, como «de gobierno») En los inútiles y fastuosos convites de «excelentísimos», unos destacan más que otros: por sus expresiones «picarescas», «dramáticas», de «comediantes»,  «resentidos», «narcisos», «belicosos» o poses «mesiánicas».

Uno de esos sujetos  frunció su entrecejo y propuso una «Tribunal de Justicia Penal Mundial» para juzgar a quienes socavan la Tierra, olvidándose de la «Corte Penal Internacional» en cuyo banquillo de acusados debería estar para ser condenado por violar,  soberbiamente, los Derechos Humanos: en Ecuador, país que devasta virtud a un presunto mandato constitucional y conforme a los estatutos ilícitos de los (neo-tiranos) socialistas del Siglo XXI.

Cada cierto tiempo, los distintos «humanófobos» se suceden en la toma de la palabra. Todos, enemigos de nuestra especie: los que tienen fábricas de armas de guerra y las venden, que por ello tienen potestad para desaparecernos digitalmente. Con «bombas nucleares»,  «atómicas», de «hidrógeno», «químicas» y otras medio secretas. Al instante de escribir este texto, ninguno sabe cuánta pólvora se quema en combates entre «fanáticos de la violencia» que anhelan ser ovacionados por Alá, europeos cuyas conflagraciones no son tan «frías», «ultimomundanos» apertrechados con «escupefuegos» de origen imperial (rusos, chinos o «norteamericanos», según las preferencias e intereses financieros) y «civilizados» descendientes de aquellos degolladores franceses  que ahora no emplean la «guillotina» ni los  «azotes» sauditas sino «aviones caza bombarderos». En los cielos del planeta, en peligro de extinción, se perciben «objetos voladores sí identificados» defecando materia no orgánica para matar seres humanos.

Se sabe que el «Efecto Placebo» comporta una sanación imaginaria. No causa enfermedades ni científicamente las cura. Pero: el «Efecto Exterminador» se siente en la piel, es caliente y produce dolores físicos o psíquicos: es captado por los sentidos del «tacto», «vista», «olfato» y «oído». Por la Inteligencia o Razón Inmutable e Inmanente de la mayoría no trastornada. Señoras y señores que obligan ser reverenciados no son aptos para entenderlo. Alcanzan, tras timarnos, el «poder del mando político/filanciero/militar» para defender el «Efecto Exterminador» de nuestra especie y el Planeta Tierra.

Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

domingo, 29 de noviembre de 2015

ALBERTO JIMÉNEZ URE, SON CÍVICOS-MILITARES ENEMIGOS, LUEGO EXTIRPABLES TUMORES

«Sofocado, una y sucesivas veces miro y escucho en mi país de origen cómo quienes son presuntos principales de gobierno actúan al modo como lo hacen los antisociales y malvivientes: cobijados por un explícito «Estatuto Para Ultrajes Institucionales»          
A ninguna persona en el mundo se le exige ser sabia para formar parte de una comunidad organizada. Pudiera instruirse o no, formarse en instituciones educativas o ser autodidacta. Pero, obviamente, necesitará adquirir conocimientos básicos y mínimas orientaciones «púdicas». No para que sea célibe o asceta: sus «preferencias y disfrutes sexuales/heroicos»  (extravagantes o no, pero íntimos) no deben escrutarse convirtiéndolos en asuntos punibles, sino su «comportamiento social» porque muestra el «perfil» de su otra «moral» en el lugar donde resida. Si acata la Constitución y Leyes (es trabajadora, comunicativa, apacible, fraterna, cooperadora y respetuosa del otro) será reconocida como una persona «digna». 
No pueden ciudadanas o ciudadanos, mayores de edad y hábiles, postularse para ejercer funciones de  «mandatarias»/«mandatarios»/  o «asambleístas» precedidos de  «prontuarios criminales» e «instigaciones delictivas». Es inconcebible que lo hagan exhibiéndose «adherentes» de sistemas de gobierno fundamentados en un explícito «Estatuto Para Ultrajes Institucionales» (EPUI), la «Violencia Miliciana» o «Genocidio Discrecional/Selectivo» que en ningún estatuto aparece para ser aplicado.
Empero, lo hacen sin que las poblaciones hallen alternativas no lesivas para impedirlo. Sólo tienen el sufragio, muy frágil, falible cuando está bajo la responsabilidad de forajidas y malhechores remunerados para urdir fraudes.
Por ello, miramos y escuchamos cómo ciertas funcionarias y jerarcas se jactan de ser imbéciles: pero, advirtiéndonos que igual «peligrosos» y «aventajados» por el «Ultraje Institucional» que los ampara. Les divierte transformarse en castigadores de sus rehenes. Actúan sin acato a constituciones y leyes arrogando ser los «principales de repúblicas» cuando, en realidad, nada distinto a quirúrgicamente extirpables y malignos tumores.  Fístulas purulentas en cuerpos sociales a los cuales enferman, contaminan y joroban sin lograr matarlo. Nadie jamás podrá exterminar a ninguna sociedad organizada, aun lesionándola de gravedad. La Historia registra que muchos y afamados «comandantes/venenos» de ejércitos lo intentaron. Fueron enemigos en los territorios que fustigaban y fortuitos de otras naciones, pero nunca tumores inextirpables. La Humanidad tiene que sanarse aboliéndolos.
Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

miércoles, 25 de noviembre de 2015

ALBERTO JIMÉNEZ URE, EL «ESTADO TIRÁNICO VENEZOLANO» SERÁ EXTINTO

«Cuando conjugo el verbo tiranizar advierto que no puedo hacerlo en futuro simple: a los déspotas aguarda una ceremonia que no es religiosa, sino de celebración con heroica. El pensamiento bajo sus efectos abate, y más poderosamente que una detonación nuclear»

Antes que los abuelos, padres y vástagos del «Estado Tiránico Venezolano» irrumpiesen en el «Plató de la Política Centro/ Suramericana», menos de aproximados veinte intelectuales de nuestro continente advertíamos no muy lejana la trágica irrupción del «Estado Tiránico Venezolano»: cierto, en la patria que fue «bolivariana». Lo harían para experimentar con nuestras vidas, confiscándolas y sometiéndolas a inmerecidas penurias. Recuerdo el rencor que ciertos cuentistas, poetas, novelistas, ensayistas y profesores que solían discutir en los cafetines y claustros de las universidades autónomas fomentaban hacia autores como: Juan LISCANO, Octavio PAZ, Reinaldo ARENAS, Guillermo CABRERA INFANTE, Ricardo GIL OTAIZA, Camilo José CELA y Jorge Luis BORGES, entre varios, sin excluirme porque en la de Los Andes fui con persistencia hostigado por ellos. Sembraban el odio, la división de la Nación Venezolana y una guerra entre civiles tras los cuales estaban militares insurrectos.
Cuando fui asesor del artista plástico Carlos CONTRAMAESTRE, Director de Publicaciones de la Universidad de Los Andes (1979), con frecuencia recibíamos un panfleto de la «Organización de Liberación de Palestina» (OLP) que cometía ataques terroristas similares a los de «ISIS, «Boko Haram» u otros que en el Año 2015 mantienen en zozobra a los viejos imperios del planeta. Discrepábamos, afables el uno con el otro, sobre las intenciones de esos asesinos de eliminar a Israel. Que unos propugnen eso que se conoce como la «Yihad» o sean menos exterminadores carece, absolutamente, de relevancia: porque son sus irrefrenables propósitos de dominación violenta, degenerada y primitiva lo que debemos repudiar de todos ellos por cuanto comporta provocar el fracaso de «Civilización» y el triunfo de la «Barbarie Doctrinal».
Durante aquellos tiempos, el «terrorista prototipo» no tenía el recurso de las «redes de disociados» (RDD): empero, sus actos  igual impactaban gracias a la difusión de «imágenes vía satélite». Destacaban los secuestros de aviones y personalidades del mundo, las matanzas o ejecuciones callejeras (extrajudiciales) en nombre de la «liberación de los pueblos e independencia». Ese «terrorista prototipo» recibía financiamiento de algún poderoso país petrolero o vendedor de armas de guerra.
Ya yo escribía y publicaba mis «estoraques» (así, en el «Corredor de la Muerte» porque ambos pertenecemos al «Sector de la Edad Tercera», los ha insólitamente calificado mi amigo Teódulo LÓPEZ MELÉNDEZ) contra todos los afamados tiranos de la época, algunos de los cuales todavía están en este mundo y hacen mucho daño. Los todavía no fallecidos son, en estos tiempos nada episcopales, abuelos de quienes conforman el «Estado Tiránico Venezolano»: sostenido mediante formas parasitarias/criminales de actuar y doblegar a pueblos con los cuales experimentan cruelmente.
El abominable, nada supremo y ya difunto padre del «Estado Tiránico Venezolano», sobre cuya memoria suelo esputar, colocó los tubos estructurales de una edificación destinada al funcionamiento de oficinas donde peligrosísimos delincuentes administrarían inmensos recursos de origen imperial norteamericano para destruir nuestra nación y otras. Fueron inoculados con el «Virus de la Brutalidad» y viajan para propagarlo por un continente donde los únicos prescindibles son ellos.
En el curso de mi existencia, he tenido probadas premoniciones: motivo por el cual hoy anuncio que está en ciernes el día cuando inhumaremos al «Estado Tiránico Venezolano» impuesto hace más de tres lustros, para desgracia de quienes nacimos y vivimos en la patria que fue «bolivariana». República convertida en santuario de criminales por la «Casta de Terroristas del Siglo XXI»

Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

Merida - Venezuela

domingo, 15 de noviembre de 2015

ALBERTO JIMÉNEZ URE, EL TERRORISMO CABALGA ENCIMA DE LA OMNIPRESENTE INDUSTRIA MUNDIAL DE ARMAS

«No hiberna porque no existe, no creó la abominación que somos: te lo advierte alguien al cual no le consultaron si quería irrumpir en esto que presumimos Humanidad, una criatura vejada que igual potencial victimaria entre salvajes»

No existe ninguna persona en el Planeta Tierra que esté salva o no haya experimentado miedo ante ciertas e incesantes amenazas de muerte o cualquier otro asunto relacionado con su precipitación y advenimiento. Alguien que no tema ser (con o sin motivos) perseguido, torturado, ejecutado o confinado en mazmorras por  causa de eso que entendemos como «irracionalidad». Empero: ¿qué es, a partir de cuándo y por qué lo somos?
En esto patético (febril, frágil, absurdo) que llamamos «existencia», defino «irracionalidad» la perversidad que nos estigmatiza «inhumanos».  Cada instante millones de personas nos sentimos víctimas de ella, de sus profesos y adeptos. No importa si somos habitantes «primer o ultimomundanos», la irracionalidad rige a las naciones. Es un comportamiento que se exhibe mediante musculaturas. Fortalezas perceptibles en masas corpóreas e instrumentos para el exterminio de nuestra especie y otras.
Cometen actos «terroristas» los jefes de repúblicas que destinan tesoros o dineros patrios a la compra de pertrechos de guerra, con el alevoso propósito de dotar a innecesarios ejércitos o grupos de milicianos/mercenarios para los cuales nada es más glorioso que portar un/a «escupefuego». Infligen contra la Civilización los mandatarios que malversan dineros que proceden de naciones para enriquecer una omnipresente «Industria Universal de Armas». Tanto más contribuyen a su crecimiento cuanto más odio fomentan entre individuos a los cuales someten o   «gobiernan».
Los dictadores, califas, reyezuelos, monarcas o jefaturales autoritarios nos condenan a padecer penurias siempre que compran armas de guerra con recursos financieros que no les pertenecen: y que deberían destinarse a la vida buena. A productores de alimentos, cultura, salud e investigación científica.  Ellos son «terroristas» de colegiatura que venden armas letales a quienes son sus idénticos, pero «en situación de ilegitimidad». Miremos y escuchemos a los ingenuamente electos por los pueblos: son asesinos «constitucionales», hombres y mujeres cuya codicia los impulsa a provocar éxodos en territorios por ellos devastados. Sólo los motiva la idea de reprimir para permanecer al mando. Necesitan asustarnos, intimidarnos, abatirnos con la ventaja que le conceden los regimientos del sin fronteras «Crimen Político/Religioso Organizado».
Los «terroristas sin colegiatura» obtienen sus armas de guerra de esos países donde exitosamente opera la «Industria Universal de Armas». Pero, todos son santificados por envilecidos pontífices que platican sobre «Apostasía». El «Terrorismo» es más que un discurso doctoral o discusión para intelectuales adherentes u opositores del «Crimen Político/Religioso Organizado».
Alberto Jimenez Ure
jimenezure@hotmail.com
@jurescritor

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