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martes, 21 de febrero de 2017

ENRIQUE G. AVOGADRO, DE ZAPATOS A CHANCLETAS,

LA JUSTICIA TUERTA

“No me importaba aparecer como inteligente o limitado sino aprender la lección para dirigir mejor la acción de gobierno”. Roberto Augusto Ulloa

Mauricio Macri comenzó su período con un par de zapatos tan bien lustrados que permitían reflejar,  bajo las faldas de Cristina, las negras intimidades del kirchnerismo. Fue una pena que ese panorama estuviera restringida sólo al Presidente y su círculo más íntimo, y que nadie (seguramente por consejo de Jaime Durán Barba) se tomara el trabajo de mostrárselo a la ciudadanía, que así se vio impedida de percibir la catastrófica magnitud de la herencia que la noble viuda había dejado.

Para cualquiera medianamente avisado, era natural y justificado que, a medida que el Gobierno caminara por los encharcados senderos económicos y políticos, el brillo se iría apagando, como sucede con todos los regímenes cuando termina la luna de miel que acompaña sus comienzos. Pero nadie pensaba que Macri se vería obligado a quitarse de apuro los zapatos y calzarse las chancletas para recular.

Tengo certeza de la buena fe y la honestidad del Gobierno y, cada vez que me desesperan algunos de sus actos, pienso qué sería de nuestro país si quienes hoy estuvieran sentados en la Casa Rosada fueran Daniel Scioli y Carlos Zannini, acompañados desde La Plata por nada menos que Anímal Fernández. Aún así, me resulta imposible entender por qué actúa como lo hace.

Mauricio sabe, desde que ganó la elección, que le tocaría gobernar sin mayoría en las cámaras legislativas, y también sabe que la consecuente obligación de negociar permanentemente es una de las piedras basales de la democracia. Tuvo enormes éxitos iniciales en la materia, ya que la oposición le permitió hacerse con las leyes necesarias para salir del cepo cambiario, solucionar el tema de los holdouts, contar con un presupuesto, etc.

Pero, por ejemplo, si –como luego quedó demostrado- no necesitaba pasar por encima del Congreso para que sus irreprochables candidatos a integrar la Corte Suprema de Justicia fueran confirmados, ¿para qué recurrir a un decreto de necesidad y urgencia que estuvo al borde de inhabilitarlos? O, si el feriado del 24 de marzo caerá en fin de semana los próximos tres años, ¿para qué “movilizarlo” si luego se retrocederá?

La solución que encontró el Ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, para poner punto final a la demorada cuestión del Correo Argentino, con su privatización durante el menemismo y la absurda rescisión de su concesión por el kirchnerismo, fue técnicamente correcta. Sin embargo, dado que el concesionario era una empresa perteneciente a la familia Macri, padre, hermanos e hijos del Presidente, la forma en que se llevó a cabo –ad referéndum de la Cámara Comercial- fue un monumental error político. Para enterrarlo, y puesto que estamos en un año electoral, no bastará con volver –algo irreal- a foja cero, como dijo Mauricio al asumir acertadamente la responsabilidad del Gobierno en el cuestionado trámite; la oposición, que siempre y en cualquier época es salvaje, se ocupará de ello.

La modificación de la fórmula de cálculo de los incrementos jubilatorios, un cambio ajustado a la ley vigente, fue otra equivocación mayúscula, en especial por la oportunidad en que fue comunicada, una semana en que se produjeron fuertes aumentos –también justificados- en peajes, medicina prepaga, etc., y anuncios de futuras subas en precios de combustibles. Nuevamente, Macri retrocedió, pero sólo cuando el enorme costo político ya había sido pagado.

La tercera mala señal fue todo el recorrido del acuerdo firmado por el gremio de los bancarios con la patronal, que el Gobierno pretendía no homologar porque supera la pauta máxima de incremento salarial que pretende para todas las paritarias, alineándolas con la inflación prevista; ante la amenaza de una huelga de tres días hábiles, debió también recular y aceptarlo. El próximo puente a cruzar serán las negociaciones con los sindicatos de maestros, que vuelven a disfrazar su recalcitrante kirchnerismo con la defensa de la educación, mientras perjudican dolosamente a los chicos más necesitados, a los que utiliza como rehenes.

Lo peor de esos sucesos es que lograron empañar un excepcional logro del Gobierno, que consiguió que muchos argentinos confiaran tanto en el modo en que conduce la economía como para invertir sus ahorros en bonos en pesos, a diez años y a una tasa del 13%, todo ello en un cuadro mundial sumamente cambiante y riesgoso.

Tengo la impresión de que Macri no quiere asumir, de una vez por todas, el rol que la sociedad le atribuye, y que le confió con sus votos en los mayores distritos electorales del país. Sigue buscando la imposible simpatía del populismo demagógico en todas sus formas, sea el PJ mutante de Diego Bossio y Julián Domínguez, el Frente Renovador (¿reciclador?) del trashumante Sergio Massa, el GEN de la inconsecuente Margarita Stolbizer o en la trasnochada izquierda nacional. Habrá que ver cuál será el costo que pagará por ello Cambiemos en octubre, cuando se expresarán los muchos que eligieron un cambio en 2015 y hoy miran con desilusión este errático rumbo.

No soy quien para dar consejos a la coalición gobernante ni, menos aún al PRO pero, desde mis setenta años muy vividos y con muchos adoquines pateados, me permito sugerir a Cambiemos volver a reunirse en un retiro “espiritual” (tal vez aprovechando el feriado carnavalesco), empaparse de calle y replantear su errática gestión, su medrosa actitud frente a la oposición y la forma en que se comunican las acciones de gobierno.

Macri dijo muchas veces que, al llegar al poder, terminaría con el “curro” (sic) de los derechos humanos pero, ya sentado en la Casa Rosada, tiembla ante las previsibles quejas de los delincuenciales organismos que, a caballo de los sueños compartidos y de las inexplicables indemnizaciones, sienten en riesgo su futuro: mamar irrefrenablemente de la teta estatal y continuar la más abyecta venganza contra aquéllos que impidieron que triunfaran en su guerra de terror y nos convirtieran en la Cuba castrista.

La pusilánime actitud del Gobierno ante la inaguantable existencia de presos políticos en la Argentina, cincuenta y uno de los cuales han muerto desde el 10 de diciembre de 2015, obliga a pensar que debiera recurrirse a un referéndum para preguntarle a la ciudadanía si está interesada en enterrar el pasado y extender un manto de piadoso perdón sobre todos aquéllos (incluyendo a César Milani, la más clara prueba de la falsedad kirchnerista, su justicia “tuerta” y su manipulación de los derechos humanos, que debieran amparar a todos los argentinos) que combatieron hace ya cuarenta años. Para nuestra vergüenza, en Uruguay la pregunta se formuló dos veces y, en ambas, la respuesta fue inequívocamente afirmativa.

Enrique Guillermo Avogadro
ega1avogadro@gmail.com
@egavogadro
Argentina

domingo, 19 de febrero de 2017

ANGÉLICA MORA, ELECCIONES PRESIDENCIALES EN ECUADOR

APUNTES DE UNA PERIODISTA DESDE NUEVA YORK

Elecciones presidenciales en Ecuador: 12,8 millones de personas se preparan para elegir al sucesor de Rafael Correa

El Consejo Electoral anunció que ya fueron entregados todos los paquetes electorales en el país para que la ciudadanía vote por el nuevo presidente de la República, 137 legisladores de la Asamblea Nacional y cinco representantes al Parlamento Andino.Las urnas llegaron a “cerca de 41.000 juntas electorales” (Reuters)

Las urnas llegaron a “cerca de 41.000 juntas electorales” (Reuters)
Quito,19 de febrero de 2017 

El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador finalizó este sábado con la distribución del material para los comicios de este domingo, en la que los ecuatorianos elegirán a su nuevo presidente, integrantes del Legislativo, parlamentarios andinos y se pronunciará sobre una consulta popular.

Las parroquias rurales de Quito han sido las últimas en recibir el material electoral, en un proceso que comenzó hace un mes y medio en las jurisdicciones más alejadas (Amazonía e Islas Galápagos) y que abarcó a las 24 provincias ecuatorianas.

Ramiro Naranjo, gerente operativo de la empresa Mongar, contratada por el CNE para la distribución del material electoral, dijo a EFE que se ha cumplido con un calendario establecido para entregar los kits o paquetes electorales en todo el país.

Naranjo recordó que el proceso comenzó por las regiones más alejadas del país y que concluyó hoy en la provincia de Pichincha (cuya capital es Quito), donde se ubicó el centro de acopio del material electoral.

Ese centro está ubicado en un complejo ferial en el norte de Quito, donde se acopiaron las papeletas de votación, las urnas de cartón, los documentos de registro electoral y otros materiales que integran los kits que se repartirán a todas las Juntas Receptoras del Voto (JRV).

Se han distribuido los paquetes de material electoral a "cerca de 41.000 juntas electorales", reiteró Naranjo al señalar que en el proceso de armado de los kits electorales, en el centro de acopio, han trabajado unas 80 personas.

Unos 12,8 millones de ecuatorianos, que hoy cumplen una segunda y última jornada de reflexión del voto, están facultados para acudir mañana a las urnas y elegir al nuevo presidente de la República, a 137 legisladores de la Asamblea Nacional (Legislativo) y a cinco representantes al Parlamento Andino.

También se pronunciarán en una consulta popular sobre una propuesta impulsada por el Gobierno, que busca prohibir a los cargos públicos tener dinero o bienes en paraísos fiscales.

Con información de EFE
Angelica Mora
angelicamorabeals@yahoo.com
@copihueblanco
Nueva York - Estado Unidos

miércoles, 18 de enero de 2017

JOSÉ LUIS MÉNDEZ LA FUENTE, TRUMP Y LA POST-VERDAD POLÍTICA

LA PALABRA ESCOGIDA

A escasos días de que Donald Trump se juramente como el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, las dudas, los prejuicios y los miedos sobre su posible desempeño en la Casa Blanca están a la orden del día. Sin haber empezado oficialmente a ejercer el cargo, ya puso a temblar a media humanidad, con su reciente amenaza a China, la cual fue rebotada como pelota de pingpong por el gobierno del gigante asiático, con una advertencia, en modo de reflexión, acerca de la realidad política en el mundo actual.

Un problema de fondo para muchos, pues Trump y su percepción de la realidad, traspasan la frontera de lo epistemológico, que aquí seria lo de menos, para instalarse en el de la ética política, pero entendida a su manera; esto es, como amoralidad y relatividad de valores. 

“Post-truth” fue escogida, por el Oxford Dictionary, como la palabra del año 2016, basándose en varios sucesos, que fueron tomados por el público como ciertos, cuando en realidad no lo eran, a la hora de decidir su voto o preferencia por algunos lideres o apoyar determinadas situaciones políticas de consecuencias no constatables en tiempo presente. 

El referéndum sobre el brexit, fue uno de ellas, entre las más remarcables, por cierto; sin embargo, fue la victoria de Trump y su discurso lleno de embustes, así como su actitud desvergonzada frente a la verdad y los hechos consumados, lo que hizo que aquella palabra fuese la elegida, entre varias otras, como la más destacada. Y ahora, ya es más que una expresión; se le tiene como la definición de una nueva era en política. La era de la post-verdad, que sería su traducción literal al castellano.

Aunque la palabra no termina de convencernos, pues no hay post-verdades, ni mucho menos verdades posteriores, en todo caso solo mentiras anteriores, debemos reconocer que tiene su encanto cuando la referimos a personajes como Trump. La verdad para personas como él no es inmutable, ni siquiera por la aparición de nuevos hechos o descubrimientos. Bajo su cosmología, los hechos no existen como tales, sino más bien una percepción de los mismos por las personas y esa percepción si es variable.

Si en cualquier caso, había dudas al respecto, las mismas quedaron disipadas por Scottie Nell Hughes, una incondicional periodista que formó parte del equipo de Trump, cuyas declaraciones en un reconocido programa de TV, a finales de noviembre pasado, dejaron atónitos al resto de los participantes que estaban tratando el peliagudo asunto de como repensar su rol de periodistas y manejar la información proveniente de la Casa Blanca con Trump al frente, diciendo mentiras como las de la campaña electoral e intentado manipular  a los medios y a la opinión pública . La señora Hughes llegó a afirmar que todo es cuestión de opiniones y que eso que llamamos hechos no existe, pues cualquier cosa es verdad si hay gente suficiente para creerla.

Que los políticos mientan no es algo nuevo, aunque parezca que lo estamos descubriendo ahora con la denominada era post-truth de la “política trumpista”. Lo que, si pudiera parecer más novedoso, por llamativo, es el descaro para mentir e incluso seguirlo haciendo, libremente, sin consecuencias. Y es que, en el fondo de todo, no es la mentira la que resalta como noticia, sino más bien el hecho pasmoso de que haya gente que aun sabiendo que le mienten, no valore negativamente ese hecho en forma alguna, y siga creyendo o apoyando a quien lo hizo. Una cosa es que a alguien lo engañen y otra muy diferente que ese alguien se deje engañar, lo acepte y no lo desapruebe, porque su afinidad con quién miente viene condicionada por otras “razones”.  Si los hechos no existen, tampoco podemos referirnos a ellos como inmorales o no, pues esa valoración dependerá de la opinión de cada quien.

En América Latina, el “trumpismo” existe desde hace rato, pero ni los norteamericanos, ni los ingleses de Oxford parecen haberse enterado. El chavismo, por ejemplo, lleva manipulando la verdad y la mentira con tanto éxito en Venezuela, que lleva dieciocho años en el poder, al mejor estilo Putin, quien quizás sea el gran maestro en este arte, aunque tampoco se le reconozcan los créditos.

Se entiende la preocupación de los medios norteamericanos por el potencial que encierra Trump para convertirse en un presidente más parecido a nosotros que a ellos, e incluso, para ser considerado por el resto del mundo, que ya lo empieza a ver de esta manera, como un fascista, un autócrata o quizás algo todavía peor.

Esperemos que el señor Trump empiece a interpretar la realidad, su realidad, de otra manera diferente a la de cuando estaba en campaña electoral; pues, de lo contrario, gobiernos como el de Pekín le van a seguir recordando que también tienen su propia visión de la realidad y que van a defenderla, como ya lo advirtió China con respecto a las islas artificiales construidas en el Mar del Sur, como si se tratase de un acto de fe, de la única percepción posible.


Jose Luis Mendez
Xlmlf1@gmail.com
@Xlmlf
Miranda - Venezuela