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martes, 15 de septiembre de 2020

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, UNA TIRANÍA QUE CARECE DE COMBUSTIBLE

Las sanciones sirven y siguen mellando en el equilibrio del régimen. Aquellas frases premonitorias sobre caídas estrepitosas o políticos moribundos solo fueron utilizadas para avivar falsas esperanzas y elevarnos en un morbo poco provechoso. Los seudomonarcas fallecen cuando les toca y abandonan el poder cuando quieren. Solo la presión continua y las estrategias precisas logran en su momento girar el destino y cambiar la historia.

El cerco se ha construido con astucia. Se han olvidado de los envoltorios diplomáticos y toda la parafernalia inservible. Se ataca en la raíz, en los ingresos impropios, en todo el cortejo corruptivo que viene de afuera. La trampa no se pone adentro, para que caiga la presa. El meollo está en el exterior, en el sustento internacional.

Uno de los puntos asentados en el manual cubano es nunca invertir dentro y ahogar al país en su propia confusión. Ese postulado lapidario requería de mucho dinero para la compra de conciencias. Por eso en el pasado se crearon entidades y se aglutinaron países pobres, para siempre contar con un voto sucio en los organismos mundiales. Sirvió mientras se hallaban las arcas repletas y estaban las fanfarronadas publicitarias en los noticieros.

Actualmente todo ha ido cambiado. Estados Unidos se cansó de ver a una nación que complicase la región, con malas acciones y bajos instintos. La cesta petrolera se desplomó para los usurpadores de Miraflores y no había el dólar fácil para combatir en su guerra ideológica. La perpetuidad en el poder de un sistema para el hambre popular perdió sus sustentos.

El mundo por fin se quito la venda de los ojos. Se descubrió entonces que no había democracia. Todos los comicios fueron un circo de payasos inescrupulosos y de domadores de la mentira. Se entendió que no existía independencia en las instituciones y todos los poderes le rendían tributo al mandamás. La OEA decidió hablar y a actuar con más preocupación hemisférica.

Era una lógica simple. Dos presidentes en 20 años y, uno de ellos, saliendo por fallecimiento, no daba otro resultado que dictadura. Un comunismo tropical que solo piensa en los pocos que están en la cúpula. Que evade la propiedad privada, para hacerse con el país entero. Y se logró con un territorio atiborrado de riquezas naturales y un optimismo citadino. Pero quebró todo, con una astucia de mala índole.

Hoy no hay gasolina. Las refinerías están destartaladas, sin mantenimiento alguno. Todo se descuidó en el interior. Nada funciona. Hasta la capacidad de convencer a los ingenuos. Murieron las novedades para su beneficio.

Deben apelar entonces a las naciones marcadas para lo malo. China no hará más préstamos sin valía. Rusia ha perdido un poco su interés, ante tanta complicación y falta de un mejor criterio. Solo queda Irán y su inconfundible deseo de buscar camorra.

En un santiamén pasamos de tener la gasolina más barata del planeta a conseguirla a costos inimaginables; a palidecer en colas interminables y desfallecientes. Me llegan repetidamente informaciones sobre acciones represivas, detenciones y protestas por falta de este carburante. Mientras, los buques petroleros iraníes rodean Cabo Buena Esperanza, al sur de África, ampliando la ruta para llegar a Venezuela y alargando la espera.

Se especula que Maduro podría, en un momento dado, militarizar a todo el país. No tiene combustible para vender al pueblo. Sencilla ecuación al perder las provisiones mínimas. El tiempo corre en su contra. Maldecirá a las sanciones a diario. Odiará a muerte que le descubrieran las tramoyas interminables y los subterfugios del método importado desde la isla.

 Estamos inmerso en un juego de manecillas encabritadas. Las semanas no pasarán debajo de la mesa. Cada día importa y dependerá de nuestra propia compostura. La libertad del país no tiene derecho de autor. Converge diversidad de factores para lograr el cometido. La fe debe ser de común acuerdo, pues así funcionan las cosas de Dios. La tiranía ha perdido su combustible y los historiadores desprevenidos escribirán en el futuro sobre esta carencia impensable. Pero para el cielo no existen imposibles.     

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Exdirector de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

martes, 1 de septiembre de 2020

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, EN BÚSQUEDA DE LA VERDADERA LIBERTAD

La dictadura no escatima en acciones para mantener la fachada. Sabe que siempre contará con comentarios positivos, tras liberar a un preso político. Es su dádiva para la apariencia, su habilidad para manejar las emociones; no su brazo a torcer. Ahora lo han hecho de nuevo, soltando a Juan Requesens de su cautiverio injusto. No hay manso cordero en Miraflores y siguen con su insana experiencia de darnos un pasatiempo, para continuar con sus demás procesos.

 Se teje una andanada de análisis. Que se negoció con algunos traidores en la oposición. Que esta alegría entrañable es pasajera. Que no está libre, pues se le otorgó el rancio beneficio de arresto domiciliario.

Fueron más de dos años en los cuales el pobre Juan no vio la luz del día. Evidencia un deterioro lamentable y no conocemos si su maltrato indebido, pueda disminuir sus impulsos valiosos en la política.

Seguirá detenido en su residencia. Así ha sucedido con otros presos del régimen. Él continuará enclaustrado, sin la gratitud social por sus grandes esfuerzos. Debe sentir que su andar está inconcluso. Le han mellado sus huellas. Han golpeado duramente su indestructible valor para responder. No le temía husmear en los densos pasillos de la denuncia. Le tocará sacudirse el polvo de sus propias dudas.

Lo han liberado de una jaula marchita. Por ahora no será su cámara mortuoria, su ataúd invisible. Las razones de para su encierro fueron tan inverosímiles. Él fue la excusa maligna para avalar un hecho poco creíble. Aquella explosión de drones en 2018 sólo permitió corroborar la poca valentía de los militares que acompañan al usurpador.

Cuenta entonces con una libertad camuflada. Es una novedad editorial para la prensa, pero no un hecho tangible. Sigue secuestrado y no conocemos qué tanto queda de valor en este gran hombre de la política.

No es un gesto positivo ni un indicio de buenos pasos en Venezuela. El Gobierno español y Bachelet parecieran haber mordido el anzuelo repetido. Todavía yacen encerrados 386 reos por las mismas razones. La tiranía deja trampas a su paso y no dudo que esta sea una más, de las que ya atiborramos en las memorias falsas y los olvidos dolorosos.

Me ha parecido interesante que Juan Guaidó y María Corina Machado se hayan reunirse en privado. Los dos tienen formas de hacer política y métodos distintos. Pero sí he pensado que cuentan los dos con una meta primaria y coincidente. No sé si logró discutirse en términos adecuados la propuesta más que anhelada.

El tiempo va agotándose y ya la lucha no permite maromas insuficientes. Es el momento de concretar un sueño incubado por años. Queda sin comprensión la no articulación en la ruta para Machado. Coincido en los 120 días de plazo y que es menester concretar la vía. Para eso fue este encuentro, pese a las diferencias evidentes.

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos marcan los pasos. Donald Trump y Joe Biden se la juegan en unas urnas consternadas por la pandemia y por posiciones muy diferentes. Las encuestas dan alrededor de diez puntos arriba al candidato demócrata. Pero nada se puede dar por hecho. Así sucedió con Hillary Clinton, quien obtuvo casi tres millones de votos más que el empresario y perdió por el conteo indirecto y valedero de los colegios electorales.

La tónica es saber quién se pondrá los pantalones con el caso venezolano. Biden ha tenido expresiones poco convincentes y casi desabridas sobre el tema. Trump pareciera tomar acciones contundentes, pero a cuentagotas.

Tengo la convicción de que existe un ultimátum en el que convinieron todos. Es hora de que los dirigentes de ambos países trabajen en mangas de camisa y no se detengan hasta lograr la libertad verdadera para el país. No queremos una aparente como la de Requesens. Sino una triunfal que permita reconstruir las instituciones, derogar leyes sin bases reales y edificar un Estado de Derecho en igualdad de oportunidades.

El pacto unitario debe ayudar sobremanera al vigor final. No es un antojo de últimos meses del año ni otra cortina difusa. Pienso que el respaldo internacional está inmerso dentro del plan auténtico. No existe un manual para los cometidos imposibles. Pero sí prevalece el irresistible amor a la patria, las decisiones escritas de antemano y la confluencia de todos los factores para anhelar con los pies en la tierra.

Ya conocemos los falsos positivos y las alegorías aburridas del régimen. Requesens estará confinado en una casa por cárcel, como se encuentra actualmente el país, pues vivimos en un gran recinto penitenciario, carentes de libertad y ahogados con lo poco que quieran darnos los gendarmes de Miraflores. Pronto el diputado saldrá de su claustro silencioso, como de igual manera proclamaremos la libertad de esta gran nación.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571

martes, 11 de agosto de 2020

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, ¿DÓNDE ESTARÁ EL DETESTABLE PERSONAJE? . SAINETE EN CÁPSULAS

Recuerdo aquel juego ingenuo que algunos periódicos hicieron suyo. Era de localizar a un individuo con vestimenta a rayas, espejuelos grandes y un sombrerillo de tela. La trama era medio perversa para la capacidad visual. Todo consistía en hallar al personaje en una maraña aterradora de elementos. Lo circundaba un sinnúmero de acompañantes. Se podía estar minutos interminables para poder localizar al pequeño ser entre una vasta cantidad de cosas. Muchos podrían darse por vencidos.

Ese juego se hacía fatigoso y a la vez entretenido. El reto diario. Cómo alcanzar a verlo. Astuto nerd camuflado. Se sabía ocultar con una sapiencia de demente. El más elocuente sudaba a mares o gastaba su visión en el esfuerzo. Bendito batiburrillo de cosas. Hasta una matemática de ficción se inventaron, con algoritmos prodigiosos, para entablar el camino de la búsqueda.

Era una interesante creación del dibujante británico Martin Handford. Este juego endemoniado lo tituló: ¿Dónde está Wally? En nuestro país lo conocimos como Waldo. Libros ilustrados para jugar con nuestra terquedad. Un muñequito con su jersey rayado y su gorrito lanudo. Cómo nos hacía despistar.

Recuerdo que lo publicaban en un periódico de circulación nacional y lo ubicaban en la página central de un suplemento. Nada qué hacer con esa jugarreta dominical. Hermoso pero irreverente para nuestra insistencia. Un pasatiempo artístico que se hacía notar. Hasta le hacían publicidad por televisión, en comerciales llamativos.

En los últimos tiempos, el régimen ha utilizado artimañas similares para entretenernos. Desaparece a sus personajes públicos y los esconden en una fragosidad de incertidumbres. Nadie sabe dónde están. Lanzan en las redes sociales una andanada de complejidades para conocer el paradero de alguno. Juegan con el morbo nacional. Nos han enseñado hasta que deseemos inconscientemente su fallecimiento irremediable. Odio ese desorden emocional en nosotros. Esa siembra de malas sensaciones que en nada nos beneficia.

Recientemente ocurrió con Diosdado Cabello. Se enfermó de Covid-19 y su estado era de malos augurios. Fuentes informales decían que su situación era de pronóstico reservado. Que se encontraba intubado, casi agónico, ovillado por un padecimiento concluyente y que esperaba por los últimos compases de la muerte. Que el Hospital Militar era su guarida silenciosa; su escondite de su mal terminal.

Ese cuento se ha escuchado por tantos años, que ya no es sorpresa saber de él a los pocos días, rebosante de salud y esbozando su sonrisa mordaz. Apareció por fin en Twitter. Que le habían dado el alta médica. Atisbó una frase de agradecimiento y la aderezó con una consigna política.

Semanas atrás se escuchó una conversación de un supuesto Diosdado, con voz gangosa y frases no comunes en él. Las secuelas del virus, se dijo. Hasta se discrepó de una foto en la que aparecía con los brazos extendidos. Que era un retrato viejo, trastocado por un diseñador y enviado como prueba de vida de que no había abandonado este mundo. Realmente poco le tomé en serio a la situación.

Son tantos los temas de consideración en Venezuela. Me preocupa reconocer cómo han desfigurado las cifras de fallecidos por coronavirus y la gran cantidad de médicos arriesgando todo, por cumplir con su juramento hipocrático. Que una mujer deba parir en plena vía pública, por no conseguir medio de transporte para llegar a tiempo a un centro asistencial. Que nuestro país lidere por sexto año consecutivo, el ranking de miseria económica mundial. O que el sueldo mínimo equivalga a 1,5 dólares y se siga haciendo mofa política por los medios de comunicación del Estado.

No estoy dispuesto a seguir con este juego impasible y perverso. Se hace casi de memoria. La muerte no es nuestro festejo. Solo la salida de los perversos por los términos que sea. Saben cómo llamar nuestra atención y hoy debemos estar centrados en nuestras metas verdaderas.  

Siempre abogaré porque seamos sólidos en nuestras convicciones. Mi mayor ambición es que las nuevas generaciones retomen las sonrisas antiguas y podamos torcerle el rumbo a las angustias. Venezuela es una nación primorosa, apretujada ahora por un sistema miserable. Ya no necesitamos mensajes distractores, sino andar firmes para buscar nuestros propios resultados. Nos ha costado convencer al planeta. Por eso no dudo de esta oportunidad infalible para conseguir el país libre que tanto anhelamos.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Exdirector de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

lunes, 3 de agosto de 2020

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, DIME QUIÉNES SON TUS SOCIOS Y TE DIRÉ CÓMO CAERÁS, SAINETE EN CAPSULAS

Saltamos del asiento cuando nos hablan de diálogo y elecciones. Como si nos cayese una bomba de hidrógeno. Un insulto casi a nuestra propia dignidad y a aquellos esfuerzos interminables del pasado por seguir soñando. Para esos temas no existen más iniciativas. Vacías pretensiones para mantenernos en ascuas. Ya son cuentos triturados y el resultado previsible.

Parece que no existe cura para el retorcimiento político de Venezuela. Declaraciones transitan en el patio trasero de nuestra propia impaciencia. Hechos repetibles, lugares comunes, la misma pesadilla y más de lo mismo. Pero existe un cambio a valorar: todos los organismos internacionales y los voceros reales reconocen el teatro absurdo y la mala dramaturgia de los comicios próximos.

El mecanismo sigue igual. Formalizan la trampa, muestran cara de cordero y después maquillan el engaño. Así han edificado las elecciones en las últimas dos décadas. Estoy convencido que los partidarios de la usurpación -el puñado de ingenuos, no los acaudalados-, también saben bien que todo es una farsa.

No existe tanta carencia mental para no ver el montaje patético. Ahora el planeta entero lo observa con los ojos abiertos y convencido que la democracia es un recuerdo antiguo, pues se desvaneció hace mucho en nuestra nación.

El régimen siempre explica su ficción. Defiende febrilmente sus argumentos, con maromas lexicales. Maduro aseveró con una seguridad de piedra, que el nuevo sufragio tendrá puertas abiertas al acompañamiento electoral. No dudo que el ocultamiento será el mismo. Y pagarán por sus vigilantes falsos. Dudo que le abra la puerta de la honestidad a la OEA. Pero lo hará con aquellos que han pasado por un proceso de selección simple: “tú me ayudas, yo te pago”.

El plan está muy claro. Hacen elecciones simuladas y fortalecen lazos con Irán y Corea del Norte. Precisamente ante esta posibilidad, expertos de la ONU han enviados sendas cartas en fechas distintas al representante de la dictadura ante el organismo, Samuel Moncada, solicitando los términos específicos de estos acuerdos y explicándole que las sanciones podrían prohibir tal convenio.

La advertencia es muy clara: cualquier acuerdo de cooperación militar con el país asiático podría violar las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El representante especial de Washington para Venezuela, Elliott Abrams, también recordó al mundo sobre la naturaleza de este régimen y los socios que busca. De la misma manera, hizo una aclaratoria a los rumores inauditos: “Estados Unidos no le ha enviado ningún mensaje a Maduro para conversar, pero estamos dispuestos a discutir los detalles de su partida”.

He repetido con insistente inquietud, que los próximos meses serán decisivos. Sí se busca una negociación, más allá de lo detestable e intolerable del término “diálogo”. Pero no se suscitará. Principalmente porque siguen apostando por unas elecciones farsas y porque la única alternativa pacífica es ceder con una transición hacia la democracia.

Los planes para concretar la salida no serán revelados nunca. No tendría sentido correr el velo a vox populi sobre las estrategias secretas. Pero las sanciones tienen su efecto a mediado plazo. Veo menos sonrisas placenteras en Miraflores y más artimañas para no caer al precipicio.

Entretanto, para John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos y quien todavía se maneja en la controversia con su libro, principalmente por los resquemores todavía vivos en contra de su antiguo jefe, ha dicho recién que la salida de Maduro ha costado más de lo esperado.

Pero Bolton ha lanzado un vaticinio demoledor: “es inminente la salida del régimen”. Su frase casi enciclopédica parece reiterada. La ha sustentado con explicaciones razonables. Ha recalcado que “los militares en el Alto Mando son abrumadoramente antimaduristas”. El escollo, según sus argumentos, son los generales y almirantes que se están beneficiando de los negocios turbios y el narcotráfico.

Sigo creyendo en el cerco que genera las sanciones. No son acciones folclóricas ni caprichos para distraer. La semana pasada el Departamento del Tesoro de EE. UU. emitió sanciones contra Havana International Bank, entidad financiera ubicada en Londres y establecida con capital del Banco Central de Cuba. Los atosigamientos no son solo para el títere, sino también para golpear las manos de quien lo maniobra.

 Me refugio en la esperanza sobre lo que vendrá. No estamos inmersos en decisiones perezosas del mundo ni nuestro país es irreparable. Actualmente se conjugan sobradas situaciones para continuar en la lucha. Los recursos del crudo y el oro están complicados para la tiranía. Las sanciones merman sus maniobras. Por eso buscan aliados más oscuros. Y Álex Saab es un dolor terrible, un despecho infinito. Por eso nosotros tenemos un papel fundamental en darle buenos augurios a un destino que está edificándose a nuestro favor.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Exdirector de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

viernes, 24 de julio de 2020

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, EL ÚLTIMO INTENTO EN CABO VERDE

Se han buscado a Baltazar Garzón. Existe un impulso al chantaje desmedido. El dinero no es impedimento. Alguien tiene que ceder. El riesgo es inmenso y puede correr mucha sangre. Están desaforados y el tiempo se achica. El Gobierno de Cabo Verde aprobó la extradición. Lo demás queda en la diafanidad de la justicia del archipiélago.

Está a punto de cumplirse el plazo. Corren los rumores como pólvora y los nervios del régimen están más que tensos. Todo se vuelve incierto. El español podría resolverlo. Sabe manejar lo truculento. Se ajusta los lentes, empalma sus alegatos e impulsa un veredicto certero. Por algo fue juez. Un pasado un tanto controvertido.

No faltarán los recursos. Hay para comprar las conciencias más incorruptibles. Diez o quince millones de dólares. Los que se necesiten. Aunado a un Garzón empecinado. No temerá ensuciarse las manos. Fija sus blancos y tiene el poder de dar en la diana. Sabe andar en lo intrincado. No se apoca en la jurisprudencia perversa. Blancos o negros, todos sirven para su honra leguleya.

Este abogado tiene la astucia suficiente como para defender a los poderosos adinerados. Un testaferro o un enriquecido de forma ilícita. Da igual. Su bufete recibirá el beneficio. Dicen que recurrirá a La Haya. Allí se cuecen mejor los casos imposibles. Quizá existan mejores relaciones. Un Tribunal Internacional podría comprarse mejor. En Cabo Verde parecen las cartas echadas, por eso debe buscarse otra trinchera. Existe un riesgo en esta pequeña región africana, de calarse la espalda gringa. Las conversaciones han sido precisas. Se quiere a Saab vivo para que cante sus pormenores.

El jurista no las tiene fácil. Se está combatiendo contra un poderoso. Estados Unidos no dará tregua. Ha ensamblado unos alegatos rigurosos y han puesto sus condimentos de ingenio para no perder a la presa. La dictadura venezolana quiso a último momento, investir a Saab con grado de diplomático incondicional. Otorgarle una inmunidad imposible. Siempre de bajo perfil y ahora lo muestran como plenipotenciario. Nadie se ha creído el cuento. Siempre los emisarios enviados han fracasado.

La corrupción atosiga el expediente de Saab. Está manchado con los desmanes de los años recientes en nuestro país. La adquisición de comida, la edificación de vivienda, el tráfico de petróleo, las negociaciones con el oro y todo aquello que posibilite un contrato cenagoso. Nunca le temió a la deshonra. Un posible parlanchín que naciones enteras temen.

No es un emisario internacional de Maduro. Ha sido más bien su impertinente consumado. El que esconde los caudales y entrega baratijas. Una pieza entera para colaborar en llenarnos de miseria y atiborrar las arcas de quienes ostentan el poder. Ahora depende de una decisión judicial.

Washington está con paragua seguro en una lluvia perfecta. No cederá ante esta oportunidad irresistible. Tiene un argumento inconmovible. Lo acusa por lavar 350 millones de dólares fuera de Venezuela. Sus mayores pecados los desembuchará después. Un reo de quilates. Con mucho qué contar. Sus relatos se ansían con premura, pues se está al tanto que caerá más de uno.

Álex Saab el de subterfugios. El contratista de Maduro. Siervo fiel, sagaz, su estibador monetario. Un comerciante para la farsa. Quien cumplía sin desmayos sus órdenes. El emisario funesto y avezado para el escamoteo. Por ahora sus secretos son un taladro para los cimientos de Miraflores. Su propia tortura. No puede soltar la lengua. Fue una de las piezas más queridas. Pero hoy llena a un gobierno completo de enojos.

Este barranquillero también es ansiado en Colombia. En la nación neogranadina tiene cargos por lavado de dinero, enriquecimiento ilícito y exportaciones e importaciones ficticias. También se dice que, en la gestión de Rafael Correa en Ecuador, se embadurnó de irregularidades. Sus tropelías deben sobrar. Pero sus vocablos son más valiosos en este momento. El relatador anhelado. La carta para resolver la mesa de apuestas.

No sé si Saab luzca trajes impecables, pero es un experto lavador. Sus andanzas son irrefutables. Esperamos que Cabo Verde siga siendo verde y no maduro. Por eso apostamos a que la justicia de este pequeño territorio africano sea íntegra. Tenga sentido común y entienda todo lo que está en juego. Que Garzón pierda la baraja y empiecen los procesos internacionales. La gran estocada se esconde en las pláticas interminables que estamos dispuestos a escuchar del testaferro más terrible de la historia.    

José Luis Zambrano Padauy  
zambranopadauy@gmail.com 
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

martes, 16 de junio de 2020

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, UN TESTAFERRO PARA DEVELAR LOS SECRETOS

Seguir las reglas del librillo ha sido infalible. Se sabe que habrá muchos enardecidos. A la gran mayoría la confusión solo les hará emitir la queja acostumbrada. Por eso se actúa sin piedad. Con una normalidad pasmosa. No se requiere darle vueltas a un dictamen roto. Simplemente funciona. No necesita explicaciones al uso.

Han nombrado a un poder electoral a su antojo. Como lo han hecho siempre. Cada miembro de este organismo sin ley cuenta, más allá de los ingredientes para formar parte de una lista de secuaces, con una enumeración de culpas pasadas y fechorías probables. Ninguno se libra de algún hecho delictivo antiguo.

Es parte de la componenda. Los lame botas para el bien del régimen. Quienes deben darle continuidad al mismo guion, con el final infeliz acostumbrado. Aquellos que no les duele en el alma la impunidad y la farsa.

Parecían reírse a mandíbula batiente de su triunfo. Sin cortapisas. Son los dueños del poder. Con arte y maña se puede ver blanco al rojo más intenso. La mentira metida con calzador. Nadie puede quejarse, estamos en cuarentena. Atascados en la historia. Un dolor alucinante que pasará. Como todas sus operaciones. El sabor agrio de hoy, ya mañana se olvida con una cola para el combustible.

Pero no existen hechos imperturbables. Siempre algo puede cambiarle el sentido a un veredicto. Sus victorias leoninas, exageradas y cantadas con un gusto a burla, pueden empañarse. Y así ha sucedido.

Poco importa que vuelvan a detonar al país con otra obra de ilegalidad. En otro continente se estaba consumado un suceso determinante. Lo he leído con un fervor más que esperanzador. La noticia llegó y ha generado un sobresalto inmenso en la usurpación.

No le puede sentar bien que la DEA y el FBI hayan capturado a Álex Saab, quien le lleva las cuentas negras al usurpador. El testaferro. Su paisano y amigo. Imagino el pánico en Miraflores. La revuelta por el peligro tangible. Éste lo sabe todo. Duele más que diez buques militares en el Caribe o el cartel de búsqueda en las sedes de justicia del planeta.

Se estará preguntando, con un dolor en la frente y un respirar entrecortado, ¿cómo no puso a buen resguardo a su hombre de confianza? A quien le conoce los secretos, se sabe sus balbuceos y hasta le lleva sus rumbos torcidos en la misma maleta. Todo anotado en la memoria. Le sabe hasta los puntos más negros de la conciencia.

Le dieron caza a Saab. Lo han capturado. De golpe y porrazo este colombiano cayó en África. Hasta allá lo siguieron los satélites. Estaba presto a negociar en Cabo Verde. Se reuniría con una comisión de Irán para liberar un barco de gasolina. Los agentes federales no le dieron tregua. Lo arrestaron y será procesado. Blanqueo de capitales son sus pecados. Son suficientes para esta acción ejemplar. Ha lavado millones de dólares a través de los Clap. Transacciones turbias al por mayor.

No dudo que Maduro esté metido hasta el cuello en un gran problema. Este sujeto le conoce al dedillo sus bienes y cuentas bancarias. También a dónde han ido a parar los dólares, los lingotes de oro y lo que quedaba de futuro en el país.

La extradición parece estar cantada. Lo sabe el dictador y su entorno. No perdieron un segundo para enviar comunicados, amenazar con impulsar mecanismos legales y abogar por una liberación inmediata. El terror los invade. Está en juego más que una fortuna personal. Los pactos cruentos se encuentran en la boca de Saab. Las alianzas con los enemigos más oscuros de los norteamericanos.

Saab está atiborrado de evidencias. No es probable que se libre de la justicia. Tratará de negociar y sus argumentos deslumbrarán. El destino de la tiranía pende de una viga o de la lengua afilada de un testaferro. Luisa Ortega Díaz lo escribió recién en un tuit oportuno: “con él cae toda la información sobre contactos, negocios, cuentas y nombres de otros personajes que sirven a Maduro para mantenerse en el poder”.

La verdad está a pocos palmos de altura. Este hombre conoce con precisión y ha manejado, los negocios de la vivienda, la gasolina, el petróleo, los alimentos y hasta el oro ilegal. No solo está en el oropel de la fama informativa, sino además su vida podría estar en juego. Pueden colarse secretos inimaginables. Atestiguar sobre presunciones espeluznantes de relevancia internacional.

Un nuevo CNE ilegal me tiene sin cuidado. La captura de un testaferro, paladín de la usurpación y conocedor de sus verdades abrumadoras, aviva más mis conjeturas alentadoras y mis esperanzas por la libertad. Su extradición podría demorar algunos días. Pero que esté en manos de la justicia, el contratista y columna financiera del régimen, será clave para embaldosar de optimismo el camino de nuestra nueva independencia.  

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

miércoles, 10 de junio de 2020

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, EL TRAUMA DE NACER EN CHAVEZLANDIA, SAINETE EN CÁPSULAS

Nadie quiere vivir eternamente en una tormenta. Ver extinguirse los horizontes perfectos, las fiestas retumbantes y la broma suelta en todas las conversaciones. Teníamos tantas costumbres de alegría, que se estamparon en nuestra raigambre. Un sentir bordado en un estilo de vida sencillo, optimista y hasta botarate. Pero se esfumó. Se escondió en el cajón final del olvido. Aprendimos a lamentarnos por haber extraviado esa realidad tan poco atendida y nos volvimos inconformes.

Sí, se podía estar mejor. Era menester cambiar los entuertos. Las manos arqueadas estaban en los gobiernos, para dilapidar y saquear el tesoro público. Estrujamos entonces consignas con un amor inmenso. Anhelamos ese mesías que limpiara la casa grande. Y llegó el creador de fantasía, con su traje verde oliva y su boina pintada. Le creímos a más no poder. Cambiaría la república por otra. Y lo hizo con dictámenes estrepitosos. Tal fue la transformación, que volvió al país irreconocible a los ojos del mundo.

Ahora han hecho un estudio para calibrar el corazón generacional de las últimas dos décadas en Venezuela. La Universidad de Exeter y el gobierno inglés en Caracas tuvieron el ingenio de investigar a nuestros jóvenes, aquellos que nacieron desde la irrupción de Hugo Chávez en la palestra política: evaluar a quienes han vivido en el proceso de deterioro implacable y sistemático de su tierra. Una transformación para la confusión de todos.

El hallazgo más evidente fue el trauma psicológico. Se habla del colapso familiar. El desmembramiento del núcleo. Ciertamente se ha perdido la esencia, por un futuro incierto. Ya no se cree mucho en el mañana, pues el presente se ha vuelto indescifrable. Nuestros muchachos deben mudarse de nación y adoptar otros arquetipos. Tener el pañuelo extendido para la despedida.

Los investigados entre 18 y 28 años exteriorizaron su desconcierto con valentía. Poseen la sensación de haber sido privados de su infancia. Que subsisten en un raro y prolongado aislamiento. Hablan de las dificultades para socializar, obtener suficiente comida y de los recurrentes problemas económicos. Sin ser sociólogo de tomo y lomo, resultan evidentes las inseguridades frente a la calamidad diaria. Han visto a sus padres con las manos en la cabeza en centenar de ocasiones y el llanto de impotencia cuando se busca una meta ya perdida de antemano.

Algunos de los consultados estaban estudiando en la universidad. Otros debieron abandonarla ante la caída de los ingresos económicos. Ya no se siente libres. Han perdido la fe en la política. Esgrimen con insistencia, palabras como tristeza, aburrimiento, miedo, enojo y frustración. No pueden planificar el futuro. Buscar los alimentos o solventar la carencia de los servicios son sus tareas habituales. Andan en el límite entre sobrevivir o no.

Un hecho innegable es que no han tenido la misma experiencia que sus padres. Están en un territorio distinto. No se puede andar despreocupado y reír con tradición. El caos cotidiano es más importante. Venezuela y su laberinto. Nadie les enseñó a andar a tientas y a no soñar con un destino grande.

El dictamen de este estudio, que forma parte del proyecto “Pensamiento y libertad”, también resulta esclarecedor. La especialista en nuestra cultura de la Universidad de Exeter y quien se encargó del proyecto, Katie Brown, enfatizó que superar el conflicto en Venezuela requerirá mucho más que un cambio de gobierno. “Los jóvenes, nacidos y criados durante veinte años de gobierno chavista, presentan un desafío clave para el éxito de cualquier plan de transición».

Se evidencia un gran trastorno emocional en nuestros hijos. El compromiso que tenemos pendiente es enseñarles a creer. Contamos con el talento para lograrlo. Se dijo por mucho que no seríamos Cuba. Muy lejos estaban las privaciones e infortunios de esa isla. Poseíamos otro temperamento. Pero nuestra economía se mutiló peor. El caos fue medido con astucia y malicia. Hasta muchos médicos cubanos prefirieron regresar.

Pero en lo social somos distinto. En la tierra de Fidel, la revolución se volvió su ecosistema. Las generaciones siguientes la adoptaron, se hizo costumbre el proceso y perdieron rebeldía. Charlando con un amigo cubano realmente inconforme de su país, a veces soltaba algunas frases reconociendo aciertos, en situaciones incoherentes.

En cambio, nuestros muchachos siguen en negación. La sonrisa falsa del sistema no les hechizó, como para creerle todas sus fantochadas. Son otros tiempos, tal vez, o se levantaron observando las angustias familiares y escuchando las historias de bonanza del pasado.

Nuestra patria saldrá del abismo para ver la luz de la libertad. No dudo por un instante que así será. Un momento efusivo, determinante y emblemático. Pero el trabajo más arduo estribará en sanar el daño social y emocional del pueblo. Nos volvimos escépticos, incapaces de creer en las posibilidades. Habrá que dictar cátedra de armisticios, para devolverle la sonrisa a una nación que fue ejemplo en el planeta de cómo derrochar felicidad.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

lunes, 1 de junio de 2020

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, EL TEATRO ABSURDO DEL COMBUSTIBLE, SAINETE EN CÁPSULAS

Resulta notable cómo saben fabricar el caos sobre medida y no les importar las consecuencias. Edifican el problema desde lo recóndito, lo amplían, le dan soluciones extrañas y luego van midiendo los efectos como una prueba de bomba nuclear. La fórmula ha sido útil en 20 años. Poco quiebra el sistema. Las bolladuras son las esperadas. Les ha funcionado con maligna maestría, mientras nos contorneamos para resolver el enigma.

Una decisión prohibida por siempre ha sido el aumentar la gasolina en Venezuela. A Carlos Andrés Pérez se dice que le costó la investidura. Desde aquellos revoltosos e inauditos días de 1989, mencionar un leve incremento en el combustible se convirtió en unas líneas censuradas en cualquier plan gubernamental. El tema era más que inflamable. Cualquier sacrificio era válido. Pero las estaciones de servicio debían permanecer ilesas.

Ahora se anuncia un esquema de modalidades de precios y participación. Acrecientan el valor de la gasolina, con mecanismo confusos, incómodos y prestos para cualquier maroma ilegal. Lo más brutal es que lo hacen con serpentinas y con un tono de victoria cruel. Justifican la puñalada de forma ceremoniosa. Poco les importa si la moneda a pagar es imperialista. Es la que vale y les da más satisfacción.

El pueblo se debatirá ahora en cómo solventar los obstáculos. Son modalidades que solo saben a impedimentos. Atrás quedó el sentimiento patrio y la parafernalia dada al nacionalismo. Eran sus bases necesarias para su propagando populista. Ahora se debe implorar por combustible iraní, para comprarlo en dólares. No imagino a Colombia importando café o a Chile solicitando vino en el exterior.

Pero el venezolano debe entender que este sistema es para eso: tener la sensación de catástrofe para sobrevivir; espolear las dificultades como dispositivo para mantenernos ocupados. La industria del petróleo es un recuerdo del pasado. Al igual que el carburante barato, aunque haya sido por mucho el más económico del planeta y lo único realmente propio.

Esta política para distribuir el combustible es de espanto y brinco. Sobrarán las limitaciones perturbadoras, los valores imprecisos, los subsidios descompensados y las trampas por doquier. Un esquema para beneficiar a unos pocos. Pues se inicia la dualidad: comer o gasolina.

Este esquema de distribución y comercialización del combustible tiene a más de uno con los ojos abotagados. La primera modalidad es la del subsidio. Para tenerlo debe hacerse a través de la plataforma web de la patria. Imagino el abultado tráfico y lo difícil del acceso a esa página, en un país con una red tan endeble y con un sistema tan limitado. Se hará a cinco mil bolívares el litro, solo pudiéndose introducir 120 al mes cada automóvil, 60 las motos  y todos con terminal de la placa.

La otra modalidad es la de pagar cada uno a 0,50 dólares. Con un salario mínimo podrá echársele al tanque cuatro litros. Ni un matemático ingenioso sabrá cuadrar su economía. Plantarles cara a las próximas semanas será un ejemplo de osadía a la supervivencia.

Sobrará más de un timo. Estamos en una nación casi acostumbrada a la estafa y a la viveza vil, cuando aparecen estos métodos poco ortodoxos. Hay más de un cuento feroz sobre los revendedores de gasolina. Algunos la mezclan con agua. Veremos a muchos con su carné de la patria y su negocio bien establecido de reventa. Por eso para algunos el subsidio será una ficción de poco tiempo.

Contamos con una nueva puesta en escena en este teatro abusivo de lo absurdo. Nunca habrá una solución tranquilizadora. El conflicto para este sistema siempre será el plato del día. No sabemos qué se está comprometiendo ni las negociaciones turbias con los iraníes. Se dice que estos cinco tanqueros nos costaron 9 toneladas de oro pagados por adelantado y extraídas del Banco Central.

Entretanto, Trump no sabe de discreción en el manejo de las redes sociales. Sus deslices diplomáticos tienen a Washington sumido en contratiempos. Sus malos argumentos respecto al asesinato de un afroamericano a manos de un policía, se ha convertido en una pésima publicidad. Su reelección se le esfuma, a menos que muestre un resultado convincente. Ojalá sea el caso venezolano la carta perfecta para levantar en las encuestas, pues el candidato demócrata exterioriza un gran desinterés sobre el tema.

Detrás queda más de un cabo suelto. Más de una acrobacia en entendimiento. El combustible iraní no durará mucho. Ya la Casa Blanca interrumpió recientemente la entrega de dos buques griegos que provenían de Irán con 245 millones de litros de gasolina. Fue suficiente la posible sanción de no poder acceder a la banca internacional ni al seguro marítimo, como para arrepentirse a última hora de este cometido.

Debemos defender con celo la premisa de la libertad. Esta es una oportunidad inconfundible. La usurpación es experta en pavonearse y llenarnos de desencantos. Pero no nos hallamos en otro sueño inconcluso. Zanjaremos nuestra deuda con la historia. Una meta tan anhelada como legítima. No es momento de claudicar. Las asechanzas continuarán. Estos personajes son expertos en emboscadas. Pese a ello, lograremos redimir nuestro destino. La nueva independencia llegará más pronto que tarde.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

martes, 29 de octubre de 2019

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY: CHILE EN LAS LLAMAS DE UNA SOCIEDAD INCONFORME

Está encerrado en su casa, casi a cuatro llaves. Desde la ventana el estrépito de las cacerolas lo estremece y las consignas desgañitadas, frenéticas y exaltadas parecen perpetuas. Dos años en Chile y jamás imaginó repetir los mismos descalabros e inestabilidades ya polvorientos en su memoria. Se grita mil veces que Venezuela vivió lo mismo, mientras los memes en las redes sociales parecen hacer mofa de esta realidad perturbadora.

Los primeros días los saqueos fueron interminables. Santiago parecía una ciudad saturada por una guerra de bandos desconcertados. Más de cuarenta estaciones del metro calcinadas y una turbamulta sin niveles de moderación. Supermercados enteros devastados y una batalla fraguada en las calles, que los carabineros confundidos no daban abasto para menguar una acción insospechada.

Para el chileno común ha llegado el gran día para expresar su necesidad indómita por un cambio. Para nosotros es el temor de ver fraguarse el mismo modelo y las mismas razones para complicarlo todo.

Maduro perdió el recato nuevamente y habló de un plan perfecto, cuyas metas propuestas en el Foro de Sao Paulo, reunido hace unos meses, se han ido cumpliendo. Cabello espetó lo mismo, mencionado a los países donde estaría sembrando la discordia. ¿Tienen acaso sus grupos de tareas como en el pasado? ¿Resulta fácil llamear el conflicto en el país austral? Lo han llamado la contraofensiva de América Latina.

Posiblemente sí han llegado a Ecuador, Perú, Chile, Colombia y Brasil, puñados y puñados de extranjeros, excarcelados, diseminados en esa parte del hemisferio, con prontuarios borrados y documentación falsa. Muchos venezolanos estamos convencidos de este tipo de maniobras y, posiblemente, las manifestaciones violentas y desatadas sin recato, no han sido tan espontáneas.

Lo cierto es que más allá del detonante, existe una brecha social en Chile incuestionable. La desigualdad económica es abismal. Pese a tener unos índices de pobreza de apenas ocho por ciento -segundo más bajo de Latinoamérica-, existe un salario mínimo incompleto, desproporcionado e incapaz de sustentar el presupuesto total de una familia.     

 Chile está sostenido por un sistema tope, por sus exacerbaciones en el capitalismo. No fue solo el aumento del pasaje del metro el que puso a la población en desorden emocional, más allá de ser uno de los sistemas de transporte más costosos del mundo y capaz de llevarse el 30 por ciento de la mensualidad.

También existen amores inciertos por el consumo. Hasta las conciencias están en vitrina y tienen un precio en rebaja. Los establecimientos compiten por encantar, sobrepasando los mismos niveles de entendimiento. Por eso el ciudadano vive endeudado, ahogado por sus facturas y sin resultado providencial para salir airoso al final de mes.

Es innegables que las cifras macroeconómicas parecieran generar un chasquido triunfante. El crecimiento es de 2,5 por ciento, sin hablar de un ingreso per cápita de 20,000 USD. Pero el sistema de salud público es frágil y poco eficiente, manejado por letras de niveles de ingreso para el cobro. La educación superior es elitista. Por ser tan elevada, la clase media deben recurrir a préstamos bancarios, quedando con una deuda enorme a pagar por décadas.

El arriendo mensual de un departamento puede sobrepasar el salario mínimo. Los costos de las viviendas han subido en los últimos tiempos en 150 por ciento. Por eso estamos ante una Chile que vive del crédito y la deuda, paradigmática, con sus cabos sueltos y sus acrobacias para acomodar un buen estilo de vida.

El grito desmesurado son las AFP. Las pensiones son tan bajas y desproporcionadas a la realidad, que no ofrecen a la vejez ni una tercera parte del mínimo, por lo cual el anciano debe continuar trabajando para no vivir en la precariedad.

El gobierno del presidente Piñera las está pasando canutas. Las manifestaciones abrumadoras son ciertas, concurriendo a diario miles de ciudadanos en las plazas Italia y Ñuñoa, así como en diferentes espacios públicos de la capital y en otras provincias del país.

En la nación de la cueca se vive un hervidero de reclamos. Se mezclan los pacíficos atisbando cacerolas, pancartas ingeniosas, bailes de calle y hasta nudistas pintorescos -que no han tenido otra ocurrencia que quitarse la ropa en plena vía pública-, con una delincuencia desatada para allanar los bienes particulares y las cadenas de supermercados más grandes de la nación.

Por eso Piñera se vio en la tarea de decretar un toque de queda, que ha ido disminuyendo en la medida que se reducen los actos vandálicos. Él es un hombre de empresa. Estos últimos dos años no les han resultado sus planes y ha nadado en unas aguas infestadas de expectativas que no ha podido solventar.

Le tocó arriar con un problema social difícil de resolver de buenas a primeras. Se le ve con el rostro distorsionado y altamente confundido. Su discurso no complace y debe apresurar un anuncio más convincente, tal vez, arriesgar más para no perder el cargo y no quedar su gobierno reducido a cenizas.

Una de las primeras medidas es destituir a un manojo de ministros irrespetuosos y poco sutiles. La otra necesaria es iniciar una transición para que el seguro social no esté en manos privadas o, en todo caso, generar otras alternativas. Parte de la economía chilena se sustenta por el sistema de pensiones, por lo cual los gobiernos anteriores tampoco lograron resolver este difícil rompecabezas social.

Mientras, los venezolanos se hallan de espanto y brinco, con una sensación de catástrofe y los ánimos contrariados, al volver a experimentar las intensas colas para adquirir los alimentos. Se abstienen de opinar y de no inmiscuirse en este ideograma convulso. Lo duro es ver espejismos del pasado y ansiar una isla recóndita donde esconderse.  

Las protestas van más allá de izquierda o de derecha. Las verdaderas son pacíficas y sostenidas. Pero es menester evitar el oportunismo de quienes saben infringir en la ansiedad y desencadenar tormentas. Venezuela perdió la república por una constituyente en la que el régimen asumió todos los poderes. Hoy Chile debe prevaler prevenido para no extraviar su gran país, por unos cambios sociales necesarios, pero que no deben ser extremos.

La patria de Bolívar se tomó su cuchara amarga de revolución. La nación del gran Gatica debe disminuir su brecha, pero con cabeza pensante y sabiendo que el modelo venezolano acabó con su propio porvenir.
      
José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

viernes, 13 de septiembre de 2019

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY: ALERTA POR UNIFORME NARANJA

Sus ansias por otro caos retumban a muchas leguas a la redonda. Es prioridad edificar otro conflicto, una nueva distracción, otro empecinamiento por perturbar. Por eso no sorprende que el usurpador de Miraflores decretara “alerta naranja” y ordenase sin pensarlo mucho, ejercicios militares en la frontera con el vecino país.

 Cuando un puñado de representantes de los movimientos subversivos de Colombia -quienes conocedores del buen teatro, capaces de montar sus engaños sin la menor pizca de culpa y que habían supuestamente depuesto sus armas- enviaron recientemente un ruidoso video con sus declaraciones de retomar sus acciones viles y que han grabado supuestamente desde Venezuela, el presidente Iván Duque tuvo su respuesta inmediata y no dudo en señalar a Maduro como el auspiciador de todo.

No podría dudarse que Maduro se haría la víctima. Se prestaría al juego estratégico formulado desde La Habana, para sacarle punta a la oportunidad. Para aparentar ser invencible y que valdrían la pena las inversiones en material ruso para confrontar cualquier agresión neogranadina.

Sin estupor real, todo parecía planificado. Unos líderes disidentes de la guerrilla de las Farc anunciando su retorno a las armas. Un Duque casi enervado y previsible, por la carencia de honor de aquellos. Sus acusaciones inmediatas hacia su paisano camuflado, espetando que esa “banda de narcoterroristas cuenta con el albergue y el apoyo de la dictadura de Nicolás Maduro”. Todo un entramado para inyectarle más confusión a las relaciones ásperas entre las dos naciones.

El usurpador de la silla en Miraflores no dudo en hacer gala de una fortaleza bélica de la que está falto. Además de los ejercicios militares, asentaría en la frontera un sistema de defensa antimisiles. Descargó contra el mandatario colombiano con su verborrea decadente y lo acusó de desmontar el proceso de paz.

Posiblemente Duque pudo haber caído en la trampa. O tal vez las asesorías políticas de las dos naciones revuelven las cartas y tienen una escondida para cada movimiento inesperado. Lo cierto es que respondió con aplomo y dejó en claro que "Colombia no agrede a nadie. Este es un país que respeta la territorialidad de otras naciones".

Pero tampoco puede creerse en las casualidades en la historia contemporánea que se teje a diario. No es accidental que Ivanka, la hija de Donald Trump, estuviera en Cúcuta por estos días, visitara un refugio de migrantes venezolanas, se reuniera con Julio Borges y anunciara la donación de 120 millones de dólares en ayuda humanitaria.

Pero una de las frases emitidas por el gobernante colombiano puede dar por hecho, lo determinante de los próximos meses y hacer saltar chispas a la dictadura venezolana: “vamos a buscar el apoyo de toda la comunidad internacional para enfrentar a esos terroristas”.

Maduro debe tener el ánimo descompuesto. Hace sus movimientos en el tablero. Desmonta y vuelve a montar sus propios parapetos discursivos. Amortigua sus descalabros, con una suficiencia sin valentía real. Los bríos de su carácter aburrido lo tienen a merced del tiempo. Sabe a conciencia que no está ganando la batalla. Se atrinchera en sus bunkers. No confía ni en su guardia pretoriana. Su ingesta de barbitúricos lo atonta más de la cuenta. Siente una presión inquietante. Despilfarra minutos inventándose argumentos para no decaer. Pero sabe que van tras de sí. Que ni rusos, ni chinos ni iraníes lo defenderán cuando vayan por su cabeza.

Solo los cubanos dan el consejo perfecto. Pero tienen conversaciones con los canadienses y algo fraguan a sus espaldas. Maquinaciones que atormentan. También podría dar el sí a la propuesta estadounidense. Se escondería en una isla recóndita, en República Dominicana o en un país lejano de las habladurías del mundo. Pero algún día lo cazarán como a un conejo. Se lo llevarán por todas sus trastadas y lo enjuiciarán en público, cuando se haya olvidado de que hubo una amnistía. Por eso las precauciones elementales. No confía ni en la sombra de sus bigotes.

Al primer golpe de vista, se avizora un traje naranja a su medida. No es fácil verse en una celda no tan confortable, molesta; en un recinto sometido a la burla de los demás reos y sin la comodidad de un palacio presidencial. Por eso el riesgo vital. Perder los privilegios actuales es una tortura que golpea el alma. Tiene el poder y lo no soltará tan fácilmente. 

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

miércoles, 7 de agosto de 2019

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY: LAS PUERTAS DE SEGURIDAD “BACHELET”

Quizá son de una gran resistencia, herméticas, laminadas, dotadas con una cerradura de múltiples pestillos y con un cilindro inviolable. Sombrías y solitarias, con su simbología de miedo y su solidez silenciosa, resguardan la estrechez de unas habitaciones hechas para el delirio. La catadura perfecta para el terror de la soledad y la incertidumbre. Protegen a unos cuartuchos donde se olvidan los crepúsculos y rebota en las paredes, el recuerdo diario de vivir en una tiranía sin demoras, capaz de llevar su intransigente talento para la tortura con la mayor desfachatez.

No existe ventilación natural. Solo se agotan las metáforas y fallecen los conceptos precisos para definir la angustia. Las han instalado perfectas, con una ranura pequeña para introducir la comida y tan aseadas por fuera, que parecen adornos fríos de un cementerio de hojalata.

Con una ironía insaciable han bautizado como “Bachelet”, a las puertas de seguridad de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), uno de los centros de reclusión del régimen, donde tienen a varios presos políticos. Amargamente, ellos solo ven oscuridad y sombras rumorosas. Permanecen esposados todo el día, en unas celdas diminutas, al lado de un pozo séptico y azotados por sus propios tormentos de no saber si saldrán vivos.

El informe último de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, no solo ha dejado en evidencia la carencia de entrañas y el desorden espiritual de unos desalmados para la tortura, sino la capacidad asombrosa de éstos para burlarse de las instituciones y sus representantes.

Lo han explicado recientemente la diputada Delsa Solórzano, así como la especialista en derechos humanos, Tamara Suju, cuyos detalles insólitos dejan boquiabierto al más avezado. Sin solapar ni un solo párrafo, han escrito en sus redes sociales, tanto sobre el sarcasmo deplorable como sobre las maneras indecorosas, en que estos funcionarios les tuercen la vida a quienes desean un país distinto:

“Han instalado unas puertas a las que llaman Bachelet”, ha redactado Solórzano con pie de plomo y sorprendida por esta paradoja. “Al grito de: ¿querías a Bachelet? Ahí la tienes”, ilustra la legisladora, el sometimiento y la represión que ha aumentado en los últimos días, además de enumerar una serie de presos políticos con más de un mes sin saber de ellos, sus familiares y abogados.

Siguiéndole el rastro al derroche de infortunios de la tiranía, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, anunció que el comandante del Faes, Rafael Bastardo Mendoza, e Iván Hernández Dala, director de la Dgcim, fueron sancionados financieramente y revocadas sus visas -así como para sus esposas e hijos-, por su participación en “violaciones graves de los derechos humanos”.

Como curtidos cazadores y sin jugársela a lo tonto, el gobierno de Donald Trump también ha realizado una apuesta interesante la última semana. Han incluido a Tarek El Aissami en la lista de los diez prófugos de la justicia más buscados de los Estados Unidos, con la excusa ineludible de tener un papel preponderante en el narcotráfico, el lavado de dinero y el terrorismo.

Fue acusado de cinco cargos que podrían acarrearle una pena de 30 años de prisión. Pero solo es un ejemplo fiel de que no existe una mota de polvo en los planes gringos para el cese de la dictadura. Las razones justificables para una irrupción militar en nuestro país, parecen irlas acumulando y dándole sentido, pues buscarían a los prófugos hasta debajo de las piedras.

Todos los personeros de esta tiranía deben pasar noches apremiantes, estremecidos, escarbando en sus ánimos revueltos para no salir despavoridos. Escucharán en su imaginación desbocada, aviones militares norteamericanos sobrevolando sobre sus cabezas; se sentirán espiados hasta en la sopa y, con temor, estarán atrincherados en sus refugios subterráneos.

Posiblemente, a Maduro, Cabello, El Aissami, Bastardo, Dala, Rodríguez y a tantos otros, ya les estarán confeccionando sus emblemáticas vestimentas naranja, sus placenteras suites abarrotadas o, tal vez, sus puertas de acero carbonadas con un membrete de marca con el nombre de Bachelet.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

lunes, 29 de julio de 2019

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY: UNA TIRANÍA DE CORTO PLAZO Y SIN ALTERNATIVAS

Existen tantas razones para creer que nos hallamos en el umbral de las definiciones, que hasta podemos tomarnos el atrevimiento de aventurarnos con fechas y augurios. Pero nos dejamos aclimatar por la capacidad asombrosa del régimen por hacernos infelices. Siempre el desasosiego por los estragos impuestos, por la calamidad diaria programada desde Miraflores y La Habana, nos desploma y nos conduce al indeseable camino del pesimismo.

Las noticias propagadas a todo tambor en los diferentes medios de comunicación del mundo, nos permite hilar el destino y entender sobre la existencia de un plan medido. Venezuela logrará zanjar su deuda con la prosperidad. Alcanzaremos ese progreso providencial al cual nunca se llegó, pese a todas las riquezas del pasado y a las reflexiones casi cansinas sobre sembrar el petróleo para diversificar la economía.

Maduro puede derrochar 200 millones de dólares en un evento tan inservible como burlesco, como lo es el Foro de San Pablo. Puede llenarnos de fanfarronadas o hacerse la víctima de los acosos internacionales. Pero prevalece un juego estratégico para desarraigarlo del poder.

La confianza evidente en Guaidó, afanoso, sin arrebatos, inmutable ante las trastadas de la tiranía y centrado en sus ideas, pese a cercarlo con detenciones injustas a los miembros de su entorno, nos permite entrever que está siguiendo al pie de la letra, el objetivo programado y los tiempos para lograr los tres pasos hartamente señalados desde el inicio de su loable cruzada.

Nunca he creído en voceros temerarios y erráticos por parte de funcionarios norteamericanos. No pueden exponerse a interpretaciones insondables o generar algún atisbo de incredulidad, ante el rigor abundante de la opinión pública estadounidense.

El encargado de Latinoamérica en la Casa Blanca, Mauricio Claver-Carone, con su traje impecable, su pelo engominado y su talante inexpresivo, esgrimió con una contundencia premonitoria, que se la ha dicho al entorno directo de Maduro, que el dictador tiene un “corto plazo” para dejar el poder, si no quiere enfrentar la justicia internacional y nuevas medidas implacables.

Aunque parezca una declaración más, tras meses casi interminables de ofuscaciones, emociones entorpecidas y arbitrariedades cotidianas, las palabras emitidas en esta ocasión tienen un sabor distinto, pues se amoldan a varios hechos observados en estos días.

“Ese plazo es inmediato”, espetó el funcionario sin vacilar. “Es el momento de que EEUU y los países del Grupo de Lima le ofrezcan una salida en un tiempo definido”. Sus aseveraciones no dejaron de brazos cruzados al grupo en mención. Precisamente, después del informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, sobre la violación de derechos civiles, políticos, sociales y económicos de los venezolanos por parte de Maduro, este organismo espera remitirlo hasta la Oficina de la Fiscal de la Corte Penal Internacional.

Pero tal disposición no se queda solo en una mera iniciativa. A su vez, y con sobrados pretextos para una actuación dispendiosa por la justicia en Venezuela, el grupo aprobó la creación de un ente para investigar a los testaferros de la tiranía, sobre todo a los vinculados a actividades ilícitas de corrupción, narcotráfico, delincuencia organizada y terrorismo.

A la par, el Departamento de Estado norteamericano, conocedor de dónde provienen los hilos estratégicos del régimen venezolano, prohibió las transacciones financieras directas con cuatro nuevas entidades y subentidades de propiedad del ejército cubano, que se agregan a la lista. Las presiones económicas y financieras continúan. Lo sabemos de sobra y con los ojos expectante sobre la utilidad de esta coacción.

Los cancilleres del Grupo de Lima no descartan en el futuro una intervención militar. Lo ven como una posibilidad, un recurso. Por fin lo han señalado, al aprobar la Asamblea Nacional recientemente la reincorporación del país al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar).

Los hechos parecen hablar por sí solos. Dejemos de tamborilear con los dedos ante la espera. Daremos por zanjado el asunto de nuestra ansiada libertad en un tiempo preciso. A muchos que se consideran expertos de tomo y lomo, los veo impacientes, con pensamientos extraviados y castañeteando los dientes. Nuestro sueño insólito de independencia está cerca. No caigamos en la jugada de creernos en un futuro incierto. Hoy las cartas están echadas. Esperemos por los resultados próximos. Las últimas pruebas serán rudas, fragorosas y confusas. Pero la meta está cada día más cerca.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

viernes, 28 de junio de 2019

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY: DETENER EL DOMINIO INSÓLITO DE CUBA ES LA PRIORIDAD. SAINETE EN CÁPSULAS

Trato de seguirle la pista a los acontecimientos. A veces llego al tedio y en otras ocasiones me demuele la inquietud. La naturalidad a lo nefasto ya parece incrustada en el acontecer y en las diatribas públicas. Por eso ya nada asombra, pues nos han acostumbrado a la confusión y a combatir con el pesimismo.

Recuerdo a mi profesor de sociología en las aulas polvorientas de la universidad, que daba explicaciones abarrotado de ideologías y con sentido poco práctico de la política. Pero sus precisiones sobre la cotidianeidad eran impecables y certeras.

“Los países se acostumbran a las guerras”, decía sin perder sus emociones algo divertidas. “Irán e Irak vivieron ocho años de enfrentamientos. Tras el cese de estas ofensivas, sus ciudadanos quedaron perturbados. Lo bélico era ya cotidiano. Les hacía falta el estrago de la guerra”.

Algo de ese sentimiento nos salpica, pese al dolor estremecedor de la destrucción nacional. Todo el panorama lacrimoso se ha vuelto común. La conflagración y hasta los discursos torpes que nadie cree, son habituales y solo generan comentarios esporádicos.

Ya se hace usual el encolerizarnos sin remedio por un hecho y cambiar el tema en cuestión de segundos. Que todos los servicios estén mermados, el hambre atosigue y todo en general esté de cabeza ya no produce la extrañeza de antes.

Llegamos hasta a padecer del dolor conformista y rutinario. Por eso desprestigiar hasta de los esfuerzos más esperanzadores también es frecuente. Ese paquete insólito de rara resignación viene envasado desde Cuba, apretado en sus estrategias y confinado a ser ley, como el pan amargo de cada día.

Muchos están equivocados al considerar que no existe apremio para soltarle las ataduras a esta Venezuela distorsionada. No existe indigestión de perseverancia. Claro, se evidencia tachaduras en la libreta de planes, respecto a aquello que no funcionó. Dudo que Guaidó esté a tientas y more en algún trastorno por el fracaso.

Antes bien, debe cumplirse el tiempo programado. La intervención militar sería la última fase. Lo reiteró la semana pasada el jefe del Comando Sur, Craig Faller, con la convicción de siempre y sin mayores aspavientos: “nuestro trabajo es estar siempre listos y no hablamos más allá. No decimos lo que vamos a hacer, porque sería informarle a Maduro y a sus actores en qué andamos”.

No puede revelarse, por lógica bélica, cómo sería la sacudida final. Mientras, continúan realizando ejercicios en el Atlántico y en el Pacífico, midiendo sin estrés la capacidad de su fuerza naval.

Pero las recientes declaraciones de Donald Trump, a poco tiempo de anunciar sus pretensiones de allanar el camino hacia su reelección, no dejan duda alguna sobre dónde cortarán los hilos del poder en nuestro país. “Vamos a encargarnos de Cuba”, lo enfatizó mascullando en su propio orgullo. Lo expresó a un periodista de la cadena Telemundo, con la claridad hábil de que los escuchaba la comunidad latina.

Dijo que la salida del régimen es un proceso, reconociendo la presencia de 25 mil miembros de tropas cubanas en nuestro territorio. “¿Quién va a ser más severo con Venezuela y con Maduro que yo?”, se preguntó de forma enérgica y convencida, a pesar de su mala fama de charlatán y de negociador desmesurado.

No podemos enfrascarnos en nuestros delirios de frustración. Contamos ahora con varias piezas dispuestas y solo faltan unas pocas para la solución de nuestros dilemas. Por lo tanto, estamos casi obligados a defender con ferocidad esta oportunidad, al contar con tantos países conscientes de nuestro infortunio.

No estamos atascados, pese a la complejidad maléfica del adversario. No la tenemos fácil, pero se vislumbra un escenario más dispuesto a las definiciones anheladas. El secreto es la firmeza y no denigrar de la batalla, pese a tener grandes lecciones de cómo estar desilusionado por parte de los maestros cubanos.

Vendrán tiempos turbulentos. Lo sabemos con el reconocimiento de estar rodeados de mercenarios carentes de conciencia. Apostaremos a los movimientos simultáneos del plan, sin hacer eco de los rumores y de los comentarios insufribles de las redes sociales. Estamos en el año en que cada día del calendario cuenta. Debemos entonces equiparnos de una fe resuelta y protegida de la fatiga; con el sueño intacto por la libertad.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571

martes, 21 de mayo de 2019

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY: ESA NO ES LA VERDADERA NEGOCIACIÓN

Detesto escuchar los mismos triunfalismos de antaño de los reyes torturadores. Las mofas de Cabello por televisión. Las aprobaciones a estas acciones por parte de Maduro, mientras exacerba al país con sus discursos torpes. Las fanfarronadas de los pocos adeptos que quedan. Pero, sobre todo, los desganos en las redes sociales y las decepciones de muchos que salpican en el ánimo.

Sí, se anunció otro intento de negociación entre el régimen y la oposición. Como nos tienen acostumbrado, se informó desde la tribuna maléfica de la dictadura. Sus personeros saben ser indiscretos cuando les interesa reducir a polvo los impulsos libertarios. Lo hacen público para proyectar un país en calma, mientras el pueblo muere de hambre y ellos se regodean en sus gustos babilónicos.

Eligieron Noruega, la nación que ha sabido darle valor a los despiadados, cuando buscan pactos entre mercenarios y pacificadores. Éste es uno de los pocos países que no reconoció a Guaidó como presidente constitucional. Para muchos este intento es un error grave, anacrónico, repetitivo y de tontos sin remedio.

Mientras el país se halla engullido por las tropelías de un sistema infame y propicio para la pobreza, nos vuelven a hablar de un posible convenimiento que no llega a nada. Pero no podemos ser tan implacables. Hay más secretos en esa caja de Pandora que las apariencias de nuestras emociones diversas.

Esta vez las estrategias no se van a detener como en el pasado. Las acciones que se emprenden no se atascarán, ni se volverá a complacer a los perversos de Miraflores. Solo falta asomarse a la ventana de la realidad nacional, para observar colas desconcertantes para llenar un tanque de gasolina y la inexistencia cada vez mayor del fluido eléctrico en nuestras casas.

Venezuela es una bomba de tiempo. La asfixia financiera, las menguadas transacciones petroleras, las presiones internacionales y las tácticas para cercar la economía de los pérfidos de la tiranía cada día hacen mella en sus alternativas.

Es cierto que todos conocemos lo retorcido del maniobrar de Maduro y sus secuaces. Hasta el mismo senador norteamericano Marco Rubio saltó de su asiento reflexivo, redactado en un tuit que no puede existir una negociación de buena fe, si persiguen y detienen a los miembros de la Asamblea Nacional; que este tipo de encuentros solo sirven para dividir a la oposición y que gane tiempo la dictadura.

No se ha detenido el proceso para el cese de la usurpación. Estados Unidos realiza esfuerzos para llegar a un acuerdo con Rusia para actuar sin su negatividad. El Comando Sur espera por un encuentro decisivo con el representante de Guaidó para ajustar los planes a seguir. Esas negociaciones siguen viento en popa y el encuentro en Noruega es, tal vez, para no decir que no se les dio una oportunidad para llegar a un acuerdo en su salida definitiva.

Sabemos de antemano que los lamebotas de Cuba no se irán de buenos modos. Sus burlas incontenibles hacia el sufrimiento de los venezolanos, solo se detendrán cuando sean sacados a la fuerza o con métodos poco convencionales, de su trinchera de poder.

Este intento de negociación no generó fanfarria de ningún lado. Podrán propiciar un encuentro en Noruega, la Patagonia o en Transilvania. La única vía es que se larguen con sus culpas a cuestas. Hasta los bribones del régimen saben que una operación militar puede detonarse en cualquier momento, por eso tienen preparados sus búnkeres y refugios para guarecerse de tal arremetida definitiva.

La brújula no ha cambiado sus ejes. Seguimos inmersos con claridad en detener de una vez, las maneras alegres de estos sanguinarios de atestar de infortunios a un país entero. La verdadera negociación con los países del continente va por buen camino. Mientras, Maduro se queda sin efectivo para mantener su desdichado sistema, raspando la olla y vendiendo casi 14 toneladas de oro del Banco Central de Venezuela.

No es casualidad que la DEA haya registrado todos los escondrijos en Punta Cana, buscando al testaferro de Tareck El Aissami. Que el presidente Duque reconozca a viva voz que los ataques de los paramilitares colombianos provenga de Venezuela o que, hasta Italia -antes renuente-, reconozca ahora a Guaidó como el mandatario legítimo.

No busquemos excusas para bajar nuestros atrevimientos por la libertad. Convencido estoy que observaremos con ojos propios y en poco tiempo, las migas en el camino para seguir el rumbo categórico de la nueva democracia. El destino está trazado y este año el horizonte tiene un arcoíris tricolor y salpicado de estrellas.

José Luis Zambrano Padauy
@Joseluis5571

miércoles, 15 de mayo de 2019

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY, A LA ESPERA DE LA LLAMADA CRUCIAL

Nos hemos cansado de impugnar y rebatir las acciones controversiales del régimen. Cuando deben bajar sus ofensas por estar en el ojo de la polémica, toman las decisiones más enigmáticas. Abren fuego contra los reglamentos y los estándares lógicos de un país racional. Por supuesto, el mundo entero sabe con conciencia en orden, que en Venezuela se esfumó hace mucho el Estado de Derecho y las normas se vuelven excusas para las fechorías.

La aprehensión del vicepresidente de la Asamblea Nacional, Édgar Zambrano, no solo se erige como un acto indigno, ilegal y atroz, sino que deja en claro que dan vueltas en círculos, buscando a los cercanos antes de llegar a Guaidó. No se han atrevido a sabiendas que encarcelar a este nuevo líder revestiría una condena de las más de 50 naciones que lo consideran el presidente verdadero, además de que se pulsaría inmediatamente el botón enfebrecido de la irrupción militar internacional.

Las bocanadas de injusticia de la dictadura no sorprenden. Siempre dejan el mal sabor de aliarse con la inconciencia y de parecerse del todo a una burla circense. Montan su espectáculo deplorable y meten como calzador sus leyes en desorden. Hoy a todo trapo tratan de luchar por no vestirse de presidiarios. Y desdigo a quienes impávidos, creen que la lucha se disminuye, que la presión continúa y cada vez conocemos más de la intrincada combinación para abrir la caja de las libertades.

Desde el pasado 30 de abril los contactos de los Estados Unidos con los militares venezolanos han aumentado. También la nación norteña ha lanzado amenazas estrepitosas para cualquier compañía local o extranjera, que haga negocios con sectores de defensa y seguridad de Venezuela, pues serán objeto de sanciones. Igualmente han enseñado los dientes contra 25 magistrados del Tribunal Supremo de Justicia.

Por cada movimiento que efectúen los malhechores de la tiranía venezolana, recibirá su dosis de presión y atosigamiento norteamericano. Por eso el quitarles la inmunidad parlamentaria a 10 diputados e iniciar una persecución de “gato caza ratón” deja en claro al planeta, que el apego de Maduro a las leyes es inexistente.

Veo con desazón cómo los legisladores se esconden por temor a ser rastreados por esta perversidad gubernamental. Les allanan sus viviendas. Los señalan de conspiradores. Es una lucha intestina de estos hombres de bien por no desvanecerse ante la opinión pública y cumplir con este momento determinante para la historia del país.

Los ciudadanos quieren que la resolución definitiva pase por las armas. La desconfianza es creciente, pues es Miraflores se atrinchera una panda de sanguinarios. La última encuesta de Meganálisis reveló que 89.7 por ciento de los venezolanos aspiran una ayuda militar y no creen en ningún tipo de diálogo, pues estiman que viven un genocidio por la carencia de alimentos, medicinas y libertades.

Un tuit nos llenó de asombro, esperanza y comprimió un tanto las emociones hasta de los más incrédulos. El jefe del Comando Sur manifestó hallarse a la espera de la invitación de Guaidó para dar apoyo a la restauración del orden constitucional en Venezuela.

Utilizó las redes sociales con conocimiento de causa, pues es la mejor vía en estos tiempos, para llevar su anuncio espectacular. Craig Faller redactó su mensaje en dos idiomas. Con un inglés preciso y un español si faltas ortográficas, sentenció: “¡Estamos listos!”. Tampoco descartó su apoyo a aquellos líderes de la Fuerza Armada venezolana que tomen la decisión correcta.

El presidente interino está muy claro de esta alternativa concluyente. Lo ha esbozado casi entre dientes y con el valor dominante de saber lo que hace. Este proceso tiene sus plazos. Muchos se han adelantado y otros, por falta de humanismo y buenos modos del régimen, se han rezagado. Ya los países empiezan a comprender que no se puede esperar compasión de los despiadados.

Sin mediar mucho y con el pensamiento proyectado en el futuro, el pasado fin de semana nos comunicó que había ordenado a Carlos Vecchio, reunirse con el Comando Sur para coordinar la cooperación internacional.

Guaidó no sufre de despistes. Sus palabras tienen algo de mansedumbre y confianza. No lo perturban ni lo sacan de su concentración decisiva, las maldades y opresiones de la usurpación. Ha dicho con una visión clara que “tenemos el apoyo del mundo. La dictadura está en su peor momento, llena de desconfianza, traición y conspiración”.

Imaginé a Guaidó con los mismos juicios para su llamado, así como ve el comisionado Gordon al teléfono rojo para convocar a Batman. Esta vez la llamada tendrá cobro internacional y no requerirá de justicieros enmascarados. A pesar de seguirse en el intento de apretujar con sanciones, obstáculos financieros e incomodidades políticas las gestiones del régimen, resulta ya probable que se llegue a las decisiones bélicas para sacar a estos retorcidos de poder.  

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571