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viernes, 28 de febrero de 2020

ALFREDO MICHELENA: EL GRUPO DE LIMA Y MÁS ALLÁ

La reunión del Grupo de Lima en Ottawa (Gatineau), Canadá, mostró que se sigue avanzando en una estrategia internacional coordinada.  Tres puntos destacan de esta reunión.

Primero, la incorporación de Bolivia, Haití y República Dominicana -esta última como observadora- y la no retirada de Argentina. Uruguay fue fundador del grupo y seguramente tendrá un papel más activo con el nuevo gobierno de Lacalle, que asume en marzo.

Segundo, se dejó claro que la solución no pasa por las elecciones parlamentarias, previstas en la Constitución, sino por unas  “elecciones presidenciales libres, justas y creíbles”, con un Consejo Nacional Electoral (CNE) y un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) imparcial, así como con observación internacional, libertad de prensa y la participación política de todos los venezolanos.

Tercero, el grupo abre un “período intensivo de gestiones internacionales y consulta con todos los países interesados ​​en la restauración de la democracia en Venezuela”.

En síntesis, el Grupo de Lima se dispone a embarcarse en gestiones y consultas con los gobiernos interesados  para que se den este año unas elecciones presidenciales con condiciones aceptadas internacionalmente y entre ellas cambios en el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Las cartas están sobre la mesa.

Por otro lado, EE.UU. lleva el tema a lo geoestratégico al no sólo afrontar a Cuba sino también a Rusia (sanciones a Rosneft), además de que acaban de anunciar que ya están en conversaciones con India y China.

En este sentido, el presidente (i) Juan Guaidó anuncia que se van a establecer comisiones para hablar con Rusia y China, y desde la reunión en Ottawa se sabe que al menos Canadá está en conversaciones con Cuba.

En lo regional, la situación está llegando a un clímax; pues los efectos de la crisis, producida por un régimen delincuencial que no está dispuesto a rectificar,  ya está afectando significativamente a los países vecinos,  todos ellos  miembros del Grupo de Lima.

Ya pasó el momento de la solidaridad -una solidaridad bien concebida que hay que agradecer- pero ahora, con cientos de miles de venezolanos en sus territorios, el asunto  se ha tornado  en un tema de seguridad y estabilidad política e incluso económica y social en cada uno de los países que reciben refugiados venezolanos.

Da la impresión, y así esperamos que sea apreciado, que no basta con palear los efectos de la crisis vistos en la migración. Hay que ir a solventar el origen de ella. No es suficiente con contener al régimen venezolano, pues el castrochavismo está jugando y jugando duro a desestabilizar a los vecinos. Y esto ya ha sido denunciado por los países que han sufrido movilizaciones antigubernamentales aupadas por los servicios de inteligencia y contrainteligencia venezolanos, cubanos y rusos a través de, entre otras cosas, sus “ejércitos de trolls”, sus “fake news” y sus cuadros de agitación.

El comunicado del Grupo de Lima termina diciendo: “Creemos que es hora de enviar un mensaje claro e inequívoco a los venezolanos de que el momento de poner fin a esta crisis es ahora y que la comunidad internacional está lista para apoyar tal proceso”. En realidad nos hubiera gustado que el mensaje se lo hubieran enviado directamente al régimen o pranato madurista y a sus sostenes estratégicos.  Pero en diplomacia como en política, a veces se envía un mensaje a uno, para que lo entienda otro

Alfredo Michelena
alfredomichelena@gmail.com
@Amichelena 
@enpaiszeta 

miércoles, 16 de octubre de 2019

WILFREDO VELÁSQUEZ: ELECCIONES Y CANDIDATURAS 2020

Difícil lectura, la del momento político actual.

Pareciera a simple vista que la confrontación fuera entre Nicolás Maduro y Juan Guaidó, sin embargo, detrás de NM, aparece una larga fila, tirando de la cuerda socialista.

Aparecen fortachones como Vladímir Putin, Xi Jinping, Hasán Rouhaní, Recep Erdoğan, Bashar al-Ásady el enclenque de Raúl Castro, además del Grupo de Contacto Internacional.

Del lado de Guaidó, tiran de la cuerda democrática, Donald Trump, los pesos medios de la Unión Europea, el Grupo de Lima, todos partes del grupo de 56 países que respaldan el interinato de Juan Guaidó, además del muy cohesionado, pero débil Grupo de Lima.

En esta confrontación, NM, utiliza la deuda contraída con China y Rusia, para garantizarse su apoyo como garantía de pago.

Por su lado, los rusos y chinos ven por encima del hombro, del espigado Nicolás, el horizonte futuro del polo mancomunado, que están construyendo en contraposición, al grupo occidental que representan Estados Unidos y la Comunidad Europea.

Los intereses geopolíticos que concurren en Venezuela, superan con creces las condiciones de estadistas de JG y NM.

Entender que Venezuela es, coyunturalmente, parte de un juego de intereses mundiales, donde dos grupos de países, se juegan la supremacía, nos lleva a pensar en lo difícil de la situación.

Para los rusos y los chinos poco importa el tinte ideológico del gobierno. Ni China es tan comunista como la pintan, ni Rusia tampoco lo es.

Lo que sí es cierto, es que ambos países entienden que por sí solos no pueden enfrentar al polo occidental, que, aunque no declarado explícitamente, están conformando EE UU y la UE, como representantes del mundo democrático.

No sabemos todavía las características del colonialismo postguerra fría, que se está gestando desde Rusia y China, pero ya vemos sus primeras manifestaciones en Crimea y Hong Kong.

China está penetrando al tercer mundo mediante préstamos e inversiones directas, con el propósito de garantizarle materias primas y alimentos a su creciente población, la Federación Rusa de Putin, genera y apoya cuanto conflicto surge en el mundo para expandir su industria militar. En Venezuela tenemos una gran deuda con China y hemos recibido armamento y apoyo militar ruso, que nos compromete por un largo tiempo con ambos países.

La arruinada economía nacional, cercada mundialmente, sin posibilidades de recuperar la industria petrolera y el resto del aparato productivo, le hace imposible a NM, honrar los citados compromisos, a menos que termine de entregarles el país y nos convierta en una moderna colonia rusa o china.

Guaidó, pareciera tener a su favor, que, de producirse la salida del chavismo, podría conseguir financiamiento multilateral y las nuevas inversiones que permitan la recuperación de nuestra economía.

Para que la salida del chavismo sea viable, debe el futuro gobierno, garantizar a los eclécticos Xi Jinping y Putin, que se respetaran los compromisos contraídos, y ofrecer una relativa neutralidad ante el juego geopolítico, en que el chavismo introdujo al país sin ticket de regreso, de lograrse esa negociación, sería posible tener, en el segundo semestre del 2020, las elecciones para las que ya se están preparando, como lo evidencia la abierta campaña que adelanta JG y a la que tanto teme NM.

Si bien NM, no se muestra partidario de unas elecciones presidenciales o generales, otros sectores del chavismo, ven en ellas una posibilidad de reacomodo interno, una estrategia de supervivencia y la oportunidad de recuperación inmediata, en ese sentido ya están evaluando posibles candidaturas, diferentes a la de NM.

Dado que el chavismo no tiene liderazgos destacados que le permita rebasar el 13 % que representa su militancia, los capitales afectos al gobierno, se ven obligados a pasar a los posibles candidatos, por el tamiz mediático, del programa líder del mediodía, allí se aprecia una clara inclinación por el más joven de los gobernadores de los estados centrales, el cual han venido deslastrando del “legado" y mostrándolo como un gerente efectivo y un líder inclusivo y proactivo.

En este sondeo mediático, también estuvieron presentando, al carabobeño, pero parece, que lo desecharon por tener los colmillos muy largos.

En esta lectura del momento político, considero que de adelantarse las elecciones presidenciales, NM, no sería el candidato del chavismo, en cuanto a la oposición, el sector mayoritario mantendría la candidatura de Juan Guaidó, la Mesa de Diálogo Nacional , junto a algunos factores del Polo Patriótico, apoyarían a Henry Falcón, María Corina Machado lanzaría su candidatura, el pastor también participaría como candidato, y de lograr el gobierno la división de AD, tendríamos también la candidatura de Edgar Zambrano, lo que en unas elecciones libres y democráticas podría darle alguna posibilidad al chavismo, si lanzaran la candidatura de Héctor Rodríguez.

Wilfredo Velásquez
@wilvelasquez

domingo, 13 de octubre de 2019

ALFREDO MICHELENA: EL CASTROCHAVISMO CONTRAATACA

El reconocimiento del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, de que detrás de los problemas de agitación política en su país están Maduro y Rafael Correa, comprueba el plan desestabilizador del castrochavismo en la región. 

Los cambios

Desde finales de 2015,  el panorama regional y local reflejaba el inicio de un proceso de cambio al producirse dos triunfos sumamente importantes: el de Mauricio Macri en Argentina y el de la oposición venezolana organizada en la MUD.  Al año siguiente, en Brasil,  Dilma Rousseff era execrada del poder y en Colombia, Juan Manuel Santos,  quién había asumido una línea ambigua frente al régimen venezolano, mostraba una actitud un poco más dura, luego de los acuerdos de paz con la narcoguerrilla de las FARC.  En 2017 salían de la presidencia Rafael Correa en Ecuador  y Barack Obama en EE.UU.

Llegaba Donald Trump a Washington y al año siguiente Sebastián Piñera en Chile e Iván Duque en Colombia.  El panorama regional había cambiado estrepitosamente. Las fuerzas del castrochavismo se habían recogido. La marea rosada había sufrido una fuerte resaca y apenas quedaba en el continente su núcleo duro: Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. 

La alianza

Estos cambios permitieron la creación de  una alianza a favor del retorno de la democracia en Venezuela.  Ella ha  venido avanzando fuertemente, no sólo dentro de la Organización de los Estados Americanos (OEA), sino en la constitución de Grupos ad hoc, como el Grupo de Lima y más recientemente con el Órgano de Consulta  del TIAR, que estableció mayores sanciones hacia los funcionarios del régimen. 

Pero el otro equipo también juega y ha venido preparando su estrategia para reconquistar el terreno perdido. Solo que en medio del debilitamiento que ha sufrido, es más fácil observar sus acciones y estrategia. A este fin se ha propuesto articular una lucha al nivel continental para reconquistar el poder, como fue postulado en XXV Encuentro del Foro de Sao Paulo, celebrado recientemente en Caracas. Según este plan, hay que pasar a la acción y tomar la iniciativa, declaraba recientemente el excanciller ecuatoriano, ahora asilado en México. 

Populismo

Estamos frente a una izquierda postmarxista (¿o populista?); esa que ya no cree en lo de las contradicciones entre la burguesía y el proletariado, sino que está empeñada en explotar cualquier diferencia interna (“cleavages”) en la sociedad, para exacerbarla y así crear caos, promover el caudillismo y tomar el poder para perpetuarse en él.

La reconstrucción de un país sometido a un gobierno populista ha sido siempre un problema serio. Sus ciudadanos – de todas las clases- acostumbrados al estado benefactor resienten que sus “conquistas sociales o económicas” deban ser recortadas para promover el desarrollo económico.  Resienten pasar de un estado orientado por la política a uno orientado por la economía. Y eso, que ya vivimos en Venezuela, está pasando en Argentina, pareciera comenzar a pasar en Brasil y ha estallado en Ecuador, permitiendo un movimiento hacia la vuelta del populismo de izquierda, que tiño a la región hasta mediados de esta década. 

Migración y agitación

Una de las más descarnadas tácticas de este grupo es aprovechar las masivas migraciones de venezolanos para causar desestabilidad en los países receptores. Lo hacen rebasando la capacidad de la sociedad de acogida de metabolizar este flujo y profundizando el malestar, sobresaturando las redes sociales y noticieros con pequeños y localizados incidentes así como con las “fake news”, que se van sumando para crear una especie de bola de nieve que se retroalimenta hasta que estalla.  A este fin el régimen venezolano ha creado el “Ejército de Trolls de la revolución Bolivariana”.

No es que sólo hayan migrado los venezolanos buenos en esta estampida incontrolada, sin duda los malandros también tomaron “las de Villa Diego”, pero es que también, como en el caso del flujo de los  cubanos que salieron del puerto de Mariel en los años 80 (los marielitos), muchos de ellos fueron plantados allí para crear problemas. A esto hay que agregar que también salieron fichas del castrochavismo y otras organizaciones criminales y terroristas a cumplir su papel de agitadores. 

Desestabilización

Comenzaron explotando la xenofobia en los países de acogida en especial en Ecuador y Perú, donde han tenido una buena caja de resonancia. Pero su papel es ir más allá y desestabilizar a esos gobiernos. Y están listos para exacerbar las contradicciones (“clevages”) internos.

Esto se ha hecho patente en Ecuador. Recientemente fue denunciada por su presidente y vicepresidente, la participación de extranjeros y en especial de venezolanos en los procesos de agitación política que sufre el hermano país.  Incluso miembros de las Fuerzas Armadas venezolanas han sido señaladas en estas tareas.

Sin duda hay un financiamiento por el régimen de Caracas. No sólo se financia a Cuba enviándole petróleo, cuando la crisis humanitaria requiere de esas divisas para palearla, sino que evidentemente se financia a estos cuadros. El caso más patente es el del  expresidente Rafael Correa, quien está detrás de la agitación política ecuatoriana. 

Un enemigo que se crece

Los promotores de esta vuelta del castrochavismo  comienzan a mostrar diferentes caras, unas más radicales que otras. Así a la par del Foro de São Pablo, con toda su connotación comunista, surge el Grupo de Puebla, orientado a cerrarle el paso a la “derecha neoliberal”, pero desde una posición más edulcorada. Allí encontramos personalidades como J. M. Insulsa y Ernesto Samper, pero también a Rodríguez Zapatero,  Rafael Correa, Lula da Silva, Dilma Rousseff así como Alberto Fernández de la Argentina.  Es la reunión de lo que se llama el “progresismo”. A los que conocen a estos personajes, ya les hemos dicho suficiente.

Así pues, nos encontramos frente a un enemigo que se va transmutando y va trascendiendo lo regional, pasando hacia lo global y articulándose con las viejas potencias de la Guerra Fría: Rusia y China. Con eso, actúa coordinadamente para reconquistar la región.

Las políticas de apaciguamiento y contención – sabemos que no los detienen.  Es necesario tomar medidas contundentes para desarticular esta alianza y restaurar la democracia en nuestro continente.  Si la experiencia del castrismo no ha sido suficiente para entender a lo que nos enfrentamos, esperemos que ante su forma potenciada, la del castrochavismo con sus variadas caras, se actúe contundentemente.

Alfredo Michelena
@Amichelena 

lunes, 30 de septiembre de 2019

BELTRÁN HADDAD: EL TIAR DE LA OPOSICIÓN

Hay una oposición en Venezuela de una extraña realidad que se conjuga en la desesperación de no poder alcanzar el gobierno durante los últimos 20 años, pero que es responsable en alto grado de lo que estamos viviendo. Lo primero que se aprecia de sus particularidades es la ambición personal, pero hoy soltaron las riendas de ese “anti” guardado durante un tiempo y que ahora asoman con el mayor descaro y actúan en contra de su país en un vaivén que los convierte, no en apátridas, sino en verdaderos antipatriotas. Su “opuesto” al sentido de Patria se percibe cuando hablan o cuando escriben sin medir el daño que le hacen a Venezuela.

No niego la existencia de opositores dignos y patriotas, como bien los hay. Pero esa oposición de antipatriotas justificó la demanda de la Exxon contra Venezuela; apoya a Uribe y al gobierno de Duque en su acción intervencionista a nuestro territorio; aprueba las sanciones del Departamento del Tesoro y apoya el apoderamiento de Citgo y de bienes del Estado venezolano en el exterior; igualmente propone la entrega del Esequibo y ahora participa de una supuesta incorporación al Tiary su aplicación contra el país en coautoría con los gobiernos de EEUU y el Grupo de Lima.

Después de sus fracasos por derrocar los gobiernos de Chávez y Maduro, la oposición recurre a la aplicación del Tiar, de tanta vileza como pedirle al Gobierno de EEUU que intervenga militarmente a Venezuela.

El Tiar, o Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, es un acuerdo de defensa mutua entre los países miembros de la OEA. Legalmente no tiene aplicación en Venezuela, que no pertenece al Tiar ni es de la OEA. Cualquier intervención de este organismo en nuestro país, es delito de agresión; sin embargo, el grupo de antipatriotas de la oposición, junto al grupo de gobiernos enemigos de Venezuela, entre ellos Colombia, Chile y EEUU, se amparan en el Tiar y preparan la intervención armada.

Ya comenzaron con la aplicación de sanciones para congelar activos, pero detrás del Tiar lo que hay es la guerra y el ingreso de extranjeros mercenarios y de opositores antipatriotas para matar venezolanos y derrocar el Gobierno de Maduro. Para ellos, el momento ha llegado y será, según el Tiar de la oposición y el gobierno de EEUU, la “hoja de ruta para derrocar el chavismo”.

Beltrán Haddad
@beltranhaddad

domingo, 11 de agosto de 2019

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL: GRUPO DE LIMA, RETÓRICA PURA

No sé lo que los lectores piensen acerca del titular de este comentario, quizás no sea el más apropiado, pero a veces hay que decir las cosas como son, para nosotros, el Grupo de Lima se quedó en pura retórica diplomática, refleja además la hipocresía y el complejo que tienen muchos políticos latinoamericanos.  

Es de todos conocido que la mayoría de todos estos políticos que asisten a esas reuniones representan a gobiernos y partidos que están ligados de alguna manera con las ideas socialistas y no quieren verse firmando acuerdos con “el imperio” para que sus opositores no se lo reclamen. El mejor ejemplo es el representante de Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela ante el Grupo de Lima, señor Julio Borges, uno de los fundadores del Partido Primero Justicia, con una ideología algo confusa, pues en Wikipedia aparece la información como un partido con la siguiente ideología: Humanismo, Progresismo,  Socialismo democrático, Conservadurismo liberal, de Posición, centro  Centroizquierda. ¿Alguien entendió? 

La famosa enciclopedia nos explica además que “El Grupo de Lima (GL), es una instancia multilateral que se estableció tras la denominada Declaración de Lima, el 8 de agosto de 2017 en la capital homónima, donde se reunieron representantes de 14 países con el objetivo de dar seguimiento y buscar una salida pacífica a la crisis en Venezuela. Entre otras cosas, exige la liberación de los presos políticos, pide elecciones libres, ofrece ayuda humanitaria y critica la ruptura del orden institucional en el país sudamericano”. 

La misma fuente nos dice que “en un principio suscribieron la declaración doce países americanos: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, uniéndose posteriormente Guyana y Santa Lucía. Siendo avalado también por Barbados, Estados Unidos, Granada, y Jamaica que asistieron al encuentro, así mismo, organismos como la Organización de los Estados Americanos y la Unión Europea, además de la oposición venezolana, han dado su respaldo a dicho documento.  En febrero de 2019 se incorporó a Venezuela, más precisamente al gobierno interino de Juan Guaidó”. Ver la declaración completa en el siguiente enlace: 
https://es.wikipedia.org/wiki/Grupo_de_Lima

La declaración del Grupo de Lima en mayo pasado confirmó la retórica repetitiva de este grupo, lo que necesitan los venezolanos en esta coyuntura en que viven son acciones concretas, no más retórica. Para aquellas personas que quieran ver un ejemplo de estas declaraciones, aquí les dejamos el siguiente enlace. 
https://cnnespanol.cnn.com/2019/05/03/la-declaracion-completa-del-grupo-de-lima-sobre-la-crisis-en-venezuela/

Pero la diferencia la marcó EEUU en la última "Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela", convocada por el Grupo de Lima, hace solo unos días donde se dio lugar a varias horas de debates entre países que apoyan a Juan Guaidó. El asesor de Seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, cuestionó los diálogos en Barbados y dijo entre otras cosas que "la única intención del presidente en disputa, Nicolás Maduro, en participar en las negociaciones es ganar tiempo. “El tiempo del diálogo terminó”. Claro y sin retórica. 
https://www.voanoticias.com/a/posturas-encontras-sobre-dialogo-maduro-conferencia-venezuela-lima/5031689.html

La diplomacia y la retórica detienen las acciones, entendemos que hay tiempos para todo, en el caso de Venezuela, los tiempos se terminaron, llegó la hora de tomar acciones, el Grupo de Lima conoce muy bien la tragedia de Venezuela porque precisamente la tragedia les está llegando a sus países. ¿Acaso quieren otros cuatro millones de venezolanos repartidos en sus países?

Esto se detiene solo con acciones enérgicas, concretas y contundentes, no más diálogos, no más tiempo para Maduro y sus secuaces, es hora de ponerse de acuerdo con Guaidó y tomar las decisiones que se necesitan.

Carlos Vilchez Navamuel
@carlosvilchezn 

lunes, 29 de julio de 2019

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY: UNA TIRANÍA DE CORTO PLAZO Y SIN ALTERNATIVAS

Existen tantas razones para creer que nos hallamos en el umbral de las definiciones, que hasta podemos tomarnos el atrevimiento de aventurarnos con fechas y augurios. Pero nos dejamos aclimatar por la capacidad asombrosa del régimen por hacernos infelices. Siempre el desasosiego por los estragos impuestos, por la calamidad diaria programada desde Miraflores y La Habana, nos desploma y nos conduce al indeseable camino del pesimismo.

Las noticias propagadas a todo tambor en los diferentes medios de comunicación del mundo, nos permite hilar el destino y entender sobre la existencia de un plan medido. Venezuela logrará zanjar su deuda con la prosperidad. Alcanzaremos ese progreso providencial al cual nunca se llegó, pese a todas las riquezas del pasado y a las reflexiones casi cansinas sobre sembrar el petróleo para diversificar la economía.

Maduro puede derrochar 200 millones de dólares en un evento tan inservible como burlesco, como lo es el Foro de San Pablo. Puede llenarnos de fanfarronadas o hacerse la víctima de los acosos internacionales. Pero prevalece un juego estratégico para desarraigarlo del poder.

La confianza evidente en Guaidó, afanoso, sin arrebatos, inmutable ante las trastadas de la tiranía y centrado en sus ideas, pese a cercarlo con detenciones injustas a los miembros de su entorno, nos permite entrever que está siguiendo al pie de la letra, el objetivo programado y los tiempos para lograr los tres pasos hartamente señalados desde el inicio de su loable cruzada.

Nunca he creído en voceros temerarios y erráticos por parte de funcionarios norteamericanos. No pueden exponerse a interpretaciones insondables o generar algún atisbo de incredulidad, ante el rigor abundante de la opinión pública estadounidense.

El encargado de Latinoamérica en la Casa Blanca, Mauricio Claver-Carone, con su traje impecable, su pelo engominado y su talante inexpresivo, esgrimió con una contundencia premonitoria, que se la ha dicho al entorno directo de Maduro, que el dictador tiene un “corto plazo” para dejar el poder, si no quiere enfrentar la justicia internacional y nuevas medidas implacables.

Aunque parezca una declaración más, tras meses casi interminables de ofuscaciones, emociones entorpecidas y arbitrariedades cotidianas, las palabras emitidas en esta ocasión tienen un sabor distinto, pues se amoldan a varios hechos observados en estos días.

“Ese plazo es inmediato”, espetó el funcionario sin vacilar. “Es el momento de que EEUU y los países del Grupo de Lima le ofrezcan una salida en un tiempo definido”. Sus aseveraciones no dejaron de brazos cruzados al grupo en mención. Precisamente, después del informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, sobre la violación de derechos civiles, políticos, sociales y económicos de los venezolanos por parte de Maduro, este organismo espera remitirlo hasta la Oficina de la Fiscal de la Corte Penal Internacional.

Pero tal disposición no se queda solo en una mera iniciativa. A su vez, y con sobrados pretextos para una actuación dispendiosa por la justicia en Venezuela, el grupo aprobó la creación de un ente para investigar a los testaferros de la tiranía, sobre todo a los vinculados a actividades ilícitas de corrupción, narcotráfico, delincuencia organizada y terrorismo.

A la par, el Departamento de Estado norteamericano, conocedor de dónde provienen los hilos estratégicos del régimen venezolano, prohibió las transacciones financieras directas con cuatro nuevas entidades y subentidades de propiedad del ejército cubano, que se agregan a la lista. Las presiones económicas y financieras continúan. Lo sabemos de sobra y con los ojos expectante sobre la utilidad de esta coacción.

Los cancilleres del Grupo de Lima no descartan en el futuro una intervención militar. Lo ven como una posibilidad, un recurso. Por fin lo han señalado, al aprobar la Asamblea Nacional recientemente la reincorporación del país al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar).

Los hechos parecen hablar por sí solos. Dejemos de tamborilear con los dedos ante la espera. Daremos por zanjado el asunto de nuestra ansiada libertad en un tiempo preciso. A muchos que se consideran expertos de tomo y lomo, los veo impacientes, con pensamientos extraviados y castañeteando los dientes. Nuestro sueño insólito de independencia está cerca. No caigamos en la jugada de creernos en un futuro incierto. Hoy las cartas están echadas. Esperemos por los resultados próximos. Las últimas pruebas serán rudas, fragorosas y confusas. Pero la meta está cada día más cerca.

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”

jueves, 25 de julio de 2019

SADIO GARAVINI DI TURNO: EL TIEMPO CORRE…

Decía Virgilio en un verso de sus Geórgicas: «Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus». (Pero huye entre tanto, huye irreparablemente el tiempo). 

No sé si el tiempo huye y de qué, pero ciertamente corre… para todos. 

Sin embargo, el correr del tiempo en la política y en las relaciones internacionales puede favorecer a unos más que a otros, dependiendo de la correlación de fuerzas y, en general, de las circunstancias cambiantes. 

En la trágica crisis venezolana, hasta hace relativamente poco tiempo, el correr del mismo parecía favorecer al régimen, por eso se decía que en los fracasados procesos de “diálogo”, tanto el mediado inicialmente por el Vaticano y el que se desarrolló en República Dominicana, el régimen había ganado tiempo. En la actualidad, tanto la correlación de fuerzas entre régimen y oposición democrática, como las circunstancias del sistema internacional han cambiado y no lo han hecho a favor del régimen. 

La desastrosa y creciente situación socioeconómica, creada por la incompetencia, corrupción y las “ideas muertas” de un modelo fracasado, aunada ahora a las sanciones individuales y financieras, están reduciendo la capacidad del régimen de financiar los gastos de su decreciente base de apoyo clientelar, incluyendo las fuerzas armadas. 

La masiva y creciente migración venezolana en la región está llegando a niveles insostenibles para esos países. Colombia en particular está también muy afectada por la presencia en Venezuela del centro de operaciones y financiamiento del ELN, que sigue ejecutando atentados terroristas utilizando al territorio venezolano como refugio. También en Venezuela están los cabecillas de las FARC disidentes. 

En cuanto a los EEUU, “por ahora” han decidido tomar el camino del estrangulamiento financiero progresivo y paciente, es la opción menos cara, política y económicamente. Además, para “ellos” el tiempo no corre como en Venezuela, donde hay desesperación para salir de la tragedia y poca paciencia, pero los tiempos de la historia son cruelmente distintos de los tiempos de la gente. Pero no creo que a Trump y al partido republicano, en particular, le convenga llegar a las elecciones del 2020 sin haber resuelto de alguna forma la crisis venezolana. Florida es demasiado relevante en las elecciones presidenciales de EEUU y ya hay varias decenas de miles de electores venezolano-americanos en ese estado. Están en juego también el futuro político de los dos senadores por Florida: Marcos Rubio y Rick Scott. Además, después de las declaraciones sobre Venezuela del mismo Trump, Pompeo, Bolton y Pence, y de haber nombrado a un hombre del nivel de Elliott Abrams para manejar el caso, el costo geopolítico de un fracaso en un país del hemisferio occidental sería inmenso en prestigio, imagen y credibilidad. 

Obviamente, toda la comunidad internacional democrática preferiría una salida negociada y pacífica, por eso ha sido muy intensa la presión para que el régimen y la oposición democrática participaran en el proceso Oslo-Barbados, sin embargo se sabe que el proceso tiene un tiempo limitado y definido, se habla de seis semanas y ya pasaron dos. Si no hay resultados, vienen tiempos más duros. 

Las sanciones aumentarán de intensidad, la amenaza de la UE fue muy clara al respecto, pero además ¿Cuánto tiempo resistirá Duque las presiones de Uribe y su partido de ”actuar” contra el ELN, como lo hizo el mismo Uribe contra las FARC, en Ecuador? 

No me extrañaría que el fracaso de las negociaciones conlleven al surgimiento de presiones de fuerza no convencionales contra el régimen, como lo fueron en su tiempo, la Contra en Nicaragua y la guerrilla del ANC en África del Sur. En fin, el tiempo corre y corre “feo”, para todos, pero, en particular, para el régimen. 

Sadio Garavini Di Turno 
@sadiocaracas

miércoles, 10 de julio de 2019

ALFREDO MICHELENA: VENEZUELA, ¿HACIA DÓNDE VA LA CONFRONTACIÓN INTERNACIONAL?,

Cada vez más se entiende que el tablero internacional no se agota en la región, ni que el asunto clave es solo la defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales, elemento primordial en la formación y acción del Grupo de Lima (GdL).

Ya se ha entendido que la crisis venezolana no es solo  un fenómeno endógeno, sino que tiene una poderosa connotación geoestratégica más que regional, porque ya es global.

La lucha por la recuperación de la democracia y las libertades fundamentales en Venezuela ha tenido sus mejores resultados en el mundo exterior. Cada vez más los venezolanos pintamos menos en este tablero donde se enfrentan las grandes potencias. Lo grave es que en este nivel la salida a la crisis y en particular a su impacto por la migración, no necesariamente pasa por la vuelta a la democracia.

La contienda ha sido y es muy dura. Más de lo que muchos puedan imaginarse. No se trata de confrontaciones que se midan por el sonido de los cañones pues la mayoría de las batallas se dan a sotto voce, por lo que hay que apreciarlas con ‘paciencia estratégica’ y valorar los pequeños avances en el tablero internacional.

Los intentos de ganarnos el apoyo del mundo no comenzaron con la conquista de la Asamblea Nacional; pero el control de este poder obtenido en elecciones por una amplia mayoría le dio a la oposición un poder de privanza ante el mundo.  Este poder fue aumentando en la medida que el régimen no permitía que ella actuara con autonomía. Así, incluso la OEA terminó señalando al régimen de Maduro primero como dictatorial y luego como usurpador al no reconocer su ascenso al poder el 10 de enero pasado.

El error de usurpar el poder con base en unas elecciones no reconocidas por el mundo occidental y la bravuconada de retirarse de la OEA —total Cuba se retiró y no ha pasado nada, argumentaron—, les desarticuló a los chavistas su representación formal internacional. Y en un juego de mano, Guaidó los sorprendió con su proclamación como presidente encargado y se sacó de la manga un cuerpo diplomático —muy sui generis, por cierto— que ahora tiene influencia directa en más de 50 países y ha penetrado en algunos de los organismos regionales, como la OEA y el BID.

Cada vez más se entiende que el tablero internacional no se agota en la región, ni que el asunto clave es solo la defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales, elemento primordial en la formación y acción del  Grupo de Lima (GdL). Ya se aprecia que esto no es un asunto endógeno de Venezuela que repercute en la región. No, este es un asunto que tiene unas cada vez más claras connotaciones geoestratégicas regionales y mundiales. Regionales pues como muy bien ha entendido EEUU —y lo comienza a entender el GdL— detrás de lo que pasa en Venezuela está Cuba, que  junto a Nicaragua forman, como dijo John Bolton, la “troika tiránica”.  Pero más allá ya hay un consenso en que las potencias extracontinentales  de China y Rusia, así como otros “enemigos de EE.UU” —como Irán y Turquía— están interesados en mantener a Maduro y su combo en el poder. ¿Una nueva Guerra Fría?  Ya  el Grupo de Lima hace referencia a ellos en sus más recientes comunicados.

Ya no somos un tema regional sino global. Por eso en este tablero hay que jugar y hay que jugar recio. El que más lo hace es EEUU con sus sanciones personales y financieras. El Grupo de Lima, por su parte, ha sido tímido y sólo Canadá se ha adentrado en las sanciones personales, no obstante algunos otros países han establecido suspensiones de visas a prominentes figuras del régimen. Y aunque en el Grupo de Lima han hecho un llamado a restringir las “transacciones financieras y comerciales [del régimen] en el extranjero, que tenga acceso a los activos internacionales de Venezuela y que pueda hacer negocios tanto en petróleo, oro u otros activos”, esto no se ha apreciado.

Europa ha implementado también sanciones, pero se ha quedado un poco atrás. Incluso ha montado tienda aparte de EEUU y el Grupo de Lima, en especial en relación con el tema de las negociaciones. Europa siempre ha insistido en el tema de las negociaciones mientras el GdL ahora las ve con reticencia pues  “…las iniciativas de diálogo… fueron manipuladas por el régimen de Maduro, transformándolas en maniobras dilatorias para perpetuarse en el poder”. EEUU simplemente no confía en ellas.

Europa al no reconocer al régimen de Maduro creó un Grupo de Contacto (GdC) para fomentar un diálogo. En este grupo están los europeos y latinoamericanos (Bolivia, Costa Rica, Ecuador y Uruguay). Claro que el objetivo es que se celebren unas elecciones presidenciales “libres y justas”, pero sin  exigir el cese de la usurpación y gobierno de transición.

No parece probable que la Unión Europea  asuma una posición más dura aún con los cambios que se han dado con el nombramiento del uruguayo Enrique Iglesias como asesor especial para Venezuela y el reemplazo de Federica Mogherini por el español Joseph Borrell como Canciller de Europa. De Borrell conocemos su posición un tanto ambigua como Canciller español, al no reconocer a Maduro, pero mantener una relación fluida con el régimen. ¿Realismo?

Como sabemos, los noruegos, apoyados por  la UE y su Grupo de Contacto, han venido promoviendo una mediación para acercar las partes en Oslo. También han saltado a la palestra los suecos y realizan reuniones en Estocolmo sin la presencia de los venezolanos, pero sí de diplomáticos de Rusia, la Unión Europea y el Grupo de Lima. Ahora también Rusia quiere participar y promueve negociaciones y elecciones como salida. ¿Qué tal?

Aunque en reuniones bilaterales entre potencias se trataba el tema —EEUU lo lleva a casi todos los foros y reuniones—, las potencias extracontinentales, que apoyan a Maduro, no participaban en foros para tratar el tema. Pero esta reunión en Estocolmo nos muestra que progresivamente la resolución de nuestra crisis se escapa de nuestras manos y que en su dimensión geoestratégica son las potencias las que tienen la voz cantante.

Perú acaba de convocar a una reunión de gobiernos para tratar el tema Venezuela, donde los nuestros no participarán. Una centena de ellos han sido invitados, incluyendo Cuba, China, Rusia y Turquía. Allí conversarán sobre la mejor manera de recuperar la democracia y examinar el impacto de la migración masiva.

Estos temas parecen complementarios, pero pudieran no serlo. En ambos casos se necesita una acción contundente de la comunidad internacional. El más lógico argumento es que para lidiar con la migración, lo mejor es la vuelta a la democracia en Venezuela. Pero pudiera estar buscándose otra alternativa: dejar a Maduro —o a su equivalente— en el poder jugando a la contención del fenómeno, estabilizando al régimen y aceptando otra Cuba en el continente; quizás más próspera, por nuestras riquezas naturales.

La lucha internacional ya no es algo subsidiario,  es algo clave y como tal hay que enfrentarla profesionalmente.

Alfredo Michelena
@Amichelena 

miércoles, 29 de mayo de 2019

MARÍA TERESA ROMERO: EL GRUPO DE LIMA DEBE SEGUIR SIENDO EL CENTRO DE GRAVITACIÓN PARA LA SALIDA DEL RÉGIMEN

No cabe duda de que con el apoyo del Grupo de Lima se podrá construir la transición que reclama el pueblo de Venezuela y los demócratas del mundo

No cabe la menor duda: el régimen de Nicolás Maduro, en su desesperación por mantenerse en su corrupta usurpación del poder y seguir sacando provecho de las arcas y del sufrimiento del pueblo venezolano, está llegando a lo inimaginable y está llevando la crisis venezolana a niveles que rozan en la total falta de cordura. Los recientes ataques y medidas represivas contra los diputados a la Asamblea Nacional, a quienes con coraje y decisión el pueblo de Bolívar dio mayoritario poder en diciembre de 2015, es una muestra de ello.

En los últimos días el régimen madurista  ha allanado los  derechos inalienables de los diputados, tales como la inmunidad parlamentaria, reconocida por la Constitución, así como la toma militar de su  sede, el Palacio Legislativo.  Y, como si fuera poco,  secuestró al vicepresidente de la Asamblea Nacional, Edgar Zambrano -de quien, hasta el momento de redactar este artículo, se desconoce su destino- luego de ser perseguido y apresado por el Sebín, la tenebrosa policía política del régimen. De igual forma, ya hace semanas que se desconoce el paradero del diputado Gilber Caro, nuevamente apresado, sin que den cuenta ni de su detención ni del sitio de reclusión. Claramente un secuestro de Estado.
    
Es obvio que los avances políticos y diplomáticos del gobierno de la Asamblea Nacional le está pesando mucho al régimen usurpador y está decidido a arrasar al Parlamento legítimo. Eso sí: sin tocar al presidente encargado, Juan Guaidó. Por ahora.

Es por ello que hoy más que nunca se hace imprescindible y muy necesaria la decidida presión internacional que desde hace tiempo se viene ejerciendo contra Nicolás Maduro y su eje de corruptos funcionarios vinculados al narcoterrorismo internacional. Y esto lo entiende con meridiana claridad la mayoría de países de América Latina, que con valor y determinación han logrado entenderse y juntar esfuerzos por lograr que la Democracia, así, con mayúscula, vuelva a Venezuela, luego de tantos años de menoscabo de la libertad y de los derechos humanos de la mayoría de los venezolanos.

Así, es justo hoy día resaltar la existencia y labor que desde 2017 viene realizando el Grupo de Lima, conformado por 12 países del continente, empeñados en buscar salidas a la cada vez más terrible y oprobiosa crisis venezolana, originada por el mantenimiento en el poder del usurpador Nicolás Maduro, a quien no le ha temblado la mano para ejercer una cada vez más fuerte represión contra la gran mayoría de venezolanos que hoy por hoy se le oponen.

Desde su creación, el Grupo de Lima, conformado por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y México – si bien este último ha tomado distancia desde la llegada a la presidencia de Andrés López Obrador, ideológicamente identificado con Maduro- no ha cejado en su empeño por lograr que Venezuela vuelva al carril democrático, algo que no es posible mientras siga en el Palacio de Miraflores el nefasto pupilo de Hugo Chávez.


Si bien, como sabemos, el Grupo no es un organismo ni una organización multilateral formal, y por lo tanto no se trata de una instancia con poder concreto en materia diplomática (como sí lo es la OEA) por la seriedad y solvencia de sus integrantes ha adquirido reconocimiento internacional, y bien puede compararse con los ya lejanos Grupo de Contadora y su posterior Grupo de Río que tanto hicieron para lograr superar los conflictos vividos por los países centroamericanos en las décadas de los 80 y 90 del siglo XX. Esos mecanismos de consulta y concertación política propios de América Latina y el Caribe fueron fundamentales para el logro de la paz en Centroamérica. Y como bien reconoció el excanciller mexicano Bernardo Sepúlveda en una oportunidad, los  esfuerzos de esas iniciativas demostraron «la capacidad de América Latina de resolver por sus propios medios y de manera conjunta los conflictos de gran magnitud que le afectan».

Quizá el hecho más importante alcanzado hasta el momento por el Grupo de Lima, es la visibilización de la crisis venezolana a nivel internacional y el cada vez mayor aislamiento del régimen de Nicolás Maduro en la región. Sus miembros han concertado varias medidas de suma importancia, empezando por el  no reconocimiento de las írritas elecciones del dictador venezolano del pasado 20 de mayo de 2018, al decidir desde entonces reducir el nivel de sus relaciones diplomáticas en el país, así como llamar a consulta a sus embajadores en Caracas.

Posteriormente, reconocieron decididamente  al presidente encargado Juan Guaidó, a todos los miembros de la AN y a sus representantes diplomáticos, haciendo «personalmente» responsable a Maduro de «la vida, la libertad y la integridad de ellos y sus familiares», al tiempo que decidieron impedir a altos funcionarios del régimen venezolano la entrada al territorio de sus países, como forma de presión para lograr el cese de la usurpación ejercida por Maduro. Asimismo, el Grupo ha solicitado al secretario general de las Naciones Unidas, su Asamblea General y al Consejo de Seguridad, medidas concretas para evitar el «deterioro de la paz y la seguridad», así como ofrecer ayuda humanitaria a los venezolanos dentro y fuera del país.

Es cierto,  a sus integrantes aún les falta materializar varios de los puntos acordados en las diversas declaraciones del grupo, así como tomar mayores medidas de presión concretas como  bien lo viene haciendo el gobierno de los Estados Unidos. Pese a ello, no podemos dejar de reconocer que el Grupo de Lima ha cosechado varios logros y entre ellos, que el cerco diplomático en torno al régimen sea más poderoso, más efectivo, para el cese de la usurpación del poder que, por ahora, ostenta Nicolás Maduro, para desgracia de todos los venezolanos y también para los ciudadanos del resto de la región que ya se han visto afectados por la emergencia humanitaria compleja que vive nuestro país.

No cabe duda de que con el apoyo de este grupo también se podrá construir rápidamente esa transición que reclama a gritos el pueblo de Venezuela y los demócratas del mundo, y que es la garantía real para la realización de unas nuevas elecciones presidenciales verdaderamente democráticas, libres, justas y transparentes. Sus integrantes, como otros aliados democráticos –los EE.UU a la cabeza-,  están claros y se han comprometido con la ruta trazada por el presidente Guaidó: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones democráticas.

Por todo lo anterior, es que creemos que el Grupo de Lima es la iniciativa llamada –además de la más natural por su situación geográfica- a convertirse en el centro gravitacional o gravitatorio de estrategias y acciones de presión que permitan el regreso de la democracia en Venezuela.  Es por ello también que  estamos convencidos de que el  Grupo Internacional de Contacto, GIC, creado por la Unión Europea y otros países suramericanos para los mismos fines, se debe sumar y alinear de una vez por todas  con la posición política y diplomática del Grupo de Lima. A estas alturas de la crisis terminal venezolana y del cerco de presión logrado, no ayuda para nada  la dispersión de esfuerzos y visiones.

Termino con lo afirmado tajantemente por el mismo Juan Guaidó: agradecemos todos los esfuerzos e iniciativas, incluido el de mediación del gobierno de Noruega que apenas recién se ha conocido públicamente, pero con la condición que sumen, no que resten, que sirvan para abonar en el proceso de búsqueda de una salida a la crisis bajo la ruta ya trazada y bien encaminada por el presidente (E) de Venezuela y sus aliados continentales, en primer plano el Grupo de Lima.


María Teresa Romero 
@MT_romero.

domingo, 3 de marzo de 2019

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ, LADRONES DE CUERPOS


Actuamos con ideas simples, incluso necias. Suelen ser inofensivas como muchas bacterias bajo la piel que habitamos, hasta que se atraviesa un resfriado o un parpadeo inmunológico que las hace socialmente patógenas. En las sociedades cohesionadas están a raya por la actividad sistemática de los creadores de pensamiento, cuyo trabajo martilla que detrás de la obviedad suele haber un error, que lo real es complejo, toda simplicidad imaginaria, y que la simpleza y la obviedad son el no pensamiento. Pero las efervescencias colectivas apartan los razonamientos complejos, sustituidos por lo que Hayek llama “difusores de ideas de segunda mano”.

Son sofistas cuyo ser consiste en no ser, experticias imaginarias que contagian a otros y riegan la pandemia. En estas tres décadas varias veces el inicialmente inofensivo simplismo se trasmuta en colectividades movilizadas, y hasta en mayorías fanáticas en ciertos momentos. Es escalofriante recordar el trabajo incansable de grupos rencorosos y amargados para convencer de que el régimen democrático era una sentina y los partidos un basurero. Y los difusores de ideas de segunda, que no tienen instrumentos para discernir, lo convirtieron en verdad revelada.

Luego, que el “comandante” limpiaría la podredumbre. Y las caravanas de camellos de los difusores llevaron la mercancía contaminada de necedad a todas partes, así como también en 2016, 2017. La notable estrategia: abstenerse en 2018 para deslegitimar al gobierno y así vendría la solución desde fuera (frenemos ahí. Decía aquél: “la luz del entendimiento me hace ser muy comedido”). Es difícil enfrentar el vendaval de puerilidad de decisiones tomadas por simplismos, afectos, rabietas, ilusión, y ver cómo la ola arrastra gente en la crecida que antes era el comandante.

¡Devuélveme a mi mamá!

Los ladrones de cuerpos es una película de 1956, dirigida por el legendario Don Siegel que recibió grandes honores. Le han hecho tres remakes, algo inusual por no decir que extraordinario. Más tarde la incorporaron a la colección fílmica del Congreso de Estados Unidos. Cuenta que una pareja, el médico Bennell y su novia Becky descubren una invasión extraterrestre en un pequeño pueblo de California. Los usurpadores sustituían a las personas por unos dobles físicamente exactos y la gente pasaba por el momento aterrador, traumático, de descubrir que entes idénticos a sus padres, esposos, amigos o hijos, habían perdido su calidez, el élan.

Los críticos vieron en el film simbólicamente el contagio del fascismo y el comunismo en las masas. En nuestro país fue la inundación de simpleza que condujo de fracaso en fracaso. Si en la película los bichos se gestaban en unas vainas gigantescas, basta asomarse discretamente a algunas redes de “entendidos” para ver cómo proliferan los entes de la nadería flagrante. La suplantación avanza, imperan vaguedades, fantasías y desconocemos a nuestros seres queridos. Durante años se impuso la práctica de casar confrontaciones quiméricas.

Así se perdió la esencia del hacer político, quemaron las ventajas comparativas. Con ellas, victorias que habrían hecho del gobierno hoy un recuerdo y fueron a pelear donde quería el adversario, con la idea de sacarlo de un solo envión, con olvido de lo que ha pasado durante mucho tiempo, muchas veces y en muchas partes. A la fecha, algún entendimiento desnivelado nos hizo esclavos de una secuencia para mermados mentales con el fin de imponer a la realidad un prêt-pòrter que algunos han llamado jocosamente mantra: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

Grupo de Lima reloaded

¿No se puede cambiar el orden de la cartilla para evitar menudencias como muertes y otras violencias porque impediría algún plan? Escribe Luis Mariano Rendón @lmrendon, dirigente social chileno, opuesto a Maduro: “esa trilogía (puede cambiar porque) no se la entregó Dios a Guaidó en la cima del Ávila…”. Salir del caos revolucionario… ¿armoniza con dar base por bolas a que Maduro ha propuesto elecciones dos veces? ¿No habría que arrancarle el guante frente a terceros, particularmente la U.E y el Grupo de Lima reloaded?

No deberá olvidarse lo ocurrido ese 23 de febrero del que Tarantino pudiera hacer Reservoir dogs II. Que desmanteló la policía de la felicidad creada por los difusores y que reprimía la crítica. El Grupo de Lima insiste en que no habrá intervención militar. Igual los tres grandes, México, Argentina y Brasil que no estuvieron en Cúcuta, y éste en notoria retracción de sus palabras hace un mes. Declaran sobre llamar a elecciones limpias y ese debería ser el tema de negociación y debate. Pero ¡asombro¡ algunos dicen invasión sí elecciones no (todos estamos siempre a un paso de la locura). Toca evitarla, corregir los errores y preparar el próximo movimiento.

La incertidumbre y el ambiente actual sirven para recordar un genial cruce de retruécanos entre dos de las más cortantes lenguas de la Gran Bretaña. Bernard Shaw invita al estreno de una de sus obras a Winston Churchill, y en la esquela no deja de sajarlo con su humor “…te envío dos entradas al estreno, para que vayas con algún amigo, si es que lo tienes”. Churchill le responde de inmediato “Querido Bernard me es imposible ir al estreno. Pero te garantizo que iré a la segunda función, si es que la hay”.

Carlos Raúl Hernández
@CarlosRaulHer

sábado, 2 de marzo de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER, ¿QUÉ PASARÁ CON GUAIDÓ?


El Grupo de Lima ha renunciado al uso de la fuerza para salvar a los venezolanos de la barbarie del régimen. Maduro está feliz. Esa declaración le resta credibilidad al Grupo. Son trece países, casi todos muy importantes. Eran catorce, pero en la práctica hubo una baja notable tras la elección de AMLO en México.

¿Por qué el Grupo de Lima ha dado ese paso debilitante? Primero, por temor a la reacción de los grupos locales procomunistas. Segundo, por ampliar las presiones diplomáticas y económicas. Hay algunos países europeos y asiáticos que se sumarían, pero con el compromiso de no recurrir a la violencia. Y tercero, por la resistencia de las burocracias locales. Bolsonaro, por ejemplo, se ha encontrado con la sorda reticencia de Itamaraty.  

Estados Unidos respalda, pero no pertenece al Grupo de Lima. Eso le ha permitido a Washington insistir en que “todas las opciones están sobre la mesa”. Esa frase, reiterada por Mike Pence, quiere decir que la Casa Blanca no renuncia a la utilización de su imbatible fuerza militar. Estados Unidos puede pulverizar el 99% de las unidades ofensivas de las FFAA venezolanas en las primeras seis horas de ataque. Toda la aviación y las bases militares de Maduro serían borradas del mapa. Probablemente, serían exterminados la mayor parte de los líderes chavistas.

No obstante, es improbable la utilización de esa fuerza militar a menos que maten o detengan al presidente interino Juan Guaidó cuando regrese a Venezuela. Esa es la “raya roja” dibujada por la administración de Donald Trump en el conflicto venezolano. Un portavoz del gobierno norteamericano lo dijo claramente: “si tocan a Guaidó ésa sería la última decisión que tomaría Maduro”.

Como señaló acertadamente el periodista Andrés Oppenheimer, Nicolás Maduro encara un dilema en el que no puede ganar. Si mata o detiene a Guaidó se enfrentará a la inmediata demolición de su régimen. Si no lo hace asesinar o detener, perderá la autoridad y el control sobre el país a mediano o largo plazo.

Ya está sucediendo lo segundo. Cuando escribo esta crónica, más de 400 uniformados han desertado en Colombia. Al ritmo creciente de fugas pronto serán miles. Potencialmente, ésa sería la fuerza de ocupación militar en caso de que se desencadenara una guerra. 

Maduro, que es un procónsul designado por La Habana, juega con las reglas que le dicta Cuba. Raúl Castro es un convencido de que, quien resiste, acaba ganando la partida. Esa es su experiencia. Estima que el calendario lo favorece. Cree que al cabo de cierto tiempo dará la vuelta la relación de fuerzas. No consigue solucionar ninguno de los problemas de Cuba denunciados por él mismo (la leche racionada, las dos monedas) pero se mantiene atornillado en su puesto.

Los adversarios de Maduro piensan lo contrario. Creen que esta vez el tiempo lo perjudica. Cada día será más crítica la situación. Venderán lo que queda de las reservas de oro. El cerco financiero lo ahogará fatalmente. La falta local de combustible acabará de rematarlo. Faltará el bunkerpara generar electricidad. Los chavistas, acostumbrados a robar, no tendrán forma de hacerlo. Continuará y aumentará la hiperinflación. Es más fácil imprimir billetes que pedir préstamos que nadie concedería o flotar bonos que sólo un demente adquiriría. Esto precipitaría la crisis final, con los cerros volcados en las calles de Caracas y los colectivos saqueando y enfrentados a un ejército desmoralizado y en desbandada.

Por eso fue un error que el Grupo de Lima renunciara al uso de la fuerza. No se trata de que el chavismo y Maduro sean comunistas. Eso sería lo de menos. A un costado de Venezuela, Guyana, en época de Cheddi Jagan, un marxista-leninista de acuerdo con el infalible olfato de Winston Churchill, también lo era, pero no convirtió a su país en una narcodictadura ni se dedicó al delito, de manera que a nadie se le ocurrió invadirlo. Con el tiempo se olvidaron del colectivismo.

El problema es que el chavismo ha constituido una dictadura dedicada al narcotráfico y a expandir el terrorismo islamista. De ahí que Humberto Belli, el ex Ministro de Educación de Nicaragua, ha planteado la necesidad de ponerle fin al régimen de Maduro por medio de las armas colectivas. 

Sus argumentos son impecables: si existe el “internacionalismo revolucionario”, y si la izquierda aplaude “la divina presencia del Comandante Che Guevara”, nadie puede oponerse a la existencia del “internacionalismo democrático”, especialmente cuando se estaría actuando a favor de la soberanía venezolana y por invitación de un gobierno legítimo presidido por Juan Guaidó. Su texto termina con una salutación a “La Legión del Caribe” creada por José Figueres para luchar contra las tiranías de la época. Fue una magnífica iniciativa.

Carlos A. Montaner
@CarlosAMontaner

jueves, 28 de febrero de 2019

ANDRÉS OPPENHEIMER, ¿SE FORTALECIÓ MADURO AL BLOQUEAR LA AYUDA HUMANITARIA?


Algunos piensan que el dictador venezolano Nicolás Maduro demostró en los últimos días que tiene un control firme sobre los militares, y que por lo tanto podrá atornillarse en el poder para siempre.

Pero esa podría ser una lectura equivocada de lo que está pasando en Venezuela.

Los problemas de Maduro empeorarán. Con o sin una intervención militar —vuelvo a este punto enseguida— su régimen ilegítimo está acorralado, aislado y es cada vez más inviable.

Maduro bailó en público el 23 de febrero, tratando de mostrar como una victoria su sangrienta represión contra los voluntarios de la oposición que intentaban llevar ayuda humanitaria a Venezuela. Pero esa imagen no lo va a ayudar.

Primero, el aislamiento internacional de Maduro seguirá creciendo. Estados Unidos y más de otros 50 países, incluidos Canadá, Alemania, Francia, Gran Bretaña, España, Brasil, Colombia y Argentina, ya han reconocido al Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como el presidente interino legítimo de Venezuela.

El lunes, Corea del Sur anunció que se unirá a la lista de países que reconocen a Guaidó. Y varios presidentes latinoamericanos, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, y otros altos funcionarios del Grupo de Lima acordaron el lunes en una reunión en Bogotá, Colombia, intensificar y ampliar las sanciones diplomáticas y económicas contra Maduro.

“Vamos a estar mucho más activos a nivel internacional para ganar nuevos países en Europa, Asia y África” y lograr que reconozcan a Guaidó, me dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Roberto Ampuero, después de la reunión. “No vamos a quedar solo el Grupo de Lima”.

En segundo lugar, los ingresos extranjeros del régimen de Maduro disminuirán en los próximos meses, a medida que se apliquen las sanciones estadounidenses e internacionales. Estados Unidos ya ha anunciado medidas que reducirán drásticamente las exportaciones de petróleo de Venezuela, la mayor fuente de ingresos del país.

Estas medidas congelarán unos $7,000 millones en activos venezolanos y resultarán en una disminución de $11,000 millones en las exportaciones venezolanas este año, según funcionarios estadounidenses.

Tercero, a diferencia de lo que ocurrió en Cuba con la ex Unión Soviética, Maduro no tiene una superpotencia dispuesta a defenderlo a cualquier costo.

Rusia dice que apoyará a Maduro, pero no va a mover un dedo si el presidente Trump rompe su vergonzoso silencio sobre la invasión rusa a Crimea, y le dice a Vladimir Putin: “Si tú te metes en mi vecindario, yo me meto en el tuyo”. Y China está principalmente preocupada por poder cobrar sus préstamos, algo que Guaidó ya ha prometido hacer.

Cuarto, no está claro por cuánto tiempo más las fuerzas armadas de Venezuela respaldarán ciegamente a Maduro.

La mayoría de los soldados uniformados venezolanos que bloquearon la ayuda humanitaria y dispararon contra voluntarios desarmados de la oposición en la frontera colombo-venezolana el 23 de febrero no eran miembros del Ejército o la Guardia Nacional, sino de las fuerzas paramilitares de Maduro, o colectivos. Puede que Maduro no se animó a pedirles al Ejército y a la Guardia Nacional que dispararan contra la gente.

En quinto lugar, si bien es probable que no haya una intervención militar estadounidense o internacional en un futuro próximo, podría haber presiones crecientes para una intervención de las Naciones Unidas en el futuro.

Prácticamente todos los países de América Latina y Europa que apoyan a Guaidó, incluidos Colombia y Brasil, declararon el lunes que no respaldarán una intervención militar estadounidense o internacional. Pero si la crisis humanitaria de Venezuela continúa empeorando, eso podría cambiar.

Más de tres millones de venezolanos ya han huido de Venezuela, y su número puede aumentar a 10 millones en los próximos cuatro años, según el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Luis Almagro.

En resumen, salvo un milagro —como lo sería un gran aumento en los precios del petróleo, que pocos esperan— Maduro lleva las de perder. Sus problemas irán en aumento, y estará bajo una creciente presión interna y externa para acordar una solución política que conduzca a un restablecimiento de la democracia.

Andrés Oppenheimer
@oppenheimera

miércoles, 27 de febrero de 2019

BERNARD HORANDE, AHORA MÁS QUE NUNCA


El Grupo de Lima se ha reunido después de los acontecimientos sucedidos el fin de semana con el ingreso a Venezuela de ayuda humanitaria.

Frente a los desmanes criminales del régimen de Maduro, las expectativas de los venezolanos se elevaron. La petición general, abierta o a sotto voce, es que es necesaria ya una intervención militar.

No sería para menos. Lo que mucha gente intuía, ocurrió: que el aparato delincuencial madurista actuaría brutalmente de una u otra forma, impidiendo o saboteando la entrada de ayuda humanitaria.

En la encuesta que acompañó nuestro artículo de la semana pasada, 4 Escenarios sobre la Ayuda Humanitaria, más del 63% de nuestros lectores votaron por alguna de las opciones que sugería que la ayuda humanitaria no pasaría como Dios manda. Así ocurrió.

Ante esta situación, el Grupo de Lima, con la presencia del Presidente Encargado de la República de Venezuela, Juan Guaidó, y del Vice-presidente de los Estados Unidos, Mike Pence, han elevado la apuesta. Hay que leer entrelíneas las intervenciones.

Para algunos no es suficiente el Comunicado del Grupo de Lima. Es entendible. La desesperación y el sentido de necesidad ante los muertos y heridos del fin de semana hace que todos deseemos una solución inmediata y final.

Además de los dramáticos hechos sucedidos en el Táchira, es insólito lo ocurrido en Santa Elena de Uairén.

El chavismo, que se ha llenado la boca durante años manipulando el tema de la “reivindicación de los indígenas”, arremete de forma asesina contra la etnia pemón, dejando como saldo un importante número de muertos y heridos.

Esa es su verdadera naturaleza. Allí se descubrió su inmensa hipocresía.

No es momento de desesperanzarse. Para nada. El régimen asesino de Maduro y sus secuaces hace aguas. Cada acción que emprende los hunde más. Creen estar ganando batallas cuando de lo que se llenan es de derrotas.

Suena un tanto infantil esperar que unos países declaren públicamente una intervención militar en otro país. Más si esos países son vecinos de Venezuela.

Esas cosas no se hacen así. Además, el Grupo de Lima fue creado para otros fines. Pacíficos específicamente.

Estos asuntos se manejan con discreción. Las conversaciones se dan en reuniones privadas. Los acuerdos se cierran y no se divulgan.

El que crea que los Estados Unidos y particularmente Donald Trump, que de bolsa no tiene nada, se han embarcado en una aventura sin medir todos los riesgos debe estar soñando.

No van a poner en duda su reputación de mayor potencia mundial en lo militar,

Por otra parte, Venezuela no es Grenada. Ni tampoco es Panamá. Venezuela representa un reto mucho mayor.

Y el régimen venezolano también es un caso distinto. Aquí no se trata de un simple dictador que hay que desplazar. Por el contrario, estamos hablando de un complejo entramado de organizaciones criminales mafiosas de diverso tipo.

En Venezuela hacen cómoda vida cubanos castro-comunistas, terroristas, narcotraficantes, guerrillas del ELN y las FARC, pranes, asesinos a sueldo y el comunismo mundial, quienes han penetrado y se han apropiado de todos los estamentos del Estado venezolano y se reparten territorios.

Han utilizado nuestro país para cometer el mayor saqueo que la humanidad ha conocido en toda la historia.

Así que la tarea no es un sencillo “Maduro vete ya”.

En la reunión del Grupo de Lima, la mayoría de los países expresaron claramente que los venezolanos no podemos salir solos de esta tiranía. Que necesitamos ayuda.

Y el Vice-presidente Pence, en nombre de Trump, dio dos mensajes claves, simples y muy poderosos: uno: que los Estados Unidos están 100% respaldando al pueblo venezolano. Dos: que la hora ha llegado.

Las piezas se van acomodando progresivamente. Conllevan un proceso. ¿Tarda más de lo que se quisiera? Sí.

Pero estas operaciones se conocen el día – o la noche – en que se ejecutan. Unilateral o multilateralmente. Es decir, por uno o por varios.

Lo importante es lo afirmado por diferentes voceros nacionales e internacionales, desde María Corina Machado hasta el mismísimo Trump: no hay vuelta atrás.

Ahora más que nunca.

Bernard Horande
@BHorande