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miércoles, 19 de abril de 2017

JULIO PORTILLO, EL PARADIGMA RUMANO

LAS HUELLAS DEL TIEMPO

No hay nada similar a lo que ocurre en Venezuela, como aquellos días de diciembre de 1989 en la Rumanía de Nicolás Ceaucesco. En aquella navidad el mundo pudo seguir paso a paso los últimos días de aquel régimen comunista. Ceaucesco fue abucheado, huyó de la capital Bucarest, pero un tribunal militar lo ejecutó junto con su esposa Elena por genocidio, daños a la economía, abuso de poder y acciones contra la población civil. El pueblo salió a la calle.

El mundo exterior acompaña la resistencia venezolana. La OEA sigue denunciando la brutal represión de la dictadura venezolana. La canciller de Colombia Holguín dice “no es posible tener una relación normal con Venezuela”: El diario El Observatore Romano del Vaticano titula “Venezuela en el abismo”; Perú y Chile retiran sus Embajadores; Mercosur condena al gobierno de Maduro; la Unión Europea quiere un cambio en Venezuela; El expresidente Mujica de Uruguay censura a Maduro por sus calificativos; Cuba callada; la República Dominicana  en la OEA rectifica y se abstiene; las Ministros de Exteriores de Paraguay y Argentina le salieron al paso a la muy descalificada canciller Delcy Rodríguez. La vicepresidenta del gobierno español Soraya Sáenz reflexiona en la parlamento sobre lo que ocurre en Venezuela.

Mientras tanto en las calles las manifestaciones continúan en varias ciudades. Pasan de cien los heridos, entre diputados, estudiantes, mujeres. Las provocaciones de los jerarcas de la tiranía no cesan: Maduro dice que habrá elecciones en el 2018 y que ganarán por pela; Diosdado afirma que ni con sangre habrá cambio en Venezuela y descalifica a la oposición al decirles “no tienen bolas para dar un golpe”; Aristóbulo sabe que tienen los días contados y llama a la calle al oficialismo; el General Padrino hace el ridículo y por twuiter pide la destitución de Almagro; China y Rusia en un país devastado se pelean por  venderle armas de represión a Venezuela. Tareck el Aissami luce nervioso.

La procesión va por dentro. La represión aumenta pero la policía luce agotada, se comenta que Maduro no saca el ejército a la calle porque teme se una al pueblo. Como en enero del 58, Roberto Henrique de Copei luce pionero al refugiarse en la Embajada de Chile, el gobierno acusa a Oswaldo Álvarez de la oposición y a Ramírez Torres oficialista de reunirse con militares. Los venezolanos casi clandestinamente siguen por las redes y el internet todo lo que está ocurriendo ante la creciente censura de prensa, radio y televisión.


Por siglos se conoce aquel refrán de “Dios ciega a quien quiere perder”. Nicolás Maduro en su laberinto no reflexiona sobre lo que le ocurrió a Nicolás Ceaucesco y a su entorno. Venezuela está en su semana santa de crucifixión y sufrimiento, pero puede amanecer antes del 1 de mayo resucitada como Cristo. Los acontecimientos que parecían imposibles, como en Rumania, están siendo para los venezolanos hoy resurrección del espíritu democrático.

Julio Portillo
julioportillof@gmail.com
@julioportillof
Zulia - Venezuela

domingo, 19 de marzo de 2017

JULIO PORTILLO, EL CARNET DE LA PATRIA

LAS HUELLAS DEL TIEMPO

La comprobación más fehaciente que Venezuela padece hambre y miseria es acercarse a las plazas de las ciudades donde el Nicolato presiona para que el pueblo saque el llamado carnet de la patria. Colas inmensas de gente en el peor estado de indigencia. A veces no se escucha palabra alguna, avanzan en la fila resignados.  Pitágoras decía “cuando la patria sea injusta contigo, haz como con una madrasta, toma el partido del silencio”.

El llamado carnet de la patria, recuerda las prácticas fachitas de la Italia de Mussolini, la libreta de racionamiento del castrismo en Cuba. Ningún país que no se encuentre en creciente deterioro como la Venezuela del chavismo, acudiría a prácticas semejantes. Ni los países europeos ocupados por el nazismo de Hitler vieron cosas parecidas.

El gobierno ha puesto correr rumores que con el carnet de la patria se repartirá comida, o se comprará más barato o que el mismo será exigido para ciertas transacciones o servicios con el Estado. Convocatoria con un señuelo y a la vez con una amenaza. Esta realidad remite a la consideración de la obediencia a un gobierno que ha perdido la legitimidad del poder.

Ser sometidos a un gobierno comprometido en prácticas de autoritarismo, incumplimiento de las leyes, delitos no esclarecidos, deterioro premeditado de la economía con sus consecuencias, es la mejor evidencia de la crisis moral que atraviesa Venezuela. Y si la oposición al régimen colabora con la sumisión incondicional a un dictador se hace cómplice y no puede actuar con tranquilidad de conciencia. Y escribir este concepto no es una acusación sino una advertencia.

El colaboracionismo, aunque sea de modo inconsciente, es un modo inaceptable de alargarle la vida al militarismo que se ha hecho del poder. Hay que tener conciencia que el llamado carnet de la patria ha sido un pretexto para quebrarle la voluntad propia de los que aspiran a un cambio en Venezuela. Las últimas encuestas señalan que el 93% de la población cree que el país en estas manos anda muy mal y Maduro acusa una popularidad de apenas el 17%. Y por si fuera poco hasta las propias encuestas del régimen apuntan que el 53% cree que las bolsas del clap ayudan a la población a hacer llevadera la situación. Esa generosidad “altruista” del gobierno, de regalar o abaratar comida, no está conforme con la realidad. Ignacio Leep llamaba eso la “verdad” subjetiva del esquizofrénico.

La situación de Venezuela sigue siendo noticia internacional.  A las denuncias hechas por el Secretario General de la OEA, los Presidentes de Argentina y Perú, el vicepresidente de Colombia, el Presidente del gobierno español, Mercosur, en los últimos días se han sumado las voces del Senado norteamericano y del canciller Brasileño Aloysio Nunes. Este último lo dijo sin ambages “el gobierno venezolano es una dictadura”.


Como diría Unamuno, tenemos que “cobrar conciencia clara y arraigada del paisaje de la patria” que en nuestro caso no es sino de desolación.

Julio Portillo
julioportillof@gmail.com
@julioportillof
Zulia - Venezuela

sábado, 18 de febrero de 2017

JULIO PORTILLO, DESCARO

LAS HUELLAS DEL TIEMPO

Fue Aristóteles quien en Grecia planteó por primera vez la existencia de tres poderes: ejecutivo, judicial y legislativo. Pero fue Montesquieu en los días de la Revolución Francesa quien nos enseñó que si cierto era que existían esos tres poderes los mimos debían estar separados, ejercidos por personas distintas y perfectamente autónomos, porque de lo contrario no estábamos en una democracia sino en una tiranía.

Eso lo practican en el mundo de hoy todas las democracias de los países y solo en países como Nicaragua, Cuba, Venezuela, Corea del Norte, China y algunos países africanos no sucede.  El ejemplo más próximo de que eso funciona ha sido Brasil y Estados Unidos.

Nicolás Maduro el torvo dictador que manda este país, fue al Tribunal Supremo de Justicia y en un palabrerío descarado les dijo a los magistrados que ese el poder más autónomo que había existido en la historia de Venezuela. No hay palabras para calificar aquella mentira que asciende en escala a un descaro, una insolencia y una falta de respeto a la institución.

Estas cosas no pueden pasar inadvertidas porque tenemos que escribir para la historia y las futuras generaciones revisarán estos textos para adquirir una dimensión del momento de desvergüenza que vivía el país. Aquello de Maduro no era sinceridad que como dice Quevedo esta virtud es madre de la verdad, se trataba de una desvergüenza del que funge como Jefe del Estado.

No podemos tener condescendencia de ningún género con la imbecilidad y la perversión. Maduro desde que asumió el mando no ha evolucionado, cada vez más práctica el descaro. En ese acto de besamanos de unos magistrados frívolos, aduladores, serviles, algunos de ellos sin méritos para vestir la toga, por falta de conocimientos jurídicos, por acusaciones de delitos cometidos, prometió Maduro crear unos Comités de Justicia Popular.

De la misma manera entonces que se pretende sustituir a la Asamblea Legislativa por una Asamblea del Pueblo, ahora se nos anuncia que se va en camino de crear Tribunales Populares, que a la manera de aquellos que creó Fidel Castro al inicio de la revolución cubana llevaban al paredón a sus enemigos políticos. O los del Khmer Rojo de Camboya en 1985 que martirizaron a ese pueblo asiático. Qué duro la van a pasar esos “magistrados” del Tribunal Supremo de Justicia cuando acabe la dictadura, saldrán en estampida hacia a los aeropuertos o por las trochas sino los agarran primero las turbas víctimas de las sentencias que produjeron para agradar al régimen.


Pronto comenzará a escribirse el libro de los años del oprobio, de una justicia simulada, de una nación con un “tribunal constitucional” que hizo la justicia y el derecho a imagen del dictador, fueron sentencias impías. Por eso es bueno recordar a Cicerón que dice “Hacer depender la justicia de las conveniencias humanas es destruir toda la moral de una nación “.

Julio Portillo
julioportillof@gmail.com
@julioportillof
Zulia - Venezuela

sábado, 30 de enero de 2016

JULIO PORTILLO, YA NO VIENEN, LAS HUELLAS DEL TIEMPO

El Zar de Rusia Pedro I, el Grande, recomendó a su país, antes de la revolución bolchevique, que su destino era unirse a Europa, donde estaba la civilización y el progreso y desprenderse de una serie de republiquetas que vivían parásitas de Rusia.

Cuando narraba esta historia a mis alumnos militares de geopolítica, más de uno, aun a riesgo de que el régimen autoritario chavista lo execrara, no aguantaban y decían: “eso es lo que nosotros tenemos que hacer con Nicaragua, Cuba, Argentina, Bolivia, Ecuador, Granada, que viven parasitas de Venezuela”.

El prepotente Presidente del Ecuador Rafael Correa, se dedica a llamar a la oposición venezolana golpista y en discursitos a sus compatriotas que Venezuela prácticamente no existía antes que Chávez llegara al poder. Que era un país pobre, hambriento, con el dinero de sus oligarcas invertido en mansiones en Miami.

A este caciquito hasta hace poco con la manía de relegirse hay que recordarle que en los cuarenta años de república civil que tuvo  Venezuela desde 1958 a 1998, hubo el mayor progreso y desarrollo de esta nación, donde la oposición ganó el poder varias veces, con una PDVSA modelo en el mundo, reservas internacionales cuantiosas, país sin emigraciones de sus nacionales,  supermercados llenos de comida, becarios en el exterior, militares en los cuarteles, separación de poderes, un bolívar verdaderamente fuerte.

Es notable que ya no vienen a Caracas, Evo Morales, Daniel Ortega, Raúl Castro, Rafael Correa, los ex Cristina Fernández, José Mújica, Manuel Zelaya, aduladores de todo pelambre, lisonjeros, pilletes, que colmaban a Chávez de toda clase de alabanzas, para arrancarle los dólares del petróleo que ahora no nos devuelven, ante la crisis, ni en caraotas, arroz, café, azúcar y otros productos de los cuales escasean los venezolanos. Era lo que el célebre periodista Pedro María Morantes, Pío Gil, llamaba los felicitadores. Apuntando que “Si no hubiera déspotas, no hubiera serviles”.

Nadie puede ocultar la crisis humanitaria y moral que atraviesa Venezuela. No hay alimentos, medicinas, buenos hospitales, escuelas excelentes y hasta se duda si las reservas internacionales en oro, están en las bóvedas del Banco Central de Venezuela y no se las han llevado para Cuba. Es la época donde un Presidente que debiera renunciar por incapaz, vale más que un letrado.

Julio Portillo
julioportillof@gmail.com
@julioportillof

Zulia – Venezuela

miércoles, 23 de diciembre de 2015

JULIO PORTILLO, CINISMO E INJERENCIA

Cada vez que a la dictadura venezolana desde cualquier lugar del mundo le piden respeto por los derechos humanos, la democracia, el derecho internacional, los jefes de Estado de distintos países, a su propio pueblo, la solicitud es calificada por el régimen como injerencia.

A lo largo de estos años del despotismo fascista que nos gobierna han tildado de entrometerse en los asuntos de Venezuela, a jefes de Estado y de Gobierno de Estados Unidos, Canadá, España, Alemania, Colombia, Reino Unido de la Gran Bretaña, Francia, el Vaticano, Costa Rica, Panamá, Honduras, Paraguay, Chile, Perú, Argentina; expresidentes de veintiún países,  los senados de Chile, Perú, Colombia, Brasil, los secretarios generales de la OEA, las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, Human Rights, juristas, filósofos, premios nobel, historiadores, economistas. Según el chavismo, es el mundo, el que está equivocado, no ellos.

Con el mayor cinismo, de la forma más grosera, la Canciller del régimen venezolano, Delcy Rodríguez, respondió en la reciente reunión de Mercosur, la solicitud del Presidente Macri de Argentina, de liberar los presos políticos venezolanos. Maduro no fue a Paraguay porque le hubiera sido muy cuesta arriba hablar de injerencia en Asunción donde él fue expulsado de ese país, por incitar a un golpe de Estado cuando fue depuesto justamente el Presidente Fernando Lugo por sus escándalos sexuales y acciones contra los campesinos. Era como nombrar la soga en la casa del ahorcado.

Maduro sirvió de chofer al depuesto Presidente Zelaya de Honduras, cuando intentaba regresar a su país por las fronteras. No es injerencia cuando el Presidente Correa de Ecuador califica a la oposición venezolana de golpista, cuando Evo Morales, José Mujica, Daniel Ortega, Fidel Castro, o asalariados del gobierno opinan sobre los asuntos internos del país. Eso se llama cinismo. “No hay mayor cinismo que el de aquellos que reclaman para sí lo que nunca han dado”, dice el escritor Jorge González Moore.

Desconoce la dictadura venezolana que juristas como Groscio, Pufendorf, Vattel, Wolf, Kant, Stuart Mill, llegan incluso a justificar la intervención humanitaria de un Estado en otro cuando son violados los derechos humanos.  Nadie ha pedido una intervención armada, simplemente se le ha recordado a la dictadura los derechos fundamentales del hombre.
                                                                                                      
Julio Portillo
julioportillof@gmail.com
@julioportillof

Zulia - Venezuela                                                                                                       

jueves, 17 de diciembre de 2015

JULIO PORTILLO, EL REGRESO A LOS CUARTELES

La historia se repite. Los militares en el poder quiebran a los países, cuando ya no hay dinero en el erario público, regresan a los cuarteles. Se lavan las manos. Lo anunciado por Maduro, fue una exigencia de las capas medias de la fuerza armada para recobrar la institucionalidad y deslindarse del desastre del chavismo.

Chávez y Maduro se han mantenido en el poder sobre la base de corromper la camarilla militar que los sostiene, denunciada por negocios sucios de todo tipo. Hemos tenido 17 años de gobierno militar. Han sido ministros, gobernadores, embajadores, banqueros, han manejado las divisas, los pusieron a vender pollos y verduras. Quebraron el país, es lo que un autor llamó “La nómina del fracaso” que puede verse en google.

Los militares tenían los ministerios con más fondos y responsabilidades. Eran dueños de la economía, finanzas, banca pública, energía eléctrica, transporte acuático y aéreo, industrias, alimentación el hábitat y la vivienda. Han tenido el Ministerio de Interior y Justicia. Han dispuesto de 401,8 millardos de bolívares, en los últimos meses. Según Eduardo Semtei dispusieron todos estos años de 1.280.208.000.000 dólares.  O lo que es lo mismo han manejado 1,28 billones de dólares. Dejan a Venezuela en la ruina.

Es que la política requiere un adiestramiento que la vida militar no proporciona. Dice Filimandro que “En los cuarteles a los militares se les enseña a mandar y a obedecer y eso no tiene nada que ver con gobernar”. El mayor mal que le hizo Chávez a la Fuerza Armada fue que les hizo perder la capacidad de ver el grave momento en que los comprometían. Deformándoles la verdad de lo que ocurría, comprándolos con aumentos sucesivos de sueldos, carros chinos, préstamos y hasta humillándolos con la presencia cubana en los cuarteles.

La cuestión militar es más grave de lo que se piensa. Hay que aclarar si los que regresan a los cuarteles son los militares activos y qué va a pasar con los militares retirados en puestos de gobierno. Debe recuperarse el honor de las Fuerzas Armadas de Venezuela acusadas indiscriminadamente de estar comprometidas con el narcotráfico. Generalidad inaceptable. Oficiales sobrios deben pasar a comandar los cuarteles.  Es prioritario aclarar lo que ha sido la compra de armas a Rusia y China. Dios salve a la Fuerza Armada, necesaria para la defensa.

Julio Portillo
julioportillof@gmail.com
@julioportillof

Zulia - Venezuela

viernes, 11 de diciembre de 2015

JULIO PORTILLO, LA FIERA HERIDA


Esta reflexión no es original. La escribo a propósito del resultado de las elecciones parlamentarias, para situar el entusiasmo y la alegría en su justo término. Esopo, Solón, Maquiavelo y en Venezuela Teodoro Petkoff han hablado sobre el cuidado que debe tenerse de una fiera herida.

Decía Solón: “No hay que considerar segura la victoria hasta que el combate no haya tocado a su fin”. El triunfo electoral de la oposición debe considerarse como la recuperación de los pasos perdidos, pero en modo alguno la conquista de la totalidad del poder. No hay que dejar pasar la oportunidad. El pueblo venezolano está contento y quiere sacudirse el infortunio. Es capaz de seguir apoyando esta opción, si se le tiene informado, si comienza a ver un modo distinto de administrar un poder.
La Fuerza Armada da señales de apoyar a Venezuela que es lo permanente y no a Maduro y Diosdado que son transitorios. Esopo en su fábula “El lobo y el cordero” advierte que “con los malos y perversos de nada vale la verdad y la razón, no vale contra ellos sino la fuerza”. En la calle hay el rumor de que a pesar de tener como dicen “el mejor sistema electoral del mundo”, volvieron a tenernos hasta la media noche para darnos el escrutinio. Diosdado no aceptaba los resultados y amenazaba con sacar a los colectivos armados. Se dice de buena fuente que en la reunión antes del primer boletín llegó a decir “al carajo con la opinión pública internacional, los expresidentes y Unasur”.
Otros autores señalan que “cuanto más acorralada se ve una fiera, aunque esté moribunda, es más peligrosa”. Lo que la dictadura ha comenzado a perder no es cualquier cosa. El poder, dinero del petróleo, reservas internacionales –si es que aún están el BCV- la posesión cubana y sobre todo el riesgo de que puedan ser investigados y conocerse la verdad de todo cuanto le han hecho al país.
No puede subestimarse a quien tiene el poder ejecutivo, poder judicial, fiscalía general de la república, contraloría, medios de comunicación comprados y el apoyo logístico de Cuba. Maduro nos amenazó con calle y candela. No cree en la legalidad y por tratarse de un hombre iletrado en el poder es más peligroso e imprevisible. Decía el escritor ucraniano Valsy Symonnenko que “Nada hay más terrible que un poder ilimitado en manos de un ser limitado”. En Hispanoamérica dicen “Ojo pelao”.
Julio Portillo
julioportillof@gmail.com
@julioportillof

Zulia - Venezuela

miércoles, 25 de noviembre de 2015

JULIO PORTILLO, EL PRINCIPIO DEL FIN

Sería inútil un tema distinto al de las elecciones. Aun los más indiferentes están con ansiedad de los acontecimientos por venir. Un país próximo a ser sacudido por un profundo cambio que nos dejará honda huella. Estamos unidos por un unánime disgusto.

Este es un régimen envuelto en el fracaso. Maculado por graves acusaciones. No hay gobierno en el mundo más desprestigiado que el venezolano. Acumula un prontuario extenso: narcotráfico, asesinatos, torturas, corrupción, espionaje, deportaciones en masa, presos políticos, justicia amañada, militares humillados, financiamiento de elecciones en otros países, regalos excesivos a gobiernos cómplices, en fin, ha perdido la legalidad y la legitimidad del poder.

A pocos días de las votaciones no hay señal de propósito de enmienda. Por eso contra esta dictadura, están los estudiantes, academias militares, empresarios honestos, universidades, científicos, sacerdotes, trabajadores y empleados públicos amenazados, las mujeres cansadas de las colas para encontrar comida, colegios profesionales amordazados y hasta los antiguos votantes envenenados por el régimen, dicen acorazados BASTA. Es pa´ fuera que van.

Es el principio del fin de la tiranía bicéfala de Maduro y Diosdado. Que están tan nerviosos, que Maduro se fue a Irán a una reunión sobre exportadores de gas donde no fue invitado. El segundo ya acepta la derrota y le ha dicho a sus allegados “preparen la maleta”. El gobernador del Zulia, Arias Cárdenas, ya no hay acto al que asista donde no reciba silbidos y gritos de rechazo.  No tendrán necesidad como Pérez Jiménez de abrir las arcas del Banco Central antes de partir, están tan gordos del dinero robado que no les quedan bien los pantalones.

Los candidatos de la oposición con templanza han sorteado toda clase de obstáculos para llegar a los electores. Algunos han sido detenidos por horas, otros han soportado las envestidas de los colectivos armados. Meten miedo, pero tienen tanto miedo que hasta la aparición de María Corina en la televisión invitando a votar la han prohibido.

Lo ocurrido en Argentina nos ha llenado de valor y entusiasmo. Se repite lo de Mauricio Macri “hacer posible, lo imposible”. La madrugada del 7 de diciembre encontrará a los venezolanos en todas las ciudades celebrando el fin de la dictadura. Será otro 23 de enero de 1958. Con Dios delante.

Julio Portillo
julioportillof@gmail.com
@julioportillof

Zulia - Venezuela

jueves, 5 de noviembre de 2015

JULIO PORTILLO, PERSONA NON GRATA

En diplomacia declarar al funcionario de un Estado “persona non grata” equivale al término de su representación. La Convención de La Habana de 1928 estableció las pautas al respecto.  Aunque el Estado declarante no está obligado a dar las razones, haciendo uso de la analogía, en el caso a continuación si vamos a darlas.

El Gobernador Francisco Arias Cárdenas debe ser declarado persona non grata al Zulia. Igualando a su paisano Cipriano Castro que clausuró la Universidad del Zulia en 1904, ha dicho sobre el Alma Mater que es “El Marite reprogramado y reproducido dentro del claustro universitario”. Y por si fuera poco llamó al Rector “jefe de malandros”. El claustro universitario lo integran autoridades, representaciones de profesores, estudiantes, egresados, personal administrativas y obreros.

La frase desdichada es una injuria a la Zulianidad, una canallada propia de los barbaros y zafios que nos gobiernan. El Rector Jorge Palencia y las Academias del Zulia han rechazado este agravio. Razón no para pedir que se retracte públicamente, sino para solicitar su renuncia inmediata al cargo, o a la larga un referéndum revocatorio. Lo dicho tiene consecuencias de naturaleza moral y jurídica.

No es extraño que el Teniente Arias establezca comparaciones de índole penal cuando quiere ofender. Debe recordarse que nos llegó a decir que Chávez era “un presidente asesino manchado con la sangre de los venezolanos, jefe de delincuentes, mente enferma, paranoico”.

Deploro profundamente la muerte del estudiante que ha dado motivo a todo este incidente, porque fui dirigente estudiantil de LUZ. Hay que establecer responsabilidades, previa investigación de una comisión mixta de autoridades universitarias y policiales. En el recuerdo está el caso de Livia Gouverneur, militante del Partido Comunista, muerta en 1961 en extrañas circunstancias, donde incluso se llegó a decir que había sido asesinada accidentalmente por sus propios camaradas.

Arias sabe que le espera el 6 de diciembre en el Zulia una gran derrota y arremete contra uno de sus baluartes que es la Universidad. Pero como diría José M. Rivas, esto nos sucede por haber permitido que nos gobierne un “lazarillo extraño” y haber puesto de lado los faros propios, condenándonos a los que nos ocurre. El Zulia necesita su propia agenda, que lo saque del azar de las tinieblas.

Julio Portillo
julioportillof@gmail.com
@julioportillof

Zulia - Venezuela