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domingo, 29 de septiembre de 2019

MARIANELA PALACIOS: VENEZUELA, ENTRE LA GUERRA Y LA PAZ

El discurso belicista, es decir, aquel favorable a la guerra como medio para resolver conflictos, ha estado presente en la revolución socialista del siglo 21 desde hace décadas.

Y se ha expresado de múltiples formas. Desde aquellas amenazas iniciales de freír adecos y el uso de calificativos para deshumanizar y restar valor en la dinámica social a aquellos que se les oponen (“escuálidos”, “tumores”, “gusanos”, “basura”, “plagas”,“malditos”…), hasta el chiste de un ex canciller en el programa Zurda Konducta sobre cómo pasa una bala de un francotirador por el cerebro de un opositor, las consignas más coreadas (“Patria, socialismo o muerte”) y los símbolos que usan para proyectar su poder (el puño que golpea la palma de la mano) e identificar a sus cuerpos de seguridad (calavera de las Fuerzas de Acciones Especiales-FAES- de la Policía Nacional Bolivariana) y sus canales con mayor audiencia (hojilla, mazo), son testimonios de ello.

El afán de polarizar al país y exacerbar emociones etiquetando al adversario político como enemigo, banalizando la muerte o criminalizando la disidencia, no es algo nuevo en Venezuela. Lleva décadas añejándose en el discurso público, y no solo el de voceros del oficialismo sino también de la oposición.

Y las palabras construyen realidades. Más aún cuando las personas que las pronuncian son los líderes de una Nación y con sus dichos y hechos modelan la formación de las nuevas generaciones.

Por experiencia propia, sé que después de muchos discursos de Hugo Chávez durante las cadenas presidenciales, cuando cuestionaba a un periodista o un medio críticos, grupos violentos solían visitar horas o días después las sedes de nuestros lugares de trabajo y no solo para gritar consignas de protesta, sino también para lanzar bombas molotov, piedras, vidrios y hasta balas.

“Este tipo de acciones y discursos presidenciales confirman el deterioro del Estado de derecho en Venezuela”, advirtió en su momento la Comisión Internacional de Juristas (CIJ) tras la detención de la jueza venezolana María Lourdes Afiuni y los ataques públicos realizados por el mandatario directamente contra ella.

http://w2.ucab.edu.ve/tl_files/CDH/Maria%20Lourdes%20Afiuni/INFORME-CONCLUIDO-JUEZA-M.%20AFIUNI-2010.pdf

Los niveles de violencia verbal y física en el escenario político han aumentado en los últimos años, al igual que la censura y autocensura en el sistema informativo nacional y la migración de periodistas, políticos y activistas de derechos humanos

https://ipysvenezuela.org/2019/03/30/periodismo-migrante-indice-de-libertades-informativas-ipysve-2018/.

También ha aumentado el número de abusos policiales y militares contra opositores al gobierno. Por ejemplo, la cifra oficial de casos de muertes “por resistencia a la autoridad” reportadas por el propio gobierno a la Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, es “inusualmente alta”. Y debido a ello advirtió en Ginebra sobre ejecuciones extrajudiciales y recomendó el desmontaje de las FAES.

Pero eso no fue aceptado por el gobernante Nicolás Maduro, quien en lugar de tomar medidas para frenar este tipo de conductas en ese cuerpo de seguridad, públicamente les dio un espaldarazo y aplaudió el trabajo que vienen desarrollando.

https://observatoriodeviolencia.org.ve/cinco-mil-287-muertos-con-maduro-en-un-ano-por-resistencia-a-la-autoridad-onu/

También la organización Human Rights Watch, en su más reciente informe sobre Venezuela, habló de 18.000 muertes causadas por cuerpos de seguridad del Estado venezolano “por resistencia a la autoridad” desde 2016 a la actualidad, casos documentados de ejecuciones extrajudiciales y un patrón sistemático grave de abusos que quedan impunes.

https://www.hrw.org/es/news/2019/09/18/venezuela-ejecuciones-extrajudiciales-en-zonas-de-bajos-recursos

El nivel de descomposición y retroceso político, social y económico que ha tenido Venezuela en el último sexenio no tiene precedentes en la historia de América Latina, sin ser un país afectado por desastres naturales ni una confrontación armada.

La economía nacional se redujo más de la mitad entre 2014 y 2018, por una recesión que no ha sido corregida aplicando políticas adecuadas y que este 2019 restará otro 25% a la capacidad productiva nacional, según estimaciones del Banco Mundial. https://cotejo.info/2019/08/venezuela-recesion-economica/

La crisis humanitaria amenaza con convertirse en catástrofe humanitaria https://cotejo.info/2019/03/bachelet-informe-onu-vzla/, los servicios públicos colapsan, la calidad de la educación se ha venido a menos con las olas migratorias (más de 4,3 millones de venezolanos se fueron, de acuerdo con Naciones Unidas), los salarios se han pulverizado https://cotejo.info/2019/05/salario-minimo-pulverizado/ y el país enfrenta una dolarización de facto https://cotejo.info/2019/08/dolarizacion-de-facto/.

Y en medio de esta coyuntura, la élite gobernante abandona el proceso de negociación con la oposición liderada por Juan Guaidó, que era acompañado por mediadores noruegos, e intenta ahora convencer al mundo de que ha llegado a un “acuerdo” con la “oposición” (el mismo grupo de “opositores” que se prestó para ir a las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018, con las que Maduro trató de legitimarse, pero cuyo resultado fue desconocido por más de 50 países y un alto porcentaje de venezolanos).

En su discurso público, el mandatario tiende a victimizarse, a culpar a otros de la crisis actual y de los vientos de guerra que soplan en Venezuela, e intenta presentarse como un adalid de la justicia y la paz.

No obstante, en su retórica también está presente la radicalización del proceso político y ese maniqueísmo que, según libros de historia y ciencia política, es típico de regímenes autoritarios o totalitarios: amigos o enemigos, buenos o malos, patriotas o traidores a la patria.

En 2017, por ejemplo, declaró públicamente que si la revolución caía, “lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas”

Y más recientemente, usando la red de medios oficiales del Estado, llegó a difundir un video de la Red de Articulación y Acción Sociopolítica (RAAS), que abiertamente invita a los miembros de las 14.381Unidades de Batalla Hugo Chávez (UBCH) que están distribuidas a “desplegarse casa por casa para la caracterización sociopolítica” de sus respectivos vecinos, para “identificar con claridad cuál es su enemigo histórico” y para que se organicen y adquieran “el conocimiento necesario para vencer al enemigo”.

Marianela Palacios Ramsbott 
@nelapalaciosr

viernes, 7 de junio de 2019

LUDMILA VINOGRADOFF: EL HERODES QUE BAILABA SALSA

La relación es entre 56 millones de euros en la compra de armas o el pago de una deuda de casi 11 millones de euros para salvar a 30 niños enfermos crónicos que están en el corredor de la muerte. Nicolás Maduro ha preferido lo primero por lo que pasará a la historia como el Herodes caribeño que sentenció a los niños a no tener futuro mientras bailaba salsa.

La insensibilidad y la falta de humanidad del régimen lo ha llevado a suspender la deuda de casi 11 millones de euros que tenía Pdvsa con Italia y dejar morir hasta ahora seis niños en mayo que estaban esperando recibir trasplante de médula ósea en una clínica italiana.

Pero lo más insólito es que el incumplimiento del pago no es por falta de fondos o por las sanciones de Estados Unidos sino para comprar armamentos y uniformes militares por 56 millones de euros. “Con esa cantidad se pueden salvar 220 niños con tratamiento médico”, dice el diputado Miguel Pizarro en su informe sobre la crisis de la salud en Venezuela.

Para Juan Guaidó, presidente interino, “los hechos sucedidos no son meras pérdidas de vidas, son asesinatos cuyo culpable es quien hoy usurpa el poder en Venezuela, Nicolás Maduro. El usurpador decidió que estos niños inocentes fuesen condenados a muerte al formar parte de la mayor trama de corrupción de nuestra historia”.

Añadió que la tragedia que ha llevado a los venezolanos a padecer una crisis humanitaria compleja sin precedentes, mientras los del régimen chavista se han llenado los bolsillos con una vida de lujos y excesos”.

“Es necesario señalar a los verdaderos culpables y dejar en claro lo que realmente sucede respecto a esta grave crisis, así como las medidas que desde el Gobierno Legítimo se están llevando a cabo”, dijo al destacar que no son las sanciones las que han impedido el pago de la deuda de casi once millones de euros, como lo asegura el canciller Jorge Arreaza, porque son posteriores al impago.

“La muerte de estos infantes ha sido una decisión política del régimen usurpador. Jorge Arreaza ha admitido en su cuenta de Twitter que la deuda que impide la realización de estos trasplantes de médula ósea es mantenida por PDVSA desde el año 2018, es decir, es una deuda anterior a las sanciones que supuestamente impiden a la empresa realizar el pago.”, dijo Guaidó en su comunicado.

A Maduro se le ha visto muy contento en los últimos días. Su alegría la expresa bailando salsa ante las cámaras.

https://abcblogs.abc.es/bochinche-venezolano/politica/el-herodes-que-bailaba-salsa.html

Ludmila Vinogradoff 
@ludmilavino

sábado, 9 de febrero de 2019

MARIANELLA SALAZAR, PAPEL HISTÓRICO DE TRUMP,


Tal como van las cosas, la revolución bolivariana y su deplorable legado serán recordados en las series de televisión para mostrar que la culpa de su fracaso recae no solo en la traición comunista, en su ideología incompatible con la modernización y las mafias del narcotráfico; será muy fácil constatar que la gran utopía del comunismo encerró una horrible pesadilla que desembocó en una catástrofe que afecta y desestabiliza a toda la región con la diáspora venezolana, integrada mayoritariamente por pobres de solemnidad esparcidos por todos los países del mundo que huyen despavoridos por la miseria y las enfermedades.



La revolución bolivariana provocó una gran crisis humanitaria con el despiadado desabastecimiento alimentario y medicinal que ha significado un verdadero genocidio. Por primera vez la Unicef incluyó a Venezuela en la lista de emergencias para la infancia. La inminente llegada de la necesaria ayuda humanitaria anunciada por el presidente interino, Juan Guaidó, y liderada por una coalición mundial de países, entre ellos Estados Unidos, amenaza con desatar una ola de trasnochadas protestas antimperialistas.

Los gobiernos de Chávez y Maduro han sido especialistas en azuzar ese dopado consanguíneo barato que les ha proporcionado un consuelo doméstico instantáneo con esa plaga de turistas revolucionarios, como los de la era soviética, que invariablemente están listos para asistir a cualquier aquelarre siempre y cuando tengan los viáticos y gastos pagados; son los nostálgicos del totalitarismo, enemigos de las libertades, que en cada foro posible se enmascaran, la arman en nombre de los pueblos del mundo, para cuya representación no los ha elegido nadie, y arremeten contra el imperialismo norteamericano. Bajo el lema “Somos Venezuela por la democracia y la paz” se montó este lunes en la Cancillería un tinglado para que Maduro, una vez más, denunciara una persecución ideológica: “O nos subordinamos al imperialismo o seremos perseguidos hasta la desaparición”.

El antiamericanismo visceral es un prejuicio soporífero que, como todo dogma, impide el entendimiento de la realidad, resulta ridículo el mensaje desesperado que a través de un video hizo Maduro pidiendo el apoyo del pueblo de Estados Unidos, rememorando el fantasma de la guerra de Vietnam, que podría replicarse en Venezuela si es desalojado del poder, aunque sea un clamor de casi 90% de la población.

Los estadounidenses no son tontos ni carentes de capacidad crítica, saben que este impresentable es un dictador que ha sumido en la miseria a los venezolanos, que su régimen, además de tener casi 1.000 presos políticos, a los que aplican torturas, está acusado de cargos por narcotráfico y por auspiciar el terrorismo internacional; que se merece las sanciones dictadas por la administración de Donald Trump y cualquier acción para deponerlo y mandarlo directo a la cárcel de Guantánamo, como prometió el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, es poco para que pague todo el sufrimiento de un pueblo que en veinte años ha visto a sus hijos morir de hambre o a manos de la violencia, incluido al escuadrón de la muerte del FAES –Fuerza de Acciones Especiales de la Policía Bolivariana–, que no solo asesina delincuentes, sino a quienes protesten contra el gobierno en zonas populares donde el chavismo-madurismo perdió el apoyo popular.

Cada cual cumple su papel histórico, y así, en la actual crisis que sufre Venezuela, si Estados Unidos, con su determinación, logra que los venezolanos recuperemos de una vez por todas la democracia, a través de unas elecciones verdaderamente limpias, no podremos sino agradecerle la visión de futuro y el valor que tuvo.

Mariamella Salazar
@aliasmalula

viernes, 25 de enero de 2019

JOSÉ LUÍS MÉNDEZ LA FUENTE, VENEZUELA, MÁS ALLÁ DEL 23 DE ENERO


El dirigente de Podemos Pablo Iglesias, dijo el 23 de Enero pasado que el gobierno de Pedro Sánchez no podía reconocer un “golpe de estado”, refiriendose así a los acontecimientos ocurridos ese dia en Venezuela y que culminaron con la asunción provisional, de la presidencia de ese país, por el Presidente de su Parlamento, Juan Guaidó.

Esa postura resume de alguna manera, lo que ha venido ocurriendo tanto en el ámbito interno venezolano, como en el externo, donde ya los apoyos y rechazos a cada uno de los dos bandos, dependiendo de la posición ideologica e intereses en juego, se han venido sucediendo de la forma mas o menos esperada, por los distintos gobiernos del continente americano, principalmente, así como por algunos otros, los menos, del continente europeo,  a la espera de que alguna decisión de la Unión Europea se produzca. De modo que paises como Bolivia, Nicaragua o Uruguay, tradicionalmente amigos de los gobiernos de Chávez y de Maduro, a los que se une México, tras haber ganado Andrés López Obrador la presidencia de ese país,  han optado por no desconocer a Maduro, mientras que otros con gobiernos derechistas como Argentina, Colombia o Brasil han reconocido  a Guaidó de inmediato.

Pero calificar lo sucedido este 23 de Enero en Venezuela, como un “golpe de estado” o una usurpación de funciones ¿no supone acaso utilizar el mismo argumento de la oposición venezolana en contra de la nueva presidencia de Maduro?, ¿Quién tiene la razón? Golpe, usurpación o vacío de poder, son conceptos legales, no siempre fáciles de entender y digerir, donde incluso los especialistas pueden no coincidir siempre.

Si realmente se pretende entender lo que pasa en Venezuela, no hay que darle muchas vueltas a la interrogante de si hubo golpe, usurpación, vacío de poder o nada, por que ninguna respuesta, al final, le va a aclarar las dudas al gran público; ese que  lee las noticias a diario buscando encontrar una verdad, una simple verdad. La cuestión, que habría que contestar, en todo caso, es si la crisis  humanitaria y social que ha hecho salir de Venezuela a cerca de cuatro millones de personas, es un invento de las oposición; por qué es ahí donde los Iglesias y los Maduro, muestran su cara mas horrible y cínica, pues no pueden esconderse o refugiarse detrás de las réplicas y las dialécticas conceptuales. Los hechos están allí, a la vista. 

Me preguntaba alguien por qué lo sucedido con Guaidó no se acometió con anterioridad y por que se esperó tanto, dejando sufrir a tanta gente. La que ocurre le dije, es que si bien Maduro desconoció al legítimo Poder Legislativo, desde el mismo mes de Diciembre del 2015 dada la victoria electoral de la oposición, ignorando sus potestades constitucionales primero, y pasándole por encima, luego, con una Asamblea Nacional Constituyente, espuriamente convocada y fabricada, con el único propósito de burlarle sus competencias, resultaba muy cuesta arriba en el Derecho Internacional desconocer a un gobierno que había sido aceptado por los propios venezolanos, tras las elecciones de Mayo del 2013, no obstante la arbitrariedad con que venía desempeñando sus funciones. Circunstancia por la cual no quedaba más remedio que esperar a las presidenciales del 2018. Elecciones que finalmente no se dieron de forma regular y transparente, pues se adelantaron convenientemente siete meses, negándose la oposición a participar, y produciéndose una abstención mayúscula que quedó reflejada para la historia en los medios.

Esa concretamente, fue la causa principal de que muchos países desconociesen esos comicios y advirtieran a Maduro que de no hacerse otros verdaderamente democráticos, no sería aceptado como nuevo presidente de Venezuela para un segundo mandato. De modo, que al concluir el día 10 de Enero pasado, el tiempo de Nicolás Maduro como presidente llegó igualmente a  su final, quedando vacante el nuevo periodo que debería comenzar esa misma fecha, por lo que cualquier tentativa para juramentarse ante el Tribunal Supremo de Justicia sería írrita y una usurpación del cargo de presidente; considerándose como un gobierno de facto cualquier nuevo intento de ejercicio del poder. En consecuencia, se interpretaron desde el único poder público aun vigente que queda en Venezuela, como lo es la Asamblea Nacional, electa democráticamente con un caudal de votos que supera abrumadoramente a cualquier otro parlamento o asamblea anterior, los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución, la misma que hizo Chávez a su medida en 1999.

La situación en la cual se encuentra el Estado venezolano en estos momentos, es totalmente confusa e irregular, con dos presidentes, uno provisional que debe convocar elecciones y otro que pretende ejercer un nuevo mandato de seis años; dos tribunales supremos de justicia, y dos poderes legislativos, además de dos representantes en la OEA, organismo internacional éste, que deberá tomar una posición al respecto mas pronto que tarde. Esto sin contar que hay una embajada norteamericana en Caracas, a cuyo personal le dió Maduro setenta y dos horas para abandonar el pais, orden  que el gobierno de Trump, reconociendo a Guaidó como ya lo ha hecho,  dijo que no acataría, aunque ya ha evacuado al que no es “esencial”.

Mientras tanto, los paises seguirán tomando posiciones, unos con mas cautela que otros, por lo que la labor de la diplomacia, tanto suave como dura, en los próximos días, deberá aclararnos algo más el panorama. Un panorama en el cual Rusia ya ha mostrado los dientes advirtiendo sobre un posible baño de sangre del que resposabilizó a los Estados Unidos, en el caso de cualquier acción militar en Venezuela. Por su parte, el gobierno de Trump anuncia ayudas económicas importantes para paliar la crisis humanitaria venezolana.

El espiritu de 23 de Enero de 1958, como dijimos en un artículo anterior, fue invocado y apareció representado en el pueblo que desbordó con su protesta contra el régimen de Maduro las calles de Caracas y de las principales ciudades de Venezuela, pero sin embargo, faltó el de los militares, y es que después de sesenta años aunque todo se parece, nada es igual.

José Luís Méndez La Fuente,
@xlmlf

sábado, 30 de enero de 2016

JULIO PORTILLO, YA NO VIENEN, LAS HUELLAS DEL TIEMPO

El Zar de Rusia Pedro I, el Grande, recomendó a su país, antes de la revolución bolchevique, que su destino era unirse a Europa, donde estaba la civilización y el progreso y desprenderse de una serie de republiquetas que vivían parásitas de Rusia.

Cuando narraba esta historia a mis alumnos militares de geopolítica, más de uno, aun a riesgo de que el régimen autoritario chavista lo execrara, no aguantaban y decían: “eso es lo que nosotros tenemos que hacer con Nicaragua, Cuba, Argentina, Bolivia, Ecuador, Granada, que viven parasitas de Venezuela”.

El prepotente Presidente del Ecuador Rafael Correa, se dedica a llamar a la oposición venezolana golpista y en discursitos a sus compatriotas que Venezuela prácticamente no existía antes que Chávez llegara al poder. Que era un país pobre, hambriento, con el dinero de sus oligarcas invertido en mansiones en Miami.

A este caciquito hasta hace poco con la manía de relegirse hay que recordarle que en los cuarenta años de república civil que tuvo  Venezuela desde 1958 a 1998, hubo el mayor progreso y desarrollo de esta nación, donde la oposición ganó el poder varias veces, con una PDVSA modelo en el mundo, reservas internacionales cuantiosas, país sin emigraciones de sus nacionales,  supermercados llenos de comida, becarios en el exterior, militares en los cuarteles, separación de poderes, un bolívar verdaderamente fuerte.

Es notable que ya no vienen a Caracas, Evo Morales, Daniel Ortega, Raúl Castro, Rafael Correa, los ex Cristina Fernández, José Mújica, Manuel Zelaya, aduladores de todo pelambre, lisonjeros, pilletes, que colmaban a Chávez de toda clase de alabanzas, para arrancarle los dólares del petróleo que ahora no nos devuelven, ante la crisis, ni en caraotas, arroz, café, azúcar y otros productos de los cuales escasean los venezolanos. Era lo que el célebre periodista Pedro María Morantes, Pío Gil, llamaba los felicitadores. Apuntando que “Si no hubiera déspotas, no hubiera serviles”.

Nadie puede ocultar la crisis humanitaria y moral que atraviesa Venezuela. No hay alimentos, medicinas, buenos hospitales, escuelas excelentes y hasta se duda si las reservas internacionales en oro, están en las bóvedas del Banco Central de Venezuela y no se las han llevado para Cuba. Es la época donde un Presidente que debiera renunciar por incapaz, vale más que un letrado.

Julio Portillo
julioportillof@gmail.com
@julioportillof

Zulia – Venezuela

lunes, 25 de enero de 2016

RICARDO HAUSMANN: PARA VENEZUELA, EL COLAPSO ECONÓMICO Y UNA CRISIS HUMANITARIA SON EL ESCENARIO BÁSICO, FUENTE LA PATILLA

El Foro Económico Mundial en Davos, la semana pasada, me dio la oportunidad de reflexionar sobre América Latina, su situación y las lecciones que debemos extraer de la experiencia reciente de la región.

Por Ricardo Hausmann  (Facebook) Traducción libre del inglés por lapatilla.com

Me pidieron que moderara un grupo de ministros de la región. Argentina estuvo representada por mi amigo, colega y co-Autor Federico Sturzenegger, recientemente nombrado presidente del Banco Central de Argentina. Brasil fue representado por el recientemente nombrado ministro de finanzas, Nelson Barbosa. Chile, Colombia y el Perú estaban representados por mis viejos amigos, los ministros de Hacienda Rodrigo Valdés, Mauricio Cárdenas y Alonso Segura. Una razón por la que conozco a esta gente tan bien es que todos ellos tienen un doctorado en economía por las mejores universidades: dos del MIT (Sturzenegger Y Valdés), Berkeley (Cardenas), Penn (Segura) y la New School (Barbosa). Eso significa que los conozco desde el momento en que estaban todos de académicos.

La sesión fue sobre la resiliencia económica a la luz de los acontecimientos actuales. Todos los países se han visto gravemente afectados por la caída de sus precios de exportación. El cobre (importante para Chile y Perú) se redujo en un 55 % desde 2011., el mineral de hierro (Brasil) se redujo a 1/5 de su pico en 2011. La soya (Argentina y Brasil) se encuentran en la mitad de sus precios de 2012 y los precios del petróleo (en Colombia y en mi propio país, Venezuela) se ha reducido a menos de 1/3 de sus precios en 2013.

Curiosamente, Chile, Colombia y Perú, todos, han mantenido un crecimiento positivo de entre 2 y 3 por ciento, no tan rápido como durante su período anterior, pero una notable actuación dada la magnitud de la conmoción.

¿Cómo logran esto? Parte de esto fue por la prudencia con la que manejaron el boom: todos ellos redujeron su deuda / PIB y mejoraron sus calificaciones crediticias. Chile reconocida por guardar dinero en su fondo de cobre y que cuenta con instituciones presupuestarias capaces de lidiar con los auges y caídas de los precios del commodity. Sin embargo, se vio obligado a aplicar una política fiscal más restrictiva en el descenso, aunque menos de lo que, en caso contrario, habría requerido.

El Perú ha sido mucho más resilente de lo que se esperaba que fuera, dada la importancia no sólo de las exportaciones mineras, sino también de las inversiones mineras, que ahora se están reduciendo drásticamente. Ha sido capaz de utilizar el estímulo fiscal para atenuar el impacto, manteniendo al mismo tiempo los déficit fiscal y externo a niveles modestos.

Colombia ha sido capaz de seguir creciendo a pesar de que ha tenido que hacer un ajuste fiscal más fuerte que los demás. El impuesto de contribución de la industria del petróleo este año será cero y para mantener el déficit dentro de la regla fiscal, el gobierno ha tenido que apretar. El crecimiento será estimulado por importantes inversiones en infraestructura que será ejecutado a través de asociaciones público-privadas y por la continuación de la construcción de viviendas privadas, con algunos incentivos públicos. Sin embargo, el déficit en cuenta corriente sigue siendo muy amplio. A pesar de sus muchos acuerdos comerciales, las exportaciones no petroleras aún no han respondido, lo que sugiere que más análisis debe ser dedicado a esta cuestión. Parte del problema es que los dos grandes vecinos y mercados naturales de Colombia (Ecuador y especialmente Venezuela) han implosionado.

Los tres países se han beneficiado de su régimen monetario: flotando junto a los objetivos de inflación: han permitido que sus divisas se deprecien mucho (~ 30 -%), elevando las tasas de interés con muy pequeños efectos inflacionarios. Esto también ha amortiguado las exportaciones de la disminución de su precio en dólares. En resumen, nada mal habida cuenta de los tiempos difíciles. Todos necesitan hacer más para estimular la base de los recursos no relacionados con las exportaciones con las políticas de desarrollo productivo que aún tienen que desplegar plenamente.

En el otro extremo, el Brasil está en un lugar muy vulnerable. En un círculo vicioso de bajo crecimiento, mayores déficits fiscales (debido a la baja de crecimiento), las tasas de interés más altas (debido al gran déficit fiscal), que conduce a un menor crecimiento y mayor déficit fiscal (debido al aumento de las tasas de interés y el servicio de la deuda). Las tasas de los impuestos sobre los ingresos y se encuentran en niveles récord para un país en desarrollo en el sentido de que nuevos aumentos de impuestos puede no ser la mejor solución a largo plazo, aunque el gobierno está tratando de traer de vuelta el impuesto sobre las transacciones financieras. El Gobierno ha estado cortando gastos discrecionales, pero gastos por mandato constitucional o por leyes, hacen que los gastos totales se vayan para arriba, por lo que es muy difícil para el gobierno frenar el déficit sin cambios jurídicos. Pero aquí, la debilidad política de Dilma hace que la situación sea mucho más difícil, ya que es poco probable que pueda reunir el apoyo necesario para aprobar nuevas leyes. Barbosa argumentó que ésta sería la primera vez desde la década de 1930 que el país sufre de años de crecimiento negativo, de cada uno de ellos entre el 3 y el 4 % de caída y que ello podría obligar a los políticos a cooperar. ¿Cómo entró en Brasil en esta situación? Desperdiciando su capital político y el del boom de precios de los productos básicos en una espiral de gasto público que no abordó los problemas del país. Ahora se ve forzada a ejecutar un ajuste contractivo procíclico.

La Argentina ya ha visto 4 años de no crecimiento y el FMI le proyecta un crecimiento negativo para el 2016. Pero Federico Sturzenegger piensa que la unificación del tipo de cambio y la eliminación de los controles -tipo chavistas- sobre la economía va a lograr que los capitales vuelvan y que crezca la inversión. Ciertamente, hubo mucha emoción en Davos sobre las nuevas posibilidades en la Argentina.

Como venezolano, todas estas actuaciones son mucho mejores que lo que se espera para mi país en 2016, donde el colapso económico y una crisis humanitaria siguen siendo el escenario básico.

¿Qué lecciones podemos extraer de todo esto? Lo que está claro es que cierta izquierda latinoamericana antimercado que parecía atractiva durante el boom lo que ha legado es un desastre. Los Kirchner, Lula-Dilma y Chávez parecieron no sólo políticamente sino también económicamente acertados por un largo tiempo. Crecieron más de sus predecesores y su mejor actuación era descrita como causada por su ideología superior y sus preocupaciones sociales. En la década de 1990 todo fue causado por la llegada de una mala ideología: el neoliberalismo.

En realidad, sus predecesores habían tenido que lidiar con un entorno que era tan duro o más que el presente y tenían que tomar decisiones difíciles. Ahora sabemos que los Kirchner, Lula-Dilma y Chávez solo estaban desperdiciando un boom y legando un desastre que requerirá también de decisiones difíciles. El enfoque adoptado por Chile, Colombia y el Perú se ve ahora, en retrospectiva, como lo más progresivo y socialmente responsable que se debe hacer. Todos podemos aprender de estas experiencias.

Ricardo Hausmann
Ricardo.hausmann@gmail.com
@ricardo_hausman
Washington, Estados Unidos

http://www.lapatilla.com/site/2016/01/25/ricardo-hausmann-para-venezuela-el-colapso-economico-y-una-crisis-humanitaria-son-el-escenario-basico/
2010 © La Patilla. Todos los derechos reservados.

Alberto Ravell
‏@AlbertoRavell   
alberto@lapatilla.com                              
@la_patilla

sábado, 12 de diciembre de 2015

DANIEL CHALBAUD LANGE, ¿"SE AVECINA UNA CRISIS HUMANITARIA"?

No son opiniones extremas ni alarmistas. Son una realidad del tamaño del "territorio y demás espacios geográficos de Venezuela".  La ilusión de tres o cuatro meses de aguinaldos, tabletas, computadoras, carros, regalos en productos electrodomésticos, extensión de la inamovilidad laboral y muchas otras fantasías y promesas, no fueron suficientes para detener el tsunami de hambre socialista que, con el acelerado  desabastecimiento, ya se comienza a sentir en el estómago del venezolano y que se agudizará para fines   del presente mes y principio del próximo año, luego de empatado con el imparable incremento de la inflación que convertirá en "sal y agua" a los salarios y pocos ahorros.

Una desesperada porción del pueblo alimentado con píldoras de promesas como placebo, ha venido incrementando las cataratas que les impide ver la realidad, quedándole sólo sus oídos para seguir escuchando promesas y más promesas. 

La nueva AN tiene la obligada labor de abrir la "caja de pandora" que el gobierno tiene y en donde, de alguna manera, se podrá saber la magnitud y 
ubicación de las reservas internacionales, las deudas internas y externas, la veracidad de contratos y obligaciones, las millonarias cuentas en bancos en el exterior de dinero mal habido, el nombre y número de los que forman parte del multiplicado coro “Alí Babá” y de los clanes del narcotráfico.

Como oposición, tenemos la gran responsabilidad de decirle y explicarle al pueblo las grandes verdades sobre lo que nos espera, verdades, hoy ocultas con mucha intencionalidad, para seguir engañando y negando la realidad.

El gobierno socialista marchitó el árbol de la democracia, por lo que nos corresponde podarlo con nuestro esfuerzo, voluntad y, con amor de patria
regar y fertilizarlo para que aligere sus frutos y podamos todos disfrutar de la cosecha que a cada uno nos corresponda según nuestro aporte.

Largo y espinoso tema para reflexionar. La lucha continúa.............

Daniel Chalbaud Lange
vonlange1939@gmail.com
@danielchalbaudl
Carabobo – Venezuela