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domingo, 15 de septiembre de 2019

OSCAR ARNAL : CONTINÚAN LAS GRAVES VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS

La presidenta Bachelet actualizó su informe sobre las violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos en Venezuela. Denunció que la situación económica continúa en picada y considera que el país pasa por “el episodio hiperinflacionario más agudo que haya experimentado la región”... “la dolarización de facto en varios sectores de la economía está exacerbando las desigualdades. Los servicios públicos han seguido presentando fallas graves y recurrentes, con especial intensidad en el estado Zulia. El desabastecimiento de combustible fuera de Caracas ha agravado la situación”. Reclamó el insuficiente acceso a medicamentos y tratamiento de más de 400.000 personas que padecen enfermedades crónicas. Insistió en que su oficina no ha recibido información sobre medidas para implementar la recomendación de su informe inicial sobre la disolución de la Fuerza de Acción Especial de la Policía Nacional Bolivariana (FAES) y prevenir la posible comisión de ejecuciones extrajudiciales “las FAES han recibido apoyo del más alto nivel del Gobierno”...“según información recibida recientemente por parte del Ministerio Público, de agosto de 2017 a mayo de 2019, se condenaron a 104 miembros de fuerzas de seguridad por violación a los derechos humanos. Mi oficina espera información detallada sobre el tipo de violación a los derechos humanos, la adscripción institucional de los funcionarios, y el perfil de las víctimas”. La alta comisionada aseguró que seguirá brindando la asistencia técnica y apoyo a las instituciones y a las víctimas que sea requerida, a la vez que continuará monitoreando y reportando sobre el estado de los derechos humanos en Venezuela. 

  En resumen al ampliar su informe recordó que es imprescindible: 1) Adoptar medidas para frenar la hambruna y la crisis de la salud. 2) Cesar, subsanar y prevenir la tortura y las ejecuciones extrajudiciales. 3) Elegir un TSJ y un poder judicial independiente. 4) Poner en libertad a todos los presos políticos. 5) Acabar con la persecución contra la disidencia. 6) Proteger a los defensores de los derechos humanos y a los comunicadores. 6) Cesar toda intimidación contra los pueblos indígenas, y garantizar su integridad. 7) Detener el uso de la fuerza durante las manifestaciones. 8) Disolver las FAES y establecer un mecanismo para investigar las ejecuciones extrajudiciales, asegurar que sus responsables rindan cuentas, así como que las víctimas sean reparadas. 9) Tener un Fiscal y un Defensor imparciales. 10) Garantizar el derecho de las víctimas a interponer recursos y obtener reparaciones. 11) Satisfacer el derecho a la identidad y la documentación: cédulas, pasaportes y licencias de conducir.  12) Aceptar y facilitar el establecimiento de una oficina de ACNUDH que además publique datos exhaustivos sobre salud y nutrición, que puedan utilizarse, entre otros fines, para concebir y aplicar una respuesta humanitaria integral; asigne la máxima cantidad posible de recursos disponibles a la realización de los derechos económicos y sociales de una manera responsable que permita evaluar los gastos; autorice el libre acceso a la información de interés público; garantizar que todos los programas sociales se implementen de manera transparente, con la aplicación de medidas eficaces de rendición de cuentas; aumente la cobertura de la vacunación contra enfermedades y adopte medidas adecuadas para controlar los brotes de enfermedades transmisibles; establecer el acceso a Internet y a las redes sociales, incluidos los sitios de noticias, y la imparcialidad de los órganos oficiales en la asignación de las frecuencias del espectro radioeléctrico; desarmar y desmantelar a los colectivos y se investiguen sus delitos. 13) Proteger a las personas, incluidas las que están migrando, frente a abusos, corrupción y extorsiones. 14) Ratificar el Protocolo de la Convención contra la Tortura y la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzada. 

 La lucha contra la violación a los derechos humanos continúa. Según Espacio Público “el octavo mes del año cerró con 57 violaciones a la libertad de expresión, que corresponden a 23 casos, entre los que destacan la intimidación, la censura y el hostigamiento. Los principales afectados siguen siendo los periodistas, medios y ciudadanos quienes constantemente son afectados por funcionarios, cuerpos de seguridad y las instituciones. Con las cifras de agosto suman 845 violaciones en el transcurso del año, intensificando los niveles de abuso según el contexto informativo y los intereses del poder para silenciar la expresión de los venezolanos”. La cifra de presos políticos es de alrededor de 500, contando a más de un centenar de militares. 

Oscar Arnal 
@OscarArnal  

sábado, 27 de julio de 2019

ENRIQUE G. AVOGADRO: A CONFESIÓN...

"Pero eso es lo que pasa cuando, ., en vez de procurar hacerte buena propaganda  escribiendo libros diciendo lo guapo y estupendo que eres y lo mucho que te quieren  todos, eres tan gilipollas que dejas que los libros los escriban e impriman otros".  Arturo Pérez-Reverte 

Que la Argentina es un país exótico, por decir lo menos, ya no hay quien lo discuta: la trágica decadencia como nación, el acostumbramiento a vivir con una inflación estratosférica, una oferta política repleta de delincuentes que, procesados y encarcelados por haberse robado hasta las canillas, siguen manteniendo una alta imagen pública y grandes probabilidades de regresar al poder, y la falta de reacción social ante su permanente contradicción entre los discursos actuales y los más recientes archivos fílmicos, son sólo algunos de los rasgos más salientes que dan razón a quienes así piensan. En especial si nos comparan con Brasil, Perú y otros vecinos que tienen a sus ex mandatarios presos, mientras aquí no sólo son candidatos sino que algunos ejercen como senadores en el Hº Aguantadero.

Sin embargo, hay ciertos episodios que, cada tanto, nos sorprenden por lo insólito y hasta verdaderamente originales que resultan. Durante la semana que acaba de transcurrir, la cucarda de gran campeón en esta original competencia correspondió, sin duda alguna, al inefable Hugo Moyano, patrón del sindicato de Camioneros y del Club Atlético Independiente, además de otros equipos de fútbol de menor dimensión e imputado como verdadero titular de innumerables empresas presuntamente creadas para defraudar a su mismo gremio.

Obviamente, me refiero al reclamo que formuló, procurando compartir las ganancias que eventualmente reporte, contra los responsables de una ficción televisiva titulada "El Tigre Verón" ya que, sostiene el quejoso, existe una absoluta coincidencia entre el libreto de la serie y su propia vida. 

En la medida en que la serie tiene como protagonista a un sindicalista corrupto y adicto a las drogas, pesado jefe de una violenta organización delictiva, e involucra a su familia entera, que nuestro Jimmy Hoffa local afirme ante la Justicia que se trata de un "plagio" puede calificarse, al menos, como desopilante. 

Los deudos de ese líder camionero norteamericano, desaparecido en 1975, ¿se habrán planteado demandar a Danny DeVito y a Jack Nicholson por filmar, en 1992, "El pulso del poder", que reflejaba, con pelos y señales, la trayectoria criminal del nefasto personaje? Los fiscales argentinos que están investigando a Moyano y su entorno, ¿podrán obtener algunas evidencias del programa televisivo, ya que el propio acusado las reconoce como reales para efectuar su reclamo? 

En otro orden de cosas, esta semana se reunió aquí el Mercosur para analizar la crisis humanitaria, un verdadero genocidio, generado por Nicolás Maduro; lamentablemente, el tuerto y cínico gobierno uruguayo impidió que se firmara la durísima condena que los demás países habían propuesto. 

La Asamblea Nacional de Venezuela, con la firma del Presidente encargado, Juan Guaidó, presentó ante el Tribunal Penal Internacional el informe que suscribió la inobjetable Michelle Bachelet, actual Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y los propios jueces de La Haya acaban de iniciar una causa contra la Fiscal a cargo del tema -Fatou Bom Bensouda- por considerar que ha incurrido en negligencia grave en el trámite de las numerosas denuncias formuladas con anticipación.

El trabajo de la ex Presidente chilena constituye un demoledor inventario de los asesinatos, las torturas, las desapariciones, la emigración forzada y la indiscriminada represión que protagonizan los grupos paramilitares armados por el criminal Nicolás Maduro, a quien inspira el régimen cubano (que depende de la caridad que el tirano le dispensa mientras mata de hambre y enfermedad a su pueblo) y apoyan Rusia e Irán. 

Se encuentra documentado el material bélico de última generación que le ha suministrado Vladimir Putin, y la presencia de "asesores" enviados por Raúl Castro, así como también la participación de integrantes de la Guardia Imperial de los ayatollahs y de milicianos del Hezbollah, incluida en la lista de organizaciones terroristas, en esas milicias irregulares. 

A esta altura de los acontecimientos que rodean al horroroso proceso, para los oídos del mundo entero resulta atronador el absoluto silencio que guarda SS Francisco al respecto, como lo reflejó Andrés Oppenheimer esta misma semana. No se ha escuchado una sola declaración del Papa que condene al "hijo de Chávez", pese a que éste se ha burlado durante los últimos años de todos los esfuerzos que la comunidad internacional ha realizado para poner fin a tamaña calamidad. 

Esa conducta del Pontífice se replica en la Argentina en todos quienes acompañan la fórmula Fernández², ya que la corrupta alianza de los Kirchner con los sátrapas venezolanos les impide criticarlos, más allá del blindaje mediático que la izquierda internacional ha brindado a todos los regímenes comunistas que tantos millones de muertos cargan sobre sus espaldas (Iosíf Stalin, Mao Tse Tung, Pol Pot, Fidel Castro, Daniel Ortega, Abimael Guzmán, Roberto Santucho, Mario Firmenich, etc.).

Enrique Guillermo Avogadro
E.mail: ega1@avogadro.com.ar
E.mail: ega1avogadro@gmail.com
Twitter: @egavogadro

miércoles, 24 de julio de 2019

WILLIAMS DÁVILA: EL PUEBLO EXIGE RESPUESTAS

Por más cartas que haga el Usurpador no cambia la percepción ni los hechos, de acuerdo a los cuales dirige un Estado forajido y fallido. La condena universal del “Informe de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos” Michelle Bachelet se profundiza con la declaración de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) que condena los abusos de poder, las ejecuciones extrajudiciales, la persecución política, las amenazas, corrupción, utilización de programas de TV pagados con dineros del Estado para estigmatizar y dar órdenes de agresión contra diputados y dirigentes opositores, entre otros violaciones de los derechistas humanos  que el Estado Usurpador comete contra el pueblo que lo repudia y rechaza.

Alegan intromisión pero nada dicen en la concupiscencia usurpadora el Vicecanciller ruso que se inmiscuye en asuntos internos desconociendo las decisiones institucionales de la AN, OEA, entre otras instituciones multilaterales y plurales.

Maduro se refugia en cuatro paredes y actos cerrados y controlados. No tiene el cariño del pueblo ni muchos menos de la clase trabajadora. Es un régimen oprobioso que es una vergüenza para el movimiento emancipador de los pueblos del mundo.

Mientras Maduro siga usurpando el poder no hay mantenimiento de la Paz en América. Hoy día América enfrenta múltiples desafíos multidimensionales: el terrorismo, el narcotráfico, la pobreza, los ataques cibernéticos, la mala gestión de gobierno, la violación de la democracia representativa y de los derechos humanos. Estas agresiones no armadas conllevan un desafío para la seguridad y defensa del continente.

Y mucho más grave es que la persona humana es la que sufre.

Ya no es cuestión de derecha o izquierda. No es cuestión de guerra económica o intervención militar.

Es un tema de dignidad, de mantenimiento de la Paz que se desequilibra no por la OEA, la ONU, la AN sino por la presencia en el poder de Nicolás Maduro.

Las instituciones no tienen la culpa si no funcionan. Son los hombres que las dirigen las que pueden destruir la armonía y la cooperación internacional. Eso es lo que sucede con Nicolás Maduro y su claque. Para mantenerse en el poder pacta con factores extracontinentales y agentes no estatales de carácter transnacional.

El pueblo seguirá sufriendo y habrá más persecución sino apretamos con los mecanismos e instrumentos que nos da el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional humanitario.

Noruega, o cómo se llame, tiene un límite. El pueblo exige respuestas concretas.

Williams Dávila
@williamsdavila

martes, 23 de julio de 2019

THAYS PEÑALVER: EL ENDIABLADO ACERTIJO DE GUAIDÓ

Venezuela es a fecha de hoy, cuando se cumplen seis meses de la proclamación de Juan Guaidó como presidente encargado, un Estado fallido. Al finalizar este año la economía venezolana habrá perdido el 80% de su valor y las cifras económicas habrán retrocedido 30 años. Las clases sociales simplemente han desaparecido, siendo sustituidas por dos clases de individuos: un 20% que recibe algún ingreso en dólares desde el exterior y el 80% que deambula en las calles, como si fueran zombis. 

Bastaría con leer las demoledoras cifras del informe de la ONU sobre la situación de los Derechos Humanos en Venezuela, para entender de que se trata vivir en un Estado fallido. Es el panorama más aterrador jamás esbozado en alguno de sus informes sobre América Latina: Venezuela se equipara con naciones como Sudán, y más asombroso aún, es que el informe ha sido suscrito por una de las campeonas olímpicas del socialismo latinoamericano: Michelle Bachelet. Pero nadie sabe qué es peor: si leer en el informe en el que la misma FAO que entregó un premio a Chávez ahora reporta casi cuatro millones de venezolanos desnutridos, o la respuesta gubernamental de que el 80% de las familias, depende de una precaria caja de la beneficencia, para poder seguir con vida. 

Pero, como bien reza el informe, con lo que ganan las familias apenas da para “adquirir aproximadamente cuatro días de comida por mes” y por eso los entrevistados por la Comisión solo “comían una vez, o como mucho dos veces”, y lo que reciben de la beneficencia pública, es “bajo en proteínas y vitaminas, y alto en grasas, azucares y carbohidratos. Los artículos de una caja no alcanzan para cubrir las necesidades alimenticias semanales de una familia” (2018), mientras que sencillamente “no cubre las necesidades nutricionales” (2019). Pero además, considera la Comisión que se trata de un mecanismo de “propaganda y control político” (2018) pues “monitorean la actividad política de las personas beneficiarias” (2019), no sin antes alertar que en ocasiones algunas mujeres beneficiadas “se vieron forzadas a intercambiar comida por sexo” (punto 15). 

Esa es, sin duda, una de las realidades más aterradoras, manifestadas por Bachelet en su informe. El 80% de los venezolanos son tan pobres que están unificados en un carné de beneficencia que les proporciona una comida al día, pero bajo un control y monitoreo de la actividad política de los beneficiarios. Los encargados de supervisar este procedimiento son los mismos elementos que hay que disolver, pues son usados, en palabras del informe, “como instrumento para infundir miedo a la población y mantener el control social”. 

Cualquier lector le preguntaría a Josep Borrell, ministro español de Asuntos Exteriroes y designado Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad de la UE: ¿Cómo acudirán a unas elecciones, cuando el 80% de las familias están hambrientas y el único alimento que reciben lo da el régimen y, según lo que sostiene el informe de la ONU, están controladas o amenazadas por grupos acusados de causar miles de muertes? 

Y es a su vez una parte importante del acertijo endiablado que tiene la oposición que resolver, con una comunidad internacional tan o más candorosa que algunos políticos locales, porque en el mejor de los casos, ya es difícil asistir a unas negociaciones con una pistola en la cabeza,  y parece que cuando exclaman que “los venezolanos son los que tienen que encontrar la salida a su crisis”, lo que pareciera que realmente quieren decir es que les importa un comino el caso venezolano. 

El mayor problema que tiene que resolver el acertijo venezolano es la ingenuidad de quienes tratan de resolver la crisis… Tanto los estadounidenses como la oposición acaban de darse cuenta de que ‘la partida de Maduro es insuficiente’ 

Por eso, el mayor problema que tiene que resolver el acertijo venezolano es la ingenuidad de quienes tratan de resolver la crisis. Porque un segundo problema que ha sido tratado igualmente de manera simplista es precisamente el brutal sistema dictatorial. Tanto los estadounidenses como la oposición acaban de darse cuenta de que “la partida de Maduro es completamente insuficiente”, porque tras el llamado mundial y los continuos emplazamientos de Juan Guaidó a los militares, el régimen permanece intacto. 

Ahora bien, si yo apreciado lector, le digo a usted que un cabo colombiano, en dos días gana lo mismo que un general venezolano al mes, usted me dirá que hay algo raro. Si le explico que un alférez español, estudiando en la academia gana al mes el equivalente a seis años de sueldo de un capitán venezolano, pues lógicamente usted sacará la conclusión de que no viven precisamente de su sueldo. Y es exactamente eso lo que ocurre, un cabo argentino puede comprar cien kilos de ternera, mientras un general venezolano puede comprar apenas seis, un sargento colombiano podría hipotéticamente comprar un coche popular con un año de salario, mientras que un capitán venezolano necesitaría 80 años. 

Bastaría con ver eso, para comprender que nadie en Venezuela vive de su sueldo y que hay un sistema creado mucho más complejo y que por ello no tiene sentido pararse con un megáfono a llamar candorosamente a los militares a conquistar la democracia. Y es, más por ingenuidad, que por malas prácticas, que la oposición venezolana llega a mitad de año casi desarticulada y con los venezolanos sumidos en una profunda desesperanza. La mayoría de sus políticos importantes está preso, asilados en embajadas o en el exilio, y nadie parece vislumbrar como salir del atolladero. Pero para lograr una verdadera solución, lo primero que tiene que acabarse es el trato ingenuo y casi infantil del problema venezolano. 

Entre las simplezas que se expresan desde el exterior está la excusa de que el problema no es el poderoso monstruo que hay que enfrentar, sino que la oposición está ‘desunida’ 
Y entre las simplezas que se expresan desde el exterior está la excusa de que el problema no es el temible adversario que dibuja Bachelet en su informe, no es el poderoso monstruo que hay que enfrentar, alimentándose de un Estado fallido, sino que la oposición está “desunida”, pero ese no es el único motivo. En el caso de que eso importara realmente, ¿por qué lo está? Un ejemplo práctico de la ingenuidad se puede estudiar tras la filtración de las palabras del secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, sobre lo “endiabladamente difícil” que es el acertijo de mantener a la oposición venezolana unida, lo que desvela la posición de los estadounidenses sobre Venezuela. Entre bromas, lo más importante que dijo claramente fue: “La partida de Maduro es importante y necesaria, pero completamente insuficiente”.

Si la filtración fue a propósito o no, importa poco. Es simplemente lo que piensa y representa exactamente la visual de lo que muchos creen en el exterior, pero en vez de concentrarse en el problema, sueltan cosas como:  “La triste verdad es que muchos en la oposición están más interesados de verse como los Nelson Mandela, que en encontrar un camino pragmático hacia el futuro”, reza un artículo de The Washington Post, que fue leído por todos en el Congreso estadounidense. 

Pero la verdad es que en Venezuela importan poco los Mandelas, pues la oposición venezolana sabe que no tiene más remedio que estar unida y las bases opositoras lo tienen más claro aún. Si mañana se celebraran elecciones presidenciales, Juan Guaidó alcanzaría el 80% de los votos. El problema es que la única división seria que enfrenta hoy realmente a la oposición es precisamente la impuesta desde el exterior. 

Es “endiabladamente difícil” el acertijo porque la retorica incendiaria del presidente estadounidense creó un verdadero sisma en Venezuela con su discurso de “todas las opciones están sobre la mesa”, solo porque desde el exterior alguien ingenuamente pensó que el régimen chavista colapsaría con la simple mención de un tuit. Pero el resultado no solo hizo que se cohesionaran todas las facciones del régimen, sino que debilitó profundamente a la oposición dividiéndola entre quienes claman desesperados por una invasión salvadora y quienes saben que es más factible que venga una de Narnia. 

Por otra parte, lo cierto es que Donald Trump no tiene “muchas opciones sobre la mesa”. Si bien es cierto que la economía privada estadounidense crece como nunca, también lo es que las finanzas publicas colapsan con un déficit que mantiene a un Gobierno Federal en perpetuo cierre. Trump no tiene siquiera para pagar sueldos, mucho menos para construir su muro, por lo que todos en el mundo, amigos y enemigos, saben que carece de fuerza para emprender una aventura militar importante. Tampoco tiene los votos ni siquiera en su propio partido y tiene que enfrentar una campaña electoral para preservar los estados, donde la sola idea de gastar más en aventuras militares, lo haría perder estrepitosamente. 
El discurso ‘unificador’ de la opción de la guerra no sólo soldó a las facciones del régimen en pugna, que se agruparon para sobrevivir, sino que los aprovisionó de un arsenal retórico interno y externo de magníficas excusas 

Por eso, el discurso unificador de la opción de la guerra no sólo soldó a las facciones del régimen en pugna, que se agruparon para sobrevivir, sino que además los aprovisionó de un arsenal retorico interno y externo de magníficas excusas que, como en el caso cubano, todo lo malo es ocultado bajo la alfombra de las sanciones, mientras que sus aliados se han dispuesto también a socorrerlos por solidaridad automática. 

El acertijo se complica aún más, pues desde el punto de vista estadounidense, luce que Venezuela solo es un hito importante para ganar las elecciones por el estado de Florida. Pero ha perdido toda importancia económica como nación, el petróleo venezolano ha sido eliminado del mercado estadounidense desde hace ya más de cinco meses, siendo sustituido por producción local ya que Estados Unidos superó los 12 millones de barriles y Venezuela ha sido barrida del mapa mundial de exportadores, sin que esto causara siquiera un aumento en los precios de la gasolina. El litro en Estados Unidos es ahora más asequible que el año pasado a esta fecha, y el barril es diez dólares más barato que antes de las sanciones económicas a Venezuela. 

Y el panorama tampoco luce alentador con la Europa post Gadafi y Siria, debido a que, tras la realidad actual de los resultados de la Primavera Árabe, tiene clarísimo que no se involucrará más nunca en una aventura militar solo para sacar a un dictador. Para Europa hay un antes y un después de Libia, pues la antigua comarca del dictador es hoy un desastre, o como diría Barack Obama “un espectáculo de mi**da”  en la mente de todos los políticos europeos. El pecado de ingenuidad fue quizás el más costoso de la historia europea, pues lanzaron miles de bombas hasta agotar los arsenales europeos y hoy es un drama humanitario de proporciones increíbles. Europa aprendió que cañonear cuesta billones, pero reconstruir y controlar el caos cuesta cien veces más. Así que bombardeó, pero no pudo controlar y reconstruir porque no tenía posibilidades de hacerlo. 

Por lo tanto el discurso europeo post primaveras árabes sugiere una tendencia clara de que es preferible un buen dictador a un mal caos. Asunto que es hábilmente aprovechado por el régimen venezolano que aplaude a rabiar la Opción Borrell. De allí a que la dramática realidad venezolana choque contra la pared de dos retóricas antagónicas y falsas. Desde Estados Unidos solo pueden amenazar con portaaviones desde Twitter, mientras la izquierda europea opta por sacar de la manga al frigorífico de Oslo, donde siempre han enviado los problemas que nadie tiene la menor intención de solucionar. 

La oposición tiene que escoger entre convertir a Venezuela en la Ruanda del siglo pasado, o negociar con alguien que no se pueda dar el lujo de negociar 

Y de allí lo endiabladamente difícil de la solución al acertijo venezolano. Si Guaidó pide la intervención, lo mandan a callar los interventores, porque no hay portaaviones. Si no lo pide, es un cobarde, si va a Oslo, un traidor, y si no va, entonces los europeos sostienen que no quieren arreglar el problema. ¿La verdad detrás de todo? Es que a nadie parece interesarle. La oposición tiene que escoger entre convertir a Venezuela en la Ruanda del siglo pasado, o negociar con alguien que no se puede dar el lujo de negociar. Es decir escoger solo la rapidez con la que se llega a la hambruna. 

Pero la Opción Borrell tiene una segunda particularidad igualmente catastrófica, pues lleva no solo a la pasividad europea, sino a abrir una caja de Pandora muy difícil de cerrar. Bajo ese terrible alegato que reza “De qué han servido en 50 años las sanciones a Cuba” no sólo se esconde el desconocimiento más terrible, sino el llamado a crear un nuevo orden latinoamericano que llama al fin de sus precarias democracias y el sueño latente de dictadores de todo cuño, oculto en la región. 

La Opción Borrell puede conducir a un nuevo feudalismo decimonónico en las sociedades latinoamericanas, que tras el aval de la Unión Europea para que Venezuela se convierta en una Cuba haitiana, puede constituirse en el grito “Y por qué ellos y nosotros no”. Porque la realidad, es que detrás de esos supuestos socialismos lo único que se esconde son dictaduras caribeñas al mejor estilo de los Batistas y Pinochets del siglo pasado. 

Por eso hay dos maneras de responder a la pregunta sobre de qué ha servido el aislamiento cubano. La primera es la obvia: las sanciones no han servido para que caiga el dictador, pero la segunda no tan obvia es que han servido para que la situación no sea tan grave. Detuvo los fusilamientos masivos y la necesidad de ser reconocidos mundialmente, los llevó a regímenes híbridos, mucho menos sanguinarios que cuando no estaban sancionados. 

Es la misma respuesta que obtendríamos si preguntáramos de qué sirvió el aislamiento de Francisco Franco en Europa y de qué sirvieron las políticas de intervención posterior (Crespo MacLennan): ¿qué habría pasado si, en vez de las protestas severas por la represión, Franco hubiera sido incorporado y protegido por la Unión Europea, aunque fusilara a todo el mundo? ¿Qué le habría sucedido al PSOE si, en vez de ayudarlos y tratar de fortalecer la democracia española, se les hubiera obligado a acudir a Oslo a negociar con la dictadura? ¿Qué habría pasado si Europa hubiera dicho que con quien hay que hablar es con el franquismo porque, a fin de cuentas, es el que tenía el control y gobernaba España? 

La respuesta siempre estará en el terreno de la adivinanza, pero la presión internacional y el aislamiento sirvió de mucho y llevó a la apertura, pues hace inviable el modelo económico y hasta el más sanguinario de los dictadores siente la necesidad imperiosa de negociar. Hace más costosa –no imposible- la represión, convierte a los regímenes en inviables, y una vez que sobreviene la crisis, obliga al cambio, aunque este sea tímido. 
La Opción Borrell de enviar a Oslo a la oposición, sin aumentarle el costo al régimen, es, si se quiere, igualmetne ingenua que los portaaviones de Twitter 

Por eso, lo que se debe entender tras la falsa pregunta sobre el mal servicio de las sanciones es qué habría pasado en Cuba, sin la vigilancia y la celosa atención de Europa. ¿Acaso no cedió varias veces Castro, solo con la finalidad de lavar su imagen? ¿Acaso Mugabe y Gadafi no se vieron obligados a negociar mejores condiciones durante las duras sanciones? En otras palabras, antes de preguntar de qué sirvieron, piense en cuántas vidas salvó y fusilamientos evitó. De allí que la Opción Borrell de enviar a Oslo a la oposición, sin aumentarle el costo al régimen, es, si se quiere, igualmente ingenua que los portaaviones de Twitter. 

Por esa razón el acertijo de Guaidó es tan complicado de resolver. La oposición puede tener diferencias, pero la verdad es que cohabita lo más unida que puede en un Estado fallido, en el que nadie sobrevive con su sueldo y tiene que enfrentar a todo un complejo sistema dictatorial sin un verdadero, o más bien contundente, apoyo internacional, atrapada entre dos retóricas tan irrelevantes, como peligrosas porque nada hace más daño a la resolución de conflictos como el nuestro que las políticas cándidas de los grupos de poder. 

A fin de cuentas, el acertijo de Guaidó no es lo endiablado, sino la respuesta a cómo negociar con todo un sistema que se hunde y no con un hombre. Pero eso sólo podrá ocurrir cuando todas las partes se quiten la careta, sea esta verdadera o falsa, y comiencen a resolver el problema de fondo. 

Entender el problema venezolano pasa por la comprensión del informe Bachelet en toda su dimensión, pero lo primero que hay que hacer es querer resolver el acertijo y siento que en muchas partes, muy pocos quieren o les interesa resolverlo.  

Thays Peñalver
@thayspenalver