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martes, 28 de abril de 2020

OSCAR ARNAL, DESGOBIERNO SIN GASOLINA

La situación es de pronósticos reservados. La falta de gasolina complica la sustentabilidad del régimen. El disgusto que genera es monumental. Hemos presenciado en las colas gente que sufre, se sale de sus cabales y arremete contra todo lo que está a su alrededor. Sin combustible, la vida se hace muy difícil. Los productores del campo pierden las cosechas. Sus productos no tienen cómo llegar. La parálisis se hace general. Como en Cuba, cada vez empezaremos a ver más bicicletas en las calles, también más gente desplazándose a pie.

En las bombas de gasolina, se arman unas colas desde la tarde anterior. Hemos visto gente por días durmiendo en sus carros, que no han podido equipar. Se privilegia a los militares, las policías, los funcionarios y a todo aquel que consigue un salvoconducto gubernamental. Eso de que todos somos iguales frente a la ley ha quedado atrás.

Los precios también se han disparado, junto al dólar. Hace semanas se estabilizó la cotización, por un tiempo, en 75.000 bolívares por dólar, pero en los últimos días, hasta el oficial sobrepasa los 125.000 bolívares y el paralelo llega a los 175.000.

A la ausencia de gasolina, la depreciación del bolívar y la hiperinflación, se suma el drama del Covid-19. En un país donde la economía informal y el trabajo está ligado a lo que se gana cada día, la hambruna es una realidad. Los dos factores de contención del colapso total tenían que ver con la gasolina y los CLAP. Uno se les desarticuló y el de las bolsas de comida se va reduciendo a su mínima expresión.

Lo que no entendemos es por qué el gobierno de Maduro no se da cuenta de la realidad y negocia sobre la última propuesta presentada por los EE.UU.. Ante una inminente catástrofe humanitaria de gigantescas magnitudes, el plan de un Consejo de Estado con dos miembros del equipo de Guaidó y el mismo número del oficialismo, resulta equilibrado, mientras avanzamos hacia una consulta electoral en el plazo máximo de un año. Guaidó ha dicho que está dispuesto a apartarse para que se conforme un gobierno de emergencia y salvación nacional. ¿Qué va a esperar Maduro? Después de más de 20 años de desgobierno es hora de volver al artículo seis de la Constitución. Necesitamos un gobierno democrático, alternativo, electivo y de mandatos revocables. Al régimen le será peor no aceptarlo.

Oscar Arnal 
oscar.arnaln@gmail.com
@OscarArnal 

miércoles, 29 de mayo de 2019

OMAR ÁVILA: REGRESO A LA PREHISTORIA

Nuevamente Maduro anuncia que a partir del próximo 1ero de junio va a arrancar un “Plan Nacional de Cambios, Renovación y Rectificación”, pero con acciones concretas, que conllevará al anuncio de nombramientos de un nuevo gabinete, que según Delcy Rodríguez desde hace al menos dos meses atrás todos habían puesto su cargo a la orden, y donde el único cambio fue el ex ministro Motta “sabotaje” Domínguez, luego de los recientes apagones.  

Ante la crisis de energía eléctrica, el 31 de marzo, Nicolás anunció el inicio de un plan de racionamiento eléctrico que duraría 30 días. Sin embargo, los días pasaron y aún el interior del país continúan los apagones. 

Actualmente se ha sumado a la larga lista de todas las penurias que tenemos que sufrir gracias a esta “revolución”, la problemática de la gasolina, que no es solo la producción de este combustible, es la baja en la producción de petróleo de calidad. Es el deterioro del parque refinador (apenas un 15 % de su capacidad operacional), es la falta de dólares para importar, la pérdida del crédito internacional, la limitación de la entrada de tanqueros al país, además de la pérdida de capacidad de transporte de gasolina a las estaciones de servicio, situación que ha llevado a que disminuyan las operaciones en cientos de E/S del territorio nacional.  

El Socialismo del siglo XXI, nos ha hecho retroceder al siglo XIX, al tener a muchos cocinando con leña, bañándose con tobos, alumbrándose con velas, - si es que el dinero le alcanza para comprarlas-, curándose con yerbas y tener que usar como medio de transporte las perreras; estos son algunos de los “adelantos” en revolución, en resumen, es el retorno a la prehistoria.  

La crisis venezolana se agrava a tal magnitud, que niños y adultos se reúnen a primera hora a diario en las afueras de los supermercados en Maracaibo para “alimentarse” directamente de los desperdicios. Otros han tenido que volver a la época del trueque para poder comer y movilizarse. En el estado Vargas por ejemplo, intercambian productos alimenticios por pescado y en Portuguesa café por gasolina. 

Hoy, en una Venezuela en la que el alto costo de la vida es tal que más del 80% de los venezolanos necesita el sueldo de 4 años de trabajo para poder adquirir la Canasta Alimentaria de un mes.  

En fin, es imposible negar que tenemos una crisis sin precedentes, pero como siempre todos los voceros del régimen niegan cualquier situación, no hablan con la verdad o simplemente buscan de excusarse en terceros. Ya el ministro del área salió en días pasados a colocar en su cuenta en twitter que “nuevamente Pdvsa está bajo el ataque con FakeNews. La empresa y sus trabajadores están en la capacidad de suministrar la gasolina que necesita la Nación. Pdvsa seguirá garantizando los combustibles al Pueblo ¡No caigas en rumores!”, fueron las palabras textuales que el mismo divulgó desde la cuenta oficial de Pdvsa. 

Si algo tienen en común estos señores del régimen, es el cinismo. En medio de esta nueva crisis, vemos ahora bombas de gasolina exclusivas para funcionarios y dirigentes del PSUV, pero además siguen aplicándosela al interior del país, no solo es la escasez, es que de paso le restringen la misma a solo 20 o 30 litros semanales. Donde hay que preguntarse entre otras cosas: ¿qué pasó con el sistema biométrico? En el Táchira por cierto, donde ya el 20% de sus municipios están sin estaciones de servicios; estado que lleva más de 10 años con este sufrimiento de la gasolina, al igual que el Zulia. Con inventos y experimentos que solo le han servido a los que han propuesto todas y cada una de estas “medidas”. También hay que preguntarle a estos genios del desastre: ¿qué pasó con el chip de racionamiento? 

¿Cuántas compañías han construido en estos 20 años, de la calidad de las empresas básicas de Guayana. Lo que sí han hecho es acabar con todas aquellas empresas no solo del Estado, sino con todas las que han expropiado. En resumen el chavismo es una máquina de destrucción que unos pocos insisten en mantener. 

Ahora le quieren achacar todo a las sanciones. ¿Estas han generado problemas? Sin duda, pero no causaron la destrucción de Pdvsa, el despilfarro de la bonanza petrolera, la recesión, ni la hiperinflación, entre muchos otros males. Todo eso ha sido responsabilidad exclusivamente del régimen que hoy encabeza Maduro.  

Omar Ávila
@OmarAvilaVzla