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martes, 11 de febrero de 2020

OMAR A. AVILA H.: DEPENDE DE NOSOTROS

Es cierto que el sistema venezolano no cumple con las garantías procedimentales de una democracia, y que su patrón encuadra dentro de la tipología de un régimen autoritario con rasgos totalitarios; sin embargo, es propicia la ocasión para recordar que según @TheEIU, en solo 22 países del mundo hay democracia plena, y por ende son donde se celebran elecciones realmente libres y justas.

Ahora, la lucha por las condiciones mínimas es fundamental, como lo es la Unidad real, sin exclusión de ninguna índole, pero además de organización, es necesario unificar un plan de recuperación nacional, donde participen los mejores talentos venezolanos; tanto los que se han ido producto de la diáspora, como los que resisten la cruenta crisis nacional. Venezuela debe unificarse en un propósito nacional de existencia como nación. Es en esa intención donde debe sustentarse la unidad política.

Merece la pena recordar, que en el plebiscito de 1988 en Chile, la participación fue del 97,53%, y la diferencia de votos entre la oposición y la opción pro Pinochet fue de poco más del 10%, con esto solo quiero significar que para ganarle a Pinochet, hubo que ganarse antes la voluntad de participar de los electores, quienes sufrían un férreo régimen de fuerza en circunstancias que generaban una absoluta desconfianza en la posibilidad de suscitar un cambio por la vía del voto. Allí radica un punto vital de la estrategia, persistir en el voto y movilizar el espíritu de cambio, unidos en procura de salvar la República.

Preocupa esa latente intención o quizás mera ingenuidad de considerar a unas dictaduras fuertes y otras no tan fuertes, cuando es claro que las prácticas autoritarias son perversas, sean del color que sean.

Lo cierto es que no sirve un Consejo Nacional Electoral nombrado entre “minorías”, como tampoco servirá un CNE paralelo no negociado y nombrado por “mayorías”. Debe asumirse las realidades del poder por parte de quienes nos oponemos a las actuales políticas del régimen, pero también el gobierno debe reconocer que el camino que tomaron desde la conducción del Estado, nos ha llevado a la ruina económica y a quiebre de nuestra soberanía como nunca en nuestros 208 años de historia republicana.

Para designar un Consejo Nacional Electoral, según el artículo 8 de la Ley Orgánica del Poder Electoral, se requiere del voto de las dos terceras partes de la Asamblea Nacional. Votos que no tienen ni Juan Guaidó, ni Luis Parra, ni el PSUV, ni mucho menos la denominada “mesita”. ¿Cómo haremos? Dejar que nuevamente sea el Tribunal Supremo de Justicia que lo nombre por omisión legislativa, o peor aún que terminemos teniendo dos CNE también. Esto sería sin lugar a duda muy negativo para el país, por ello urge ponernos de acuerdo, unirnos todos y poder así nombrar un ente electoral como lo establece la Carta Magna.

Desde Unidad Visión Venezuela no tenemos la menor duda que la ruta electoral sigue siendo la forma más efectiva de quebrar la coalición dominante, de lo contrario seguiremos “arando en el mar”, ya que no va a haber invasión, ni golpe, ni nada por el estilo; además que estas opciones representan mayor sufrimiento para nuestro pueblo. La ruta de la inacción, de la abstención, nos llevará a que al final del 2020, no solo que Nicolás Maduro continuará en el poder, sino que tendrá una Asamblea Nacional roja rojita, lo que por ende lo atornillará aún más.

Finalmente, la ruta que ha de llevarnos a la Venezuela que deseamos es: en primer lugar la unidad de propósito para sobrevivir como república independiente y soberana, esto significa no hacerle juego a las múltiples agendas internacionales, ni las cubanas-rusas, ni las gringas; en segundo lugar el entendimiento entre los venezolanos sin distingos de ninguna naturaleza, para llevar adelante un programa de recuperación económica; y en tercer lugar, movilizarnos organizadamente a través de las herramientas que nos proporciona la democracia: el voto. 

Omar A. Ávila H.
oavila1973@gmail.com>
@OmarAvilaVzla

domingo, 28 de julio de 2019

OMAR ÁVILA: UNIDAD Y COMPROMISO

A medida que el discurso de la dirección política que por ahora sigue al frente de la oposición, continúe dejando entrever que la solución al problema nacional y que el cambio de régimen depende más de fuerzas extranjeras que de los propios venezolanos, en esa misma medida los venezolanos estarán menos dispuestos a movilizarse para presionar la salida de Nicolás Maduro y su entorno.

Escucho cada vez a más “dirigentes” decir: "La dictadura se cae a pedazos", situación que a nuestro juicio no es verdad. Ellos están atrincherados, silenciosos, esperando, pero quien se está cayendo a pedazos es el país, es nuestro pueblo.

Hoy continúan abundando los discursos cargados de maniqueísmo y populismo, esas arengas  que sólo dicen lo que la gente desea oír, que sirven para ganar aplausos, pero no sirven para generar soluciones. Un político serio, debe hablar con la verdad por más antipática que esta sea. Por ello, nosotros desde Unidad Visión Venezuela, hemos venido insistiendo ante toda la dirigencia nacional, regional y local, en ese diálogo interno, en ese Encuentro Nacional de la Oposición.

Nos preocupa que el madurismo hable de diálogo con “las oposiciones”, que se estén reuniendo y reorganizando su estructura para un proceso electoral, sea el de la Asamblea Nacional, o cualquier otro proceso electoral que desde Unidad Visión Venezuela creemos que para destrancar este juego, debemos contarnos todos, es decir acordar unas elecciones generales donde podamos legitimarnos a todos los niveles. Nos alarma demás, saber que en la oposición a esta altura y luego de más de 20 años de tragedia, aun no haya unidad, ni mucho menos una estructura organizada y amalgamada que pueda enfrentar con éxito a este régimen.

Porque la única salida que tenemos es la de un movimiento único, con unidad de propósito y de acción, en el que desaparezcan los odios, las rencillas, las apetencias personales y el afán destructivo de quien asume el liderazgo por el bien de todos.

La unidad política necesaria para lograr el objetivo planteado no es: estar juntos, pero no revueltos. No es aparecer todos en una foto. La unidad debe ser integral: Unidad de propósito, de acción. Unidad en los valores democráticos, de criterios en medio de la diversidad de partidos. Pero si cada quien va a seguir comportándose políticamente de acuerdo con sus preferencias personales, entonces seguiremos mal, porque volverá a renacer la desesperanza, la gente  seguirá yéndose, la tristeza aumentará en las familias que seguirán viéndose obligadas a separarse, porque la unidad no existe, sólo un discurso vacío para figurar. 

Desde Unidad Visión Venezuela estamos convencidos de que la unidad entre los diversos es posible. Como ejemplo tenemos no solo las elecciones parlamentarias del 2015, también cuando aun éramos minoría en el año 2007 logramos salir airoso, ante la propuesta de reforma de 69 artículos de la CRBV. Ahora lo que no es posible es integrar a quienes apuntan y actúan en direcciones diferentes a la del propósito colectivo. Llegó la hora de demostrar que el país y nuestra gente están primero. 

Porque hay una realidad, y es que ni el chavismo/madurismo tiene la fuerza para eliminar a la oposición, ni nosotros tenemos la fuerza para eliminar al régimen. De ahí la necesidad de un acuerdo, del reconocimiento mutuo, con acento en la solución de los problemas de la gente. Y para ello simplemente tenemos que salir del todo o nada en el que se encuentran enfrascados el sector que hasta ahora sigue al frente de las negociaciones.

Más de 14 millones de venezolanos nos dieron un mandato que fue representarlos en la AN y 53 de ellos no asisten por diatribas políticas. Es hora de que vuelvan, asuman su responsabilidad y se pueda legislar en favor de los ciudadanos. Hablan de llamados a diálogos, vayan al Parlamento.

Omar A. Ávila H.
dip.omaravila@gmail.com
@OmarAvilaVzla