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jueves, 10 de septiembre de 2020

PEDRO ALCALÁ, LIDERAZGO Y UNIDAD, LA SOCIEDAD VENEZOLANA Y SU LABERINTO,

El pasado Sábado 5 de Septiembre de 2020, el G4 en boca de Juan Guaidó anunció la consumación de un Pacto Unitario Nacional. Pacto que resultó ser un documento lleno de lugares comunes, de propaganda y de propuestas que son errores ya cometidos. El documento no anuncia ninguna acción diferente a las ya desarrolladas por la misma gente por más de 20 años con los mismos resultados visibles. El  G4 no plantea ninguna acción diferente ni ninguna estrategia. NADA. 

Ese Pacto Unitario Nacional no es más que un gran agujero negro político que no cambia nada, que no aporta nada y que, si no pasa pronto  algo radical, es el decreto de más de lo mismo por mucho más tiempo. El tiempo no es algo que le preocupe al G4.  El G4 pareciera estar apostando a que la sociedad venezolana los seguirá apoyando de manera irrestricta, como hasta ahora lo ha hecho, por mucho más tiempo. Aunque en la calle se siente que la sociedad venezolana está cambiando de manera notable en ese sentido.   

Aunque de verdad se hubiese logrado, la tan cacareada Unidad que se ha anunciado por sí sola no es nada si no hay un plan tangible, concreto y viable que necesite de ella para ser llevado adelante.   

La Unidad no es un fin, es una herramienta.    

Sin un  plan, la Unidad es la nada.  

La Unidad nacional se logra cuando un liderazgo serio le habla al país de manera clara, y le explica qué vamos a hacer, cómo se va a hacer y cuánto nos va a costar. Recuerdan a Chuchlil y su oferta de “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”?   

La Unidad no se decreta ni se negocia, la Unidad crece naturalmente alrededor de un liderazgo fuerte y claro que HACE lo que dice… que planifica y HACE lo que planea.  

La Unidad que necesitamos como país, es la Unidad de la sociedad alrededor de un plan en el cual todos tengamos un papel; y no una impuesta y negociada por cogollos políticos sin honor, sin vergüenza, que se pudrieron en vida y sin conexión con la sociedad, que hoy día están estorbando para logar una solución.  

El tiempo de parlamentar se agotó, es tiempo de HACER.   

La Unidad que necesitamos se logrará alrededor de un liderazgo que deje de hablar y comience a HACER, porque nuestro problema está perfectamente diagnosticado y su solución, con diferentes variables, ya está planteada por muchos y no ha sido descartada por nadie. Las únicas soluciones descartadas hasta ahora son las electorales, las negociaciones y las jurisdiccionales.  

Pero para que esa solución se logre, es necesario que ese liderazgo necesario salga a la luz pública, y como una opción genuina y viable frente al G4, la plantee sin ambages en todos lados de manera cruda y meridiana, porque nuestra situación es igual de cruda, clara, conocida y dolorosa. Cuando ese liderazgo empiece a HACER lo que es necesario hacer, entonces nuestra sociedad tendrá una causa a la cual unirse, y cuando eso pase, nadie podrá detener el resultado, porque entonces lograremos la Unidad que hará que las cosas pasen.  

Necesitamos que ese Churchill, ese Betancourt ó esa Thatcher deje el titubeo y comience ya a actuar.  

Llegó el momento de las mujeres y los hombres serios. Sabemos que están allí, a que esperan?  

Vae victis.  

Pedro Alcalá  
pa2a@hotmail.com 
@Tazzio1956 
Miembro de Vente Canadá.  

PS: G4 es un grupo político formado por los partidos Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Voluntad Popular. Esos son los 4 partidos que han manejado desde  1998 la política opositora. Son la oposición oficial. 

sábado, 8 de agosto de 2020

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, UNIDAD… ¿PARA QUÉ?

A partir de 1974 y en medio de un ambiente ajeno a épicas maximalistas, se comienza a trabajar en Brasil a favor del blindaje de una coalición opositora fuerte y amplia, enfocada en debilitar a la dictadura militar mediante conquistas parciales. Una fórmula que, administrada de forma progresiva y consistente, resultó decisiva en la transición. “Los factores más importantes son los internos. La experiencia de Brasil muestra la importancia de combinar la presión social con la ocupación de los espacios institucionales, incluso si estos son muy reducidos”. Así, “la presión social pudo encauzarse en las elecciones”, recuerda el ex presidente Fernando Henrique Cardoso. (Lowenthal y Bitar/ “Transiciones democráticas”).

No fue fácil. Nunca lo es enfrentar a estas autocracias que hacen de la arena electoral prácticamente el único -también muy viciado- espacio de aparición de la política; una arena que modifica a su vez la lógica interna del conflicto. Para entonces, todos los partidos preexistentes habían sido liquidados, y sólo quedaba en pie un partido opositor “potable” para el régimen, el Movimiento Democrático Brasileño (MDB) en el que militaba Ulysses Guimarães. Las sospechas, las grietas, los ataques entre opositores “verdaderos” y “falsos” hacían fiesta. Un punto de partida que, sin duda, podía desalentar hasta al más optimista.

Pero contra todo trance, e impulsada por las gestiones de Guimarães y Cardoso, la certeza de que era necesario recurrir a esa unidad con propósito –una que lograse capitalizar el descontento social para convocar mayoría políticamente útil- se impuso. “Según los compañeros teníamos que ser puros, la verdadera oposición no debía entrar en contacto con la otra oposición, la que contaba con la aprobación del régimen”, continúa Cardoso. La respuesta fue: es imposible quebrar la red militar sin establecer alianzas entre sectores.

Una visión de conjunto, pragmática, integradora de la diferencia, de índole profundamente democrática, hizo posible remontar las distancias, restañar las viejas, frescas sangrías. Y avanzar con tenacidad a pesar de los zigzagueos y reveses, gracias a la participación en sucesivos comicios. Así se consolidó en 1982 la presión por “Diretas já”, a favor de la elección presidencial directa. Paradójicamente, esa aspiración sólo pudo concretarse tras la participación en las elecciones indirectas de 1989, en las que la oposición resulta ganadora.

El episodio brinda oportunos referentes para la oposición venezolana, hoy vapuleada por similares dilemas. El debate en torno a la construcción de una unidad no sólo representativa de todos los factores democráticos que hacen vida en nuestro país, sino capaz de congregar fuerza numérica para desafiar al régimen en su mismo terreno, sigue mostrando un proyecto inacabado. Desde 2018 para acá, especialmente, la idea de la unidad sufre a expensas de las discrepancias respecto a la ruta electoral, se diluye en el choque con estrategias que parecieran ajenas a la conciencia de posibilidad, al conocimiento de la instrumentalidad o al sentido de la razonabilidad, para decirlo con Sánchez Pelayo.

“Tenemos que unirnos”, es consigna que jamás deja de resonar. Una que hoy reverdece a la luz del “Pacto unitario” de ese sector que nucleado alrededor de Guaidó, decide renunciar a la contienda parlamentaria. La pregunta es… ¿para qué unirnos? Porque la unidad no puede convertirse en reducto de frustraciones compartidas, en club de voluntades venidas a menos. Tampoco en coartada para el compulsivo inventario de escollos ya sabidos, reforzando la desgana de una sociedad que se licúa en la espera de que el cambio sea impulsado por la acción política, que moviliza y articula. La unidad útil supone no sólo el acercamiento estratégico entre sectores que, en un marco de competitividad libre y democrática, probablemente no se cruzarían. También exige inteligencia para neutralizar la intransigencia moralista y antipolítica. Esa que, presta a encajar etiquetas -“cohabitadores”, “colaboracionistas”, “vendidos”- anula a priori la posibilidad de hablar y actuar juntos.

Un liderazgo aglutinador, consciente de la necesidad de una confluencia que transcienda la prédica, sabrá valerse de esa potencia ampliada para estrujar las incertidumbres institucionales e informativas que, según Schedler, amenazan a estos autoritarismos. “E pluribus unum”: de muchos, uno. Hay un sentido de urgencia, en fin, justificando la incómoda alianza. Se trata de contener el avance de ese Gran Otro anti-democrático, anti-constitucional y antipolítico, para quien es más fácil operar frente a rivales múltiples pero dispersos. Pero esa contención sólo ocurrirá, presumimos, en el marco de una estrategia que preste atención a la evidencia.

Hay que partir de una certeza casi tautológica: en un contexto autoritario no cabe esperar elecciones libres. En el caso brasileño, la ruta electoral, asumida con sereno realismo, ofreció el medio para habilitar la fuerza interna y reivindicar en la práctica derechos ciudadanos conculcados. En nuestro caso, lo confirman los sondeos, sólo una coalición que re-agrupe al archipiélago opositor, que remonte la desafección y entusiasme a más de 56% del electorado; capaz de pasar del desperdicio de impulsos atomizados a un solo y robusto cuerpo, podría ofrecer ventajas que –según proyecciones de Súmate- asegurarían bastante más que la simbólica presencia en el nuevo parlamento.

Capacidad para inducir a la acción, propia de “el que guía”, surge aquí como atributo esencial, claro. Declararse de nuevo impotentes para superar la dificultad puntual y profusamente diagnosticada, nos hace dudar de la facultad de esa dirigencia para emprender proyectos tan complejos como desalojar al madurismo del poder. Ante ese penoso panorama estamos. El que remite a otra rabiosa lista de motivos para inmovilizarse, cuando el país está esperando la propuesta que lo saque de la anomia y le muestre lo que SÍ podemos hacer.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis

domingo, 17 de mayo de 2020

FREDDY RIOS RIOS, LA SALIDA DEL DESASTRE: UNIDAD SIN LA OPOSICIÓN MERCENARIA

«Disponemos de nuestros propios códigos morales y sistemas de valores. Sin embargo, a veces llevamos a cabo toda una serie de “piruetas” mentales para integrar comportamientos totalmente opuestos a nuestros principios, hasta el punto de ver como “correcto” lo moralmente “inaceptable”.» Angel Bandura y La desconexión moral.

El sistema internacional está seriamente afectado por las consecuencias del Covit 19. Pensadores de todas las tendencias sostienen que el mundo cambiará y que nada será igual. Excelente discusión para la Academia, y El Mister todopoderoso nos obsequié lo mejor de los cambios por venir, empero permítaseme aterrizar en este bendito, pacífico y bello lugar de la tierra, hasta que hace 21 años la mayoría del país decidió elegir Presidente a un arriero con flauta de Hamelín. 

Ahí empezó la peor epidemia que haya sufrido país alguno de la tierra desde que El Mister echó a Adán y Eva del Paraíso. El primer palo a la piñata fue lograr una fraudulenta sentencia del TSJ que permitiera la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente en contravención y violación de la normativa de la Constitución vigente que permitió la instauración de la Dictadura Constitucional chavista, la cual cooptó a los demás poderes públicos para perfeccionar el Golpe de Estado contra la democracia liberal y régimen de partidos. 

Se derogó la Constitución del 61 y comenzó el largo camino de destrucción sistemática del país y sus instituciones. Posteriormente y con ahínco se inició la destrucción del Estado de Derecho, que tiene su guinda en un Tribunal Supremo de Justicia cuyas sentencias modifican la Constitución a la medida de las necesidades del hegemón. A ello es necesario añadir el pecado original, la destrucción del Poder Judicial que se inició con una razia masiva que llevó a cabo la recién creada Comisión de Emergencia Judicial, por la Asamblea Nacional Constituyente, fue la puntilla, toda vez que en 1999 había intervenido todos los Poderes Públicos.

El empeño destructor no fue solo institucional, el Proceso, como se denominó en sus orígenes, era una logia militar acompañada de civiles variopintos, que en 18 años acabó sistémica y sistemáticamente, con intervenciones, invasiones, y expropiaciones toda la actividad agropecuaria privada reduciéndola a menos del 20% de la existente en 1998, dando fin de paso la seguridad alimentaria.
Por 17 años, sin capacidad alguna de establecer una política agropecuaria, el chavismo creo un cerco de barreras arancelarias y paraaracenlarias, controles administrativos de todo género e inspecciones y alcábalas para impedir el comercio y el libre tránsito por el territorio nacional de las mercaderías y vehículos de transporte.

Estas medidas desbastadores afectaron igualmente a las industria del cluster, donde la multinacionales ha migrado y cerca del 80% de las nacionales han cerrado sus operaciones. Es de notar que toda la actividad sectorial está en manos y por ende son responsable de su fracaso los militares que han dirigido el proceso, que ya como Socialismo del Siglo XXI, mantiene completamente destruido al sector agrícola, y seriamente comprometido el abastecimiento nacional, el último índice de desabastecimiento publicado por el BCV en 2014 fue de 29.4%. Alimentos no hay y existen claros sesgos de especulación.

Por otra parte el sector industrial ha sufrido la política de acoso derribo propia de los facho-stalinismos. El industrialicidio acabó con más del 80% de las empresas y las sobrevivientes utilizan solo el 16% de su capacidad instalada por la represión económica. Fue el sector industrial más moderno de LATAM. Por su crasa ignorancia el chavismo desapareció al sector ensamblador automotor, y el golpe fue traumático para la industria farmacéutica, metalmecánica, alimenticia, y química. 

La pseudopolítica industrial fue una desatada e intensiva persecución con objetivos estatistas y centralizadores de control, acompañados de las mismas medidas aplicadas al sector agropecuario: intervenciones, expropiaciones, ocupaciones, y fiscalizaciones. Compartiendo con el resto de la economía privada el cerco del control de precios e importaciones, que finalmente dinamitó el control de cambios, lo cual se tradujo en la carencia de insumos, materias primas, partes-piezas-respuestos, SKD yPKD, y bienes de capital indispensables en y para el proceso productivo.

Un desatino inconmensurable y dañoso a Venezuela fue sustraerla del ámbito de la integración y globalización, incrementado la pobreza y la pobreza crítica, al mismo tiempo que impulsaba la inflación, el desempleo y desabastecimiento.
Desde sus inicios el régimen se dedicó sistémicamente a controlar el Comercio Exterior. Primero con la prohibición del transbordo de carga en frontera, salida del G3 y Comunidad Andina, el ingresó a Mercosur, la Alba como instrumento político subregional y la fallida Unasur fueron hechos que marcaron la ideologización sectorial en clara violación de los Acuerdos suscritos por el país en el marco de la OMC y ALADI.

Vale la pena hacer notar que el diseño, conducción y ejecución de estas políticas nunca ha estado en manos de especialistas de la áreas referenciadas, sino de burócratas de la Nomenklatura y Militares pseudoidelogizados, lo cual es una característica común a todos los fracasos del régimen.

El chavismo desde sus inicios ha carecido de Política Comercial, Aduanera y Arancelaria, lo cual tiene como consecuencia agregada, la ausencia de políticas sectoriales. Estás fueron sustituidas por la antipolítica del control absoluto de todas las actividades económicas aplicadas al margen de la Ley y con absoluta discrecionalidad.

Estás consideraciones hacen inaceptables considerar siquiera que las extremas devaluaciones han conducido a la economía nacional por el camino de apertura comercial, que la audacia de algunos ‘influencers’ llego a calificar como la ‘chinalizacion’, vía Bodegones.

La Venezuela dolarizada no tiene hoy importaciones privadas, 5.216,6M€ en 2.019 son un cadaver económico al borde de la tumba, el Decreto de Exoneraciones vigente desde 2018 no ha tenido efecto alguno sobre las actividades productivas, ni incremento de las importaciones, y las pocas mercaderías extranjeras (principalmente confitería y productos de higiene personal) en el mercado son producto de una interpretación laxa de la Resolución sobre Courier, vigente desde 1997, con el aditamento de posible legitimación de capitales.

Si se adjunta a lo señalado las restricciones ocasionadas por la Pandemia al transporte internacional y la restricciones voluntarias de los países exportadores con el objeto de garantizar el abastecimiento de sus mercados internos, la condiciones nacionales se hacen más extremas por la incidencia -como señaláramos supra- de estás medidas en la producción interna agrícola e industrial, lo cual lleva necesariamente al desabastecimiento por falta recursos propios para las operaciónes productivas.

La repuesta de la Dictadura a los problemas señalados solo han agravado la crisis y más aún con la manipulación maligna de la pandemia. La repuesta a las crisis es sistemática, siempre la mentira-propaganda estructurada en base a la hegemonía mediática, a la ‘truthiness’ de Colbert: «Solo lo que yo digo es verdad, y nada de los que los demás digan podría ser verdad», y ello en plena armonía con la ‘posverdad’ que definió David Roberts como «una cultura política en la que la política (la opinión pública y la narrativa de los medios de comunicación) se han vuelto casi totalmente desconectados de la política pública (….)», con la tremenda desventaja que la oposición solo puede responder en las redes, limitando su acción difusora, contralora y pedagógica.

Como si lo anterior no fuese suficiente este además es un régimen en manos del Crimen Organizado, no es solamente un Estado Fallido, donde despliega una actividad permanente y protegida el narcotráfico y demás Tráficos Ilícitos. En este entorno miles de millones de US$ desaparecieron sin dejar obra hecha, por el contrario la infraestructura construida hasta 1998 por la Republica Civil está deshecha, en ruinas, inoperante, cerrada o en franco proceso de deterioro. 

Autopistas, Carreteras, Vías de Penetración, Represas, Plantas Eléctricas, Agua, Gas y como colofón de la depredación un total desabastecimiento de gasolina.

Para salir del chavismo hay que empujarlo y duro, hasta con zancadillas. La responsabilidad de los políticos es la orientación y conducción del pueblo. Es necesario crear una Unidad de Propósitos y Acción. Es la única estrategia que permitirá salir del chavismo y derrotarlo en la calle. Lo único que no cabe en la Unidad es la Oposición Merceneraria. Solo la Transparencia alumbrará el camino. La Junta Patriótica fue resultado de la autocrítica y de la voluntad de vencer.

Freddy Rios Rios 
friosrios@gmail.com 
@doserre 

martes, 18 de febrero de 2020

SIMÓN GARCÍA: EL ESCENARIO CANGREJO

Es frecuente que cada  quien tiña sus percepciones con el color de sus deseos. Se valora el presente por las aspiraciones de futuro. Así se moralizan  seguidores. Pero también se corre el riesgo de perder el pié a tierra y reducir la lucha  por la democracia a minorías emocionalmente aferradas a una versión cerrada de su verdad.

¿Está ocurriendo esta  distorsión en las distintas parcelas de la oposición? Al menos existen señales de una incapacidad de realización de objetivos en las distintas expresiones opositoras. Se va apoderando de todas una falta de acciones eficaces para alterar la relación de fuerzas impuesta por el régimen.

Otro signo del escenario predominante es el contraste entre fortaleza exterior y debilidades internas. Fue un acierto que el presidente (E) Juan Guaidó consolidara estas fortalezas externas, pero el gozo puede esfumarse si la reiteración del mantra, con otro estribillo, no revierte el crecimiento de la indiferencia respecto a los partidos y muestra el debilitamiento de músculo en la movilización cívica.

La extensión y profundización de la crisis refuerza las calamidades sociales. A la vez, emerge la expectativa de una recuperación económica distorsionada y  selectiva, junto con avances del plan político del bloque dominante.

En este lado del tablero, no existen indicaciones suficientes de alguna búsqueda de  aproximaciones entre las fracciones opositoras ni de un cambio efectivo de estrategia en el G4, más allá del parto retórico de opciones debajo de la mesa.

Deficiencias preocupantes porque no todas las opciones pueden estar en el abanico de posibilidades. No deberíamos alimentar esperanzas con salidas que dependen de factores externos y que  resultan indeseables para la sostenibilidad de un cambio democrático, pacífico y constitucional. .

Los dilemas para la oposición están desde hace tiempo a la vista: desenlace pacífico o violento; solución electoral o resolución militar; negociación o intentos de exterminio del otro. Dilemas que deben superarse generando respaldos claros y mayoritarios.

La unidad pasa a ser condición y objetivo de victorias. Las fuerzas de cambio deben definir un mínimo de metas compartidas y  reglas para normar relaciones y competencias entre ellas. Deben detener drásticamente la descalificación mutua de sus líderes y de sus proyectos.

Es posible unir a la oposición en torno a un  liderazgo plural y una estrategia compartida.  Su eje existe: un líder bien posicionado, Guaidó y una coalición de los partidos con mayor representación parlamentaria. Pero no habrá auténtica unidad con la prolongación de vetos contra AP, el MAS, Copei, Cambiemos, Soluciones y otras agrupaciones partidistas y sociales. Consensos parciales basadas en el libre consentimiento son una vía para la unidad; pero la imposición autoritaria es una incongruencia que la dinamita.

El centro de la estrategia debe y puede ser esclarecer la participación electoral como medio para activar las condiciones que reduzcan el apoyo social del régimen  y aumenten los incentivos de un retorno a la democracia bajo un gran acuerdo nacional. ¿Por qué insistir sólo en opciones para derrocar al gobierno y descartar su derrota política y electoral?

Si las concepciones conservadoras  continúan favoreciendo los desplantes extremistas y una polarización a ciegas, el empate catastrófico va convertirse en crónico y el régimen podría salir ganador..

Para avanzar es urgente que los líderes principales de la oposición partidista y social abran un diálogo con el país y que en particular, dirigentes como Guaidó, Henry Ramos, Henrique Capriles, Falcón o Mujica puedan animarlo. Si esto  no es posible, ¿vamos a dejarnos sepultar por el escenario  cangrejo inducido por la dictadura de los extremismos?.

Simon Garcia
simongar48@gmail.com
@garciasim
@DiarioTalCual  

miércoles, 16 de octubre de 2019

RAFAEL SIMÓN JIMÉNEZ: UNIRSE PARA SALIR DEL RÉGIMEN, TIEMPO DE VERDADES

Veinte años de destrucción, saqueo y depredación han generado en Venezuela una auténtica sensación de hostinamiento y caos. El ciudadano común, que a diario sufre y padece las consecuencias económicas, sociales y humanitarias de esta tragedia se hace una pregunta cuya respuesta resulta cada vez más urgente y pertinente: ¿CUÁNDO SALDREMOS DE ESTO?

A ratos la irresponsabilidad, la pasión o  la desesperación con que se enjuicia nuestra calamitosa realidad lleva a conclusiones sin fundamento, como aquella que pretende descargar sobre el pueblo venezolano las culpas de la prolongación del actual régimen por su supuesta pasividad o resignación ante la trágica realidad que lo acogota, como si la ciudadanía pudiera por sí solo generar respuestas y estrategias para resolver una situación tan grave y compleja.

Es al liderazgo, o al menos a quienes dicen o pretenden serlo a quienes corresponde la tarea de organizar, movilizar y darle direccionalidad a las luchas democráticas. En la historia de la humanidad las grandes transformaciones y cambios que han marcado su progreso han tenido como protagonistas a hombres y mujeres que han sabido legitimar su predominio en el ánimo y la confianza colectiva con asertividad, patriotismo, responsabilidad y desprendimiento, colocándose al frente de los movimientos sociales y políticos y llevándolos a la victoria.

Lo primero que se necesita para poner término a este régimen terrible es construir una unidad amplia, sólida, profunda, inclusiva, que agrupe al conjunto de la nación que confronta al gobierno; que sume organizaciones políticas, movimientos sociales, disidencias del chavismo, universidades, gremios, trabajadores, jóvenes, mujeres, campesinos, empresarios. Para ello es indispensable una política aglutinante que tenga un solo propósito y una sola consigna: la salida del régimen por vías pacíficas, electorales y democráticas sin otros apellidos, ni condiciones y que renuncie a los viejos y repudiados vicios del  personalismo, el sectarismo, el reparto burocrático, las aspiraciones y rivalidades desfasadas y extemporáneas. Una unidad muy diferente a un exclusivo club de cuatro partidos, que de manera excluyente pretenden monopolizar el ejercicio de la conducción opositora.

Lo segundo tiene que ver con la estrategia y los movimientos coyunturales que de ella derivan. Toda estrategia tiene que partir de una visión y una valoración adecuada de la realidad, sin desviaciones subjetivistas, maximalistas o voluntaristas, es decir, trazarse los objetivos que se correspondan con las fuerzas reales de que se dispongan y con las posibilidades reales de alcanzarlos. Una línea flexible, heterodoxa, ágil,  capaz de adecuarse a los cambios que vaya determinando la realidad. Aferrarse a consignas o propósitos,  que se hacen   inviables, demuestra estrechez de miras y poca inteligencia y lo peor están condenados al fracaso.

La pregunta obligada que se hacen los venezolanos cansados de sufrir: ¿CUÁNDO SALIMOS DE ESTO? tiene solo una respuesta. Cuando el liderazgo legitimado por la gente actúe con amplitud, responsabilidad, patriotismo y desprendimiento; cuando se construya un amplio movimiento nacional que vaya mucho más  allá del micro mundo de un cuarteto de partidos, y que se consolide una estrategia inteligente, flexible Y  realista.

¿CUÁNDO SALIMOS DE ESTO? Cuando con profundo sentido de autocrítica y rectificación se  deje a un lado protagonismos, deseos de prevalecer, intereses sectarios y banderizos, aspiraciones extemporáneas e impertinentes, y nos centremos en un solo objetivo: sacar del poder a quienes han saqueado y destruido a Venezuela.

Rafael Simón Jiménez   
@rafaelsimon57

domingo, 13 de octubre de 2019

THAYS PEÑALVER: VENEZUELA RUMBO AL COLAPSO TOTAL

¿Qué tan factible es que el régimen se desplome rápidamente?

Tras un mes desde el anuncio de amnistía a los militares, el planeta entero se pregunta, ¿qué tan factible es que el régimen se desplome rápidamente? ¿Qué ocurrirá en Venezuela, el quiebre militar, la negociación política para unas elecciones o Nicolás Maduro se saldrá con la suya?

Lo primero que debemos tomar en cuenta es que el régimen está asesorado por quienes han sobrevivido a 10 administraciones estadounidenses, invasiones, bloqueos navales (crisis de los misiles incluida), bloqueos económicos y financieros, planes de austeridad durísimos y amenazas durante 60 años. Los mayores especialistas en el mundo en torcer la realidad y ganar tiempo. En fin que más vale el diablo por apellidarse Castro, que por diablo.

Por lo tanto el bluff no funciona, porque el régimen sencillamente sabe, gracias a los cubanos, que los portaaviones no llegan vía Twitter. Los cubanos saben perfectamente que tan solo para someter en Granada a 1,000 hombres descalzos, necesitaron a más soldados que los que había en la famosa libreta amarilla; para sacar a Manuel Noriega, con un ejercito mal armado y destruido, fue un despliegue cercano a los 30,000; por no hablar de los cientos de miles requeridos en Irak. Y Hugo Chávez, quien se preparó para este escenario, se encargó de que sus 5,000 misiles portátiles rusos sean más que suficientes para disuadir una aventura de menor escala.

Por eso, el régimen no ha tomado mayores precauciones, no ha activado la alerta general, ni llamado a la movilización nacional, como lo exige el protocolo de Defensa porque sabe que falta mucho para los preparativos de una invasión y la usa para sus fines nacionales e internacionales. Así que el régimen venezolano, por mas que le recuerden diariamente la opción nuclear, está claro que lo que tiene que enfrentar precisamente son las otras “opciones sobre la mesa”. Entendidas como evitar un golpe de Estado y más aún, lo único que los puede sacar, un pronunciamiento militar masivo.

Para lo primero, basta con controlar tres o cuatro batallones claves de Caracas y cercanías, fortalecer a sus cuadros paramilitares y enviar a la frontera a buena parte de la infantería. Con lo que hace prácticamente imposible un golpe de Estado. Mientras que el peor escenario, es el que estamos viendo, unos pocos oficiales apareciendo en videos, marchándose en supuesto apoyo a la oposición, asunto que es la peor demostración de que si hubiera un levantamiento en puertas, jamás saldrían como lo están haciendo. Por otra parte va a jugar en estos 90 días con Europa y algunos países americanos, para ganar tiempo, a sabiendas que mientras esto ocurra, ninguna otra opción será posible y quizás “gracias al dialogo” permita entrar la ayuda humanitaria.

El problema que quizás enfrenta la comunidad internacional es el mismo que la mayoría opositora. No están conscientes del verdadero tamaño de su adversario y tienden a simplificarlo, a ridiculizarlo y a minimizarlo constantemente. Hablan de que los cubanos controlan todo, pero en el fondo, no lo creen. Y nunca actúan en consecuencia, aunque ese adversario haya superado siempre todas las crisis, e incluso demostrara que está dispuesta a asesinar a cientos para mantenerse.

Pero en especial, creen que el problema radica en un solo hombre y no en un sistema creado durante 20 años, copiado a imagen y semejanza no de la Cuba satélite y revolucionaria, sino de una más peligrosa, la Cuba superviviente post colapso soviético. La revolución no es socialista, es un gigantesco entramado de negocios para decenas de miles en lo que el ex presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt, atinadamente definió como: “El Pingüe Negocio del Coronelato”.

¿Es factible el quiebre? Sin duda, pero hay que jugar más y mejores cartas, porque el cortoplacismo es el peor de nuestros aliados.

Lo que percibo es que nadie está preparándose, ni preparando a los venezolanos para el impacto de lo que viene de no darse en la primera apuesta. Ambos bandos han escalado y el efecto de las sanciones así como la reacción económica del régimen —que parece la misma de Saddam Hussein antes de salir de Kuwait— tendrán un efecto gigantesco en la población venezolana y más aún en la oposición, urge contrarrestar sus efectos, porque la parálisis económica me temo que será general y el régimen ha optado por subirle el costo político a Juan Guaidó, cargándole la cuenta a la oposición de todo lo que va a ocurrir.

Lo bueno es que vivimos el final de un periodo histórico. La revolución por una vía u otra llegó a su final, más aún si Venezuela enfrentará en los próximos meses el colapso total, pero es momento de la calma olímpica, de pensar en todos los escenarios y de no perder la iniciativa.

De cómo sortee la oposición este mediano plazo es de lo que dependerá que el cambio sea irreversible.

Thays Peñalver  
@thayspenalver

Tomado de: https://venepress.com/opinion/Venezuela-rumbo-al-colapso-total 

AMÉRICO MARTÍN: DE LA FLEXIBILIDAD POLÍTICA

Acometer la infinita tarea de sobrevivir al descomunal fracaso del Socialismo siglo XXI ha resultado, como era de esperarse, muy superior a las fuerzas de la ávida cúpula del poder. La marca del desastre se aprecia en las cicatrices dejadas por el conjunto de su gestión. Si pudiera resumirse en una palabra la poli-tragedia causada por la pomposa revolución, ninguna más expresiva que “Diáspora”. ¿Cómo será el infierno que calcina a Venezuela para que 5 millones de sus habitantes –muy pronto 8- hayan huido desesperadamente al extranjero?

Las medidas que de tanto en tanto anuncia Maduro han profundizado la crisis en opinión de la clara mayoría de expertos e instituciones financieras del mundo. Son insalvables las contradicciones entre el signo y el sentido, dicho sea con frase del poeta senegalés Leopold Sedar Sengor. “El signo” es lo que promete. “El sentido”, la negación de lo que promete.

La índole del desafortunado proceso revolucionario ha sido desentrañada con argumentos implacables que el régimen ya ni se atreve a rebatir. Escasamente habrá beneficiado a la élite de la Nomenklatura, pero tanto ha costado mantener unido el universo chavista, que remover un solo hilo de la tela revolucionaria amenaza con desmadejar toda la urdimbre.

Por eso ponen buena cara, exhiben sonrisas optimistas, defienden sin convicción lo indefendible y dejan el sueño de la perpetuación a la suerte de los dados.

Sin embargo, mantienen por inercia otro juego: el de envenenar la relación interna de la plural y variada oposición a fin de impedir que reconstituya una muy amplia unidad hacia la que sin duda fluirá la creciente disidencia del chavismo, nacida de la comprensible descomposición cívico-militar-ideológico-moral que aleja a quienes de buena fe creyeron en semejante proyecto.

Pero abordemos el tema de los temas: ¿Cuál es la vía para establecer la democracia venezolana? Lo mejor es dotarse de mucha flexibilidad política. No olvidemos que esa cualidad resulta esencial a la hora de las decisiones. Por ejemplo, en 1952 AD llamó desde la clandestinidad a la abstención. Poco después, asumiendo con inteligencia la iniciativa de Jóvito Villalba, ordenó votar amarillo. Cierto, sobrevino el pronosticado fraude, pero, como también se esperaba, la gran movilización unitaria pavimentó la victoria democrática del 23 de enero 58.

Permítanme ahora comentar el caso del dictador paraguayo Alfredo Stroessner, quien gobernó ininterrumpidamente durante 35 años. En 1954 había expulsado por la fuerza al presidente Federico Chaves Careaga. Mediante sucesivas elecciones mandó sin pausa por más de tres décadas. Su dictadura alcanzó la cima del salvajismo hasta ser echado por otro golpe, esta vez propinado por el general Andrés Rodríguez, quien convocó a elecciones el 1 de mayo de 1989. La democracia paraguaya recomenzó.

Conclusión: en el reino de la inestabilidad paraguaya ocurrió de todo. Un dictador militar se apodera del mando mediante acto de fuerza, pero se perpetúa ¡por vía electoral! hasta ser derrocado mediante otro acto de fuerza por el general Andrés Rodríguez quien paradójicamente restableció el sufragio libre ¡transitando sobre el seguro cauce constitucional!

La lección para Venezuela es sencilla como el pan: un país, como el nuestro, dotado de sólidas instituciones que perdió; y se enorgullecía de su alternabilidad electoral, también perdida, no debe tomar sus retos a la ligera.

Mientras no rescate su extraviada estabilidad debe proceder ante cada uno de ellos conforme a su singularidad. Con flexibilidad y sin dogmas.

En cambio, cada vez que la oposición unió sus banderas con espíritu de fraternidad y colaboración fue muy pero muy difícil que no alcanzara victorias verdaderamente históricas.

Américo Martín
@AmericoMartin

sábado, 14 de septiembre de 2019

RAFAEL MARTÍNEZ NESTARES: 78 AÑOS DE ACCIÓN DEMOCRÁTICA

El 13 de septiembre de 1941, un grupo de jóvenes venezolanos quienes habían sido detenidos y torturados por la primera dictadura del siglo XX, el régimen de Juan Vicente Gómez, decidieron, una vez caída aquélla dictadura y aprovechando el intersticio de la “democracia pos-gomera” fundar una organización política que, como diría su fundador, Rómulo Betancourt, “…nació para hacer historia…”

Sin embargo, más que relatar una serie de eventos que están en los textos de la historia contemporánea venezolana, cabe destacar que, sin lugar a dudas, Acción Democrática pasó a ocupar un espacio de gran relevancia en las páginas de la política criolla del siglo XX y en las actuales luchas del siglo XXI.

Las horas oscuras que vive el pueblo venezolano durante estos 20 años de disputa política, económica y social vinculada al fracaso del modelo chavista-madurista representa la incapacidad de encontrar en la democracia, como modelo político, la solución a los problemas reales del país, permitiendo al otro –al opositor- un espacio dentro de la alternativa variada de la unidad democrática para resolver el entuerto de nación que nos ha dejado el régimen actual, desde Miraflores. 2015 fue muestra de ello. Habiéndose logrado la mayoría calificada de la Asamblea Nacional, el régimen fue desconociendo, desde la estructura judicial y del resto de su “aparato estatal”, lo que el colectivo popular se ha dado con el voto. Ahora lo hace, a través de la inhabilitación política de parlamentarios como lo escribimos en nuestro artículo “Disolución de hecho” El Universal, 17.08.2019. También, con el secuestro de parlamentarios a los cuales detiene en forma inconcebible como en el caso del acciondemocratista Dip. Edgar Zambrano, vicepresidente de la Asamblea Nacional detenido irregularmente en Fuerte Tiuna.

Ayer -como hoy- Acción Democrática pone su esfuerzo político y liderazgo en vías de resolver los grandes problemas nacionales. Ha sido el primer partido nacional en reconocer el liderazgo de Juan Guaidó, a través de la postura gallarda del Secretario General Nacional, Dip. Henry Ramos Allup quien, el pasado 31 de agosto, desde Maracay, reunió a compañeros de toda su organización política para presentar su apoyo a la salida que propone el actual Diputado Guaidó.

Esta es nuestra lucha y esa es la propuesta de Acción Democrática al llegar a sus primeros 78 años de existencia. Su Secretario General y el Comité Ejecutivo Nacional están comprometidos con los signos de estos nuevos tiempos… por una Venezuela libre y de los venezolanos… ¡Adelante, por encima de las tumbas, adelante…!

Rafael MartÍnez Nestares 
@rafaelmartinezn
@proyecto_pais

ROMÁN IBARRA: UNIDAD Y ORGANIZACIÓN


Como si la crisis y la destrucción social y económica fueran poca cosa para nuestra sociedad, el régimen –haciendo su trabajo deletéreo- juega abiertamente a la división de la oposición con bastante éxito, en vista de que ha logrado su cometido hasta el presente.

Son muchas las veces en que hemos abogado por la necesidad de construir la unidad de la oposición de manera cohesionada; robusta; coherente y sincera.

Hasta el presente, es obvio que los intereses grupales, y personales se han venido imponiendo en el sentido de impedir que la unidad logre establecerse para defender el interés general, con lo cual, el régimen gana. 

También hay que advertir que existen factores trabajando sinceramente a favor de la unidad, pero reciben ataques, no solo por parte del oficialismo, sino peor aún de factores que se autodenominan de oposición. Es una orquesta nacional con ramificaciones internacionales que terminan por hacer mucho daño al esfuerzo inmenso que se ha venido haciendo desde la Asamblea Nacional, encabezada por su Presidente Juan Guaidó.

Presionar a Guaidó, y los partidos para hacer cosas contrarias a la reorganización de la unidad, es trabajar de manera indirecta al servicio del comunismo y la corrupción que representan Maduro y su gente.

Cuántos errores más se pueden cometer para seguir regalándole el país a los amos de Maduro en Cuba? No se dan cuenta de que con ello se garantiza la continuación en el poder de la dictadura cubana; el narcotráfico; la corrupción; la guerrilla de la Farc, y el ELN; el terrorismo de los Sirios e Iraníes; el hambre y la miseria en Venezuela?

No se dan cuenta de que primero hay que organizar la fuerza de la oposición de manera inequívoca tras un solo plan que permita derrotar y expulsar del poder a quienes hoy nos destruyen? Lo primero es salir de la tiranía, y luego abrir el juego democrático para la competencia leal de quienes quieran medirse frente a la ciudadanía para conquistar un liderazgo legítimo.

El oficialismo conoce a la perfección el juego y vive creando provocaciones para que en el bando opositor reine la división, y la incertidumbre. Por ello se cierra y minimiza las posibilidades para que la desesperación y la antipolítica nos dividan. 

Desde el año 2002 se han cometido errores garrafales, con los cuales, se le han regalado 17 años en el poder a una claque destructora y corrompida que actúa al servicio de una corporación criminal internacional: La huelga petrolera; el paro indefinido; la Plaza Altamira; el Carmonazo. Después, la abstención en las parlamentarias de 2005, y las abstenciones sucesivas. 

Solo hemos tenido éxito precisamente cuando hemos asumido el hecho electoral como nuestro fundamento y fortaleza (2007 referéndum constitucional-2015 elecciones parlamentarias, y 2017 elección de gobernadores), acompañado de la unidad más robusta y organizada posible.

Hoy estamos en medio de otra crisis de la unidad, y el régimen aprovecha para destruir la mesa de negociación patrocinada por el gobierno de Noruega y la comunidad internacional, y avanza en la promoción de elecciones adelantadas para el parlamento, como si la crisis del país fuera de orden legislativo, y no del desastre producido desde el ejecutivo.

Presionemos de manera unitaria amparados en la comunidad internacional para que se celebren –claro que si- elecciones parlamentarias, y también dentro de la negociación, elecciones presidenciales, y que sea la mayoría del pueblo venezolano quien decida.

Con ese escenario ganamos todos; gana la democracia; la paz, y se abre el camino para la reconstrucción del país, luego de estos casi 21 años lamentables.

Preparémonos para lo inevitable, vienen las elecciones. Necesitamos unidad y organización

Por: Román Ibarra
@romanibarra

domingo, 28 de julio de 2019

OMAR ÁVILA: UNIDAD Y COMPROMISO

A medida que el discurso de la dirección política que por ahora sigue al frente de la oposición, continúe dejando entrever que la solución al problema nacional y que el cambio de régimen depende más de fuerzas extranjeras que de los propios venezolanos, en esa misma medida los venezolanos estarán menos dispuestos a movilizarse para presionar la salida de Nicolás Maduro y su entorno.

Escucho cada vez a más “dirigentes” decir: "La dictadura se cae a pedazos", situación que a nuestro juicio no es verdad. Ellos están atrincherados, silenciosos, esperando, pero quien se está cayendo a pedazos es el país, es nuestro pueblo.

Hoy continúan abundando los discursos cargados de maniqueísmo y populismo, esas arengas  que sólo dicen lo que la gente desea oír, que sirven para ganar aplausos, pero no sirven para generar soluciones. Un político serio, debe hablar con la verdad por más antipática que esta sea. Por ello, nosotros desde Unidad Visión Venezuela, hemos venido insistiendo ante toda la dirigencia nacional, regional y local, en ese diálogo interno, en ese Encuentro Nacional de la Oposición.

Nos preocupa que el madurismo hable de diálogo con “las oposiciones”, que se estén reuniendo y reorganizando su estructura para un proceso electoral, sea el de la Asamblea Nacional, o cualquier otro proceso electoral que desde Unidad Visión Venezuela creemos que para destrancar este juego, debemos contarnos todos, es decir acordar unas elecciones generales donde podamos legitimarnos a todos los niveles. Nos alarma demás, saber que en la oposición a esta altura y luego de más de 20 años de tragedia, aun no haya unidad, ni mucho menos una estructura organizada y amalgamada que pueda enfrentar con éxito a este régimen.

Porque la única salida que tenemos es la de un movimiento único, con unidad de propósito y de acción, en el que desaparezcan los odios, las rencillas, las apetencias personales y el afán destructivo de quien asume el liderazgo por el bien de todos.

La unidad política necesaria para lograr el objetivo planteado no es: estar juntos, pero no revueltos. No es aparecer todos en una foto. La unidad debe ser integral: Unidad de propósito, de acción. Unidad en los valores democráticos, de criterios en medio de la diversidad de partidos. Pero si cada quien va a seguir comportándose políticamente de acuerdo con sus preferencias personales, entonces seguiremos mal, porque volverá a renacer la desesperanza, la gente  seguirá yéndose, la tristeza aumentará en las familias que seguirán viéndose obligadas a separarse, porque la unidad no existe, sólo un discurso vacío para figurar. 

Desde Unidad Visión Venezuela estamos convencidos de que la unidad entre los diversos es posible. Como ejemplo tenemos no solo las elecciones parlamentarias del 2015, también cuando aun éramos minoría en el año 2007 logramos salir airoso, ante la propuesta de reforma de 69 artículos de la CRBV. Ahora lo que no es posible es integrar a quienes apuntan y actúan en direcciones diferentes a la del propósito colectivo. Llegó la hora de demostrar que el país y nuestra gente están primero. 

Porque hay una realidad, y es que ni el chavismo/madurismo tiene la fuerza para eliminar a la oposición, ni nosotros tenemos la fuerza para eliminar al régimen. De ahí la necesidad de un acuerdo, del reconocimiento mutuo, con acento en la solución de los problemas de la gente. Y para ello simplemente tenemos que salir del todo o nada en el que se encuentran enfrascados el sector que hasta ahora sigue al frente de las negociaciones.

Más de 14 millones de venezolanos nos dieron un mandato que fue representarlos en la AN y 53 de ellos no asisten por diatribas políticas. Es hora de que vuelvan, asuman su responsabilidad y se pueda legislar en favor de los ciudadanos. Hablan de llamados a diálogos, vayan al Parlamento.

Omar A. Ávila H.
dip.omaravila@gmail.com
@OmarAvilaVzla

martes, 23 de julio de 2019

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY: REDOBLE DE SANCIONES O BAÑO DE AGUAS MANSAS

Duele hasta en las ideas cuando algunos no dan media onza por el futuro de Venezuela. Labran en entrevistas acaloradas o por medio de las redes sociales, toda una componenda para entorpecer los esfuerzos internacionales por expulsar a los forajidos de Miraflores.

No tienen la buena virtud de la paciencia y, catalogándose como periodistas, son implacables en sus aseveraciones y dan al traste a través de sus críticas interminables, con las opciones de recobrarle la cordura a la democracia.

Sencillamente, no se toman con seriedad suprema este momento histórico. Se escabullen con un desasosiego que contagia malamente y nos rellenan con vocablos insensatos. Se sienten hasta triunfales. No entiendo el propósito para sus acciones, pero van inventándose traidores en el camino, con un humor desapacible, precipitado y torpe.

Es cierto que en la oposición conviven desleales y hasta asalariados del régimen. Es ineludible no reconocer esta realidad. Se han camuflado para entorpecer el camino de la libertad y han hecho mella para propiciar estos años calamitosos. Pero no es sano vivir con dientes apretados ante las posibilidades. Es mejor ser prudente que severo frente al optimismo.

Los relojes no se han detenido. A diario se publica a toda página en los portales noticiosos, sobre los saltos airosos y la lucha intestina que realizan los venezolanos para solventar el hecho de ser la mayor emigración en la historia del continente. Eso ha removido la conciencia del planeta.

Me llama la atención el mensaje de esperanza de Guaidó. Su tranquilidad a todas luces presume que no está vacilante en sus conceptos y en su papel para la transición. La misma Unión Europea confía en él. Hasta el punto de advertir recientemente de que, en esas reuniones descompuestas retomadas en Barbados, la decisión definitiva no podría estar alejada de los planes de la Asamblea Nacional.

  Asimismo, el Departamento del Tesoro de los EEUU volvió a arremeter con sanciones. Esta vez recayeron sobre cuatro altos funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar del país, por la muerte del capitán Rafael Acosta Arévalo. El vicepresidente Mike Pence le había hecho ya un preludio a este fallo, alegando estar con los ciudadanos venezolanos y en contra de sus opresores, pues se reportan más de siete mil asesinatos ejecutados por el mandato de Maduro en los últimos 18 meses.

Seguidamente, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, exigió, con su preocupación febril por el país, que deben redoblarse las sanciones y la presión internacional: “lo que querría la dictadura usurpadora es que se baje la guardia para seguir perpetuándose”.

Continúo observando a Guaidó con la conciencia en orden. No es fácil salir de una pieza en su determinación por recomponer la nación. No está dando tumbos, ni sacudido por las contradicciones. Por eso no es justo que sea blanco de habladurías y descréditos. El diálogo emprendido con los de la tiranía no llegará a buen puerto. Siento que él está convencido de lo mismo. Quizá cumple con esa fase por la misma presión internacional, para evitar aparecer como un tozudo sin remedio.

En estos días se fue a Nueva Esparta, se subió a un peñero como un pescador más y no soportó la irresistible tentación de lanzarse al agua. Parecía una simbología temeraria del porvenir. Lo dijo él mismo, con una frase que pretendía despilfarrar la fe en su propia responsabilidad: “Pido disculpas, cuando vi el mar no me quedó otra opción. Dicen que cura, además, los males”. 
  
No sé si estamos en los tiempos de deshojar margaritas. Las opciones se limitan a un hecho primario para después pasar a las siguientes fases, como lo es el detener la usurpación. Sigo escuchando este punto en los argumentos de Guaidó. Por eso el sueño de la libertad no es remoto, ni está aposentado en un rincón telarañoso.

Hoy más que nunca es menester hacer causa común por la nueva independencia. Perder el ánimo y los estribos es respaldar la continuidad del régimen. La opción militar sigue en el tapete, pero no se llevará acabo con la inmediatez que otros pretenden. Los próximos cinco meses serán depurativos, tortuosos y un tanto inciertos, pero más complicados para quienes hoy usurpan sin derecho el poder en el país.

José Luis Zambrano Padauy
@Joseluis5571

sábado, 6 de julio de 2019

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: 12 TIPS PARA ENTENDER ESTE MOMENTO

1.- No es momento para partidos políticos, la guía opositora debe sobreponer los intereses de la nación, Guaidó, quien ejerce el liderazgo en este momento, debe hacer más visible el apoyo de todos los sectores como el universitario, laboral, productivo, entre otros.  

2.- El desespero juega en contra de Guaidó es cierto, pero eso no mella su liderazgo, continúa siendo la principal figura del momento. Ese desespero no lo capitaliza el régimen, al contrario, cada día transcurrido el repudio contra todo el espectro de “la revolución” es peor.  

3.- Lo electoral sin reinstitucionalización es una estupidez a niveles de complicidad, lo electoral es el último paso, el premio tras haber reconquistado nuestra independencia y democracia.  

4.- La comunidad internacional es un espejismo lerdo e insensible, Estados Unidos es quien finalmente inclina la balanza, mucho más en este lado del mundo.  

5.- China ha sido un socio no un aliado del régimen, su postura a lo largo de este año da entender comprendieron otro gobierno en Venezuela serio e institucional aseguraría mucho mejor sus inversiones que los rojos rojitos, China no salvará al régimen más allá de una diplomacia fría y procedimental. Todo ello sin mencionar que no arriesgará sus relaciones comerciales con Estados Unidos, relaciones codependientes en respectivas economías.  

6.- Rusia tiene más deudas, sanciones y problemas geopolíticos que los que tiene Maduro y sus colaboradores, de este modo, su apoyo al régimen es meramente nominal, poco pragmático para los herederos de Chávez.     

7.- El chavismo nunca ha existido, ha sido el castrismo quien se inoculó en Venezuela haciendo de este país otra Cuba pero con recursos, cuando la corrupción y desidia impidieron continuar financiando el lúgubre proyecto sus holocausticos desmanes quedaron a la vista.  

8.- El informe Bachelet sin lugar a dudas es un golpe mortal a nivel internacional, sin embargo, poco o nada afecta al castrismo venezolano dentro de nuestras fronteras, continuará su férrea senda de represión contra todo lo que afecte a sus intereses.  

9.- El castrismo venezolano vive sus últimas horas, con la evasión del revocatorio y la “constituyente” comenzó el proceso de su salida, un proceso tortuoso pero que llegó irreversiblemente a su etapa final. A sabiendas de su destino, cada vez son más numerosos e importantes sus figuras desertoras.  

10.- Aunque la política visible se encuentra aparentemente estancada, la política oculta (la de las estrategias, alianzas, apoyos, etc) se encuentra en estado de ebullición y está dando resultados, todos a favor de la libertad e independencia de Venezuela.  

11.- En Venezuela no hay condiciones para una guerra civil tipo Siria, el régimen no tiene ni remotamente el respaldo popular necesario, lo que ya está ocurriendo es una lucha ciudadana contra una élite que se autoproclamó dueña del país, sus riquezas y sus armas.  

 12.- El castrismo depende de mantener dividida a la oposición orgánica (de partidos) y popular, agotará esfuerzos para que ello sea así a través del control de flujo informativo, comunicacional e institucional, se requiere mucha cabeza fría, prudencia e inteligencia entre quienes anhelan un cambio de rumbo para Venezuela. 

Leandro Rodríguez Linárez
@leandrotango     

jueves, 6 de junio de 2019

OSCAR ARNAL: ESPÍRITU DE UNIDAD CONTRA LA DICTADURA

El Foro Penal registra 973 presos políticos y la represión pica y se extiende en todos los ámbitos. En el último año han dejado de circular alrededor de un centenar de medios de comunicación y el terrorismo judicial se hace presente para tratar de frenar toda disidencia. Los caso de El Nacional, La Patilla y Panorama son emblemáticos. CNN, Antena 3 de España y Radio Caracol entre las estaciones internacionales afectadas. 

Desde el Consejo de Estado el usurpador ratificó que el desgobierno lo que pretende negociar en Noruega son unas parlamentarias adelantadas. Tamaña paradoja, cuando la tragedia que vivimos tiene su epicentro en el papel que mal ejerce o sea que lo principal que tiene que estar sobre la mesa es que ponga a disposición el propio cargo que ejerce de facto. También felicitó a la ilegítima Constituyente por decidir qué estará en funciones hasta el final del 2020. Ante tal despropósito y concentración de poderes no queda sino continuar la lucha en todos los terrenos y con los recursos que se tienen a disposición. La alternativa democrática tiene que emular “el espíritu de unidad” que fue el factor clave para derrocar a otra dictadura en 1958.  

 En esta dirección desde el 29 hasta el 31 de mayo, se celebró en la UCAB el simposio “20 años de Socialismo del siglo XXI”. Alrededor de 30 expertos presentaron sus ponencias sobre la mal llamada “revolución bolivariana”. 

 La actividad fue organizada por el Instituto de Investigaciones Históricas de la UCAB y sirvió para comprender por qué las estrategias aplicadas desde la llegada de Chávez, condujeron a la crisis más aguda en la vida republicana.  

 Tomás Straka directivo de la organización señaló que “la hora actual, signada por la crisis política y económica más honda que ha tenido el Estado, hace urgente el esfuerzo por establecer balances, fijar líneas de curso, determinar hitos, ofrecer interpretaciones que trascienden la coyuntura del debate cotidiano. Vamos a contar con una publicación sobre los derechos humanos, la comunicación social, la economía, la educación, el ambiente, la infraestructura, el estado de Derecho y la administración de justicia en las últimas dos décadas”. 

La jornada inaugural estuvo a cargo  del rector Francisco Virtuoso s.j, quién alertó sobre el grave daño estructural y en todos los órdenes. Posteriormente, se presentaron ponencias del Centro de Derechos Humanos, el Centro de Investigaciones de la Comunicación, el Centro de Investigación y Desarrollo de Ingeniería y la Dirección de  Sustentabilidad Ambiental, que abordaron la tragedia migratoria, los mecanismos de control social aplicados por el gobierno, la caótica situación de la libertad de expresión y la depauperación de sectores como el agrícola, el industrial y el farmacéutico, en una crisis humanitaria compleja.  

 Representantes del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales, el Instituto de Investigaciones Históricas y el Instituto de Investigaciones Jurídicas expusieron sobre la escalada de la pobreza, la destrucción de la democracia, y el cáncer de la corrupción.  

 Durante la jornada miembros del Centro de Investigaciones y Formación Humanística compartieron su visión sobre lo que ha venido ocurriendo en el ámbito cultural, artístico y editorial que ha llevado también a una caída drástica de las publicaciones. El encuentro concluyó con el historiador Pino Iturrieta quien en medio de una propuesta esperanzadora dejó claro que nunca más una etapa tan nefasta debe repetirse. 

Oscar Arnal
@OscarArnal 

sábado, 9 de marzo de 2019

LUIS UGALDE, ¿SUICIDIO COLECTIVO?


En septiembre de 1998, tres meses antes del triunfo electoral de Chávez, escribí un artículo de prensa titulado “El gobierno de Chávez”. Lo hice luego de acudir como observador a un mitin del populista en Mérida, donde me empapé del delirio multitudinario, hablé con muchos tratando de comprender su fervor y escuché el mitin del líder. El artículo empezaba así: “Según las encuestas y análisis sencillos, hay alta probabilidad de que Chávez gane las elecciones y poca de que pueda hacer un buen gobierno; lo que significa una especie de suicidio colectivo. Subrayaba una realidad obvia: “el país necesita un cambio serio y profundo y no puede perder una oportunidad más”, luego de la sordera ante el “Caracazo”, los intentos de golpe militar y las crecientes abstenciones electorales de protesta. “Pero los cambios han sido pocos, el deterioro avanza y la pobreza e incapacidad de enrumbar el país se profundiza”, afirmaba. 

Al clamor de cambio, Chávez respondía mesiánicamente con denuncias acertadas, pero con respuestas emotivas y sin madurez. Citaba yo las palabras que me dijo un taxista, hay que cambiar como sea, “porque esto no puede estar peor”. Yo reflexionaba que podíamos estar peor “sin una rápida recuperación de la sensatez” y rechazaba la ilusión de un nuevo nacimiento del país “libre de pecado original”, por virtud de una “constituyente fundamentalista”, llena de buenos deseos y promesas. Expresaba mi postura crítica a la democracia de los partidos reinantes, pero no veía “ninguna razón objetiva para pensar que el equipo chavista viene con mejor brújula, más capacidades y más honestidad”. Me parecía que la constituyente milagrosa prometida por el chavismo sería “un truco para establecer el autoritarismo”. Lamentablemente este régimen en 20 años ha batido todo récord de insensatez política, de incapacidad y de corrupción.



“No nos interesa -escribía- Chávez como candidato con sus vagas ideas bolivarianas, sus citas bíblicas, ni los espejismos de poderes morales imposibles y autoritarios. Nos interesa su eventual gobierno en los dos primeros meses y el clima que, chavistas y no chavistas, van a crear de hoy a febrero”. Concluía que “mirando el éxito del próximo gobierno, por ahora vamos muy mal”.

Hoy la realidad venezolana es mucho más desastrosa que la de 1998. Afortunadamente ya hay estudios, análisis y propuestas excelentes, pero conviene que la población sea consciente de que esta Venezuela gravemente enferma requiere una cirugía mayor y un esfuerzo sostenido para renacer a la vida, con democracia y oportunidades para todos. ¿En qué camino hay que estar dentro de 6 meses (en agosto próximo) y qué hay que hacer para no fallar? Sobre todo necesitamos que el variado liderazgo esté unido en el único y central reto de pasar a ser productores de lo que le falta al país: productores de ciudadanía responsable, productores de suficientes bienes y servicios de calidad, productores de valores personales y públicos que se contagian y extienden… Llevamos dos meses increíblemente positivos porque en la Asamblea Nacional legítima prevaleció la unión en la elección de la Directiva presidida por Juan Guaidó quien ha demostrado que su presidencia interina no es para privilegiar a un partido frente a los otros, sino para despertar y unir todas las fuerzas sociales, atraer los apoyos internacionales democráticos y juntos salir de este infierno. Urge la inmediata salida del usurpador y un pronto gobierno de transición muy definido y concreto en sus tareas, y muy amplio en la inclusión de personas honestas y competentes provenientes de diversas corrientes con el único propósito de salvar al país. Si luego de la salida de Maduro esto se convirtiera en una rebatiña de ambiciones personales o partidistas, la población escupiría a los traidores. Por el contrario, un gobierno de unidad y de renacer nacional con una inspiración moral capaz de activar en cada venezolano lo mejor de sí, atraerá el necesario apoyo internacional, la responsabilidad ciudadana, la inversión y el florecimiento productivo empresarial.

Develar y derrotar esta gran mentira: Somos un país riquísimo por nuestras grandes reservas petroleras por lo que nuestro problema no es producir riqueza, sino distribuirla. Chávez heredó esa mentira, no la inventó, pero se convirtió en el predicador más elocuente de la misma: Mi gobierno resolverá la contradicción de país rico y pueblo pobre porque acabará con los tres bandidos que roban al pueblo su renta petrolera: el imperio criminal, la explotadora empresa privada y los partidos políticos corruptos. Yo devolveré esa fabulosa riqueza a los venezolanos que se pongan mi franela y tiendan la mano para recibir, sin necesidad de producir, decía Hugo Chávez.

El desastre está a la vista y la sangre del sufrimiento corre por las venas de todos los venezolanos. Es el momento privilegiado para entender el error mortal y corregir: Somos país pobre porque pobre es nuestra producción. El oro, los diamantes y el petróleo no son nuestra riqueza, sino que seremos un país digno y desarrollado cuando formemos a cada venezolano con capacidad y le demos la oportunidad de producir. Producir educación, producir personas y ciudadanos responsables y libres, producir bienes y servicios de calidad, producir instituciones solidarias. Producir República.

Ese es el norte para no caer en otro suicidio colectivo. En septiembre de 1998 concluíamos: “Hacen falta la sensatez y el realismo de la mayoría que crean el clima de diálogo, de negociación y de cambio concertado y para eso hay que trabajar desde ahora. Mañana será demasiado tarde”. Hoy el sufrimiento y la tragedia nos han hecho más conscientes: República de productores o muerte irremediable.

Enviado por
fernandamujica@gmail.com
@LaMujica

domingo, 17 de febrero de 2019

LEANDRO RODRÍGUEZ L., GUAIDÓ VS. MADURISMO Y OPOSICIÓN


Comienzo señalando que nos costó una enormidad señalar “madurismo” y no “chavismo” porque estamos convencidos es la misma cepa, sin embargo, atendiendo a aquello de una rebuscada tregua discursiva que no “hiera” a los chavistas, usamos “madurismo”, haciendo la salvedad que Maduro es el producto más granado de Chávez, su “hijo” como él mismo señala, dicho sea de paso, en apego irrestricto y ceremonia al “Plan de la Patria” el legado más puro/representativo del expresidente fallecido.

Como diría Ortega y Gaset, hoy estamos en el devenir de “Guaidó y sus circunstancias, sí no la salva a ella, ella no lo salvará a él”, sean cuales sea las causas de su prominente protagonismo actual, debemos admirar lo sesudo, meditado y estratégico de sus actos, desde luego, el de todo su equipo. A diferencia de todo lo que había hecho la oposición en los 20 años previos, podemos asegurar existe un plan bien orquestado, nada está dejado al azar.

Finalmente, arribó un líder que tiene bajo su manga la principal carta del juego, conoce al (ex)gobierno, conoce realmente su condición, su naturaleza, sus fortalezas y debilidades, más aún, sabe cómo enfrentarlo, lo hace en el mismo terreno de éste, que cuando contaba con petrodólares a granel actuaba refraneramente “al que hierro mata, a hierro muere”. Creemos firmemente esa es su principal herramienta, repetimos, la de él y la de su equipo, el cual imaginamos posee talentos criollos y foráneos.

Guaidó se enfrenta a propios y extraños, principalmente al (ex)gobierno que ya comenzó pisar tierra, sin embargo, no abandona la violencia pues es la única arma con la que cuenta al no tener la razón en ningunos de sus argumento y propuestas. Sabe está derrotado, sabe no hay la más mínima posibilidad de promover una guerra civil pues más del 90% de los venezolanos lo repudian, muy pronto deberá decidir entre estas dos opciones; resistirse con las armas que posee o, sencillamente, cederle el paso a los cambios de una manera menos traumática para ellos, sí para ellos, porque para el pueblo es muy tarde, lo ha hecho sufrir demasiado. En este ínterin, Guaidó debe procurar resguardarse, el desespero del régimen es mal consejero.

Por el lado de la oposición, líderes políticos y muchos pensadores/asesores de oficio, comienzan darse cuenta de sus errores pasados, imaginamos se arrepienten de haber tratado democráticamente a quien nunca lo ha sido, por supuesto (corriendo el riego de parecerles impertinente), suponemos también hubo mucho$ interese$ para prestarse a las falacias electoreras. Hoy quieren arrimarse a Guaidó, éste debe saber curarse en salud y darles el trato merecido, no se trata de alentar posturas extremas, pues la realidad política nacional, la real politik, es extrema, radicalizada, exige pies de plomo.

La oposición colaboracionista, así como figuras chavistas que fueron piezas fundamentales para el sostenimiento del régimen, son figuras que, bajo una infantil “inclusión”, puede generar un efecto muy perverso que haga se pierda el sorprendente empuje popular interno y apoyos internacionales con que hoy cuenta Guaidó. El anhelo con que hoy se cuenta, las ansias de cambio, el fervor de libertad, de justicia, es más que suficiente, se encuentra en niveles máximos, realizar “ajustes” puede salir muy costoso.

Guaidó se enfrenta a un régimen insensible, aferrado al poder por temor pagar sus crímenes, también se enfrenta a una oposición colaboracionista que genera mucho daño y, también, debe hacerle frente a una impaciencia popular que día a día se sulfura… Son tiempos de mucha cabeza fría.

Leandro Rodríguez L.
@leandrotango