jueves, 12 de enero de 2017

G/D (Ej) OSWALDO SUJU RAFFO, LA REIVINDICACIÓN DE NUESTRO TERRITORIO ESEQUIBO.

        PARTE I- El alucinante presidente de Guyana, B/G (Ej) David Granger.


Inicio este primer artículo del año 2017 haciendo referencias del efecto alucinante, eufórico y engañoso, del G/B. David Granger, actual presidente de la República Cooperativa de Guyana. Es difícil aceptar que un ciudadano que llegó a los más altos grados militares y cargos castrenses ó civiles de su país, ignore las realidades históricas pasadas, las presentes y las futuras en el proceso de las acciones reivindicadores del Territorio Esequibo, por parte de una Venezuela esquilmada y ofendida en su buena fe y amistad regional.

Desconocer, como política de Estado, el compromiso firmado con Venezuela, por la Gran Bretaña y su colonia la Guayana Inglesa el 17 de Febrero de 1966 en Ginebra, donde aceptaron la contención venezolana de lo írrito e ilegal del Laudo de París del 3 de Octubre del 1899, hecho histórico sin precedente que abatió lo impoluto de “Cosa Juzgada” de lo sucedido en Paris, como secuela del inmoral y antijurídico Tratado de Washington del año 1897; una vil componenda entre las potencias mundiales Inglaterra, Rusia y la  emergente, los EE.UU de Norte América, quien representó a Venezuela por exigencia y presión de Inglaterra (la 1º Potencia militar y económica de los Siglos XVIII y XIX), circunstancia antijurídica que anula dicho Tratado Arbitral, así como otras ilicitudes encontradas, documentadas y  a buen resguardo por Venezuela.

Doy  por descontado que el presidente de Guyana, B/G Granger conoce muchos antecedentes históricos y jurídicos que impulsaron, mantienen y obligan a Venezuela a la reivindicación de toda su Guayana Esequiba o Territorio Esequibo, en virtud de la histórica posesión territorial de más de cuatro siglos, desde los albores del Descubrimiento de América por España en 1498, Imperio que tomó posesión de estos vastos territorios sin objeción alguna y la aquiescencia de la comunidad internacional, requisitos de un Título Jurídico. La Provincia de Guayana de 1595, según Real Cédula, incluía al sur-este límite con el río Amazonas y el Océano Atlántico y nunca modificó sus límites en su parte oriental, presidente B/G. Granger, por lo tanto cuando en 1777 se integró por Real Cédula la Capitanía General de Venezuela, en virtud de esos títulos reales, le corresponde a nuestro país TODA la Guayana Esequiba, hasta la margen este del río Esequibo y a partir de este límite fluvial es donde comienza su verdadero territorio nacional y no otro, como recientemente  manifestó en público. Por esta razón incuestionable, desde la fundación de la Provincia de Guayana en 1595 hasta la fecha del írrito Laudo de París de 1899, existe un lapso de 304 años de posesión territorial, insuperable para Gran Bretaña y más para Guyana, de menor edad que el Acuerdo de Ginebra de 1966.

En virtud del espacio estimo, presidente B/G. Granger, hacer un breve resumen de actos y fechas importantes que ayudan a comprender nuestro afán de justicia: El Tratado de Munster (1648) entre España y Holanda; el Tratado de Utrecht (1713) entre España e Inglaterra; el Tratado de Londres (1814) entre Inglaterra y Holanda; el Tratado de Reconocimiento (1845) entre España y Colombia; mapas y edificaciones de las Misiones Capuchinas Catalanas del Siglo XVII y XVIII; mapas franceses, holandeses y en particular el mapa del mejor cartógrafo español de la época, Cruz de Cano y Olmedilla, editado en Londres en 1803 por el Gobierno Británico a solicitud del Generalísimo Don Francisco de Miranda, Precursor de la Independencia de la América Hispana, así como cientos de mapas y croquis de esos siglos que señalan los límites, entre los territorios españoles y los de Holanda a lo largo del Río Esequibo, desde su nacimiento hasta el Océano Atlántico.

Presidente B/G Granger, de la breve reseña anterior me permito recordar algo fundamental; el año 1814 fué terrible para Venezuela, se perdió la  2da. República en la guerra contra España y coincide este hecho, con la compra que hizo Gran Bretaña a una famélica Holanda, en el Tratado de Londres de ese mismo año, de los establecimientos de Esequibo, Demerara y Berbice, ubicados al este del Río Esequibo y señalados en el cuadro de Estadísticas de las  Colonias del Imperio Británico, elaborado en Londres en el año 1839; el Book II señala que las posesiones en Sur América son: Demerara, Esequibo, Berbice, Honduras y las islas Falkland; asimismo en el mapa esquemático de Venezuela, elaborado por el Survey Office y publicado en un Blue Book del Gobierno Británico en 1906, la Guayana Inglesa aparece ubicada al este del Río Esequibo, desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Atlántico. Los hechos y acciones del ejercicio de la autoridad de Venezuela sobre el Territorio Esequibo son numerosas, cabe destacar cuando en pleno Siglo XIX, Gran Bretaña sin permiso instaló un faro en Punta Barima, el cual tuvo que retirarlo ante las protestas del gobierno nacional. Este incidente demostró que Gran Bretaña estaba convencida de la firme posesión de Venezuela de la Guayana Esequiba, hecho ya reconocido ante el gobierno del Libertador Simón Bolívar, en 1822, cuando aceptó el reclamo de la ilegal presencia de “agricultores” británicos al oeste del delta del Esequibo y hasta el Moroco.

Presidente B/G Granger este breve resumen de una parte de la Historia de mi país, cuyos ejércitos cruzaron fronteras para dar libertad y nunca para subyugar pueblos, contrasta con las actitudes asumidas por todos los presidentes de Guyana de no aceptar estas realidades. Desde Forbes Burnham hasta usted; a pesar de los compromisos contraídos en el “Acuerdo para Acuerdos” firmado en Ginebra en 1966, cuyas exigencias nunca cumplieron y peor aún violaron y siguen haciéndolo, denota una absurda intransigencia, mala fé y una peligrosa alucinación colectiva de su pueblo. Manifestar y sostener que: “Venezuela debe demostrar lo írrito del Laudo de París, para avanzar en la controversia de límites” raya en la burla, en lo ridículo y en peligrosa provocación a futuro cercano… Cabe la pregunta: ¿ Si eso pensaba el Premier Burnham, por que firmó el Acuerdo? Y esta otra : La solicitud del líder guyanés Cheddy Jagan de anexarse a Venezuela, ante la represión política impuesta desde Londres ?

Presidente B/G Granger, los venezolanos conocemos y sentimos la ingratitud de los gobiernos de Guyana, para quien les tendió la mano solidaria y generosa a un nuevo país independiente, de esto es harto conocido y no  quiero ser peyorativo, pero “los ingratos que muerden la mano de quien les dio de comer, deben esperar la secuela de su vileza..” Ustedes ignoran el principio universal del “Utti Possidetis Juris,  de nuestra posesión jurídica del territorio heredado de España, se comportan como un eslabón de la antigua Gran Bretaña, desconociendo Leyes y Acuerdos Internacionales, invadiendo y explotando recursos naturales y minerales en aguas y territorios en litigios; contaminando y destruyendo el ambiente, con el desalojo y muerte de faunas y etnias ancestrales. Si en otrora, la pérfida Albión (Gran Bretaña) invadía y esclavizaba buscando oro y diamantes, hoy Guyana la imita, pero ahora con la complicidad de grandes consorcios y empresas internacionales  buscan, además de oro y diamantes, el petróleo y gas, coltán, uranio, bauxita, cobre, arrasan inmensos bosque de fina madera y cada día continúan sumando socios en este “Festín de Baltazar”, en un territorio venezolano que hoy ilegalmente ocupan y que nunca fué ni será de ustedes.

Recientemente, este 02 de Enero, se cumplieron 48 años del movimiento pro independencia de la región de Rupununi, por nuestros hermanos amerindios granjeros y agricultores, en valiente acto de moral y sacrificios ante la cruel discriminación racial, política y económica de la mayoría asiática-africana que todavía gobierna y persiste. Esta justa rebelión fue brutalmente dominada por la soldadesca de Guyana, con muchas víctimas fatales y todo tipo de agresiones contra hombres, mujeres y niños. Los amerindios torturados, fusilados y desaparecidos pasaron de 200 víctimas, delito de Lesa Humanidad sin investigación imparcial, ni sanciones a los responsables directos e indirectos de ese genocidio que avergüenza la humanidad.

Presidente B/G. Granger con el respeto que usted se merece, como primer magistrado, le recuerdo que los derechos de su país comienzan donde terminan los derechos nuestros ó viceversa, verdad?; así como el dicho popular: “el mejor pleito… es el que se evita”. Somos países vecinos, debemos ayudarnos y evitar aprovecharse de los momentos de infortunios del otro; como colofón permítame repetir una frase muy suya, que se hizo viral en los medios, para preguntarle de verdad ¿ Quién tiene un mono en la espalda, que le impide progresar? Reciba un cordial saludo, a su pueblo guyanés y en especial a todos los venezolanos que han nacido bajo el sublime tricolor de las siete estrellas de la Libertad en nuestra Guayana Esequiba.    
                                                               
¡ La Patria es primero !                           

Oswaldo Sujú Raffo.
idefvsoberania@gmail.com
idefvsoberania@gmail.com
@idefvsoberania
@RaffoSuju
Caracas Venezuela 

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL, ¿PUEDE APLICARSE LA LEY HELMS BURTON A VENEZUELA?

POR CULPA DE ESTOS GOBIERNOS CHAVISTAS, Venezuela sufre no solo la falta de libertades, si no la peor crisis política, económica, alimentaria, sanitaria y de seguridad de los últimos cincuenta años, los que vivimos en Venezuela en los año 70 y la conocimos antes de esas fechas  sabemos cómo se vivía allí, lo barato que era (no habían impuestos) y las posibilidades que teníamos todos de prosperar en aquella época eran infinitas.

Pero sin duda alguna la flor en el ojal de este desastre en Venezuela se la ha puesto Nicolás Maduro por su negativa de gobernar para todos los venezolanos y su terquedad de seguir el modelo socialista, sin olvidarnos por supuesto de su posición autoritaria a solo un paso de convertirse en dictador confeso que no respeta las disposiciones de Asamblea Nacional (único poder que no tiene en sus manos) y sus constantes acciones inconstitucionales.

¿Qué pueden hacer ese 85% de venezolanos que rechazan el gobierno de Maduro de manera pacífica? La verdad muy poco, solo les queda paralizar el país, pero parece que esta propuesta todavía no la entiende la oposición y menos la población,  pero, ¿puede hacer algo el gobierno de los EEUU para darle un empujón a la oposición venezolana y obligar a este gobierno a renunciar o a ir a unas elecciones adelantadas?

Tal vez sí, todo dependerá del presidente electo, Donald Trump quien prometió el año pasado en Miami que “Nosotros mostraremos solidaridad con los pueblos sufridos de Cuba y Venezuela, que se concentran en los alrededores de Doral, contra la opresión de los regímenes de Castro y Maduro”, señaló Trump en medio del fuerte aplauso de decenas de partidarios que sostenían carteles con el mensaje "Cubanos por Trump". Y añadió: “Cancelaremos el acuerdo unilateral de Obama con Cuba hecho a través de orden ejecutiva —si no conseguimos el trato que queremos y el acuerdo que se merecen la gente que vive en Cuba y aquí, inclusive que proteja libertades políticas y religiosas”.

¿Pero qué podría hacer Trump contra Venezuela? Robert Alonso, un cubano - venezolano que vive en Miami, nos da una idea al respecto y nos explica en un comentario que hace en Facebook entre otras cosas que “Vamos a ver qué hace cuando le toque decidir si va a sacar del congelador el Capítulo III de la Ley Helms Burton, como han hecho todos los presidentes desde Clinton a la fecha”. Y añade: “El Capítulo III de la Ley Helms Burton tiene que ver con prohibir la entrada a EE.UU., a todos aquellos aviones y buques que hayan tocado puerto... o hayan aterrizado en aeropuertos cubanos. Si se aplicase el Capítulo III de la Ley Helms Burton: ¡adiós tiranía castro-estalinista, tanto en Cuba como en Venezuela! Vamos a ver cuáles son las VERDADERAS INTENCIONES de Trump. NO tendremos que esperar”.

El mismo Alonso en mayo del 2014 había escrito un artículo sobre este tema y decía entre otras cosas que “Un Capítulo III aplicado a Venezuela, por ejemplo, sería MORTAL PARA EL RÉGIMEN. En lo que los embarques de TODO dejen de llegar al país, el pueblo se tiraría a las calles… como sea, lo que produciría, SIN LUGAR A LA MENOR DUDA, una implosión militar que eliminaría de cuajo el mal. Las desbastadoras consecuencias que produciría una especie de Capítulo III en Venezuela, se acabarían en el mismo instante en que el régimen de los Hnos. Castro sea defenestrado por la acción conjunta, cívico-militar. Una especie de Capítulo III, por supuesto, ayudaría muchísimo”.

La respuesta a la pregunta que hacemos en el título de este escrito aún no la tenemos, pero si las cosas son como “pintan” con Trump sobre este asunto, estamos seguros que en los próximos 6 meses veremos alguna acción de parte del nuevo gobierno de los EEUU.


Carlos Vilchez Navamuel
carlosvilcheznavamuel@gmail.com
@carlosvilchezn  

Costa Rica

CESAR GUILLEN CITTERIO, CHINA Y SU AVANCE SIN COMPLEJOS AL CAPITALISMO.

China en su avance al capitalismo, la política de “Economía liberal” sustituyó a la ideológica “Campesino-Maoísta”. China en su momento deseaba el liderazgo del tercer mundo, pero luego de los efectos de la revolución cultural, de la masacre de Tiananmen y la desaparición de la Unión Soviética, comenzó a impulsar una nueva  estrategia “La Multipolaridad” cuyo objetivo era lograr ventajas en el entorno, para maximizar el interés nacional. Influenciado por el pensamiento realista internacional y el nacionalismo, la política exterior china experimentó una fuerte reorientación en las últimas décadas.

Una de las más conocidas estrategias al inicio fue la de estrechar relaciones con Partidos políticos, sociedad civil y el de la cooperación militar. A partir del 1979, la antigua diplomacia entendida como de confrontación a fin de lograr reconocimiento, fue  dejada atrás y sus componentes ideológicos han perdido relevancia, dando paso a una moderna estrategia de expansión mundial.

 El partido comunista Chino, esta convertido hoy en la mayor agencia de gestoría comercial  y participa  en la búsqueda de oportunidades de negocios para las empresas chinas en todo el mundo, no pierde tiempo en necedades Marxistas-maoistas. La lógica  china es básica: La instauración de una política de reinserción en la economía internacional a través de un proceso gradual que involucra a sus corporaciones trasnacionales en las inversiones en el exterior.

A diferencia de la transición rusa, manejada por el FMI y el BM, China la manejó internamente. En 1990 el PIB Chino era el 60% del ruso, y a finales de la década la situación se había invertido; Rusia registró un aumento inédito de la pobreza y China un descenso. China creció a un ritmo de casi al 8%, lo logró respetando las medidas de la ortodoxia económica, es decir ante un giro negativo de la actividad económica hay que responder con una política macroeconómica expansiva.

En la actualidad, nadie admira la igualdad y la uniformidad de las masas Chinas de Mao, vestidas con una chaqueta de cuello, con un pantalón y una gorra que los transformaba en clones. Por el contrario, tal escena espanta, porque esa uniformidad lo que refleja es la servidumbre clásica del comunismo. Hoy la poderosa economía China  ha cambiado a los militantes revolucionarios maoístas que en los 60 y los 70 buscaban apoyo político y económico en el exterior, por mesurados políticos y tecnócratas, muchos de ellos formados en las universidades estadounidenses y europeas.

Muy por el contrario, los primitivos dirigentes latinoamericanos de algunos países, envían a sus jóvenes a escuelas de ideología en Cuba, para la relectura del che Guevara, las hazañas guerrilleras, la promoción ideológica del foro de Sao Paulo y del delirante mito del socialismo del siglo21, cuya base es la denominada democracia totalitaria y la manipulacion de la miseria. Un disfraz moderno del fracasado socialismo radical." Resultados Habemus"

Cesar Guillen Citterio
protagoras97@gmail.com 
cesarguillencittrerio@gmail.com
Adhuc Stantes
Caracas-Venezuela

FERNANDO MIRES, EL ARTE, LA POLÍTICA Y GUSTAVO DUDAMEL, DESDE ALEMANIA

Sé que el artículo que voy a escribir no está orientado hacia un público especializado. Por eso no será fácil abordar el tema. Quiero escribir sobre las relaciones entre arte y política como consecuencias del vendaval de agresiones que ha desatado una parte de la oposición venezolana en contra del exitoso y joven director de orquesta Gustavo Dudamel.
Dudamel ha sido acusado por una parte de la oposición del “delito” de no haber roto con el chavismo ni haber tomado posiciones frente al régimen que impera en su país. La dificultad que asoma es que para abordar este tema es ineludible hacer un intento, por breve que sea, para cotejar la especificidad de lo artístico y de lo político. Lo intentaré.

1. Arte
Si voy a hablar de arte tengo que recurrir a quienes mejor han intentado entender el sentido de su ejercicio. Confrontado con el tema, los primeros nombres que llegan a mi mente son los de Nietzsche y Heidegger.
Según el Nietzsche de Así Habló Zaratustra y del Nacimiento de la Tragedia, el arte surge de la “voluntad de poder”. No obstante ese poder no tiene nada que ver con el poder ejercido sobre las personas y las cosas. Mucho menos con el poder político. Se trata de un poder extracorporal pero que, por paradoja, debe ser alcanzado con y a través del cuerpo. Un poder extrasensorial pero que a la vez debe ser conquistado con el uso limitado de nuestros sentidos. Un poder cuyo “sí mismo” está destinado a acceder a otra realidad  pero que a la vez usa como punto de partida la realidad que habitamos. En breve, se trata de un poder metafísico.
El arte lleva de por sí  una práctica metafísica o trascendental. Sin trascendencia, según Nietzsche, no hay arte. Esa es una de sus proposiciones centrales en Zaratustra.
En El Origen de la Tragedia, Nietzsche se distancia un tanto de la contradicción entre la esencia metafísica e inmanencia apariencial (sensorial) y propone un dualismo no antagónico entre lo dionisiaco y lo apolíneo. Lo dionisiaco corresponde al estado de embriaguez y éxtasis.
El arte, cualquiera sea su expresión, no puede prescindir del desvarío, afirma Nietzsche. Por esa razón el devenir del arte no transita por caminos rectos sino por laberintos. El artista presiente lo que busca, mas no lo sabe. Hacer arte supone confrontarse con un continuo perderse en sí mismo. El arte es tormentoso, es pasional y en sus orígenes, desenfrenado. Por eso Dioniso, dios de los placeres, a fin de no sucumbir aplastado por el peso de sus pasiones, necesita de Apolo, el dios del equilibrio, la perfección y la armonía. Pero para poner en orden a las pasiones, Apolo también necesita de ellas. Entre Dioniso y Apolo se establece entonces una relación de fraternidad e incluso de complicidad. De la comunicación entre ambos surgirá el arte. Sin uno o sin el otro, todo arte será un remedo del arte.
Heidegger, profundamente nitzscheano, continúa el pensamiento de Nietzsche, sobre todo en el primer tomo de su tratado sobre Nietzsche (son tres). Según Heidegger, el arte no termina en las cosas, no es cósico. Trabaja en y con las cosas pero en busca de una –este es concepto central en Heidegger- “apertura”.
La “apertura” se encuentra, según Heidegger, no fuera de alguna caverna como imaginó Platón, sino en las ocultas profundidades del Ser. En lo oculto, dijo Heidegger, vive la verdad. Arrojar luz hacia lo oculto es, en consecuencia, tarea principal del artista. Sin búsqueda de la verdad no hay arte -aquí Heidegger toma un camino distinto a Nietzsche, camino que transita precisamente en su libro Caminos del Bosque (Holzwege)-. El artista es un revelador de la verdad. El modelo del arte total, así como Nietzsche creyó encontrarlo en la música de Wagner, lo encontró Heidegger en la poesía de Hölderlin.
El arte según Heidegger se aproxima a la búsqueda de Dios pero convertido en La Verdad (Para Heidegger –legado socratiano- Verdad y Belleza son casi sinónimos). Solo a partir de la revelación de lo oculto comienza el proceso de la creación artística. (Re-creación, corregiría Ratzinger, pues el humano puede inventar o componer, nunca crear, atributo exclusivo de Dios).
El arte, al “desocultar” lo oculto, nos lleva a reconsiderar la existencia en el marco de otra historia, o lo que es igual, de otro tiempo distinto al de nuestra existencia. De tal modo, gracias al arte, salimos, al igual que Nietzsche, desde el más acá hacia el más allá, con la diferencia que, según Heidegger, ese más allá no esta fuera del más acá sino en los lugares más recónditos, quizás en el fondo mismo de nuestros corazones. La “apertura” para Heidegger es en cierto modo un regreso: un regreso hacia la esencia del Ser.
Y bien. Dejaremos en este punto esta síntesis acerca de la esencia del arte para dirigir la vista hacia ese otro espacio que nunca Nietzsche y Heidegger exploraron. Nos referimos al espacio de la política. Un espacio hacia el cual se atrevió a caminar, aunque muy sola, Hannah Arendt. A lo largo de ese camino podemos descubrir, guiados por Arendt, la enorme antítesis que existe entre el pensamiento artístico y el pensamiento político.
2. La Política
La antítesis entre ambos pensamientos explica a su vez la hipertensión que existe entre esos dos modos del ser, el del estar aquí y el del ser fuera de sí. La política, en efecto, no está situada en las profundidades del ser sino en su mera superficie. Sobre esa superficie se erigen las ciudades y en ellas debaten los ciudadanos sobre las cosas de este mundo. La política por lo mismo reside en el nivel de las apariencias, nunca en el de la trascendencia. Y mucho menos en el de las esencias. Una política no superficial no sería política. De la política no debemos esperar ninguna redención.
La política, a diferencias del arte, tiene lugar –afirma Arendt- bajo la luz de lo público (¿Qué es Política?). Su objetivo no es la búsqueda de la verdad sino, simplemente, de mínimas certidumbres. Para defender nuestras certidumbres, luchamos unos contra otros, pero al mismo tiempo establecemos compromisos. La política, luego, no es trascendente, sino radicalmente inmanente. Su práctica no se deja regir por las pasiones, ni por el amor, ni por el odio, sino que por una razón instrumental que nunca puede ni debe regir la actividad artística. Arte y política son en ese sentido excluyentes. Como el agua y el fuego, nunca podrán juntarse. Así se explica por qué casi no existen políticos dedicados al arte (a menos que consideremos como arte los mamarrachos que pintaba Chávez). A la inversa, cada vez que los artistas han intentado incursionar en política, los resultados, salvo raras excepciones, han sido catastróficos.
El arte actúa hacia lo desconocido. La política, en cambio, actúa sobre la base de lo existente. Sin acontecimientos no hay política. La política, en fin, no es actividad metafísica sino existencial. Todo proyecto encaminado a elaborar una política trascendental y metafísica, lleva, según Arendt, al totalitarismo (Los Orígenes del Totalitarismo) es decir, hacia el fin de la política. Tesis verificada durante los totalitarismos nazis y comunistas.
Con estos apuntes ya es suficiente entonces para percibir por qué los caminos del arte y la política están separados por campos minados. Esa es la razón, además, por la cual los artistas enfrentan una contradicción insalvable. Como habitantes de la ciudad, deben cumplir obligaciones ciudadanas y a veces asumir tareas políticas. Como artistas, están condenados a distanciarse de las cosas de este mundo.
Desde que hay política y arte, el dilema para todo artista ha sido: o poner la política al servicio de su arte o poner su arte al servicio de la política. Si elige la primera vía, será denostado por sus conciudadanos. Si elige la segunda, dejará de ser artista para convertirse en un mercenario al servicio de poderes circunstanciales. Por eso muchos artistas eligen un camino intermedio. Ese parece ser el elegido por el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel.
3. Dudamel
Gustavo Dudamel decidió a muy temprana edad -siguiendo la línea de su maestro José Antonio Abreu, fundador del sistema nacional de Orquestas y Coros Juveniles- aceptar la colaboración del gobierno de turno como venía ocurriendo desde los años ochenta. El precio módico fue rendir respeto al gobierno sin poner la música bajo su servicio exclusivo.
Dudamel ha intentado, como miles de artistas en el mundo, un compromiso desde el reino de la música con el reino de este mundo. El problema es que esa solución intermedia no ha sido entendida por gran parte de la oposición política venezolana. Situación inédita en la historia de la música. Mientras más éxito alcanza Dudamel, más aversión despierta en sectores de la oposición. Los medios afines al chavismo tampoco lo glorifican. Seguramente esperan de él una toma firme de posiciones, loas al poder y juramentos de fidelidad a Maduro. Tampoco lo han logrado. Dudamel, simplemente, no quiere hablar sobre política. Decisión que contrasta con la de otros artistas latinoamericanos quienes pese a que intentaron opinar sobre política, jamás despertaron el odio concitado por Dudamel entre sus con-nacionales. Pensemos por ejemplo en dos muy grandes. Neruda y Borges.
Pablo Neruda nunca ocultó su militancia en el partido comunista. Pero su poesía era admirada más allá de su partido. Dos de sus mejores amigos no eran de izquierda. Hernán Díaz Arrieta (Alone) eximio y ultrareaccionario crítico literario de El Mercurio, nunca ahorró loas a Neruda. El escritor Jorge Edwards, al final de la vida de Neruda, fue confidente del gran poeta. Neruda, pese a ser comunista, iba mucho más allá de la dicotomía izquierda-derecha. Como Dudamel cuando dirige, Neruda, aún en su poesía política, estaba más allá de la política. Para mí Neruda –no pido a nadie que comparta mi opinión- era y es “la poesía”.
El caso de Jorge Luis Borges es aún más interesante. Siempre Borges presumió de anti-político. Pero pocos escritores han destilado más veneno político que Borges en contra del peronismo, del comunismo y del “progresismo”. Sin embargo, todas esas corrientes lo respetaron. Los escritores peronistas –son muchos- se declaran en su mayoría, devotos de Borges. Borges, para la intelectualidad argentina y gran parte de la latinoamericana, es el maestro. Si se quiere bromear un poco, Borges es el Maradona de los artistas e intelectuales de su nación (lo escribo con cierta sorna: Borges odiaba al fútbol)
Podríamos decir palabras similares de otros grandes como García Márquez (El “Gabo” es símbolo nacional) Octavio Paz e incluso Vargas Llosa cuya actividad política ha sido más que profusa. Los éxitos logrados en el exterior por esos escritores han sido celebrados por la inmensa mayoría de los habitantes de sus respectivos países quienes han sabido deponer diferencias cuando llega el momento de honrar a sus glorias nacionales. Eso lamentablemente no ha ocurrido en Venezuela con respecto a una de las figuras más representativas de la música contemporánea: Gustavo Dudamel.
En el campo de la música es difícil encontrar a alguien que haya elevado tan alto el nombre de su nación como Gustavo Dudamel. Ya sea en los Ángeles o en Gotenburg, en Chicago o en Stuttgart, en Nueva York o en Viena, ha ganado un reconocimiento internacional sin paralelo en la historia de la música latinoamericana. Hay directores de orquesta que ya lo comparan con Leonard Bernstein. Pocos han logrado sentir el espíritu de Mahler o de Brahms de un modo tan intenso. Verlo dirigir la cuarta de Brahms es un espectáculo. Dudamel no solo dirige, “vive” en Brahms.
Adonde vaya Dudamel será visto como embajador artístico, no de un gobierno, sino de una nación. Gracias a Dudamel muchos amantes de la música se han enterado de que Venezuela no solo produce petróleo, reinas de belleza y militares corruptos. Quieran o no, los venezolanos, no solo los chavistas, tienen una deuda con Gustavo Dudamel. Más grande será cuando llegue el momento de desagraviarlo frente a los indecibles insultos que le han propinado miembros de exaltadas fracciones de la oposición por el hecho de haber decidido, antes de su concierto de Nuevo Año en Viena, no dar opiniones políticas sobre su país.
Claudio Arrau, el genial pianista chileno, también tomó en su tiempo la decisión de Dudamel. Ni siquiera en los más feroces días de la dictadura militar quiso hablar sobre política. Todos, derecha e izquierda, si no lo entendimos, lo respetábamos. Y en sus giras íbamos a escucharlo no porque nos interesara su posición política sino porque llegó a ser el mejor especialista en piano de Beethoven y, además –hay que decirlo- porque era chileno, nacido en Chillán. Al igual que ayer Arrau, grandiosos pianistas rusos, algunos de ellos, emigrantes por razones políticas, viajan hoy por el mundo y ninguno opina sobre el régimen de Putin. Solo en Venezuela vilipendian a Dudamel porque no eleva su voz frente al régimen que azota al país.
Por cierto, hay también grandes músicos que como ciudadanos toman opciones políticas y en algunas ocasiones ponen sus talentos al servicio de una causa. La soprano Anna Netrebko -de quien se dice es la heredera de la Callas- y el magnífico director Valery Gergiev, no han vacilado en rendir homenaje al zar Putin en sus presentaciones. Muy bien, es su derecho, pero no es su obligación. Del mismo modo, la venezolana Gabriela Montero, pianista de reconocimiento internacional, ha llegado a componer piezas musicales a favor de una Venezuela democrática. Puede decirse lo mismo: es un derecho, pero no es una obligación. Y mientras alguien cumpla con las leyes y normas de un derecho universal que garantiza tanto la libertad de opinión como la libertad de no opinar, ni Montero ni Dudamel pueden ser objetados.
El autor de estas líneas comparte la opción política de Montero y a la vez acepta la opción de Dudamel. Pues compartir y aceptar son cosas diferentes. No hay ley moral o jurídica que obligue a los artistas a tomar o a no tomar decisiones políticas. Gracias a Dios. De ahí mi absoluta incomprensión frente a esos sectores afiebrados de la opinión pública venezolana que, al enjuiciar a Dudamel, se dejan regir por el lema totalitario: “o estás a favor o en contra de nosotros”. En nombre de su oposición al chavismo esos sectores han hecho suya la lógica del chavismo.
Evidentemente en Venezuela hay dos grandes conflictos. Por una parte, el de la oposición-gobierno. Por otra, el de una cultura democrática frente a otra muy antidemocrática. Esta última no solo reside en el chavismo. Atraviesa, además, de lado a lado, al conjunto de la oposición. Incluso, me atrevería a decir, una parte de la oposición, no sé cual es su magnitud, ha sido facistizada por el chavismo (si es que no lo estaba antes).
Haciendo una revisión a través de las redes sociales sorprende la magnitud e intensidad de las invectivas en contra de Dudamel. Dejemos de lado al hampa tuitera, esos criminales del teclado que proyectan sus complejos de inferioridad en contra de seres muy lejos de su nivel. Lo que sí asombra es que personas ponderadas hayan caído en el mismo frenesí anti-dudamelista. Razón de más para pensar que el problema no reside tanto en Dudamel sino en la propia oposición venezolana. En ese sentido parece ser evidente que Dudamel funge en estos momentos como chivo expiatorio frente a agresiones que no habían logrado encontrar un objeto concreto.
El deseo de agresión precede al objeto de agresión, dice una conocida tesis freudo-lacaniana. En efecto, Dudamel ha pasado a ser objeto de agresión de una tendencia política que no ha podido lograr sus objetivos de poder. Ya sea por una conducción errática, o por la imposibilidad de alcanzar un punto unitario, esa tendencia se encuentra muy frustrada. No habiendo podido derrotar al enemigo, impotente frente a un régimen armado hasta los dientes, ha terminado por desarrollar en su interior una serie de agresiones. Agresiones, que si no encuentran el objetivo, pueden transformarse en autoagresiones o ser invertidas en un objeto sustitutivo del enemigo (en este caso Dudamel). En las redes sociales, sus actores han optado por las dos vías a la vez. Por una parte se injurian de modo abominable entre sí. Por otra, descargan un increíble odio en alguien que ni siquiera es un político. Un profesional serio, un joven exitoso, un propietario de esa mercancía que no se vende en las farmacias: talento.
Por cierto, hay quienes hacen la separación entre el director Dudamel y el hombre Dudamel. Aducen que reconociendo el valor del primero, se pronuncian en contra del segundo aunque sin ahorrar epítetos (desde colaboracionista hasta hijo de perra). Desde un punto de vista formal esa es una posición correcta, pero desde el punto de vista político no lo es. Y no lo es por la sencilla razón de que Dudamel no es un político. Su mundo, como hombre y como artista, es musical.
Lo que más llama la atención es precisamente que la mayoría de los enemigos (¿políticos?) de Dudamel no polemizan con el director por el hecho de que este haya emitido una opinión sino por lo contrario: por el hecho de no haberla emitido. El manido argumento al que recurren es que, ante la situación que vive Venezuela, nadie puede ser neutral. Paradójicamente esa fue la misma posición que levantaron los nazis y los comunistas en sus respectivos países. En situación de guerra interna y externa -aducían- la neutralidad es colaboración. ¿No es la misma tónica empleada por Maduro cuando califica a toda la oposición como “enemigos de la patria?”.
Hannah Arendt, será preciso recordar, distinguía dos enemigas de la política: la despolitización y la sobrepolitización. La despolitización o apatía política lleva a la desintegración de una sociedad. La sobrepolitización, al convertir a todo en política, anula las diferencias entre lo político con lo no político (la intimidad, la religión, el arte) dándose así las condiciones para que aparezca la tentación totalitaria. Y bien, me parece que en estos momentos Venezuela vive un avanzado grado de sobrepolitización.
Afortunadamente he podido observar en las redes muchas posiciones razonables que no señalan a Dudamel como el enemigo número uno de la oposición, que llaman a centrar la acción frente a objetivos políticamente definidos (entre ellos la lucha por elecciones libres y soberanas), que reclaman una separación entre la política con los otros espacios de la vida ciudadana. En fin, opiniones que creen en una lucha democrática realizada por personas democráticas
Personas que creen en las diferencias, en la libertad de opinión y por lo mismo en la libertad de no opinar. Personas convencidas en que quienes cumplen con las leyes y con la moral normativa que de las leyes se deduce (l’esprit des lois según Montesquieu) no pueden ser juzgados ni condenados por nadie. Personas que no se dejan regir por una supuesta moral universal situada más allá de todo tiempo y lugar. Personas que creen que el debate político hay que llevarlo a cabo con políticos y no con cantantes, jugadores de fútbol y directores de orquesta. Personas, en fin, que han hecho suyo uno de los lemas más felices de Rosa Luxemburg: “La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa diferente”
Pienso que esas personas conforman la mayoría de la oposición venezolana. Quiero, además, creer que así es. Porque si no fuera así, seguir apoyando a esa oposición no valdría la pena.
Fernando Mires
mires.fernando5@gmail.com
@FernandoMiresOl 
@FernandoMires1
Chile-Alemania

ARIEL PEÑA, ¿CUÁL FASCISMO?, CASO COLOMBIA

En un artículo del portal Anncol que es  proclive a las Farc, titulado “el fascismo uribista llama al golpe de estado” ello  por un documento de un grupo de colombianos  que piden a la dirección del Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe, movilizaciones políticas y sociales por la postura del gobierno de Santos,  en  casos como el resultado del Plebiscito el 2 de octubre donde los dirigentes del NO, no convocaron a manifestaciones para defender el triunfo, cosa que si hicieron  grupos de perdedores a los pocos días, para defender los acuerdos de La Habana; subrayando que dentro de la democracia participativa las movilizaciones y las protestas hacen parte fundamental del Estado de derecho, como lo consagra el artículo 37 de la constitución política; pero los señores de Anncol quieren hacer una analogía de la situación antes mencionada, con la marcha de las camisas negras sobre Roma con la que llegó  al poder Mussolini, fundador del fascismo a principios de la década de los años veinte del siglo pasado.

Ya que los  señores del portal de marras en su ficción,  como seguidores del comunismo totalitario, están citando a Mussolini, se tiene que afirmar sin ambages  que  el fascismo  es hijo del marxismo, porque el Duce su creador fue  a principio del siglo XX militante del partido socialista Italiano, marxista recalcitrante que hizo expulsar de ese partido a los social demócratas por blandos, además fundó al fascismo para mostrarse como mas revolucionario y socialista.

 También Mussolini fue amiguísimo de Lenin, quien no  ahorraba elogios a favor del Duce, llegando a regañar a los jefes del partido comunista italiano en 1922 durante una visita a Moscú, por haber dejado ir a semejante revolucionario, quien en palabras del sátrapa ruso era el hombre capaz de tomarse el poder en la península antes de 1914, a Benito Mussolini en su empresa fascista, lo acompaño nada menos que Nicola Bombacci fundador del partido comunista italiano, los dos fueron ejecutados en 1945. Hay  que precisar que  diferentes  dictaduras han utilizado prácticas  fascistas para oprimir naciones, sin importar el signo ideológico, quedando  claro que el marxismo es el progenitor del fascismo. Y para el caso colombiano tenemos bien sabido que el uribismo no es golpista, ni fascista y mucho menos marxista.

En ese orden de ideas hay que recalcar que  comunismo totalitario o marxismo, el fascismo y el nazismo son hijos de la misma madre, pues los tres manejan la doctrina  hegeliana que considera al Estado como su  dios, y de ahí la expresión “todo en Estado, nada fuera del Estado”  así  los ciudadanos se convierten en herramientas para satisfacer a un líder como fue el caso de Hitler en Alemania o al partido como ha sucedido en los regímenes comunistas, por ello en estas tres perversiones cuando han asumido el gobierno, el Estado posee todos los poderes sobre las personas quitándoles los derechos individuales.

La victoria de los aliados en la segunda guerra mundial en 1945 de la que también hizo parte la URSS, heredó la guerra fría que  le permitió al comunismo internacional(padre del fascismo) proyectarse en  diferentes países del mundo, a pesar de  ser una doctrina  inhumana  y dictatorial, que  crea  nuevas monarquías y camarillas que después de conquistar el poder busca perpetuarse para siempre en la dirección del Estado mediante la represión  y el genocidio, a lo anterior se agrega que el difunto dictador cubano Fidel Castro fue desde 1959 hasta  el derrumbe de la Unión Soviética en 1991 peón de brega del Kremlin, para buscar que los países latinoamericanos cayeran en las fauces del imperio soviético.

Con la caída del  muro de Berlín el tirano Fidel castro, aprovechándose del atraso de algunos pueblos latinoamericanos, usó  al líder sindical  brasileño Lula Da Silva para montar el  foro de  Sao Pablo en 1990, y así   reciclar los desechos del marxismo leninismo repudiados en el viejo continente,  pero además  contó con  la ignorancia de Hugo Chávez personaje golpista con inclinaciones fascistas, quien se creía  la encarnación de Simón Bolívar y un nuevo mesías para llevar a la región al paraíso terrenal.

  Hugo Chávez ganó las elecciones en diciembre de 1998 en Venezuela, comenzando una pesadilla de la que no ha salido la patria de Bolívar. Ante esas condiciones  Castro  ni corto ni perezoso  sabiendo de las limitaciones del maniático venezolano, quien no pasaba de ser un simple  pichón de comunista a pesar de su edad,  lo utilizó implementando el socialismo del siglo XXl que para  el tirano cubano era la manifestación  moderna del marxismo.

Un común denominador  tanto del  fascismo como del nazismo y el comunismo es el terrorismo, que utiliza métodos violentos indiscriminadamente en contra de la población para amedrentarla, buscando fines políticos y económicos especialmente, por eso Hitler decía: “Las masas necesitan eso. Necesitan algo que les cause pavor” y para el caso colombiano no se puede olvidar que las narcoguerrillas marxistas de las Farc y el Eln han sido responsables de los peores actos terroristas que han ocurrido en el  país durante los últimos 52 años, en donde toda esa insania ha sido practicada para tomarse el poder.

La humanidad debe de ser antifascista, antinazista y anticomunista, pues ello es  inherente a la civilización, porque las tres doctrinas abyectas que hemos denunciado deben de estar en el basurero de la historia para que no le causen más daño a las naciones. Resaltando que en el caso latinoamericano el comunismo totalitario es la principal amenaza de la libertad y la  democracia, porque tanto el fascismo y el nazismo están reducidos a una mínima expresión, pero el marxismo en sus diferentes expresiones sigue  timando a los pueblos ocultándose en una falsa sensibilidad social para que los ingenuos caigan en su trampa.

Vale la pena aclarar que el comunismo totalitario o marxismo, es diferente al comunismo  libertario que surgió en la  primera internacional de los trabajadores en el siglo XlX, cuando los dogmas de Karl Marx fueron repudiados por los obreros, porque dicho señor quería conducir  a las masas a una esclavitud política mediante el Estado, basándose en métodos burocráticos, embrutecedores y violentos.

El apóstol San Pablo en la segunda  epístola a Timoteo dice “Los hombres malos y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados”. Entonces para el caso del portal  Anncol que quiere hacer parte de la batalla ideológica de acuerdo a las nuevas condiciones políticas del país, tiene  que primero depurar o purgar sus conceptos  como el del fascismo, superando ese esquematismo marxista que enceguece para que no resplandezca la luz de la verdad que tanto se necesita, en la consolidación de la democracia y la libertad.


Ariel Peña
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG
Sindicatos
Colombia

NELSON ACOSTA ESPINOZA, FEDERALIZAR LA REBELDÍA, LA POLÍTICA ES ASI

Bien, amigos lectores, arribamos al año 2017. Lo clásico es cultivar altas dosis de optimismo y desear buenas venturas en el lapso que se inicia. Buenos deseos tanto en el plano individual y el colectivo. Mi intención se inscribe en este marco y espero que el 2017 sea generoso con todos los ciudadanos del país.

Ahora bien,  ¿cómo podríamos hacer realidad estas intenciones? ¿Sería posible traducir estas aspiraciones al ámbito de lo político? Desde luego que estas interrogantes apuntan hacia lo sustancial de la vida pública y privada de los ciudadanos venezolanos. En cierto sentido, las respuestas a estas cuestiones implicaría la formulación de un proyecto o plan para modificar el estado de cosas existentes. A tono con esta última sentencia intentaré dibujar, en líneas gruesas, esbozos de respuestas a estas interrogantes.

Me parece que la primera tarea sería posar la mirada sobre las instituciones donde la oposición democrática tiene presencia significativa. Sin lugar a dudas la Asamblea Nacional es el organismo de mayor relevancia. Aquí vale la pena detenerse e intentar un ejercicio de naturaleza critica. Observamos que en el periodo pasado la acción legislativa fue neutralizada. De hecho esta AN se halla incursa en un supuesto “desacato”. A partir de esta caracterización pesa sobre esta institución una espada de Damocles: es factible que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia pueda declarar la juramentación de las nuevas autoridades de AN como un acto irrito y, en consecuencia, la AN carecería de autoridades. Así, la AN dejaría de existir para los otros Poderes Públicos. De producirse este escenario, estaríamos presenciando la disolución de esta rama del poder público en el país.

Avanzando en este ejercicio predictivo, sería posible que la dinámica política de pie para la creación del llamado “Congreso del Pueblo”. Organismo revolucionario sustituto de la AN y hacia la cual se redirigía los recursos inicialmente destinados al parlamento. Desde luego, estas acciones contarían con el respaldo del TSJ.

Lo señalado es una posibilidad y, su concreción, dependerá de la correlación de fuerzas existente entre demócratas y oficialistas. Los primeros, potencialmente tienen una ventaja de naturaleza estratégica: la gente, la ciudadanía rechaza mayoritariamente al gobierno. En sentido figurado es campo abierto para la siembra política. El gobierno, por su parte, es minoritario y solo cuenta con los aparatos institucionales de poder y con un respaldo que no supera el 15% de la población.

Entonces, ¿qué hacer? ¿En las circunstancias de este año 2017 cuál sería la estrategia oposicionista apropiada? ¿Cómo politizar el desencanto de la gente? Una respuesta sencilla seria ejercitar la rebelión. Ojo, rebelarse en el sentido que Albert Camus proporcionó al término: “El rebelde (es decir, el que se vuelve o revuelve contra algo) da media vuelta. Marchaba bajo el látigo del amo y he aquí que hace frente. Opone lo que es preferible a lo que no lo es”. No es la “revolución" sino la rebelión constante el espíritu que mueve al hombre crítico, humanista y emancipador, previniendo de la tiranía en nombre de la libertad.

Es este el espíritu que deberían cultivar los hombres de la oposición en los distintos puestos ejecutivos (gobernadores, diputados, alcaldes, concejales, etc.) en los cuales se desempeñan. Este ánimo de rebeldía ha de ser la hoja de ruta, por ejemplo, para nuestros legisladores. Hacer realidad  su condición de diputado de sus respectivos estados. Practicar en cada una de sus jurisdicciones una suerte de “parlamentarismo de calle”. Centrar su conducta política en ayudar a articular la protesta social en el estado cuya población representa.

En fin, deben alejase del electoralismo y ser portador de un proyecto de país. Este diseño comienza por la federalización de su acción parlamentaria. Comprender que su compromiso es con los ciudadanos que lo eligieron y no con la agrupación política a la que pertenece.

En fin, federalizar la rebeldía.


Sin duda, la política de estos tiempos ha de ser así.

Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com
@nelsonacosta64
Carabobo - Venezuela

FERNANDO FACCHIN B., DISCIPLINA UNITARIA DEL DISENTIMIENTO


“Llevadera es la labor cuando muchos  comparten la faena.” Homero

Los ingleses han desarrollado una teoría que llaman “La Disciplina del Disentimiento”, teoría aplicable al caso venezolano, en ella se establece que las reglas del juego deben permitir la coexistencia de la pluralidad, conformando un país de fuerte sociedad civil, con movilidad creciente, tanto física como social  y políticamente, con reglas que permitan una dinámica sólida y auto-concentrada dentro de una estructura socio-política diversificada y diferenciada, pero pujante y de nítidos referentes sociales con capacidad de unidad, más no de uniformidad, con capacidad para alterar el rumbo que lleva el país más no las reglas mismas convenidas en consenso, que permitan la discusión constructiva,  para así lograr un régimen por el cual todos sepamos que el destino del país depende de nosotros mismos y que no se puede pretender imponerse sobre los demás de manera violenta, caso contrario la situación se tornaría peligrosa. Según la doctrina en comento, la falta de posibilidad de establecer un sistema razonable de disentir, un sistema para resolver las antinomias es lo que constituye peligro, esa es la interrogante que queda abierta, ¿estamos dispuestos a lograr la “disciplina del disentimiento”? ¿Estamos en capacidad de ceder, sinceramente, nuestros intereses personales y tradicionales a favor de asumir una actitud proactiva que proyecte la unidad política que necesita el país?

Por encima de todo existe una idea básica e innegociable, una meta común que persigue el soberano, cual es lograr el éxito de la Asamblea Nacional, por ello las reglas para “La Disciplina del Disentimiento” deben contener el mecanismo apropiado para lograr ese objetivo, deben considerarse, unitariamente las normas y principios constitucionales que es necesario discutir, aprobar, aplicar y cumplir para no violar los principios fundamentales que nos inspiran, aquí es donde el ingenio debe prevalecer para diseñar mecanismos sencillos y aceptables para cualquier ciudadano promedio, recuerdo una frase de Henry Ford, cito: “Llegar juntos es el principio; mantenerse juntos es el progreso; trabajar juntos es el éxito”. Estamos presenciando el ocaso de la revolución, el punto preciso del no retorno.

Hoy la figura, presencia y relevancia de la Presidencia de la República ya no es lo que fue, cada día se degrada y su credibilidad se halla por el suelo, todo apunta a que su final no será feliz, el mandato será irreversiblemente revocado por vía constitucional, la sed de poder, control y desbocado latrocinio lo llevó al abismo en que se encuentran, prueba de ello es el descalificado “cartel de ministros” recién designados con vergonzoso “prontuario”. En los actuales momentos el país se muestra sin timidez ni miedo ante el desagrado ante un régimen oprobioso, personalista y autoritario, los síntomas de disenso sólo revelan que el régimen, otrora apoyado por una abrumadora mayoría, ha perdido sus mejores atributos: el prestigio y la popularidad.

El país se encuentra más sereno, hay optimismo pero no triunfalismo, el triunfalismo es dañino, hay sobradas razones para el optimismo, la voluntad de la sociedad, su movilización, su auto organización sociopolítica, mayor conciencia y exigencia democrática, un gran entusiasmo para reencontrar el sentido ético de la política. La corrupción y la impunidad describen a un país con la moral quebrada, pero con un pueblo a quien le urge, no solamente la democracia, sino la ética, la moral pública.

Ante el desmoronamiento gubernamental y el ocaso del régimen, se nos presenta una especie de concurso de disparates impuestos por una “dictadura mediática” aplicable mediante un exceso de cadenas y micros televisivos para mostrar mentiras y más mentiras y para insultar y amenazar sin escrúpulo alguno. Al régimen lo que le interesa es presentar una falsa imagen de fuerza y popularidad, todo en sustitución de la imaginación y la creatividad para formular iniciativas y propuestas que verdaderamente tiendan a modificar la realidad a la cual nos han sumido, ello nos demuestra que el gobierno tiene montado un espectacular teatro bufo, un circo barato, pero recordemos que el signo fundamental de lo mediático es su fugacidad.

Ante lo inevitable, con la dirección de la AN, se impone una nueva vitalidad social que ha de ser conducida y encausada con el objeto de lograr su verdadera dimensión creativa que nos lleve por la senda de la gobernabilidad, la expresividad social es prueba fehaciente de una sociedad viva, compuesta por ciudadanos que defienden sus intereses, que tienen objetivos políticos definidos, que son racionales y razonables, por ello esa expresividad no debe decaer, no debe debilitarse, todos estamos implicados en el proceso que lleva del caos actual a la gobernabilidad.


Definitivamente, está comprobado que una sociedad es gobernable cuando está estructurada sociopolíticamente de modo tal que todos los actores estratégicos se interrelacionan para tomar decisiones colectivas y resolver sus conflictos conforme a un sistema de reglas institucionales. Cuando desaparece el poder, como en el cuento de Cenicienta, los caballos se convierten en ratones y las carrozas en calabazas, por ese camino vamos. Se esfuman los cortesanos que llegaron para aplaudir, alabar y colarse en el Circo Bufo de Miraflores. El país exige “Disciplina Unitaria del Disentimiento”. Feliz año 2017.

Fernando Facchin Barreto
ffacchinb@gmail.com
@fernandofacchin
Carabobo - Venezuela 

EUGENIO MONTORO, EL LOBO EGOISTA

JULIO PORTILLO, UN RITORNELO

El diccionario define el ritornelo como una cosa negativa o indeseable que se repite. La palabra tiene un origen italiano, que aunque es usada en música, también en política significa ambigüedad, reiteración retórica, melifluas y temor.

El dictador Nicolás Maduro ha vuelto a cambiar Ministros. Hemos perdido la cuenta de cuántos ha nombrado en su gestión. Esta vez como en las anteriores fue un ritornelo, las mismas caras. Ninguno de los nombrados ha hecho méritos para ejercer el cargo.

El Ministro de Economía Ramón Lobo fue aquel al cual Ramos Allup le dijo en debate parlamentario que no se moriría de inteligencia. Elías Jagua, ahora Ministro de Educación, ya no hay cargo que darle, ha sido Vicepresidente, Ministro de Comunas, Canciller. De este último cargo salió con escándalo relacionado con armas que ocultaba en un viaje a Brasil una de sus criadas. Hugbel Roa, Ministro de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, viene de protagonizar en la Asamblea Nacional una escena deleznable al insultar al nuevo Cardenal Porras y tirarle un micrófono en la boca a otro parlamentario. Qué puede saber Adán Chávez acerca de gerenciar la cultura de un país. Erika Faría, viene de ser Gobernadora de Cojedes, donde tuvo una pésima gestión, para ser Ministro de Agricultura Urbana. Aristóbulo Isturiz, Ministro de Educación, Gobernador, Vicepresidente, es rebajado y pasa a Ministro de Comunas. En la calle le dicen pobre negro.

Pero el gran nombramiento fue designar a Tareck El Aissami, Gobernador de Aragua, ahora Vicepresidente de la República. De origen sirio, ha sido señalado por la DEA como presunto implicado en el narcotráfico. Estos nombramientos se hicieron en una penosa alocución donde Maduro silbó, hizo alarde de su energía poniendo a su compañera Cilia como testigo de su vitalidad e insultó a la oposición. Esa perorata sirvió al día siguiente, como ritornelo, para que el pueblo no pudiera escuchar por televisión el discurso del nuevo presidente de la Asamblea Nacional Julio Borges, pues impuso una cadena nacional.

La MUD debió editar en un CD esa alocución y entregarla a través de sus dirigentes a todas las Embajadas, para que los gobiernos del mundo pudieran ver de cerca, por quien está mandada Venezuela. Un país con ciudades venidas a menos, hambre, vías de comunicación destrozadas, donde han vuelto los cortes de energía eléctrica y el racionamiento de agua, la agricultura arruinada y con una corrupción e inflación cuyas cifras claman al cielo.

Que le queda al pueblo en este 2017 para enfrentar la dictadura: ¿la calle, paro nacional, resistencia urbana, la clandestinidad? La oposición debe mantener la unidad, seguir exigiendo la libertad de los presos políticos, elecciones generales, respeto a la Constitución, discurso a la opinión pública internacional y a los militares. Hay que ser constantes, porque como dice Franklin “La constancia obtiene las cosas más difíciles en poco tiempo”.

Julio Portillo
julioportillof@gmail.com
@julioportillof
Zulia - Venezuela