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jueves, 28 de mayo de 2020

FERNANDO MIRES, LA ECONOMÍA DEL SACRIFICIO, POLÍTICA Y CULTURA

1.

Prefiero morir de covid-19 que de hambre. Al leer esa pancarta chilena sentí un escalofrío. Fue lema en las demostraciones de La Pintana y Puente Alto, dos comunas con predominio de personas de bajos ingresos. Allí el bicho picó fuerte. No obstante, pasado el efecto del impacto y observando con más detención al video, pude percibir que los manifestantes se expresaban más o menos con el mismo estilo, disposición y griterío de los llamados estallidos de octubre de 1919.

La pandemia es la continuación del estallido bajo otras formas habría dicho Clausewitz si hubiese sido chileno. Fuertes insultos en contra del presidente Piñera, rostros aparentemente iracundos, puños cerrados y en alto, todo en modo comunacho.

La pancarta te ponía entre dos alternativas: o te mueres contaminado o de hambre. En el fondo, nada original. A los chilenos gusta la palabra muerte. No por casualidad somos el país con más alta tasa de suicidios del continente (en algo hay que distinguirse pues). Sobre todo si la muerte anda rondando y no deja otra alternativa que vencer o morir. O tú me das lo que te exijo, o me muero. Dilema muy irreal por lo demás.

Entre morir de hambre o de covid 19 hay una paleta de posibilidades. Por otra parte, no hay seguridad de que todos estén convencidos de que entre morir de modo coronario a de raquitismo hay que elegir lo primero. Porque eso de perecer intubado o agonizar boca abajo es una tortura dantesca, por no decir pinochetista. En esas condiciones quizás algunos prefieran morir de hambre. No había razón entonces para impactarse tanto con la pancarta. Pero de pegar, pega. Y pega duro.

Continuando con el video pude darme cuenta que no todos los manifestantes protestaban por la mala distribución de alimentos. Otros lo hacían en contra del paro de la producción y del comercio, del cierre de fabricas y de los consecuentes despidos ocupacionales. Y por supuesto, no faltaban los que simplemente protestaban en contra de las medidas de protección. En fin, como habría dicho Ernesto Laclau, un compendio de demandas inequivalentes articuladas bajo un significante vacío. El significante vacío es ese odio (sí, odio) que despierta Piñera entre distintos sectores de la sociedad chilena (no sólo entre los más pobres)

No es el lugar para causalizar ese odio. O porque es millonario, o porque todo lo que dice le sale mal (en tono falsete), o porque es pesado de sangre, o qué se yo. El hecho es que ni entre los suyos es querido o por lo menos, respetado. Su autoridad, cuando la ejerce, deviene del cargo, no de su persona. En fin, la manifestación chilena no parecía ser sino una clásica reacción tercermundista donde las adhesiones personales suelen ser más fuertes que las políticas o las ideológicas, en un país también tercermundista que durante un tiempo padeció de ínfulas primermundistas.

¿O no? Tal vez no. Parece que no es todo así.

2.

Una impresión diferente obtuve cuando llegó el momento de observar las reacciones públicas que han despertado en Alemania las medidas de protección recomendadas por el gobierno de Ángela Merkel. Un gobierno que a escala mundial figura como modelo de sabiduría y prudencia, sobre todo si es comparado con el de mandatarios como Johnson en Inglaterra o Sánchez en España. O con Trump, quien al intentar minimizar la grave enfermedad solo puede encontrar su parangón en el irresponsable Jair Bolsonaro.

Cierto es que la mayoría de los ciudadanos alemanes han seguido las instrucciones del gobierno con disciplina. Pero a la vez, aunque parezca sorprendente, en pocos países es posible computar tantas protestas masivas en contra del gobierno. Una paradoja. Aunque la explicación no es tan compleja. En Alemania, los dos extremos, los protofascistas de Afd (Alternativa por Alemania) y Die Linke (la izquierda) han llegado a un acuerdo tácito (no explícito): protestar en conjunto en contra de Merkel.

Las imágenes televisivas hay que tomarlas en serio. En Berlín y otras ciudades los manifestantes suman miles. Difícil es saber quienes son de extrema izquierda y quienes de extrema derecha. Si se diferencian en algo es por la indumentaria. Los de derecha prefieren colores oscuros, los de izquierda, más bien chillones. Pero los gritos son los mismos. Pocas veces la conocida frase “los extremos se tocan” ha alcanzado mayor verosimilitud pues los manifestantes, desafiando a la regla de la distancia física, se “tocan” de verdad.

Algunas pancartas son ingeniosas y hasta sorprendentes: “Devuélvannos la libertad” “Me han robado mi primavera”. Otras son radicales: “Vivimos bajo la dictadura de los virólogos” hasta llegar a las conspirativas: “Covid-19 es una invención de Bill Gates” y otras parecidas. Todo eso podría pasar al ítem de los acontecimientos exóticos que ha originado la pandemia. No obstante, la impresión es que los manifestantes expresan un malestar muy difundido. Esos grupos no han inventado ese malestar, pero sí intentan, a su manera, politizarlo. Y, gracias a la inmensa – y sospechosa- cobertura de la prensa, lo están consiguiendo.

En pocas palabras, lo que ambos extremos de la política alemana han captado, es la dimensión social de la crisis pandémica. Una muy heterogénea. Desde las familias que no se soportan en sus departamentos, pasando por quienes ven sus puestos de trabajo amenazados, hasta llegar a los grandes comerciantes, a la industrias gastronómicas y turísticas y a los cientos de ramas empresariales sometidas a receso temporario.

Dicho sin el patetismo de los manifestantes chilenos, son cada vez más los ciudadanos alemanes que prefieren arriesgar y enfermarse con el virus a tener que soportar la inseguridad de un descenso social, las inevitables desventajas económicas, las desocupaciones masivas, o simplemente, cambiar de modo de vida. La presión ejercida en contra de Merkel es enorme.

Merkel no da su brazo a torcer. Está cien por ciento convencida de que un relajo en las medidas impuestas puede llevar a una segunda ola pandémica. Ha dicho que más vale esperar unas semanas. Pero no puede pasar por alto el carácter federal de la nación. Al fin, confiando en la inteligencia de los ministros presidentes, ha cedido a ellos la toma de iniciativas destinadas a controlar los efectos de la crisis.

Todo parecía marchar bien, hasta que estalló la rebelión de Ramalow, en Turingia

Bodo Ramalow, miembro de la Linke, ministro-presidente gracias a votos socialcristianos, puso la nota alta. Decidió suprimir todas las medidas de protección, conservando solo una, el uso de la mascarilla, vale decir, la que se encuentra en un muy tercero lugar después de la distancia física y del lavado de manos.

El oportunista ministro-presidente pensó seguramente que había llegado su momento de gloria. De hecho, con su desobediencia – no solo a Merkel sino al consenso establecido por los demás ministros-presidentes - perseguía tres propósitos. Primero, conquistar adhesiones en el creciente público que prefiere enfermarse a cambiar su modo de vida (sobre todo las vacaciones que para muchos son sagradas) Segundo, hacer una zancadilla a Merkel y lesionar su imagen de líder europea en contra de la pandemia. Y tercero, el más decisivo, recibir el apoyo de los principales grupos económicos de Turingia ¡Qué mejor!

3.

La gran mayoría de los gobiernos regionales y de los partidos políticos, con excepción de AfD, se pronunció en contra de Ramalow quien hubo de pasar a la defensiva aduciendo haber sido “mal interpretado” (imposible, fue demasiado claro). Sin embargo, Ramalow no puede cantar derrota. Lentamente los gobiernos regionales comienzan a hacer suya, en contra de la opinión de Merkel y de los institutos de virología, la tesis de Ramalow, pero expresada de modo más civilizado. La tesis dice así: la desescalización se irá realizando paso a paso, en tanto no aumente el número de contagiados. Suena bien. Pero hay un detalle: ¿qué quiere decir “no aumente”? Ahí esta el problema: No quiere decir que la curva baje sino que se mantenga “aplanada” y eso a su vez quiere decir, en la medida de que el número de personas contagiadas y muertas, que de hecho es muy alto, no siga subiendo. En claro idioma: la pronta estabilización de la economía pasa por aceptar una cantidad “razonable” de muertos.

Frente a la crisis pandémica hay dos alternativas. Una es la del gobierno Merkel: prolongar las medidas restrictivas hasta que el peligro de contagio sea reducido al mínimo. La otra es la de la economía: mantener un equilibrio entre la curva de ascenso de la mortalidad y la curva de crecimiento económico. Esa es la posición que en estos momentos prevalece. La recuperación inmediata de la economía pasa inevitablemente por el sacrificio de vidas humanas, sobre todo la de personas debilitadas por enfermedades crónicas, no todos ancianos. Como dijo con brutalidad un alcalde del Partido Verde: “Al fin y al cabo. los viejos van a morir pronto”. Su brutalidad le costó el puesto, pero todos sabemos que si bien pocos se atreven a decirlo públicamente, esa es la opinión de gan parte de la ciudadanía.

Entre la pancarta chilena “prefiero morir de covid-19 a morir de hambre” y la tesis predominante en la política y en la economía alemana, “preferimos una determinada cantidad de personas muertas a tener que bajar nuestro nivel de vida”, hay una innegable relación de parentezco. Ambas ponen la razón económica por sobre la razón de la vida. La economía de nuestro tiempo continúa siendo sacrificial.

He escrito “continúa”, y me explico: en estos días pandémicos he estado leyendo los libros de Yubal Harari. En su magnífico Sapiens, Harari hace una detallada descripción de la economía de los pueblos cazadores-recolectores. Tanto en la caza como en la recolección, los seres discapacitados, los viejos y los heridos, eran un obstáculo y por eso mismo debían ser sacrificados. Ahora bien, la crisis pandémica ha demostrado que si bien ya no somos recolectores ni cazadores, la lógica económica de nuestro tiempo no está tan alejada de la de nuestros antepasados más originarios. En situaciones límites la sociedad moderna, pese a todos los adelantos tecnológicos y digitales, vuelve a sus inicios sacrificiales. Probablemente tenía razón Nietzsche cuando afirmó que el humano todavía no ha salido de su pre-historia.

Lo aquí escrito – entiéndase bien – no debe ser tomado como crítica, ni social ni cultural. Es solo una constatación. Nada más.

Fernando Mires
mires.fernando5@gmail.com
@FernandoMires1
Alemania-Chile
https://polisfmires.blogspot.com/2020/05/fernando-mires-la-economia-del.html

jueves, 29 de agosto de 2019

TRINO MÁRQUEZ: POLÍTICA SIN PARTIDOS

Fernando Mires es uno de los intelectuales más respetados que han acompañado a la oposición democrática venezolana durante las dos décadas de lucha contra la hegemonía de Hugo Chávez y su fiduciario, Nicolás Maduro. Siempre polémico y agudo, plantea observaciones críticas cuando lo considera conveniente. Complacer o acomodarse en una zona de confort no es su estilo. Polis, su revista digital, aunque aborda diversos temas y presenta procesos políticos en diferentes regiones del planeta, constituye una referencia obligada para entender lo que sucede en Venezuela. 

En su trabajo ¿Me permiten un par de objeciones?, Fernando comenta sendos  artículos escritos por Simón García, Barbados con corazón, y por este servidor, Entre el centro político y la firmeza. Si bien coincide en lo fundamental con lo  planteado por Simón y por mí, señala en tono crítico una debilidad que le encuentra a mi artículo. Dice Fernando, “¿Qué hacer si ese líder (se refiere a Guaidó) deja en algún momento de representar los intereses e ideas de la mayoría de sus seguidores? Márquez no da respuesta a esa pregunta: afirma simplemente que hay que apoyar al líder sin cuestionar su política”

Aunque no creo que Guaidó haya dejado  de “representar los intereses e ideas de la mayoría de sus seguidores”, pues de haber ocurrido tal cosa, se habría desplomado en las encuestas y sus giras por el país serían un fracaso, le concedo la razón a Fernando: no cuestiono  la política adoptada por Guaidó. Sus observaciones me sirven para tratar, dentro de los límites de estos pocos párrafos, el tema que coloca en la agenda. 

Creo que el punto más vulnerable de los dirigentes democráticos en la actualidad, se halla en la inexistencia o fragilidad extrema de los partidos políticos en los que militan. La destrucción de esas organizaciones se convirtió en una meta deliberada del régimen a partir de 1999. Lo primero que hizo Chávez fue cortarles las fuentes de financiamiento público. Ya las campañas electorales no serían costeadas con fondos del Estado, como había sido la tradición durante décadas. Con esta medida las condujo al despeñadero, en la forma de embudo: la oposición no recibiría fondos provenientes del Tesoro, pero el Psuv tendría recursos ilimitados; podría disponer del presupuesto nacional para sufragar todas sus actividades. Asimetría total. 

De allí, Chávez pasó a la demolición de lo que quedaba de AD y Copei. La tarea fue sencilla. Ya Rafael Caldera  y Luis Alfaro Ucero se habían encargado de minar los cimientos de esas dos organizaciones. Luego se pasó a la persecución, encarcelamiento,  inhabilitación, asesinato y expulsión al exilio de los líderes de los principales partidos emergentes. El ensañamiento fue contra Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo. Toda organización que representara un peligro era acorralada. En la actualidad los partidos políticos son ficciones. De la actividad proselitista  tan intensa que hubo en el pasado, apenas quedan vestigios.

El dato resulta crucial para entender lo que sucede  en la actualidad. La política  a partir de la muerte de Juan Vicente Gómez, especialmente luego del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, estuvo asociada a organizaciones con un fuerte sello leninista, aunque su orientación doctrinaria fuese socialdemócrata o socialcristiana. Los partidos tenían una dirección nacional, direcciones regionales y locales, comités de base. En toda la estructura organizativa se debatían los lineamientos principales considerados en la dirección nacional. Cuando era necesario, se convocaban asambleas nacionales o consejos consultivos. La política económica, los planes de gobierno, las políticas sectoriales, eran debatidos por esas agrupaciones. En sus mejores tiempos, los partidos fueron organismos vivos muy dinámicos. 

La enorme complejidad de la sociedad estuvo vinculada, en gran medida, con el ritmo frenético impuesto por los partidos políticos en numerosos planos. Hasta líderes tan recios como Rómulo Betancourt tuvieron que acatar decisiones acordadas por sus partidos, aunque ellos no las compartieran. Al mismísimo Rafael Caldera, Copei le impuso la candidatura de Eduardo Fernández para las elecciones de 1988. El programa de modernización de Carlos Andrés Pérez terminó encallando, y el carismático Presidente al final salió del poder en 1993, porque no logró convencer a su partido, AD, de las bondades de su propuesta.

Ahora, esos partidos son un recuerdo del pasado. La antipolítica y el antipartidismo, junto a los errores cometidos, los pulverizaron. A Guaidó y a los otros dirigentes democráticos  les toca actuar  en medio de esta debilidad tan notoria. La Política  la diseñan y ejecutan esos dirigentes fuera de cuerpos estructurados. Les da un gran peso a la intuición, a lo que indican las encuestas, a lo que señalan las tendencias en tuiter y en el resto de las redes. La debilidad organizativa les impone severas restricciones.

No pretendo excusar a Guaidó de los errores que comete o pueda cometer. Solo aspiro comprender el contexto en el que se mueve un líder surgido  de forma sorpresiva, que trata de eludir los obstáculos colocados por el régimen y por núcleos recalcitrantes de un sector al que cuesta considerar opositor. La Política tendrá que diseñarla y ejecutarla sin partidos sólidos. Ese es su gran reto.

Trino Márquez
@trinomarquezc 

domingo, 12 de mayo de 2019

ACTUALIZACIÓN, "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, LUNES 13-05-2019,

MARIA TERESA ROMERO, NICARAGUA O LA PARODIA VENEZOLANA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 21 minutos
Hace poco más de cinco meses, en noviembre de 2018, publicamos un artículo que titulamos “Nicaragua en el espejo de Venezuela”, donde hacíamos un paralelismo entre las situaciones que vivían ambas naciones y de cómo la Nicaragua de Ortega y Murillo se deslizaba peligrosamente por la adolorida y caótica ruta a la que Maduro sometió a Venezuela, hasta llevarla a la parodia triste que es hoy la patria de Bolívar. Lamentablemente ese es el camino que lleva un tiempo transitando el pueblo nica. A un año de la crisis de 2018, cuando Nicaragua vivió un período de protestas antigubernament... más »

CLAUDIO FERMIN, URGENCIA DE DIÁLOGO Y DE ELECCIONES

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 31 minutos
Venezuela, desde diferentes referentes y discursos políticos, ha expresado su voluntad de cambio. Ese asunto ya no es una divisoria. El punto de quiebre ha sido la encrucijada del colapso de la economía, la creciente conflictividad política y la pérdida total de capacidad de respuesta por parte de un gobierno que luce inerte ante las demandas sociales. El partido de gobierno ha iniciado encuentros con su dirigencia de base para presentarle a Maduro una propuesta de rectificaciones. Se trata de una pública e irreversible autocrítica. No aguantan más las presiones de abajo, las deser... más »

RAFAEL MARTÍNEZ NESTARES, RECONOCERSE EN EL OTRO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Al ver la situación actual de Venezuela, nos percatamos que, pareciera como si hubiésemos involucionado a la nuestra ya lejana historia nacional del siglo XIX. Ciertamente, los actores políticos y sociales actuales, en especial los representantes del régimen chavista/madurista han venido haciendo un esfuerzo inconmensurable por retrotraernos a las ya superadas etapas decimonónicas, propio Chávez sentía, al parecer, una fijación por ese triste período nacional, destructor del legado del Libertador y de todo lo que fue su obra, la independencia y creación de la Gran Colombia, con los... más »

FERNANDO MIRES – EL MARX DE VLADIMIR PUTIN

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
De acuerdo a la religión oficial de la URSS, Lenin llegó a ser la representación de Marx sobre la tierra. Algo así como “Marx es Dios y Lenin su profeta”. Ocurrió durante los tiempos del marxismo de la Santísima Trinidad: Marx- Lenin - Stalin. Mediante ese procedimiento, Marx, un alemán de proveniencia judía, eslabón de una larguísima cadena del pensamiento filosófico de su patria a la que pertenecen nombres como Kant, Hegel y Nietzsche, fue extraído de su contexto cultural originario para ser convertido en patrimonio del Estado soviético. Pese a que Marx en sus referencias al llam... más »

JOSÉ LUIS MÉNDEZ LA FUENTE, PERRO QUE LADRA NO MUERDE

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
En un artículo titulado “El populismo de Trump y Venezuela” de comienzos del mes pasado, decíamos lo siguiente: Está claro que el viento que mueve la veleta del presidente norteamericano sopla en dirección a Noviembre del 2020 y que cualquier circunstancia política con capacidad de afectar su reelección será diferida, apartada o menospreciada, pues no solo desea ganar sino hacerlo, esta vez, sin ninguna mácula que empañe su investidura. Solo esperemos que en el caso de Venezuela, el apoyo a Guaidó y, sobre todo, al sufrido pueblo venezolano, no se vea comprometido por dicha causa ... más »

LUIS FUENMAYOR TORO, EL ORIGEN DE LA POLÍTICA EXTREMISTA Y SECTARIA ACTUAL

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
El origen de la política actual se remonta a la consulta hecha por la AN el 16-7-2017, sin la participación del Consejo Nacional Electoral ni de ningún organismo técnico oficial, a la que se llamó Plebiscito Nacional, y que fue concebido como un acto de desobediencia civil y de desconocimiento del CNE y del Tribunal Supremo de Justicia. Tuvo como motivación o excusa la consideración de que el hilo constitucional se había roto. En esta consulta, según la Mesa de la Unidad Democrática hubo una participación de 7 millones de personas, cifra que tiene la misma credibilidad que la señal... más »



FERNANDO MIRES – EL MARX DE VLADIMIR PUTIN

De acuerdo a la religión oficial de la URSS, Lenin llegó a ser la representación de Marx sobre la tierra. Algo así como “Marx es Dios y Lenin su profeta”. Ocurrió durante los tiempos del marxismo de la Santísima Trinidad: Marx- Lenin - Stalin. Mediante ese procedimiento, Marx, un alemán de proveniencia judía, eslabón de una larguísima cadena del pensamiento filosófico de su patria a la que pertenecen nombres como Kant, Hegel y Nietzsche, fue extraído de su contexto cultural originario para ser convertido en patrimonio del Estado soviético.

Pese a que Marx en sus referencias al llamado “modo de producción asiático“ había insistido en que en Rusia, inmenso país de campesinos bárbaros, no estaban dadas las condiciones para alcanzar el socialismo, fue convertido por Lenin en el padre espiritual del socialismo ruso. Escándalo que llevaría mucho después al joven Rudi Dutschke a plantearse desde mediados de los setenta la inmensa tarea teórica de re-europeizar a Marx. Su tesis doctoral “Un intento para poner a Lenin sobre sus pies” fue estudiada con ahínco en diversas sectas universitarias. Aunque ya era tarde. Repensar al Marx de la era industrial en pleno corazón de la llamada “sociedad post-industrial” tenía un sentido puramente académico.

Los dos Marx, el del pensamiento alemán y el de Lenin, son hoy tan importantes para la política como las bicicletas para los peces. Después de los dos milagros, el de la Perestroika y el de la caída del muro de Berlín, el cuento terminó. Llegó la posmodernidad, la era del pensamiento líquido (Bauman), el fin de los grandes relatos (Lyotard), la euforia deconstructivista (Derrida) y el fin de las ideologías (Fukujama). Solo Rusia, la del Zar, la de Lenin y Stalin, no fue tragada por las vorágines de las modas intelectuales. Y ahora la tenemos de nuevo ahí, con Putin a la cabeza, dispuesto a recuperar los fantasmas hegemónicos del pasado, intentando ocupar un gran sitial, si no en el orbe, en gran parte de Europa, en el mundo islámico, e incluso en Latinoamérica.

Vladimir ll. ¿Un nuevo Lenin? No parecía serlo. Ex comunista, ex KGB, ex cualquier cosa, actuaba como simple administrador del quilombo que había dejado Jelzin entre una y otra curda. A su manera gangsteril puso orden: a las mafias las articuló a su gobierno, a los opositores ofreció buenos puestos, a los más honestos los borró de la lista de los vivos. Descubriría a la confesión ortodoxa y a sus popes, almas arcaicas de la Santa Rusia al lado de quienes los islamistas son un ejército de libertinos. A ellos ofreció nada menos que la des-secularización de Rusia. Una que ni siquiera habían podido obtener bajo el Zar Nicolás. 

Ordenado así el frente interno se dedicó a expandir su imperio territorial: En las dos guerras de Chechenia muy pocos quedaron para contar la historia. Con Georgia ha sido más sutil: hostigamiento permanente. Y como todavía no puede apoderarse de Ucrania decidió hacerlo con sus habitantes regalando pasaportes rusos a cada ucraniano que lo pida. Gracias a la guerra contra el terrorismo y a las torpezas de Bush ll, más la inocencia de Obama, ha logrado convertir a la república de Siria en su enclave islámico, la puerta de oro que le abre paso hacia el Medio Oriente. A partir de ahí descubrió sus afinidades con la Turquía de Erdogan y con el Irán ayatólico: dos potencias regionales con los cuales ha construido una suerte de comunidad histórica. La alianza Rusia-Turquía- Irán parece ser cada vez más sólida.

Evidentemente Putin sabe que su inferioridad militar con respecto a los EEEU e incluso la OTAN no es recuperable en el corto tiempo y en ese sentido Rusia no parecería ser un peligro físico inmediato para ninguna otra potencia. No obstante, lo que la física no da, la metafísica lo puede prestar. Ese ha sido efectivamente el nuevo re- descubrimiento del jerarca ruso: el arma de Lenin: la ideología. Un arma que puede ser tanto o más efectiva que una bomba atómica. Con la ventaja de que con las armas ideológicas se pueden conquistar las almas sin destruir a los cuerpos.

Lenin tenía, claro está, la palabra santa de Marx detrás de sí, palabra a la que no titubeaba en modificar, adulterar, censurar, cada vez que lo consideraba conveniente. Para el efecto convirtió la obra del alemán en manuales de fácil acceso. Stalin solo continuó la gesta depredadora iniciada por Lenin. Así nació el marxismo-leninismo o “marxismo soviético” (Herbert Marcuse), subproducto ideológico hecho a la medida de las decisiones del Buró político. Y los partidos comunistas dependientes de la URSS adoptaron el marxismo-leninismo como si hubiera sido la nueva religión de Occidente sin darse cuenta de que consumían un producto asiático, algo que tenía que ver más con Genguis Kahn que con Marx. Putin en cambio no tenía detrás de sí a la sombra de Marx y si la hubiera tenido, no le habría servido demasiado. Necesitaba pues con urgencia un nuevo Marx. Otro Marx. Y lo encontró. Su nombre: Alexandr Dugin

¿Quién es Alexandr Dugin? Los periodistas menos ingeniosos lo llaman el Rasputín de Putin. No es cierto. Rasputin manejaba a la corte. En cambio Dugin es un historiador, filósofo y politólogo independiente muy apto para cumplir las funciones ideológicas encomendadas por Putin. Esa es una gran ventaja de “su” Marx sobre el Marx de Lenin. Putin no necesita adulterarlo. Basta un llamado telefónico para pedir que resalte una u otra opinión. Tiene además una segunda ventaja: es más ruso que el vodka de modo que no hay que ni siquiera traducirlo. Y por si fuera poco, no es cualquier intelectual. Todo lo contrario: se trata de un pensador de altísimo vuelo, como casi ya no los hay en occidente, respetado hasta por sus más enconados adversarios. Dugin ya es considerado el ideólogo del ultranacionalismo mundial y por eso se codea con mandatarios como Orban, Salvini y otros similares, y por supuesto con casi todos los líderes de los partidos del populismo nacionalista europeo.

Nacido en enero del 1962 hizo sus primeras apariciones públicas como consejero de la federación nacional rusa. El aῇo 1990 fundó el Partido Nacional Bolchevique cuya misión debería ser mantener en alto los principios nacionalistas de Stalin en medio de la borrasca desatada por Gorbachov. Como era de esperarse, fue calificado de “fascista” por sus adversarios lo que es cierto solo en parte. Dugin bebe de aguas fascistas, pero de otras muchas más. El mismo se declara seguidor del tradicionalismo conservador de Julius Evola y René Guenón. En su libro “Geopolítica de Rusia” recurre efectivamente a las concepciones pre-fascistas de Karl Hausofer relativas al “espacio vital”. Allí postula la tesis que más debe haber deslumbrado a Putin: “Eurasia”: un espacio de afinidades culturales y religiosas cuyo centro no puede ser sino Rusia.

Pero “Eurasia” es algo distinto a la “Germania” de Hitler. La diferencia es fundamental: La “Germania nazi” era un espacio vital racial. La “Eurasia” de Dugin (y la de Putin) es un espacio vital cultural, tradicional y sobre todo religioso. Y allí reside justamente la gran diferencia de la doctrina Dugin con el fascismo. Dugin no es racista. Si tuviéramos que catalogarlo podríamos decir que estamos frente a un tradicionalista radical, muy radical. Terriblemente radical.
Dugin defiende antes que nada las tradiciones rusas. Podríamos decir que en cierto sentido es un tolstoiano, concepto que endilgó Dutschke al “último Solyenitizin”, enemigo mortal de la modernidad. Pero a la vez se nombra defensor de todos los pueblos que defienden sus tradiciones haciendo resistencia a las ofensivas globalizadoras y neo-liberales de nuestro tiempo. Esas tradiciones solo pueden estar aseguradas, según Dugin, por instituciones religiosas. Planteamiento que lo lleva a negar de cuajo el principio de la secularización política. De ahí su amor declarado a las naciones islámicas como Irán y a la cada vez más fuerte religiosidad del estado de Israel.
Para Dugin el sujeto del pensamiento liberal es el individuo quien arrancado del contexto de sus tradiciones olvida su razón de ser para adentrase en el mundo del hacer y del tener, tesis heideggeriana que él asume con absoluta convicción. Pero Dugin va más allá de Heidegger quien buscó siempre una concordancia entre su filosofía y la de Nietzsche. Dugin es definitivamente antinitzscheano. Con absoluto aplomo opone a la apología ditirámbica de Dionisios el ideal de Apolo: la serenidad, la templanza, la forma y sobre todo, el orden. Orden, Patria y Familia en contra de la disociación capitalista de la modernidad (ahí se junta con el Marx de Lenin) De ahí que su grito de batalla vaya dirigido en contra de la democracia liberal, sobre todo la norteamericana y la de gran parte de los países europeos. Naturalmente Putin pone oído atento a esas tesis. En cierto modo son las suyas. Pero Dugin les otorga, además, el formato intelectual para interpelar a las elites de otras naciones en la lucha ideológica que, igual que Lenin ayer, necesita para debilitar los fundamentos culturales del orden democrático occidental. Putin y Dugin se necesitan el uno al otro como si fueran el mar y la arena.
Precisamente siguiendo los pasos de su mentor político Putin, Dugin advierte hacia donde van los tiros. Por eso y de modo rápido se apresuró a detectar al enemigo número 1 de “Eurasia”. Este no puede ser otro sino la Unión Europea. “Eurasia” versus la UE. Una declaración de guerra ideológica a Merkel y a Macron, este último considerado por Dugin como el “Anti-Cristo” de la posmodernidad. Del triunfo de “Eurasia” dependerá el futuro no solo de Europa sino de la entera humanidad.
Dugin ha ahorrado a Putin la ingrata tarea que emprendió Lenin con Marx, la de envasar sus ideas en manuales de explicación fácil. El mismo Dugin ha sistematizado su concepción del mundo en un capítulo de su libro titulado “La Cuarta Teoría Política”, lectura obligatoria en los institutos de enseñanzas de Rusia y, por cierto, muy estudiado por los ultranacionalistas de Hungría, Italia, Eslovenia y Polonia.
¿Por qué “cuarta teoría”? Las tres primeras son: 1. El capitalismo liberal cuyo sujeto es el individuo abstracto 2. El fascismo, incluyendo la variante nazi alemana, cuyo sujeto es el Estado-Nación. 3. El marxismo cuyo sujeto es la clase social proletaria.
La cuarta teoría es la que fundamenta la revuelta de la tradición representada por Rusia, Putin y el mismo Dugin.
Hay que tomarlo en serio. Más allá de su ostensible charlatanería, de su anti-humanismo cruel y exhibicionista, de sus simplificaciones históricas, hay que tomarlo muy en serio. Estamos frente a un filósofo de prosa poderosa y pensamiento cósmico. Un gigante del intelecto. Un pensador cuya potencia destructiva parece no tener límites. Habrá que exigirse a fondo para enfrentarlo. No será esta por lo tanto la última vez que deberemos referirnos a Alexandr Dugin: el “Marx de Vladimir Putin”. Valga este artículo solo como una carta de presentación.
Fernando Mires
@FernandoMiresOl 

sábado, 4 de mayo de 2019

ACTUALIZACIÓN, "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, DOMINGO 05-05-2019,

RAFAEL DEL NARANCO: OTRA FIESTA DEL CHIVO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 8 minutos
Leer sigue siendo la actividad más placentera para el que no desea ser crepúsculo encajonado ante los sucesos cotidianos que nos rodean, y nos referimos a la situación de Venezuela, tierra de gracia amada, sentida y sufrida en la que hemos vivido más de la mitad de nuestra vida, y de la que tuvimos que regresar a un exilio que habíamos ya olvidado cuando llegamos de una España paupérrima, cicatera y oscurantista. La libertad individual y por ende colectiva, no es una concesión magnánima del gobierno de turno, sino un derecho humano inalienable, y como tal se halla fuera de cualqui... más »

MARIO MÚNERA MUÑOZ: LA INTUICIÓN

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 15 minutos
El ser humano contiene todo lo que está arriba en los cielos y abajo sobre la tierra, tanto las criaturas terrestres como las celestes. Por esa razón E.G.A.D.U. (Dios) eligió al ser humano como su divina manifestación. Ningún mundo podía existir antes que Adán (humano primigenio - conciencia abierta) cobrara vida, pues la figura humana contiene todas las cosas, y todo lo que es existe en virtud de él. Según la Cábala, E.G.A.D.U. creó primero a un ser perfecto llamado "Adam Cadmon", es un reflejo de la unidad que se vuelve manifiesto al extenderse la existencia desde la divinidad h... más »

ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA LA SUERTE ESTÁ ECHADA

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La homérica indigestión venezolana no logra superar las náuseas y pasar al vómito del régimen más indigesto y letal de la historia democrática de la República. Este martes 30 de abril vivimos el mayor sacudón social, político y militar vivido por la sociedad venezolana desde el 11 de abril de 2002. sin resultados inmediatos aparentemente mayores que permitir la fuga del líder opositor Leopoldo López de su prisión domiciliaria y su trueque de casa por embajada, primero de Chile y luego de España, pero con proyecciones a futuro inmensamente superiores a las experimentadas tras del re... más »

FERNANDO MIRES: ESPAÑA, ERRORES "CIUDADANOS" (C'S)

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 40 minutos
En términos generales lo puntos más importantes de las elecciones españolas ya han sido analizados. Sabemos que el PSOE recuperó más de dos millones de votos y también que junto con Antonio Costa de Portugal, Pedro Sánchez de España ha logrado remontar la marea baja del socialismo europeo. Sabemos que las habilidades personales de Sánchez -un tipo nada ideológico, cien por ciento práctico y con un sentido de la oportunidad que envidiarían los mejores centrodelanteros del mundo- jugaron un papel importante. Sabemos que además de sus innegables habilidades, Sánchez debe su éxito al a... más »

LEONARDO MORALES P.: SIN ESTADO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 49 minutos
El Estado venezolano visto desde la perspectiva actual no se presenta a los ojos de un observador como una institución que pueda satisfacer exigencias de diversa índole. El curso que le fue impuesto desde hace 20 años lo conduce en las actuales circunstancias por derroteros respecto del cual es posible advertir su absoluta inviabilidad. Cualquier institución de rango y características como las que debe observar un estado moderno, debe poder satisfacer diversas exigencias: las relativas y destinadas a procurar la satisfacción del bienestar social que se inscriben en servicios públic... más »

THAYS PEÑALVER: GUAIDÓ, COMBATIENDO A TODO EL RÉGIMEN

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 57 minutos
Para mí, la frase aquella atribuida a Simón Bolívar de que “Colombia era una universidad, Quito un convento y Venezuela un cuartel”, me pareció siempre una exageración. Porque ser un cuartel, lo que se dice cuartel, eso nunca ha sido mi país en toda su historia. Un cuartel es sinónimo de orden, respeto, disciplina, planificación, logística, en fin, muchas otras cosas que en la pequeña Venecia brillan por su ausencia. De hecho, a mi parecer, Venezuela es y ha sido siempre todo lo contrario a un cuartel. Por eso es tan difícil responder a los españoles a la pregunta “¿Por qué Guaidó ... más »