sábado, 13 de noviembre de 2021

CAROLINA ESPADA: LAS CABEZAS DEL DIABLO

En San Agustín del Norte vivían cuatro muchachos que eran el terror de la vecindad. Caracas en tiempos de la dictadura de Gómez –el “Benemérito” como lo llamaban sus sigüíes o el “Bagre” como le decían sus víctimas– cuando lo menos que necesitaban aquellas modestas familias era más angustia y más espanto.

Las madres de los cuatro monstruos vivían en la misma cuadra y las cuatro quedaron embarazadas más o menos al mismo tiempo. Las lenguas viperinas de las señoritas Marcano, las que daban clases de teoría, solfeo, bordado y repostería, aseguraban que esos cuatro íncubos eran hijos de un solo padre, un chácharo de apellido Cordero. Él se reía con socarronería y sentenciaba: “¡Pero el que se meta con mi general Juan Vicente Gómez –el “Pacificador” de Venezuela– y con este Su Servidor, se va a conseguir con el Lobo”. Y aullaba. En la pavorosa cárcel de “La Rotunda”, uno de los presos comunes llamado Nereo Pacheco (que terminó siendo uno de los torturadores más crueles de los presos políticos), le metía miedo a los martirizados desfallecientes susurrándoles con su aliento rancio a chimó: “¡Espabílese, politiquín, que por ahí ya viene el Lobo… auuuuu!”.

Los maridos de las cuatro infelices agonizaban entre estertores en la prisión cuando ellas dieron a luz el 6 de junio de 1916. El mismísimo día parieron cuatro fieras sin padre. “La Rotunda” era conocida como la última morada de los opositores de la dictadura de Gómez porque, por lo general, solo salían de allí cuando estaban bien muertos. A sus niños se los tenían que encomendar a Dios.

Católicas, apostólicas y romanas, los bautizaron con los nombres de los Arcángeles: Miguel José, Gabriel Ramón, Rafael Antonio, Uriel Jesús. Pero de nada les sirvió, en aquellas doce manzanas los llamaban “Los Jinetes del Apocalipsis”. ¡Mucho peores que la Guerra, el Hambre, la Peste y la Muerte cada vez que se robaban un caballo, se montaban en él los cuatro y lo reventaban corriendo por la quebrada de Catuche! Tenían un poco más de 13 años, pero quien los veía con horror no les calculaba menos de 21. Bastaba escucharlos gritar obscenidades.

Los cuatro crecieron con unas madres impotentes que ya habían encanecido a los treinta y pocos años. De noche brincaban desnudos por los tejados; mataban perros, gatos y gallinas; se orinaban en los tinajeros y el incendio en el cuartucho que estaba al fondo de la casa de los Herrera… eso fue cosa de esos demonios. El loco que tenían allí encerrado se salvó porque le vació el aguamanil al chinchorro, se enrolló en él, le metió una patada a la puerta en llamas y de un revolcón fue a dar al pie de la mata de guanábana. Muy loco no estaba.

Había un quinto niño en aquel vecindario, se llamaba Pío y era el único hijo de un sastre italiano y una costurera catalana. Rubio, menudito, frágil y tan tímido que, durante sus primeros años, todos pensaron que era mudo o que padecía alguna extraña enfermedad. Para su desgracia, era menor que las cuatro furias desatadas de San Agustín y llamarse Pío no lo ayudó para nada. A su paso, el cuarteto se ponía a piar y luego… “¡Ay, Pollito frito, te vamos a desplumar!”.

Y sus padres, mortificados.

—Què tens àngel meu?… Giovanni, el nen no vol parlar!

—Pío, figlio, stai bene? Dimmi, caro…

Y el niño escondía su rostro en un misal que estaba en latín. Pater noster ora pro nobis laudamus te. No entendía nada, pero siempre pensó que la lengua de los santos era su salvación. Un jueves funesto, el jueves antes del Viernes de Concilio, la madre de Pío fue a engalanar el altar de la Catedral. Y Pío con ella. Oscureció temprano y en un descuido de la señora, del confesionario saltaron sobre el niño las cuatro bestias; le llenaron la boca de estopa; le pusieron un saco en la cabeza y se lo llevaron en volandas. Era cerca de la medianoche cuando llegaron a una poza en el Ávila y lanzaron a Pío de cabeza. Con el saco y la estopa, el pobre por poco se ahogó en aquella agua helada, pero lo sacaron y lo agarraron de pera de boxeo. Cuando estuvo bien aturdido, lo desnudaron, lo embarraron de excremento, lo amarraron con bejucos a un árbol seco y lo dejaron allí a su suerte. Mala suerte.

Viernes y no se supo de él. Llegó el sábado y a mediodía tocaron a la puerta del sastre y de la costurera. Ellos habían buscado a su hijo por toda Caracas y estaban consumidos por la zozobra.—¡¿Quién es?!—Gente de paz, somos los Palmeros de Chacao. No traían palmas para el Domingo de Ramos, en brazos llevaban a Pío dormido, peinado, pulcro, perfecto, con la ropa limpia recién planchada y olorosa a gardenias. Así lo habían encontrado, no amarrado al árbol seco, sino acostado como un ángel de porcelana junto a una palma real. El niño no despertó. Al séptimo día murmuró algo ininteligible. Trajeron al Musiú La Roche, que sabía de lenguas y de geografía universal. Y Pío mascullaba una y otra y otra vez. —Maledictio montis cadit in bellum, famen, pestem et mortem.—Que la maldición de la montaña caiga sobre la guerra, el hambre, la peste y la muerte.

Nadie entendió y el Domingo de Resurrección Pío murió. ¿Y los cuatro malditos? Sus cuerpos fueron a dar al cañón de El Encantado, allá por donde el río Guaire desvía su curso. Cuerpos sin cabeza, embarrados de excrementos y amarrados con bejucos.¿Y sus cabezas? Colgaban como frutas putrefactas en las ramas muertas del aquel árbol seco. Una vez más se había cumplido la maldición. Hay que temerle al cerro; su castigo es algo feroz.

Carolina Espada  
@carolinaespada
@ElNacionalWeb
Venezuela

MARINO ALVARADO BETANCOURT: GOBIERNO TAMBIÉN INCUMPLE EN LA OIT

Es reiterado el incumplimiento por parte del gobierno de las distintas recomendaciones que en materia de derechos humanos realizan organismos internacionales al Estado venezolano. Son recomendaciones orientadas a favorecer a la población en la satisfacción de los derechos. Al gobierno poco le importa si incumplir alarga el sufrimiento y deteriora la institucionalidad.

Así incumplen las recomendaciones realizadas por la Alta Comisionada de Derechos Humanos Michelle Bachelet, las presentadas por la Misión de Determinación de Hechos de Naciones, por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y por la Comisión de Encuesta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)

En marzo de 2018 el Consejo de Administración de la OIT estableció una Comisión de Encuesta, de conformidad con el artículo 26 de la Constitución de la OIT, para examinar una queja presentada en junio de 2015 por 33 delegados empleadores en la Conferencia Internacional del Trabajo (CIT). La Comisión de Encuesta estuvo integrada por tres miembros independientes designados en junio de 2018 por el Consejo de Administración de la OIT.

El 30.09.19, la Comisión de Encuesta emite el informe denominado “Por la reconciliación nacional y la justicia social en la República Bolivariana de Venezuela” en el cual evalúa la observancia por parte del Gobierno de Venezuela del Convenio N° 26, sobre los métodos para la fijación de salarios mínimos, 1928; del Convenio N° 87, sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948, y del Convenio N° 144, sobre la consulta tripartita (Normas Internacionales del Trabajo), 1976, ya que se han verificado situaciones irregulares en cuanto a su cumplimento.

En el marco del examen por el Consejo de Administración de la respuesta del Gobierno de Venezuela al informe de la comisión de encuesta nombrada en su reunión de marzo de 2021: deploró la respuesta de la República Bolivariana de Venezuela de fecha 10 de agosto de 2020 en la que indicó que no acepta las recomendaciones de la comisión de encuesta. Acordó se evaluaría la situación en noviembre del presente año. Así efectivamente se realizó.

En pasado seis de noviembre el Consejo de Administración de la OIT concluyó: “deplora que el Gobierno no haya hecho ningún progreso con miras a aceptar las recomendaciones del informe de la comisión de encuesta, dos años después de su adopción”

La actitud contumaz del gobierno reafirma su actitud de violaciones sistemáticas de los derechos humanos. En este caso, un empeño en violar derechos fundamentales del trabajo que afectan no solo a las organizaciones sindicales de trabajadores y empleadores, sino también a la población.

Buena parte de las recomendaciones tienen que ver con el salario de los trabajadores, lo cual no afecta solo al trabajador sino a la familia de éste. El convenio Nro. 26 de la OIT establece la necesidad de la consulta tripartita para fijar los salarios mínimos. La práctica del gobierno ha sido fijar los salarios de manera unilateral. La consecuencia es que hoy millones de trabajadores y trabajadores sufren un salario mínimo de menos de tres dólares mensuales.

Por ello, el asunto del incumplimiento de las recomendaciones de la Comisión de Encuesta no es un problema de confrontación entre el gobierno y algunos sindicalistas y empresarios. No. Afecta a millones. Tiene un impacto negativo en millones de familias.

Si el gobierno cumpliera con su obligación de convocar un diálogo con empresarios y trabajadores para establecer los salarios mínimos, muy posiblemente el ingreso familiar sería mucho mejor.

Esto también, está relacionado con la libertad sindical. Si el gobierno respetara el derecho de los trabajadores a organizarse y además discutiera y respetara las convenciones colectivas, los trabajadores y sus familias pudieran beneficiarse de cláusulas relacionadas no solo a temas salariales sino de salud, recreación, apoyos económicos para los hijos de los trabajadores y otros beneficios sociales.

De tal manera, que el incumplimiento de las recomendaciones de la OIT por parte del gobierno no solo es un acto de mala fe en cuanto a la obligación de cumplir los tratados internacionales, sino un acto de indolencia que perjudica a millones de familias en el país, contribuye a que mantengan una baja calidad de vida.

Marino Alvarado Betancourt
@ElUniversal
@marinoalvarado
Venezuela

RAFAEL GARCÍA MARVEZ: SOLICITO PACIENCIA MIENTRAS EL PROCESO AVANZA

“Como he dicho en repetidas ocasiones, los exámenes preliminares no deben prolongarse durante períodos de tiempo excesivamente largos y deben llegar a una conclusión tan pronto como los criterios establecidos en el Estatuto de Roma se hayan evaluado adecuadamente sobre la base de la mejor información disponible”: Karim Khan.

No soy tan atrevido como para entrar en los asuntos medulares de la materia jurídica —menos aún donde hay suficientes expertos de aquí y foráneos que han venido fijando criterio sobre la firma conjunta del Memorando de Entendimiento el 3 de noviembre de 2021 en el Palacio Presidencial. Sin embargo, la penumbra de ese punto determinado, no me inhabilita para señalar algunos aspectos que están vinculados con ese acontecimiento histórico que es considerado así por medios de comunicación, analistas y políticos.

Por ejemplo, nadie esperaba que el fiscal del Tribunal Penal Internacional decidiera anunciar la apertura de una investigación al régimen madurista en la misma sede de la presidencia venezolana. Pero Karim Khan decidió dejar claro desde el principio su independencia e informar de su decisión al mundo cara a cara con Nicolás Maduro. Las preguntas que muchos nos hacemos, probablemente sin respuestas a punta de boca, son entre otras: ¿qué consecuencias políticas, económicas y de otras índoles se pueden derivar de esos hechos —violaciones de los Derechos Humanos— contemplados en el Estatuto de Roma? ¿El régimen seguirá encarcelando y persiguiendo inocentes sin pruebas de ningún tipo? ¿Respetará, a partir de ahora, los lapsos determinados en las leyes para detener a un ciudadano? ¿En otras palabras, habrá que esperar que la CPI dicte sentencia, quien además no tiene tiempo determinado para dar su fallo? Esas preguntas aparte de la corrupción, causante del caos de los venezolanos, de la ruina del país, seguirán sin respuestas…

Entrando ahora en otros puntos, pero conexos, insisto en lo lamentable e irracional de que el 85 % de los venezolanos, quienes rechazan a Nicolás Maduro, se abstengan de participar en un acto electoral que sería un avance; léase bien avance, para lograr más adelante la salida de NM del poder. El absurdo. No sé si la aceptación del absurdo de Albert Camus tenga algo que ver con esto de que el 15 % se imponga sobre el 85 %. Es evidente que esta mayoría se autoflagela por mantener una posición invariable frente a las votaciones del 21 de noviembre por disconformidad con algunos dirigentes políticos, pero es pagar un precio exorbitantemente costoso. ¿Es que acaso no se dan cuenta de que ese hecho demorará por varios años más la salida de NM de Miraflores ? Como contrapartida, la desilusión, el abatimiento, la depresión, caerá[H n como una gran piedra sobre la cabeza de los votantes y abstencionistas por igual. No habrá diferencias entre unos y otros.

De cualquier manera, creo inevitable, quizá necesario, que se produzca a partir de ese momento, un cambio de la dirigencia política opositora, sin excepciones y sin exclusiones. Se apagará la lucha por mantener la unidad de los diferentes partidos políticos que tanto tiempo y sacrificio ha costado. Pasarán por la guillotina a moros y cristianos. Los cambios se darán y cada organización partidista hará su trabajo político. Creo que esto será, finalmente, lo más conveniente para la democracia. Es cuestión de unos pocos días solamente para saber la verdad de los hechos. No solo el señor Karim Khan solicita paciencia…la oposición igualmente necesita una buena ración de esa pócima.

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez
Venezuela

ENRIQUE PRIETO SILVA: DE NUEVO EL DILEMA ¿ABSTENCION O VOTO?

A pocos dias de un proceso electoral que pareciera ser mas racional que los últimos ejecutados, se mantiene el dilema de que se vote o no se vote; un dilema que nos viene atosigando desde que de manera intolerante, audaz, pero sin sentido, fue calificado el proceso electoral fraudulento, cuya corriente ha sido la constante desde que unos usurpadores de la conciencia del pueblo ignorante, muchos venezolanos asumiento la abstención como una fórmula política para enfrentar la crisis. Pero, lamentablente, quienes han propuesto la abstención, lo han hecho con un fundamento suposicional, que solo es posibe admitirol en la apreciación de la situación; jamás podremos conocer la verdad si no se produce un hecho.

Un militar estudiado, no demagogo como los hay hoy en abundancia genralizada, sabe que cuando nos vamos a enfrentar a un enemigo en una supuesta batalla, luego de hacer la comparación y equilibrio del poder de fuego o de fuerzas, atenidos a la inteligencia, procedemos a preparar las formas de acción posibles que nos conduzcan a la victoria; y de esta apreciación resulta la convicción de como enfrentar la batalla aplicando la mejor forma de acción que nos favorezca, y no dejando de pelear porque no tengamos la mejor forma de acción, si el enemigo estará en la batalla. Sabenos, poe lógica militar, que es igual en la política, que si no nos defendemos enfrentando al adversario, tendremos la derrota asegurada, pero si nos enfrentamos al adversario, podemos ganar.

Cualquier militar, con una buena formación o preparación, y que se ufane de ser un versado estratega, o mejor dicho, como es más frecuente, un ufanado conductor táctico, sabe que las suposiciones nos orientan en la generación de las mejores formas de acción para el ataque, pero también sabe el comandante que va a operar, que la presunción solo sirve para orientar el mejor camino o vía, y la mejor forma de acción a tomar en el campo de batalla. Esto es igual en el liderazgo político y cuando se propone la abstención se asume la derrota sin pelear. Es el deseo del enemigo, convencer al contendor de que va a perder para que este le deje libre el camino subyugándoes sin pelear. En política se llama no votar.

Este preámbulo, para orientar la idea de insistir en nuestra suposición, que obviamente también es valedera en el momento político, que al decir de Karl von Clausewitz en su comentada ficción estratégica, que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”; ¡aquí!, poniendo como símil el proceso electoral, muchos se ufanan de dar por perdida la guerra (electoral) sin ir a la batalla, es decir, ¡no votan y llaman a no votar, porque “saben” que vamos a perder porque

van a hacer fraude! ¿No, es ésta una estúpida apreciación, que se transforma en una verdad imposible o improbable? ¡Nada se gana ni se logra, si no se promueve o acciona! Y, parangonandolo con la teoría del azar, ¡Quien no arriesga no gana! ¡Es cierto, no pierde lo que arriesgaría, pero nunca ganaría, si la oportunidad se presenta para ganar!. En todo caso, ir a la batalla en la guerra, es igual que votar en la plítica, es el riesgo es necesario!

Los venezolanos buscamos un cambio político, que en democracia solo es posible mediante el voto, ¡que no la guerra!. ¡Si la fuerza opositora lo ve imposible por miedo a la presunción del fraude, nosotros debemos demostrar con nuesto accionar con el voto, de que esta es la única estrategia posible contra la estrategia política del régimen!

Esa presunción dominante del posible fraude, transformó en grave peligrosidad el dilema del voto, tanto para las programadas parlamentarias, como a la llamada consulta popular, en ambos actos con rango constitucional, que venidos o no a menos, parecieron puentes o piedras en el camino democrático para el esperado cambio del régimen; o cese de la usurpación como se le ha calificado desde febrero de 2019. Sin dudas, el ejercicio del voto en Venezuela se ha transformado en un dilema indescifrable, que ya desde que la Oposición democrática, sin unidad, se empecinó en asumir como protesta al desmadre partidista y la falta de acuerdos para logar el consenso, implementó y aun aúpa una desafortunada campaña abstencionista fundamentada en la presunción del fraude.

No dudamos de que hayan existido actos fraudulentos en los procesos electorales durante este largo período del “socialismo del siglo XXI”, pero debemos estar claros, que la mayor parte de las presunciones fueron el resultado, lamentable de la falta de coordinación procesal electoral en el cuido del voto y en la protección del proceso por parte de los líderes políticos de los diversos partidos en centro y mesas electorales.

También debemos convencernos, que la avalancha de votos del chavismo se debió a lo que podemos llamar “la locura chavista”, donde pareció un renacer de patria impregnado de un sórdido y estúpido militarismo, que no solo contagió a los humildes engolosinados con la brillantez del discurso de Chávez, sino que en esa malformación política, apareció el oportunismo de algunos líderes civiles y militares, que creyeron poder subir la cuesta sin importarles el resultado, sino su figuración.

Hoy cuando esta ya como un hecho un nuevo proceso electoral, es la oportunidad para imponernos contra el régimen con el VOTO.

Enrique Prieto Silva
enriqueprietosilva@yahoo.com
@Enriqueprietos
Venezuela

LUIS FUENMAYOR T. : EN EL ESTADO ARAGUA, EL GRUPO VOTO CIUDADANO INTELIGENTE SUGIERE VOTAR POR LUIS EDUARDO MARTÍNEZ

Los aragüeños, como todos los venezolanos, padecen la misma crisis que se expresa en toda Venezuela y en todos los órdenes: político, social, económico y moral. De ser un estado de avanzada en materia de centralización, hoy es víctima propiciatoria del peor centralismo en 40 años. De ser centro de la ilusión de desarrollo industrial nacional, ha pasado a una ruina absoluta: cierre de empresas, quiebra de empresas estatizadas, destrucción de la infraestructura, caos en todos los servicios públicos, desde la salud hasta la electricidad y el agua, pobreza y atraso. Aragua, como Venezuela, merece y necesita un cambio.

En el estado Aragua se repite, como en muchas otras partes, la presencia de varias opciones opositoras, incluso la de aquéllas provenientes del ejercicio político responsable y serio de los ciudadanos. También se repite la presencia sectaria y excluyente del G4, que escoge los cargos a ser electos entre sus cuatro partidos integrantes. Este grupo de partidos presenta la candidatura de Henry Rosales, ex militante del MAS y de Podemos, quien fue candidato a gobernador de Aragua por la oposición unida hace 10 años y perdió con Tareck El Aissami, luego de lo cual dejó el activismo político hasta hoy que reaparece como candidato escogido por las cúpulas del G4 en Caracas.

Con la alianza opositora derivada de la MUD (G4) existe además en Aragua una particularidad a resaltar y es que los dos partidos que escogen sus candidatos de primero, léase Primero Justicia y Acción Democrática, se han enfrentado muy duramente en este proceso, tanto en el caso de la Alcaldía de Girardot, como en el de la gobernación del estado. Ambos partidos se acusan además de deslealtad, de cometer fraudes y hasta de traición, lo cual hace suponer que su unidad está resquebrajada en los momentos actuales.

La autocracia gubernamental y la del G4 hacen surgir en Aragua una fuerza social y política desde la sociedad civil, que se inicia con la fusión de las 4 plataformas sociales más relevantes del estado: “Aragua en Red”, “Asta”, “Enlace” y “Punto de Encuentro”. La unión de estas plataformas concluye en la formación de un partido político denominado Fuerza Ciudadana, que postula como candidato a la gobernación a Luís Carlos Solórzano, ex Secretario General Nacional y ex militante de COPEI, quien en general es visto como un buen candidato por todos, aunque no con suficiente respaldo en este momento como para ganar la elección. Debemos señalar que dentro del grupo Voto Ciudadano Inteligente esta candidatura goza de una gran simpatía, tanto por su trabajo político como por su origen de naturaleza ciudadana.

Un tercer candidato que aparece es Luis Eduardo Martínez, propuesto por la llamada Alianza Democrática y por el MAS, y con el apoyo de los partidos Lapiz, Movimiento Ecológico y Puente. Martínez es nacido en Aragua, pero ha llevado adelante todo su activismo político en el estado Monagas, donde ha sido diputado de Acción Democrática y dos veces gobernador. En su segundo período como gobernador renunció y se marchó al exterior, alegando razones de salud. Las indagaciones realizadas apuntan a que tiene un apoyo electoral suficiente como para estar en capacidad de derrotar al candidato del PSUV-gobierno, lo cual se aseguraría si las otras candidaturas opositoras se retiraran y lo apoyaran.

Por las razones antes señaladas y privilegiando el posicionamiento electoral del candidato y todos los apoyos recibidos, el grupo Voto Ciudadano Inteligente recomienda a los electores de Aragua sufragar por Luis Eduardo Martínez.

Confiamos en que Luis Eduardo Martínez realice un gobierno de participación ciudadana y que cumpla sus compromisos en favor de la democracia, la descentralización, el pluralismo político y el mejoramiento de la calidad de vida de los aragüeños, y llamamos a éstos a estar vigilantes y a luchar porque así sea.

Josefina Baldó, Luis Fuenmayor Toro, Gustavo Márquez, Oly Millán, Enrique Ochoa Antich, Fernando Ochoa Antich, Jesús Chúo Torrealba, Mario Villegas.

Eviado a nuestros correos por
Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro
Venezuela

LEANDRO RODRÍGUEZ: ELECTORALMENTE TRÁGICO

Volvemos a preguntar ¿Qué gobierno repudiado al menos por 8 de cada 10 ciudadanos se desvive por consumar elecciones? Sencillamente uno que sea inmune a lo electoral, uno que ha extinguido la democracia, la constitucionalidad, el poder del voto.

¿Saben que sería heroico? Que en esta coyuntura líderes opositores reales hablen con la verdad como bandera, digan quienes nos han traicionado, lo que buscan con lo pretendidamente electoral y dieran al país una alternativa a la agenda chavista, a sus colaboradores.

En momentos donde la mirada del mundo recae sobre Venezuela, es momento de unirnos y demostrar lo que realmente padecemos desde hace más de dos décadas; la ruptura del hilo constitucional y democrático, pero lamentablemente los venezolanos hemos sido abandonados a nuestra suerte, a los planes del régimen, a la violencia institucionalizada, al dólar paralelo, a los intereses de una élite desalmada, antihistoria.

Imagínense sí en lugar de hacerle el juego al chavismo, al pretender normalidad democrática a través de elecciones totalmente contravenidas a la ley y a la legitimidad, los venezolanos estuviéramos aprovechando la vitrina internacional para denunciar otro fraude; que en lugar de dejarnos atiborrar por la campaña electoral más siniestra de nuestra historia, estuviéramos ejerciendo presión en cada rincón, con el escudo de la abstención como forma de rechazo absoluto al régimen y sus cohabitantes.

Qué puede pensar la comunidad internacional, dicho sea de paso, ajena a la real realidad política de nuestra nación, pues sencillamente, sí los venezolanos celebran elecciones es porque reconocen y aprueban las instituciones del Estado. Así, le preguntamos estimado lector ¿Hay reconocimiento y aprobación a las instituciones psuvizadas? Pues no, es obvio, así que la respuesta obvia debería ser la continuidad de la apatía electoral hasta que el carril democrático y el hilo constitucional retornen.

Por ello el adelanto de las navidades, de los irrisorios aguinaldos, el rompimiento de un récord Guiness, la eliminación de las semanas radicales, el permitir aforo en actos deportivos y culturales, la reconversión, la inyección de divisas públicas al mercado para frenar la hiper inflación, entre otras estratagemas apresuradas… detrás de ello los objetivos son:

En primer lugar, intentar movilizar naturalmente a los electores sin tener que arreciar el “sobre-fraude”, pues todo el 21N en su conjunto es un timo, hasta los candidatos de la falsa oposición han sido bendecidos por el chavismo, así que mientras más voto se logre embaucar menos “plan b” será necesario. No olvidemos, el chavismo nunca ha perdido electoralmente, ni cuando pierde.

En segundo lugar, aprovechar este escenario, dicho sea de paso, cercano a las navidades, para suavizar a nivel mundial todo lo que está aconteciendo alrededor del chavismo, con relación a las acciones de la corte penal internacional, las extradiciones de figuras chavistas solicitadas por la justicia estadounidense, sanciones, recompensas, entre otras gravedades.

De este modo, debemos estar consientes de lo que se logra o pierde votando o no, En estos momentos en que el chavismo se encuentra acorralado, ha conseguido bombonas de oxígenos en personeros que más temprano que tarde tendrán que rendir cuenta a la historia. 

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango
Venezuela

viernes, 12 de noviembre de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL II: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com VIERNES 12/11/2021

 


AQUÍ TITULARES DE HOY VIERNES 12/11/2021, PULSAR SOBRE EL TÍTULO PARA LEER

          

TITULARES DE HOY - INTERNACIONALES Y NACIONALES - 12/11/2021



LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: VIVIR CHAVISTAMENTE


ANTONIO JOSÉ MONAGAS: DE LA DEMOCRACIA A LA DICTADURA


JUAN GUERRERO: PIRATAS, CORSARIOS, BUCANEROS Y FILIBUSTEROS


ESPECIAL DEL DOMINGO: RAUL AMIEL. NO TENEMOS REPÚBLICA


BEATRIZ DE MAJO: CHINA Y LA CATASTROFE CLIMATICA. CHINA HOY

China es el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo y su responsabilidad frente a las consecuencias de este hecho tiene que ser correspondiente al daño que le ocasiona al planeta. Sobre ello huelga toda discusión.

Esta es, además, una realidad protuberante constantemente puesta de relieve cuando es necesario endosarle al gran país la responsabilidad de los efectos perversos del desastre climático que atraviesa el mundo. Pero si se examina el per cápita aportado por China y los Estados Unidos a este drama universal, lo primero que se nota es que las emanaciones por persona de la gran potencia asiática representan apenas la mitad de las de los Estados Unidos. Dato de enorme relevancia. Su gigantesca población y su crecimiento económico vertiginoso son los responsables de que esta variable, en términos absolutos, se haya catapultado muy por encima de la de otros países.

Pero si bien es cierto que el contaminante carbón es la primera fuente de energía de China desde hace décadas y que su utilización no ha cesado de crecer, no es menos cierto que el coloso chino está ya a la cabeza de la transición energética mundial y se encuentra activa en el proceso de desplegar tecnologías verdes más económicas sobre su geografía, en primer lugar, y también en los países en los que ejerce influencia. El proceso está en marcha desde hace muchas lunas y para el año 2050 se da por descontado que el 90% de la electricidad necesaria para sus procesos provendrá de lo nuclear y de las energías renovables.

Tampoco es un secreto -pero ello no se explicita en encuentros mundiales como los de COP26- que el país que ostenta el liderazgo mundial de la producción solar tiene su capital en Pekín. Mientras los Estados Unidos tiene una capacidad de producción de 75.572 megavatios de esta fuente, China mas que triplica estos números y quintuplica los de Alemania país que tiene una capacidad de 255.000 megavatios.

En fin, ese país está empeñado en alcanzar la independencia del carbón y ha puesto sus alfiles en conseguir que, en menos de una década a partir de ahora, la porción de su energía producida por fuentes no fósiles sea de 25% del total. No es poca cosa, tampoco, que China haya decidido detener el financiamiento de centrales carboníferas en el exterior como lo ha hecho ya dentro contexto de la Nueva Ruta de la Seda.

Es importante tener en cuenta que no bien terminado el encuentro Cumbre de la semana pasada, el Consejo de Estado en Pekín se pronunció y señaló a través de la agencia oficial Xinhua que aunque existe conciencia plena sobre los escollos del trecho que aún les queda por recorrer, el propio mandatario Xi, en más de una ocasión, ha garantizado que las emisiones dañinas alcanzarán su punto máximo en 2030 y que la neutralidad de carbono se logrará en China para 2060.

David Tyfield, experto profesor del Centro para el Ambiente de Lancaster ha sido terminante: "Si China no se descarboniza, no será posible vencer el cambio climático”. Queda claro, pues, que nada hay más determinante en este terreno para el colectivo mundial que la necesidad de que China sea uno de los países colectivamente comprometidos para que exista una luz al final del túnel de lo ambiental.

El destino del mundo y de sus variables climáticas es un hecho compartido y es imposible labrarse un provenir que sea beneficioso para todos sin que uno de los actores primarios de la economía mundial se comprometa en remar en la misma dirección.

Ese propósito si parece existir y es vital para el resto detenerse a considerar el efecto positivo que tiene una incorporación activa de China a las corrientes que se vienen generando en el entorno planetario.

Los anteriores son detalles significativos para que no sea posible afirmarse que China está ausente del tema.

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@BeatrizdeMajo1
Venezuela – España

ALFREDO M. CEPERO: EL MUNDO ALUCINANTE DE LA IZQUIERDA FANÁTICA

“El pueblo americano está harto de tanta mentira y de tanta maldad.”

Comencemos por definir los términos de “alucinados” y “fanáticos”. Los “alucinados” se alimentan de esperanzas quiméricas divorciadas de todo contacto con la realidad. El “fanático” añade a la alucinación la calidad de desmedido y de ciego. Cuando ambos males atacan a una persona o grupo de personas al mismo tiempo se convierten en un virus más dañino que el Covid 19 que ha puesto patas arriba a la sociedad americana. 

El ejemplo lo tenemos en una izquierda demócrata atacada por la alucinación y el fanatismo. En un período de tiempo relativamente breve esta gente ha secuestrado al partido y se ha robado elecciones. Ahora se proponen nada menos que perpetuarse en el poder. Por eso actúan como si nada hubiera pasado en las últimas elecciones. Pero según reza el refrán: “Una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero”.

La realidad es que los demócratas recibieron una soberana pateadura en las recientes elecciones por el control de los estados. Todos los casos son un presagio ominoso del terremoto político que se les avecina en las parciales del próximo mes de noviembre. Todo indica que podrían perder las mayorías en las dos cámaras legislativas en Washington. Cualquier persona normal daría señales de preocupación y estaría adoptando nuevas medidas para evitar la debacle. Pero no unos fanáticos que se consideran en posesión de la verdad absoluta.

Estas personas no son normales ni viven en un mundo real. La izquierda fanática que se ha apoderado del Partido Demócrata vive en un mundo alucinante hecho a la medida de sus prejuicios, sus metas ideológicas y su filosofía política. Están más interesados en promover su agenda política que en la opinión y el bienestar de los ciudadanos a quienes se supone que sirvan y representen. Siguen atacando a sus adversarios con las mismas cantaletas gastadas de “racismo”, “privilegio blanco”, “teoría crítica de las razas”, “pandemia de los no vacunados”, “insurrección republicana del 6 de enero en el capitolio” y “xenofobia” contra los inmigrantes. De ahí que les vaticino un despertar muy amargo.

Los únicos senadores demócratas exentos de esta negación de la realidad son el senador por Virginia Occidental Joe Manchin y la senadora por el estado de Arizona Kyrsten Sinema. Ambos se han convertido en un muro que cierra el camino hacia el comunismo del senador Bernie Sanders y sus apandilladas del grupo bautizado como “La Escuadra” en la Cámara de Representantes, que lidera la congresista Alexandria Ocasio-Cortés. En el curso de una entrevista con Brett Baird, de la cadena Fox News, Manchin dijo: “Me preocupa que estemos en un país totalmente dividido. Tengo la esperanza de que estas elecciones resulten en un llamado de alerta para todos nosotros.”

Por su parte, el resultado de las elecciones en New Jersey, Virginia y Texas demuestra que los Estados Unidos se encuentran en un momento de grandes peligros. Este parece ser el momento perfecto para que los americanos pasen revista a sus ideas sobre las cuestiones políticas, la forma en que el país es gobernado y la larga lista de mentiras de que han sido víctimas en el último año. Este es el momento. Porque no hay dudas de que éste es un momento de grandes peligros.

Estas últimas elecciones podrían ser resumidas en una sola frase: “El pueblo americano está harto de tanta mentira y de tanta maldad.” Hay un límite de hasta donde una población puede ser abusada antes de que se quite la “camisa de fuerza” a través del voto emitido en las urnas. Y eso es precisamente lo que vimos en estas elecciones. Unos pocos ejemplos confirman lo que digo.
En Texas, el Partido Republicano ganó un distrito mayoritariamente hispano. Un distrito que Biden ganó por 14 puntos hace nada más que un año. Esta vez lo gano el republicano John Lujan con un mensaje que muchos consideran anatema en un distrito con mayoría hispana: seguridad en las fronteras. Un principio aceptado por ciudadanos de todas las filosofías y de todas las razas es que los países tienen fronteras.

Mientras tanto, en Minneapolis--la cuna del liberalismo blanco y el lugar donde nació la idea de quitarle los fondos a la policía—los votantes rechazaron una medida para eliminar el departamento de policía. Resulta que ahora estos ciudadanos se han dado cuenta de que necesitan la protección de la policía. Y tenemos el caso irónico de New Jersey—un estado controlado por los demócratas durante varias décadas--donde un camionero republicano que invirtió solamente 150 dólares en su campaña derrotó al demócrata que presidía el senado del estado.

Al mismo tiempo, el gobernador de ese estado, el auto-designado “rey de New Jersey”, el multimillonario Phil Murphy, estaba seguro de que ganaría las elecciones por un amplio margen. Después de todo, se trataba de New Jersey, un estado controlado por la maquinaria demócrata que Joe Biden ganó por 16 puntos. Pero eso no fue lo que ocurrió. Murphy pasó un tremendo susto cuando ganó por el estrecho margen del 1 por ciento.

Pero la gran historia de esa noche fue la del estado de Virginia. Un novato en política barrió el piso con el “camaleón” y esbirro de la dinastía Clinton: Terry McAuliffe. Este hombre fue gobernador del estado de Virginia durante cuatro años y, en una conducta característica de los Clinton, acusó a su adversario Glenn Youngkin, de ser racista. Pero los americanos ya están cansados de estas acusaciones y no las creen. El resultado fue que los hispanos de Virginia favorecieron a Glenn Youngkin por un margen superior a los 9 puntos.

Y el “jaque mate” fue el discurso elocuente de la compañera de boleta de Glenn Youngkin, la inmigrante jamaiquina de la raza negra Winsome Sears. La nueva teniente gobernadora de Virginia es una veterana de la Infantería de Marina de los Estados Unidos. En su discurso de victoria electoral, la Sears dijo: “Hay algunos que pretenden dividirnos y nosotros no podemos permitírselo. Ellos quisieran que nosotros creyésemos que estamos de regreso en 1963, año en que mi padre vino de Jamaica. Pero todo ha cambiado de manera radical. Podemos vivir donde queramos. Podemos comer lo que nos apetezca. Somos los dueños de la fuente de agua. Hemos tenido un presidente negro que gobernó durante dos períodos. Y yo soy una prueba viviente de estos cambios.” Los presentes la premiaron de pie con una estruendosa ovación.

Winsome Sears es la primera mujer negra que es electa para un cargo a nivel estatal en el estado de Virginia. Cualquiera diría que un acontecimiento de esta importancia política sería cubierto por la prensa de todo el país. Pero su triunfo fue ignorado por una prensa comprometida con la izquierda política cuyo objetivo no es otro que la transformación radical de los Estados Unidos. Afortunadamente, como de costumbre, la izquierda que nos gobierna en estos momentos está consumiendo riqueza pero no es capaz de crearla. Y el pueblo americano está dando muestras de que despierta de su letargo. La salvación de esta nación está sólo a doce meses de distancia cuando hagamos el inaplazable ajuste de cuentas.

Alfredo M. Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Cuba - Estados Unidos
http://www.lanuevanacion.com/index.php/opinion/alfredo-m-cepero/1474-el-mundo-alucinante-de-la-izquierda-fanatica

TRINO MÁRQUEZ: DANIEL EL MALO

El inmenso fraude cometido por Daniel Ortega en las elecciones del 7 de noviembre venía preparándose desde hace bastante tiempo. En cierto modo, representa la culminación del acuerdo firmado el año 2000 entre Ortega y Arnoldo Alemán, acusado de corrupción, quien en aquel momento era Presidente de Nicaragua y jefe del Partido Liberal. Ese pacto les permitió al Frente Sandinista de Liberación Nacional –FSLN- y al Partido Liberal asumir el control de todas las instituciones del Estado, incluido en primer lugar el Consejo Supremo Electoral. 

Las modificaciones introducidas en la ley electoral aseguraron que, en los comicios nacionales de 2001, casi todos los curules de de la Asamblea Nacional fueran a parar a manos de los sandinistas y los liberales. A partir de ese momento comenzó el proceso de degradación de la incipiente democracia nicaragüense, que había tenido su momento estelar en 1990 cuando Violeta Chamorro obtuvo su sorpresiva victoria frente al comandante Daniel Ortega, obligado a medirse en las urnas electorales luego de casi una década de enfrentamientos internos con la llamada Contra.

La derrota del 90 y su permanencia fuera del poder durante quince años, les enseñó a Ortega y a sus camaradas sandinistas que debían dominar las instituciones públicas, además de abrir un poco la economía, si aspiraban a perpetuarse en el poder. El segundo ciclo de la era Ortega comienza en 2006, cuando triunfa en las elecciones presidenciales debido a la fractura de los liberales, la mayoría electoral, quienes se habían dividido en dos sectores: la Alianza Liberal Nicaragüense y el Partido Liberal Nicaragüense. Por esa rendija se coló el antiguo guerrillero para ir luego armando el entramado que le ha permitido eternizarse en el Palacio Presidencial.

El domingo 7 de noviembre no hubo sorpresas. Antes de esa fecha, Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo –una especie de lady Macbeth- habían encarcelado a Cristiana Chamorro, la líder que aparecía punteando en las encuestas. Luego vino la persecución y secuestro de los otros seis aspirantes a disputarles la presidencia. Para asegurar el éxito, la pareja proscribió a los tres partidos opositores más populares; intervino La Prensa, el diario más importante de la nación, propiedad de la familia Chamorro; amenazó a los pocos medios de comunicación independientes; y apresó a varios de los líderes empresariales de mayor jerarquía en el país. De esta escabechina no se salvó ni el escritor Sergio Ramírez, quien vivía en Costa Rica y se vio forzado a emigrar a España. Ramírez acompañó como vicepresidente a Ortega durante varios años en la década de los sesenta.

Para la cita electoral de noviembre, Ortega prohibió la presencia de periodistas extranjeros de medios independientes. Se negó a que asistiesen observadores internacionales pertenecientes a la ONU, a la OEA y al Centro Carter. Se limitó a invitar a sus amigotes rusos, cubanos y bolivianos, quienes rápidamente se apresuraron a señalar que las elecciones habían transcurrido dentro de la más absoluta normalidad y transparencia. Para estos aliados internacionales era ‘normal’ que el régimen hubiese eliminado a los adversarios legítimos acusándolos de ‘terroristas’ y ‘traidores a la patria’; construyese su propia oposición con los ‘zancudos’; presionase a los empleados públicos para que votasen por Ortega; les impidiese sufragar a los más de cien mil nicaragüenses exiliados; y hubiese militarizado la nación con más de treinta mil soldados que custodiaban las calles y amenazaban a los ciudadanos para que acudiesen a los centros electorales.

En medio de este clima de intimidación y terrorismo de Estado, se materializó la victoria de Daniel Ortega y Rosario Murillo: sin rivales de peso, sin competencia real, utilizando la convocatoria electoral como mera coartada para darse un barniz de legitimidad. El órgano electoral anunció, sin ningún rubor, que la asistencia a los centros de votación había sido 65%; una mentira gigantesca, porque los datos extraoficiales hablan de una participación cercana a solo 20%. Ortega obtuvo 75% de los votos, nada que sorprenda, y se quedó con 75 de los 90 diputados de la Asamblea Nacional, lo cual le permitirá seguir mandando sin ningún contrapeso institucional. 

Se entronizó el personalismo y el militarismo impuestos por el dúo Ortega-Murillo. Nicaragua entró al grupo de los regímenes hereditarios, aunque no sea una monarquía clásica. Pasó a formar parte del clan donde se encuentran Corea del Norte y Cuba. Pronto sabremos a quién Ortega designó sucesor, para los próximos comicios tendría ochenta años, si es que no decide permanecer engrapado al poder.

El reto que tienen frente a sí los sectores democráticos nicaragüenses es enorme. Parecido al que tuvo ese país cuando gobernaba la dinastía Somoza. Solo que ahora se trata de una oposición pacífica, que no practica la violencia, ni desea formar guerrillas, ni tomar por asalto el Palacio Nacional. Las posibilidades de coordinación en medio del ambiente de persecución y hostigamiento que vive, dificultan la tarea, pero es inevitable que realicen todos los esfuerzos y sacrificios necesarios para lograrlo, de lo contrario les espera que las sombras sigan extendiéndose. Los aliados internacionales de Ortega son los mismos de Nicolás Maduro: Rusia, Irán, Cuba.

La comunicad internacional democrática no reconoce los resultados electorales, pero solo actuará con firmeza si ve una oposición combativa y unida. De lo contrario, Nicaragua será abandonada. Tienen que sacar lecciones de lo que sucede en Venezuela.

Trino Márquez
trino.marquez@gmail.com
@trinomarquezc
Venezuela

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: VIVIR CHAVISTAMENTE

No hay nada más ajeno a la venezolanidad que el chavismo, suprema explotación de la mentalidad aquella que admira la autodestructiva viveza criolla, es la materialización del “ponme donde hay”. Perdonen nuestra franqueza, pero es que a veces la indignación asalta a la mesura como un furioso caballo de troya.

La Venezuela del siglo XXI es la representación más fidedigna del famoso tango “Cambalache” del cual se desprende el siguiente texto aplicable a nuestro país: “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, pretencioso estafador. Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor”.

Pero no termina allí, la letra continúa: “No hay aplaza'os, ¿qué va a haber? Ni escalafón, los inmorales nos han iguala'o, sí uno vive en la impostura y otro afana en su ambición. Da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón, qué falta de respeto, qué atropello a la razón. Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón (…)”

Este tango vivencial culmina así: “Si es lo mismo el que labura (trabaja) noche y día como un buey, que el que vive de las minas (mujeres), que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley”. Semejante descripción para ser una predicción de la Venezuela que hoy sobrevivimos.
Los que pudimos disfrutar la Venezuela del Siglo XX padecemos doblemente que aquellos que solo han visto la del Siglo XXI ¡Y si! resaltamos lo de “disfrutar” porque cualquier padecimiento o carencia que existía en la denominada IV República era ínfimo en comparación a los de esta Quinta República, cuya misión histórica ha sido empeorar los padecimientos de la “cuarta” y crear males muchísimos peores… hasta el agua y la gasolina hoy son un lujo, el voto no cambia nada.

Cada día transcurrido comprendemos mejor a quienes han tomado la dura decisión de emigrar, pero la respuesta es sencilla ¡es más duro quedarse! y ser protagonista de “Cambalache”. No enumeraremos los dolorosos problemas consabidos por todos. Nada sirve, todo empeora, no hay autoridad, los políticos distantes como nunca de los problemas reales del país, son parte del problema. Vivimos asediados por la violencia institucionalizada, por racionamientos, controles, bonos por afinidad partidista, hasta pretenden imponernos qué comer a través de bolsas de comida de quinta categoría… todo esto es vivir chavistamente.

Por sí fuera poco, algo también grave. Los medios de comunicación por igual forman parte del problema, prestándose para imponer matrices falsas, una Venezuela irreal donde los destructores aparecen como sus supuestos salvadores, nos referimos a ambos bandos; los del chavismo y las falsas oposiciones, por que no hay solo una. Son contados con los dedos de una mano los líderes opositores en que aún podemos cifrar esperanzas, pero con igual cantidad de dudas.

Toda esta mega conspiración contra los venezolanos, contra todo lo que históricamente es Venezuela, pretende imponer una “normalidad” que no es más que la imposición del modelo cubano, con elecciones absolutamente inconstitucionales, con los candidatos que el chavismo permite. Tratan hacernos creer la proliferación de kioscos de venta de chicha en un indicador de mejoría económica, que la hiperinflación desapareció amén de realizar la tercera conversión y entregarnos a las voraces fauces del dólar paralelo.

Para que Venezuela cambia debe ocurrir exactamente lo contrario a lo que hoy acontece, es decir: ciudadanos activos ejerciendo presión y una oposición real que imponga agenda.

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango
Venezuela

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: DE LA DEMOCRACIA A LA DICTADURA

Referir el problema que trata la controvertida transición entre sistemas políticos enfrentados, es un debate que calificados politólogos han estudiado. No sólo apelando a los conflictos que de ello derivan. Sino también, a las causas que incitan tan aterradora transformación. Discutir tan seria complicación en la brevedad de este espacio periodístico, no sólo es un reto a las implicaciones que la teoría política discierne sobre situaciones de esa naturaleza. Es igualmente, un compromiso con quienes podrían interesarse en tener alguna claridad teórica sobre la magnitud de tan fatídica alteración.

Si bien la lectura del ensayo “De la dictadura a la democracia” (1993), elaborado por el profesor Gene Sharp, docente de Ciencias Políticas en la Universidad de Massachusetts, es un importante referente a dicho respecto, la revisión de la crisis política que arreció en Venezuela desde finales del siglo XX, es también un argumento indicativo de cómo una realidad política puede corromperse. Al extremo, que sus cimientos institucionales son capaces de degradarse por efecto de la mediocridad política de una población para la cual no ha habido razones que induzcan el accionamiento suficiente que pueda revertir el problema en cuestión.

Sería difícil contradecir que la degradación política que adquirió el perfil de una crisis de Estado, haya sido provocada por la forma de hacer política, al mejor estilo chauvinista de los caudillos que alcanzaron la magistratura nacional entrado el siglo XX. El rancio populismo practicado como “convite político”, dirigido a apoyar los procesos electorales que se dieron en Venezuela desde mediados del siglo XX, incitaron actitudes devenidas en hábitos que luego se fundieron en el pensamiento político del venezolano. Así como en sus hábitos de vida.

Incluso, el mismo nacimiento de la República, presumida como fundamento de la Venezuela “heroica” que muchos alabaron, tuvo serias desviaciones. Descarríos estos que incitaron prácticas políticas que terminaron en fatídicos eventos. De los mismos, está atiborrada la historia política del siglo decimonónico venezolano.

Es imposible dudar que Venezuela creció entre querellas, contradicciones y rivalidades surgidas del poder que se arrogaban militares y politiqueros de baja calaña. Pero que el sólo hecho que estuvieran ejerciendo la política desde cargos de dirección, hacía que sus decisiones se impusieran por encima de lo que se esperaba de la justicia, la libertad, y la igualdad. A pesar que dichos valores políticos, eran del uso propio del lenguaje político que servía de atractivo de las masas analfabetas hacia las cuales se dirigían las infundadas órdenes que le imprimían sentido obtuso al discurrir del entonces país.

Cabe afirmar que el siglo XX, fue epicentro de los problemas que gangrenaron al sistema político venezolano que, fundamentalmente, vino construyéndose con sumo esfuerzo desde la década de los cuarenta. No fue fácil por cuanto Venezuela vivió cruentos momentos que dieron a pique muchos de dichos esfuerzos.

La política venezolana a mediados del siglo XX

La política venezolana se batió entre dictaduras y precarias democracias cuyas lecciones poco fueron aprendidas. Otra vez los cuadros populistas que infectaron el ejercicio de la política, daban cuenta de sus intenciones bien ejecutadas.

Entre trancazos y zancadillas, el país logró presumir de un sistema político algo definido según el concepto de democracia emergido del pensamiento griego. El llamado Pacto de Punto Fijo, (Octubre 1958) pretendió ser una declaración de principios cuya exposición de motivos no contó con la fuerza necesaria para que dichos pronunciamientos acordados se convirtieran en políticas nacionales.

La época que siguió, fue suficiente para que comenzara a bombardear dicho acuerdo. Ya con la revolución cubana en la palestra, el país fue siendo instigado por el socialismo de fría ostentación. Sus efectos consiguieron, en una parte importante de la intelectualidad venezolana, el laboratorio necesario que luego incitó y canalizó rutas expeditas para enmarañar movimientos políticos que desvirtuaron el pensamiento y la cultura política de individuos ensañados contra el proyecto democrático que buscaba instituirse.

¿Por qué se estancó la democracia pretendida?

A finales de la década de los sesenta, Venezuela fue campo fértil para que el populismo hiciera de las suyas. La confusión barrió con el sentido de libertad y justicia que ostentaban funcionarios y dirigentes de los partidos que, en principio, se habían declarado protagonistas del Pacto de Punto Fijo.

Total, que el país se volvió un desconcierto político que incitó problemas por doquier. De toda índole y tamaño. El gobierno pareció no haber comprendido su papel de organizador, planificador y administrador del país bajo su responsabilidad. Mucho menos pareció entender lo que implicaba conducir el Estado. La ingobernabilidad cundió progresivamente en todos los estratos de la nación.

Se exageró el ejercicio de la política confundiéndose con el populismo bajo el cual se magnificó el proselitismo como criterio de gobierno. Se implantó un sistema de justicia tan desequilibrado, que se exasperó el papel represivo e intimidatorio hacia quienes discreparan de las medidas adoptadas por el régimen. Surgió la antipolítica como razón para cuestionar la labor política realizada por partidos y facciones políticas nacionales.

El siglo XXI en la política venezolana

Entrado el siglo XXI, fueron creándose las bases de una forjada legalidad mediante la cual comenzaba a actuar en perjuicio de libertades y derechos humanos. Así sucedía sin que dichas disposiciones pudieran ir ajustándose a lo que tipifica el concepto de “Estado democrático y social de Derecho y de Justicia”. Tal como lo aduce la Constitución de la República (1999) en el artículo segundo cuando declara la ruta sobre la cual transitaría el devenir político y jurídico de la nación. Pero ello fue mera “letra muerta”.

Esto permitió que gradualmente fuera fundamentándose la arbitrariedad, en conjunto con la mediocridad, que luego sirvió al régimen, en ejercicio del gobierno, de trinchera para acicalar la senda sobre la cual comenzarían a establecerse imposiciones que dieron “tranco franco” al proceso fraguado en la rivalidad entre sistemas políticos contrapuestos.

En consecuencia, el régimen alcanzó un nefasto ventajismo articulado sobre causales como la desinformación, la improvisación, el triunfalismo, la hegemonía, la arbitrariedad, el maniqueo, el cinismo, entre otras determinaciones, para cruzar la brecha que históricamente se ha tenido con base en modelos políticos, sociales y económicos contradichos. Entre un modelo de libertades y otro de obstrucciones.

En breves términos, todo esto ha llevado a que el país haya venido experimentando y padeciendo el impúdico brinco que ha hecho girar las realidades nacionales de la democracia a la dictadura.
Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Venezuela

JUAN GUERRERO: PIRATAS, CORSARIOS, BUCANEROS Y FILIBUSTEROS

Por un malintencionado interés de lucro y tal vez por otros misterios, la cinematografía hollywoodense ha trucado la imagen maligna de eso generalizado como piratas, hasta convertirlos en personajes más bien bonachones, carismáticos y hasta bondadosos.

Todo lo contrario. Desde que el pirata, convertido en Sir Henry Morgan, fue reconocido por sus ‘servicios prestados’ a la corona inglesa, el imperio hispánico en América vio amenazada la seguridad de sus súbditos, sus territorios y su comercio. El imperio inglés, muy hábilmente, había declarado la guerra al reino de España, en 1655, enviando una flota de asalto para conquistar la isla La Española, pero con tan mala capacidad táctica, que fracasaron y debieron conformarse con un botín secundario, una isla que mencionaban solo por su madera y agua dulce, Jamaica.
En su momento, Morgan logró del gobernador de Jamaica, Modyford, autorización (patente de corso) para sus ‘travesías oficiales’ contra las naves del imperio hispánico, logrando que su nombre cobrara fama y gloria.

Fue Morgan (detrás de él el propio imperio inglés) quien convirtió a Port Royal, en Jamaica, en la ciudad más corrupta del mundo, guarida de malhechores, rufianes y criminales del siglo XVII. En esa ciudad y la isla Tortuga, se concentraba el mayor ejército de mercenarios al servicio de los imperios que le disputaban los legítimos territorios del Nuevo Mundo al reino español, que, desde los días de Colón, a finales del siglo XV, había descubierto lo que se llamaba, América.

Frente a tal desventaja jurídica los imperios rivales fueron generando estrategias para lograr hacerse con tierras en el Nuevo Mundo. Entre Holanda, Francia, Portugal e Inglaterra, el imperio hispánico fue despojado de gran parte de sus territorios por la participación de estos personajes, piratas, como se les denomina generalmente, que se dedicaron a merodear por todas las islas del Caribe y gran parte de las nuevas ciudades y pueblos de la costa.

Morgan fue el heredero del liderazgo que mantuvo por varios años, Edward Mansfield, y junto con otros piratas, corsarios, filibusteros y bucaneros, formó una compañía en Port Royal, contando con la aprobación del gobernador y, por supuesto, de la corona inglesa.

Así, el pirata Morgan, con patente de corso, se dedicó por años a hostigar, asaltar, saquear, violar, asesinar y sembrar el terror por todo el Caribe. Sus incursiones por centros poblados, como Puerto Príncipe (hoy Camagüey, en Cuba), Portobelo (hoy Panamá) y la costa atlántica de Costa Rica, resultan de una violencia estremecedora. Igual ocurrió con su incursión en la ciudad de Nueva Núremberg de Maracaibo, en 1669, que le llevó incluso, hasta el sur del lago, en Gibraltar. Con cerca de 15 navíos y poco más de 600 piratas, asaltaron la ciudad del sol amada. Los destrozos fueron incalculables. El terror causado, así como las violaciones a mujeres, asesinatos, torturas e incendio de la ciudad, hizo que los pobladores huyeran a los bosques. De esa incursión quedó en el recuerdo una voz, ‘muérgano’, como derivación del apellido de semejante rufián, hijo legítimo del infierno y allegado y protegido del imperio inglés enemigo.

En su libro de memorias, Los piratas de América, el médico y pirata francés, Esquemelin, narra y describe los pormenores de los principales piratas, entre ellos Morgan. Es casi una biografía de quien supo aprovecharse de las circunstancias para terminar sus años, convertido en noble de la corona inglesa y rico terrateniente en la colonia de Jamaica, cultivando caña y mejorando el precario jugo fermentado que usaban sus hermanos bucaneros en las largas travesías por el Caribe, para saciar la sed y evitar ingerir la maloliente agua potable descompuesta, combinada con la salinidad en los barriles de madera. Así, su conocido ‘Killdevil’ (mata diablo), o ‘Rum bullion’, del antiguo destilado africano, llamado ‘tafia’, fue refinándose hasta lograr, en los alambiques de Jamaica, Barbados y otras islas, fama en Europa y entre los hacendados y nuevos potentados en las tierras de esta parte del mundo.

No fue nada hermoso ni menos épico, la vida ni la historia de estos desalmados hombres, criminales y saqueadores, piratas que sometieron a la tortura, empalamiento, y desollaron vivos a miles de pobladores de los pueblos que comenzaban a florecer en las provincias de la Américahispánica.

Los piratas, como ‘sir’ Henry Morgan, nunca fueron nada románticos ni mucho menos benefactores. Eran pura y simplemente criminales de la mar océano.

Juan Guerrero
camilodeasis@hotmail.com
@camilodeasis
@camilodeasis1
Venezuela