lunes, 14 de junio de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL II: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ LUNES 14/06/2021

 






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TITULARES DE HOY
14/06/2021

SOLEDAD MORILLO BELLOSO: NO HAY ESPACIO PARA LLANTOS DE PLAÑIDERAS

Es muy  difícil amigar a los militantes de base cuando han entrado en pleito por una u otra razón. Quienes nunca han militado en un partido político, por mucho que crean saber de política, acaso no entienden las dinámicas emocionales de un partido y mucho menos las de sus militantes de base. Quizás creen que basta con que se acuerden los dirigentes superiores para que queden limadas todas las asperezas. Y eso no es así. Quienes hemos militado o militan en partidos políticos y han sido o son dirigentes, esto lo comprenden muy bien y saben que "luego de ojo sacado no vale Santa Lucía".
 
Atónitos (y sumando más al pipote de desesperanza), los ciudadanos de a pie, que no militan en organizaciones políticas,  ven a los dirigentes de oposición agarrados por los moños y haciendo que sus respectivos seguidores se monten en un ring de boxeo.  Es una pelea de perros, desgastante, inconveniente y orientada al fracaso y que vaya si le viene como anillo al dedo al régimen.
 
Casi todos los dirigentes reclaman unidad. Ah, pero a su alrededor. Porque cada cual se siente propietario de la verdad . Escribo "dirigentes", adrede, no "liderazgos". Los primeros buscan satisfacer sus propias metas y objetivos. Son como los gerentes medios de una empresa. Ven su árbol y su pedazo del bosque. Pero se quedan cortos, muy cortos en lo que se refiere a liderazgo, un asunto que requiere visión compleja y completa.
 
Un dirigente político regional se quedará con el ojo pegado en el fotograma de su estado. Y supondrá que ha alcanzado su propósito si consigue triunfar en su pedazo, en su territorio. Si ese mismo dirigente regional tiene liderazgo, verá el trozo y el todo. Entenderá que su territorio no es sino parte del país.
 
Estas elecciones del 21 de noviembre han puesto a pelear a varios en la oposición. No luce, por cierto, como una sana y democrática competencia. Parece más bien un torneo de caimaneras enratonadas, con público que aúpa y aplaude y que le pela los dientes al público del que ha definido no como "competidor" sino como "enemigo". Este ejercicio del absurdo está ocurriendo en mayor o menor medida en casi todos los estados y municipios y es alimentado por los "aspirantes". Es la versión criolla del Juego de Tronos, pero en la más ramplona  producción. Los ciudadanos de a pie, a saber, los electores, entienden poco, y lo que ven no les gusta. Y en la punta de la lengua tienen la frase ¡que se vayan todos!
 
Todas (o casi todas) las encuestas de opinión revelan que el régimen ha perdido respaldo popular. Y que contabiliza un altísimo rechazo. Sin embargo, por razones que tienen que ver con el estado del sistema electoral (de eso se está ocupando el rector Roberto Picón) y, sobre todo, por el divisionismo en las fuerzas de oposición, es probable o al menos posible que el régimen se haga con la mayoría de las gobernaciones, alcaldías y curules regionales y municipales. Esto es de Ripley.
 
Hay errores que por comunes y por muchas veces repetidos no dejan de ser errores. Habla mal de la capacidad de un dirigente el no querer (o no conseguir) forjar acuerdos con otros dirigentes de oposición. Habla todavía peor de ese dirigente el optar por la simplonería de llevar el pleito a los niveles base de la organización o, más grave, al patio popular. Si no es hábil para lograr apoyos en el ámbito de sus pares, ¿qué de bueno hay en alborotar a los "fans" y en generar atajaperros? ¿Acaso no ve ese dirigente, de la tendencia que sea -porque está de anteojito- que eso es mostrar su debilidad y restar a su fortaleza?
 
El juego, señores, lo ganan los jugadores. Los que anoten más tantos, goles, carreras, cestas, etc. No los que resulten victoriosos en una necia trifulca entre sus hinchas.
 
Están, sin embargo, a tiempo de no hacer el ridículo, sin echar más leña al fuego, sin derramar más leche en el piso, sin pronunciar frases que luego no haya cómo borrar de la memoria.
 
A los dirigentes, un mensaje: entiéndase entre ustedes. No escuchen a quienes los insten a propiciar querellas. Es no solo inmoral, sino sobre todo estúpido lanzar el pleito a las bases. 

Es una clarísima muestra de anemia política y de escasez intelectual. Se trata de liderar equipos, no de comandar grupos. Ganen el aplauso, no el desprecio. Merezcan a los electores con un juego de altura. No hay espacio para llantos de plañideras.  Nada hay más importante que Venezuela y los venezolanos.

Soledad Morillo Belloso
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob
Venezuela

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: ¿ES VENEZUELA UNA DICTADURA?

Muchos se preguntan cómo va existir una dictadura en Venezuela sí, por ejemplo, podemos escribir este artículo de opinión y usted puede leerlo a través de algún medio de comunicación o red social pues en dictadura eso sería imposible, a menos que solo nos dedicáramos a elogiar al régimen… nos explicamos:
 
Efectivamente, podemos escribir este tipo de artículos y usted puede leerlo, pero la pregunta es ¿Por dónde y por cuántos medios? En Venezuela solo circulan medios impresos aliados al régimen, lo propio ocurre con la radio y televisión, solo subsisten las emisoras que han tenido que autocensurarse, pues sí se les ocurre criticar, denunciar o simplemente reflejar lo que en realidad ocurre en el país Conatel inmediatamente las cierra. Quienes aún se atreven reflejar la realidad lo hacen vía digital y padecen bloqueos e infinidad de restricciones en el espacio radioeléctrico del país, así, no podemos hablar de libertad de prensa, información u opinión, pues están supeditadas a los intereses de la élite que gobierna, así de sencillo.
 
En realidad ¿El voto sirve para algo? La respuesta es un contundente ¡Para nada! cuando en 2001 se solicitaba un referéndum consultivo, el chavismo se encargó de evadir el voto, desde entonces, no importa cuántos ni cuales sean los procesos electorales, todo lo opuesto al chavismo pierde incluso ganando, pues las instituciones psuvizadas les restan competencias, recursos, imponen un poder paralelo, destituyen a los titulares, los inhabilitan o apresan. En más de dos décadas el chavismo nunca ha perdido una instancia, las ha retenido a cualquier precio, es decir, en esta Venezuela Socialista el voto es inútil, ficticio, se ha convertido en parte del problema y sin poder de voto la democracia sencillamente ¡No existe!
 
¿Podemos los venezolanos protestar? Pues no, a pesar existen más motivos que en cualquier época de nuestra historia, no podemos ejercer nuestro constitucional derecho a la protesta, inmediatamente se apersonan los organismos represivos del Estado, formales e informales, a imponer terror con sus acciones antónimas a los derechos humanos.
 
¡Ni nuestros alimentos podemos escoger! No solo porque la crisis económica lo impide a al menos 80% de la población, sino porque la política del Estado es imponer lo que comamos a través de los Clap, además porque el sector privado fue premeditadamente empujado a la quiebra para imponer los lucrativos negocios de las importaciones y de un supuesto nuevo (y opaco) tejido empresarial hermanado a los jerarcas del régimen.
 
Tampoco tenemos acceso a nuestra identidad, tramitar una cédula o pasaporte es toda una odisea donde la corrupción campea. No podemos disfrutar del sistema público de salud ni educativo, los cuales antes de la llegada del chavismo era gratuitos y de calidad, con problemas por supuesto, pero perfectibles… hoy son escombros. La salud en el país es un privilegio de élites.
 
Podemos seguir considerando las trágicas realidades de Venezuela, pero nosotros y el mundo estamos al tanto. Muchas veces creemos en nuestra nación aún existe democracia porque quedan vestigios de la que antes teníamos, hoy no existe. Ojalá no nos pase lo que describió Martin Niemöller en su afamado poema “Luego vinieron por mi”, dónde por creer que las arbitrariedades del régimen que afectan a otros no nos pueden ocurrir a nosotros, y cuando nos ocurran ya no quede nadie para protestar, exigir, luchar.

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango
Venezuela

ENRIQUE PRIETO SILVA: ¡MILITARISMO Y ANTIMILITARISMO: EL GRAN DETALLE!

El conde ruso Lev Nikoláievich Tolstói, mejor conocido como León Tolstói o Lev Tolstói, novelista considerado uno de los escritores más importantes de la literatura mundial, donde resalta una de sus dos obras más famosas, Guerra y paz, considerada junto a Ana Karénina, como la cúspide del realismo ruso, recibió múltiples nominaciones para el Premio Nobel de Literatura todos los años de 1902 a 1906 y nominaciones para el Premio Nobel de la Paz en 1901, 1902 y 1910; premios que nunca ganó, siendo una gran controversia del premio Nobel.
 
Lo traemos a colación cuando queremos insistir en el drama o tragedia venezolana, que siempre será la misma causa que exponemos en el título del artículo. Por ello recordamos su expresión: “La base del poder es la violencia física y la posibilidad de hacer sufrir a los hombres; una violencia física es debida sobre todo a individuos mal organizados, de tal modo que obran sometiéndose a una sola voluntad. Son uniones de individuos armados que obedecen a una voluntad única, forman el ejército y el Poder se encuentra siempre en manos de los que mandan el ejército, y siempre todos los jefes del Poder, desde los cesares romanos hasta los emperadores rusos y alemanes, se preocupaban del ejército más que de cualquier otra cosa, y no favorecen si no a él, sabiendo que si está con ellos, el poder les está asegurado. Esta composición y esta fuerza del ejército, necesarias a la garantía del Poder, son las que han introducido en la concepción social de la vida el germen desmoralizador…”
 
De mayor gravedad lo que continúa en su escrito: “…El fin del Poder y su razón de ser están en la limitación de la libertad de los hombres que querrían poner sus intereses personales por encima de los intereses de la sociedad. Pero, sea el Poder adquirido mediante el ejército, por herencia o elección, los hombres que lo poseen no se distinguen en nada de los demás hombres y, como ellos, son impelidos a no subordinar su interés al interés general; al contrario, cualquiera que sean los medios empleados, no se ha podido hasta el presente, realizar el ideal de no confiar el Poder sino a hombres infalibles, o solamente de arrebatar a los que los que lo detentan la posibilidad de subordinar a los suyos los intereses de la sociedad…”
 
Recordamos, que desde 1830, al nacer el Estado venezolano, la Constituyente de Valencia designó al general Páez Presidente del naciente Estado, quien, a finales de ese mismo año, al ser aprobada la Primera Constitución, fue electo Presidente de la República separada de la Gran Colombia. Su habilidad, lo hizo rodearse de los
 
hombres más capaces de la época: civiles y militares, esforzándose en mantener el control del gobierno, amparado en su prestigio, ganado en Carabobo y en la Campaña de los Llanos. Pacíficamente, se transformó en el árbitro de la vida venezolana y dio vigencia a instituciones que no existían.
 
Tal vez sin quererlo, con Páez en la Presidencia y luego con las candidaturas de Santiago Mariño y Soublette al término de su mandato, se quiso entronizar en la naciente República, el Poder Militar en el gobierno. De allí, que para limitar el papel predominante de los militares, en 1834, es elegido un civil, el Dr. José María Vargas, quien postulado por civiles que se había opuesto al centralismo de Bolívar y patrocinaron la separación de la Gran Colombia, compitió en las elecciones con los generales Santiago Mariño y Carlos Soublette.
 
Pero tan pronto Vargas asume el poder, se reaviva la pugna entre civiles y militares, impulsada por los jefes militares de la independencia, quienes querían mantener su predominio. Era el aparente pensar, de que los únicos venezolanos eran los que habían empuñado las armas y combatido en la lucha independentista, para ellos, los demás, no tenían los mismos derechos. De hecho, este pensar marca el inicio de la antidemocracia y de la cultura de los golpes de Estado.
 
En efecto, Vargas es conminado por Pedro Carujo a que renuncie, pero ante la negativa de éste, en un trance muy narrado por la historia, es hecho prisionero y desterrado, estableciéndose un gobierno militar presidido por el honorable general margariteño y prócer de la independencia, Santiago Mariño. Fue el primer golpe contra el poder civil en la República.
 
En este estado, marca la historia hechos curiosos de la vida política y democrática de Páez, quien, dedicado a sus faenas de hacendado, es llamado a asumir el mando de la República, pero éste se niega, y antes por el contrario, emprende una corta campaña al frente de un ejército reunido por él y mediante negociaciones, restablece el orden y “le devuelve la silla” al Dr. Vargas, quien al poco tiempo, sintiéndose débil ante el poder de los militares, renuncia y entrega la presidencia por los restantes dos años de su mandato, a otro de sus contendores, el prestigioso general Soublette, quien al término del período entrega el mando al general Páez, quien había sido electo para un segundo período.
 
Luego vendrán otros presidentes militares, manteniéndose la pugna entre civiles y militares. No obstante, con los mandatos de Páez, y el de Soublette, se produce una gran transformación, que a decir de otros países, Venezuela figuró en Latinoamérica, como uno de los países más adelantados, más prósperos y en camino de prosperar.
 
Es algo que se reconoce hoy día, pero se mantuvo a semilla del militarismo de mediados del siglo XIX.
 
Hoy pareciera una paradoja atacar al militarismo, cuando muchos claman por una intervención militar para acabar con este desastre en que vivimos. Mayor incoherencia, cuando algunos de los aclamadores, piden la intervención extranjera sea como fuere, intentada por fuerzas militares en una coalición o con fuerza integrada por militares autóctonos en el exilio.
 
Sin dudas, es una posibilidad que no puede descartarse, porque es real; sin embargo, el hecho de que la resistencia opositora en Venezuela no haya cedido a la rendición ni a la lucha democrática y que sea respetada por el régimen, da la confianza que debemos tener, de que el gobierno agoniza y cederá en lo que se le pida.
 
Pero es grave que en el status de la política de hoy, surge nuevamente la lucha similar entre civiles y militares después del inicio de la República, pero ya no impulsada por los jefes militares, sino por los seudo intelectuales que desde 1992 se montaron en la hegemónica política de guerra del chavismo, que a su vez hizo insurgir el antimilitarismo que hoy se quiere empoderar del opositor, creando una peligrosa disyuntiva, que quiere fundarse en la nueva anti política y la abstención electoral y como única solución la intervención militar.
 
Sobre el tema hemos insistido siempre, y nos dedicamos a orientar y oponernos sin mucha presión a los militares en retiro, muchos de ellos en el exterior, que creen que ayudan a solucionar el problema político actual de Venezuela, creando un sin sentido movimiento militar, que a mas de ir contra los políticos que han destruido el país, quieren aparecer como movimiento opositor, atacando también a los políticos que en búsqueda de la paz, proponen el reencuentro, el dialogo y los acuerdos necesario para comenzar en nuevo estado de paz en democracia; y en ese sentido de sano criterio, criticamos la política de la intervención y del bloqueo, que a nada conduce por lograr la recuperación nacional.
 
Enrique Prieto Silva
enriqueprietosilva@yahoo.com
Venezuela

CARLOS ALBERTO MONTANER: JOE BIDEN

Felipe González, el expremier español, una persona muy respetada nacional e internacionalmente, afirmó con admiración que Joe Biden es un “socialdemócrata”. Lo dijo en el programa de entrevistas más visitado de la televisión española: “El Hormiguero”, dirigido por Pablo Motos, en Antena 3. 
 
Es cierto, aunque con matices. En general, hoy los demócratas, los electores y los elegidos, tienden a parecerse a la socialdemocracia. Muchos son partidarios de extender el Medicare a toda la población, y no sólo beneficiar con ese seguro a los mayores de 65 años. Asimismo, creen que si la sociedad necesita profesionales no es razonable cobrarles los estudios a los universitarios. Lo ven, como en casi toda Europa, como una inversión y no como un gasto. Se trata de dos medidas discutibles, pero nada tienen que ver con la implantación de una dictadura comunista. 
 
En cuanto a extender la cobertura del Medicare a toda la población, la medida tiene ventajas y desventajas. El país invierte prácticamente el 20% del PIB en gastos sanitarios –la nación a la que más le cuesta en el planeta- y no se sabe con exactitud cuánto más tendrá que aportar. Con relación a los estudios universitarios sucede más o menos lo mismo. USA tiene las 100 mejores universidades del planeta y se autorregulan. Si el Estado decide qué se va a enseñar y cómo, prerrogativas del que paga la cuenta, acaso será contraproducente. Se corre el riesgo de que se reduzcan las innovaciones o invenciones a niveles mucho más bajos y ya se sabe la relación de ese número con el desarrollo general de los países. 
 
Los demócratas instruidos son, como regla general, además, keynesianos. Es decir, creen que el gasto público, dirigido o efectuado por el Estado, tiene la propiedad plástica de modular la economía. Puede impulsar o frenar el crecimiento económico a su antojo. Algo que no es tan sencillo de hacer, dada la tendencia de la sociedad a convertir cualquier medida transitoria en una permanente “conquista social”, agravada por la manera dispendiosa en que se suele efectuar el gasto público en todas las latitudes. Sería muy conveniente que quienes poseen la tentación de aumentar el gasto público se familiaricen con las obras de los economistas James Buchanan y Gary Becker, ambos Premios Nobel de Economía. Tal vez pongan en dudas sus premisas.
 
Los demócratas “progresistas” sostienen que se requieren más impuestos para satisfacer las demandas sociales y conseguir sociedades más “justas e igualitarias”. De ahí el ritornelo “del 1% más rico que evade sus responsabilidades fiscales” con que fatigan todas las tribunas. Eso incesantemente predican Bernie Sanders, senador por Vermont, y Alexandria Ocasio-Cortez, congresista por NY, pese a que los “progresistas” suelen defender las medidas de las sociedades que menos progresan. (A esta joven le llaman popularmente AOC para evitar el enredo en inglés de un nombre tan largo y tan “extranjero”). 
 
Las diferencias entre los demócratas estadounidenses y la socialdemocracia europea está en los orígenes ideológicos. El Partido Demócrata de USA tiene poco que ver con la cháchara marxista. (De hecho, antecede al marxismo varias décadas, dado que fue creado por el general Andrew Jackson en 1828). Los alemanes y los españoles, en cambio, tuvieron que desprenderse del pesado fardo de Karl Marx. Los alemanes del SPD (Partido Socialdemócrata Alemán) en el Congreso de Bad Godesberg en 1959, mientras los españoles lo hicieron 20 años más tarde, en un Congreso extraordinario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), convocado por Felipe González en 1979 en Madrid. 
 
John Maynard Keynes (el más famoso economista de la primera mitad siglo XX) tampoco creía en las supersticiones puestas a circular por los autores del Manifiesto Comunista. JMK fue, incluso, asesor del gobierno de los rusos blancos, nombrado por los británicos que intentaban impedir el triunfo de los bolcheviques tras el regreso de Lenin a Rusia y la creación de la URSS. Los leninistas le llamaban displicentemente el “mayor enemigo del pueblo” dado su enorme tamaño. Medía 6 pies y 7 pulgadas. 
 
Es natural que los hispanos respalden mayoritariamente a Joe Biden. Casi todas las minorías étnicas lo hacen. También quienes tienen inclinaciones sexuales poco ortodoxas. La tolerancia y la aceptación de las personas diferentes a la media hoy militan en el Partido Demócrata. No siempre fue así. 
 
Lo que quiero decir es que, tanto los republicanos como los demócratas, carecen de raíces ideológicas y pueden cambiar diametralmente de posición. El Partido Demócrata, que fue durante muchos años un vivero del KKK, encontró primero en John F. Kennedy, y luego (y sobre todo) en Lyndon B. Johnson, el más sólido apoyo al  reformismo negro de Martin Luther King. Mientras el Partido Republicano, fundado por Abraham Lincoln (tenía sus antecedentes en el partido de los whigs  antidemócratas), un partido que le había dado la libertad a los negros durante la sangrienta Guerra Civil (1861-1865), ha terminado (por ahora) en manos de Donald Trump y cautivo de los evangélicos blancos fundamentalistas, quizás como consecuencia de la fuerte influencia de Steve Bannon sobre el presidente Trump. 
 
Como exiliado cubano me preocupaba que Joe Biden fuera a incurrir en la simplificación de aceptar sin más la política de Barack Obama sobre la Isla, como temían algunos de mis amigos, pero no ocurrió así. Biden ha continuado la correcta estrategia de Trump de apretarle las clavijas a la dictadura. 
 
¿Por qué esto ha sucedido? Por tres razones fundamentales: 
 
Primero, porque él y su canciller Blinken han visto como un insulto, que lejos de aceptar con algún gesto de reciprocidad la llegada del engagement  en lugar del contaiment, el régimen aprovechó para declarar su “victoria” y solicitar 126 mil millones de dólares como recompensa por los daños del “embargo”, mientras insultaba a Obama por haber pronunciado en La Habana un discurso aperturista.  
 
Segundo, porque los servicios de inteligencia de EE.UU detectaron un aumento en el respaldo a las dictaduras de Maduro en Venezuela y a Daniel Ortega en Nicaragua. 
 
Tercero, porque se desató el “Síndrome de La Habana” debido a la agresión acústica a los diplomáticos norteamericanos y canadienses. Según estos servicios, que tienen contactos con altos funcionarios cubanos, detrás de esa agresión están los rusos de Vladimir Putin. 
 
Poco después del discurso de Obama en La Habana, Alejandro Castro Espín, el hijo de Raúl que dirigió por parte cubana el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y USA, fue a Moscú el 25 y 26 de mayo a rendir un informe. Poco después ocurrió la agresión acústica. Dada la relación de Alejandro y de su padre, Raúl, con Moscú, no hay que ser un lince para concluir que Cuba se prestó a ser un banco de pruebas de los rusos. 
 
Sólo que Joe Biden no juega con la Seguridad de Estados Unidos, y mucho menos con las vidas de los diplomáticos, agentes de inteligencia y funcionarios. Por eso continúa la presión sobre Cuba, Venezuela y Nicaragua. Es mucho lo que está en juego.
 
Carlos Alberto Montaner
montaner.ca@gmail.com
Cuba- Estados Unidos-España

ALEJANDRO MENDIBLE: ECUADOR DECIDE POR LA DEMOCRACIA LIBERAL

Para acercarnos al conocimiento de la situación actual del Ecuador ( y de la volatilidad alcanzada en el movimiento pendular electoral entre las tendencias de izquierda y derecha de la región) creemos oportuno recordar que éste país se encuentra inmerso en un presente histórico en el marco de un nuevo siglo que acelera el cambio civilizatorio mundial el cual, también influye en la formación de un nuevo orden internacional reflejado de manera muy particular en Sudamérica donde, todas las repúblicas integrantes intentan superar su dependencia externa, acarreando una encarnizada confrontación política sobre el tipo de modelo democrático aplicado en la región.
 
En tal sentido, se manifiesta una nueva ola de populismo radical que golpea las bases de sustentación de la democracia formal y aparece una camarilla adoctrinada complotando la manipulación de las masas populares para establecer por las vías electorales un socialismo difuso. La izquierda populista cuando toma el poder evade el “estado de bienestar” (surgido en la década de 1930 cuando el Estado primero en los Estados Unidos y después en América Latina asume un rol social protagónico para contrarrestar la gran depresión del sistema capitalista) , restaura el protagonismo de un presidencialismo apoyado por el pretorianismo militar, no intenta una reforma fiscal que beneficie a los sectores populares, aplica una política de austeridad que golpea al pueblo y todo ello representa un nuevo nivel del autoritarismo latinoamericano.
 
Esta situación que busca romper con el sistema capitalista por la presión popular pretende terminar con el largo tiempo histórico iniciado en 1492 cuando se inicia la “invención de América” como el nuevo mundo conquistado por sistema capitalista dominado por colonialismo europeo cuestión que continua después, en el periodo independiente en el siglo XIX y entonces el capitalismo independiente se desarrolla de manera desigual y asimétrica en el norte, en los Estados Unidos donde iguala y pasa el desarrollo alcanzado en Europa para convierte la primera potencia mundial con un mercado integrado; mientras en el sur, el capitalismo mantiene el estancamiento y se produce el subdesarrollo económico parcelado entre los diferentes países atados a una metrópoli internacional.
 
Consecuentemente, este desacompasado y diacrónico proceso histórico entra en un proceso de inflexión en el presente siglo cuando en mayor medida los movimiento populistas niegan y rechazan la evolución capitalista en nuestro medio mientras los más sensatos de la sociedad piensan que este sistema cuya historia natural se imbrico con la evolución sociocultural de nuestras sociedades tiene y puede continuar siendo con sus modificaciones rectificaciones atinentes el medio de desarrollo económico.
 
En el contexto de esta posición se destaca las recientes elecciones ecuatorianas cuando los votantes optan por el modelo de la democracia liberal que rescata el ideario fundacional de la república cuando los próceres inspirados por la idea ilustradas, como
 
el imperio de la ley y la libertad individual la concibieron para todos sus hermanos por igual. Ciertamente, este ideario en el pasado no se cumplió por múltiples factores en especial, por la presencia dominante del caudillismo personalista en cuya permanencia funesta se abren paréntesis de figuras destacadas de manera positiva tales como los presidentes muertos trágicamente durante sus gestiones como José Eloy Alfaro a principios del siglo pasado cuando intenta establecer el liberalismo chocando con los poderosos intereses conservadores y/o Jaime Rodos Aguilera quien en 1980 se presenta como uno de los primeros políticos latinoamericanos que levanta la tesis del derecho de los pueblos a la “autodeterminación” como autores protagónicos de una auténtica democracia”.
 
El absolutismo y la concentración de poder en un solo hombre que sus críticos para ejemplificar refieren la jactancia del rey francés, Luis XIV en 1635 cuando decía “el Estado soy yo” alcanza en Latinoamérica mayor descaro con el caudillo o tirano quien suprime la ley sucesoria de la divinidad gobernando por la fuerza bruta y en nuestro medio se convierte en el símbolo de obstrucción para el desarrollo económico al privilegiar los intereses egoístas y atrasados del feudalismo latifundista.
 
Ecuador aparece como el símbolo geográfico en el continente americano donde se unen hemisferios, regiones y en el presente da muestras de retomar su continuidad histórica que podría servir de referencia a otros países de la región A principios del presente siglo fue uno de los países impactado por el fenómeno populista radical durante los gobiernos de Rafael Correa entre el 2007 2017 llamado de “socialismo del siglo XXI”. En esa oportunidad se produce un ciclo de impugnación al neoliberalismo impulsada por políticas sociales distributivas y de transformación democrática pero que en la práctica terminaron fortaleciendo el sistema populista en detrimento de las formas democráticas del poder. La desestabilización la produce el “Movimiento Revolucionario Ciudadano” al servicio de las ambiciones personales de Correa quien aprovecha su presencia en la presidencia para concentrar poderes, emplea la magistratura como solio para levantar el culto a su personalidad y erosionando la ética republicana.
 
Esta desviación la intenta corregir el presidente Lenin Moreno del mismo partido y se promueve en la sociedad ecuatoriana un periodo de autocriticas y de señalamientos de responsabilidades de malversación publica y en debate nacional aparece la inquietud de buscar un equilibrio democrático representado por un centro político que permita retomar la senda del crecimiento a la república del Ecuador. El sacudimiento de la conciencia nacional motiva el surgimiento de la democracia en si misma aceptando que la existencia de lo antagónico existía y existirá y que el reto no podía ser otro de encontrar el centro entre el crecimiento económico y la justicia social,; entre el Estado y el mercado y en especial entre el ciudadano y la república Esta aspiración parece conseguirse con la elección a la presidencia de Guillermo Lasso quien en su discurso de toma de mando señala el inicio de su acción gubernamental para recuperar el alma democrática de su país y pretende no fallarle a sus conciudadanos en su pretensión de regresar a los anhelos originales de grandeza de los próceres forjadores de la republica
 
rescatando el profundo impuso inicial de nacionalismo de la independencia e incorporarlo en el presente al proceso positivo de americanidad que se manifiesta en el continente.
 
Esta concatenación entre el pasado y el presente representa una posición del presidente Lasso de asumir una posición de aceptar la existencia de los antagonismos como un reto que debe encarar desde una aposición centrista en la esperanza de cosechar una alianza superior. Enfrentando cuestiones delicadas para el Estado en su relacionamiento internacional con los factores de control económico, en lo nacional el deslindamiento de los controles del mercado y para los ciudadanos apremiantes como el problema de los salarios, el empleo y la deuda externa. En el plano económico será acompañado con un serio intento de devolver a la política el prestigio perdido de la magistratura de la presidencia rescatando la ética republicana para lo cual, como primer paso el presidente al tomar sus funciones le impone a todos los miembros de su gobierno “normas éticas de comportamiento gubernamental. Así, Ecuador da su primer paso hacia el rescate y encausamiento democrático de su historia republicana.
 
Alejandro Mendible
mendiblealejandro@gmail.com
Caracas – Venezuela
 
Enviado a nuestros correos por
Jesús Enrique Matheus Linares
jmateusli@gmail.com
@UranioMomoy
Venezuela

OSCAR ELÍAS BISCET: 20 DE MAYO DE 1902: DÍA ESENCIALMENTE CUBANO

Todos esos conceptos de minimizar el civismo y la historiografía constitucional cubana y resaltar las negatividades de una naciente y joven república cubana es solo para fomentar la desesperanza y fortalecer la tiranía castrista.

Cuba obtiene el reconocimiento de su personalidad como nación-Estado en la comunidad internacional, al alcanzar su independencia definitiva el 20 de mayo de 1902. Realmente, hermoso y patriótico que nadie pude arrebátales a los cubanos. Desde el comienzo mismo de la República de Cuba hubo una fuerte oposición enmascarada de nacionalismo por desacreditar los logros del republicanismo cubano y se comenzó a fustigar y difamar sobre los grandes patriotas, quienes participaron en la constituyente y redactaron la Constitución de 1901. Ambas puramente cubanas, a pesar de que poseía un apéndice agregado, la Enmienda Platt, fue discutidas por los cubanos, que era aceptarla y hacer la república o viceversa, se logró la primera fórmula que con el tiempo y su lucha cívica pacífica consiguieron desaparecer de la primera Ley de la República, en 1934.

Por supuestos, las metas eran más profundas en los izquierdistas chovinistas, no solo era erradicar la Enmienda constitucional sino todo el modelo socio político-económico y a la misma Constitución para imponer un orden socialista que penetró en la Ley Suprema del 40 y al final se impuso su agenda con el régimen castro comunista en 1959. Todos esos conceptos de minimizar el civismo y la historiografía constitucional cubana y resaltar las negatividades de una naciente y joven república cubana es solo para fomentar la desesperanza y fortalecer la tiranía castrista.

Sin embargo, los cubanos debemos crecernos como lo hicieron los pueblos de Alemania, Austria y Japón y a pesar de estos estar ocupados por varios años por las potencias Aliadas: EEUU, Reino Unido, Francia y la Unión Soviética, hoy son independientes y soberanos y de gran desarrollo económico y científico, ejemplos de libertad y democracia y sobre todo de una sociedad de paz.

BREVE DESCRIPCIÓN DE LOS PAÍSES OCUPADOS POR LAS POTENCIAS ALIADAS:

Austria, pequeña república, en el centro de Europa, 83 871 km2, al final de la Segunda Guerra Mundial (SGM) fue ocupada por los ejércitos Aliados y la dividieron en cuatro zonas, también a su capital, Viena. Esta situación se mantuvo por 10 años, desde 1945 al 55, los ejecitos extranjeros abandonaron el país y se instauró la República. Le exigieron la desnazificación, la prohibición del Partido Nazi y su ideología en la sociedad y la neutralidad militar, después de esos compromisos, adquirió su unidad e independencia. Hoy es paradigma de libertad, democracia y paz, con un gran desarrollo económico.

Alemania, un gran imperio que ocupó toda Europa central y oriental, perdió la guerra (SGM) con los Aliados, 1945, fue dividida en cuatro zonas de ocupación, asimismo su capital Berlín. En las zonas de EEUU, Reino Unido y Francia se funda la República Federal de Alemania (RFA), capital en Bonn, mayo de 1949, y en octubre de ese año se crea en la parte soviética, la República Democrática de Alemania (RDA), con capital en Berlín Oriental; el Berlín Occidental formó parte de la Federal.

Los soviéticos pusieron un bloqueo absoluto al occidente berlinés, 1948-49, para reintegrarlo a su órbita política. Este se rompe con la colaboración en vituallas y ropas de EEUU y los países democráticos, la ayuda humanitaria llegó por vía aérea, única vía posible por el bloqueo soviético. La Unión Soviética rompe el acuerdo cuatripartito de Berlín, 1958. La democracia triunfa y se integra Berlín Oeste a la República Federal Alemana, sin embargo, los soviéticos levantaron el muro de Berlín en una noche, 1961. Después de 44 años de ocupación soviética, Alemania se libera en 1989 y se une en una con la Federal y Berlín se unifica como capital del país en 1990.

La Constitución actual alemana se realizó por los representantes alemanes y bajo la supervisión de EEUU y los Aliados occidentales, en los días de post guerra. La izquierda y los pro soviéticos han intentado cambiar en varias ocasiones la Constitución; pero el pueblo y los sabios políticos lo impidieron, con esto salvaron a la República Federal de Alemania de la infiltración y futuro socialismo.

Japón, un poderoso imperio que ningún ejército extranjero había invadido su país. Tamaño territorial de 373 000 km2. Formaba parte del Eje, con los nazis. En 1945 se rindió incondicionalmente a los EEUU, este ocupó el territorio por seis años, 1945-51. La Constitución se realizó bajo la supervisión del general Douglas MacArthur, bajo la promesa del desarmen militar y ser un país neutral, se instauró una monarquía constitucional, y a pesar de la severa destrucción por la guerra, al presente, es una gran potencia económica y centro de paz.

En la actualidad, el Producto Interno Bruto anual (PBI, nominal) de Alemania, la hace ocupar el 4to lugar en la lista internacional y es el principal poder económico de Europa; Japón es el tercer lugar a nivel mundial y Austria, en el 27. Todos son poderosas economías y en libertad. PBI per cápita anual de Alemania es de 47 990 dólares; Japón 43 040 y Austria $ 51 330 según el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial del listado del 2021.

Sin embargo, Cuba es el segundo país más pobre de la región; no reportan publicaciones por las instituciones financieras internacionales y las estadísticas estatales cubanas están bajo control totalitario del Partido Comunista de Cuba (PCC). Además, está en una grave crisis económica crónica en agudización y con un salario promedio mensual de 237 dólares, aunque en la práctica real, una gran mayoría de personas gana alrededor de un dólar y medio al mes y, sobre todo, bajo la asfixiante opresión de la tiranía castro comunista.

Austria restableció la Constitución de 1924, después de 17 años que abandonó por la obligación de la anexión nazi (1938-1945) y luego 1945-55 por los Aliados. Ese regreso constitucional también lo hicieron las repúblicas del Báltico a la caída del socialismo en 1989. Buenos ejemplos a seguir para una Cuba libre.

Austria, después de una guerra de devastación, SGM, es un país próspero económicamente y estable en democracia y libertad. Cuba, desde su fundación como república, nunca ha sufrido una guerra interna y mucho menos de las dimensiones de la SGM; sin embargo, la Cuba socialista tiene zonas en las diferentes ciudades, en especial La Habana, como si fueran destruidas en un conflicto bélico de grandes proporciones. Los austriacos, con la ayuda estadounidense de su Plan Marshall, de 488 millones de dólares, lograron esa buenaza y la Cuba castrista, a pesar de los 30 mil millones de dólares donados por los soviéticos durante su largo contubernio, está peor y ocupa el 2do lugar de los 35 países del hemisferio en miseria.

Muchos pueblos europeos y asiáticos fueron liberados del totalitarismo militarista hitleriano y japonés por las acciones de valor heroico de Estados Unidos junto a los Aliados y restituyeron la democracia en esos países. Las tropas estadounidenses permanecen en Alemania y Japón, aunque bajo un trato de defensa militar. Hasta hoy, esos hechos de independencia y libertad se festejan con orgullo por esas naciones Estados. Los cubanos no podemos minimizar o menoscabar la importancia a la independencia y soberanía que obtuvimos al liberarnos del coloniaje español; sino que debemos dar gracias al pueblo y gobierno estadounidense por su apoyo decisivo en la causa de la libertad de Cuba y decir como aquellos mambises que asistieron a la inauguración de la República: ¡Viva el 20 de Mayo! (1902). ¡Viva Cuba libre! Solo así podemos hacer renacer el orgullo cubano. 

Oscar Elías Biscet: 

lanuevanacion@bellsouth.net

@oscarbiscet

Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos

Presidente del Proyecto Emilia

Medalla Presidencial de la Libertad

Cuba - Estados Unidos

http://www.lanuevanacion.com

domingo, 13 de junio de 2021

ESPECIAL DEL DOMINGO: MARGARITA LÓPEZ MAYA “SOCIALISMO Y COMUNAS EN VENEZUELA


El «sistema comunal» no estuvo inscripto desde el principio en el proyecto bolivariano de democracia participativa y protagónica. Sus inicios deben buscarse en el segundo gobierno de Hugo Chávez y, tal como se desprende de los reproches de este a ministros y funcionarios, las comunas y los consejos comunales no lograron cuajar como una nueva institucionalidad. Enredadas en la maraña de instituciones creadas por el chavismo y sin autonomía política, estas formas se superpusieron a tradiciones de asociatividad popular ya existentes y no lograron crear capacidades institucionales para las responsabilidades que se les asignaron.

Socialismo y comunas en Venezuela

Analizar y evaluar el proceso de implantación de un Estado comunal en Venezuela no es, ciertamente, una tarea fácil. Cualquier abordaje en ese sentido está condicionado por una permanente polémica política, ideológica e incluso académica, que ha venido dificultando la confiabilidad de la información –que es dispersa y sesgada– y de las interpretaciones que se difunden tanto dentro como fuera del país. Esta realidad se añade a la complejidad, en términos conceptuales y metodológicos, que muestran las innovaciones participativas para su debida comprensión. En este artículo presento una interpretación del rol que comunas y consejos comunales han jugado en el proyecto político liderado por Hugo Chávez. Expondré, como primer punto, que el Estado comunal, organizado en comunas, fue planteado por él en su segundo gobierno como sustituto de la democracia representativa y participativa de la Carta Magna. Este nuevo Estado, sin instituciones de democracia representativa –argumentaré–, ha adolecido desde su origen de un problema de legitimidad. En segundo y tercer términos, reviso la concepción socialista de los documentos y prácticas oficialistas que moldean consejos comunales y comunas, donde se revela una dinámica impuesta de arriba hacia abajo, que redujo y partidizó el pluralismo comunitario que era propio de las organizaciones impulsadas en el primer gobierno de Chávez. Esta dinámica ha limitado su potencial autonómico y propiciado su cooptación. 

Como conclusión, sostengo que consejos comunales y comunas, como parte de un repertorio de innovaciones participativas, en un contexto democrático que los deslindara de los partidos políticos o del Estado, podrían constituirse en espacios para el desarrollo de igualdad, corresponsabilidad, solidaridad y alternativas productivas de trabajo colectivo, y propiciar la ciudadanía, el empoderamiento y demás atributos que la bibliografía especializada asocia al ejercicio de la participación directa sin mediaciones políticas. Sin embargo, en las actuales circunstancias, este tipo de instituciones enfrentan insalvables obstáculos y más bien tenderán a desintegrarse o a quedar como meras correas de distribución de bienes que otorga el gobierno a cambio de lealtades políticas.
 
Los medios sí importan
 
La comuna, a diferencia de las innovaciones participativas creadas durante el primer gobierno de Hugo Chávez (1999-2007), que reflejaron en su mayoría una idea de la participación ciudadana y comunitaria que se nutría de concepciones liberales, cristianas y socialistas democráticas, es una innovación participativa que se crea para fortalecer de manera expresa lo que el gobierno llama el poder popular, un concepto pensado desde una idea de socialismo cercana a la cubana. La expresión «poder popular» no existe en el texto de la Constitución de 1999, ni en las Líneas Generales del Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007, ni en el relato, los discursos oficiales y las leyes que pautan la participación popular durante el primer gobierno de Chávez. El concepto que usa el léxico constitucional es el de soberanía popular, que parece sinónimo, pero no lo es, porque se refiere en las democracias modernas al poder del pueblo, tanto constituyente como constituido. Todos los ciudadanos son depositarios de la soberanía popular y la ejercen principalmente mediante el sufragio. La soberanía popular implica representación como participación directa e incluye derechos civiles y políticos individuales.
 
El poder popular, en contraste, se define en los primeros documentos oficiales donde aparece –a partir de 2006– como un poder constituyente, distinto del constituido. Se trata de un poder que se diferencia del poder del Estado y emerge en la sociedad en espacios colectivos asamblearios. Su sujeto político es colectivo, no individual. En la Ley de los Consejos Comunales de 2006, donde por primera vez se alude a este poder, se lo define como un poder generado en las asambleas de ciudadanos de las comunidades, que serían «la instancia primaria para el ejercicio del poder, la participación y el protagonismo popular» (artículo 4). A inicios de 2007, Chávez, en su discurso sobre los cinco motores necesarios para avanzar hacia el socialismo, se refirió a la «explosión revolucionaria del poder comunal», por la cual se conformaría un poder popular en el Estado que cambiaría la naturaleza de este y lo haría socialista1.
 
Con el proyecto de reforma constitucional de 2007, elaborado por Chávez y la Asamblea Nacional, entonces controlada por la coalición oficialista, se hizo claro el giro hacia la creación de un poder popular distinto de la soberanía popular de la Constitución. El artículo 16 de esa reforma propuso la creación del poder popular como una nueva estructura del poder público, conformada por «comunidades», que llamó «núcleos espaciales del Estado Socialista», y que «no nace del sufragio ni de elección alguna, sino de la condición de los grupos humanos organizados como base de la población» (artículo 136). El poder popular pasó a servir de base a un poder público que pretendió ser cualitativamente diferente de los demás poderes públicos.


UN MAL RECUERDO-LAS COMUNAS DE MAO-LA GRAN HAMBRUNA CHINA
 
Como exige la Constitución, la reforma constitucional fue llevada a referéndum popular en diciembre de 2007 y resultó rechazada. Esta derrota política fue muy relevante, porque la Constitución pauta que en ese caso no solo no puede implementarse la reforma, sino que tampoco se puede intentar nuevamente su aprobación durante el mismo periodo constitucional (artículo 345). Sin embargo, Chávez continuaría sentando las bases de esta otra estructura de poder. Gracias al control que ejercía sobre los demás poderes públicos, obtuvo de ellos luz verde para continuar su proyecto. Como consecuencia, el gobierno recurrió crecientemente a una legitimación sostenida más en el carisma de Chávez que en la ley, y que necesitaba, además, ser reforzada con una generosa distribución social de los recursos fiscales provenientes de la renta petrolera. Aunque siguieron realizándose elecciones con profusión mientras Chávez ejerció el poder, estas se hicieron crecientemente plebiscitarias y manipuladas para asegurar sus victorias y legitimar de esa manera su propuesta. Esta legitimidad, que coloca el Estado de derecho en un lugar secundario respecto del carisma y del dinero, está en el corazón de la conflictividad política que viene padeciendo la sociedad en torno de esta propuesta, y esto contribuye a explicar la deriva autoritaria que se aceleró desde entonces.
 
La comuna: una innovación direccionada desde arriba
 
En diciembre de 2010, como parte del «paquetazo legislativo» que el presidente y su partido, el Partido Socialista Unido de Venezuela (psuv), introdujeron en la Asamblea Nacional de manera sorpresiva, buscando asegurar su proyecto socialista antes de que tomara posesión un nuevo Parlamento en el que el oficialismo no contaría con mayoría calificada, se aprobaron varios instrumentos jurídicos para asegurar las bases del Estado comunal. Uno de ellos fue la Ley Orgánica de Comunas, que estableció esta nueva forma participativa como la «célula» fundamental del nuevo Estado comunal, que definió como «un espacio socialista» para el autogobierno de las comunidades, donde se articulan los consejos comunales y toda otra organización social comunitaria (artículo 5). Se estableció que toda organización comunitaria debe regirse por esta ley y las comunas no necesitan seguir el ordenamiento territorial constitucional (artículo 10), pues pueden extenderse por encima de los límites del ordenamiento territorial y tienen prioridad sobre municipios y estados en la transferencia de los recursos. Tanto en la Ley Orgánica de los Consejos Comunales de 2009 como en esta Ley Orgánica de Comunas se estipula que las organizaciones comunitarias reconocidas por el Estado tienen ahora como fin la construcción del socialismo.
 
En el Estado comunal emergente de estas leyes, las decisiones se toman por mecanismos de democracia directa. Así, se asignan a consejos comunales y comunas funciones muy numerosas y complejas. Las comunas serían articuladoras de consejos comunales, pero tienen tareas adicionales a estas: por ejemplo, contribuir al orden público, construir una economía de propiedad social como tránsito al socialismo y garantizar la existencia efectiva de formas y mecanismos de participación directa de la gente en la formulación, la ejecución y el control de planes y proyectos vinculados a los aspectos territoriales, políticos, económicos, sociales, culturales, ecológicos y de seguridad y defensa. Las comunas se encargan de elaborar planes comunales, que concretan los dictados por el gobierno central, del cual dependen a través de regiones federales de gobierno, también creadas ese año como entidades que, «dentro del socialismo», adelantan planes especiales de desarrollo y por medio de las cuales el presidente, en Consejo de Ministros, encauzará inversiones y demás recursos fiscales. Las comunas podrían construir sistemas de agregación, como ciudades comunales y federaciones comunales, pero las condiciones de estas deben ser establecidas por el gobierno nacional (artículo 60).
 
Las comunas, constituidas como agregación de consejos comunales, deben llenar un conjunto de requisitos bastante complejos para ser reconocidas legalmente, lo que ha provocado que, en la práctica, sean pocas las comunas que han cumplido lo que establece la ley. Deben crear varios consejos para el autogobierno: el Parlamento Comunal es la instancia de deliberación y toma de decisiones, y el Consejo Ejecutivo, el cuerpo que los implementa. Tienen también un Consejo para la Economía Comunal, un banco, un Consejo de Contraloría y otro de Planificación. En la práctica, por las dificultades que entraña crear estos cuerpos, que son ocupados por voceros nombrados en los consejos comunales, no muchas comunas han logrado establecerlos o ponerlos a funcionar en su totalidad, en particular, el Parlamento Comunal. También ha resultado difícil la elaboración y organización del referéndum aprobatorio de la carta fundacional de la comuna que se exige por ley para su reconocimiento legal.
 
Estas son algunas razones que han hecho lenta la construcción de esta estructura del Estado comunal. Pero a lo largo del tiempo que lleva este proceso, siete años, se pueden observar varios otros obstáculos –además de la precaria legitimidad– que ponen en duda la posibilidad de que enraíce en Venezuela esta utopía del autogobierno popular. Las comunas son, primeramente, una innovación participativa impuesta desde arriba. Como señalamos, su existencia fue aprobada intempestivamente, sin discusión de la Asamblea Nacional, en diciembre de 2010, cuando las sesiones ordinarias habían terminado y ya el país estaba en asueto navideño. Así, además de que este tipo de socialismo fue rechazado en 2007 por la voluntad popular, en 2010 las leyes pasaron por la Asamblea Nacional sin deliberación y los diputados chavistas se limitaron a alzar la mano para aprobar el paquete de «leyes socialistas» que entregó Chávez. Por otra parte, las comunas comienzan su desarrollo cuando ya han pasado el entusiasmo y el auge de la participación comunitaria del primer gobierno de Chávez y el proceso de cooptación de las organizaciones comunitarias estaba bastante adelantado. Hasta 2006, hubo una participación intensa y diversa del mundo comunitario, impulsada por la Constitución y una serie de políticas que en su mayoría trataban a las organizaciones comunitarias como independientes del Estado: mesas técnicas de trabajo, organizaciones comunitarias autogestionarias, cooperativas, comités diversos. Pero esto cambiaría con la Ley de los Consejos Comunales de 2006. Ahí surge el consejo comunal como articulador de todas las otras innovaciones participativas, se procede a desvincular la organización comunitaria del gobierno municipal y se ponen los consejos a depender directamente de la Presidencia, en lo político y en lo económico, lo que consolidó una relación lejana y asimétrica.
 
La participación como medio de desarrollo ciudadano y empoderamiento comunitario exige descentralización y autonomía frente al Estado. Pero Chávez, en su segundo gobierno, incorporó a las organizaciones comunitarias a sus campañas electorales. Esto creó una relación estrecha entre el partido de gobierno y los voceros de los consejos comunales y otras organizaciones, lo que favoreció su sectarismo político y cooptación. Para activistas y/o voceros, las relaciones con el Ejecutivo fueron haciéndose el centro de sus atenciones y esfuerzos y perdieron vigor los vínculos con sus comunidades. También el dinero distribuido a discreción por Chávez, en una época de bonanza petrolera, produjo importantes distorsiones, como hacer de la relación personal con el presidente algo más importante para los voceros de los consejos comunales que sus vínculos con instituciones o comunidades. Este proceso fue contribuyendo a que las organizaciones quedaran reducidas a estructuras conformadas por activistas chavistas, los llamados «voceros», y que muchos de ellos centraran sus actividades en gestionar recursos que otorga el gobierno.
 
Las comunas, agregados de consejos comunales, profundizaron estas tendencias. Ellas tienen escaso –o ningún– asidero en la historia de la organización comunitaria en Venezuela. Llegaron, como utopía socialista personal, por iniciativa de Chávez, quien las superpuso, como una organización de tercer nivel, a los consejos comunales y al tejido comunitario previo, que tiene su historia y sus culturas de organización y participación. Este tejido se relaciona incómodamente con las comunas y, sobre todo en el país urbano, estas resultan poco atractivas y difíciles de enraizar. Con todo, una vez decretado y asegurado qué recursos fiscales fluirían hacia las comunas, estas se expandieron entre 2011 y 2013. En ese último año, un censo oficial contabilizó unas 1.400 comunidades, la mayoría «en construcción», expresión que aludía al proceso inacabado de cumplir los requisitos legales para ser reconocidas. Es decir, se registraba que la mayoría estaba a medio hacer2. Dado que la información posterior es dispersa, lo más probable es que esta cifra sea un aproximado razonable del número máximo alcanzado por las comunas, hasta que la muerte de Chávez y la crisis global de la sociedad obstaculizaran irremediablemente el desarrollo del proceso comunal.
 
Las comunas después de Chávez
 
Diversas fuentes académicas y testimonios de activistas coinciden en que existe en la actualidad un número indeterminado, pero escaso, de experiencias comunales en funcionamiento, la mayoría de ellas en el campo. Las condiciones allí presentes parecen favorecer esta innovación, pues el gobierno ofrece a una población muy limitada en recursos un territorio y apoyos legales, técnicos y económicos (equipos, créditos) para experimentar alrededor de procesos productivos de propiedad social y trabajo colectivo. Se registran casos –como por ejemplo, la comuna El Maizal en el estado Lara– en los que se concreta el Parlamento Comunal y los comuneros desarrollan bajo principios distintos del lucro personal una producción agropecuaria que mejora su calidad de vida. Con el trabajo común, se conocen entre sí, dan expresión a problemas compartidos y potencian sus capacidades y conocimientos. Se han registrado casos en áreas rurales de Mérida, Portuguesa y Lara, entre otros, donde varias comunas lindantes se han agregado en corredores territoriales para fortalecer sus trabajos productivos. Se trata, no obstante, de experiencias rurales puntuales, en un país cuya población urbana sobrepasa el 92%. El apoyo gubernamental ha sido hasta ahora clave de la sostenibilidad de esas iniciativas.
 
Las experiencias urbanas positivas, en contraste, son más raras. Los activistas reconocen que la autonomía es muy limitada y asocian este hecho a que hay en áreas urbanas de población económicamente vulnerable muchos programas asistencialistas del gobierno, que impiden la creación de condiciones favorables a la autonomía organizativa y al trabajo con sentido colectivista. También porque hay menos historia o intereses compartidos entre los consejos comunales que son próximos entre sí, y porque prevalece la cultura clientelar. Las comunas tienden a ser estructuras que reúnen a un reducido grupo de voceros del barrio más que a la comunidad, y estos aprovechan sus posiciones para gestionar recursos que luego suelen ser gastados con poco o ningún control comunitario. Se registran experiencias exitosas de gestión a pequeña escala, como panaderías, chocolaterías, fábricas de bloques o transporte. Su potencial para propiciar el autogobierno es escaso y es usual que los consejos estén controlados por el oficialismo, que los pone a trabajar para él sobre todo en tiempos electorales.
 
En uno de los últimos consejos de ministros en los que participó, en octubre de 2012, Chávez reconoció la forma lenta, fragmentada, errática e ineficiente con que se llevaba adelante la construcción del Estado comunal. Reprendió públicamente a sus ministros e hizo críticas que siguen muy vigentes. En el contexto de un balance de proyectos socioeconómicos y productivos que el gobierno desarrollaba, el líder bolivariano lamentó la ausencia de las comunas en ellos y protestó por la creencia de que estas eran competencia exclusiva del Ministerio del Poder Popular para las Comunas y porque no se entendiera que eran el «corazón» de un «desarrollo económico socialista» para el país, motivo por el cual debían estar presentes en todas las políticas estatales. Se preguntó cómo, pese a sus órdenes y esfuerzos, el proceso comunal estaba rezagado y, en tono de amonestación, cuestionó qué más debía hacer para que se cumplieran sus directrices: «¿Será que seguiré clamando en el desierto por cosas como estas?». Fue entonces cuando exclamó: «¡Comuna o nada!»3.
 
Desde entonces, la poca y sectorializada atención que han recibido las comunas en la gestión de Nicolás Maduro ha sido reconocida inclusive entre funcionarios y activistas que se identifican con el chavismo. Los recursos que se les otorga son menores en comparación, por ejemplo, con los destinados a importaciones de alimentos o al Sistema Nacional de Misiones4. Las comunas no se han vinculado a políticas macro ni se les han transferido servicios públicos, algo que está contemplado en la Ley Orgánica de Comunas como parte de sus funciones de autogobierno. Cooperativas fundadas mucho antes del proyecto comunal, que no dependen del Estado, hace décadas que gestionan servicios de manera exitosa: por ejemplo, Cecosa, en Punto Fijo, en el estado Falcón, distribuye 80% del gas doméstico. Las Ferias de Consumo Familiar de la Central Cooperativa de Servicios Sociales Lara (Cecosesola) son un ejemplo de organización cooperativa que, bajo la filosofía de la participación y organización populares, llevan más de 30 años actuando como distribuidoras de hortalizas frescas, que colocan en el mercado de Barquisimeto a precios por debajo de los de la comercialización convencional. Hoy esta cooperativa es la principal distribuidora de verduras y alimentos regulados del centro-occidente del país.
 
El gobierno de Maduro no entiende la participación como una herramienta que permita a la gente resolver sus problemas, desarrollar atributos de ciudadanía, fortalecer lazos comunitarios y crear una democracia más robusta. Sus políticas, más bien, utilizan las organizaciones para distribuir bienes o dinero como formas de control social, en procura de apoyos políticos. Eso sí, vienen acompañadas de una pomposa retórica revolucionaria sobre el poder popular.
 
Maduro ha venido construyendo en estos años varios sistemas de gobierno, como el Sistema del Gobierno Popular, con sus Consejos Presidenciales del Gobierno Popular, creados después de las elecciones parlamentarias de 2015 por decretos presidenciales que desconocían a la Asamblea Nacional. Allí se incorporan para recibir directrices y recursos los consejos comunales y las comunas, así como otros sectores que gozan de igual rango: pensionados, jóvenes, pueblos indígenas, discapacitados y varios más. Están también el Sistema Nacional de Misiones y el Sistema Popular de Protección para la Paz5. En este último, los consejos comunales y las comunas también se incorporan como un sector entre otros, como medios comunitarios, bases de misiones, etc. Todos estos sistemas conforman una maraña institucional cuyo propósito pareciera ser consolidar un aparato de gobierno centralizado, paralelo a las instituciones de la Constitución, que permita distribuir ingreso fiscal petrolero a sectores sociales vulnerables y asegurarse información sobre ellos para facilitar su control social y político6. Se requiere más investigación para comprender el alcance de estos desarrollos institucionales. No obstante, en tiempos recientes y como respuesta a la ingobernabilidad extrema que hoy caracteriza la vida cotidiana del país, dos iniciativas presidenciales para la distribución de ingreso fiscal petrolero vienen superponiéndose a estos sistemas. El Carnet de la Patria y los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (clap) son los nuevos circuitos clientelares por donde se derraman los recursos públicos a cambio de lealtad política. En tanto son controlados por militares, las prácticas participativas no importan y las comunas intervienen solo en casos puntuales, pues lo usual es que los encargados de los registros para la carnetización o el reparto de las cajas de alimentos clap sean designados por altos mandos militares o directamente por el partido. No se requiere ser vocero de consejos comunales y comunas. La contraloría social brilla por su ausencia7.
 
A modo de conclusión
 
El Estado comunal luce hoy como un proyecto postergado indefinidamente. Como hemos señalado, fue durante el segundo gobierno de Chávez cuando la concepción participativa para el autodesarrollo y el empoderamiento ciudadano nació herida, tanto porque no alcanzó legitimidad a través de los procesos democráticos pautados por la propia Constitución bolivariana como por la direccionalidad «desde arriba» con que se diseñó el nuevo Estado.
 
La propuesta comunal fue sobre todo un proyecto personal de Chávez, quien fungiendo como encarnación del poder popular se arrogó el derecho a decidir el futuro de los venezolanos. La casi absoluta ausencia de debate y la falta de sustento en la historia organizativa de las comunidades hicieron casi inevitable que tomara un curso desgraciado. El presidente Maduro sostiene que su propuesta autoritaria y de rasgos totalitarios es el genuino legado de Chávez, que su gobierno es expresión del poder popular y que no se ha interrumpido el desarrollo del Estado comunal, ni de las comunas. Sin embargo, la falta de atención y de recursos destinados a estas formas organizativas dice lo contrario. La Asamblea Nacional Constituyente, por ejemplo, no ha discutido aún nada sobre el «sistema comunal» desde que se instaló en agosto de 2017, pese a que fueron elegidos para conformarla diputados que son comuneros.
 
La más reciente vuelta de tuerca sobre el poder comunal y las comunas la dio Maduro cuando las asimiló a los clap, esa nueva estructura que tiene como propósito distribuir a precios subsidiados una caja con alimentos básicos, la mayoría importados, a cambio de la cual los venezolanos deberán mantener su lealtad política al chavismo. El 9 de noviembre de 2017, el presidente declaró: «Hay quienes dicen que Maduro abandonó las comunas. ¿Abandoné? Yo te aviso… No hablen paja. Entonces, ¿qué son los Comités Locales de Abastecimiento y Producción? Esos son las comunas organizadas, son el poder comunal». En el marco de lo que el gobierno llama la «guerra económica», la revista de estos comités se denomina Todo el Poder a los claps, emulando la famosa consigna de Lenin a propósito de los soviets en 1917.
 
La suerte de comités comunales y comunas parece ser, mientras gobierne la actual cúpula militar-civil, continuar su declive y fragmentación. Algunos quizás puedan continuar funcionando y recibir apoyos gubernamentales, siempre que no pretendan ejercer autonomía política. Un caso ilustrativo es el de Ángel Prado, de la comuna El Maizal, quien en las pasadas elecciones municipales, superando múltiples obstáculos del oficialismo, lanzó su candidatura a alcalde del municipio Simón Planas. Prado ha denunciado un fraude electoral que lo despojó de sus votos, que se sumaron al candidato de Maduro8.
 
De darse una transición democrática, consejos comunales y comunas podrían ser aprovechados para facilitar procesos de articulación organizativa de segundo y tercer nivel en las comunidades tanto rurales como urbanas. Al fin y al cabo, el planteamiento de la Constitución bolivariana fue propiciar, mediante mecanismos de democracia directa, un tejido comunitario autónomo, corresponsable con el Estado en la gestión pública. Ajustadas a la Constitución, despartidizadas y vinculadas al gobierno municipal, estas formas de organización podrían contribuir a una democracia de mayor calidad, equidad y justicia social que la del pasado. Pero para ello deben ser reformuladas como un instrumento de las comunidades, que exprese su riqueza y diversidad. Por ahora, son solo un instrumento de apoyo del poder concentrado en un liderazgo personal y autoritario, que impone a toda la sociedad un proyecto sin consulta y a contracorriente de la tradición democrática que, como fruto de una larga lucha, se había enraizado en el país.
 
Margarita López Maya
@mlopezmaya
https://nuso.org/articulo/socialismo-y-comunas-en-venezuela/

Este artículo es copia fiel del publicado en la revista Nueva Sociedad 274, Marzo - Abril 2018, ISSN: 0251-3552