sábado, 19 de enero de 2019

FERNANDO CASTRO AGUAYO, MOMENTOS PARA APRENDER


Vemos con alegría cómo va surgiendo una dirigencia joven que con cautela y sin mesianismos busca recorrer caminos hacia la recuperación de la institucionalidad..

Todos sobrellevamos las consecuencias de una pésima gestión gubernamental: el sufrimiento inimaginable de tanta gente. Escuchamos los discursos indiferentes a estos padecimientos para buscar causas externas. Reconocer los errores y equivocaciones requiere mucha sencillez y humildad.

A la vez, algunos vislumbran luces en medio de tanta oscuridad. Ven estos momentos como de mucho aprendizaje. Hay cambios de actitudes que generan acciones personales de mejoramiento pero no de resignación, que tendrán repercusiones sociales. Ejemplos: valoramos más la comida, aprendemos a contar el poco dinero que tenemos, reconocemos el valor del agua, la ausencia de electricidad nos exige ser más cuidadosos con los aparatos eléctricos en casa. Ante la situación de ausencia de transporte, pensamos dos veces una salida, aprovechamos para apoyar a un vecino o un familiar que también tiene que salir.

Aprender de esta situación, buscar aquellos aspectos que podemos valorar y mejorar. Es un camino sensato dar una visión positiva y esperanzada de todo esfuerzo de paz, desarrollo y armonía.

Vemos con alegría cómo va surgiendo una dirigencia joven que con cautela y sin mesianismos busca recorrer caminos hacia la recuperación de la institucionalidad. Se trata de revertir el desmantelamiento de país que se ha llevado a cabo en estos años. Ellos no creen en el “Día D” que cobró miles de vidas antes de llegar a Berlín.

“Jugar en posición adelantada” exigiendo lo imposible a quienes trabajan y dan la cara por el país, por sus comunidades, es una insensatez. Es hora de aprender, para entonces de modo articulado, todos forjar. Esa actitud abierta es cristiana: emplear las mejores energías de la persona para sembrar el bien, semilla que siempre germina y puede llegar a ser el árbol que un día cobije a todos en una Venezuela posible, sin que sea lógicamente perfecta.

Fernando Castro Aguayo
@monscastro

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