jueves, 11 de junio de 2020

MARÍA ALEJANDRA DÍAZ MARÍN, ASALTO GLOBALISTA

Henry Kissinger, capo del polo corporativo transnacional global, a partir de la crisis desatada por la impronta del COVID19, oportuna y adecuada a los intereses de esos grupos de poder, plantea un plan para enfrentarla: potenciar los organismos multilaterales de dicho gobierno y junto a corporaciones farmacéuticas liderar una campaña global contra enfermedades infecciosas e iniciar la vacunación obligatoria masiva pretexto ideal para salvaguardar el orden financiero mundial y evitar a toda costa la soberanía e independencia de las naciones.

En esta doble pinza, basada en el esquema problema-reacción-solución, participan, por un lado quintas y sextas columnas internas que intentan alcanzar su único ideal: ser sodomizados por sus amos de la oligarquía financiera global, y por el otro las multilaterales, bancos, agencias de calificación, grandes grupos empresariales y especuladores de todo tipo. Cual garfios de filibustero trabajan codo a codo para ahogar y arruinar los Estados Nación soberanos.

Confiscan y esquilman las riquezas de los países a partir de valorizaciones ficticias de bienes y capitales y dictámenes pseudo legales, en el caso venezolano ejemplos sobran: CITGO y la Corte de Delaware, Banco de Inglaterra y el robo de toneladas de oro, miles de millones en recursos financieros retenidos ilegalmente por el sistema bancario mundial y recientemente, la operación adelantada desde la Corporación Andina de Fomento (CAF), ilegal e unilateral recompra de las acciones de Venezuela, sin documento alguno de soporte ni necesidad de otras formalidades, sólo la aprobación en Asamblea Extraordinaria de Accionistas. Un saqueo multilateral del Grupo de Lima y Juan Guaidó su aliado interno.

Urge ante la piratería moderna, contar con organizaciones regionales ágiles, que respeten la no injerencia en los asuntos internos y se unan en torno a los principios de soberanía, independencia y autodeterminación actuando mancomunadamente.

El Estado y la soberanía constituyen la base y el fundamento del Derecho Internacional que pretenden sustituir por un orden global a su medida e intereses. Reiteramos la perentoria necesidad de identificar y comprender al enemigo: todo aquel o aquello, sujeto político o no, que no potencie, apoye e impulse posiciones soberanistas debe ser considerado como tal.

María Alejandra Díaz Marín
mariaalejandradiazredessociales@gmail.com.
@MariaesPueblo
@UNoticias
Constituyente

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