Mostrando entradas con la etiqueta ADOLESCENTES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ADOLESCENTES. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de abril de 2020

JEANETTE ORTEGA CARVAJAL: NIÑOS Y ADOLESCENTES EN CUARENTENA

Vamos a sincerarnos. No es verdad que en estos tiempos de pandemia mundial los padres estén de luna de miel con sus hijos. Hay excepciones, pero pocas. Lo de jugar, conversar y pasar buenos ratos sí ocurre, pero el encierro se prolonga y se producen roces poco agradables durante un confinamiento que no tiene salida a corto plazo.

Lo bueno, y esto debe quedar claro, es que estas diferencias familiares no suceden porque los padres lo estén haciendo mal. Ocurren porque somos seres sociales a quienes la tragedia de una enfermedad, inesperada y viral, de un día para otro, trastocó nuestra forma de vivir.

Hay un cambio de rutina en la vida de padres e hijos. En la mañana los llevaban al colegio. Allí, niños y adolescentes corrían, recibían sol, jugaban, compartían con sus amigos, repasaban antes de un examen o terminaban a la carrerita un trabajo que debían entregar. Los padres los buscaban a la hora de salida y comenzaba la segunda parte: natación, fútbol, kárate, ballet, tareas dirigidas y cualquier actividad extracurricular que puedan imaginar. Luego, cansados, a casa, a terminar las tareas, cenar y dormir. Así todos los días.

¿Qué ocurre hoy? Los muchachos no tienen dónde quemar esa energía inagotable. Es bueno y saludable que hagan ejercicio en casa, jugar con ellos, ver cómo preparan recetas que vieron por Internet y que para orgullo de sus progenitores les quedan deliciosas. Que dibujen, que hagan sus tareas, que se diviertan y pasen memes…  pero el transcurrir de los días hace que manifiesten lo que es normal: inconformidad, rebeldía, desesperación, mal humor e impotencia.

Los niños, en el peor de los casos, pueden perder el interés en los estudios y los padres fácilmente la paciencia porque no cuentan con la preparación de maestros y profesores, a quienes ahora más que nunca han aprendido a respetar y admirar.

Los padres deben ingeniárselas para mantener la atención de sus niños y aplicar la psicología como herramienta. Deben armarse de paciencia, aprender a ser flexibles, a tratar a sus hijos de acuerdo con su edad. Asesorarse por teléfono con un especialista o con maestros y profesores es otra buena alternativa. Por ahora, el colegio está en la casa… no hay opción. En esta situación de emergencia, los padres son los maestros de sus hijos.

Los niños y adolescentes saben que recuperarán su vida, pero no hoy ni ahora. Allí comienzan los problemas que pueden fracturar relaciones familiares si no se manejan bien.

¿Qué ocurre con los adolescentes en cuarentena? Ellos no son niños ni adultos, son lo que les conviene ser de acuerdo con las circunstancias y además son muy listos. Es la edad de reafirmar la personalidad y se hace difícil porque lo están haciendo en confinamiento. No poder salir los desespera; sin embargo, se encierran durante horas en sus cuartos y los padres deben tocar la puerta en señal de respeto a esa privacidad. ¿Por qué?, porque están creciendo y buscan tener un espacio que hoy está limitado a cuatro paredes.

Si en condiciones normales ser un adolescente o convivir con uno de ellos es complicado, en reclusión por pandemia se hace más difícil. Se acuestan más tarde que de costumbre. ¡Todos lo hacen! Ven Netflix como si de eso dependiera su vida. Se transforman en seres nocturnos porque de día duermen sin aceptar el daño que les traerá el descontrol del sueño. Su mundo es la laptop, el celular, los videojuegos y sus amigos en las redes. Todo a puerta cerrada. A veces les escucharemos decir cosas bonitas y divertidas, pero generalmente están enfadados con el mundo y al no tener cómo drenar, los padres pagan los platos rotos.

Sin embargo, son nuestros hijos y no hay que subestimar sus problemas. Ellos aman a su familia a pesar de retarla e intentar probar el límite de su poder. Sufren y lo exteriorizan con un comportamiento que puede desesperar, pero que a ellos también les genera angustia.

Por eso hay que aprender a negociar. Escucharlos. No imponerse, pero tampoco dejarles hacer los que les dé la gana ni que nos muestren sus rostros de dictadores. Hay que llegar a convenios. Hacerles sentir que nos importan y que no dejaremos de amarlos. Respetemos su espacio. Intentemos comprenderlos sin perder la paciencia y flexibilizando ciertas normas.

Durante esta reclusión pandémica, la estabilidad de los niños y adolescentes dependerá de saber negociar y colocar límites básicos que no den la impresión de que los padres quieren controlarlos.

Es una edad difícil. Este es un tiempo difícil pero lo superaremos y aunque la vida será diferente porque ya nosotros somos distintos, las familias estarán más unidas que nunca para continuar amándose… para continuar amándonos… así será.

Jeanette Ortega Carvajal 
@Jortegac15
@ElNacionalWeb

miércoles, 30 de enero de 2019

CARLOS PADILLA, LOS NIÑOS SOLDADOS Y LAS PROTESTAS JUVENILES


La recluta de jóvenes adolescentes para integrar ejércitos ha sido una práctica rechazable pues la hacen para tener un papel activo en las acciones militares como fuerza combatiente para obtener una ventaja política como escudos humanos y tales prácticas estan en contra de la moral cultural del pueblo.

Hay rumores insistentes que han sido expresados por diferentes fuentes, que esa criminal actividad se está practicando por las fuerzas militares debilitadas afectas al actual gobierno con fines inconfesable ante las expectativas de un ataque por parte de fuerzas militares o paramilitares internas o externas.

Esa reprochable diligencia ha sido actividad criminal de grupos guerrilleros latinoamericanos para aumentar su poder de fuego frente a fuerzas democráticas que propugnan sistemas aceptables de gobierno, Las denuncias formuladas tiene verosimilitud y de las cuales no tenemos razones para dudar, es una acción que carece de toda aprobación por parte de la comunidad involucrada convirtiéndose en acción presuntamente útil para las dictaduras.

Numerosas organizaciones como Amnistía Internacional han advertido del peligro que suponen estas prácticas para conseguir un fin bélico y denuncian la crueldad que se comete con estos adolescentes privados de una vida normal  y del cariño de una familia a la que a veces deben ultimar  ellos mismos en inexistencia  de códigos éticos y de la ecuanimidad propia de una sociedad en paz.

Internacionalmente las instituciones multilaterales afirman lo cuestionable de dicha experiencia y su componente esencial es asegurar que los adolescentes y jóvenes reciban la mayor protección posible bajo los derechos humanos internacionales y la ley humanitaria.

Se han hecho denuncias desde diferentes zonas del pais lo que indica que es una acción planificada y verificable a nivel nacional. 

El reclutamiento de adolescentes, catalogados como víctimas, es un delito en contra de ellos y debe detenerse pues es una violación a sus derechos humanos tanto si se utiliza con fines bélicos o como detención para mermar su participación en protestas civiles contra la usurpación. opresión y la tiranía. 

LAS PROTESTAS JUVENILES Y/O ESTUDIANTILES

Las protestas juveniles y/o estudiantiles son otra cosa, ellos protestan contra la usurpación del poder, la opresión y la tiranía, también protestan por las carencias ostensibles de alimentos y medicinas, pero los estudiantes protestan también por el pesimo estado en que se encuentran sus centros de estudio sin presupuestos adecuados y sin profesores que abandonan su actividad docente por los pésimos sueldos devengados. Los estudiantes y jóvenes no han cesado de protestar voluntariamente ante los desmanes gubernamentales en Venezuela.

Esas protestas en la que participan mayoritariamente jóvenes de entre 18 y 27 años,  aunque se incorporan individuos menores de edad, muchos de ellos han pagado con la vida o la prisión en violación del derecho a protestar ante situaciones que les son adversas, Ellos no son soldados ni paramilitares solo son jóvenes justificadamente molestos y que son reprimidos con la violencia armada de quienes gobiernan.

La represión de que han sido objeto ha sido altamente cuestionada por todas las instituciones nacionales e internacionales por la insensibilidad con la cual se ejecuta.

Definitivamente no es lo mismo una protesta juvenil voluntaria y desarmada que el reclutar jóvenes adolescentes para armarlos para que repriman a su misma generación de connacionales.

Carlos Padilla
@carpa1301