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viernes, 17 de julio de 2020

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ, EDUCACIÓN-VIRUS CRISIS-SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

El aislamiento generado por el COVID-19, ha dejado al “descubierto” una crisis sistémica de la educación (falta de ideas para resolver sus problemas), muy especialmente en relación a la conveniencia de transitar hacia un modelo de aprendizaje que reste importancia al espacio físico como centro único de comunicación; e igualmente en lo atinente a la armonía estructural que ha de perfilarse entre el aprendizaje presencial (modelo que exige la presencia obligatoria del estudiante en un aula física) y el aprendizaje electrónico o e-learning (modelo de educación a distancia que utiliza las redes de datos como medios).  

Vale acotar, que en el aprendizaje electrónico se puede conservar las características  del aprendizaje presencial en cuanto a lo sincrónico (comunicación en tiempo real utilizando distintas herramientas com videoconferencias, chat, mensajería, entre otros) y lo asincrónico (comunicación indirecta desplazada en el tiempo y espacio a través de la web, email y mas).  

En  tal sentido, la enseñanza híbrida constituye un método instruccional  enfocado a un tipo de aprendizaje flexible que confiere al educando, tanto la oportunidad de personalizar sus estudios, como de aprender desde distintos sitios y horas a la luz de la incorporación de las bondades de a enseñanza presencial y la electrónica a distancia, en interacción complementaria con las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) entendidas como un conjunto de técnicas impulsadas mediante el uso de software y hardware, de soportes de información y de canales de comunicación, que en conjunto facilitan funciones de almacenamiento, procesamiento y transmisión digitalizada de la información; y de las tecnologías del aprendizaje y el conocimiento (TACs), que orientan las tecnologías hacia usos educativos tanto para el docente-facilitador como para los estudiantes con el fin ulterior de un mejor aprendizaje. 

Es de manifiesta obviedad, que para los nativos digitales y para una gran mayoría de “inmigrantes digitales”,  las tecnologías resultan muy atractivas  a la par que contribuyen a interiorizar mas eficientemente los conocimientos al formar parte de manera activa en su aprendizaje, ya que alcanzan una mayor comprensión de los contenidos al punto que en la educación han de asumirse como una herramienta básica para las actividades de docentes y alumnos. En fin, las tecnologías deben asumirse como un elemento transformador del proceso educativo ante el avance insostenible de la sociedad del conocimiento, en un contexto que cara al futuro serán parte rutinaria de nuestra vida.  

La sociedad es un sistema de interrelaciones que vincula a los individuos, donde el conocimiento innovador proporciona la capacidad de acción y decisión. Por su parte, la sociedad del conocimiento (concepto que surgió a finales de la década de los 60) hace referencia a las interrelaciones sustentadas a través del acceso y procesamiento de información por intermedio de las TICs (especialmente Internet y la World Wide Web o red informática mundial) que conforman un sistema de distribución de documentos de hipertexto o hipermedia interconectados; hasta perfilar un escenario que se traduce en la ineludible obligación de un aprendizaje permanente a lo largo de la vida donde lo importante es “aprender a aprender”. En resumen, la sociedad del conocimiento se caracteriza por el acceso y procesamiento de información para transformarla en conocimiento mediante el uso de las tecnologías; siendo un proceso que se inició en 1956 con el sistema de enseñanza adaptativa (ajustaba automáticamente las preguntas para los estudiantes de acuerdo a su nivel de desempeño). 

En el marco de un proceso de enseñanza-aprendizaje concebido como un todo, el alumno no se limita a cursar asignaturas de manera aislada, sino que integra distintos conocimientos en pro de obtener una instrucción significativa  que le permite asociar la nueva información con la que ya posee, facilitándole solucionar problemas y obtener respuestas sustentadas en el saber (conocimiento de algo). El diseño curricular en la modalidad de enseñanza híbrida, tiene un fundamento holístico  que integra los procesos intelectuales y emocionales del alumnado, en aras de impulsar su potencialidad como resultado de un manejo eficiente de los contenidos ofrecidos tanto en línea como en el ambiente físico escolar, articulado con un entorno de aula invertida donde los estudiantes tienen acceso directo al conocimiento y el docente actúa como facilitador,  

En la sociedad del conocimiento, el  hogar ha de incorporarse como medio de aprendizaje (no solo en cuarentena por efecto viral) y la familia debe ampliar su papel fundamental de forjador de principios, valores y hábitos, hasta ocuparse de propiciar la adquisición de nuevos conocimientos; para lo cual existen variadas estrategias didácticas (construcciones lógicas pensadas para orientar el aprendizaje y la enseñanza) y modelos pedagógicos (formas de organizar los fines educativos y de jerarquizar los contenidos) que permiten precisar las relaciones entre saberes, docentes, estudiantes al igual que concebir el proceso de evaluación; todo ello bajo la premisa que la formación es una secuencia de actividades planificadas y organizadas sistemáticamente con la finalidad de construir el conocimiento. El uso de las TACs, tanto en la casa como en el aula escolar en actividades que implican un trabajo colaborativo por parte de los alumnos a la luz de diferentes responsabilidades académicas, los involucra en el campo online creando p.ej. paginas web, foros, chat, compartiendo documentos y un largo etcétera; al tiempo de desarrollar importantes habilidades sociales y aptitudes tal como el pensamiento critico, resolución de problemas, liderazgo, capacidad de adaptación ante variadas situaciones y mucho más.  

Resulta pertinente mencionar como una realidad del modelo híbrido de enseñanza, el Programa  de Integración Económica y Social diseñado por la asociación sin fines de lucro Corporación “Venezolanos y Americanos Inc” (VENAMERICA) orientado a reforzar en los migrantes venezolanos su talento, habilidades y destrezas en aras de mitigar sus dificultades de inserción, mediante un mejor desempeño laboral y cultural.  

Como una reflexión final, vale afirmar que la educación no puede ir en sentido contrario a la sociedad del conocimiento, siendo ya tiempo de romper con la excusa que ya supera los  cincuenta años, según la cual “el proceso educativo no se puede cambiar de un día para otro”. 

Jesús Alexis González 
jagp611@gmail.com
@jesusalexis_gon  

viernes, 8 de mayo de 2020

BEATRIZ DE MAJO, POLÍTICA Y VIRUS, SOBREDOSIS, DESDE ESPAÑA

Muy de cerca nos tocado ver como un drama de proporciones tan épicas como el advenimiento de un virus mortal y planetario como el COVD 19 es posible pervertirlo y colocarlo en una posición aún más peligrosa e inmanejable, si su abordaje oficial es contaminado por elementos políticos y, entre ellos, por el peor de todos: el que tiene que ver con el inmoral apego al poder. 

De acuerdo a Wikipedia, la Política es “la actividad en virtud de la cual una sociedad libre, compuesta por personas libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es un quehacer ordenado al bien común”. 

Hay países en los que ese bien común puede ser manipulado de manera diestra, incluso utilizando torcidamente los artificios que la ley pone al servicio de los gobiernos, para hacer parecer que en cumplimiento de ese mandato supremo de conseguir lo mejor para la ciudadanía, quienes ejercen el poder pueden dictar a su guisa cualquier género de medidas para someter a los gobernados. Suena gruesa esta afirmación, pero es lo que está ocurriendo en España, bajo el gobierno de la dupla socialista – comunista del PSOE y Unidas Podemos. 

Con motivo de la administración de la pandemia y escudados en el evidente temor colectivo y el desconocimiento público de las secuelas y consecuencias del mal, el gobierno presidido por Pedro Sánchez, a través de la declaratoria del Estado de Alarma, se ha convertido en la   única autoridad capaz de tomar decisiones sobre el accionar de la ciudadanía, llegando hasta a secuestrar las atribuciones que corresponden a las comunidades autonómicas.  

Desde el inicio de la pandemia en España los dislates o equivocaciones imputables a La Moncloa en el manejo de la crisis han sido numerosos, pero en eso no se diferencian de lo ocurrido en otras partes. Los errores cometidos por multitud de países en torno, por ejemplo, a la ventaja y la oportunidad de decretar el aislamiento social, o las medidas sanitarias prioritarias implantadas a destiempo, o la falta uso masivo de los test de despistaje, pueden ser atribuidos al desconocimiento de casi todos los gobierno del planeta sobre cómo abordar un hecho inédito y amenazante como el presente, a la inexperiencia o a la simple torpeza. Casi todos hemos avanzado a oscuras, es la verdad.  

Donde la dupla PSOE –PODEMOS se está equivocando de palmo es en querer seguir adelante de la misma manera. Adentrándose España ya en la espantosa debacle económica que se alza frente a ella como un tsunami, la coalición pretende gobernar en solitario, sin compartir estrategias y sin siquiera apoyarse en la opinión de las otras fuerzas que componen el espectro político y territorial español. Todo ello pretenden abordarlo mesiánicamente, cuando los indicadores oficiales presentados a las autoridades europeas auguran a España al menos dos años de profundas dificultades. Estas cifras muestran ya un despeñamiento del PIB que se acercará al 10%,  un pasivo público que superará el  115,5 % , una tasa de desempleo por encima de 19% y 50% de la fuerza laboral nacional dependiendo de la dádiva estatal cuando su tesorería se encuentra vacía. 

Una sola cosa es capaz de inspirar esta manera de actuar y no es otra que el inveterado apego al poder y la inclinación totalitaria de los dos grandes partidos que sienten tener en sus manos la brújula de los acontecimientos. Cualquier análisis sensato aconsejaría a los altos personeros de la coalición compartir con el resto de los actores políticos la carga de responsabilidad de la ciclópea tarea que representa el rescate de la economía española.  

Por fortuna, estos son países donde sí se producen evaluaciones, balances y penalizaciones por parte del electorado sobre las actuaciones de quienes llevan el timón a través de la tormenta. Ya las varias encuestas de opinión dadas a conocer este pasado fin de semana han hecho lo propio y, antes de que comience la parte más empinada de la cuesta, han mostrado en números el malestar colectivo: no salen bien parados en ellas ni Pedro Sánchez ni su mancuerna fiel, Pablo Iglesias. 

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1
Desde España 

domingo, 26 de abril de 2020

ALFREDO M. CEPERO, "EL QUE LA HACE LA PAGA", DESDE ESTADOS UNIDOS

El momento de actuar contra este virus fue en el mes de diciembre de 2019. Pero, en vez de tomar medidas para combatir el virus, el gobierno chino cometió la torpeza de perseguir a los que denunciaron su presencia.

Los chinos han logrado un relativo éxito en su campaña de desinformación sobre el papel que han desempeñado en la diseminación del coronavirus. Pero las pruebas están en su contra porque todo el mundo sabe que este asesino invisible y silencioso nació en la ciudad china de Wuhan. Con su supresión de la información sobre el virus, su ineficiencia para contenerlo y su incapacidad para evitar su diseminación en sus primeros días y semanas, el régimen chino no sólo puso en peligro a sus ciudadanos sino a los ciudadanos de más de cien naciones que ahora confrontan la ingrata tarea de contener su propia pandemia.

Pero lo más condenable de esta pesadilla es que el gobierno chino censuró y detuvo a los valientes médicos que intentaron dar la voz de alarma para advertir del peligro a sus compatriotas cuando se dieron cuenta de la gravedad de la situación. Este silencio taimado y mal intencionado fue el facilitó que el virus invadiera a la casi totalidad del globo terráqueo. Porque, en un principio, el Partido Comunista Chino quiso dar la impresión de que no había motivo alguno para preocuparse. El gobierno puso en vigor el aislamiento total de Wuhan el 23 de enero−siete semanas después de que el virus hiciera su aparición en dicha ciudad.  

Según han demostrado los acontecimientos en Italia, Estados Unidos, España y Francia, en una semana pueden pasar muchas cosas y mucho más en siete semanas. Para ese momento, el alcalde a la ciudad, Zhou Xianwang, admitió que 5 millones de personas había abandonado Wuhan. Nunca sabremos cuántos de ellos fueron agentes transmisores de este asesino invisible.

Lo que sí sabemos es que China tiene una historia de ineficiencia para combatir los virus, incluyendo el SARS de 2002 y 2003. Pero la ineptitud de los chinos para enfrentar la amenaza del coronavirus no tiene  paralelo. El momento de actuar contra este virus fue en el mes de diciembre de 2019. Pero, en vez de tomar medidas para combatir el virus, el gobierno chino cometió la torpeza de perseguir a los que denunciaron su presencia.

Ahora bien, los chinos no actuaron solos. Contaron con la complicidad de la Organización Mundial de la Salud, cuyo director, Tedros Adhanom, es un comunista etíope que ha puesto su cargo al servicio de Pekín. Sin el engaño de China Comunista y la colaboración de la Organización Mundial de la Salud, esta pandemia pudo haber sido mucho más limitada y, por lo menos, el mundo habría tenido más tiempo para enfrentarse a ella.  

Por otra parte, las naciones desarrolladas del mundo tienen cierto grado de responsabilidad en la conducta de China Comunista. Después de muchos años de insistencia, la tiranía china logró ser aceptada en la Organización Mundial de Comercio. Su régimen totalitario y su proteccionismo desbocado indicaban que China no contaba con los atributos para ser aceptada en una organización de libre comercio. Pero la avaricia pudo más que la razón y, en 2001, China Comunista se convirtió en miembro pleno de la organización. Aquellos que se hicieron ilusiones de que China se comportaría como una nación respetuosa de los intereses de sus socios sufrieron un gran desengaño.

La realidad es que China es un estado mercantilista que discrimina sistemáticamente contra los productos extranjeros y contra las compañías extranjeras que operan en su territorio. Al mismo tiempo, obliga a esas compañías a entregarle su propiedad intelectual como condición para beneficiarse del gigantesco y creciente mercado chino de 1,400 millones de habitantes. Como si fuera poco, China hace trampas en sus actividades comerciales, incluyendo no sólo galácticas tarifas sino requerimientos domésticos y otras formas tradicionales de proteccionismo.

Pero lo más ominoso es que, de un tiempo a esta parte, China Comunista ha dado muestras de que no se conforma con ser sólo una potencia económica. Todo indica que China pretende nada menos que superar a los Estados Unidos como primera potencia mundial. Las pruebas las tenemos en su frenética construcción de centenares de islas artificiales en el Mar del Sur de la China sin tener en cuenta el antagonismo que ha creado con vecinos como Indonesia, Malasia, Filipinas y Taiwan. Expertos en energía calculan que esos mares tienen reservas considerables de petróleo y gas natural.

Otro factor a tomar cuenta es su desenfrenada carrera armamentista. En los últimos cuatro años el presupuesto militar de China Comunista ha aumentado en más del siete por ciento anual. Con un presupuesto militar de 250,000 millones de dólares, China es el segundo entre los 15 países con presupuestos más altos en ese capítulo, superada únicamente por los Estados Unidos con 649,000 millones.
Al mismo tiempo, China Comunista tiene un deplorable récord en el campo de los derechos humanos. El Partido Comunista Chino está utilizando sus fuerzas de seguridad para el encarcelamiento masivo de musulmanes chinos de la secta Uighur en campos de concentración. China los llama "campamentos de educación" y los estimados oscilan entre uno y tres millones de ciudadanos chinos.

Sin embargo, la izquierda americana y la prensa dominada por ella están más interesadas en apaciguar a China que en confrontarla. Con ello demuestran que son unos vende-patrias o que tienen muy mala memoria. Se les ha olvidado que apaciguar tiranos es el camino más directo para llegar a la guerra. El ejemplo más notorio fue el apaciguamiento de Adolfo Hitler por el entonces Primer Ministro de Inglaterra Neville Chamberlain. El 29 de septiembre de 1938, Chamberlain firmo el Pacto de Munich en que le dio luz verde a Hitler para que se tragara a Checoslovaquia.  Envalentonado, Hitler invadió después a Polonia y comenzó la Segunda Guerra Mundial, con su horrible saldo de 75 millones de muertos.

Por eso, en este momento no existe otra alternativa que confrontar a una China Comunista que está dedicando gran parte de sus riquezas para armarse hasta los dientes. Sus desmanes han sido ignorados durante décadas por los gobernantes norteamericanos y por los de la mayoría de las naciones del mundo. El mundo entero, comenzando por China Comunista, se enriqueció con el trabajo esclavo de los obreros chinos. En la batalla entre el dólar y los derechos humanos ganó el dólar. Tuvo que llegar Donald Trump a la Casa Blanca para pasarles la cuenta a los chinos.

En esa cuenta están, por un lado, los miles de americanos asesinados por el COVID-19 y, por otro, el MILLÓN DE MILLONES DE DÓLARES−UN TRILLÓN EN INGLÉS− de la deuda de los Estados Unidos con China Comunista. China Comunista tiene que perdonar una proporción considerable de esa deuda a los Estados Unidos. Esto equivaldría a la penalización o la indemnización por algún descuido, maldad o torpeza El justo castigo contenido en la frase "El que la hace la paga" y los comunistas chinos han cometido todos esos delitos. Como ocurrió con Hitler, apaciguarlos sería un suicidio.  

Alfredo Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de La Nueva Nación
Estados Unidos

lunes, 6 de abril de 2020

JEANETTE ORTEGA CARVAJAL: NIÑOS Y ADOLESCENTES EN CUARENTENA

Vamos a sincerarnos. No es verdad que en estos tiempos de pandemia mundial los padres estén de luna de miel con sus hijos. Hay excepciones, pero pocas. Lo de jugar, conversar y pasar buenos ratos sí ocurre, pero el encierro se prolonga y se producen roces poco agradables durante un confinamiento que no tiene salida a corto plazo.

Lo bueno, y esto debe quedar claro, es que estas diferencias familiares no suceden porque los padres lo estén haciendo mal. Ocurren porque somos seres sociales a quienes la tragedia de una enfermedad, inesperada y viral, de un día para otro, trastocó nuestra forma de vivir.

Hay un cambio de rutina en la vida de padres e hijos. En la mañana los llevaban al colegio. Allí, niños y adolescentes corrían, recibían sol, jugaban, compartían con sus amigos, repasaban antes de un examen o terminaban a la carrerita un trabajo que debían entregar. Los padres los buscaban a la hora de salida y comenzaba la segunda parte: natación, fútbol, kárate, ballet, tareas dirigidas y cualquier actividad extracurricular que puedan imaginar. Luego, cansados, a casa, a terminar las tareas, cenar y dormir. Así todos los días.

¿Qué ocurre hoy? Los muchachos no tienen dónde quemar esa energía inagotable. Es bueno y saludable que hagan ejercicio en casa, jugar con ellos, ver cómo preparan recetas que vieron por Internet y que para orgullo de sus progenitores les quedan deliciosas. Que dibujen, que hagan sus tareas, que se diviertan y pasen memes…  pero el transcurrir de los días hace que manifiesten lo que es normal: inconformidad, rebeldía, desesperación, mal humor e impotencia.

Los niños, en el peor de los casos, pueden perder el interés en los estudios y los padres fácilmente la paciencia porque no cuentan con la preparación de maestros y profesores, a quienes ahora más que nunca han aprendido a respetar y admirar.

Los padres deben ingeniárselas para mantener la atención de sus niños y aplicar la psicología como herramienta. Deben armarse de paciencia, aprender a ser flexibles, a tratar a sus hijos de acuerdo con su edad. Asesorarse por teléfono con un especialista o con maestros y profesores es otra buena alternativa. Por ahora, el colegio está en la casa… no hay opción. En esta situación de emergencia, los padres son los maestros de sus hijos.

Los niños y adolescentes saben que recuperarán su vida, pero no hoy ni ahora. Allí comienzan los problemas que pueden fracturar relaciones familiares si no se manejan bien.

¿Qué ocurre con los adolescentes en cuarentena? Ellos no son niños ni adultos, son lo que les conviene ser de acuerdo con las circunstancias y además son muy listos. Es la edad de reafirmar la personalidad y se hace difícil porque lo están haciendo en confinamiento. No poder salir los desespera; sin embargo, se encierran durante horas en sus cuartos y los padres deben tocar la puerta en señal de respeto a esa privacidad. ¿Por qué?, porque están creciendo y buscan tener un espacio que hoy está limitado a cuatro paredes.

Si en condiciones normales ser un adolescente o convivir con uno de ellos es complicado, en reclusión por pandemia se hace más difícil. Se acuestan más tarde que de costumbre. ¡Todos lo hacen! Ven Netflix como si de eso dependiera su vida. Se transforman en seres nocturnos porque de día duermen sin aceptar el daño que les traerá el descontrol del sueño. Su mundo es la laptop, el celular, los videojuegos y sus amigos en las redes. Todo a puerta cerrada. A veces les escucharemos decir cosas bonitas y divertidas, pero generalmente están enfadados con el mundo y al no tener cómo drenar, los padres pagan los platos rotos.

Sin embargo, son nuestros hijos y no hay que subestimar sus problemas. Ellos aman a su familia a pesar de retarla e intentar probar el límite de su poder. Sufren y lo exteriorizan con un comportamiento que puede desesperar, pero que a ellos también les genera angustia.

Por eso hay que aprender a negociar. Escucharlos. No imponerse, pero tampoco dejarles hacer los que les dé la gana ni que nos muestren sus rostros de dictadores. Hay que llegar a convenios. Hacerles sentir que nos importan y que no dejaremos de amarlos. Respetemos su espacio. Intentemos comprenderlos sin perder la paciencia y flexibilizando ciertas normas.

Durante esta reclusión pandémica, la estabilidad de los niños y adolescentes dependerá de saber negociar y colocar límites básicos que no den la impresión de que los padres quieren controlarlos.

Es una edad difícil. Este es un tiempo difícil pero lo superaremos y aunque la vida será diferente porque ya nosotros somos distintos, las familias estarán más unidas que nunca para continuar amándose… para continuar amándonos… así será.

Jeanette Ortega Carvajal 
@Jortegac15
@ElNacionalWeb

martes, 31 de marzo de 2020

DOMINGO ALBERTO RANGEL: EL CRIMEN TRASNACIONAL Y EL VIRUS

En estos días de pandemia y cuarentena aparecen expertos por docenas.

Unos se atreven a enseñarnos cómo hemos de lavarnos las manos: Y salvo porque es “humanitaria” la prédica de estos sabios persas… cuyas cuitas generalmente oscilan entre la conversa del aburrido que no se atreve a sacar a bailar la dama que se sienta a su lado en una fiesta… y los alaridos del predicador de plaza que lee el mismo versículo de la Biblia a un público que no lo escucha… uno no tendría que hacerle caso a estos expertos… salvo porque tienen cierto interés por lo variado y me recuerdan las colecciones de insectos.

Digamos que los hay para todos los gustos y profesiones… epidemiólogos economistas, banqueros, sacerdotes, profes de bailoterapia y lectoras del tarot.

¡Ninguno de estos personajes que posiblemente cuando pase la emergencia volverán al olvido… eran conocidos hasta el Covi 19… al menos no màs allá del círculo íntimo que les rodea y como son tantos y carecen de organización… unos indican cierta dirección o recetario… y otros todo lo contrario!

Nada extraño ese zigzagueo cuando gente tan poderosa, bocona o faramallera… y me refiero por ejemplo al presidente Trump que después de afirmar que el virus era “una simple gripecita” –como si el catire remedara un viejo bolero en cuya letra la contraparte femenina –Emilita Dago- le recordaba a un pretensioso que dragoneaba de su ciclónica sexualidad… que para ella él era una “simple brisita” -… ha terminado ofertándole a sus electores un paquete de medidas, contra un virus que ahora llama “chino”… evidentemente copiado de los bonos para empleados y patronos que el presidente Maduro anunció hace algunos días…

Pero también me refiero cuando escribo “zigzagueo”, entre otros, a los gobernantes italianos y españoles que irresponsablemente dejaron correr la epidemia… pensando que los enfermos les daban la coartada perfecta para justificar el déficit tremendo de sus presupuestos.

Todos esos poderosos opinan y yo diría que màs de la cuenta.

Pero hay un sector de la economía globalizada que a pesar del poder que vienen almacenando… hasta la fecha pasa desapercibido… y en vez de chillar sus jefes y paniaguados… callan cual cartujo en convento.

Me refiero al crimen organizado que hace décadas y yo diría que desde la caída del muro de Berlín… no para de crecer en nuestro mundo màs allá de las supuestas guerras contra las drogas y los millones que se gastan en las DEAs y similares.

No se trata de conchas de ajo: El propio FMI… que le niega fondos la economía venezolana… para comprar lo que el estado… con nuestra producción petrolera no puede adquirir porque las sanciones de Trump no lo dejan… admite como ente rector de las finanzas globales que el narcotráfico por si solo –hay màs categorías en el crimen trasnacional organizado- representa el segundo ingreso de la banca mundial.

¿Què va a pasar con esos caballeros una vez la pandemia sea superada?

La pregunta es importante y quienes mejor deberían contestarla o estar preparados para hacerlo sobre todo son los guaidòlovers que califican a Venezuela como “narcoestado”… al tiempo que se molestan cuando uno les recuerda que es Colombia quien produce el 95 % de la cocaína que esnifan los estadounidenses… y que los bancos latinoamericanos acusados de lavar divisas… si acaso lavan puñitos de dólares que siempre les envían a cuenta de un gran banco estadounidense o europeo.

Olvidémonos sin embargo de semejantes badulaques –los guaidòlovers- que están atareados preparando mantras para que el autoproclamado los recite una vez se le pase el ataque de mudez que le afecta.

Lo màs probable es que el mundo entero sufra una recesión que todo lo va a cambiar… y entre esos cambios es probable que se mueva el piso del hampa internacional y no me refiero a la sección correspondiente a los banqueros porque esa gente no va a perder nada en esta catástrofe… porque cuando el FMI les entregue los rescates para países con problemas que son todos… como ya ocurrió en el 2008… se lo apropiarán para ser repartido entre los grandes grupos financieros porque esos reales del FMI no entran a los países.

Pero… ¿què pasará con los actuales barones de la droga?

De nuevo las probabilidades, salvo grandes cambios, van en dirección de que momentáneamente tendrán `pérdidas a causa de las drogas sintéticas, hechas localmente, que sustituirán parte de las que ya no pueden ser transportadas en avión o submarino porque las rutas del comercio no se van a restablecer en algún tiempo.

También habrán guerras entre mafias buscando apropiarse territorios de sus competidoras: No en balde Rusia Today en un excelente programa de vaticinios pronosticaba un aumento de la violencia en Colombia, México -¿màs aún?-, Honduras y Venezuela.

La momentánea sequía de fondos y las deudas contraídas por el crimen internacional con la gran banca que lo financia hacen prever que habrá un aumento de la violencia y por esa sola razón en nuestro país cabe hacer un llamado a quienes pueden potenciar y mejorar no solo las policías… que quizás sea lo de menos… sino el Sistema de Justicia que es la cenicienta de los poderes.

En Venezuela nos vienen màs dificultades y habrá menores recursos para resolver… y todo indica que serán años aún màs difíciles… sin construir màs y mejores cárceles donde sea el estado y no los malandros quienes gobiernan.
Sin formar y supervisar màs… muchos màs y mejores jueces, Fiscales del MP, carceleros y jueces de paz que no pueden ser la caricatura que dibujan las leyes del Poder Popular.

Sin eso la caída y la inestabilidad serán mayores.

No menciono como gran solución despenalizar el consumo de ciertas drogas… porque nùmero uno… los malos banqueros son muy poderosos… y ganan con el status quo al que defenderán cual gata panza arriba… y nùmero dos… los políticos del primer mundo también.

Y escribiendo sobre narcotráfico y violencia… ¿podrá el diputado Juan Guaidò Cordones?

¡O es mucho exigir su merced!

Domingo Alberto Rangel
doalra@yahoo.com
@DomingoAlbertoR

miércoles, 18 de marzo de 2020

JOSÉ LUIS ZAMBRANO PADAUY: UN VIRUS QUE REINA CON SU PROPIA CORONA

El meme no era nada divertido. Tal vez en otro momento, con refugios reales y una mentalidad distinta. Pero no hay por dónde escapar. Salía la imagen del usurpador, asegurando que estaban preparados para el coronavirus, pues construían más de 200 cementerios. Tal vez fuese chinesco en otras circunstancias. Pero esta no es una travesura sanitaria. Sucedió uno de mis mayores temores. Llegó la enfermedad a Venezuela, con su equipaje inalterable y sus estragos seguros.

Un padecimiento sin cura en una nación completamente desasistida. Sabemos que tiene de cabeza al planeta entero y la tenacidad gubernamental parece insípida e insoluble ante las incógnitas. Es un jeroglífico sin códigos. Un enigma inescrutable, fortalecido en su paradoja. No le consiguen el hilo a la madeja para dilucidar este dilema. No hay vacuna. Y más que minimizar los estragos en el paciente, la meta es cercarlo y evitar el contagio de otros.

Tom Hanks y su esposa Rita Wilson están infectados. Dos jugadores del Utah Jazz también lo están. Políticos y ministros de España, Francia, Italia, Irán y Brasil lo han contraído igualmente. Hasta el mismo Trump podría tenerlo en su organismo, pero vive en una negación terrible y no ha querido realizarse el examen. Lo cierto es que no distingue clase social, rango oficial o capacidad intelectual. El Covid-19 sigue con su atropello masivo y no se avista solución científica alguna, solo la prevención.

Los días serán turbios y difíciles. Nos hemos cansado de las pruebas de fuego en las que siempre salimos quemados. La lucha por la supervivencia se extiende. Tampoco es una situación para darnos por vencidos, aunque el panorama sea más adverso que nunca. No es un llanto de pompas fúnebres ni es otro traspiés para quebrar nuestra voluntad. El mejor ungüento será la fe en poder salir airosos y campantes, evitando el contagio.

Es más que reconocida la incapacidad de Miraflores para entender cualquier contexto. Su reticencia con todo, sirve de antecedente para reflexionar sobre lo que vendrá. Habrá más de una mota de polvo en su poco ingenio para descifrar esta pandemia. Lo inmediato ha sido suspender las clases y los actos públicos. Lo han hecho más rápido que en otras naciones con mayores casos, pues apenas se anunciaron los dos primeros. Paralizar al país no les cuesta mucho, aunque en esta ocasión se entiende, pues el sistema hospitalario está por el piso.

Entretanto, el presidente de Colombia, Iván Duque, se la ha tomado en serio y ha cerrado la frontera con Venezuela. No hace falta arder en curiosidad para comprender la medida, con un vecino que tiene menor número de contagiados, pero con un nivel de improvisación descomunal. Será un aislamiento más que doloroso. El mayor subterfugio alimentario ha constituido para muchos, el pasar a los linderos neogranadinos y conseguir en menores costos los productos.

Uno ve los nombres de los 46 hospitales para atender el coronavirus y parece un listado infestado de ironía. Exigirán también el uso de mascarillas en el metro de Caracas, cuando no se consiguen desde hace tiempo. Maduro decretó estado de alarma y creo que más alarmados no podemos vivir en nuestra nación. Desencadenar tormentas es su mejor argumento y no le cuesta mucho hacerlo por decretos que siempre terminan mal.

No hay territorio que se escape de este virus infeccioso, cuya gravedad ya azota a más de 115 países. Aquellos con mayor edad son los más vulnerables y quienes padecen de enfermedad de importancia, para sufrir un riesgo vital. Compromete las vías respiratorias. Pero su control es casi inexistente. No se puede contener. La OMS considera que solo puede mitigarse y disminuir sus consecuencias con la prevención. También el buscar el diagnóstico rápido y certero.

Ha llegado por fin el coronavirus a Venezuela. Dicen que hace menos estragos en climas tropicales, pero con un sistema sanitario perturbador y una salubridad de espanto, las consecuencias son inimaginables para nuestro país.

La farmacopea está sin considerandos. La ciencia en su conjunto sigue de manos atadas y ni siquiera se escucha de alguna vacuna en prueba. La canciller alemana, Angela Merkel, ha desgranado su preocupación, con aseveraciones contundentes. Lo ve con rigor; con una preocupación acertada. Ha dicho que se lucha contra un enemigo desconocido y ha augurado que esa nación podría llegar a 70 por ciento de su población contagiada.

No sabemos si el mundo se aislará completamente. Se impide ahora la llegada de los vuelos y los eventos masivos son cancelados casi en su totalidad en muchos países. China no logró contener su caos, pero en Italia su avance ha sido vertiginosos, sin paliativos sensatos. En España no se supo reaccionar ante la contrariedad de la pandemia. No sabemos qué pueda pasar en Latinoamérica. Ya se observan los primeros casos y no parece preparada frente A la confusión.

Solo nos queda tratar de cumplir con las medidas preventivas ante este agente infeccioso. Lavarse las manos con agua y jabón constantemente es una obligación absoluta, aunque en muchos hogares de Venezuela hace tiempo que no llega el vital líquido. Tendremos que convivir con este virus por algún tiempo, pues no hay tratamiento verdadero. Si se evidencia fiebre, tos y dificultad para respirar, debemos buscar atención médica y enclaustrarnos por el bien de los demás.   

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571

domingo, 15 de marzo de 2020

JUAN CARLOS DÍAZ: EL VIRUS DEL SOCIALISMO

En tiempos de pandemia es conveniente recordar que los venezolanos padecemos desde hace 20 años un virus que ha dejado un país en la ruina total: hambre, violencia, narcotráfico, persecución, torturados, refugiados en todo el mundo, campos en ruina. Lo conocemos con el nombre de “socialismo del siglo XXI”, pero no debemos olvidar que la infección que nos destruyó como nación comenzó antes.

Es un virus que tiene sus inicios en una isla marginada, aislada del mundo, reprimida y saqueada, desde luego que me refiero a Cuba.  Insistieron en apropiarse de un país petrolero hasta lograrlo y asesinar todo reducto de crecimiento y prosperidad. Este virus llegó al corazón de los venezolanos, siendo sumamente popular a comienzos de este siglo.  Su promotor era un resentido social con profundo odio hacia todos aquello que fuera sinónimo de éxito y riqueza; lo que lo llevó a desarrollar una política de control y destrucción de lo que generara crecimiento.

La noticia agradable es que existe un antídoto/vacuna para este virus maligno y mortífero, se llama  capitalismo. Pero existe un gran problema y es que quienes luchan supuestamente para lograr un cambio en el país sienten una particular fascinación por este virus del socialismo del siglo XXI. Solo nos basta con leer el llamado “Plan País” para advertir medidas populistas y meramente socialistas como alternativa al socialismo feroz que instaló esta izquierda radical comunista. De modo que no es un medicina letal para el virus, es un pañito tibio para aliviar el dolor.

Es la izquierda la causante de este virus perverso que en su momento se expandió por toda la región. Algunos países lograron erradicarlo, pero aún se cierne sobre ellos una amenaza latente que desde rl Foro de Sao Paulo se diseña para nuevamente secuestrar países y destruirlos. A diferencia del coronavirus, ya se conoce la cura para el socialismo, pero el problema es que hay países de Latinoamérica en los que los ciudadanos lo ven con simpatía.

Este virus se caracteriza por el populismo, exaltar la miseria, combatir la riqueza, robarse las empresas, controlar a los ciudadanos, lo que genera hambre, miseria, desempleo, inseguridad, violencia, represión, tortura, censura. 

Venezuela está completamente sumida en el virus que ha contaminado a casi toda la población y quienes nos resistimos somos atacados constantemente por hacerle frente e indicar cuál es la solución para sacar de raíz este mal que se lleva vidas inocentes. 

Es el capitalismo puro y duro la medicina definitiva para erradicar el virus socialista. Privatizar todo lo público, permitir  el ingreso de capital extranjero, quitarle el petróleo a los políticos, cambiar de paradigmas, es un cambio estructural y radical para evitar que este mal regrese al cabo de unos años. Pero para lograrlo necesitamos políticos con visión y no alineados a la izquierda empobrecedora y populista.

Juan Carlos Díaz
@juan_diaz12
@ElNacionalWeb

jueves, 5 de marzo de 2020

JUAN DE DIOS RIVAS VELÁSQUEZ: EL VIRUS DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

Venezuela esta inundada de gérmenes en todas partes. Desde que se instaló el Comunismo/Socialismo/Chávez/Maduro, todo empezó a dañarse y las enfermedades que ha producido el Virus del SSXXI que ha enfermado a un País que tenía anti cuerpos para sanear su Gobierno, Economía y lo Social con remedios de Democracia y Elecciones ¨Limpias, Transparentes y Libres¨ donde todos los ciudadanos podían organizarse en Partidos Políticos, Sindicatos, ONG y Sociedades de su gusto y libre decisión. Había libre movilidad, oportunidad de legalizar, emprender, trabajar en lo que más le gustara o conviniera, sin que organismos ¨Gobiernos Nacional, Estados, Municipales, Registros y Notaria¨ se los impidieran o manipularan. Hoy puedes encontrar gérmenes (microbios) de corrupción en el aire de un ministerio, organismo público, tribunal, registro, notaria, Bancos y Seguros del Estado, las Alcabalas de FANB y Policías son matraquearos y ladrones de mercancías en todas las autopistas, carreteras y lugares de transito del País y los aeropuertos.  Esto hace que la comida, lo poco que se produce  y lo que se fabriquen cueste más. 

Los CLANES de enchufados y familiares de Gobernantes son un virus que enferma a los venezolanos y se dedican a la corrupción, robo y matraqueo con testaferros y bandidos oportunistas.  El contagio de su virus es ya una pandemia que ha dañado a PDVSA, CVG, Electricidad, Hidros, Vías públicas, IVSS, Hospitales, Educación, FANB, Minería, Ríos, Mares, Empresa Privada, Cooperativas, Sindicatos, Organizaciones Vecinales, Laboratorios de Medicina, etc., etc. El socialismo/chavista/madurista (comunismo) nos ha alineado a sufrimientos y enfermedades impensables hace 22 años y nos ha condenado a una pobreza sin electricidad, agua e hiperinflación con salario y pensiones de hambre y miseria. Para colmo los burócratas del entorno “PSUV/FANB” se han pervertido corruptamente y apropiados de fortunas “propiedad de los venezolanos”; están sin castigo los “Bolichicos” quienes se robaron y repartieron comisiones por D/Usa de 800.000.000.000,00 Dólares, con los cuales hasta un castillo compraron en España y un Banco en África y llenaron el País de plantas eléctricas inservibles y viejas. ¿Por qué no están presos? ¿Por qué los politiqueros viajan en sus aviones?

La mayoría de los gérmenes de su virus son perjudiciales y nos someten a tormentos y amenazas que pueden matar miles de venezolanos. El sistema inmunitario te protege de los agentes infecciosos de este mal Gobierno, con respeto y apego a la Constitución y unas urgentes Elecciones Nacionales y Locales de Todos los Poderes y Gobiernos Públicos… que sean libres, democráticas y donde participen ¨sin ninguna traba o impedimento oneroso para registrarse o relegalizarse´. Sin embargo, algunos gérmenes son increíbles adversarios porque mutan constantemente para atravesar las defensas del sistema de vida lógica humana, política y económica que se necesita para SALVAR A VENEZUELA. Ya conocemos la forma en que actúan los gérmenes de las dictaduras y de los Comunistas/Socialistas para dañar y asustar a los pueblos y  aumenta las posibilidades de propagación de su virus e infecciones que los mantiene en el Poder maligno y corrupción gigantesca.

Agentes infecciosos son: de las bacterias comunistas a los gusanos socialistas. 
Los agentes infecciosos vienen de diversas formas y tamaños. Las categorías son:

Cúpula del PSUV/GPP. 
Altos Oficiales FABN.
Testaferros de Empresarios y Bufetes.
Cuadros de Enchufados.
Alienados del Carnet de La Patria y Milicia.
Bacterias

Las bacterias son organismos unicelulares ´cuadros PSUV/GPP¨ que son visibles únicamente con fajo de billete. Son tan pequeñas que si alineas miles de ellas de un extremo a otro, pueden entrar a lo ancho del extremo de una goma de borrar de lápiz.

Ya no todas las bacterias son nocivas y algunas bacterias que viven del virus SSXXI tienen propiedades en cuerpos de otros Países y tienen las maletas listas para pegar el carrerón en busca de escondite en otros Países. Muchas bacterias que provocan enfermedades, también producen toxinas, sustancias químicas poderosas que dañan las células y te enferman a familiares, amigos, vecinos y oportunistas que buscan dinero fácil de los enchufados. Otras bacterias socialistas pueden invadir directamente los tejidos de opositores para contagiarlos y dañarlos. Algunas infecciones provocadas por bacterias son:

Hambre por no poder comprar la Canasta Alimentaria. 
Enfermedades por no ser atendidos en IVSS, Hospitales, etc.
Infecciones prolongadas por no conseguir medicinas y no tener dólares para poder comprarla a las mafias de hospitales, barrio adentro y farmacias.

Todos los venezolanos debemos estar claros, para salvarnos de morir por el virus del SSXXI hay que unirnos en una TERCERA VIA que SALVE A VENEZUELA y tenga diputados, un gobierno democrático, unitario, participativo y de respeto a la sociedad civil y empodere a los ciudadanos ´pueblo´ de UN COGOBIERNO Y DESARROLLO SOCIAL que nos libere de la Pobreza. Hay que elegir gente decente y conocida en las comunidades.

Juan de Dios Rivas Velásquez
rvjuandedios@gmail.com 
@rvjuandedios 

lunes, 2 de marzo de 2020

LEANDRO AREA PEREIRA: TIEMPO, VIRUS Y PODER

Cómo definir el tiempo que nos toca vivir: ¿descoyuntado, miserable, gris, preocupante? La percepción que tengamos de él tendrá un profundo impacto sobre nuestras actitudes y conductas, y por lo tanto sobre la valoración de lo propio, de lo próximo y de lo ajeno.

Toda realidad se construye en consideración a esa conciencia, en todo caso vivencia, que pudiera ser falsa o equivocada o impuesta pero que nos invade y con la cual invadimos a su vez a los que nos rodean. Ello es válido desde la noción del mundo que tengamos, del país en que vivimos, de la opinión de quienes nos rodean más de cerca y por supuesto del ser íntimo que somos, que creemos o que queremos ser.

Pero lo cierto es que puedo suponer que para una inmensa mayoría son tiempos estos confusos en los que la experiencia acumulada no termina de ser útil para comprenderlo pues se construyó de pasado, de memoria, mediante ensayo y error, de «como decía mi abuela», y pareciera ya no aplica a situaciones como las que el mundo nos está haciendo vivir.

Estamos secuestrados de y por la incertidumbre. El presente, cual Heliogábalo fanático, se despacha en un tris pasado y futuro al mismo tiempo. Carpe diem vale hoy más que nunca en su sentido más metafórico, es decir irónico. Presente que se agota en sí mismo.

La Primera Guerra Mundial la segunda, la caída del Muro de Berlín en paralelo a la desintegración de la Unión Soviética, el ataque terrorista a las Torres Gemelas, especie de Pearl Harbor en tiempos de globalización, constituyen críticos momentos de la historia en los últimos 100 años.

El presente y su deslave no pueden ser entendidos sin tomar en consideración estos eventos y la marea de sucesos y procesos socioeconómicos, políticos por supuesto, científicos, tecnológicos y culturales que ellos provocaron. Centenaria curva irregular y aparatosa de cambios incontrolables unos, novedoso y sorpresivos otros, auspiciosos también y tantos, y tortuosos los demás y más rotundos contra la condición humana.

Ahora aparece otro inesperado visitante, el nuevo coronavirus, que con prepotencia de  posible pandemia tiene desequilibrado el frágil transcurrir de la seguridad sobre la que antes paseábamos silbando distraídos y tan campantes.

No hay imperio gigante que valga para virus tan microscópico. Nunca más cierta aquella afirmación según la cual el poder tiene los pies de barro y lo político y lo económico y lo más inmune de nuestras tan crecidas veleidades humanas ni se diga.

En Venezuela el tiempo transcurrido se ha encargado de descubrir, otra vez, el virus que nos agobia y que nace cuando se juntan la pobreza y la incultura de la sumisión consentida con una desmedida y tantas veces ególatra y perversa ambición de poder.

En esa relación permanente, que ni dictadura alguna ni los 40 años de democracia pudieron superar, se fue incubando la larva, hoy en plena epidemia, que se muestra sin rubor por todos los rincones del planeta sin antifaz ni mascarilla tapa boca desechable posible que la esconda.

Tiempo, virus y poder, tres desafíos en tiempo de vorágine.

Leandro Area Pereira
leandro.area@gmail.com
@leandroarea