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sábado, 16 de mayo de 2020

LEANDRO AREA, BOCHORNO

No son tan solo la dictadura, la pandemia, el hambre, los presos políticos, el calor sin electricidad, la sequía sin agua y la calima, las tribulaciones mayores que sumadas a otras patrañas, que da vergüenza reseñarlas de tan propias y rancias que ya son, las que constituyen las exclusivas calamidades de nuestro presente interminable.

Este breve menú de realidades apuntadas no hace sino ayudar a comprender, retratándonos en secuestro espero que forzado, así cueste hasta el asco mirarnos y admitir que eso somos en ese espejo empañado de fiebre que encandila, el perfil del ruinoso país que nos dibuja

Aunque suene absurdo insistir, aburrido contar e incomprensible, todo este aparente y caótico mazacote de realidad que padecemos, cuando se observe con la perspectiva que otorgan el tiempo y los distanciamientos cicatrizantes, podremos entender que fueron eventos, no todos previstos es verdad, aunque en su gran mayoría calculados que, enhebrándose en sus detalles y capítulos, dieron luz verde finalmente, ¿fatalmente?, a tan abruptas subidas y bajadas de telón. Parafernalias rocambolescas y saltos de guion y talanqueras adquirieron sentido y ritmo en el aparatoso transcurrir de los días y en el sonar de instrumentos y voces que creíamos percibir como ruido lo que era partitura.

A este tiempo tal vez se lo defina en su conjunto por avezados investigadores del futuro como “pandémico”, lo que no sería precisión pertinente ni científica para explicar la especificidad de nuestra frustración venezolana que no puede cobijarse, compararse o diluirse escuetamente, en esa otra que es mundial, ojalá pasajera, mientras que la nuestra propia es ya una plaga bíblica parecida en tanto a la eternidad.

Y es que con ese tapabocas que hemos llamado, rimbombante, “perspectiva”, nos daríamos cuenta y cobraría sentido de totalidad el entramado y difuso conjunto amorfo de partículas y particulares señas, que como señuelos parecen de escalas desiguales o pertenecientes a intereses contradictorios, o utensilios distintos de fuerzas en pugna y excluyentes que pudieran ser económicas, políticas, ideológicas o geoestratégicas, o ninguna, o todas juntas a la vez.

Todo se resolvería explicativamente aduciendo una síntesis cuasi perfecta de contradicciones en armonía donde unos factores y actores no son posibles sin la existencia de sus negativos complementarios, como lo son el bien y el mal o como si el color negro pudiera existir sin la presencia del blanco. Lo uno en dependencia de lo otro en una relación de pervivencia, convivencia y connivencia existencial. O que esa aparente contrariedad excluyente, amigos-enemigos, no fuera si no el guiso argumental separativo y artificial que diera congruencia a la unidad de dos apellidos de distintas familias en una sola persona; plural en singular.

Sería, en resumen, como una máquina que funciona cabalmente a partir de piezas, mecanismos y junturas, que se contradicen, rechazan y repelen entre sí dando origen y propósito de sustentación, razón de ser y movimiento, a lo que hoy padecemos.

Sería pertinente, insisto en las probabilidades, para estos historiadores del mañana que escribirán sobre estas ruinas de país que somos hace tiempo, que informen con cuidado y matiz que el argumento anterior, si fuese valedero, no quiere indicar, no implica malintencionadamente o solapadamente que todos fuimos culpables, cómplices de la misma calaña, aquí la necesaria clasificación, ya que el juicio de la historia invalidaría pues de responsabilidades, culpas y castigos, a asesinos, torturadores y hambreadores de tanta gente durante tanto tiempo, y a destructores aviesos de unas formas de vida medianamente civilizadas, de sociedad ambiciosa de paz y democracia aunque sin particulares rasgos proclives al respeto por los derechos humanos, amantes también sea dicho de paso de rebatiñas populistas y de caudillos hablachentos, sin olvidar a todas estas el peso del excelso clima que nos mece y que influye tanto en nuestras dificultades por conseguir lo que natura no regala.

Es que este tiempo que se nos ha echado encima, más allá de pandemias y otras sombras chinescas, es tan cruel y de elaborada maldad, que no tiene perdón, menos olvido, y reclama justicia, aunque a veces a uno a pesar de sensible come flor y buena gente le ronque desde las vísceras y desde el corazón la palabra venganza, para que veas hasta donde es capaz de llevarnos el mal huracanado que el bochorno provoca.

Hasta esa esquina de hiel nos han empujado estos rufianes que nos acogotan a todos, casi, sin que las reacciones en contrario al fin cobren fuerza y nos encontremos tantos, quiénes, dónde y aún, con una sola agenda y transparente en el barco común con el que atravesar el río de nuestras podredumbres que bien aspiro a que alguien narre la historia de esta historia que un día terminó como un volcán ahora dormido.

Y que se escuche, y los hijos por venir sepan a su vez, incluyamos a nietos por si acaso y bisnietos también, que en esta tierra de Dios y de desgracias hubo algunos que no quisieron llorar del todo la ignominia que llevamos por dentro y no nos deja, y se encontraron en plazas, calles, casas y demás rincones extraviados, por encima de pandemias y cuarentenas de chantaje inducido, a decir sus pesares y verdades, y a exigir y lograr a voz una, ojala que sea pronto, lo que la mayoría necesita y reclama, que antes que nada es pan, dignidad y energía compartida para imponer y lograr respeto en libertad, historia ambicionada de la Venezuela reiterada de siempre.

Leandro Area Pereira
leandro.area@gmail.com
@leandroarea

sábado, 7 de diciembre de 2019

ROMÁN IBARRA: BOCHORNO

Un episodio más para demostrar la miseria y ruindad en la que vive el régimen comunista de Venezuela, es el lamentable y asqueroso suceso de los ocho (8) Diputados –hasta ahora- involucrados en el affaire de la corrupción parlamentaria.

El oficialismo, tratando de lavarse la cara de la putrefacta e ininterrumpida corrupción que han protagonizado en estos veinte años de destrucción en nuestro país; inaugurada por el farsante mayor y eterno de Chávez, y continuado por el salvaje y primitivo de Maduro; ambos al servicio de los intereses más obscuros y grotescos como son los de la dictadura cubana.

Hace ya un tiempo, el Diputado José Guerra había denunciado que estaba en marcha el plan ¨maletín verde¨, aludiendo a los intentos de la ¨empresarios¨ del oficialismo para sobornar, corromper y dividir a la oposición venezolana.

Hicieron de estos diputados –en caso de que finalmente se compruebe luego de la investigación- presas fáciles de sus maniobras, con lo cual, demostraron su talante. Los corrompidos, por hambrientos y miserables, y por su traición a las justas luchas de la oposición decente que es la mayoría; y los corruptores, porque en su voracidad para seguirse enriqueciendo, son capaces de destruir todas las instituciones y al país entero.

No obstante, hay que advertir a la población entera que no debemos hacernos eco de esta nueva maniobra del comunismo que busca destruirlo todo, pero no lo logrará, porque la mayoría de nuestra dirigencia política es decente, a diferencia de lo que ellos han demostrado desde el oficialismo.
Hicieron bien y rápido casi todos los partidos en los cuales había algún involucrado de sus filas; es correcto demostrar celo por la pulcritud en la actuación de sus dirigentes y militantes, pero también debería hacerles poner la lupa en la escogencia de sus candidatos a cualquier cargo de elección popular, o de libre nombramiento y remoción.

El mensaje entonces es –otra vez- al Diputado Juan Guaidó para que así como hizo esta vez condenando la conducta irresponsable de esos diputados, también haga lo propio para corregir el rumbo que está obviamente distorsionado y se ha hecho irrealizable, exigiendo a los partidos que le acompañan para que le dejen actuar sin ataduras disciplinarias, o acuerdos grupales previos.
Esta es una hora menguada y triste de la república, y se requiere mucha valentía y decisión para revertir la crisis en términos de la búsqueda inmediata de soluciones prácticas a problemas que aquejan y empobrecen cada día más a nuestros ciudadanos.

Hemos dicho hasta la saciedad que el hambre; las enfermedades; los servicios básicos, y la muerte, no pueden esperar por el lento ritmo que lleva la política interna e internacional. Nuestra gente, hoy empobrecida en grado sumo, necesita solución urgente para poder comer, vestir, bañarse, iluminarse, trabajar, curarse, y hasta para morir con dignidad.

Urge un acuerdo de la AN con el régimen, si con los que están en el poder real, para resolver el drama extremo de nuestra crisis social y económica.

De nada nos sirve decir que tenemos inmensas reservas en materia prima, si no están al servicio de los ciudadanos. Hay varios mecanismos que se pueden utilizar, como prestamos en los organismos internacionales o multilaterales (administrado por ellos para garantizar transparencia) y así resolver la crisis eléctrica; el canje de petróleo por comida para garantizar la supervivencia de nuestros ciudadanos más pobres.

Es que acaso a nadie le importa, a nadie le duele la situación de miseria atroz en la que vive la mayoría de los venezolanos?

Por el amor de Dios, exigimos un poco de respeto para la dignidad humana. Actuemos ya para que haya mañana!

Román Ibarra
romanibarra@gmail.com
@romanibarra

miércoles, 27 de enero de 2016

MAURO PARRA, HAMBRUNA A JURO.

Escribir sobre hambruna es muy arriesgado y hasta literalmente ambicioso. Pero lo cierto es que muchos de los pueblos de la Tierra han sufrido de esta desgracia. Por ejemplo, el Holodomor de  la Ucrania soviética,  incentivado por la ideología o políticas del comunismo, dejó millones de muertos. Otras hambrunas famosas fueron causadas por elementos fuera de control de los países que las han sufrido, como pestes, problemas climatológicos, enfermedades de las plantas que afectaron las cosechas.
Hambruna, según el diccionario de Antropología de Winick, se define como gran carestía, «hambre extrema producida por la falta de reservas de alimentos» 
Esta terrible situación  ocurre con más frecuencia  en pueblos primitivos. Creo que aún no somos catalogados como primitivos porque pese al reducido inventario de estos bienes, algunos venezolanos de la tanda de allá, compran y tienen comida adquirida en otros horizontes.
Por mandato «hereditario»  del casi difunto predecesor, el país, en las elecciones presidenciales del 2013, de dudoso acontecer, otorga a un vacilante personaje las riendas del gobierno en medio de una condición  fortuita, como es el alto valor de los precios internacionales del petróleo. 
El bochorno al doble. El nuevo arribista apoyado por el «ídolo eterno» de una  eterna revolución comunista que sufrimos todos los venezolanos, que típicamente ha carecido de pies y cabeza, que no comulga con lo establecido en la carta fundamental de nuestras Leyes y nos ha dejado en la ruina económica más brutal que país alguno haya padecido. Y ahí esta este funcionario, desenredando ovillos, con un margen operativo casi nulo y buscando en desespero a quien pasarle el bulto.
Este en resumen  es el panorama que afronta Venezuela, en estos momentos.  Un país que en 1999 producía el 70% de lo que consumíamos y un resto para exportaciones, con lo cual se complementaba el ingreso. Un país donde la abundancia era un hecho palpable; pero un advenedizo se apareció cierto día, nos agarró desprevenidos y se montó en el coroto. No faltaron oportunistas,  criollos y extranjeros quienes se han beneficiado de las dispendiosas locuras de ese primer personaje  de la triste historia reciente.  Por eso, los  eventos del 6D son  de una importancia que no ocurría desde hace 16 años.
¿Cómo  afrontar la inminente hambruna que se nos avecina? No hay fórmulas mágicas  aunque el gobierno ejecuta medidas espiritistas con paleros, desentierros y otras creencias que supuestamente proveerán sustituto a la comida y las medicinas. Me imagino que montaran  una cruzada mundial para acarrear fondos que permitan al madurismo adquirir los insumos o los productos terminados necesarios. De todas maneras están comprometidos -ahora sí- a pasar por la AN con cualquiera receta que encuentren viable. Tienen que trabajar y dejar de hacer politiquerías y acusaciones sin fundamento. Aun así, nos debe asustar la magnitud de las inmensas carestías que padecemos. Con la olla barrida, pocos dólares, sin créditos o posibles préstamos des-ahogantes. Tienen El FMI, el BM -no creo que  vayan. Los iraníes, nada... Los rusos ni los chinos vendrán con la cuerda salvadora que los saque del foso. Están solos. Ay! Qué solos se quedan los muertos!  La AN los está esperando. Vengan pronto! El hambre no espera.
No permitan que la hambruna se dispare, porque hasta  los más fuertes sucumben a este holocausto. No hay sustituto para la papa. Irlanda lo vivió, pero lo supero con ingente emigración, talento y mejores semillas. Los dinos desaparecieron por frío y hambre a final del Cretácico, en el borde -K/T- con el Terciario y nadie duda de su gran fortaleza física. Menos mal que para entonces nuestra especie no existía.
No se preocupen, compatriotas, la hambruna en puertas puede ser  moderada y manejable si no asaltan al erario público. De posiblemente  1.000.000 de barriles/d  que  puedan colocarse en el mercado o algo más si se eliminan las dádivas a Petrocaribe, el Alba, Cuba, y los contratos chimbos con algunos mercados; quizás un tanto más con esfuerzos adicionales del  comercio internacional petrolero, pese a los grandes inventarios almacenados en  los patios de tanques del país y tal vez en tanqueros trashumantes o anclados. -Qué falta hace poseer ahora Bonaire, posiblemente regalado a un operador extranjero por  unos cuanto «pesos»-
Mientras tanto, el gobierno debe  devolver los bienes industriales y agrícolas injustamente confiscados, a sus legítimos dueños, a los productores privados que no eran adictos al chavismo, para rejuvenecer y poner toda esta infraestructura a toda máquina y en plan de emergencia –ese sí va. No hay otro camino. Bajen la cabeza y póngase a  trabajar que lo que viene es candanga y ojalá el joropo nos agarre «aunque sea en alpargatas», como suele decir un gran amigo llanero.
Mauro Parra
jmpzc@yahoo.com
@parratiticastro

Miranda -Venezuela

viernes, 20 de noviembre de 2015

FERNANDO FACCHIN B., BOCHORNO Y MÁS BOCHORNO

Los hechos acontecidos  en los últimos días, en especial la captura de los sobrinos, demuestra que nos enfrentamos electoralmente a un régimen forajido, no hay discusión, es un hecho ominoso para el país, donde, si la familia ilegítima tuviera un ápice de ética personal, social y política, ya habría renunciado.

Hoy el régimen se ha convertido en una amenaza para la seguridad interna y externa, demuestra una vergonzosa ingobernabilidad hasta para contener a su entorno, el caso alcanza el clímax internacional para determinarnos como un  país forajido “aguantador” de redes terroristas y narcotraficantes.
El régimen no puede garantizar seguridad doméstica, orden y paz, debido a sus falencias éticas: morales, políticas, sociales y económicas, lo que se traduce en la pérdida de la capacidad oficial para desempeñar las tareas básicas inherentes a todo gobierno legítimo. ¡Bochornoso!
El régimen presenta un agravante a su desprestigio y es el silencio cómplice ante el ominoso caso de los narco/flores lo que se traduce en  avance de su desprestigio. El silencio es una modalidad sibilina de manipulación, son prácticas de quienes no se atreven a manifestarse frente a un hecho concreto  y apelan a los subterfugios del silencio cómplice. Las últimas declaraciones sobre un supuesto “secuestro”, es una actitud indignante y vergonzosa, es pretender ignorar el caso “Haití”. Bochorno y más bochorno.
La corrupción y la impunidad han destruido nuestro país y mientras sigamos tolerando la complicidad oficialista con la delincuencia y sus mafias, quienes disfrutan de gran impunidad, también nosotros seremos cómplice de tamaña infamia al país.
El caso en comento rebasa los límites de lo tolerable y así ha sido percibido claramente por un colectivo que tiene una opinión pública consciente y decidida a rescatar la dignidad nacional el 6D. La abstención en las parlamentarias se traduce en un silencio cómplice con la mafia oficialista que ampara la corrupción y el narcotráfico. ¿Cómo explicar al colectivo votante el contraste entre la mediocridad oficialista y la grave crisis moral, social, económica y política?
Ganar o vencer. La consigna es ¡VENCER! Ganar simplemente tiene una connotación mediocre en la lucha política, se corresponde con el pernicioso conformismo de un triunfo pírrico de una mayoría simple el 6D.
Vencer tiene un sentido excelso, significa triunfar, ser victorioso, obtener éxito y superar nuestras propias limitaciones. Vencer genera un ambiente de cohesión social y política. Un equipo vencedor es aquel que lucha contra su oponente, contra su enemigo y le vence. Un equipo perdedor es el que lucha contra sí mismo; si nos conformamos con ganar “algunos” diputados, no venceremos al enemigo y perdemos la oportunidad de abrir espacio para la regeneración legislativa del país. La orden es vencer.  Basta de bochornos.
Fernando Facchin Barreto
ffacchinb@gmail.com
@fernandofacchin

Carabobo - Venezuela